Capitulo XIV: A escondidas

Aspros y Deuteros habían caminado por los pasillos hasta 1-1 donde había un café Maid y se sentaron en la mesa de un costado. Lo que les sorprendió no fue la decoración del lugar, la cual era excelente, tampoco el que los vestidos que usaban allí fueran oscuros y tan hermosamente decorados, sino que, siendo esa una escuela de hombres todos estaban travestidos. Aspros observaba con detenimiento mientras Deuteros jugaba con las servilletas tan bien dobladas, esperaban a que sus hermanos gemelos terminen de cambiarse luego de la obra de teatro para que pudieran tomar algo juntos.
En ese momento, el mayor de los gemelos golpea el pie de Deuteros y hace una señal para que viera a un chico acercarse, con cabello largo y atado, ojos turquesa y rubio, era un alumno más en 1-1.

–¿Desean tomar algo? –preguntó el muchacho, Aspros inmediatamente contestó.

–Creo que quiero una malteada de chocolate….–sonrió de costado y miró a Deuteros–. ¿Y tú que quieres?

–Una de fresa por favor….–comunicó Deuteros y vio salir al chico directo a la barra improvisada–. ¿Y? ¿Qué tal? Tenía razón Saga, hay chicos muy lindos aquí.

–Me pregunto si ese niño querrá hacer un trio con nosotros –Aspros miró a su hermano, intentando descifrarlo, pero éste simplemente asiste.

–Yo me apunto, ¡ah mira!, ¡ahí vienen los gemelos alegría! –señaló a los menores que venían hablando–. ¡Acá estamos! Siéntense ¿quieren algo de tomar?

–No gracias, ya tomamos en nuestro salón, algunos chicos nos invitaron algo de beber –habló Kanon y se sentó–. ¿Qué tal estuve?

–Dos cosas te diré, primero…–Aspros habló–. Realmente la actuación es tu profesión y segundo, te queda bien el vestido.

–Eso le dije yo –susurró Saga sonriendo, Kanon le golpea la espalda a su hermano mayor.

–Saga tonto, no puedes decir esa clase de cosas….y lo de la actuación yo lo sabía, gane el BEST ACTOR DRAMATICAL de este año –bufó–. ¿Y ustedes? ¿Ya vieron algo por aquí? –echa un vistazo.

–Hay uno que me está volviendo loco, ese de allá –señaló Aspros al pelirrojo que se encontraba apoyado en la barra–. ¿Cómo se llama?

–¿Ese? Ni idea….es muy famoso entre los de primero. Gracias a él el profesor Scapio pasará las fiestas en prisión jajajaja –rio Kanon. Saga niega con una sonrisa.

–Eres terrible.

–¿Por qué? ¿Qué hizo? –preguntó Deuteros.

–Sedujo al profe Scapio, que no fue muy difícil, y lo hizo caer en la trampa para develarle a todos que era un abusador de estudiantes, fue un plan entre muchos…..pero él ponía el cuerpo ahí, si salía mal se lo violaban –Aspros le echó un vistazo y Deuteros sonrió–. ¿Quieres que te consiga su número?

–Puedo conseguirlo yo sí quiero….–habló el mayor súper convencido de sus dotes de galán–. Me pregunto si le molestará hacer un trío.

–Creo que es virgen –Saga le echó un vistazo–. Igual nadie se lo cree, pero nunca lo he visto con nadie y además. ¿Por qué no buscas a alguien de tu edad? Sé que Asmita, el profesor de Religión, te estuvo mirando Deuteros.

–¿En serio? ¿A dónde vas Aspros? –preguntó Deuteros viendo que su hermanos e levanta.

–A charlar un poco con el chico, ve a casa a las 9 en punto ¿sí? ¿Te apuntas?

–Cuenta conmigo –sonrió.

–Ustedes par de degenerados –masculló Saga mientras miraba la cartilla.

Mientras Aspros intentaba tener una plática triple x con el adolescente, a unos pocos metros de allí en el aula 1-2 se terminaban de cambiar los demás compañeros. Camus llegó junto a Milo, que refunfuñaba de la bronca. Shura también entra junto a Aioros pero se van a otro costado ignorando a sus dos compañeros que discutían acaloradamente.

–¿No sentiste nada, verdad? –preguntó angustiado, Camus le miró.

–¿Nada con qué?

–¡Con el beso!

–Milo…–suspira–. Hice el amor contigo, tuve miles de besos compartidos, un beso con Shura no me hará dejar de amarte ¿puedes relajarte?

–Pero tengo terror, no quiero que por culpa de ese larguirucho me dejes, por favor ¡prométemelo! –Camus afirmó con la cabeza y le besó la mejilla.

–Tranquilo, Milo, no te dejaré.

–Pero…

–Milo, estás comenzando a ponerme de los nervios, por favor te lo pido…–señala la puerta–. Vete, ve a tomar algo con un amigo o que te revisen el brazo….

–Está bien –bufó y miró de reojo a Shura, Aioros se retiró junto a Milo.

–¡Aaagh, está realmente histérico! –Murmuró Camus y estiró su mano en la espalda para bajarse el cierre del vestido–. ¡Shura! Ayúdame con ésto ¿quieres?

–Claro…–susurró nervioso y se acercó para bajarle el cierre y notar la blanca piel, miró para otro lado y continuó quitándose la ropa para cambiarse–. Me pregunto si quisieras, no sé, tomar algo conmigo en el café maid que hicieron los de primero.

–¡Me encantaría! Realmente dicen que hacen unas malteadas de ensueños, al menos eso dijo Shaka hace unos momentos….–entra en ese instante Aioros con algunas pequeñas cajas en sus manos.

–Aioros ¿quieres venir al café Maid con nosotros? –preguntó Shura sonriente, Aioros niega con la cabeza.

–Lo siento Shura, pero tengo que desmantelar todo el escenario. Ikki y Shaka están ayudando pero no son demasiadas manos para ello….vayan ustedes y diviértanse, los alcanzaré más adelante –dejó las cajas y volvió a salir, mientras en la puerta se veía a DeathMask y Afrodita discutir sobre las ovejas que habían usado para el escenario, eran dibujadas pero demasiado realistas.

–Bueno ¿te parece bien si vamos? –preguntó Shura extendiéndole la mano, Camus afirma y la toma.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Dégel le siguió muy de cerca, había convencido a Kardia que no le haga preguntas, se encargaría de sacarle la verdad a ese tal Kristense así fuera lo último que hiciera pero necesitaba que el mayor de los hermanos mantuviera ocupado al padre. Sorprendente fue que Aeneas aceptara caminar con su hijo por la escuela y charlar, dejando solo al pelinegro de largos y lacios cabellos en una banca cerca de un puesto de comida decorado y armado fuera. Su mirada verde le hizo recordar tanto a Krest que era imposible que no lo fuera. Se acercó con sigilo, su vientre hinchado ahora era más notorio por el tiempo que había pasado, no obstante en tres meses más daría a luz a su primer hijo.
Suspiró y se sentó en la misma banca pero del otro extremo, lanzando miradas al muchacho que comía con tranquilidad.

–*¿Lindo día verdad?* –preguntó en francés, Krest se giró para verlo y luego volvió a su comida.

–*Si* –respondió en el mismo idioma.

–*¿Por qué no me dices la verdad y anulamos todo ésto?* –preguntó nuevamente, Krest comenzó a jugar con la servilleta de papel de su comida y sus ojos se apagaron.

–*No entiendes con quién juegas*.

–*Si entiendo, entiendo mejor que tú ¿por qué hiciste ésto?* –le miró directamente, Krest giró, ambos tenían la misma mirada–. Tú eres Krest Diamond, lo sé….

–¿De qué sirve decirte que si soy él? –preguntó mirando hacia otro lado, intentó levantarse pero Dégel le tomó.

–¿Qué fue lo que pasó? ¿Él fingió tu muerte o fuiste tú? ¿Realmente nos abandonaste? ¡Contéstame! –Aturdido como estaba el hombre mayor, se desprendió de su joven hijo y cerró los ojos–. ¿Estás viviendo con él?

–Me tuvo encadenado todo este tiempo, hace unos días puedo caminar por la casa y hoy salí a ver las estrellas –mira el cielo estrellado–. Es tan hermoso.

–¡Debes estar bromeando!–gritó.

–No te alteres, le hará mal al bebé.

–¡Y QUÉ TE IMPORTA A TI MI HIJO! –gritó, Krest aceptó la violencia con la cual su hijo le trataba, no por nada había sido elegido por el mismo Kardia, tenían tanto en común.

–No grites, me aturdes.

–¿Qué no grite? ¡Debes estar jodiéndome! Me abandonaste, tuviste tus razones pero me abandonaste, y encima fingiste tu muerte, estando con ese autor mediocre, ni siquiera te comunicaste con tus padres, ¡que lloraron tu muerte! Porque tu padre y tu madre lloraron tu…

–¡SILENCIO! –Esta vez fue Krest quien se dio la vuelta y de un zarpazo lo alejó, haciéndolo sentar–. ¿Qué sabes tú de lo que pasó?

–¡Sufriste por él y ahora estás encadenado…..literalmente!

–Jajajajajaja mira quien habla, basta con mirarte para saber que te haz convertido en un esclavo de Kardia.,…

–¡Tú no conoces a Kardia!

–Si lo conozco, lo he visto, sé de lo que es capaz porque yo estuve en la casa de los Antares antes que tú vinieras a Atenas a estudiar, yo sé lo que es ese monstruo y sé lo que eres tú….–le señala–. Cargando a ese nieto mío….

–¿Estás loco? ¿Te haz convertido en una réplica de Aeneas?

–¿Y tú? ¿Puedes decir lo mismo? Los Diamond estamos destinados a ser las muñecas de los Antares, desde aun antes que nacieras, yo mismo lo fui…..mi padre también lo fue y mi abuelo….–gruñó–. Salvo que no estábamos convencidos que éramos Antares….

–N-No entiendo…–susurró Dégel mirando a su padre.

–Yo soy hijo de Nicholas Antares, padre de Aeneas, y mi padre es hijo de Audisto Antares, abuelo de Aeneas….–le miró–. Los lazos de sangre son cada vez más fuertes entre nosotros y ahora, tu hijo será hijo de Kardia Antares y de ti….un Diamond.

–Papá Albert entonces….él estuvo…

–¡Albert no es mi padre, es mi tío! –Gruñó Krest y miró a su hijo, sus ojos afilados le partían a la mitad–. Mi padre, era Alain Diamond….quien me contaron era mi tío. Él murió joven, justo después de darme a luz, al enterarse de eso, Nicholas se pegó un tiro dejando a Aeneas completamente desquiciado a la edad de once años.

–¿Qué? –Dégel no podía creer lo que su padre le estaba contando–. ¿Entonces….mi abuelo?

–Nicholas era un buen hombre o al menos eso dijo Albert una vez, yo encaré a mis padres adoptivos hace varios años y le pregunté sobre mi ascendencia….soy pelirrojo, eso sí, como Alain, pero mis ojos verdes no eran típicos de mi familia como lo puedes ver –suspiró–. Nicholas era el único Antares de ojos verdes como los míos.

–¿Y cuándo supiste que tú eras….hermano de Aeneas? –se aferró a su vientre.

–Hace mucho, antes que nacieras tú ya lo sabía. Mis padres me adoptaron luego que mi 'madre' falleciera en el parto, él les imploró mientras se desangraba que me den amor y cariño, que me trataran como un hijo de ellos y así fue. A su vez, Albert y Alain eran hijos de Audisto Antares y Alix Diamond…..

–Alix….–masculló absorto en la historia–. No sé mucho de él pero….solo tuvo dos hijos ¿verdad?

–Fue el único Diamond que se casó con un Antares, ya tenía consigo un hijo llamado Nicholas de tres años, que luego resultó ser la pareja de Alain, pero como nadie en la familia Diamond aceptaba esa relación, ambos decidieron hacer sus vidas por separado, la diferencia de edad era abismal, dado que Albert y Nicholas se llevan tres años y a su vez Albert se llevaba doce años con Alain….–bufó y miró nuevamente el cielo–. Los Diamond estamos destinados a que los Antares arruinen nuestras vidas…..tener hijos con ellos sólo desata más y más tragedias en nuestra familia. Mírame a mí, fui secuestrado por Aeneas y aunque le amo con locura, no puedo evitar extrañar mi vida.

–¿Qué harás ahora que sé que estas vivo? –preguntó Dégel, Krest sonrió.

–Nada, solamente abrazarte y decir que te amo, hijo mío. Pero por favor, haz como que esta conversación nunca pasó. Alix y Alain terminaron de la peor manera posible, Alain dándome a luz y Alix terminó sus días encerrado y atado como yo…..la desgracia nos persigue y el dolor, algunos somos fuertes y otro no.

–Camus también está enamorado de un Antares….–murmuró bajito. Krest se sorprendió pero relajó su mirada.

–Reza porque no le pase nada o porque se enamore de alguien más….tú ya estas condenado, hijo.

Dégel se aferra a su vientre, prueba que estaba atado a un Antares como las tres generaciones de Diamond que habían tenido hijos con ellos. Se odiaba a sí mismo y pensaba que así era la vida de su familia, era servir de esclavos a los Antares, ser sometidos por ellos por siempre y para siempre.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Kardia y Aeneas nunca habían salido juntos, a decir verdad ambos la pasaban mejor en otro tipo de ámbitos pero estar allí en una escuela que era la del más pequeño y caminar por los corredores, les hizo bien. Casi no hablaban pero lo poco que hacían, el mayor se notaba feliz por la nueva paternidad de su hijo. Kardia no le creyó en un principio y refunfuñó, pero cuando Milo se les unió con un brazo roto, se mostró la preocupación que nunca antes habían visto.

–¿Estás bien, papá? –preguntó extrañado Kardia.

–Sí, ¿por qué?

–Últimamente no te veo tan unido a nosotros después de mucho tiempo….–Aeneas levanto la vista y sonrió.

–Sucede que antes no era feliz, no me amaba ni siquiera a mí mismo, pero ahora estoy contento –suspiró–. Supongo que es doloroso ¿no? –preguntó a Milo.

–Ehm, si….–Milo estaba algo avergonzado que su padre le preste atención y sobre todo, que ahora los tres estuvieran juntos y Aeneas se haya calmado tanto.

–Papá, ¿cómo era tu padre contigo? –Cuestionó Kardia, el mayor giró su cabeza para verlo con un semblante de asombro–. Nunca haz hablado del abuelo Antares y solamente recuerdo a nuestro otro abuelo, tu padrastro.

Nicholas Fran Antares –sonrió vagamente–. Era mi padre, un hombre rudo, de gran corazón. Amaba Francia y el francés como idioma….un día llegó una correspondencia, se subió al ático y se pegó un tiro en la sien. Yo tenía diez-once años.

–¿Qué? –Milo se sorprende que su padre le contara sin que le temblara la voz, pero los ojos permanecían lloroso.

–¿El abuelo se mató? ¿Sabes por qué? ¿Tenía deudas? –Kardia parecía absorto y le miraba con incredulidad, Aeneas, quien había bajado la mirada al hablar, la volvió a subir.

–No lo sé, nunca dijo nada….sólo subió, yo lo seguí y lo vi para ver qué era lo que planeaba. Era un niño tonto, creí que tenía regalos en el ático. Pude ver como sacó….sacó el arma y….–se tapa el rostro.

–Papá….

–Luego….mamá apareció con un hombre….un tal Hatkel…..un empresario exitoso, con dos hijos mayores que yo –apretó fuertemente los labios, tanto Milo y Kardia se sorprendían–. Yo los odiaba, ellos eran realmente malos, como era el pequeño de la familia y más encima el único hijo de mi madre, me golpeaban, me robaban…..era humillado y ella, la malnacida de mi progenitora, no hacía absolutamente nada más que reírse.

–¿Los tíos Eithan y Jobet te hacían eso? –Aeneas gira la cabeza hacia Milo, y asiste.

–¿Y qué hiciste? –preguntó Kardia.

–Apenas tuve edad para abandonar mi casa me fui a recorrer el mundo con la herencia que me dejó mi padre. Pero cuando se acabó el dinero que llevé, no todo obviamente, comencé a trabajar en una taberna del sur de Paris…–sonrió de costado–. Me gustaba seducir señoritas por algo de dinero, no tenía sexo con ella, no me interesaba demasiado.

–Ahí conociste al chico de tu historia ¿verdad? –Kardia cuestiona y Aeneas asiste con la cabeza.

–Es el padre de Camus ¿lo sabías? –Milo esta vez es quien explica la relación entre su pareja y la del padre, haciendo conexión, pero Kardia no dijo una sola palabra sobre la posible paternidad de Aeneas con su pareja, prefirió callar.

–Lo sé, siempre supe que tenía un hijo…–susurró y palmeo las rodillas de sus dos hijos sentado a los costados–. Pero cometí un error terrible….y creo que los hice responsables de mi propio odio.

–¿A qué te refieres? –preguntó Kardia.

–Durante una noche, una de las meseras me hizo beber de más, cuando me desperté estaba con ella en la cama y creí que solamente había sido eso, pero la dejé embarazada –observó a Kardia–. Pocos meses después naciste tú, pero ya había perdido el amor y respeto de Krest.

–¿Por eso me odiabas?

–Intenté amarte, intenté y aun lo intento, creo que en definitiva siento amor por ti…–se cubre la cara–. Sé que duele que un padre diga eso de su hijo, pero al no recibir amor, nunca supe si lo que hacía o decía era amor o simplemente aborrecía la existencia de mis hijos.

–¿Y tú que piensas que hiciste? –preguntó Kardia.

–…..yo….no lo sé….–se cubre nuevamente la cara–. Es todo tan confuso, ni siquiera sé cuando empecé a ser el monstruo que soy…..gracias a Kre….digo Kristense….yo….–cierra los ojos fuertemente y dos lágrimas cayeron.

–Papá…..–Milo le puso una mano en la espalda–. Kardia y yo, también hemos tenido errores en estos meses, en esta vida. Yo he abusado de la confianza de quien amaba y Kardia a…..bueno a violado a la persona que hoy lleva su hijo en el vientre –Aeneas le mira al mayor con sorpresa–. Todos hemos cometido errores y vivimos para repararlos.

–Es verdad…–afirmó el mayor de los hermanos–. Estamos dispuestos a olvidarlo todo si a partir de ahora te dejas querer y te permites querernos.

–Yo…yo…..–susurró–. Lo haré.

Continuará.