Título: Departamento de Homicidios Mágicos
Autoras: Caribelleih y A-lunática
Beta: Sirem
Género: Acción/Misterio/Romance
Clasificación: PG-13
Disclaimer: El mundo de Harry Potter y todo lo relacionado pertenece a J.K. Rowling. La idea está inspirada un poco en la serie Bones, lo demás es todo nuestro xD.
Resumen: Draco Malfoy es especialista en analizar mentes criminales. Harry Potter es especialistas en atraparlas. Juntos, harán mucho más que combatir al mal.
Caso tres: El hombre calcinado.
Cuarta parte
Draco se levantó con un sobresalto de la cama, recordando algo.
Mierda. Joder, mierda. No le había dicho a Potter, no le había dicho a Potter lo de Jack Alden y lo que Blaise le había dicho… Había estado tan distraído por lo que sentía cuando estaba al lado de Harry, por lo que pensaba cuando estaba con él que había olvidado, por completo, el trabajo. ¿Cuándo demonios Draco olvidaba un trabajo? ¡Nunca!
Merlín, ¿qué le estaba pasando con Harry? ¿Desde cuándo se distraía tanto por lo que sentía por un compañero que olvidaba lo más importante: la razón por la que estaba con él?
Se mordió el labio, pasándose una mano por el cabello y apartándoselo del rostro.
Lo que sea que sentía por Potter estaba escalando a proporciones estratosféricas en su vida. Las suficientes como para olvidar el trabajo; atrapar a un maldito y cumplir lo que había prometido cuando comenzó su compromiso… ¿Y eso por qué? ¿Qué había hecho Harry que era diferente a los demás? Sólo era atracción física, deseo sexual… Esas cosas las podía controlar Draco.
Pero cuando quiso comenzar a pasar más tiempo con él fue cuando debió haber escuchado las alarmas de advertencias que sonaron por su cerebro. Eso nunca había pasado con alguien con quien trabajaba.
Potter lo confundía. Lo confundía y distraía y joder, le llamaba la atención. Era un misterio y al mismo tiempo no. Quería conocerlo y escucharlo y… Debía detener eso, debía dejar de pensar tanto en él y pasar tanto tiempo con él. No se podía permitir eso, que algo sucediera entre ellos. Jamás. No podía entrelazar su vida personal con la laboral.
Debía también llamarlo y dejar de tener esas epifanías en una cama que ni siquiera era la suya. Suspiró, levantándose de sobre el colchón con cuidado para no despertar a Owen y recogió su ropa del suelo, vistiéndose con rapidez. Luego se disculparía, ahora tenía algo más importante que hacer.
Cerró la puerta detrás de él y se apareció en su casa. Necesitaba llamar a Potter, pero cuando miró el teléfono su valor menguó. Tal vez era muy tarde, tal vez debía decirle al día siguiente, temprano.
¿Qué podía hacer?
¿Y por qué repentinamente se estaba comportando como un idiota? Nunca titubeaba tanto en hacer algo, no desde que era un adolescente… Y ahora, ahora se sentía aprensivo de hablar con Potter. Sintió asco de sí mismo.
¿Qué le estaba pasando?
Siguiendo un impulso, marcó el número y espero a que Potter respondiera. Draco era un adulto y tenía que cumplir sus responsabilidades.
—¿Sí? —contestó Potter muy despierto.
—¿Potter? —Draco preguntó, más por costumbre que por otra cosa—. Escucha, tengo algo que decirte...
—Buenas noches, Malfoy, ¿olvidaste los buenos modales? —dijo Potter interrumpiéndolo. Al otro lado de la línea se escuchaba bastante ruido.
Draco parpadeó, algo sorprendido por el tono y las palabras. Aún así, lo mejor era seguirle la corriente, no quería comenzar una pelea.
—Buenas noches, Potter —respondió lentamente—. ¿Suficiente para ti o quieres que te pregunté cómo estás?
Se pateó mentalmente. No podía evitar meterse con él, al parecer.
—No dejarás de ser gracioso, ¿cierto? —replicó Potter irónico—, como sea —agregó antes de que Draco pudiera hablar—, ¿qué es tan importante para que interrumpas tu cita y me llames?
—Ya terminé mi cita —respondió Draco desagradablemente. No le gustaba cómo Potter lo estaba atacando—. Y te hablo para decirte algo que olvidé decirte.
—¿Lo de Alder? —dijo Potter ahora serio.
—¿Lo sabes? —preguntó Draco. Mierda.
—Hablé con Zabini —dijo cortante—. No te preocupes, ya hablé con la familia.
Draco guardó silencio. No tenía idea de qué podría decir... Le debía una disculpa, sin embargo.
—Potter, lo siento —dijo rápidamente—. Estaba distraído y...
Por alguna razón, no quería que la conversación terminara así. Se humedeció los labios, pensando.
—No es tan importante, ¿sabes? —lo interrumpió Potter—. Además hoy, con el hechizo y el entrenamiento, no era el mejor día para recordar cosas desagradables. Como sea, nos vemos mañana.
—Sí es importante —dijo por fin, cerrando los ojos y apretando la mano sobre ellos, apoyándose en la pared que tenía a sus espaldas—. Es trabajo, y no debí de haberme distraído y no decírtelo. No necesitas ser condescendiente.
—No estoy siendo condescendiente, estoy siendo razonable. Bien, era trabajo, pero no era algo de vida o muerte. Todos nos equivocamos, incluso tú.
—El trabajo sigue siendo el trabajo —replicó Draco, suspirando. Joder, ya no sabía ni qué estaba diciendo—. De acuerdo, sí, eres razonable, Potter. Supongo que a todos nos pasa.
—Sí —dijo Potter. Y luego de unos segundos agregó—: ¿eso es todo?
—¿Hablaste con la mujer?
—Sí, le informé que habíamos confirmado la muerte de su marido.
—Entonces sí, eso era todo —titubeó un momento—. Adiós, Potter.
—Adiós, Malfoy.
*
Había pasado una noche algo extraña. Luego de la conversación con Malfoy, Harry había concluido que lo que fuera que sucedía entre ellos necesitaba una solución rápida, o al menos ser conversado para no afectar el trabajo que realizaban como equipo.
Harry tenía claro —más o menos— lo que le sucedía con Draco, sabía que le gustaba, que le gustaba él, Draco Malfoy, completamente, no sólo la parte atractiva y no sólo la parte insoportable. El conjunto era lo que le llamaba la a atención.
Demonios, pensó mientras comenzaba a quedarse dormido, tenía que solucionar la tensión que sentía al estar frente a Draco, los malos entendidos, las interpretaciones de las palabras e indirectas que cada uno decía… Debía colocarle un punto final a aquello, porque si no lo hacía probablemente terminaría haciendo alguna estupidez como besarlo o algo así de agradable.
Bueno, agradable y terriblemente inadecuado cuando se trataba de Draco, porque Harry estaba seguro de que no lo permitiría. Separar el trabajo de la vida personal era lo primero que Malfoy hacía para asegurarse de que tenía todo bajo el control de la lógica y del razonamiento. O eso creía Harry.
Antes de perder la consciencia totalmente, mientras se dejaba llevar por el cansancio, decidió que al día siguiente hablaría con Draco, que intentaría buscar alguna respuesta o al menos dejar en claro que lo que sea que sucedía entre ellos —aquella tensión imposible de solucionar— debía ser superada de alguna forma.
O algo así era el plan, aunque de todas formas siempre cabía la posibilidad de que se olvidara de aquello e hiciera lo que sabía hacer; improvisar y actuar. Pensando en eso, se quedó dormido.
*
Hacía algunos días que estaba llegando temprano a la oficina, luego de que Draco lo reprendiera divertido por llegar tarde… Como fuera, Harry estaba en su oficina con una taza de té y otra de café caliente sobre su escritorio, esperando a que Draco llegara para poder hablar con él. Extrañamente, estaba nervioso, como si fuera a hablar de algo que lo incomodaba, lo peor de todo es que sabía que sí lo afectaba. Malfoy no lo sabía, pero para Harry aquella conversación significaba reconocer en voz alta que Draco lo afectaba y le importaba, y claro, con lo suspicaz que era el otro mago… probablemente notaría que le gustaba.
Demonios, volvió a pensar Harry cuando escuchó ruidos en la oficina de al lado. ¿Por qué se sentía como un adolescente? Demonios.
Era un adulto. Era Harry Potter. Podía con ello.
Se levantó de la silla y cogió las dos tazas. Sabía que Malfoy ya estaba ahí, sin la necesidad de colocar un hechizo de detección como había hecho Draco en su oficina…
Como fuera, Harry comenzó caminar hacia la puerta parlante convencido de que conversar las cosas como adultos era mejor que solucionarlas luchando en la sala de entrenamiento, aunque sabía que Malfoy se manejaba mucho mejor que él con las palabras.
Dejó de pensar y golpeó suavemente la puerta, antes de abrirla sin esperar respuesta.
Malfoy estaba frente el archivero, colocando algo con cuidado antes de girarse a él con las cejas arqueadas.
—¿Ocurre algo? —preguntó con cortesía, apoyando una mano para cerrar el archivero y mirándolo con evidente interés.
Harry entró a la oficina, extendiéndole la taza de té.
—Buenos días.
Draco parpadeó sorprendido, antes de extender un brazo y agarrar la taza cuidadosamente… La miró un momento, analizándola, antes de levantar de nuevo la vista a Harry.
—Buenos días —respondió—. No quiero sonar repetitivo, pero; ¿ocurre algo?
—Quería hablar contigo —respondió Harry mientras se sentaba en el sillón que nunca ocupaba y bebía un sorbo de café.
Malfoy lo miró serio unos segundos, para después sentarse en su silla y tomar un sorbo de té.
—Suena importante.
—Más o menos —dijo Harry mirando la taza de café. Ahora que estaba allí no sabía qué decir. Sí, estaba nervioso. Suspiró mentalmente y miró a Draco—. Es sobre lo que ha sucedido entre nosotros.
La columna de Malfoy se tensó imperceptiblemente y sus ojos se volvieron levemente más fríos, sin embargo su tono de voz era el mismo.
—¿Sobre lo que ha sucedido entre nosotros? —preguntó pausadamente—. ¿A qué, exactamente, te refieres con eso?
En realidad, Harry no había querido decirlo, no de aquella manera, porque decirlo así sonaba realmente mal. Se acomodó en el sillón e intentó aclarar su mente un momento.
—Bueno, no quería decirlo así —aclaró—, porque entre nosotros no ha pasado nada realmente —dijo sabiendo que estaba empeorando la situación—. Como sea, ¿tienes algún problema con trabajar conmigo? —preguntó de la nada mirando a Draco a los ojos, ya que no sabía cómo decir lo que quería decir.
Malfoy dejó la taza sobre la mesa, recostándose en la silla por completo, mirándolo intensamente. Duró en esa posición unos momentos, sin moverse ni hablar, antes de decir:
—¿A dónde quieres llegar con esta conversación, Potter? —su voz sonaba sin inflexiones, y su rostro estaba calmado—. Pero respondiendo tu pregunta, no; no tengo ningún problema trabajando contigo. Sí así fuera, no hubiese durado tanto tiempo en este equipo.
—Lo entiendo —dijo Harry reflexionando. Aunque en realidad no lo entendía. Antes de entrar allí tenía las cosas claras, sabía lo que necesitaba decir, pero ya no. Ahora estaba perdido mientras observaba los calculados movimientos de Draco—. Desde que llegaste has trabajado perfectamente y lo que pasó ayer... pensé que tenías algún problema conmigo o algo así...
Harry sabía que parecía un idiota y que estaba balbuceando. Maldijo a su herencia Gryffindor, pero decidió que haría lo que sabía hacer, al menos aquello de seguro iba a generar alguna reacción en Malfoy.
—Sé que hay cierta tensión entre nosotros, no quiero que afecte nuestro trabajo, pero no sé cómo solucionarla —dijo rápidamente sin dejar de mirar a Draco, quería captar hasta la más mínima reacción frente a sus palabras.
Malfoy inhaló una bocanada de aire con más brusquedad de lo necesario y sus dedos se movieron un tanto frenéticamente sobre la superficie del escritorio, antes de bajar la mano hasta su regazo con un movimiento firme. Sus ojos, sin embargo, nunca se desviaron de los de Harry.
—¿Tensión? —repitió como para estar seguro—. No, cualquiera que sea la tensión que hay entre nosotros no voy a permitir que interfiera con nuestro trabajo. Lo de ayer… lo de ayer fue algo que no volverá a ocurrir. Estaba distraído y… —guardó silencio, mirando los papeles que tenía en frente.
Harry pensó que quizás había sido demasiado directo al decir aquello, pero él nunca había bueno en ser sutil. Sin embargo, se alegró de que al menos Draco no negara que entre ellos sí sucedía algo; tensión o lo que fuera, al menos algo existía.
—Lo de ayer fue sólo un detalle, no es por eso por lo que estoy haciendo esto. Además, yo no puedo estar seguro de que a mí no... —comenzó, pero notar que Draco no dejaba de mirarlo de una manera un tanto sorprendida y descolocada, hizo que guardara silencio—. No negaste que existiera tensión entre nosotros. No creo que la solución sea ignorarla, quizás tú puedes, pero yo no lo sé —dijo sorprendiéndose incluso a sí mismo.
Draco parpadeó y abrió la boca. Luego la cerró de nuevo y tragó saliva… Miró la oficina, evidentemente ganando algo de tiempo antes de hablar.
—¿Y qué crees que podemos hacer al respecto además de ignorarla? —preguntó con suavidad, clavándole la mirada—. Eres un hombre atractivo y te he visto en condiciones… Es normal que sintamos deseos sexuales el uno por el otro, pero una cosa es la atracción y otra muy diferente actuar bajo esa atracción.
Harry casi deja caer la taza de café de lo sorprendido que estaba. De seguro tenía la boca abierta y los ojos como platos. ¿Tan obvio era? Demonios, claro que lo era.
Decidió que necesitaba cortar ese tema allí, no podía permitirse que Malfoy descubriera lo que estaba comenzando a asumir sobre él, ya le había quedado claro que no pasaría nada, que lo mejor era ignorar cualquier tensión sexual que existiera entre ellos, el problema era que para Harry no sólo era tensión sexual...
Volvió a maldecir en su mente el momento en que había decidido aclarar las cosas con Malfoy. ¡Harry no servía para eso! Siempre terminaba hablando de más y enredándose a sí mismo.
Intentó reponerse, mostrar que si Draco podía hablar de aquello tan tranquilo, él también podía.
—Sin embargo, lo hacemos. No físicamente, claro está, pero lo hacemos.
—¿Hacemos qué? —preguntó Malfoy ladeando la cabeza—. ¿Actuar bajo esa atracción?
—¿Sabes Malfoy? Creo que no debí hablar esto —dijo Harry suspirando pesadamente—, no nos llevará a ningún lugar.
—¿Tú crees? —preguntó Draco arqueando una ceja—. Escucha, Potter, sé que es incómodo hablar sobre este tema y sé que entre nosotros lo es más aún. Eres atractivo, yo soy atractivo y ambos somos gays con una vida sexual activa. Es normal que nos sintamos atraídos, Merlín, sería raro que no lo hiciéramos. Pero aún cuando es complicado, también es bastante simple. Somos dos hombres de veintisiete años y deberíamos saber cómo actuar bajo estas circunstancias. Sólo porque existe una tensión sexual no significa que por eso toda nuestra futura relación como compañeros va a tener que ser incómoda. Y ya que aclaramos este punto, no deberían existir malos entendidos de ahora en adelante… ¿Estás de acuerdo?
¿Por qué demonios Malfoy parecía tenerlo todo tan claro? Negando tajantemente que algo pudiera salirse de control, de su control. Eso no le molestaba realmente, lo que lo alteraba era que siendo él el que comenzó con la conversación... no tenía idea de qué decir y estaba perdido y confundido. ¿Realmente le gustaba aquel hombre que estaba sentado frente a él? Sí, lo hacía, aunque no había manera de saber cómo iba a terminar todo aquello.
Bebió un gran trago de café antes de responder, necesitaba sentir la cafeína recorriendo su interior. Luego giró la muñeca haciendo la taza desaparecer y se pasó una mano por el cabello.
—Sí, lógicamente estoy de acuerdo, ignorarlo es lo único que podemos hacer al respecto —dijo mirando fijamente hacia los ojos grises—. Me alegra que todo esté resuelto —agregó levantándose.
Malfoy pareció suspirar de alivio, asintiendo. Levantó la mirada, observándolo de pie frente a su escritorio.
—Potter —lo llamó. Calló unos segundos antes de continuar—; ¿estamos bien?
Harry se detuvo un momento, antes de acercarse a la puerta, y giró el rostro.
—Sí, estamos bien —dijo antes de salir y cerrar la puerta tras de él.
No sabía si Malfoy iba a decirle algo más, pero realmente no quería escucharlo. Ahora se sentía como un idiota por ser el primero en aceptar que entre ellos había algo no resuelto, tensión sexual o como Draco quisiera llamarlo.
Apoyó la cabeza unos segundos en la puerta, luego caminó hacia el escritorio y se sentó a leer algo que lo distrajera.
*
Draco suspiró aliviado en cuanto Potter salió de su oficina. Siendo sincero, durante toda la conversación había luchado contra las ganas de levantarse y escapar… No recordaba haber tenido una conversación tan incómoda en toda su vida. Sólo el hecho de que Harry hubiese sido tan razonable era lo que lo había mantenido en la silla.
Y, honestamente, nunca se imaginó que Potter hubiese sido quien la hubiera comenzado. Merlín, ¿en qué estaba pensando? Harry Potter era el Gryffindor más directo que Draco conocía, ya no había dudas. Ni siquiera Granger era así de directa, y también era Gryffindor. Las preguntas y comentarios que dijo habían puesto nervioso a Draco.
Levantando los dedos a sus sienes, comenzó a masajearlas mientras intentaba calmar todos los pensamientos inconexos que pasaban por su mente como una cacofonía de voces. Se mordió el labio… No sabía si lo que habían hablado iba a servir de algo o no. Tal vez sólo había empeorado todo. Se preguntó si tal vez lo mejor hubiese sido que hubiera negado todo.
No sabía lo que estaban haciendo. Lo que sentía por Potter estaba agrandándose y la atracción sexual era casi física y… Merlín, tenía que mantener sus hormonas y emociones bajo control. No podía permitirse mostrarse tan afectado.
Al menos había actuado bien en cuanto Harry había llegado lanzándole esa bomba encima. De nuevo; ¿en qué diablos había estado pensando?
Cerró los ojos, repasando la conversación que acababan de tener. Lo hacía sentirse confundido, Potter lo confundía. No lo entendía y ni siquiera sus métodos de evaluar a la gente funcionaban perfectamente con él… Eso sólo ocurría cuando te involucrabas emocionalmente con alguien… Y que Draco lo hubiese hecho con un compañero de trabajo era algo extraordinario.
¿Pero qué más podría haber hecho o dicho? De acuerdo, Potter le había dado la oportunidad de decirle que tal vez la solución era follar. Pero Draco no follaba con alguien con quien trabajaba —aún cuando ese alguien fuera Potter—, nunca lo hacía. Lo que lo había mantenido sano durante todos estos años había sido el hecho de que conocía muy bien los límites de cada parte de su vida y nunca las entrelazaba.
Hasta que apareció Potter, trastrocándolo todo.
Tal vez lo que necesitaban ambos algo era alejarse un poco el uno del otro. Tanto física como emocionalmente.
Sin embargo, Draco estaba comenzando a dudar de que pudieran conseguirlo.
*
Harry estaba en su oficina, pasando las hojas de una revista de Quidditch sin ver realmente lo que estaba en aquellas páginas. La verdad era que aún estaba intentando racionalizar lo que había pasado hacía algunas horas. Sin resultados, por cierto.
No había almorzado, porque el tiempo había pasado sin que Harry lo notara, inmerso en sus pensamientos, hasta que alguien tocó la puerta de su oficina y Harry prácticamente saltó en el asiento.
—Adelante —dijo Harry apresuradamente, intentado mejorar su aspecto y escondiendo la revista bajo un montón de papeles.
—Harry —saludó Hermione alegremente con una sonrisa en el rostro, pero cuando se fijó en el rostro de Harry, frunció ligeramente el ceño—. ¿Estás bien? —preguntó dejando los papeles que llevaba sobre el escritorio y mirando a Harry con atención—, porque te ves pésimo —. Frente a la falta de respuesta del mago, continuó—: ¿Discutiste con Malfoy?
—Estoy bien, Herms —dijo Harry casi como un niño pequeño, y es que con Hermione siempre se había sentido así—. Y no, no hemos discutido —agregó desviando la vista—, no realmente.
—¿No realmente? —preguntó la bruja acomodándose un mechón de cabello castaño detrás de la oreja y sentándose frente a Harry, observándolo como si fuera un experimento muy interesante.
—No voy a hablar del tema ―le advirtió Harry antes de que su amiga comenzara a hacer suposiciones como sabía que haría.
Hermione se mordió el labio y Harry recordó la época escolar cuando ella quería agregar algo en clases y Snape no se lo permitía...
Pasaron algunos segundos en silencio donde Harry negó suavemente con la cabeza, dejando claro que no hablaría del tema. En el estado en el que estaba, cualquier palabra podría ser usada en su contra.
—¿A qué has venido? —preguntó Harry necesitando cambiar el ambiente.
Hermione bufó descontenta.
—No creas que te has salvado de esta Harry, lo sabes —dijo Hermione señalándolo con el dedo, pero sonriéndole amable—. Vine porque obtuve los resultados del experimento y analicé la magia de a escena del crimen. Tengo buenas noticias —agregó sonriendo satisfecha de su trabajo.
—¿Nombres? —peguntó Harry aliviado de que lo peor ya hubiera pasado. Hermione asintió frente a su pregunta.
Miró hacia la puerta de Draco no tan disimuladamente como para que Hermione no se diera cuenta, y cuando ésta lo miró con el ceño fruncido en señal de que estaba analizando y sacando conclusiones de su extraño comportamiento, Harry se levantó y fue hacia la puerta.
Golpeó una vez y asomó el cabeza, decidido a no mirarlo más de lo necesario.
—Malfoy —dijo con voz neutra—, Hermione tiene noticias —agregó, dejando la puerta abierta y volviendo a su oficina.
Draco salió por ella momentos después, caminando pausadamente y mirando a Harry de soslayo, para luego centrar su atención en Hermione.
—¿Y bien?
—Tengo tres nombres —dijo Hermione rápidamente—, el experimento fue todo un éxito —agregó, pero como sabía el poco interés que Harry tenía en esos asuntos, prosiguió con lo que le interesaba más—. También descubrimos algunos hechizos de índole sexual que fueron empleados en aquel lugar con regularidad, todo está en el informe—. Hermione hablaba rápido, y Harry pensó que estaba más interesada en observarlos que en informar lo que había descubierto.
Harry abrió el informe y quiso que aquella acción sirviera para que Hermione notara que no quería que lo siguiera observando cómo lo hacía. La bruja pareció entender porque se despidió rápidamente y salió de la oficina. Harry sabía que pronto tendría que hablar con ella y responder miles de preguntas.
Sintió cómo Malfoy invocaba una silla y se sentaba sobre ella, esperando que Harry terminara de leer.
—La amante, el hijo de la amante y otro hombre —dijo Harry extendiéndole el informe a Draco.
—¿Otro hombre? —preguntó Draco parpadeando y alcanzando la carpeta, leyendo los papeles con rapidez—. Bueno, sí puede que esta mujer sea la amante de Jack Alden…
Se detuvo un momento, analizando.
—Si suponemos que se trata de un asesinato, ya tendríamos un motivo. Alguien descubrió el romance entre Jack Alden y Wendy Still y pudo haberlo matado como venganza. Ahora, ¿quién, de las dos partes, fue el que causó la muerte? Por un lado tenemos una esposa deprimida, sabemos que ella no estuvo en la escena del crimen, pero pudo haber mandado a este hombre a matar a su esposo… Por el otro, tenemos una familia pobre. Lo que me pregunto es qué estaba haciendo el hijo en el lugar en el que su madre y su amante tenían relaciones. Por supuesto, seguimos sin tener pruebas concisas y todo esto no es más que meras suposiciones.
Harry se quedó mirando a Malfoy mientras hablaba, hipnotizado por la forma en que decía cada palabra y por como racionalizaba todo aquello, por eso, tardó más de lo esperado en responder.
—Vamos a hablar con la viuda de Alder para saber si conocía a alguna de las personas que estaba en la escena del crimen, luego interrogamos a los demás —dijo Harry mirando alternativamente el informe y a Draco.
—Buena idea —aceptó Draco con una sonrisa—. Supongo que tú te encargarás de ella, ¿cierto? Porque no creo que pueda reaccionar como tú si comienza a llorar de nuevo.
—Claro —dijo Harry devolviéndole la sonrisa. Aunque aquello no había ni que pensarlo, con tal de sólo ver cómo Malfoy sonreía... demonios, sí que estaba perdido—. Para eso somos un equipo —agregó.
—Exacto —la sonrisa se disolvió un poco, y Draco dejó caer los ojos de nuevo sobre el informe—. Deberíamos estar yendo —dijo levantándose y haciendo desaparecer la silla.
—Vamos —dijo Harry torpemente mientras con un movimiento de varita ordenaba los papeles que estaban en su escritorio. Luego se acercó a Draco y abrió la puerta de la oficina para llegar hasta el Atrio.
Ya no sabía la cantidad de veces que había maldecido su infantil actitud aquel día. Ahora estaba parado frente a Draco sin saber si tomarlo del brazo y desaparecerlos o esperar que Draco los llevara o irse por separado. Miró a Malfoy dudoso.
Draco lo miró serio un momento, antes de sonreír de medio lado y tomarlo por el brazo.
—Adelante —dijo.
Harry soltó un suspiró mental y los Apareció a las afuera de la casa de la viuda de Alden.
*
Draco se tragó el quinto suspiro que había intentado salir de su boca desde que habían llegado a esa casa, mientras veía cómo Potter intentaba consolar a la esposa de Jack Alden, ambos sentados en el sofá.
Honestamente, no tenía idea de cómo era que Harry podía soportar confortar una mujer que lo único que hacía era llorar y lanzar reclamaciones, todo sobre su hombro… Suponía que era una de las grandes diferencias que tenían él y Draco, quien nunca había soportado las lágrimas.
Draco torció el gesto y continuó viendo el resto de la casa. Al menos ahora sabían que la mujer ésa no era quien lo había matado, a menos que fuera muy buena actriz, pero lo dudaba. Su dolor era demasiado real... Lo que los llevaba a tener que hablar con la amante de Alder y con el hijo y partir desde allí.
Se preguntó si alguno de ellos había sido. Tal vez sí, tal vez no. Tal vez Wendy Still quería más y no tendría un no como respuesta. Tal vez tenía un novio que los había encontrado… Lo que aún no explicaba la presencia del muchacho.
Chasqueó la lengua, mirando de nuevo hacia el sofá. Si Potter no se quitaba a esa mujer de encima Draco lo haría, no podían seguir perdiendo tanto tiempo en ella.
—Señora Alden —dijo Potter separándose de la viuda—. Lo único que podemos hacer ahora es descubrir qué le sucedió a su marido. Debe ser fuerte y concentrarse en ello —continuó, logrando que la señora de tranquilizara un poco.
Potter volvió a sentarse en el sillón y le dio una mirada de disculpa.
—Si queremos descubrir qué le sucedió a su marido, necesitamos su ayuda— comenzó Potter con voz neutra—, ¿sabe si su esposo tenía algún enemigo? ¿Alguna deuda o si alguien le debía dinero?
La mujer lloró un poco más, y Draco le dio la espalda para poder rodar los ojos.
—No lo sé —dijo con amargura—. Al parecer no sé nada de mi esposo… Tenía una amante y yo ni sabía, tenía otra vida y ni siquiera estaba enterada. ¿Qué le voy a decir a mi hijo, señor Potter? ¿Qué piensa que le voy a decir cuando pregunte por su padre? Es lo único que me queda.
Draco se humedeció los labios, sintiendo una punzada en el pecho. Merlín, aún cuando no soportaba las lágrimas, siempre le habían conmovido las madres.
—Decirle que lo recuerde como el padre que era, no vale la pena mentir, señora Alden —dijo Potter con tono consolador—. Tengo una duda, ¿su esposo, en la empresa, trabajaba con un socio? —preguntó lentamente.
—Sí —respondió ella secándose las lágrimas—. Pero es un hombre bueno, nunca asesinaría a Jack…
—Aún no hemos hablado de asesinato, señora Alden —contradijo Harry con suavidad—. ¿Cuál es su nombre?
—Stephen Queen —respondió la mujer.
—Gracias —dijo Potter pensativo—. ¿Algo más que pueda decirnos?
—¿Quién era la mujer con quien se acostaba Jack? —preguntó. Draco ya le había escuchado hacer esa pregunta antes, se giró para ver a Harry.
Potter negó casi inadvertidamente con la cabeza.
—No nos está permitido revelar esa información —respondió Potter levantándose del sillón lentamente—, por seguridad —agregó—. Lo sentimos, pero aún no hemos descartado asesinato, revelar eso puede poner en peligro la investigación.
La mujer sólo asintió, bajando la mirada.
Draco sacudió la cabeza, acercándose a Potter y preguntándole con la mirada si ya podían retirarse. Se preguntó si lo entendería.
Potter asintió, inclinando la cabeza y cerrando los ojos un segundo.
—Bien, nosotros nos retiramos, señora Alden, debemos seguir la investigación. Gracias por la información. Adiós —dijo Potter comenzando a caminar hacia la puerta detrás de Draco.
Sin esperar respuesta, Draco cerró la puerta detrás de ellos, esa casa le parecía opresiva. Miró a Potter.
—¿Ahora hablaremos con Wendy Still o con Stephen Queen?
—Stephen Queen —dijo de inmediato—, sospecho más de la amante, pero realmente no quiero tratar con otra mujer inmediatamente...
Draco sonrió traviesamente, al parecer ni siquiera Potter podía soportar una fémina llorosa.
—No te lo pediría. Vayamos con este Stephen Queen, aunque primero tenemos que investigar dónde vive.
—¿Alguna idea? —preguntó Potter visiblemente más relajado.
—¿Ir con Granger? Ella siempre parece saberlo todo.
—Me parece bien —respondió Potter, mirándolo.
Draco se tragó el "¿Qué?" que quería salir de sus labios al ser mirado así por Harry y, en cambio, se humedeció los labios.
—Entonces, ¿qué esperamos? —preguntó.
—Absolutamente nada —dijo Potter antes de Aparecerlos.
Hola. Disculpen la hora^^. Ah, sé que este cap fue cortito, pero si se alargaba, el que viene (el final del caso), sería mucho más corto. ¡Gracias por leer!
