V

Kyoko observó a Ren y Kuu entrar al auto y salir de la propiedad. Habían dicho que se reunirían con Julie y los managers de la pareja para resolver el problema, como 'Tsuruga Ren' no estaba implicado (no que el público supiera, al menos) no era necesario que Yashiro los acompañara.

Por supuesto que era mentira. Sí arreglarían el asunto pero estaba segura que esa tan solo era la excusa del porqué se reunirían.

Dejó salir un suspiro, de verdad esperaba que no hubieran más problemas.


Estaba nervioso, no podía negarlo, pero estaba haciendo lo correcto, de eso estaba seguro. Su padre le miraba de reojo cada que podía pero se negaba a dejar el acto. Hasta que no tuviera a ambos de sus padres en frente, no dejaría de ser Tsuruga Ren.

Se adentraron al parqueo del hotel en el que su madre se hospedaba los últimos días y, acomodándose sus gorras y los lentes de sol, se dirigieron a su habitación.

Una vez dentro, se excusó y buscó refugio en el baño. "Inhala, exhala. Inhala, exhala". Con una calma que no entendía, se quitó los lentes de contacto y se revolvió el cabello hasta que ya no fuera el peinado profesional que solía usar. Seguía siendo de color negro, pero eso estaba bien por el momento. Con una última exhalación, salió al encuentro de sus padres.

–Mamá, papá…

La pareja se levantó del sofá con tal velocidad que no le extrañaría que se hayan lastimado de alguna forma u otra. Vio a su madre tomar el brazo de su padre entre su mano, y estaba seguro que hallaría marcas de uña, por la fuerza con la cual lo estaba apretando, aunque su padre no parecía notarlo… Ambos lo miraban con los ojos abiertos, esperando a que estableciera la clase de conversación que tendrían.

–Mamá, papá… –repitió, pero esta vez abrió sus brazos, invitándolos.

Antes de si quiera poder verlo, sintió como era abrazado con fuerza y la tela entre su hombro y cuello comenzó a humedecerse, producto de las lágrimas de su madre.

–Kuon. Kuon, Kuon… Mi niño, Kuon.

Su padre los envolvió a ambos entre sus brazos y un par de lágrimas rodaron por sus mejillas. De pronto, se sintió como un niño y se le unió en el llanto.

Y ahí estaba la familia Hizuri, en medio de una habitación de hotel de lujo; abrazándose y llorando.

No supo cuando tiempo pasaron así, pero cuando finalmente se separaron no se le hizo suficiente.

–Yo…

–Shh, no digas nada. Lo sabemos.

–Mamá…

–Calla, niño tonto. No necesitas decir nada.

Negó con su cabeza, ya había decidido que hablaría.

–Primero que todo, lo lamento muchísimo. Sé que los lastimé con mis decisiones pero no me arrepiento de ellas. Lamento también haber pensado que ya no me quería como lo hacían antes –su madre parecía querer hablar pero no le dio oportunidad–. Segundo, les agradezco infinitamente el haberme dejado hacer como quisiera, a pesar de que no les haya gustado, y por haberme esperado por tanto tiempo. Tercero, quiero aclararles que no fue su culpa. Jamás lo pensé así y jamás llegué a resentirlos de ninguna manera; hicieron lo mejor que pudieron y se los agradezco. Por último –su familia era muy abierta pero aun así se sentía algo avergonzado de decirlo en esos momentos–, los amo y los extrañé mucho.

Nuevamente el llanto y los abrazos…

Kuon, mi vida –comenzó su madre–, estamos muy orgullosos de ti. De lo que te has convertido, de lo que has hecho, de lo que harás. Gracias por volver a nosotros.

Kuu se limpió el rosto y guio a su familia al sofá.

–No quiero presionarte, pero, ¿qué significa esto?

–No voy a dejar de ser Tsuruga Ren, no estoy listo para admitirlo al público –notó las miradas de comprensión en sus padres–. Pero… no quiero seguir fingiendo que no soy Kuon Hizuri, al menos no con ustedes.

Su madre se le abalanzó otra vez.

–¿Estás seguro?

–Sí. No será posible vernos tan seguido pero los llamaré todo el tiempo, lo prometo.

–¡Oh, Kuon! Gracias, gracias, gracias.

–Les contaré lo que pasó con Tina –dijo de repente, aun con su madre en sus brazos.

Y les contó.

Les contó como Rick había muerto, como Tina le gritó 'asesino' y otros insultos más, como se sintió atrapado en la culpa y remordimiento, y el odio que se tuvo. Les contó de su vida como Tsuruga Ren, de la monotonía y el desprecio que aún lo consumía. De su papel como BJ y como empezaba a avanzar, a pesar de lo despacio que fuera.

–Finalmente logré medio hacer las paces con mi yo real y luego pasó esto. Sabía que algo planeaban, cómo no iba a hacerlo, pero, no sé, de alguna manera sentí que era algo que debía hacer. Que no lograría nada huyendo.

–Por eso aceptaste tan rápido –intervino su padre–. Realmente nos sorprendiste, pensamos que darías más batalla.

–Sí, bueno, yo también me sorprendí. No lo entendía en aquel momento.

–Hijo, te has vuelto fuerte.

La mirada que Kuu le estaba dando lo hizo sentir ganas de llorar otra vez.

–Me sorprendí al escucharte hablar en japonés, mamá –sabía que sabían que trataba de cambiar el tema y les agradecía que le siguieran la corriente.

–Pues qué esperabas, si tus dramas y películas son en japonés. No me iba a conformar con subtítulos o doblajes, no –hizo cara de disgusto.

Kuu dejó salir un suspiro exagerado.

–Adiós a nuestras conversaciones secretas.

Ren rió mientras que su madre lo golpeaba suavemente en el brazo y le sacaba la lengua.

–Pues nosotros aún tenemos las nuestras en ruso.

Soltó una carcajada al ver el puchero de su padre. Se sentía totalmente relajado pero aun necesitaba decir el resto.

–Lo que hablé con Tina anoche… –inmediatamente el ambiente cambió a uno de seriedad.


Ren se encontraba con la mano en la perilla de la puerta, una vez entrara estaría en la misma habitación que Tina y el miedo que sentía le estaba ganando. "Tal vez no fue una buena idea. No, definitivamente es una terrible idea." A pesar de sus pensamientos, siguió en esa posición otros cinco minutos. Recordar a Rick diciéndole que debía enfrentarse a su cobardía fue todo el impulso que necesitó.

Abrió la puerta y se adentró a la habitación. De no ser por la luz que emanaba de una pequeña lámpara y de lo que lograba adentrarse por la ventana, hubiera estado completamente a oscuras.

No había mucho –y si lo había, de los nervios ni lo notó–, tan solo una mesa de noche y una silla junto a una cama de gran tamaño.

–¿Kuon, eres tú? –se le cortó su respiración, ¿qué debía hacer? Una pequeña risa lo sacó de sus cavilaciones–. Por supuesto que eres tú, nadie más se hubiera quedado veinte minutos frente a la puerta. Acércate.

Hizo como se le ordenó sin pensar.

Casi se atraganta con su propia saliva. La mujer acostada en la cama era cadavéricamente delgada, con piel tan blanca como un muerto y su cabello estaba opaco y seco. Pero sus ojos tenían un brillo en ellos que, aunque era leve, la hacían ver viva. Sin embargo, su apariencia dejaba en claro que no lo estaría por mucho.

–Siéntate.

Volvió a obedecer.

Se sorprendió por lo segura que sonaba su voz. No era tan fuerte como la recordaba pero tampoco era el susurro que su apariencia daba a creer. No sonaba triste, ni enfadada, ni siquiera cansada. Sonaba tranquila, en paz.

Sintió su estómago se revolverse.

–Mírame a los ojos –¿cuándo había fijado su mirada al piso?– Tengo mucho que decirte pero en vista de que el ratón te comió la lengua, no habrá problema con que yo sea la única que hable.

Frunció el ceño, ¿cómo podía bromear con él? Tina tan solo le dedicó una sonrisa.

–Sabes, he pensado muchas veces en lo que te diría, en lo que debía decir. Pero viendo como no has ni podido entrar inmediatamente ni verme sin una expresión como de quien se enfrenta a su verdugo, se me ha olvidado todo lo que había planeado –Kuon se mantuvo en silencio–. Kuon, hay algo que necesito decirte primero.

El actor inhaló profundamente y dejó salir el aire despacio, preparándose. Asintió.

–Jamás olvidaré esa noche y jamás lo perdonaré –su respiración delató sus pensamientos–. Kuon, no dije que no te perdonaré a ti, dije que jamás perdonare que Rick haya muerto –ojos verdes la miraron con sorpresa–. El que Rick haya estado ahí es innegablemente por ti, pero fue él quien así lo decidió. Y quien lo mató fue quien iba tras el volante. Ahora soy capaz de verlo.

La mujer observó la luna que se infiltraba por su ventana y suspiró.

–Te odié durante años. Cuando desapareciste no sentí culpa, tampoco me alegré, simplemente pensé que era lo mejor para ti y para mi… Te soy honesta, a pesar de que con el paso del tiempo se hizo más sencillo aceptar la muerte de Rick nunca pensé en ti, ni siquiera cuando me enteré de mi enfermedad. Una enfermera me regaló un libro, sabes, para ayudarme a lidiar con todo esto. Fue ahí que leí algo que me hizo pensar en ti –volteó a verlo y sostuvo su mirada–. Decía: "Las palabras son poderosas, algo dicho sin pensar puede convertirse en las cadenas que te aten. Pero son las mismas palabras las que también pueden liberar." Por supuesto que el contexto era otro pero yo pensé en ti. Pensé en ti, Kuon. Tú eras solo un niño y yo te dije cosas que jamás debí decir.

En medio del silencio ambos ordenaban sus pensamientos.

–Kuon, no quiero decir que no es tu culpa pero tampoco puedo decir que lo es. Nunca fuimos amigos, y no es que ahora que estoy muriendo lo vayamos a ser, pero, si mis palabras te ataron, quiero liberarte de ellas –las lágrimas de Ren corrían silenciosamente por su rostro, pero no apartó su mirada de la de Tina–. Sé que te dolió tanto como a mí y vivir con el recuerdo será tu castigo. Pero deja que solo sea el dolor de haber perdido a tu amigo, de saber que tus actos tienen consecuencias. No te atormentes, pero no lo olvides nunca. Kuon, no quería hablar contigo para decirte palabras bonitas o maldecir tu existencia. Llámalo satisfacción personal, pero no quería dejar este mundo sin decirte todo esto antes.

Pasaron otros minutos sin que ninguno pronunciara palabra.

–Sabes, también recomendaba que no deje ningún arrepentimiento: "haz lo que quieras hacer, di lo que quieras decir; lo que nunca te atreviste por temor o vergüenza". La vida es corta, tú lo sabes bien. Así que si yo, alguien que está muriendo, ha de vivir así, ¿por qué tú, quien tiene toda su vida por delante, no ha de hacerlo? Vive tu vida, Kuon, porque la tienes.

Ren inclinó su cabeza y se limpió las lágrimas. No sabía que esperar cuando le dijeron que Tina quería hablar con él pero sabía que no quería su perdón, ni su odio. Pero sin importar lo que le dijera, se había decidido a escucharla. Ella misma lo había dicho, no se trataba de reconciliarse entre ellos, sino entre sus pasados para seguir con sus futuros.

No habia pronunciado palabra alguna en toda la conversación pero no era necesario. No es que no supiera que decir, es que no hacía falta decir nada. Se habia odiado por años y finalmente comprendía que fue él mismo quien se había obligado a hacerlo. Las palabras que Tina gritó aquella noche no lo habían atado, fue cada vez que él las recordaba y se llamaba a sí mismo como tal que él mismo lo hacía. ¿Qué el reloj no era prueba suficiente? Eran las cadenas que se forzó a llevar y solamente él podía quitarlas.

–Ya te dije que todo esto es pura auto-satisfacción pero, ¿me permitirías ser egoísta una vez más? Si es así, acércate más.

Accedió a su pedido. La vio levantar la mano y dirigirla a su rostro.

Por segunda vez había sido abofeteado.

Por su condición había sido muy débil pero la sintió emocionalmente; tantos años de furia y sufrimiento en una sola acción. Extrañamente, se sintió liberado.

–No sabes por cuanto tiempo he querido hacer eso –y tal parecía que Tina también.


Ren se llevó la mano a la mejilla, la que había sido abofeteada tres veces por las mujeres más importantes en su vida; solo podía agradecer que no haya quedado ninguna marca. No notó como Kuu y Julie intercambiaron una mirada.

–Hijo –Kuu susurraba como si le hablara a un niño pequeño– ¿te ha ayudado hablar con Tina?

Su única respuesta fue una sonrisa sincera.

Ahora seguía arreglar las cosas con Kyoko.

Y esa le atemorizaba más.


N/A: Perdón por el atraso, aquí lo tienen. Unas cuantas cosillas: Ren aún anda el cabello negro, por si lo habían olvidado -como yo-. Los diálogos en cursiva significa que hablan en ingles. Aparte de la discusión con sus padres y las veces que los ha llamado "papá" y "mamá" (que nunca ha sido en ingles), está es la primer conversación como familia que tienen. Tina abofeteandolo lo tenía planeado desde antes de empezar esta historia pero pueden creer que casi olvido escribirlo? xD Me alegro haber editado antes de subirlo (por poco común que sea), o no me hubiera dado cuenta hasta tarde. Y recuerden, apenas vamos por el cuarto día (creo) jaja hasta yo me estoy desesperando. Pero hey, como me han estado preguntando les diré: ya habrá mas interacción entre Kyoko y Ren~

Cuéntenme que les pareció la escena con Tina, que por torpe sabía que la tendrían pero nunca definí que pasaría xD

Muchas gracias a todos, por todo.