• Disclaimer: Los personajes no me pertenecen D=
• Advertencias: Muerte de personajes, tragedia, sangre.
Sangre por Amor
Final Alternativo: After Die (Después de la Muerte)
Estados Unidos/Alfred POV'
Corría, mis piernas no daban más. No sabia de donde venían las fuerzas para continuar corriendo, aunque supuestamente las hadas me estaban ayudando, no podía mas, pero seguía, seguía y seguiría, todo para salvar a Inglaterra.
Mi amor… por favor, espérame. Por favor, no les des la razón a esos malditos que nos quieren ver separados. Arthur, se como siempre, inteligente, no seas impulsivo, espera a que tu héroe vaya a rescatarte.
Ahora, detrás de Matthew y Francis, lo veo nítido… nítido esta ahí, colgando de un puente, apunto de tirarse al rio congelado de Ginebra.
Logro pasarlos, llego a una escalera, mis manos se entumecen al tocar el metal congelado. Ya casi llego al puente… pero…
Tropiezo y caigo de cara al piso, me revuelco, al sentir que mis lentes ya no estaban, busco con mi mirada nublada la imagen de Inglaterra… estaba listo, ya se había inclinado, para caer.
-Adiós, mundo cruel. –fue lo ultimo que dijo el inglés, antes de caer.-
-¡NOOOO! –Grite, pero era tarde.-
Arthur me escucho, lo se, y casi logro evitarlo, pero no… falle.
El cuerpo de Inglaterra resbala, y lo último que escucho es su grito ahogado. Y como la escarcha de hielo del rio se rompe en mil pedazos producto del choque del cuerpo del británico.
Mi mundo había muerto… junto con él.
Francia y Canadá miraban en la orilla, atontados, ellos también habían fallado. Pero lo mas impresionante de todo, fue como el rio y el propio hielo empezaban a teñirse de un color asquerosamente rojo, era la sangre de Arthur dentro del fondo del rio…
Había fallado. Había muerto, Inglaterra, cayo… y termino su vida ahí mismo.
¿Y yo? Yo estoy mirando el espectáculo sanguíneo que se produce en el rio, mientras mi hermano me mira, con lágrimas en los ojos. Aun tengo mi brazo extendido, en un vano intento de alcanzar a mi inglés.
Pero todo ya era inútil, porque Arthur no volvería, Reino Unido… no volvería.
Estábamos en la morgue. El frio de las heladeras era terrible, estaba temblando, el frio traspasaba mi gruesa chaqueta de aviador, la cual siempre fue resistente hasta en mis misiones en el antártico.
Estaba frente a la camilla donde descansaba el ahora muerto cuerpo de mi antiguo novio.
La sabana blanca estaba manchada de rojo, en la parte que supuestamente era el estomago y la cabeza.
En cuanto a mi estado, desde que sacaron el cuerpo, eh estado casi en un shock permanente, aunque mi hermano este a mi lado, y Francia también, no es lo mismo.
La puerta de metal se abrió, dejando pasar al medico y a cuatro hombres, tres de cabello rojo y uno rubio… los reconocí al momento, desde la primer vista. Eran sus hermanos, que estaban realmente enojados, incluso en Gales era evidente el enfado.
-¡Maldito hijo de una gran puta! –Escocia se apresuro, y con violencia me tomo del cuello, levantándome y cortándome la respiración.-
-¡William, para! –Grito Gales, detrás de su hermano.-
-¡No, no voy a parar hasta ver muerto a este maldito, Glen! –Lo miro por un momento, y volvió a mirarme, intensificando su agarre.- ¡Por culpa de este bastardo nuestro hermano esta muerto! ¿Entiendes? –Me hablaba.- ¡Lo conseguiste, yankee, lograste que mi hermano se quitara la vida! –
Siguió gritándome cosas, que en verdad no me llegaban.
El medico procedió a dar su informe, el escocés me soltó cuando el doctor empezó a recitar. Escuche los llantos del gemelo de Irlanda, eran audibles y dolorosos, estaba realmente llorando en el hombro de su hermano.
-El señor murió al instante cuando choco contra el hielo del rio. –Comenzó a recitar.- Presenta varios traumatismos en el cráneo, como así sufrió una parálisis muscular, pero creemos que para ese momento ya había fallecido. Así que se podría decir que fue muerte instantánea y sin dolor. –No sabía si era ese panorama de muerte lo que me termino de meter en un shock, o si era la frialdad con la que el hombre lo decía.-
-¿Eso es todo? –Dice como puede Francis, consolando a mi hermano.-
-No… me temo que no señor. –Todos, excepto yo abrieron los ojos, esperando lo que venia.- En los análisis de sangre nos salto un gran exceso de fármacos. –
Levante la cabeza, ¿Había oído bien lo que dijo ese sujeto? ¿Había dicho que Inglaterra se drogo?
-¿C-como? –Dije, en un hilo de voz.-
-Si, exceso de antidepresivos, al parecer. Eso le habrá inducido a un estado de transe en el cual no tenia idea de lo que hacia, o sea un estado semiconsciente donde pudo, como ocurrió, tirarse del puente. –Explico, ojeando unos papeles.- Eso es todo, señor McCallister, ¿Usted era el tutor del señor Kirkland, no? –
Escocia asiente.
-Entonces me temo que va a tener que firmar unas cosas. Venga conmigo. –
El doctor se lleva a William de la habitación, el cual no dijo ninguna palabra, ni se quejo como normalmente hace.
Francia, Canadá e Irlanda se llevaron a Ulster, el cual le había bajado la presión por tanto llanto, estaba realmente mal el gemelo menor, al igual que el irlandés que se notaba el esfuerzo considerable que hacia para no llorar. Gales se quedo a mi lado, mirando el cuerpo muerto de su hermano.
-No fue tu culpa. –Dijo de repente, cortando el silencio que se nos presento.- Arthur el… desde hace mucho tiempo tenia ataques suicida, desde que era joven, no te preocupes. –
-No quieras consolarme. –Dije con tono duro.- Se que fue mi culpa, y no lo pude evitar, lo tenia enfrente mío… justo frente a mi cara y no pude hacer nada. –Empecé a sollozar.-
-No quiero consolarte, te estoy diciendo la verdad. Inglaterra era un suicida en potencia desde mucho antes de conocerte, no exagero si te digo que era una especie de inmolador sin control, siempre buscando participar en alguna guerra, sea por economía o por territorios, siempre peleaba, como si le gustara. Era un sádico. –
-Lo se, me contaron sobre eso. –
-Entonces, me gustaría preguntarte, ¿Por qué te enamoraste de él? –la pregunta me sorprendió, lo mire con los ojos abiertos.- Digo, una persona como Arthur, con un pasado tan turbio y oscuro, con un presente en crisis, una personalidad cambiante, pésimo cocinero, malo con las palabras, malhablado, testarudo y gruñón. Una persona con el cuerpo mutilado por las cicatrices de batalla, ¿O no me digas que no te diste cuenta de todas las que tiene? –Seguí en silencio.- Son más de cien, Estados Unidos, muchas más. ¿Cómo pudiste amar a alguien que ah tenido mucho y no haber recibido nada? –La platica me dejo entre la espada y la pared, no sabia que responder.-
-Yo… supongo que… me enamore del Arthur que me crio. –empecé a decir, mirando la manta carmesí.- Me enamore de esa sonrisa que tenia siempre que estábamos juntos, pero cuando me independice, ese sentimiento se hizo aun mas intenso, como si de alguna manera el distanciarnos así de fuerte fue el detonante de lo que en verdad me pasaba. Pero no me di cuenta de que lo amaba hasta hace un año. Te imaginas como habré quedado, lo ignore por casi dos meses hasta que me encaro y me pregunto que me pasaba y… y yo como un idiota me fui corriendo. Al día siguiente me confesé, y el me acepto casi en el mismo día, no se… lo amo, amaba por ser quien era, porque… porque el no fingía conmigo, no fingía sonrisas para que le cayera bien y darle mi apoyo. El no quería a Estados Unidos, el quería a Alfred F. Jones. –
Muchos recuerdos vinieron a mi mente, que ya empezaba a dolerme por la nostalgia.
Gales suspiro, y esbozo una pequeña sonrisa.
-Es una real ironía. –masculla, con una sonrisa amarga y tono resentido.- Arthur siempre busco a ese alguien que lo aceptara como era, sin cambiarlo, queriéndolo pese a todos sus defectos; que no eran pocos. Y, en lo ultimo de su vida la conoce, esta con él pero… pero todo termino de esta manera. Es, realmente una ironía. –
Dicho esto, se marcha, jure que vi lagrimas cayendo de sus ojos, llorando, el también, por su hermano muerto.
Me quede solo, en el cuarto helado de la morgue, frente al cuerpo de mi Arthur. Vi su mano por sobre la manta, no dude en tomarla y besarla como no había hecho nunca, estaba helada, muerta, no sabia como antes, no tenia ese olor a té y pólvora que emanaba Inglaterra, solamente emanaba muerte, sangre, putrefacción.
Llore en ese cuerpo, manchando mis propias manos de la sangre coagulada, y fresca, del cadáver. Me sentía roto… peor que nunca en mi vida.
Al funeral asistieron todos, países angustiados, algunos, como Argentina que era su eterno enemigo, hablo sobre su tumba, llorando. Otros, como algunas de sus colonias, en este caso India, solo se desplomo sobre la tumba, también en llanto, diciendo entre las lagrimas un constante ''papá'', que dejo a muchas de sus otras colonias también en un estado de amargura.
Fui el ultimo en despedirse, dejando una rosa roja ante las demás blancas que dejaron los demás.
Y como fui el ultimo en despedirme, también fui el primero en irme, no quería enfrentarme a sus hermanos, sabiendo que en este momento me odiaban.
-Si, lo lamento mucho, Su Majestad. –Decía mi presidente por teléfono.- Envié a Alfred con una corona de flores, ¿Cómo? ¿No llego? Que extraño, después le diré a ese chico que me de explicaciones. Mis más sentidos Pésame, Reina. –Cuelga, mientras se acomoda en el sofá.-
Estaba con los brazos cruzados sobre su cintura. Con una sonrisa en la cara.
El triunfo que estaba marcado era desmesurado, y cínico. Ahora, sin su nación, el Reino Unido caerá definitivamente, y el no necesitara mover ningún dedo para ejecutar ese aislamiento.
Mientras se regocijaba en gloria y laureles. Alguien, que no era yo, abre la puerta. Era el Servicio Secreto. El presidente mira a los hombres de negro con extrañeza.
-¿Qué ocurre? –pregunta, sin saber exactamente que pasaba.-
-Barack Obama, por órdenes de arriba, queda destituido de su puesto de Presidente de los Estados Unidos, puede empezar a empacar, señor, mandaremos a elecciones extraordinarias dentro de un mes, y no podrá postularse, ni en esa, ni en las próximas, ni nunca mas. Su matricula queda anulada, así también como todos sus otros cargos. –Decía uno de mis amigos de confianza, Marcus.-
El Presidente gruño, resistiéndose, pero en ese momento, Marcus saco un arma, el presidente se quedo mudo. Y obedeció lo que decían sus antiguos guardaespaldas.
-¿En serio todo fue bien? –
-Si, Alfred, esta todo bien, el presidente fue destituido como pediste. –Dijo Marcus por teléfono.-
-Bien, gracias Marcus… -
-No tiene que agradecerme, mi señor, nosotros podemos ser un organismo del gobierno, pero… nuestra lealtad esta con nuestra nación, con usted. –Mis ojos se llenaron de lágrimas.-
-Th-thank y-you Marcus, lo aprecio, en verdad. –colgué, luego de que mi amigo dijera un ''no hay de que''.-
Mire al horizonte que se extendía delante de mí. Era hermoso, mí adorado San Francisco se lucia como nunca, apunto de extinguirse el último rayo de sol. Mire a mis pies, estaba sobre el borde de un rascacielos. El viento daba en mi cara, moviendo mis cabellos.
Arroje el celular al mas allá, ni siquiera escuche cuando se rompió en pedazos. De mi campera saque una pistola de 9mm. La mire, viendo en ella el rostro de Arthur.
-No te preocupes mas, mi amor, pronto, ya no habrá nadie que nos separe. –
Acto seguido, me quite a Texas y las deje en el suelo del rascacielos. Apunte mi arma en mi propia sien, y mientras las ultimas lagrimas bajaban de mis ojos, recordé mi vida, mi vida se llamaba Arthur Kirkland, y como me lo quitaron, por egoísmo, yo también me iré.
Jale el gatillo, abrí los ojos lo mas que pude, y sentí la sangre caer por ambos lados de mi rostro, la bala me atravesó, reventándome posiblemente el cerebro. Cierro, posiblemente ya sin vida, mis ojos azules, y caigo hacia adelante.
Con lo último que me quedaba de conciencia, pensé en Inglaterra. En todo lo que lo amaba, en todo lo que pude haber dado por él. Pero sobretodo pensé en el egoísmo del mundo, queriendo separarnos.
Por ahí mucha gente será feliz cuando muera, pero lo que no saben ellos es que yo también seré feliz…
Reuniéndome en el Infierno con Arthur Kirkland.
Bueno... este es el final (: No se me pongan tristes por favor, que la muerte de Arthur antes era peor .w. Se la cambie hace un rato para que no sea tan shoqueante xD
Espero que les haya gustado un montón como a mi me gusto escribirlo n.ñ En serio, después de ver que esto fue para mas de los veinte comentarios ya creía que estaba soñando o_o Y ahora tengo más de cien... en serio, no termino de creerlo, jamás creí que esta historia diera para tanto. O sea, si creía que iba a ser genial y todo pero no que llegara a cien xP -está re emocionada.-
Con respecto a la secuela... el voto en el poll fue asi 11 positivo 0 negativo. Así que ya saben que se viene una continuación en base a esto no? Les dare el adelanto al final de las notas obvio.
Quiero agradecerles a todas y a todos los que escribieron y agregaron. ¡Los AMO! Asi de grande (L)
Ahora tienen que esperar el final del Hall de los Sueños Rotos... que como prometí el final sera en este mes Junio. Y nos vemos en algun fic que viene de seguro (: Bye!
Atte: Miru Kirkland Ichimaru.
La Vida Escrita en Sangre
Despertó un día normal, creyendo que todo seguiría la misma rutina que todos los días. Tomaron el mismo camino, ingiriendo la misma comida, yendo al mismo establecimiento estudiantil.
En poco tiempo, la vida les cambio a ambos, ya que sin saberlo, desde un principio hubo algo más que solo peleas y diferencias, esos pleitos y discuciones se le hacían conocidos de algún lugar.
Sin saberlo comenzaron a girar una rueda, que giraba y giraba solo sobre ellos, sabiendo que lo suyo era algo más que prohibido. Pero... ¿Qué importaba eso en un mundo donde el propio tiempo no importaba y los relojes no giraban?
"Tu nuevo nombre será..." Una nueva vida, más allá de la muerte, más allá de la vida. ¿Una segunda oportunidad?
PD: Sobre la fecha de publicación aún no la sé. Puede que el mes que viene, quizá en la segunda quincena. Bye!
