Capitulo 14

-¿Señora Taisho, está preparada? – el doctor entro a la habitación de la clínica donde Ahome daría a luz. Inuyasha tenía los ojos color fuego por la emoción y Sarah miraba a su alrededor expectante.

-Sí, ya estoy lista – Un escalofríos recorrió todo su cuerpo. Esa frase: deja vu.

Otro doctor, dolores fuertes en su vientre, pero no estaba Inuyasha, era Kikiou.

Amor, ¿estás bien? – Inuyasha la miró

Si, si ya estoy lista – debía sacarse esos recuerdos de la cabeza ya que su bebe, ambos bebes estarían con ella para siempre. – Sarah dale un beso a mamá ven-

La niña corrió a sus brazos – vuelve con Haku mami, los estaré esperando junto a papá – y le sonrió, la más bella sonrisa que Ahome jamás había visto.

Dar a luz era algo que ella no sabía hacer… la primera vez tuvo una cesárea y estaba realmente asustada, los dolores fuertes en su vientre la asustaban.

-No se preocupe señora todo estará bien – un doctor la intento calmar y se posiciono para recibir al bebe.

- " Oh por favor por favor que esta vez salga bien" – El trabajo de parto de Ahome había comenzado.

-Papi, cálmate pronto mamá traerá a Haku e iremos los cuatro a casa – la niña calmo a su padre que caminaba de un lado a otro.

- Si amigo ten clama – dijo Miroku mientras leía una revista

- Estoy nervioso, y sé que Ahome también lo está es imposible no estarlo-

Kikiou entró a la clínica con sus lentes oscuros y su chaqueta negra. Y aunque era hermoso los doctores estaban tan ocupados que ninguno se detuvo a mirarlos.

-Kouga, es hora de recuperar los que es mío – Susurró Kikiou

- Oh vamos Kikiou no sé porque te empeñas de seguir haciendo mal a Ahome –

- Me empeño porque siempre viene a quitarme lo mío, está feliz con su nueva familia, pues la dejare incompleta –

Kouga se dejó caer en uno de los sofás del hospital suspirando de cansancio, había pasado todo el día detrás de Kikiou intentando en vano evitar que llegara a la clínica y arruinara la vida de Ahome. "Pobre Ahome" pensó, siempre pasándola mal.

Estaba concentrado en sus pensamientos hasta que una pequeña vocecita lo trajo de vuelta.

-¿Tu también esperas a que tu mami traiga a tu hermanito? – Kouga la miró y sintió una pequeña punzada en el pecho, esos ojos chocolates eran los mismo de Ahome, claro, esta era Sarah, la había visto una vez.

-Emm, no en realidad no, estoy esperando a una amiga – contestó Kouga mirándola con más interés.

- Oh, yo si espero a mi mamá – la niña bajo la mirada y la dejó fija en el suelo. Kouga la siguió detallando, no tenia absolutamente nada de él, todo era Ahome, su piel blanca, sus ojos chocolates vivaces, y su cabello castaño y lizo con algunas ondas en las puntas.

- ¿Y porque tienes esa cara preocupada?- le preguntó Kouga, era la única oportunidad que tendría de hablarle.

- Papá está preocupado y eso hace que me sienta así, el dice que todo estará bien pero… parece un león en una jaula, como el del zoológico –

Kouga le sonrió – Entiendo, pero ya verás que todo saldrá bien y tendrás a tu hermanito pronto – Kouga se dio cuenta de que le mentía, era la única vez que hablaría con ella y le estaba mintiendo, su hermanito seria robado por Kikiou y ella estaría triste.

-Emm. Pequeña discúlpame un momento, pero mi amiga se ha tardado, ya vuelvo – y corrió lo más rápido que pudo por los pasillos.

-Sarah – Inuyasha levantó su voz al verla sentada en el pasillo – No vuelvas a perderte así – le reclamó pero la apretó entre sus brazos.

- Lo siento papá, solo quería pensar – respondió la pequeña.

- Si que hablas como una adulta- Inuyasha le sonrió y le acarició sus cabellos oscuros- pero no me dejes solo de nuevo, tu pequeño padre necesita cuidados femeninos.

La niña le sonrió – Esta bien, pero espero no tener que cambiar tu pañal – y se apretó la nariz bromeando

-Ja pilluela, claro que los cambiaras – la alzó y la dejo de cabezas mientras ambos reían.

Kouga se encontraba de regreso y miró la escena con algo de resentimiento, pero no contra Inuyasha sino contra el mismo, se lo perdió todo por estar tras Kikiou, así que era hora de hacer algo bueno, por su hija.

-Inuyasha – lo llamó y este volteo para mirarlo seriamente.

- ¿tú qué haces aquí Kouga? –

- Creí que no me reconocerías – Kouga sonrió y miró como la pequeña alzaba la mano para saludarlo nuevamente mientras Inuyasha la abrazaba contra él.

- ¿Qué quieres? – preguntó con su rostro enojada.

- Solo quiero decirte que estés pendiente de Ahome y su bebé, Kikiou, vino por él –

- ¿Kikiou está aquí? Maldita zorra –

- Papá, no digas palabrotas – la niña le tapo la boca rápidamente

-Emm lo siento Sarah – la colocó en el suelo – vamos con tío Miroku, yo necesito hablar con Kouga.

- Está bien papá, adiós Kouga – la niña correteo a la habitación donde Miroku esperaba.

- Es una hermosa niña – comentó Kouga.

- Si lo sé, pero Kouga ¿porque vienes a decirme todo esto?, ¿no estás de cómplice con Kikiou?-

- No Taisho, no soy su cómplice ni nada por el estilo, solo vine para evitar que hiciera una estupidez pero es imposible, y ahora hace unos momentos hable con la niña, y… y no quiero que sufra por culpa de Kikiou, ella ama a su hermano que viene en camino y no seré yo el culpable de que sufra-

- Gracias. Es lo mejor que puedes hacer por MI hija, porque ella es MIA, igual que Ahome –

- No tendría un mejor padre, te lo aseguro, ve a cuidar de lo tuyo, yo me voy – Kouga pasó a su lado y salió de la clínica sin mirar a tras, había hecho algo bueno, y el siempre lo recordaría.

Inuyasha corrió a la habitación y de allí llamo a la policía. Era hora de que Kikiou pagara por todo.

Kikiou tenía en sus brazos al pequeño Haku, y lo veía con su rostro lleno de Satisfacción.

-Pequeño, ahora eres mi hijo, mi hermoso niño –

Se disponía a salir del hospital cuando vio con sospecha a varios hombres de pie en la puerta de salida, así que retrocedió e intento escapar por otro lado, pero era imposible, el hospital estaba rodeado.

-No debe de haber salido, esta todo rodeado, pero encuéntrenla pronto, mi esposa está dormida no debe darse cuenta de que Haku no está con nosotros – Hablo Inuyasha a un policía. "esa maldita mujer, cuando llego la policía ya Haku había desaparecido, era rápida e inteligente, pero no se saldría con la suya, no esta vez".

"Maldito Kouga, tenía que ser él quien la traicionó" Es un estúpido – susurró y el bebé comenzó a llorar.

-No, no hijo no llores, estúpido bebé, cállate, nos va a descubrir – el aspecto de Kikiou era lúgubre, sus ojeras oscuras detonaban algún trastorno y el llanto del bebé comenzaba a alterarla.

-Kikiou – Inuyasha entró a una habitación por el sonido del bebé y la encontró en un rincón meciéndolo de un lado a otro.

- I.. Inuyasha… mira… nuestro hijo, pero no quiere a su madre… no para de llorar –

- Kikiou, dame al bebé quieres, yo lo mantendré callado te lo prometo –

- No, no dejaré que te lo lleves, tu quieres dárselo a la zorra de mi hermana cierto?... ¿quieres quitarme a mi hijo para irte con ella?-

- Kikiou, no… argg – Inuyasha gruño no podía hablarle con cariño, la detestaba, pero era la única manera de tener al bebé de vuelta, la policía no la dejaría escapar, ellos estaban en el pasillo. – Kikiou, cariño, solo lo tomaré en brazos y… y tú vendrás conmigo también –

- ¿En serio? Ja… no me mientas. Tengo que robar un bebé para tenerte a mi lado, eso es lo único que te importa… nunca te importé yo, solo querías un hijo –

- Kikiou, dame al bebé… ahora – su paciencia se estaba acabando

- ¿Lo quieres?, bien, ve por el – Kikiou se colocó de pie e intento acercarse a la ventana

- NO, no Kikiou, Kikiou no lo hagas... por favor – Inuyasha estaba desesperado y la policía no podía acercarse sería peor.

La sonrisa retorcida de Kikiou causaba escalofríos, lo miraba de una manera que jamás creyó posible.

-No soy estúpida, sé que no estoy bien de la cabeza, pero no soy estúpida para creerme tus cuentos, así que si adoras tanto a tu pequeño hijo tendrás que matarme para salvarlo- Kikiou se inclinó a la ventana pero Inuyasha se movió rápidamente y la atrajo por la cintura tomando la manta con el bebé en brazos y también a ella.

La policía entro en la habitación y Kikiou al verse rodeada sacó su arma y apuntó a Inuyasha.

-Siempre te ame, toda mi vida te ame, y te he perdido en vida pero si yo muero te llevare conmigo – Kikiou detonó su arma y en ese mismo momento ella calló muerta a manos de la policía.

-¿Taisho está bien? – los hombres miraban como el hombre en el suelo apretaba contra su pecho al recién nacido que gemía una y otra vez

-Sí, estoy bien. No llegó a tocarme –

Ahome abrió sus ojos para encontrarse con los de su hija, que sonreía – ya despertó, papá ya despertó –

Inuyasha se acercó y le tomó una de sus manos – ohh buen día dormilona, tus hijos te esperan –

Ahome sonrió – Hola Sarah, ¿ya miraste a tu hermanito? –

-Si mamá es hermoso, ¿y adivina qué? Tienes los ojos de mi papá –

-Oh eso es fantástico- Ahome se sentó poco a poco e Inuyasha le entregó al pequeño en brazos. – Si que eres hermoso Haku – Ahome acarició la piel blanca y delicada del bebé y este la miraba con sus ojos dorados.

-Ahome si estamos completos- comentó Inuyasha

- Si ya somos una gran familia – Gritó Sarah y todos rieron.

Ahome nunca se enteró de lo que sucedió con Kikiou en el hospital, Kouga llegó a reclamar su cuerpo y la llevó el mismo acompañado de Inuyasha al cementerio más lejano de la cuidad.

Inuyasha nunca quiso contar nada, en verdad no valía la pena hacer llorar a Ahome que ahora era tan feliz.

Juntos abrazos en su cama conversaban durante horas sobre todos los sucesos del día, como Haku y Sarah aprendían día a día y como les iba a cada uno en el trabajo. Y luego de largas conversaciones se amaban con locura otras horas más.

-Mañana iré agotada al trabajo – susurra en sus oídos Ahome mientras su esposo la acariciaba.

- Si como todos los días, y durante toda tu vida iras cansada, porque no te dejare ni una sola noche descansar – le respondía Inuyasha mientras la seguí besando.

- Soy muy feliz a tu lado Inuyasha – le confesó la castaña.

- Y yo también estoy muy feliz desde que entraste en mi vida –

- Para bien o para mal – murmuró la castaña besando sus labios.

- Ya se escribió – y se escondieron entre las sabanas para disfrutar de su amor por el resto de vida que les quedara.

Para bien o para mal...
Para bien o para mal ya se escribió.
Con tu historia y mis antojos,
con tu llave y mis cerrojos,
se terminó.

Gracias por seguir esta historia…. Pronto seguiré con Amores Vividos… ténganme paciencia… :-D jeje gracias por sus review