Don't you remember
Capítulo 14 a:
Por primera vez desde el accidente, Kurt se despertó sintiéndose ligero y feliz. Bueno, no exactamente feliz. Solo… en calma. No fue necesario ni un segundo para darse cuenta de donde estaba, sus ojos ya esperaban ver las cortinas que él había tirado sobre las ventanas antes de irse a dormir. Supuso que si bloqueaba el sol, él sería capaz de dormir más pero no había servido de nada, a juzgar por la hora que mostraba el despertador de su mesilla de noche, acababa de amanecer.
Kurt se desperezó antes de girarse de lado para enfrentar el lado vacío de la cama. Se preguntó cómo debería ser despertar por las mañanas con un Sebastian dormido junto a él, si Sebastian tenía algún hábito molesto como acaparar las mantas o roncar o hablar en sueños. ¿Seguía encontrándolos encantadores o habían llegado a esa fase de su relación donde roncar tenía como resultado un "almohadazo" en la cara acompañando con un "cállate, intento dormir"?
El matrimonio había sido algo en lo que Kurt siempre había pensado pese a que nunca fuera una posibilidad real para él por haber crecido en Ohio. Había sido un glamuroso e idealizado evento más que otra cosa. Las alianzas, los trajes, la tarta. Había soñado cuál sería la primera canción que bailaría con su marido y dónde irían de luna de miel.
Esta parte de la vida de casados, la parte realista, no era algo que había realmente considerado. No había tenido la oportunidad de digerir la idea de estar casado y todo lo que eso conllevaba. Pese a ello, se encontró a si mismo precipitándose de cabeza en ese tipo de pensamientos.
Sebastian era… bueno, no el tipo de esposo con el que Kurt había soñado… pero la noche anterior había cambiado la manera en la que Kurt miraba las cosas. Ho estaba listo para "saltar" en una relación con todo lo que ello implicaba, pero él estaba dispuesto a hacer un esfuerzo consciente por encontrar, si no recordar, las razones por las que se había enamorado de Sebastian. No iba a ser esa situación "a la que debía acostumbrarse" nunca más, él iba a convertirlo en una elección… algo que él quería… porque la verdad era, que tras la noche anterior, Kurt quería esto.
Las cosas no eran menos confusas par él, pero hubo un momento, bueno de hecho varios momentos, cuando él se había sentido en paz con todo y todos ellos fueron por culpa de Sebastian. Este hacía que las cosas se sintieran menos como un problema. Burt, Blaine, Rachel, Finn… todas las personas con las que había hablado desde que despertó habían prometido estar allí para él cuando los necesitara. Kurt estaba agradecido y sabía que su preocupación nacía del fondo de su corazón, pero había algo diferente sobre Sebastian.
Pese a toda la mierda por la que Kurt le había hecho pasar, todas las complicaciones por culpa de su situación, había una subyacente promesa estamos en esto juntos. Algo más profundo de lo que había sido con todos los demás, incluido su padre. Sebastian era suyo… tan loco y aterrador como sonaba… Sebastian era de él. Ellos estaban en esto juntos, y no era solo porque estaban casados. Era porque ellos se amaban, un amor lo suficientemente fuerte como para que Kurt fuera capaz de reconocer su intensidad sin ningún recuerdo de cómo llegaron a ese punto.
Sebastian había tenido rezón, Kurt no lo había intentado. No se había sentido lo suficientemente cómodo como para intentar pensar en su relación, había estado demasiado centrado en todo lo demás. Ahora que empezaba a entender algunas partes de ella, él quería intentarlo. Dejar ir el pasado había sido el primer paso, era el momento de dar un paso hacía delante y tomar el control de su vida tal y como era, en lugar de seguir colgado de los fragmentos que recordaba.
Capítulo 14 b:
Dando el sueño por una cauda perdida, Kurt se levantó de la cama y se dirigió al baño. Iba a necesitar afeitarse pronto y su bañera estaba pidiéndole que la probara, pero Kurt las ganas de hacer el vago eran enormes, y no se sentía motivado como para hacer otra cosa que lavarse los dientes.
Sebastian seguía durmiendo cuando Kurt entró en el salón. Kurt notó aliviado que no roncaba. Él estaba, de cualquier manera, cayéndose del sofá.
Así que, ocupaba mucho sitio mientras dormía. Fantástico.
Kurt se sirvió un vaso de zumo y buscó en los armarios los cereales. De nuevo, se sintió con ganas de cocinar algo pero no quería despertar a Sebastian con el sonido de las sartenes y cacerolas, así que se conformó con un desayuno sencillo.
Se había llevado su calendario con él y se dedicó a pasar las páginas mientras comía. Los días antes de su accidente estaban llenas de notas y citas. Kurt las leyó rápidamente con interés… el nombre Van aparecía más de una vez; Decirle a Van para devolver las muestras, Recordar a Van llamar a la Señora Trevor, Preguntar a Van si puede cubrir la cita con David K. a las 2. Por lo que se veía, Kurt podía suponer que ella era su asistente.
Yo tengo un asistente. Wow.
Muchas de las páginas más recientes no estaban completas. En el sábado siguiente había una enorme cruz sobre el día completo; las palabras IR A UNA CITA CON MI JODIDO MARIDO escritas en grandes mayúsculas a lo largo de él. Kurt lo miró por un tiempo antes de cerrar su calendario y alejarlo de él.
Definitivamente, no estaba listo para lanzarse completamente en su relación, todavía.
-Hey – Kurt levantó la mirada y se encontró a su padre sonriéndole - ¿Qué haces?
-Nada, solo dado un vistazo a un par de cosas – dijo Kurt - ¿Quieres algo para desayunar?
-Solo quiero café – dijo Burt, moviéndose hacer la máquina de café. Su mirada recayó sobre Sebastian y suspiró – Me siento muy mal por hacerle dormir en el sofá.
Kurt miró sobre su hombro el sofá donde podía verse la forma de Sebastian que aún dormía.
-No estoy listo para dormir con él todavía – dijo, avergonzándose cuando se dio cuenta de cómo podía interpretarse esa frase.
Burt no pareció darse cuenta de lo que podía implicar esa frase porque todo lo que dijo fue:
-No estoy diciendo que debas. Estoy diciendo que yo me siento mal por haberme quedado con la que debería ser si habitación en esta situación.
-Estoy seguro de que no le importa, papá – dijo Kurt.
-Seguro, pero ¿es realmente necesario que esté yo aquí?
-Por supuesto que eres – dijo Kurt inmediatamente.
-Mira niño, si tú me necesitas, yo me quedaré. Pero creo que lo que te conviene es pasar algún tiempo a solas con él – Burt miró firmemente a Sebastian antes de volver de nuevo su mirada hacia Kurt, quien había empezado a morder su labio inferior – Me siento como si estuviera en tu camino.
-No estás – dijo Kurt.
Sebastian se desperezó detrás de ellos y la conversación se acabó dado que ambos se giraron para verle rodar fuera del sofá y caer en el suelo con un seco:
-Oooph.
-Sip – dijo Kurt, sirviéndose una taza de café – Creo que buscaré un hotel esta noche.
Capítulo 14 c:
-¿Qué estás haciendo? – preguntó Sebastian cuando salió de la lucha más tarde y vio a Kurt abriendo y cerrando los armarios de la cocina.
-Buscando ingredientes – dijo Kurt – estoy haciendo la comida hoy.
-¿Por qué?
-Porque tengo ganas de cocinar – dijo Kurt sacando un paquete de tallarines al huevo – Darle una apariencia de normalidad a mi vida.
Sebastian se encogió de hombros y cogió la caja de cereales que Kurt había dejado en la encimera. Kurt percibió soplo del aroma de su gel de baño y no pudo evitar inhalar profundamente. Se alegraba de que Sebastian se hubiera distraído con el calendario de Kurt para notarlo
-Oh si, estuve echándole un vistazo a eso antes – dijo Kurt cuando vio que fruncía el ceño.
-¿Ayudó a tu memoria de alguna manera? – preguntó Sebastian pese a que no había esperanza en su vos.
-Nop.
-Sorprendente.
Kurt se encogió de hombros y giró de nuevo a los ingredientes que había reunido. Había una repentina tensión en sus hombros que no había estado allí antes de que Sebastian apareciera. No podía concentrarse en lo que hacía cuando estaba constantemente recordando la noche anterior y como había dejado caer sus barreras más que nunca antes frente a Sebastian.
-¿Sabes qué? – dijo, poniendo el paquete de tallarines en el armario – Vamos a pedir algo.
Sebastian siguió masticando sus cereales, y frunció el ceño.
-¿Qué pasó con eso de darle una apariencia de normalidad a tu vida? – preguntó.
-Tengo algunas preguntas – dijo Kurt, inclinándose sobre la encimera – Y tú vas a contestarlas.
CONTINUARÁ.
