Capítulo 14

Hermione había sugerido que movieran de nuevo la tienda a pesar de que acababan de hacerlo el día anterior porque tenían la visibilidad limitada y no la hacía sentir cómoda. Así que viajaron más al norte, y mientras avanzaban penosamente hacia la hilera de árboles yermos que tenían delante, las nubes comenzaron a disiparse, dando lugar a que el paisaje nevado centellease con algún que otro vistazo rápido de la luz del atardecer.

Las botas crujían a través de las viejas capas de nieve y hielo, y las mejillas y narices están rojas por el frío. Se habían puesto en marcha un poco tarde y en medio de media hora oscurecería, dado que estaban en el extremo norte, al menos eso era lo que esperaba Ron, que lo único en lo que podía pensar realmente era en levantar los hechizos protectores y encender un fuego.

De repente, los sonidos de las pisadas de Hermione delante de él cambiaron notablemente. Ella disminuyó la velocidad, evidentemente notándolo también. Pero fue demasiado tarde. Hermione había llegado a la orilla de un estanque completamente escondido y totalmente helado, cubierto de nieve nueva; el hielo se estaba rompiendo debajo de ella antes de que le diera tiempo a regresar a tierra firme.

Un grito asustado se le escapó cuando se sumergió abruptamente hasta el cuello en el agua helada.

-¡Hermione!- gritaron Ron y Harry al unísono. Ron echó a correr hacia delante, deslizándose a través del hielo en su dirección, intentando detenerse a un metro de distancia para agarrarse a algo. Dispersas salpicaduras surgieron de lo que obviamente era la orilla del estanque helado, y Ron alcanzó las ramas que tenía más cerca, contemplando su próximo movimiento.

Al mismo tiempo, Hermione trató de agarrarse al borde afilado del hielo que se había roto entre ella y Ron, pero solo logró romperlo aún más, y mientras Ron se ponía de rodillas, apenas tuvo tiempo de advertir lo suficientemente rápido el zigzag que se dirigía directamente hacia él.

-Mierda.

El suelo se abrió bajo sus pies a la vez que Harry se alejaba un par de metros.

-¡Ron!- gritaron Harry y Hermione a la vez.

-¡H-Harry, quédate q-quieto!- le indicó Hermione temblando furiosamente cuando Ron se sumergió hasta el pecho delante de ella. Se empujó hacia delante y se agarró con fuerza a la manga del abrigo de Ron-. ¡Lo s-siento m-mucho!

-M-maldición, esto está f-frío.

-¡Esperad!- les gritó Harry acercándose con mucha cautela.

-¡Puedo aparecernos fuera, Harry! ¡Quédate ahí!- Hermione se estremeció-. Ron, ¿ll-llegas a mi v-varita?

-¿Dónde está?- sus pies se estaban hundiendo un poco en el fondo fangoso.

-¡Oh!- se quejó Hermione frustrada mientras se movía con torpeza-. En mi c-capa… pero está… ¡enredada!

A pesar de que ella daba pie, Ron se daba cuenta de lo mucho que le estaba costando, agarrándose ahora a él con ambas manos. Ron metió los brazos bajo el agua y la agarró por la cintura, alzándola del suelo, contra él.

-Coge la m-mía. En el bolsillo tr-trasero- le sugirió.

El hecho de que aun fuera capaz de obsesionarse con cosas como la sensación de los pechos de Hermione presionando contra su hombro a través de la ropa mientras su mano viajaba por su espalda para buscar la varita, probablemente no era un buen indicador de su habilidad para concentrarse en aparecerse fuera del estanque. Trató de aclararse la mente.

Los dedos de Hermione rozaron sus vaqueros, y luego su brazo emergió de detrás de él, el agua cayendo en cascada de su capa y las mangas de su jersey para deslizarse por la parte superior de su cabeza mientras ella se movía.

-Aquí está.

Sostuvo la varita entre ellos, pero las manos de Ron estaban ocupadas agarrándola a ella, así que parpadeó en su dirección antes de abrir la boca.

Hermione dudó un segundo, pudiendo haberse sonrojado, pero no había forma de decirlo con seguridad, teniendo en cuenta lo roja que ya estaba su cara por el frío. Entonces deslizó la varita entre los dientes de Ron, apenas rozando sus labios con los dedos antes de moverse para sostenerse contra él, envolviendo los brazos alrededor de su cuello. Durante medio segundo, los ojos de Ron se posaron sobre sus temblorosos labios…

Recuperando el uso de su brazo, extendió la mano por encima del hombro de Hermione y se quitó la varita de la boca a la vez que ella agachaba la cabeza a un lado de su cuello. Ron farfulló un poco cuando un húmedo mechón de su enredado cabello se le metió en la boca, y luego agarró la parte posterior de la capa de ella un poco más fuerte para aparecerse.

Con un sonido que hizo eco, desaparecieron para reaparecer en la línea de los árboles un segundo después. Harry corrió a través de la amplia circunferencia del estanque agrietado antes de reunirse con ellos.

-M-m-me cago en… jodidamente ccccongelado- Ron se estremeció.

Hermione estaba temblando con violencia junto a él, todavía aferrada a su brazo mientras metía la mano que le quedaba libre en el bolsillo empapado de su capa para coger su varita.

-D-démonos prisa- castañeó-. B-busquemos un lugar y p-pongamos los he-hechizos protectores.

Se movieron alejándose del borde de los árboles y rápidamente localizaron un espacia plano y abierto, donde dejaron caer las mochilas. Harry los rodeó, realizando un conjunto familiar de hechizos, y Hermione metió la mano en el bolso de cuentas para coger la tienda antes de aplicar un hechizo de aire caliente sobre la ropa de Ron. El alivio instantáneo lo inundó cuando sus vaqueros y su jersey se secaron de manera considerable. Lanzó el mismo hechizo sobre sí misma y comenzó a abrir la tienda, con dedos temblorosos, pero Ron se la quitó con suavidad de las manos, ofreciéndole una pequeña y torcida sonrisa cuando lo miro. Y se puso a trabajar en la tienda a la vez que Hermione envolvía los brazos alrededor de sí misma, abrazando su cuerpo tembloroso.

-Eso ha sido m-muy es-estúpido- se estremeció-. Ron, lo siento m-much…

-Hey, no es la prrrrimera vez que tengo que rescatar a alguien d-de un maldito lago heeeelado.

Arqueó una ceja y miró a Harry a los ojos.

-Pero tal vez deberíamos es-esperar a la pr-primavera antes de ir a nadar de nuevo- agregó.

Harry se rió, sacudiendo la cabeza, uniéndose a los esfuerzos de Ron en el lado opuesto de la tienda, y Hermione comenzó a buscar los troncos adecuados para hacer un fuego.


A pesar del frío fueron bastante eficientes, y los tres estaban dentro de la tienda menos de un cuarto de hora después. La probabilidad de una puesta de sol temprana resultó ser correcta, y para cuando se estaban cambiando de ropa, ya era casi completamente de noche. Ron solamente había logrado vestirse con un par de boxers cuando notó el barro del estanque en sus pantorrillas. Estaba considerando darse una ducha cuando escuchó a Harry y a Hermione en la sala de estar.

-¿No te queda más díctamo?- le estaba preguntando Harry.

-Prefiero guardarlo para algo más grande. Puede que no podamos conseguir más.

Ron asomó la cabeza desde el baño y vio a Hermione. Se había cambiado y se había puesto unos pantalones cortos grises de algodón, que recordaba de hacía unos cuantos años, cuando se ajustaban a su figura de forma diferente… En perspectiva, no habían sido tan pequeños como ahora.

Sin embargo, notó entonces el largo rasguño que tenía en un costado de la pierna, y salió por completo del baño para acercarse a ella.

-¿Eso es del hielo?- le preguntó sorprendido.

Hermione se giró para mirarlo y se paralizó momentáneamente, sus ojos bajando y volviendo a subir por el cuerpo casi desnudo de Ron. Se había olvidado de que solo llevaba los calzoncillos puestos. Sus orejas se calentaron un poco, pero estaba demasiado distraído por su herida como para pensar mucho en el tema.

-Sí. No está tan mal- Hermione se encogió de hombros.

-No se ve bien.

-La voy a limpiar y se va a curar bien. No quiero desperdiciar los suministros que podamos necesitar más adelante para algo más serio- Ron todavía la miraba escéptico cuando ella arqueó las cejas y se le acercó-. Levanta el brazo.

-¿Eh?

Tomó su muñeca izquierda y se lo levantó ella misma, inclinándose a su alrededor para echar un vistazo a la parte de atrás.

-La tuya no se ve mucho mejor- señaló entrecerrando un poco los ojos antes de que su mirada se volviera de nuevo preocupada.

-¿Mi qué?

-¿No te has dado cuenta?- le preguntó sorprendida-. Tienes un gran arañazo sobre el codo.

-Oh. Probablemente todavía estoy demasiado entumecido como para notarlo…

-Deberíamos limpiarla- sugirió ella dejando caer su muñeca y pasando junto a él para entrar en el baño, dejando la solapa abierta.

-Podemos cambiarnos los turnos- ofreció Harry-. Yo haré la primera guardia.

-De acuerdo. Gracias.

-Las pastas ya casi se han acabado. ¿Qué hay de los guisantes en lata que mencionaste?

Ron arrugó la nariz, pero se encogió de hombros, desinteresado.

-Están en mi mochila, si los quieres.

Harry fue hasta el sofá para coger la mochila de Ron.

-Quererlos es una palabra muy fuerte- comentó Harry sacando dos latas-, pero dejaré unos poco en el fuego para ti y para Hermione- y se dirigió a la cocina, desapareciendo de su vista.

-Ron, ven aquí- le pidió Hermione detrás de él. Dio media vuelta y se fue hacia el baño, donde ella estaba pasando un trapo limpio sobre agua tibia-. Déjame ver…

-Sabes- la interrumpió él-, se supone que no debes ayudarme a mí cuando eres tú la que tiene una herida enorme en la pierna…

-Oh, no seas dramático. Enséñame el brazo.

Ron apretó los labios, disfrutando de su tono de voz mucho más de lo que debería. Pero hizo lo que le había pedido, girando ligeramente para darle una vista completa de su costado y su brazo. Le limpió la herida con suavidad con el trapo, pero a media que continuaba, sus movimientos se ralentizaron hasta que finalmente se detuvieron.

Hermione bajó la mano y se mordió el labio inferior.

-¿Qué ocurre?

-Podría sentarme en la bañera y abrir el agua, para calentarnos…- comenzó en voz baja-, y sería más fácil encargarme de mi pierna y de tu brazo si… bueno… ¿Quieres… meterte dentro conmigo?

Una sensación de estrangulamiento se elevó desde el pecho de Ron hasta su garganta, y esperaba que ella no viera cómo se ensanchaban sus ojos antes de tener la oportunidad de calmarlos.

-Quiero decir, solamente si tú quieres…- añadió ella de manera algo repetitiva, con los ojos bajando hasta su clavícula.

-Mm, sí, yo…

-Me dejaré puesta la camiseta y los pantalones- le aclaró ella, sus ojos bajando aún más mientras su cara se encendía.

-Está bien.

Hermione no parecía creerse que estuviera de acuerdo con ella, porque levantó la mirada hasta su cara muy lentamente. Parpadeó y él se aclaró la garganta ligeramente.

-Quizás deberíamos cerrar…- Ron inclinó la cabeza en dirección a la solapa media abierta, y ella asintió, moviéndose para cerrarla.

Ron se adelantó y se dirigió a la bañera por hacer algo, abriendo y ajustando el agua hasta que se empezó a elevar el vapor. Tiró de la cortina para abrirla, colocó la varita en el borde y se metió dentro. Hermione se unió rápidamente a él en el lado opuesto, sentados uno frente al otro, casi de inmediato empapados por la reconfortante calidez. Ella dobló la rodilla izquierda y pasó la palma de la mano sobre su herida, limpiándose la sangre y un poco de tierra. En realidad no parecía muy profunda, y ella no aparentaba estar preocupada en absoluto, así que Ron se distrajo rápidamente por la realidad de lo que estaban haciendo.

No importaba lo inocente que tratara de hacerlo sonar, las palabras duchándose juntos eran bastante inamovibles.

Hermione se inclinó ligeramente hacia atrás y se acomodó con las piernas cruzadas. No es que Ron quisiera mirar, es que le era imposible no darse cuenta antes de resolver que probablemente no debería hacerlo, pero, ahora que la escasa ropa de Hermione estaba mojada, básicamente podía ver directamente a través del fino algodón blanco de su camiseta… y su sujetador debía de ser de color carne, porque no estaba haciendo casi nada por evitar que viera sus pezones endurecidos presionando a través de la tela.

Esa había sido la idea más terrible (increíble) de la historia.

La mitad de su cerebro intentó frenéticamente alejar todos esos pensamientos en general, mientras que la otra mitad comenzó a asustarse lentamente por el hecho de que él estaba sentado muy cerca de ella, casi desnudo. El agua que salía de la ducha se desplazó un poco hacia su izquierda, así que se inclinó hacia ese lado, cerrando los ojos mientras caía el agua en cascada sobre su rostro. Podía sentir que Hermione lo estaba mirando, pero se obligó a ignorar ese hecho, inclinándose de nuevo hacia atrás, secándose la cara con la mano y retirándose el pelo empapado de la cara antes de volver a abrir los ojos.

La mirada de Hermione se alejó rápidamente de él.

Ron se giró hasta que su brazo lesionado estuvo en el camino del agua, apenas sintiendo un dolor punzante que se extendió por su bíceps. Giró la cabeza torpemente para mirárselo.

-Sí, esto no es nada- se encogió de hombros.

-Antes se veía peor- comentó Hermione-. Supongo que tenías la piel sucia por el estanque…

-Eso también se ve mejor- señaló él indicándole su pierna raspada con un movimiento de cabeza.

Hermione se movió un poquito y los dedos de sus pies rozaron los de Ron. A él no le parecía necesario seguir pensando demasiado en cada maldito movimiento, pero lo hizo de todos modos… quizás por los viejos tiempos. Luego, mirando hacia abajo, puso la mano sobre el tobillo de Hermione… deslizándola un poco hacia arriba.

Asustándolo un poco, Hermione se inclinó para sentir su propia pantorrilla, poniendo una mueca. Él estaba a punto de preguntarle qué le pasaba cuando ella extendió la mano para coger su varita y la deslizó por encima de su pierna. Ron apartó la mano de su camino cuando llegó al tobillo, pero ella rápidamente se movió a la otra pierna, y su curiosidad lo llevó a tocarla de nuevo. A pesar de que antes no lo había notado, su piel estaba ahora obviamente mucho más suave, y se dio cuenta de que se había depilado las piernas con un hechizo no verbal.

-Brillante.

-Bueno, no… en realidad es bastante molesto- suspiró-, porque he estado trabajando en el hechizo durante años y solo hace poco que he logrado que dure más que unos pocos días.

-Cierto, debes de ser muy mala con el entonces- dijo, derrochando sarcasmo, pero evitando rodar los ojos-. Yo todavía temo abrirme el cuello al hacerlo la mitad de rápido que tú, incluso diciendo el hechizo en voz alta.

Hermione sonrió, evidentemente tratando de ocultársela mientras se agachaba un poco más y terminaba con la otra pierna, sacando la varita de la bañera justo cuando Ron se pasaba una mano por su áspera mandíbula y alcanzaba su propia varita. La giró brevemente entre sus dedos antes de inclinar la cabeza hacia un lado.

-¿Qué estás haciendo?- le preguntó ella algo brusca.

Ron parpadeó en su dirección, con la cabeza inclinada torpemente.

-Afeitarme.

Hermione parecía extrañamente aturdida por esa información.

-¿Por qué?

Ron se relajó para poder mirarla mejor, bajando un poco la varita. Realmente no creía que ella necesitase que le contestase. Él creía que era algo obvio al mirarlo. Uno par de días de barba incipiente, se estaban convirtiendo rápidamente en una desaliñada barba pelirroja.

Ron le cogió la mano y se la levantó hasta su rostro, presionándola ahí con su propia mano y frotándola hacia adelante y hacia atrás. Arqueó una ceja, asumiendo que no eran necesarias más explicaciones. Pero cuando le soltó la mano, Hermione la dejó allí, sus dedos subiendo por su mandíbula, tocando su piel con suavidad. Sus ojos se encontraron con los de Ron, y él se dio cuenta de que ella se había acercado un poco más mientras habían estado preocupados con los hechizos…

No estaba lo suficientemente cerca como para besarla sin mover las piernas, pero…

-¿Te molesta?- le preguntó ella en voz baja, frotando su cara de nuevo de manera breve.

-En realidad no- contestó con expresión rasposa-. A veces pica un poco.

Podía decir que Hermione estaba tratando de decir algo que la agobiaba.

-La verdad es que me gusta- dejó caer la mano y se quedó mirándole las rodillas, dobladas entre ellos.

Ron la estudió un momento ahora que ella no podía verlo, capaz de mirarla fijamente sin preocuparse de la cara que estaba poniendo… Se percató de que tenía la varita en la mano sin ninguna razón aparente, porque ya no se iba a afeitar ni en broma. Así que la dejó caer por el costado de la bañera con un ruido. Los ojos de Hermione volvieron hasta los suyos, con curiosidad. Él la miró también y le sonrió.

-¡Oh!- Hermione se inclinó un poco hacia delante de repente, y él contuvo la respiración. Pero entonces ella cogió de nuevo su varita y la apuntó a través del baño-. Accio- el bolso de cuentas voló hasta ella, que lo agarró, extendió una mano y sacó una pastilla de jabón.

-¿Qué tiene de malo esa?- le cuestionó él elevando una ceja, haciendo un gesto hacia la delgada barra de jabón que siempre estaba en el baño.

Hermione sonrió y sostuvo el nuevo jabón entre ellos.

-Este es uno especial hecho a mano que mi… mi madre solía comprar.

Lo olfateó y Ron sabía perfectamente por qué. Mencionar a sus padres siempre le iba a recordar dónde estaban y qué les había hecho. En un esfuerzo por distraerla, de repente se interesó mucho por el jabón.

-Ah, ¿sí? ¿Has estando escondiendo las cosas buenas mientras Harry y yo nos esforzamos en usar esa otra porquería?

-No- se rió-. Bueno, tal vez…

Ron sonrió, orgullo consigo mismo por haber logrado hacerla sonreír.

-Puedes usarlo, pero solo hoy- añadió sonriendo levemente y frotándolo entre sus manos antes de pasárselo. Se enjabonó los brazos, deslizando las manos sobre sus hombros… y Ron se tensó dramáticamente. Hermione se echó el cabello hacia atrás y sus dedos rozaron el lado expuesto de su cuello…

Sin embargo se volvió a distraer rápidamente por el olor… un poco picante, como la canela, con un toque de algo ligero y dulce. Era tan extrañamente familiar que no le costó más de dos segundos darse cuenta de que había olido ese mismo jabón mientras estaban en Hogwarts.

-Lo tenías en el colegio, ¿verdad?

-Sí- respondió deteniéndose-, pero, ¿cómo lo sabes?

-He reconocido el olor.

Ron levantó la pastilla de jabón hasta su nariz e inhaló.

-Me gusta.

-Oh- dijo Hermione en voz baja. Sus ojos se suavizaron y parecía un poco hipnotizada.

-Lo siento, ¿es una locura? Olías mucho a esto.

-Bueno…- comenzó y toda su cara se puso de un rosa brillante. Vaciló, dejando caer las manos hasta dejarlas descansar en sus piernas casi desnudas. Lo que fuera que iba a decirle, casi la estaba ahogando-. ¿Es una locura oler el cabello de alguien en la Amortencia?

El estómago de Ron dio un vuelco, y no estaba seguro de poder respirar. Lo intentó y apenas lo logró; parpadeó en su dirección.

-¿Eh? ¿Lo usas en el pelo?

Se dio cuenta de su error en el momento en el que las palabras salieron de su boca, porque los ojos de Hermione se ensancharon considerablemente.

-Tu… ¿oliste eso?- medio susurró ella, en un tono mucho más alto de lo normal.

-Bueno… no exactamente- la manera en la que se sentía no era del todo incómoda, pero estaba física y repentinamente muy emocionalmente expuesto, de una manera que no había esperado o planeado cuando había empezado a hablar. Ahora esa sensación se estaba desvaneciendo solo un poco para dar paso a la confusión-. No te referías… Sí. Entonces, ¿qué me estabas diciendo de tu pelo?

Hermione se detuvo el tiempo suficiente para exhalar, resignada, a través de sus labios entreabiertos.

-Me refería al tuyo.

-Oliste mi pelo…- dijo lentamente, casi sin querer que se le escaparan las palabras, en caso de que el simple hecho de llamar la atención sobre los detalles de lo que ella acababa de admitir pudieran anular la confesión.

Hermione asintió, una sola vez. Ron pudo no haberlo captado de no haber sido porque era incapaz de parpadear por temor a perderse algo. Impactado no abarcaba la forma en la que se sentía. ¿Abrumado? ¿Aliviado? No había una palabra.

-¿Cómo huele mi pelo?- logró preguntarle al fin, con una sonrisa tirando de las comisuras de su boca. Parecía que era contagiosa, porque los labios de Hermione se crisparon.

-No puedo explicarlo. Simplemente huele a ti.

Él. Ella lo había olido en una jodida poción de amor. Toda la fuerza de ese descubrimiento lo estaba golpeando en oleadas.

Pero… maldición. Habían olido la maldita Amortencia en Pociones a principios de sexto. ¿Y qué diablos había hecho durante los meses siguientes? El nudo placenteramente retorcido de su estómago se apretó en algo que se parecía mucho más a un doloroso remordimiento.

No podía volver atrás, por mucho que quisiera golpear a su yo de dieciséis años, con fuerza, por ser un egoísta y celoso capullo como para no entenderlo. Todo lo que podía hacer ahora era lo que debería haber hecho antes muchas veces. Dar el siguiente paso. Decirle todo lo que pudiera, sin hacer lo que ella le había pedido que no hiciera.

-Yo olí ese maldito perfume que te di- comenzó con una voz profunda y áspera-, que no puedo creer que en realidad usaras. Al principio ni siquiera sabía lo que era, solo sabía que olías así durante un año. Además de algo así como dulce, que creo que era el jabón, ahora que me lo has enseñado… Ah, y libros viejos, que tiene que ser por pasar tanto tiempo contigo en la biblioteca… y también la forma en la que huele el aire cuando estás ahí arriba montado en una escoba… más delgado y un poco como cuando llueve.

Hermione lo estaba mirando con una nueva mezcla de emociones que él no podía ubicar. Solo sabía que hacían que su corazón se sintiera poderoso dentro de su pecho; sus dedos se movieron para tocarla…

-Realmente tú…- Hermione aspiró, y Ron creyó que quizás estaba a punto de llorar, pero en vez de eso parpadeó un par de veces y apoyó la mano en su pierna.

Él extendió la mano y le trazó los nudillos con la punta de los dedos mientras el vapor de la ducha continuaba llenando el aire a su alrededor.

-Lo llevo conmigo, el perfume- dijo al final, suavemente-, solo que he querido volver a usarlo porque me estoy quedando sin nada y no puedo duplicarlo con precisión…

-¿Lo has intentado?- sus cejas se alzaron un poco, pero seguía estando más impactado y sorprendido por lo que le había dicho antes.

-Algunas veces, pero no sale del todo bien.

-Te das cuenta de que no tenía ni maldita idea de lo que estaba haciendo cuando te lo compre, ¿verdad?

-Lo sé- sonrió.

Estaban realmente muy cerca, y Ron una vez más se dio cuenta de cuanta piel estaba expuesta entre ellos. Hermione se inclinó apenas un poco, hasta que su pecho estuvo presionado contra las espinillas de él. A Ron se le ocurrió que podía dejar que sus rodillas se separaran y que el cuerpo de Hermione cayera contra su pecho… Su mano se extendió para enhebrarla entre su cabello, con la palma acariciándole el cuello.

Hermione suspiró y envolvió los brazos alrededor de las rodillas de Ron, lamiéndose el agua de los labios.

-A veces odio este plan- susurró ella.

-¿Hm?

En lugar de responderle, Hermione apretó el cuerpo contra sus piernas, muy fuerte, y él supo que ella quería lo mismo que había estado considerando hace un momento. Hizo una pausa, el tiempo suficiente para decidir no luchar contra ello.

Apenas abrió las rodillas, Hermione liberó significativamente su agarre sobre él, deslizándose a través del espacio que acababa de quedar. Ron se rindió por completo y dejó caer las piernas a ambos lados de ella a la vez que las manos de Hermione subían por su pecho hasta sus hombros y se sentaba en su regazo, a horcajadas sobre sus caderas, las rodillas contra la porcelana de la bañera, a cada lado de él.

-Mierda…

Las manos de Ron volaron hacia la espalda de Hermione mientras ella gemía suavemente, bajando el peso con mucha ligereza. En ese instante, Ron se excitó por completo. La piel húmeda de Hermione se deslizaba contra la suya, y su erección repentinamente dolorosa estaba presionando entre las piernas de ella; estaba tan mareado que no podía sentir partes de su rostro. El rubor de las mejillas de Hermione se oscureció y ella jadeó en ráfagas consecutivas, evidentemente tan afectada por lo que podía sentir como él.

No pensó en lo que estaba haciendo hasta que ya lo estaba haciendo, pero Hermione movió las caderas y de la parte posterior de su garganta surgió un gruñido bajo mientras bajaba la mano hacia el culo de ella, los dedos curvados hacia dentro. Ambos conmocionados inhalaron bruscamente, y los ojos de Hermione se cerraron mientras se balanceaba vagamente sobre él. Pero Ron dio marcha atrás rápidamente, deslizando ambas manos por la parte posterior de su camiseta hasta que sus antebrazos estaban extendidos sobre su piel húmeda y podía sentir una parte importante del estómago desnudo de Hermione sobre el suyo.

Ella se derrumbó sobre él, agachando la cabeza sobre su hombro.

-Lo siento- murmuró en su oído, los labios rozándolo mientras el agua goteaba por su cuello.

Ron sacudió la cabeza y la apretó un poco más fuerte.

-Es tan difícil no besarte- le susurró Hermione con la cara completamente oculta en su cuello.

Ron cerró los ojos, estando de acuerdo con ella con una sonrisa que no podía ver.

-Anoche cuando… te escuché…

Él se estremeció y sus dedos se clavaron en sus omoplatos.

-…vine al baño porque quería rendirme y simplemente hacerlo.

-No podemos rendirnos- murmuró Ron sin estar muy seguro de lo que estaba diciendo. Pensó que debía creer en ello incluso más de lo que su cuerpo pensaba a veces que lo hacía. Hermione levantó la cabeza de su cuello para mirarlo a los ojos.

-¿Es más fácil si no te toco…?

-No- la cortó él con la voz angustiada y con una respuesta firme. No quería hacerla sentir así nunca. Nunca. Cada momento que Hermione estaba cerca de él, tocándolo, superaba con creces la dolorosa resistencia que surgía cuando sus labios se separaban de él, a un aliento de los suyos.

Podía hacerlo, pero no conseguía dejar de abrazarla, dejar de mover las puntas de los dedos sobre su piel de gallina… ahora que sabía cómo era, ahora que sabía que ella lo quería. Pero, si Hermione iba a permanecer sentada sobre su regazo mucho más tiempo, con unos pantalones cortos y una camiseta transparente, iba a poder ser demasiado consciente físicamente de lo que había escuchado a través de la pared la noche anterior…

Los ojos de Hermione se dirigieron a su boca, y levantó una mano para rozar la punta de los dedos sobre sus labios. Él sonrió lentamente, la mirada de ella llena de deseo y la expresión de Ron se volvió hipnotizada, sacudiendo vagamente la cabeza.

-¿Qué?

-¿De verdad piensas mucho sobre eso?- le preguntó y su propia mirada se posó en los labios de Hermione; la comprensión brilló en su rostro.

-No te haces una idea de cuánto- confesó ella en voz baja.

-Supongo que sí- la corrigió él-. Estaba pensando en eso cuando estábamos en el jodido estanque helado.

-Yo también- sonrió Hermione con las mejillas teñidas de un rosa intenso-, cuando he tenido que poner la varita entre tus dientes…

Él se rió mientras ella entrecerraba los ojos.

-Oye, tenía los brazos ocupados- razonó.

Ella hizo un mohín, una leve molestia juguetona.

-Podrías haberlo conseguido.

Ron arqueó una ceja y deslizó las manos por su espalda hasta llegar a su cintura.

-¿Cuestionando mis métodos? ¿Quién ha salvado a quién?

-Cállate- se rió ella presionando las palmas de las manos sobre su pecho.

Sin previo aviso, comenzó de repente un golpeteo funesto contra las paredes y el techo de la tienda, y ambos se volvieron extrañados hacia el sonido.

-¿Eso es hielo?- inquirió Hermione un poco incrédula, hablando significativamente más fuerte de lo que lo había estado haciendo para hacer oír sobre el ruido.

-Maldita sea, eso parece.

-Debería ir a ayudar a Harry con un escudo protector.

-De acuerdo. Ni siquiera he usado esto- le comentó indicando la pastilla de jabón que le había dado y que ahora descansaba sobre el suelo al lado de la bañera-. Iré a ayudar cuando termine.

Hermione se movió en su regazo, y los ojos de Ron se cerraron.

-Oh, joder- gimió en voz baja, apenas audible bajo los estruendosos sonidos de la tormenta de hielo.

-Ron… lo siento- se disculpó con tristeza, y cuando abrió los ojos, pudo ver lo mucho que lo decía en serio. Ella tragó saliva y se aferró a su brazo; Ron respiró profundamente.

-No lo sientas- le dijo-. ¿No es igual para ti?

La verdad es que no lo sabía, así que era algo bueno saberlo con certeza cuando ella asintió de manera entusiasta.

-Aunque también estoy bastante acostumbrado a este problema en particular estés o no en mi regazo- le dijo al mismo tiempo que ella apretaba los labios, reprimiendo una sonrisa.

-¿Qué planeas hacer al respecto?- le cuestionó, claramente sorprendida de que hubiera logrado decir algo así por la manera en que exhalaba temblorosa.

-Eso queda entre la ducha y yo- bromeó reprimiendo la risa al ver los ojos ligeramente abiertos de ella. De alguna manera, el ruido de la tormenta de hielo se intensificó aún más-. Será mejor que te des prisa antes de que a Harry lo noquee un jodido granizo.

Hermione asintió poniéndose de pie, el agua corriendo por su cuerpo. Los ojos de Ron se deslizaron lentamente por sus piernas, caderas… mientras ella se daba la vuelta para salir de la bañera. Con fuerza, apartó la mirada de su culo en el fino y empapado algodón. Alcanzó la toalla, atacando vigorosamente su pelo con ella, antes de dirigirse hacia la solapa fuertemente cerrada y abrirla. Ron cerró la cortina de la ducha, alcanzando el jabón cuando ella lo dejó solo.


Tomaron medidas de protección contra la tormenta, terminaron la cena poco apetitosa y Harry retomó la primera guardia. Ron estaba de pie entre las camas, clasificando y secando el resto de su ropa cuando Hermione volvió del baño con sus pantalones de pijama… y una de las camisetas de Ron.

-¿Te importa?- le preguntó tirando del dobladillo.

-Por supuesto que no.

Hermione se relajó entonces y se metió en la cama mientras él apagaba las linternas. Ron se estiró y tiró de las mantas hacia atrás para trepar a su lado, y casi tan pronto como su cabeza golpeó la almohada, ella colocó el brazo sobre su estómago y apoyó la cabeza contra su hombro. Él se movió para envolver el brazo alrededor de ella, y Hermione movió la mejilla hacia su pecho, exhalando lentamente.

Ron pasó la mano despacio por su espalda, reconociendo lo que faltaba a la tercera o cuarta vez. Sintió el algodón suave sobre su piel, sin las tiras del sujetador. Eso trajo de inmediato a su mente la evidencia de que la parte superior de su cuerpo estaba completamente desnudo debajo de una de sus camisetas.

-Gracias por salvarme ahí fuera- declaró ella interrumpiendo sus pensamientos, y él solo pudo verla sonreír cuando giró la cabeza para verle la cara.

-No sé lo que harías sin mí- bromeó presionando la nariz contra la parte superior de su cabeza.

-Yo tampoco- le confesó con una voz mucho más suave, sus dedos curvándose para agarrarle la camiseta en un puño flojo.


Yo solo digo que después de la escena en el baño de este capítulo, no sé cómo pueden seguir resistiendo la tentación jajajaja, o sea, es imposible! La cosa de pone cada vez más interesante, ¿no os parece?

Tulipanpan: la tensión en vez de disminuir va a más (si es que eso es posible jajaja). La verdad es que la historia no decae a pesar de que a veces sigan dándole vueltas a cosas ya pasadas, y en parte es por eso por lo que me gustan tanto. Mil gracias por estar ahí :). Un abrazo enorme!

Nos vemos en el siguiente!