Hola chicas! Que tal están?
Aquí les traigo la segunda parte! Espero que les guste ;)
Cap:12 La discoteca/ Kushiha Ishido
2ª PARTE:
En cuanto las dos geishas divisaron al patriarca Uchiha, dejaron al dúo pervertido de profesores y acudieron inmediatamente a saludarlo; se arrodillaron lentamente en el suelo e inclinaron su torso formando una reverencia perfecta. Después guiaron a Fugaku hacia su lugar correspondiente. La habitación era rectangular y constaba de una gran mesa y cojines para sentarse. Por su poder, riqueza y categoría alta el líder del clan Uchiha presidió la mesa posicionándose en el lado más cercano a la puerta. Naruto seguía allí, petrificado y hechizado por aquel rostro angelical y hermoso que poseía Sasuke. Intentó colocarse bien los primeros mechones de cabello que comenzaban a rebelarse y se planchó la camisa con las manos. Ahora si que quería estar guapo y hubiera dado hasta su ojo derecho por haber tenido un espejito para mirarse.
- ¿Qué coño hace un alumno aquí?- cuestionó de repente Jiraya asqueado por el caso omiso que le hacían las geishas.
- Ah, no se preocupe Jiraya-san, me lo encontré de casualidad y decidí invitarlo a que se uniera a nosotros.- contestó Fugaku mientras alzaba su copa para que se la llenara una de las geishas.- Gracias, señorita.- se volteó hacia el rubio- Vamos Naruto, siéntate a mi lado.
Sasuke frunció el ceño ante tal comentario y Naruto obedeció enseguida. Se colocó donde le dijeron y el patriarca anunció:
- Queridos amigos. Me siento orgulloso de tenerles hoy aquí y espero que esta noche sea de su agrado, pidan todo lo que quieran que la cuenta correrá a cargo del clan Uchiha.
Todos los allí presentes vitorearon aquella decisión y pronto comenzaron con sus pedidos.
Las geishas se posicionaron en un rincón de la sala y comenzaron a bailar. La fiesta había empezado.
Mientras tanto un tímido rubiales hacía su presencia en la discoteca. Tuvo que entrecerrar sus preciosos ojos azules en cuanto percibió las luces de neón que brillaban con el máximo esplendor. Tardó unos segundos en acostumbrarse al ambiente y cuando pudo ver con la máxima nitidez, su escuálido cuerpecito se alertó del enorme gentío que había allí. Entre el humo del tabaco y el estruendo sonido que salía de los altavoces, quiso marcharse rápidamente de allí, así que se volteó para hacerlo pero tres tíos lo abordaron:
- ¿Qué hace una rubia como tú en un lugar como éste?- inició uno de ellos; el que parecía ser el mandamás del grupo.
- Mi amigo tiene razón- le siguió el más bajito- Si te has perdido nosotros podemos acompañarte a tu casa.
- Si es cierto, a nosotros nos encanta rescatar a damiselas en peligro- le guiñó el ojo el que tenía orejas de soplillo.
- Creo que os estáis equivocando. – se recogió su hermosa melena dorada y añadió- Soy un tío.
El trío de idiotas al constatar aquello, se retiraron velozmente y tremendamente avergonzados.
Deidara rió divertido y decidió encaminarse hacia una de las barras más cercanas, pues aquella noche había decidido salir un rato a pasárselo bien e intentar olvidarse de todo: de su obsesión por el físico, de su trabajo y de Itachi. Llegó a la barra y se pidió un malibú con piña. Bebió un trago largo y se encendió un cigarrillo mientras observaba como la gente se movía al ritmo del "Gagnam Style".
Al otro lado de la discoteca se encontraban Hidan y Kakuzu, éste último bailando y el otro apoyado en la pared.
- ¡Hidan ven a bailar!- gritó el de economía moviendo la cabeza frenéticamente mientras sonaba el estribillo de la canción de moda.
- ¡Lo siento Kaku-kun, no puedo, el mandamiento número cuarenta de Jashin-sama dice: no bailarás de forma violenta, desenfrenada, sexy o vulgar!.
- ¿¡El Gagnam Style te parece sexy o violento?!
- No, pero vulgar si. Es una canción que hace apología a un caballo desbocado y eso para mi dios es bastante avergonzarte.
- ¡Tú lo que necesitas es soltarte!- le extendió el brazo ofreciéndole su bebida.- toma.
- ¿Lleva alcohol?
Kakuzu asintió con la cabeza. Hidan aclaró:
- Lo siento de nuevo pero me temo que tampoco puedo, el mandamiento número treinta de Jashin-sama dice: no beberás bebidas alcohólicas, fermentadas o estimulantes que…
No pudo terminar lo que estaba diciendo ya que su compañero le impactó la copa en sus morros haciéndole beber un poco.
Aquel sabor dulce se derramó por su garganta haciéndole despertar en su interior una especie de excitación, energía y bienestar. Era conciente que a su dios no le gustaría pero pensó que por una copita y ya está no pasaría nada. Así que se la arrebató a Kakuzu y se la bebió poco a poco. El ojiverde sonrió al ver que su amigo parecía unirse a la fiesta. Después se perdió en el ritmo alegre de las "Serebro" con su "Mama luva".
…
Arriba, en la zona VIP seguían con la fiesta: Kakashi y Jiraya bailaban descontrolados mientras un paciente Iruka intentaba detenerlos, pues el dúo de docentes ya se encontraban borrachos y de un momento a otro terminarían cayéndose al suelo.
Los demás conversaban tranquilamente:
- …Y dígame señor Stevenson, ¿Qué le trajo a Japón?- preguntó Fugaku mientras le acariciaba el cabello a Naruto.
Esta acción, naturalmente no agradó a Sasuke. Ahora que tenía a Naruto allí, no permitiría que se le escapara la oportunidad de declarase bien de una vez por todas.
- Pues…- vaciló por unos instantes y comenzó a contar su mentira- Verá señor Fugaku, mi padre es francés y mi madre japonesa, yo nací en Francia, pero mis padres se separaron y yo me vine a vivir aquí con mi madre y así hasta hoy.
Se escuchó una carcajada sonora que provenía de los labios de Fushika. Se notaba que aquel viejo se lo estaba pasando en grande viendo a su amado en apuros, intentando contar una milonga que fuera creíble.
La verdad es que aquellas lentillas azules le sentaban divinamente. De repente le entraron unas ganas locas de poseerlo nuevamente, hizo un ademán para tocarle la entrepierna pero una geisha se lo impidió cuando se acercó y le encendió una cerilla para avivar la llama de la pipa que estaba fumando.
- Francia, bonito país.- dijo el patriarca y bebió un trago de su sake.
Después hablaron un rato sobre política.
Aquella charla era tremendamente aburrida para Naruto, pero por suerte tenía a su Sasuke en frente para poder admirarlo una y otra vez. Deseaba sentarse a su lado y poder aclararle todo, deseaba besarlo, abrazarlo, hacerle el amor… pero aquella noche estaba allí para acostarse con su padre. Aquella noche estaba allí para salvar a su padre.
De repente una gesisha se le acercó y le entregó un papelito. Se cercioró de que Fugaku estuviera entretenido y lo desdobló disimuladamente: "Hola Naruto. Soy Sasuke. Voy a hacer que voy al lavabo y te esperaré en la salida de la discoteca, necesito hablar contigo en un lugar más tranquilo."
Miró al emisario y afirmó con la cabeza. Éste se levantó y anunció:
- Discúlpenme caballeros pero iré un momento al lavabo. Regreso en seguida.
Mientras se dirigía hacia la puerta miró cómplice a Naruto y le guiñó el ojo. Éste se sonrojó y sonrió.
Pasó un breve tiempo y el dúo pervertido e Iruka decidieron bajar bailar un rato, pues en cuanto Kakashi escuchó el "Ai se eu te pego de Michel telo´" corrió a la pista, pues se había pasado todo el verano aprendiéndola para bacilar ante las mujeres.
….
Llevaba ya dos copas y tres cigarrillos fumados. Al igual que llevaba dos ligues y tres peticiones de sexo rechazadas. Aún no se explicaba porque había escogido aquel lugar para ir a olvidar penas si no le gustaba ni bailar ni el gentío, pero al menos su autoestima se encontraba en un punto neutro, pues aquella noche le estaban entrando mucho a Deidara. La mayoría de las veces lo confundían con una mujer, por el cabello suelto y por el maquillaje. No es que le gustara ir pintado pero debía tapar sus ojeras y debía darle color a sus mejillas.
- Hola rubita- le dijeron de repente.
El artista se volteó y pudo contemplar a otro imbécil que intentaba ligar con él.
- Soy un tío.- contestó sin más dilaciones para que lo dejara tranquilo.
- ¡Ah, ya entiendo! Eres un travesti.
- ¡Que no! ¡Que soy un tío joder!
- Vale, vale, no te pongas así…- de repente sonó el "ella me levantó de Daddy Yankee"- ¿te apetece bailar ricura?
El profesor de inglés pilló al vuelo la petición de ese estúpido, pues la canción se trataba de un reguetón y sabía muy bien que ese género era latino, sinopsis de "baile caliente", así que increpó:
- Tú lo que quieres realmente es sexo ¿verdad?
- Emm… p-pues…
- Vete de aquí- le dio la espalda.
El idiota se marchó, pero en seguida otra voz le habló:
- Hola…
Aquel tono se le antojó maduro y seductor. Penetró por todos los poros de su piel y se vació en su estómago produciéndole un leve escalofrío.
Repitió:
- Hola…- y añadió- te he echado de menos.
El artista se giró y pudo contemplar a otro artista:
- S-Sasori…
A continuación se perdió en aquellos ojazos café que lo miraban con un ápice de sorpresa.
….
- ¡OTRA COPA MÁS!- chilló Hidan al camarero.
- ¿Hidan, ¿no crees que ya has bebido demasiado?- advirtió Kakuzu mientras intentaba sostener a su amigo, pues llevaba una borrachera tremenda.
- ¿Pero que dices Ernesto? ¡Si la fiesta justo acaba de empezar!- exclamó tambaleándose, luego se dirigió nuevamente al pobre camarero- ¿Y MI COPA? ¡ESTOY ESPERANDO JODER!
- No me llamo Ernesto. Soy Kakuzu. Hidan, recuerda a Jashin-sama.
- ¿Kashin-sama? ¿Quién coño es ese?
Le sirvieron la bebida de inmediato y le pegó un sorbo largo.
- Hidan, si bebes más vas a sufrir un coma etílico. ¿no ves que no estás acostumbrado?
- ¡UUURUSE, URUSEEE!- gritó mientras se abría la camisa, pues el calor comenzaba a hacer mella en su cuerpo.
- ¡No, eso sí que no! ¡No te desnudes Hidan!- decía mientras le volvía a cerrar los botones de aquella prenda.
- ¡Eres un aguafiestas Pablo!
- Que no me llamo Pablo, soy Kakuzu.
- Lo que tú digas Marcos.- volvió a tomarse otro trago y arrastró a su amigo a la pista.
Se dejaron llevar por el salvaje ritmo de "LMFAO".
…
La noche estaba pasando lenta para Itachi que últimamente se dedicaba a asentir con la cabeza en las conversaciones y a sonreírle a Fugaku cada vez que se dirigía a él para comentarle alguna tontería sobre la economía Japonesa.
Las piernas le dolían a causa de permanecer tantas horas sentado en la misma posición. Se notaba que no estaba a gusto y su cuerpo estaba entumecido. De repente la mano derecha de Fushika se colocó en su muslo. Esto le hizo recordar aquella vez en que aquel cerdo lo violó.
-… ¿Usted también lo cree Stevenson-sama?- finalizó el patriarca queriendo saber la opinión de su "hijo".
Itachi lo miró aturdido por unos instantes. Aquellos dos hombres que tanta angustia le estaban creando, requerían ahora su atención. Lo estaban agobiando, entonces solicitó:
- ¿Les importa que salga un momento a tomar el aire?
- Claro- éste fue Fugaku
Fushika no dijo nada, solo se limitó a dejar escapar un soplido asqueado.
Itachi bajó hacia la pista de baile y alucinó con la cantidad de gente que se había formado allí. No cabía ni un alma. Pronto divisó el cartel donde anunciaba los baños y se dirigió hacia allí, con paciencia, abriéndose camino de entre el gentío que bailaba, bebía, fumaba, se besaban, se toqueteaban… De repente se chocó con alguien, tan solo divisó una larga melena dorada y se disculpó:
- Perdone señorita.- y se escaqueó tan rápidamente como un pez.
- ¿Pasa algo Dei-kun?- cuestionó Sasori
- No, solo que alguien se topó conmigo…
- Bueno, mi amor, lo que te estaba diciendo, te he echado mucho de menos y estoy súper feliz de reencontrarme otra vez contigo.- acercó sus labios a los del rubio con la intención de besarle.
Deidara vaciló por unos instantes. Realmente ya no amaba a Sasori, pero reconoció que aquel pelirrojo estaba buenísimo y la idea era olvidar a Itachi. Además, de ahora en adelante quería ser "malillo" y ser él el que jugara el papel de utilizador e interesado como lo habían echo sus compañeros.
Besó a Sasori.
El marionetista sonrió complacido:
- Por cierto, cariño, ¿Por qué me llamabas tanto cuando estaba en México?
- "Quería cortar contigo…" Porque necesitaba decirte que te amaba muchísimo.
Mientras tanto Itachi llegó al lavabo. Resopló aliviado al ver que estaba vacío. Bien, así podría refrescarse y estar a sus anchas.
Se acercó a la pica y se echó agua en el rostro. Se quitó las lentillas para dejar respirar un poco sus ojos, pues comenzaban a picarle ya que no estaba acostumbrado a llevar aquel objeto óptico. Se aflojó el pañuelo y liberó su atormentado cuello. Se lo masajeó un poco. Por culpa de esta acción se le calló una lente al suelo. Se arrodilló a buscarla y después de un breve tiempo la encontró, se levantó y pudo contemplar horrorizado a Fushika en el espejo.
Se volteó rápidamente. El gordo habló:
- Itachi amor, quiero hacerte el amor.
El receptor tragó saliva y su cuerpo comenzó sentir asco. El otro continuó:
- Principito- se acercó a él, el Uchiha dio un paso atrás, pero pronto se topó con la pica- llevo toda la velada desesperado por tocarte.
- ¡No Fushika-san, aquí no se lo ruego!
- No temas mi dulce pastelito de calabaza, si aquí no hay nadie…
- Por favor… no…
- Sabes lo que le pasará a Deidara si no me haces caso ¿no? Mi francotirador sigue a ese estúpido rubito las veinticuatro horas del día. Una llamada mía y sus sesos saldrán volando- finalizó con una sonrisa maquiavélica.
Como siempre aquella cuestión lo tenía "cogido por los huevos" y como siempre tenía que acabar cediendo a los impulsos crueles de aquel cabronazo.
- Así me gusta Uchiha, que te comportes dócilmente como un perrito.- lo cogió de la barbilla y lo besó.
Después lo adentró en un váter y cerró la puerta con pestillo. Allí se dedicó a hacerle todas las virguerías que le plació.
…..
Arriba, en la zona VIP se encontraban Naruto y Fugaku a solas.
- No has bebido nada corazón- inició el adulto para romper el hielo.- Sabes que puedes pedir todo lo que te plazca. Yo lo pagaré todo.
El niño no dijo nada. Tan solo se dedicaba a practicar mentalmente las palabras, las cuales utilizaría para decirle a su desvirgador que tenía que ir al lavabo.
Cuando por fin iba a comentárselo, el patriarca se anticipó:
- Baila para mí amor.
- ¿C-como?
- Que me haría mucha ilusión verte bailar.
Naruto obedeció rápidamente, pues así podría irse pronto. Se levantó y comenzó a menearse torpemente. El otro rió burlón pero en cuanto el adolescente le dio la espalda y movió su trasero, la mente depravada del Uchiha se disparó con creces. Se mordió el labio en señal de excitación. Comenzaba a desesperarse por aquel culito virgen. Le entraron ganas de tomarlo allí mismo, pero consiguió controlarse, pues ante todo quería demostrarle a su pequeño amante que él era todo un caballero.
Pero lo que no reprimió fue ir, colocarse detrás del rubio y restregarle en su trasero el gran bulto que comenzaba a despertarse.
Naruto, al notar aquel enorme atributo se apartó rápidamente. Fugaku lo tranquilizó:
- No te preocupes príncipe. Sé que es grande, pero prometo no hacerte daño. Si quieres puedes mirármela para que te vayas haciendo la idea de lo que entrará por tu cu…-se calló de golpe en cuanto se percató que estaba siendo descortés, rectificó- Sumimasen pequeño- se arrodilló y le dio un beso en la frente- Por un instante me olvidé de que eras un principito y a la realeza hay que tratarla distinguidamente.
- Tengo que ir al lavabo señor Fugaku.
- Muy bien, te acompaño.
- No, si no le importa me gustaría tener un poco de intimidad…
- Está bien.- miró el reloj de su muñeca. Eran las tres de la madrugada.- Ya es muy tarde, pronto nos iremos.
El Uzumaki asintió con la cabeza como diciendo: "lo que tú digas..." y se marchó tan rápidamente que hizo volar hasta el polvo.
Su corazón latía apresuradamente y su sangre hervía con fervor, pues en breves se iba a encontrar con su koi y, por fin, le aclararía todo.
Salió del pasillo y se asomó por la barandilla. Desde aquella perspectiva podía observar toda la pista de baile al completo. Naturalmente, alucinó en cuanto vislumbró a todo aquel gentío de abajo que saltaba, bailaba y se restregaban los unos contra los otros. ¿Cómo demonios podría encontrar a Sasuke? Aquello parecía "Buscando a Wally". Se quedó un breve tiempo allí observando; vio a Jiraya moverse perfectamente al compás de la salsa alegre de "Yuri Buenaventura" y después juró ver también a Deidara-sensei bailar sensualmente con un pelirrojo al son del salvaje y sexy tema "Suave de Hinojosa Y Zambrano"; pero ni rastro del Uchiha.
Optó por bajar y buscarlo allí. En cuanto pisó la pista dos o tres chicas se le insinuaron, el ojiazul obviamente pasó de ellas. Mediante se abría camino, le sorprendió el "Rabiosa de Shakira". De su cuerpo comenzó a radiarle una excitación extrema y en aquel instante, su cerebro se encontraba de fiesta e indicándole a todos sus miembros que debían moverse al son de aquella canción tan pegadiza.
Aquella cantante era su preferida y sus hits le ponía de buen humor. Por un momento se olvidó de aquella noche y bailó como si el mundo se acabara mañana.
" ... Oye mami, vuélvete loca Aráñame la espalda y muérdeme la boca Oye papi, vuélveme loca Aráñame la espalda y muérdeme la boca Rabiosa, rabiosa Rabiosa, rabiosa Yo soy rabiosa, rabiosa Rabiosa, rabio….."
De repente aquel tema se cortó, la discoteca quedó en silencio y todos los allí presentes se miraron extrañados. A continuación un foco iluminó solamente a Naruto y una voz se escuchó por megafonía; era la de Kisame:
- "Antes de nada, quisiera disculparme con todos ustedes por lo que acaba de pasar, pero no he podido resistirme a la petición de Sasuke Uchiha. Ahora procederé a leer su nota- se afinó la garganta y continuó- Naruto Uzumaki, desde la primera vez que te vi supe que tú serías el chico de mi vida y quisiera dedicarte esta canción para que sepas lo mucho que te amo. ¿Me harías el favor de convertirte en mi pareja?
Naruto puso los ojos en blanco y en seguida comenzó a sonar la suave melodía de la canción "Por amarte de Enrique Iglesias".
Pronto apareció Sasuke de entre la multitud y se dirigió hacia el rubio que lo miraba sin pestañear. Aún no asimilaba lo que estaba pasando, pero al sentir la respiración del Uchiha en su frente, reaccionó rodeándole con sus brazos. Éste también lo hizo y empezaron a bailar lentamente.
El portador del kyubi deseaba que aquello no se acabara nunca. Quería seguir deleitándose con su olor a jazmín. Quería seguir sintiendo aquellas cosquillitas en su estómago. Quería seguir sintiendo el cuerpo de su amado y los latidos que abordaban su corazón. Total, quería seguir sintiendo por siempre jamás a Sasuke Uchiha.
Cuando aquella canción de amor terminó, el dúo de muchachos se miraron fijamente a los ojos. Sí, aquellas pupilas eran realmente las que representaban el negro abismo por el cual Naruto quería arrojarse y en cambio, las azules de éste último; el cielo por el cual Sasuke quería volar eternamente.
El más pequeño habló:
- Si. Si quiero ser tu pareja.
El portador del sharingan sonrió y lo besó dulcemente.
En aquel gesto, el moreno pudo transmitir todo el afecto y amor que llevaba reprimiendo hace tiempo. Ahora se sentía liberado y tremendamente satisfecho. Ya no podía pedirle más a la vida, pues ya tenía todo lo que su cuerpo y alma anhelaban. A Naruto Uzumaki.
A continuación, el ritmo estridente de "Pitbull" inundó todo el local haciendo que toda la gente volviera a gozar, otra vez, de la magia de aquella discoteca tan marchosa.
Estaba claro que con aquel panorama, Sasuke y Naruto no podrían hablar tranquilamente, así que decidieron salir de allí.
Ya en el paseo marítimo los dos caminaban nerviosos e impacientes por que alguno rompiera el hielo, pero estaban demasiado avergonzados como para pronunciar palabra. Se miraban de reojo y se sonrojaban.
- "Vamos, di algo Sasuke"- pensaba el rubio mientras intentaba seguir los pasos de su compañero ya que este parecía ir más rápido.
- "Naruto, comenta algo..."- se decía mentalmente el moreno que intentaba aminorar la velocidad de su caminar para no dejar al otro detrás.
De repente el viento comenzó a soplar y el frío empezó a penetrar por los huesos del albino. En cuanto el ojinegro se percató de que su koi temblaba, le extendió su chaqueta por encima y habló:
- Póntela, sino cogerás un buen resfriado.
- A-arigatou.
En cuanto se puso aquella prenda, sonrió al sentir el calor y el olor del Uchiha.
- ¿Quieres caminar por la arena?- preguntó el portador del sharingan para tratar de iniciar una conversación.
El otro simplemente asintió con la cabeza.
Se quitaron el calzado y pasearon por la orilla del mar. El más alto, por fin, venció su timidez y cogió de la mano al más bajito. Parece ser que aquel gesto le dio la energía suficiente a éste último para comenzar a explicar:
- Oe Sasuke... el culpable de que antaño nos distanciáramos fue Gaara. Él fue quien me mandó esos mensajes que simulaban que tú te habías acostado con otro tío después de que yo estuviera en tu casa. Creí que me habías utilizado y por eso me enfadé tanto contigo. Lo siento.
- No te disculpes. Te largué de mi casa pronto porque mi padre había regresado antes de lo previsto y no quería que te viera, eso es todo. Lo que hice después de que te marcharas fue estudiar y lamentarme por no haber terminado con lo que empezamos.
Naruto se puso más rojo que un tomate en cuanto le vino a la mente la imagen de aquel morenazo encima suyo. Aquel guaperas le interrumpió aquella suculenta visión:
- ¿Y Gaara?
- Corté con él esta tarde.- contestó automáticamente.
- ¿Lo amabas?
- No. Accedí a salir con él por puro compromiso. Eso es todo.
- ¿Puedo saber cual fue el motivo?
- Me dejó un juego nuevo y tardé bastante en devolvérselo- mintió, pues le daba vergüenza confesar los problemas económicos que sufría.
El Uchiha frunció el ceño ante tal contestación. No podía creerse que por aquella tontería, su amado actuara así, pero si de una cosa se caracterizaba el Uzumaki era de lo bonachón que era y por ello, en algunas ocasiones, tonto.
Suspiró y comenzó a desnudarse bajo la mirada atónita de su dobe. Sólo se dejó la ropa interior.
En cuanto el portador del kiuby vislumbró aquella perfecta anatomía creyó sentirse muy afortunado al pensar que aquel regalo del cielo sería para él solito. Por unos instantes, se permitió perderse en los abdominales de aquel "dios griego". Por alguna razón, el frío que sentía se iba difuminando cada vez que su mirada iba descendiendo hasta toparse con la tira de aquella prenda íntima que le hacía al Uchiha un look tremendamente sexy y varonil. Parecía que aquellos bóxers rojos de la marca "Dolce & Gavanna" estuvieran especialmente fabricados para aquellas finas y sensuales caderas.
- ¿Te bañas conmigo usuratonkachi?- cuestionó mientras entraba lentamente en el agua. Hizo una mueca divertida en cuanto notó la fuerza de las olas chocar contra sus rodillas.
A Naruto no le hacía mucha gracia bañarse en la playa de noche, pues la oscuridad del mar lo desconcertaba y tan solo contaban con la escasa luz de una farola, pero mientras bailaba antes con él, se juró que lo seguiría hasta el fin del mundo. Así que también se desnudó. Su barriguita descansó en cuanto se quitó aquellos pantalones que lo llevaban asfixiando durante toda la velada. Aquella noche pillaría un buen catarro pero le dio lo mismo. Por su Sasuke Uchiha estaría dispuesto hasta a morir.
Se revisó rápidamente su cuerpo y se asqueó en cuanto se percató de aquel jodido michelín que se ubicaba en sus caderas. Mierda. Estaba claro que su anatomía no podía compararse con la espectacular e increíble del Uchiha, así que optó por taparse con sus manos, pues pensó que aquello no era digno para los ojos de su compañero.
- ¡Dobe! ¡¿Entras o no?!- gritaba el moreno que comenzaba a impacientarse. Se fijó en la acción que hizo su koi y preguntó extrañado- ¿¡Por qué te tapas!?
Ignoró la cuestión y entró en el agua. Desafiaba cada ola que lo tiraba para atrás pero en cuestión de segundos llegó donde estaba él. Respiró aliviado en cuanto se cercioró que el nivel del agua le llegaba a la altura de su abdomen. Si, así podía esconder perfectamente aquella parte física que le desagradaba con creces.
- Naruto, ¿Por qué te tapabas?- repitió el del sharingan.
- Pues porque...e-estoy...- bajó la mirada y trató de esconder un sonrojo de vergüenza- estoy gordito...
El otro, en cuanto escuchó aquello reventó de la risa:
- ¿Pero que estás diciendo usuratonkachi?
- Lo que has escuchado. Tengo unas caderas anchísimas.
- No es verdad dobe. Tienes un cuerpo precioso.
- ¿Esto te parece precioso?- dijo mientras le enseñaba sus caderas, poniéndose de puntillas. Seguidamente se tocó el michelín y añadió- No creo que este trozo de carne agrade a alguien.
- ¡Uzumaki, no seas tonto!¡ A mi me gustas tal y como eres joder!- le puso las manos en sus caderas- Para mí, tus caderas son las más bonitas que jamás he visto y no negaré que me encantaría tenerlas debajo de mí.
El rubio puso los ojos en blanco y se sonrojó. El otro siguió:
- Dobe, ¿es que no te das cuenta que yo sería capaz de morir por estas caderas? ¿No te das cuenta que para mí eres la persona más perfecta del mundo? ¿De verdad no te has dado cuenta que tus ojos, tu boca, tu pelo, tus cejas, tu nariz y en general todo tu cuerpo, me tiene enamorado?
El destinatario de aquella descripción tan suculenta, juró sentir millones de mariposas revolotear por su estómago. Aquellas palabras tan hermosas, le hicieron subir vertiginosamente su autoestima, sintiéndose como el chico más guapo de la tierra.
- Rubito, quiero que sepas una cosa...
- Dime- dijo mientras se fijaba en el máximo atractivo que le hacía el cabello mojado.
¿Pero como podía ser el Uchiha tan guapo? Cada vez estaba más seguro que aquella belleza no era humana. Él siguió:
- Intenté detener a Gaara antes de que se te declarase antes que yo allí en aquel restaurante de antaño...
- ¿Qué quieres decir?- interrumpió mientras comenzaba a temblar de nuevo.
- Que me enteré que Gaara te llevaría allí para pedirte salir y yo acudí también. Como no sabía donde estabas, usé mi sharingan y cuando te encontré, corrí y corrí pero el de la arena utilizó un jutsu muy poderoso el cual no pude contrarrestar.
- Claro, ahora me explico el muro de arena que fabricó.
- Dobe...- como vio que volvía a temblar, lo rodeó con sus brazos - llevo enamorado de ti desde la primera vez que te vi.
- T-teme...- lo rodeó él también con sus brazos y se fundieron en un precioso abrazo.- Tsuki da yo.
- Te amo- potenció el roce de sus cuerpos, que a pesar del tremendo frío, comenzaron a calentarse.
Tras escuchar aquello, el ojiazul comenzó a llorar.
- ¿Por qué lloras usuratonkachi?
- Son sólo lágrimas de felicidad. Hoy es la mejor noche de mi vida.- declaró y se besaron apasionadamente.
...
Mientras tanto, en los lavabos de la discoteca, Itachi Uchiha se encontraba limpiándose los restos de semen que le quedaban en el rostro, pues su violador había dejado escapar su esencia en esa zona.
Fushika lo observaba divertido:
- Itachi amor, ¿por qué tienes ese culito tan adictivo?
El receptor ni le contestó. No quería ni tenía ganas de volver a humillarse otra vez . El gordo continuó:
- Bueno cariño...- miró su reloj de bolsillo- Me voy a ir retirando de aquí. Ya no tengo el cuerpo como para trasnochar tanto...¿te vienes conmigo?
¿Qué, estaba de broma?
El más joven negó rápidamente con la cabeza.
Pues lo que le faltaba; haber sido violado otra vez y luego irse con él como si no hubiera pasado nada. Además, le repugnaba la sola idea de dormir con él en la misma cama.
- Entiendo. Eres joven y quieres vivir la noche al máximo. Aprovecha que cuando tengas mi edad, ya no tendrás ganas de ciertas cosas.- le acarició la mejilla.- Eres tan hermoso... Me siento afortunado de tenerte a mi lado.
- "No estaría a tu lado si no fuera porque tu francotirador hijo de puta está acechando a mi Dei-kun si no ya te hubiera enviado a la tumba."- pensó el morenito intentando reprimir la rabia que le corroía.
Se sentía basura; como un puto muñeco hinchable, un deshecho, una asquerosa rata y una mierda.
Fushika lo besó forzosamente en los labios y se despidió de él.
A pesar de que aquel hombre no poseía ningún atractivo físico; su caminar derrochaba soberbia y seguridad, pues el mero hecho de estar con Itachi le subía la autoestima.
Cuando se marchó de allí, el Uchiha trató de lavarse un poco con el grifo de la pica, pero aquella agua no era lo bastante suficiente para tratar de limpiar la suciedad de aquel cuerpo manchado, contaminado e impuro.
Salió de ahí y se perdió entre la multitud. Caminaba por allí sin rumbo alguno. La gente lo sobaba (tocaba), pero a él le daba lo mismo. Total, ya no podía caer más abajo. De ahora en adelante, le daría igual lo que le hicieran. Así que se posicionó en una barra y pidió ron con naranjada. Se lo bebió de un sorbo. No estaba acostumbrado a beber, pero aquella noche haría una excepción, pues si decían que con el alcohol las penas se iban, desde luego se esfumarían corriendo ya que estaba decidido a olvidarlas por completo. Luego se pidió un malibú con piña, un red bull, sake y un cubata.
Notó como la mente comenzaba a paralizársele y la vista a difuminarse. Si, tal vez había olvidado a Fushika, pero el que no conseguía sacarse de la cabeza era a su rubio. De repente escuchó una voz detrás suyo que se le antojó muy escandalosa:
- ¡Eh! ¡Itachi! ¿Qué haces aquí tío?
Se volteó como pudo, ya que su cuerpo se tambaleaba. Descubrió unos enormes ojos amatistas que lo miraban sin parpadear. Era Hidan que siguió hablando:
- ¡No sabía que estabas aquí!- bebió un trago de su bebida- ¿Vamos a bailar?
- ¿Estás solo?- preguntó Itachi intentando vocalizar al máximo, pues el alcohol en la sangre se lo impedía con creces.
- Vine con...- se calló de golpe ya que temió caerse de repente; sus reflejos le hicieron una mala pasada, tras un breve tiempo desafiando a la gravedad, se repuso un poco- ...vine con Kakuzu, pero lo perdí por la pista.
- ¿Y no se enfadará?
- Si se enfada que le den por culo.
Aquellas palabras desconcertaron a Itachi. No correspondían al lenguaje que acostumbraba a aplicar aquel religioso empedernido.
De repente lo arrastró hacia la pista y lo cogió por la cintura mientras se dejaban llevar por el alegre merengue de Juan Luis Guerra "Me sube la bilirrubina".
Estaban tan cerca del peliplateado que podía aspirar el aroma a colonia barata que desprendía su camisa de terciopelo.
Era una olor fresca con un suave toque a cítricos que pronto lo sedujo.
Aún con la borrachera que arrastraba, no se explicaba como podía seguir de pie y bailando. Rumbearon con dos o tres canciones más y decidieron seguir la fiesta en el apartamento de Itachi.
...
En la sala VIP, se escuchó de repente un fuerte golpe que provenía del puño de Fugaku, el cual estrelló violentamente en la mesa. ¿Dónde diablos se había metido su hermoso rubito? Estaba tardando demasiado y comenzaba a impacientarse.
¿Le habría pasado algo o se lo habría comido el váter? Quería saberlo de inmediato. No aguantaba aquella frustración. Se levantó y se despidió del trío de profesores (Jiraya, Kakashi e Iruka) que hacía un rato habían regresado a esa habitación. Los dos albinos a restregarse, nuevamente, con las geishas y el castaño, como siempre, a intentar poner orden.
Salió de allí y puso rumbo hacia la cabina del DJ- éste era Kisame- y le pidió que anunciara por megafonía el nombre de Naruto Uzumaki para avisarlo de que lo esperaría fuera del recinto. Lo hizo y en cuestión de segundos, el patriarca se encontraba en el lugar acordado pero nadie se presentó.
Esperó un poco más y nada. Las ganas de tocar su cuerpo y desvirgarlo se potenciaron. Sacó su móvil desesperado y llamó a Yuta:
Yuta: Sí, dígame.
Fugaku: ¿¡Donde cojones estás!?
Yuta: Esperando en la limusina, señor.
Fugaku: ¡Pues ahora quiero que te olvides de la puta limusina y busques a Naruto!
Yuta: ¿Qué a pasado señor?
Fugaku: ¡Pues que lo dejé ir al baño y se me perdió! ¡Búscalo y tráemelo en seguida joder!
Yuta: Como mande.
Fugaku: ¡Rápido hostia!
El mayordomo colgó y se puso manos a la obra. Seguro que aquel niño no podía andar lejos de allí, así que decidió empezar a buscar por el paseo marítimo...
...
- ¿Qué viste en mi Sasuke?- cuestionó Naruto mientras su dedo jugueteaba con la "tableta de chocolate" (abdominales) de su novio.
- A ver...lo primero en lo que me fijé fue en tu físico claro.- le cogió el dedo y se lo besó- Me pareciste guapísimo en cuanto te vi por primera vez. Luego, con el tiempo, me fascinó tu forma de ser; despreocupada, hiperactiva, alegre, honesta y en ocasiones, imbécil y cabezona. Si, justo mi media naranja. ¿Y tú de mí?
- Lo mismo, pero al contrario. Me encanta que seas tranquilo, responsable e inteligente, aunque a veces te comportes como un tipo frío y calculador; también he de mencionar que eres muy buena persona y tienes un corazón enorme. Si, eres perfecto para complementarme.
- ¿Y físicamente que te parezco?- cuestionó el pelinegro haciendo aflorar su orgullo made Uchiha.
- ¿Eres gilipollas o te lo haces? Físicamente eres la cosa más bella que he visto en mi vida.
- Lo se.
Tras escuchar aquella afirmación tan chulesca, el más bajito decidió salpicar a su amante para increparlo un poco, pero sus intentos fueron en vano cuando se cercioró que aquello, más bien, divertía al Uchiha.
Verlo feliz era lo más bonito del mundo; y allí - en aquella hermosa playa y bañado bajo la luz de la preciosa luna llena- se prometió que intentaría hacerle sonreír todos los días de su vida.
Juguetearon un rato más en el agua y salieron de allí. Se estiraron sobre unas toallas que el ojinegro sacó de la nada.
- Naruto, quiero darte una cosa...- comentó el del sharingan mientras se desprendía de su anillo- Quiero que esta joya signifique nuestro compromiso.
- T-teme...- se sonrojó.- Y-yo no puedo aceptarlo...
- ¡Uruse!- le colocó el anillo en el dedo- A partir de esta noche eres el futuro señor de Uchiha, mi futuro marido.
El ojiazul no podía radiar más de felicidad. Se sentía el hombre más afortunado de la tierra y era todo un grandísimo honor poder lucir en su dedo aquella joya de plata fina que constaba del símbolo familiar Uchiha.
Aquella noche estaba claro que no volvería a ser el mismo. Ya no era Naruto Uzumaki, sino el señor de Uchiha. Prometido con Sasuke Uchiha y su futuro marido.
- "Maridos. Él va ser mi marido. Yo voy a ser su marido. Me casaré con él..."
Repetía la mente del rubio sin cesar. Aquella ideología se le antojaba como un sueño. Aún no acababa de creérselo del todo.
Reaccionó abrazándolo. Sasuke potenció el abrazo. Cuando sus pieles hicieron contacto nuevamente, ninguno de los dos reprimió el fuego que volvía correr por sus venas. El moreno optó por recostar a su novio, quedando él encima del rubiales. Le encantaba tenerlo debajo. Se veía increíblemente frágil y hermoso.
- Eres tan guapo...- decía el Uchiha mientras le acariciaba la mejilla derecha- ¿me das permiso para amarte hasta el final?
Vaciló por unos instantes, aquella vez sería su primera vez y la idea de hacerlo en la playa se le antojaba un poco precipitada, pero estaba claro que no se negaría ya que tenía a su futuro marido encima suyo esperando con ansias que tomara una decisión, a parte, sus hormonas sexuales comenzaban a pedir a gritos el miembro viril del Uchiha.
- S-si...
Sasuke sonrió complacido y cuestionó para asegurarse:
- Entonces, ¿me dejas tocar tu cuerpo sin restricción alguna?
- Si, hazme el amor Sasuke Uchiha.
- Como desees, señor de Uchiha.
Lo besó apasionadamente en los labios y bajó hasta su cuello. Lo mordisqueó y lo lamió hasta que vio aparecer una señal rosadita. Estupendo. Naruto Uzumaki ya estaba marcado, esto significaba que ya era absoluta propiedad de Sasuke Uchiha.
Si de algo se caracterizaban los miembros de la família Uchiha era que les encantaba administrar sus pertenencias y como tal, las señalizaban para que otro miembro ni se le pasase por la cabeza robarle dicha mercancía o persona, en este caso.
- Ahora eres mío Uzumaki. Mío para toda la eternidad.
- Se me antoja estupendo. Envejecer juntos es lo que más deseo ahora mismo.
Sellaron su amor con otro beso y después la lengua del portador del sharingan se dirigió hacia los pezones de su amante. Los succionó lentamente mientras que con la mano le estimulaba el otro. Una deliciosa corriente eléctrica comenzó a surcar el cuerpo del rubio que intentaba reprimir un sonoro jadeo:
- ¡Aaaah!- gritó de repente al sentir un dolor estridente en aquella zona.
- Sumimasen cariño... me dejé llevar por la pasión.- se disculpó su amante.
Para el ojiazul, aquel mordisco fue doloroso pero excitante a la vez. Quería que su prometido se pegara un buen festín con todo su cuerpo. Quería que le arrancara la piel a besos. Quería entregarle todo su ser; su alma y su mente.
Si, Sasuke Uchiha era el elegido para obsequiarle con su virginidad.
El activo descendió besándole todo su torso hasta llegar a su ombligo. Se lo lamió mientras que con su dedo, dibujaba la forma en espiral de la marca de sellado que descansaba en aquella zona hacía quince años atrás.
La piel del rubio era tremendamente adictiva como la droga, tremendamente suave como la seda y delicada como una flor en invierno.
Aquella dermis ligeramente bronceada incitaba a no cesar de tocarla. Incitaba a acariciarla a todas horas e incitaba a saborearla a cada segundo del día.
- Sería capaz de matar por esta piel...- dijo el Uchiha mientras lo admiraba- Eres más hermoso que un árbol de sakura. Te amo.
- Y yo también a ti.
Se besaron otra vez.
A continuación, el portador del sharingan dirigió su mirada hacia la entrepierna del Uzumaki y sonrió satisfecho al percatarse del bultito que comenzaba a aparecer.
- ¿Me das permiso para comerme tu atributo?
Naruto se sonrojó y millones de cuestiones surcaron por su mente: ¿Sería su pene lo bastante grande para agradarle? ¿Olería bien? ¿Se percataría que de pequeño fue operado de fimosis?
Aunque ya se la había visto antes (aquella vez en la mansión Uchiha cuando le mandaron hacer una tarea) Ahora quería que luciera perfecta para su anfitrión. ¡Mierda! Con el ajetreo de antes, no calló en depilarse aquella zona. ¿Y ahora que haría? No quería parecer descuidado ante su futuro marido.
Pero antes de que pudiera reaccionar, su compañero le bajó los bóxers y en sus ojos brilló la lujuria y la excitación que había disfrazado de delicadeza.
El pasivo se disculpó rápidamente:
- L-lo siento Sasuke. ¡Sé que quizás no es lo bastante grande para tu gusto!
- Pero si ya te la había visto antes y en aquel entonces me encantó, ahora que me fijo más...
- ¡Sé que no te gusta!- interrumpió- Es fea. Además no tengo pellejo porque de pequeño me operaron de fimosis y...
Sasuke lo acalló besándolo en los labios y después lo halagó:
- Cariño, déjame que termine. Quería decir que ahora que me fijo me encanta más.
- Es pequeñita...
- Si. Pequeñita para que me entre bien en la boca.
Aquellas palabras hicieron que su miembro creciera más.
- Que aproveche...- se dijo el ojinegro así mismo.
- "Que no huela, que no huela"- rogaba mentalmente el portador del kiuby-
Pero antes de que el Uchiha pudiera consumar aquella acción. Una voz que simulaba afinarse la garganta estropeó el ambiente.
Sasuke se volteó asqueado con la intención de partirle la cara a quien había tenido la osadía de interrumpir, pero se abstuvo en cuanto sus pupilas oscuras dibujaron al mayordomo de su padre.
- Y-Yuta...
- S-señorito Uchiha...- se sonrojó en cuanto se percató del panorama.- Siento interrumpir su... su nidito de...
- ¿Qué estás haciendo aquí?
- Su padre me mandó a buscar a Naruto.
- ¿Mi padre a buscar a Naruto? ¿Por qué?
Aquella conversación hizo despertar al rubio de aquel maravilloso sueño e inmediatamente su cerebro se alertó. ¡Es verdad! Aquella noche no tenía que acostarse con Sasuke Uchiha, sino con Fugaku Uchiha para salvar a su padre que estaba gravemente enfermo. ¡Maldita sea! Por un momento lo había olvidado todo. Por un momento todo su mundo había sido Sasuke Uchiha.
El miedo inundó toda su alma. Cabía la posibilidad que ese tal Yuta supiera la verdadera razón por la que aquella noche había acudido a esa discoteca. Rezaba al cielo para que aquel mayordomo no se fuera de la lengua.
- ¿Y bien Yuta?
- No lo sé. No me ha comentado nada al respecto.
El albino respiró aliviado.
Ahora más que nunca, Sasuke no podía enterarse de que Naruto se acostaría con su padre. Ahora estaban prometidos. Ahora sí que sería ponerle los cuernos.
Sacudió la cabeza para espabilarse y comenzó a vestirse.
En cuestión de segundos se encontraban regresando a la discoteca. En cuanto divisaron al patriarca a lo lejos, los muchachos se soltaron de la mano inmediatamente.
- No se preocupe señorito Sasuke, no le diré nada a su padre- le susurró el mayordomo al moreno.
- Gracias, te lo agradezco.- se volteó hacia su novio y le advirtió- Cariño, te ruego que no digas nada sobre nuestro compromiso ¿de acuerdo?
- Si.
Se acercaron donde estaba Fugaku y se hizo el silencio.
Un incómodo silencio para el dúo de adolescentes y uno excitante para el adulto de la camisa negra; que rompió el hielo:
- Me dijiste que ibas a ir al lavabo...- dijo dirigiéndose al rubiales.
- S-Si... pero... yo...
La mente de Naruto estaba totalmente colapsada. No sabía que contestar, así que Sasuke lo ayudó:
- De hecho si que fue y me lo encontré allí, pero por lo visto comenzó a encontrarse mal y me pareció buena idea sacarlo de allí para que respirara aire fresco.
- Entiendo. ¿Te encuentras bien principito?
Naruto asintió con la cabeza.
¿Principito? Aquella palabra no le agradó nada a Sasuke. ¿Quién se creía que era su padre para llamar así a su novio?
- ¿Por qué tenéis el pelo húmedo?
Estaba claro que no le contarían que habían estado bañándose, así que el pelinegro contó una milonga:
- Es que ha llovido un poco. Caminábamos por el paseo cuando de repente se nubló y nos sorprendió la lluvia, por eso estamos así de mojados...
- Ah... y le dejaste tu chaqueta a Naruto para que no se constipara ¿no?
- Así es.
- Muy bien hijo, veo que la educación que te inculqué de pequeño está dando sus frutos, pero...- le quitó la chaqueta al rubio- Naruto no se merece una simple chaqueta tejana...- se volteó hacia Yuta- Yuta despréndete de tu abrigo de piel- éste lo hizo y Fugaku le puso dicha prenda a Naruto- Naruto es como casi de la realeza. Debe vestir como tal.
El Uchiha menor se mordió el labio inferior en señal de rabia.
En cuestión de segundos, el mayordomo trajo la limusina.
- Bien, ya es hora de volver a casa.- dijo el patriarca.
- Padre, quisiera acompañar a Naruto a la suya.
- ¿Pero que dices hijo? Si Naruto se viene con nosotros.
- ¿C-como?
- No te preocupes, ya lo había pactado con él hace un rato- mintió.
- ¿El que habías pactado?
El Uzumaki volvió a respirar agitado, pero el adulto suavizó el tema:
- Naruto me pidió que le enseñara nuestra casa. No se cree que tengamos un tigre como mascota ¿no es así?- dijo volteándose hacia Naruto y haciéndole una mueca para que le siguiera el juego.
- S-si.
Sasuke frunció el entrecejo ante tal extraña petición, pero pensó que sería gratificante que su novio se fuera con ellos, pues lo invitaría a quedarse a "dormir" y terminarían lo que habían empezado.
En seguida se adentraron en el automóvil y pusieron rumbo hacia la mansión Uchiha.
...
- ¡Eien Desu! ¡Eien Desu! ¡Eien Desu! ¡Totsugeki Rokku!- entonaban Hidan e Itachi mientras se dirigían al edificio Akatsuki.
El Uchiha había decidido dejar su coche allí en la discoteca ya que no se veía capaz de conducir con la borrachera que poseía, a parte, su apartamento no estaba tan lejos de allí y pensó que sería de buena ayuda que les diera el aire fresco un poco.
¡Y vaya si les dio! Pues algunos vecinos les habían tirado cubos de agua porque el dúo decidió ir cantando escandalosamente por las silenciosas calles de la villa todo el repertorio de openings y endings de una famosa serie de anime llamada "Naruto".
Cuando llegaron a su destino, Zetsu se asomó al balcón e increpó la parte oscura:
- ¡Queréis callaros de una vez! ¡La gente intenta dormir joder!
- ¡Que te jodan!- chilló Hidan enseñándole el dedo medio.
Ahora replicó la parte blanca:
- ¡Claro, que te jodan a ti! ¡hay gente que tiene que madrugar mañana!
- ¡Bésame el culo!- chilló el peliplateado mientras se daba la vuelta, se bajaba los pantalones y le enseñaba dicha parte a la Venus que observaba desde el balcón.
Itachi se sonrojó y le ayudó a subirle los pantalones, pues temía que su descarado compañero se cayera a causa del alcohol que su cuerpo almacenaba en gran cantidad.
- ¡Ya basta Hi-kun! ¡Despertarás a todos los vecinos!
- ¡Uruse Itachi! La puta planta esta no tie…- un hipo interrumpió su charla, continuó- ...no tiene derecho a decirme lo que tengo o lo que no tengo que hacer…
- Pero Hidan, son las cuatro de la madrugada. Creo que está en su pleno derecho a molestarse por…
Calló de repente, pues su compañero se posicionó en mitad de la calle y gritó a pleno pulmón:
- ¡QUE TODA KONOHA ME COMA LA POLLAAAAAAA!
- ¡Sssssshhh! Por favor calla- rogaba el Uchiha mientras lo cogía del brazo y lo arrastraba hacia el portal del edificio, luego se dirigió a Zetsu- Lo siento, no volverá a molestar.
La planta hizo una mueca de fastidio y se adentró refunfuñando a su apartamento.
- ¡Déjame coño! ¡Se andar solito joder! (Hidan)
- ¡Pues compórtate como es debido! (Itachi)
A pesar de que Itachi también estaba borrachín, su saber estar y su educación made Uchiha, precedían ante todo.
Llamaron al ascensor y subieron al apartamento del profesor de historia. Tardó un rato en abrir la puerta, pues no atinaba a encajar las llaves en la cerradura.
Cuando al fin pudo abrirla, acomodó a Hidan en el sofá y se dirigió hacia la habitación donde aquel cabrón de Sasori se había instalado. Perfecto, no estaba. Así podía estar a sus anchas.
A continuación, orinó, se soltó el cabello y se colocó un pantalón corto y una camiseta la cual le dejaba el ombligo al descubierto. Suspiró aliviado ante tal comodidad. Se dirigió hacia la salita y en cuanto el ojiamatista lo vio, todas sus células vibraron de excitación. Lo examinó de arriba abajo: el cabello negro y enredado le caía sensualmente por los hombros y hacía juego con aquellos ojazos oscuros –que aunque estuvieran un poco enrojecidos- no perdían aquel brillo tan hermoso. La camiseta blanca con el dibujo de la "Hello Kitty" le hacía un look tremendamente infantil, pero sexy a la vez cuando descubrió que aquella prenda le permitía enseñar su precioso vientre. Al llegar al pantaloncito azul marino creyó morir en cuanto se percató de que tan solo le tapaba lo justo y necesario para privar su redondito y respingón traserito a los ojos más lujuriosos y pervertidos.
Un sofocante calor comenzó a crecer en su cuerpo. Se desprendió de su chaqueta y la tiró al suelo.
- ¿Quieres beber algo?- inició el dueño del apartamento.
- Sake.
- ¡Ie! ¡No habrá más alcohol por hoy!
- ¡Oh, vamos! ¡No seas aguafiestas Ita-kun! ¡La noche aún es joven!
- Pero Hidan, has bebido demasiado. Recuerda a Jashin. A él no le hará gracia como te estás comportando.
- ¡Que le follen a ese Jashin de mierda! Oe, ¿tienes plantas?
- Creo que si.
- ¿Nos fumamos un porro?
- Está bien, pero solo uno y ya está. Voy a buscarla.
Mientras el ojinegro estaba ausente, el peliplateado examinaba aquella sala. Ahora podía constatar del cierto los rumores que corrían acerca del impecable estado del piso de Itachi. Todo recogido, todo limpio y con un suave aroma marino que combinaba perfectamente con el ambiente fresco.
Nada que ver con su piso, el cual estaba repleto de símbolos religiosos y retratos de un tal Jashin. Le vino a la mente una enorme guadaña que guardaba en el armario de su dormitorio. ¿Para que cojones tenía aquel objeto? Sus pensamientos fueron interrumpidos por la presencia del moreno.
Se sentó al lado de Hidan y colocó en la mesa como una especie de bandeja la cual tenía diferentes bolsitas de droga ordenadas alfabéticamente y al lado todos los utensilios para proceder a la fabricación del porro.
- Eres ordenado hasta para los porros...- comentó el religioso fascinado.
- De pequeño me inculcaron que debía ser limpio y ordenado.- dijo mientras cogía el papel de liar.- ¿Qué te apetece?
- A ver…tienes Speed, cocaína, crack, cristal, marihuana, éxtasis, LSD, ketamina… de momento me decanto por el Speed.
Cogió la bolsita con la droga correspondiente y se hizo una raya en el borde de la mesa, la alineó perfectamente con la ayuda de una tarjeta y la inhaló sin vacilar. Luego repitió la acción pero con la heroína.
Itachi prefirió consumir marihuana, así que con sumo cuidado, introdujo la hierba en el canutillo y comenzó a fumar. Mientras su cerebro se preparaba para otra "fiesta", sus ojos se posicionaban en su compañero. Aquel cabello engominado hacia atrás le hacía un semblante tremendamente masculino y aquellos ojos del color de la hermosa piedra amatista dejaba sin respiración a todo aquel que se atreviera a mirarlos.
Cuando quiso darse cuenta, el cigarrillo ya se le había consumido. Tenía ganas de más, pero sabía que si se hacía otro, terminaría drogándose toda la noche y no podía permitírselo.
Hidan se percató de eso y habló:
- Si quieres….- hizo una pausa porque sentía que no le fluían las palabras- si quieres podemos compartir mi porro…así cuando se termine, ninguno de los dos probará nada más.
- De acuerdo.
Le pasó el canutillo y le dio una calada. En cuanto el género entró en contacto con sus papilas gustativas, descubrió que era Cristal. Después se lo retornó al religioso y así sucesivamente.
A los diez minutos terminaron de fumárselo. Itachi apoyó la cabeza en el hombro de su compañero y lo cogió de la mano, pues aquella habitación comenzaba a dar vueltas.
- ¿Qué te pasa Ita-kun?
- Creo que me estoy mareando…y tengo muchísimo frío…- comentó mientras se estiraba en el sofá y colocaba sus piernas en alto con la intención de hacer desaparecer aquella sensación tan desagradable.
El peliplateado debía pensar algo rápido para hacer entrar a su amigo en calor lo antes posible. Una idea le vino a la cabeza.
Comenzó a quitarse la camisa y los pantalones y se colocó encima del otro que temblaba sin cesar. En el moreno cuanto se vio "atrapado" por aquel cuerpo robusto y bien definido hizo un ademán para liberarse, pero no tenía la suficiente fuerza en aquel momento. Pero mediante iba pasando el tiempo, el olor y el calor que desprendía Hidan lo iban deleitando de una manera fugaz e increíble.
Su cadera (la de Hidan) se rozaba con su entrepierna (la del Uchiha) y esto le producía un cosquilleo muy placentero, el cual no tardó en hacer su efecto.
- Ita-kun… ¿estás empalmado?
El receptor puso los ojos en blanco y se sonrojó. No contestó.
- Uchiha, noto como tu polla se ha endurecido…
- No… yo…solo…- trató de justificarse pero las palabras no le fluían.
El intrépido religioso comenzó a menearse más con la intención de excitar más al moreno. Sonrió en cuanto lo escuchó jadear.
- Itachi...¿puedo follarte?
Aquella última palabra retumbó en el oído izquierdo del que estaba debajo como si se tratara del estridente ruido de una bomba letal.
Follar. Tubo que dejar pasar unos segundos para asimilar bien aquella cuestión, pues las sustancias nocivas de antes, corrían por todo su cerebro y le impedían reaccionar rápidamente.
Cuando calló en el significado, todo su cuerpo se tensó de inmediato. Su pobre subconsciente le dibujaba el rostro de un rubio con ojos azules y le decía que denegara aquella proposición, pero el problema era que no caía quien era aquel chico tan bello. Entre eso y que su cuerpo le pedía a gritos sexo, cedió a la situación.
- S-si.
Hidan sonrió complacido y luego selló sus gruesos y carnosos labios en los finos y delicados de aquel hermoso morenazo. Se separaron un instante para coger aire y volvieron a besarse. Parecía que sus bocas no quisieran "despegarse", pues ambos luchaban con sus lenguas en aquel territorio húmedo y caliente.
Esta acción hacía que el miembro viril del albino creciera por momentos. Al sentir eso, decidió no perder más el tiempo y comenzó a descender rápidamente. Iba a pasar de los pechos de su compañero, pero al ver sus pezones erectados, (que traspasaban el fino tejido de aquella camisetita tan infantil) se le antojaron deliciosos y optó por subirle la prenda, después se permitió el lujo de saborearlos.
Itachi no estaba dispuesto a quedarse quieto y comenzó a bajarle los calzoncillos a su compañero, que dejó escapar un suspiro en cuanto notó que sus atributos estaban "al aire". El ojinegro fue directo al grano y le acarició la entrada de su ano. El religioso se molestó:
- Ita-kun, ni se te ocurra... Yo soy el activo y como tal no toleraré que me sometas ¿entendido?
- No iba a hacerte nada, solo quería que...
- Calla zorrita... voy a ser yo quien te meta mi polla por tu culo ¿entendido?
Aquellas palabras se le antojaron al portador del sharingan un poco machistas, pero decidió no contradecir a aquel robusto hombretón, pues seguramente; si le propinara un guantazo, lo mandaría bien lejos.
Optó por no tentar su suerte y se dejó llevar. Muy en el fondo, el vulgar comportamiento de su amigo le ponía cachondísimo. Hidan era tan macho y tan sucio (lingüísticamente hablando) que tenía el perfecto papel de activo-sometedor. Hacía sentir al Uchiha como si fuera una delicada damisela a la que había que cuidar.
Si, se sentía protegido entre los brazos de aquel semental tan atractivo.
El profesor de religión siguió bajando y bajando hasta que se encontró con aquellos pantaloncitos tan monos. Los desgarró con desespero y alucinó:
- ¡Hostia Uchiha, tienes ahí un buen nabo!
El receptor sonrió. Su orgullo made Uchiha fue correspondido satisfactoriamente. El otro continuó:
- Pero no voy a comértela... ¡vas a ser tú quien lo haga!
Y con un rápido movimiento le introdujo el pene en la boca. Itachi se atragantó al primer momento pero al cabo de unos segundos se acostumbró y comenzó a lamer sin dilaciones.
- ¿Está buena putita?
Naturalmente, el otro no podía contestar ya que el tamaño del atributo de su peliblanco era grandísimo. Hidan la sacó y se la restregó por la cara al profesor de filosofía.
- Quieres más Uchiha?
- ¡Si!- exclamó desesperado, pues reconocía que aquella verga era más adictiva que la droga de antes.
- Eres muy golosa zorra ¡así me gusta!- le volvió a introducir el pene en la boca e Itachi volvió a deleitarse con ello.
Siguieron un rato más hasta que el de los ojos amatista decidió parar:
- Voy a metértela por el culo...
Al otro le pareció bien y le puso las piernas en los hombros facilitándole la entrada.
El religioso se lubricó con la saliva y penetró lentamente a Itachi. Éste, a medida que sentía como su compañero iba entrando, su cuerpo se iba destensando y el placer aumentando.
- ¿Es tu primera vez?- preguntó el albino mientras se detenía para que las carnes de su moreno se continuaran dilatando.
- Si...- aseguró el Uchiha ignorando sus anteriores encuentros sexuales (no se acordaba por el alcohol y las drogas que había consumido antes)
- Pues para ser virgen, mi nabo ha entrado estupendamente...
A continuación, el activo comenzó a envestir al pasivo. Primero lentamente y luego a un ritmo estrepitoso.
- ¡GIME PUTA!- ordenó el religioso excitadísimo.
- ¡Aaaaah! ¡Ahhhh!
- ¡Más fuerte joder!
- ¡AAAAH! ¡SIIIII! ¡AHHH HIDAN!
- ¡Pídemelo! ¿Qué quieres zorra?
- ¡Quiero tu polla!
- ¡Si! ¡Te voy a reventar el culo Uchiha!- exclamó mientras le hacía arremetidas.- ¿Se siente rico, eh?
- ¡Ahhh! ¡Si mucho! ¡Aaah!
Al cabo de unos segundos, el moreno eyaculó sobre su abdomen. Esta acción excitó aún más al peliplateado que aumentó la fuerza de sus penetraciones. Después salió rápidamente del cuerpo de Itachi y dirigió su pene, otra vez, a la boca de este y ahí derramó su esencia que fue directo a su paladar.
El ojiamatista calló rendido sobre el ojinegro que trataba de tragar hasta la última gota de semen. Aquella sustancia era viscosa y sabía agrio. No le gustaba el sabor que le había dejado y quiso hacerlo desaparecer tomándose un refresco.
Trató de quitarse a su hombretón de encima pero no lo consiguió, pues Hidan estaba dormido. Se quedó un rato pensando en lo que había ocurrido y se le antojó satisfactorio. Desde luego había disfrutado como el que más y si no fuera por la leve sensación de mareo que aún surcaba por su cuerpo, no le hubiera importado repetir el polvo.
- I- Itachi...te quiero...- susurró de repente el religioso aún dormido.
Por lo visto éste hablaba en sueños.
El Uchiha sonrió, rodeó con sus brazos a su compañero y poco a poco el sueño lo venció.
...
- Ya hemos llegado señor Fugaku- anunció Yuta mientras aparcaba en el parking de la mansión.
- Excelente.- se bajó él primero y le abrió la puerta a Naruto.
Aquella era la gota que colmó el baso para un Sasuke que estaba asqueado y hasta los mismísimos cojones de callarse cada vez que veía a su padre tratar con tanta cortesía a su novio.
En la limusina le tocó viajar solo, pues Naruto tuvo que sentarse al lado de Fugaku a petición de éste último. No entendía por que diablos su padre se empeñaba a tratarlo tan bien.
Le molestaba que el Uzumaki no se negara a nada, quizás era porque le tenía respeto, pero ahora era su pareja y debía cambiar de parecer en algunos aspectos.
Salió del coche refunfuñando mentalmente y los tres se dirigieron hacia el ascensor. Subieron al vestíbulo y allí les esperaba dos sirvientas.
- Akane, acompaña a mi hijo a su habitación.- ordenó el patriarca a una de ellas.- Es tarde y debe acostarse ya.
- ¡Un momento!- replicó el Uchiha más pequeño- Querría ser yo quien guiara a Naruto por la casa.- se volteó hacia su padre- Padre, como bien dices, es tarde y a tu edad ya debes estar muy cansado.
- ¿Me estás llamando viejo, hijo? Pues no, no estoy cansado. Además, esta noche me siento con una juventud increíble.
El más joven de los morenos esperó unos segundos a que su futuro marido reprochara algo, pero sin embargo éste se quedó callado.
No iba a permitir que su prometido se paseara por ahí con su padre. Estaba claro que no se fiaba de él. Entonces siguió insistiendo:
- Insisto papá. Vete a dormir.
- No.
- Padre, ¿es que no ves que me preocupo por tu salud?- mintió y lo intentó una vez más- Me quedaría más tranquilo si te marcharas a descansar.
- Gracias hijo, pero estoy muy bien.- hizo un gesto a la sirvienta para que se lo llevara.
Sasuke, naturalmente se rebeló en cuanto la mujer lo cogió del brazo. Viendo que su primogénito se estaba poniendo rebelde, llamó a dos o tres personas más del servicio para que entre todos lograran llevárselo.
Y lo consiguieron. Con Sasuke ya ausente, el cruel patriarca inició su plan.
- ¿Quieres comer o beber algo?- preguntó Fugaku con la esperanza de que su presa dijera que no, pues estaba desesperado por acostarse ya con él.
Naruto no contestó ya que aún estaba sumergido en el mal trato que le dieron a su novio. No se había despedido y deseaba estar con él toda la noche, pero no podía ser; aquella noche debía estar con el padre.
El líder Uchiha preguntó otra vez:
- Príncipe ¿deseas algo?
- No.
- Está bien- sonrió y luego avisó a su mayordomo- Yuta, prepara a Naruto. ¡Ah! Y trátalo tan delicadamente como si se fuera a romper, si recibo quejas tuyas por parte del chico, prepárate para una buena sesión de latigazos.
- Si, señor.- le hizo una reverencia y se llevó consigo a un Naruto inseguro que se preguntaba si estaba haciendo bien o mal.
Por un lado estaba Sasuke Uchiha, su novio y por el otro, Minato Namikaze, su padre. La balanza no se decantaba ni por uno, ni por otro obviamente. Para él eran las dos personas más importantes de su vida. Si ayudaba a uno, fallaría con el otro y viceversa. No había salida. La única solución era decantarse por los dos, aunque tuviera que arrastrar la vergüenza y callársela para siempre.
Así que optó por seguir a aquel mayordomo sin hacer preguntas.
Mientras tanto, Sasuke se encontraba en su habitación. ¿Por qué demonios lo habían encerrado allí? Cada vez estaba más seguro de que aquello no era una simple "visita a su casa".
Podría haberse deshecho fácilmente de las tres o cuatro personas que lo habían traído allí con su chidori, pero obviamente, no quería destruir su casa.
No estaba dispuesto a quedarse allí con los brazos cruzados, así que agarró un trozo de alambre que tenía por allí y hurgó dentro de la cerradura con la esperanza de que la puerta cediera.
Allí fuera estaba su futuro marido y se había prometido que siempre lo protegería, así que potenció su destreza con el objeto y la puerta se abrió.
Después de haber sido avisado de que su acompañante sexual ya estaba preparado, Fugaku Uchiha se dirigió a su dormitorio. Saludó a los tres shinobis que vigilaban la entrada y se dispuso a abrir la puerta. Vaciló por unos segundos ya que un leve cosquilleo apareció en su estómago. A pesar de que ya estaba acostumbrado a esos temas, Naruto Uzumaki era el segundo niño en toda su vida que lograba despertar en él un sentimiento cariñoso, excitante y depredador.
Respiró y se adentró en su habitación.
Estaba en penumbra, la única luz que se podía observar era la que provenía de una lamparita que estaba ubicada en su mesita de noche.
Y allí estaba Naruto, estirado en la cama, vestido con un hermoso kimono de seda blanco que representaba su virginidad y pureza.
Aquella imagen de un hermosísimo rubito en su cama ya la había vivido antes con Minato Namikaze y ahora estaba soberbio y feliz por volver a repetirla.
Se arrodilló lentamente y le hizo al ojiazul una respetuosa reverencia en señal de cortesía. Se levantó y con pasos decididos se acercó al niño.
Aquel rostro albino era el de un auténtico ángel. El adulto, le acarició la mejilla y lo alabó:
- Naruto Uzumaki, eres el chico más hermoso que jamás he visto.
El destinatario de aquel piropo bajó la mirada ya que estaba molesto por la situación. Deseaba salir corriendo de allí pero muy en el fondo su subconsciente disfrutaba al máximo, pues se sentía deseado y esto le subía la autoestima. Por un segundo se olvidó del dichoso michelín que descansaba en sus caderas.
A continuación, el líder Uchiha lo recostó suavemente en la cama:
- ¿Estás cómodo, príncipe?
- S-si.
- Bien. Si hay algo que no te gusta o ves que puede lastimarte, me gustaría que me lo dijeras, pues me detendré en seguida. Quiero cuidarte y sobre todo que te sientas bien.
Y después de aquellas palabras, el moreno comenzó a desatarle lentamente el kimono, intentando reprimir las ganas de desgarrarlo salvajemente. Mediante se iba descubriendo piel, su excitación iba aumentando por momentos.
Por supuesto, no era la primera vez que desnudaba a un menor, pero sin embargo, era la primera vez que fingía ser paciente.
Cuando la prenda destapó por completo el cuerpo del rubio, Fugaku tuvo que hacer un gran esfuerzo para no caer en la tentación de hacer aparecer la sucia lujuria que reinaba en su ser.
Inspiró y aspiró un par de veces y pareció relajarse. Luego examinó al niño de arriba abajo, saltándose la parte pélvica, pues temía que si la vislumbraba, perdería sus maneras.
- Tienes un cuerpo muy bonito.- declaró y añadió- ¿Puedo besarte ya?
El otro no contestó. El Uchiha esperó unos segundos, pero viendo que su niño no decía nada, le advirtió:
- Príncipe, no me obligues a ser descarado contigo. Además, piensa que luego te entregaré el cheque que tanto ansías. Si colaboras, pronto terminaremos y antes podrás rescatar a tu papá.
Parece que aquellas palabras hicieron reaccionar al Uzumaki.
El sin vergüenza tenía razón, así que –con mucho dolor- se disculpó mentalmente con su novio y decidió aceptar su destino:
- Béseme señor Uchiha. Tiene el permiso para hacer conmigo lo que quiera.
El ojinegro sonrió satisfecho y selló sus labios en los de Naruto. Después se dirigió a su cuello para marcarlo –según la costumbre de los Uchiha- pero observó asqueado que alguien se le había adelantado.
- ¿Quién diablos te ha marcado?- preguntó el patriarca intentando contener la rabia.
- ¿C-como?- se hizo el sueco.
- Naruto, no te hagas el remolón, ¿quién te ha hecho un chupetón?
- Nadie Fugaku-sama.-mintió.
- ¿Te crees que soy estúpido? ¿Crees que no tengo ni idea de lo que significa esa marca que tienes en el cuello?
- Le juro que nadie me ha tocado. Soy virgen.
- Y el por culo que me da es que parece ser de un miembro del clan Uchiha. ¿Ha sido mi hijo Sasuke?
- ¡No! No ha sido nadie.- pensó en algo rápido para poder salir del paso- ...Ahora recuerdo que el otro día me salió un grano ahí y me lo reventé, por eso lo tengo colorado.
¿Cómo podía ser que Fugaku sospechara de que aquello fue obra de su hijo? Desde luego los pertenecientes a este clan se conocían muy bien los unos a los otros.
Naruto continuó exculpándose:
- Señor Fugaku, le digo la verdad, ¿cómo iba a jugarme mi virginidad? Eso es lo que usted me pidió esta noche y eso es lo que le voy a entregar.
Aquella conversación sonó tan segura, que hizo bajarle los humos al adulto. Aunque no estaba convencido al 100% de la sinceridad del adolescente, decidió seguir con su trabajito. Volvió a besar a Naruto, pero esta vez, se recreó más en su boca, pues ahora estaba encabronado a superar al hijo de puta que –supuestamente- quizás, lo había tocado.
Con sus manos, recorrió el torso de su niño haciendo hincapié en los lugares que sabía muy bien que producían placer. Si de algo podía presumir el sin vergüenza del patriarca era de lo espectacular que sabía usar dichas extremidades.
Al portador del kiuby se le escapó un leve gemido. Se notaba que Fugaku era un hombre experimentado en el ámbito sexual.
Después, dirigió sus dedos a los pezones del menor y los pellizcó con mucho cuidado. En seguida, sus pupilas gustativas pidieron a gritos saborearlos y las obedeció.
Los lamió y mordió con máxima suavidad. Naruto juró sentir la misma sensación eléctrica que cuando antes se lo estaba haciendo Sasuke, pero con la única diferencia que el adulto sopló para darles un toque de frescor.
Esto le puso la carne de gallina al Uzmumaki y notó como –sin querer, queriendo- su pene comenzaba a endurecerse.
Cuando las manos del patriarca llegaron a la marquita del sellado que se encontraba alrededor de su ombligo, se la quedó mirando sorprendido, pero optó por seguir bajando y bajando hasta que se encontró con el primero de sus trofeos. El pene de su menor.
Antes de tocarlo, el adulto comenzó a aspirar el aroma de aquella zona. Le ponía a cien hacerlo, pues en ese momento podía percibir la cantidad de testosterona que producían su amantes. El olor de Naruto era diferente al de los demás, mucho más adictivo y mucho más excitante.
Esto terminó por erectar al máximo al adulto que optó por quitarse los jeans que le apretaban bastante. El ojiazul se fijó en el bulto y alucinó. Era la primera vez que contemplaba un "paquete" tan grande.
Reconoció que la intriga inundó todo su cuerpo y deseó que se quitara los bóxers, pero tuvo que esperar, pues el Uchiha enroscó una de sus perfectas manos en el miembro del menor y comenzó a masturbarlo.
El rubito se arqueó hacia atrás y el placer se encargó de hacerle olvidar a su novio Sasuke.
Mientras tanto éste (Sasuke) caminaba –nervioso- por los pasillos de la mansión. No encontraba a su amado y comenzaba a temerse lo peor.
Quizás estaba en el jardín. Se asomó por una de las ventanas y no obtuvo resultado. Estrelló su puño en la pared y soltó una blasfemia.
¿Cómo podía buscar al Uzumaki con lo enorme que era la casa? Su subconsciente le anunció: "Con el sharingan idiota!".
¡Pues claro!
Cerró los ojos y se concentró al máximo. Después los abrió y activó dicho jutsu.
Viajó por la cocina, por el jardín, por el recibidor, por la despensa, por los lavabos... y tuvo que detenerse ya que comenzó a picarle el ojo derecho, pues las secuelas de aquel incidente en el restaurante de antaño estaban apareciendo.
Se estaba acercando a la zona donde residía su padre; el gimnasio, su sala de proyecciones, su despacho... Estuvo a punto de detener aquella técnica, pues si volvía a exigirse demasiado, corría el riesgo de volverse ciego, pero por su novio estaba dispuesto a hacerlo. Así que potenció su ojo rojo y vislumbró el corredor donde se ubicaba su dormitorio.
Penetró en aquella habitación y pudo contemplar los pantalones de su progenitor tirados en el suelo, la lámpara ubicada en la mesita de noche y...
- ¡¿Quién sooooyyyy?!
De repente una voz escandalosa lo desconcentró y producto de eso, el sharingan se desactivó.
Se volteó cabreado hacia donde provenía la voz y pudo contemplar a la tonta pelirroja de Karin.
- ¿Qué diablos haces levantada a estas horas?- preguntó el moreno.
- No puedo dormir, tengo pesadillas y me preguntaba si me harías el favor de acostarte conmigo.
- ¿Nani? ¡Ni en un millón de años! ¡Karin, a ver si te queda bien claro que a mi no me gustas!
- P-pero... esta mañana en el comedor tú...
- ¡Y dale con tus mentiras! ¡Déjame ya tranquilo de una puta vez joder! Además estoy perdiendo el tiempo contigo, he de ir a la habitación de mi padre urgentemente.- dijo y se dirigió hacia allí con pasos ligeros, pues tenía que averiguar quien se encontraba en aquella sala ya que no pudo visualizarla con totalidad.
La chica lo seguía:
- ¡Matte Sasuke! ¡No puedes tratar a tu futura esposa de esta manera!
- ¡Tú no eres mi futura nada! ¡Vete y acuéstate!
Discutiendo, llegaron a la habitación de Fugaku Uchiha. Hizo un ademán para abrir la puerta pero Yuta lo detuvo:
- Disculpe señorito Uchiha, pero su padre se encuentra ocupado en estos momentos
- Es importante Yuta.
- Lo siento, pero su padre me ha dejado bien claro que no quiere interrupciones.
- ¡Maldita sea, soy su hijo! ¡Exijo entrar en esta habitación carajo!
- Tranquilo señorito, en cuanto termine de sus asuntos, le avisaré.
- Es que tiene que ser ahora. Es urgente.
El mayordomo se interpuso entre él y la puerta:
- Discúlpeme señorito, pero si desobedezco a su progenitor, lo pagaré bien caro. No quisiera hacerlo, pero si tengo que impedírselo por la fuerza, muy apenado, lo haré- se puso en pose de batalla.
- Yuta, dime si Naruto se encuentra ahí dentro.
- La noche se está nublando...- dijo el sirviente para tratar de desviar la conversación-...las nubes pronto taparan la luna...
- ¡No quieras cambiar de tema ahora! ¡soy un Uchiha y te ordeno que me contestes joder!
- Lo siento, no estoy autorizado a desvelar tal información. Compréndalo señorito Sasuke, como desobedezca a su padre, me castigará con cien latigazos en la espalda y no quisiera que eso ocurriera. Por favor, tenga piedad.
- ¿Crees que a mi no me sabe mal eso? ¡Pero eres tú o mi novio y naturalmente, mi novio es el que gana la partida!
Tras escuchar aquello, Karin puso los ojos en blanco. (N/A: Toma por culo! J )
- ¿Pero por qué está tan obsesionado con esta habitación? Quizás su pareja esté en otro lado de la casa...
- Yuta, he observado todos los rincones de la casa con mi sharingan y no estaba, lo único que me queda es este lugar.
- Quizás se ha marchado.
- ¿Sin despedirse de mí? Eso no es propio de Naruto. ¡Vamos, quítate del medio Yuta!...- ordenó y luego susurró- por favor...
A Sasuke tampoco le hacía gracia enfrentarse con Yuta; a parte de que no tenía ganas de formar escándalo, lo admiraba y valoraba un montón, pues en su infancia, él era quien mayormente lo crió. Le tenía especial cariño y no deseaba hacerle ningún daño, pero por el Uzumaki, llegaría hasta a matar.
- Yuta, por última vez,- se posicionó en forma de lucha- déjame pasar o...te arrepentirás...
- Señorito...¿está dispuesto a hacer lo que usted no quiere por ese chiquillo rubio?
- Si y de hecho, podría llegar hasta a matarte por él- dijo con lágrimas en los ojos.
- Como me gustaría que su padr...- rectificó- que alguien hiciera eso por mi...-los puros sentimientos de aquel chaval lo conmocionaron tanto que se apartó de la puerta teniendo en cuenta lo que después le ocurriría.- Pase y descubra por sí mismo si Naruto se encuentra dentro- declaró sabiendo que la respuesta sería afirmativa.
- Arigato.- agradeció el morenito aliviado.
Hizo un ademán por abrir la puerta pero se detuvo inmediatamente en cuanto escuchó repicar las primeras gotas de lluvia en un ventanal que había por allí.
De repente, sus finas facciones pasaron a ser mas maduras y el brillo de sus ojos desapareció completamente. Se volteó y con pasos ligeros se despidió:
- Buenas noches.
Karin y Yuta se miraron atónitos ante tal situación. No comprendían como unos segundos antes, el Uchiha estaba dispuesto a matar por entrar en esa habitación y ahora se largaba tan tranquilo.
La chica decidió seguirlo para tratar de convencerlo para que durmiera con ella otra vez. En cambio, el mayordomo se quedó allí, petrificado y aliviado por lo que había ocurrido:
- Pobre señorito Sasuke. Será un golpe duro cuando se entere de lo que realmente está pasando.- se zarandeó las gafas y adoptó su característica pose de mayordomo.
...
- ¿Te agrada lo que te estoy haciendo principito?- preguntó Fugaku mientras aumentaba la fricción de su maravillosa mano en el pene del rubito.
Naruto no pudo ni contestar ya que el tremendo placer le impedía hasta pensar. Tan solo quería que no parara, que siguiera tocándole la "zambomba".
Estaba claro que nada ni nadie le había dando tanto gusto como el atractivo y perverso patriarca. Ni su mano, ni un video porno habían logrado despertar en el Uzumaki aquel instinto tan lujurioso y pasional, pero no estaba dispuesto a conformarse con eso, el ojiazul quería más placer, más sensaciones; así que entre gemido y gemido logró decir:
- F-Fuga-ku-sama... cómamela, cóma ¡ah! cómamela, se lo ruego...
- Estoy a tus órdenes príncipe, pídeme lo que quieras. Serás complacido en todo.
Y después de estas palabras, el excitado líder Uchiha, se puso manos a la obra (N/A: O boca a la obra) y comenzó a lamer el durísimo miembro del portador del Kiuby.
Aquello era demasiado fuerte para ser real. Si las manos eran gloria pura, la boca era el mismísimo paraíso, pues las superaba con creces.
Era rozarle solamente con la punta de la lengua y producirle en el cuerpo millones de descargas eléctricas.
Estuvieron un rato haciendo sexo oral hasta que el niño eyaculó en la cara del patriarca. Éste se restregaba bien la esencia por el rostro, como si de una crema hidratante se tratara, luego la untaba en su dedo y se la llevaba a la boca:
- Delicioso. De todos los sémenes que he probado, el tuyo es el que gana en dulzura. Se nota que comes mucho dulce principito.
El receptor se sonrojó ante tal comentario. Había acertado. Aquella misma mañana se había atiborrado a bombones.
El Uchiha continuó:
- Bien, llegó el momento de arrebatarte la virginidad. ¿Me haces el favor de ponerte de espaldas hacia a mí?
- Un momento Fugaku-sama, primero quisiera ver el dinero. No es que no me fíe de usted...- mintió- pero ya sabe...
- Comprendo.- sacó una campanilla de la nada y la hizo sonar.
De inmediato, entró Yuta a la habitación, dejó un maletín en la mesilla de noche, hizo una reverencia y después se marchó sin decir nada.
Fugaku se acercó y lo abrió. Naruto tuvo que entrecerrar los ojos en cuanto le sorprendió el brillo de los numerosos fajos de billetes que se encontraban allí perfectamente ordenados, el adulto explicó:
- Aquí tienes los cincuenta millones de yenes que representan la entrega de tu virginidad; más un plus del veinte por ciento que te he aumentado por el mero hecho de encontrarte ahí en mi cama. ¿satisfecho?
El receptor asintió rápidamente con la cabeza. Era la primera vez que veía tantos billetes juntos.
Fugaku prosiguió:
- Y ahora, con tu permiso, voy a penetrarte.
Naruto tragó saliva, pero ya no había vuelta atrás. Se colocó tal y como le dijo antes; cerró los ojos y apretó los dientes fuertemente con el fin de intentar combatir el dolor tan grande que en segundos sentiría, pero no fue así.
- Mierda- blasfemó el patriarca mientras rebuscaba entre los cajones.- Se me ha acabado el lubricante.
Estuvo a punto de llamar, otra vez, a su mayordomo pero recordó que solamente él (Fugaku) sabía el paradero de aquel producto. Resopló asqueado y comunicó a su niño:
- Principito, tengo que ir a buscar el lubricante. Espérame ahí y no se te ocurra salir de la habitación.- hizo un ademán para abrir la puerta pero decidió comentar una cuestión- No te será posible escaparte con el maletín, pues un jutsu protege dicho objeto y no dejará que te acerques a él.-sonrió- Lo digo por si acaso. Ahora vuelvo amor.
Cuando su desvirgador se marchó, Naruto aprovechó para estirarse en la cama boca arriba y cerrar los ojos para tratar de relajarse un poco.
Ahora que se cercioraba, las sábanas de esa cama estaban hechas de seda. Eran suaves y calentitas. Perfectas para conseguir un descanso óptimo. Alzó sus brazos hacia arriba con el fin de estirarse un poco cuando lo vislumbró.
Vio el anillo que Sasuke le regaló. Aquel anillo que significaba su compromiso. Aquel anillo que ataba a Naruto para siempre en una relación seria.
Aquel objeto representaba el amor que sentía Sasuke hacía él.
Su Sasuke. Su novio. Su futuro marido.
Cayó horrorizado en lo que había hecho. Se sentía culpable por haber estado gozando con Fugaku, sabiendo que su alma y su cuerpo pertenecían ahora a Sasuke Uchiha.
- ¡Kami-sama! ¿pero que diablos estoy haciendo?- se preguntaba angustiado mientras se golpeaba en la cabeza.
Sabía perfectamente que tenía que hacerlo para salvar a su padre, pero de ahí a disfrutar como un degenerado; había un paso muy grande. Se avergonzaba de si mismo.
Se avergonzaba de su cuerpo, de sus gemidos y de sus deseos, pues él mismo le había pedido al patriarca que le hiciera sexo oral. Ahora se avergonzaba de su semen, aunque muy en el fondo fue excitante ver al Uchiha con todo el rostro empapado de ese líquido tibio.
¡No! Meneó la cabeza para difuminar ese pensamiento lujurioso. Se levantó de la cama y se dirigió hacia el maletín. Cuando se acercó a él, algo le impidió tocarlo, pues tal y como le había dicho Fugaku , un jutsu velaba por la seguridad de aquel maletín.
De repente le entró un terror indescriptible por lo que iba a suceder si se quedaba allí y su alma le dictó que se marchara de allí lo más rápido que pudiera.
Se colocó el kimono blanco como pudo –pues no tenía ni idea de cómo hacerlo- y se posicionó en medio de la habitación. Miró por un instante al maletín y a la puerta. Miró por un instante a "Minato Namikaze y a Sasuke Uchiha" ¿A quien diablos recurriría? ¿A quien diablos debería salvar?
Su subconsciente habló sin tapujos: "Lárgate de ahí o te arrepentirás toda tu vida" y obedeció en seguida.
Abrió la puerta de la habitación para salir de allí y se encontró a Yuta.
Respiró agitado, pues seguramente aquel hombre no lo dejaría irse tan fácilmente.
Ambos se miraron a los ojos y Yuta pudo sentir en su mismo cuerpo el horror que escondía el alma de aquel rubito. A parte de eso, sabía muy bien que éste era el novio de Sasuke, así que se apartó de su camino y le dijo:
- Sasuke lo ama por encima de todo. Está haciendo lo correcto- le guiñó el ojo- Ahora váyase antes de que el señor Uchiha regrese. Baje por las escaleras que están al fondo del pasillo y llegará al vestíbulo. No tome el ascensor, pues seguramente Fugaku-sama lo hará para subir hasta aquí. Suerte.
- G-gracias. Eres muy buena persona.
- No merezco tantas alabanzas, ojalá pudiera hacerlo con los demás niños que se encuentran en...- calló de repente- ...¡Márchese enseguida!.
El niño asintió con la cabeza y se esfumó tan rápido que hizo volar el polvo.
Unos segundos más tarde, el patriarca hizo su presencia allí. Contento y triunfante con el lubricante en la mano entró a su habitación y cual fue su desgracia que en ese lugar no había nadie. Su rubito había desaparecido, se había esfumado sin dejar rastro.
Dejó caer el botecito de aquel líquido al suelo y una rabia grandísima se apoderó de todo su cuerpo. Si algo reventaba más al Uchiha era que le pusieran un dulce caramelo en la boca y después se lo arrebataran.
Maldijo hasta lo último que había en el mundo y llamó a Yuta.
- S-si, señor Uchiha.- su voz temblaba, pues sabía perfectamente que el castigo sería terrible.
- ¿¡Por qué no está Naruto aquí!?
- No lo se señor- mintió.- me ausenté un momento para ir al lavabo y cuando regresé ya no estaba aquí.
- ¿Qué te dije yo?
- Que no me moviera de esta puerta... pero es que no podía más señor. Llevaba aguantándome todo el rato y mi vejiga no me permitió seguir adelante...
A continuación, el Uchiha se acercó tanto a Yuta que éste último se sonrojó; desabrochó su esmoquin y su camisa hasta dejarlo con el torso al descubierto. Después lo adentró a su habitación y le derramó agua por aquella parte física:
- ¿Q-que está haciendo señor?
- ¿A ti que te parece? Vas a pagar con creces lo que ha pasado.- sacó un látigo de la nada y le ordenó que se pusiera cara a la pared.- Voy a hacerlo tan fuerte que desearás no haber nacido... Cuando acabe de castigarte, llama al hospital donde está ingresado Minato Namikaze y ordena de mi parte que lo desconecten de las máquinas. Naruto Uzumaki deseará no haberse escapado esta noche y de seguro que regresará a mi suplicándome que vuelva a acostarme con él.
- Como ordene mi señor.
- Bien, voy a enseñaros a ti, a Naruto y a todos los que intenten joderme las consecuencias que trae desobedecer al patriarca del clan Uchiha. Prepárate Yuta. Esto te va a doler...
El mayordomo cerró los ojos y se adentró en un mundo paralelo mientras el cruel líder del clan Uchiha lo castigaba con fervor a latigazo limpio.
Mientras tanto Naruto se encontraba deambulando por las oscuras calles de Konoha. No tenía donde ir. Por supuesto a casa de Gaara no podía volver, tan solo a buscar sus cosas – que lo haría al día siguiente-.
Caminaba sin rumbo alguno. El frío conseguía penetrar por sus tobillos y por las largas mangas de aquella prenda tan hermosa congelando sus finos huesos.
¿Qué habría pasado con su Sasuke? ¿Qué pasaría con Fugaku cuando descubriera que se había marchado? ¿a dónde iría? ¿Qué haría?
Notaba como su vida se había ido al garete aquel día; lo único que lo mantenía en pie era el anillo que descansaba en su dedo. Lo único que lo mantenía "vivo" era saber que era el señor de Uchiha.
Pensando y pensando llegó inconscientemente al hospital donde estaba ingresado su padre. Aunque ya lo había visitado el anterior día, ahora tan solo deseaba disculparse ante él.
Como seguramente, no le dejarían verlo, optó por escalar el árbol que justamente estaba al lado de la ventana de la habitación de su progenitor.
Penetró allí e inmediatamente se acercó a la camilla donde Minato se encontraba durmiendo y lo abrazó llorando.
- Lo siento papá. Te he fallado. Siento no haber podido terminar con mi asunto, pero es que amo tanto a Sasuke que no pude dejar que Fugaku finalizara... Espero que me perdones. Sé que no merezco ser tu hijo. No te merezco papá. Tú me lo has dado todo y has dedicado toda tu salud y tu vida a sacarme adelante. Yo he fracasado- se acostó a su lado- Pero no voy a rendirme. Seguiré buscando trabajo para costear tu operación. Te quiero papá.
Aunque Minato estuviera dormido –seguramente anestesiado por calmantes-, Naruto sabía perfectamente que lo estaba escuchando.
Le echó un rápido vistazo a la máquina que anunciaba sus constantes vitales y estas dibujaban líneas ascendentes y descendentes con total normalidad, pero los pañuelos llenos de sangre que se encontraban en una papelera cercana delataba la gravedad de la enfermedad. Potenció el abrazo a su padre y poco a poco el sueño fue venciéndolo.
Se durmió junto al Namikaze, ambos acompañados con el sonido fatal de las máquinas que luchaban incesantes por mantener con vida al mayor de los rubios.
Despertó en cuanto escuchó a Susano´o cantar.
Abrió lentamente un ojo y descubrió que ya había amanecido, pues los rayos de sol que penetraban por los agujeros de las persianas así lo constataban.
Por alguna razón que él desconocía su cuerpo se encontraba pesado y la cabeza cargada. Descubrió la causa en cuanto se cercioró que alguien que le resultaba bastante familiar yacía encima de él.
- ¡Hidan quítate ahora mismo de encima!- chilló Itachi Uchiha mientras lo meneaba para que despertara. Lo consiguió.
- ¿Eh, que pasa?- dijo el peliplateado mientras se desperezaba y se restregaba los ojos. En cuanto se percató de que estaba desnudo, se apartó en seguida- ¡No mires Itachi!- se colocó rápidamente su ropa.
- ¡No! ¡No me mires tú a mi!- exclamó mientras se subía los pantaloncitos que descansaban en sus tobillos- ¿Qué coño ha pasado? ¿Qué me has hecho Hidan?
- ¿Pero que dices? Yo no te he tocado. ¡Jashin-sama no permite a sus fieles hacerlo a no ser que ya estén casados!
- Pues estabas encima mío y desnudo... no se lo que pensar...Oe ¿recuerdas lo que ha pasado?
- Que va... ¿¡Donde está mi colgante?!- preguntó desesperado en cuanto se dio cuenta que no lo tenía en su cuello.
- En el suelo- le indicó el moreno.
- ¿Qué diablos hace tirado? ¡Dios! Jashin-sama se enfadará... ¿y que hora es por cierto?
- Las diez y media.
- ¿¡Qué dices?! ¡Tenía que haber empezado con mis rezos a las diez!
Sacó de la nada una tiza roja y comenzó a trazar un círculo perfecto y un triangulo dentro.
- Te agradecería que no me pintaras el suelo...- increpó el amo del apartamento lamentándose por la suciedad que aquello recreaba.
- Calla por favor.- se colocó en mitad de aquel símbolo, cogió el rosario con la mano derecha y comenzó a rezar en voz baja
El Uchiha resopló asqueado al pensar que luego tendría que utilizar un producto de limpieza especial para conseguir borrar aquel pintorreo religioso, pero lo que más le preocupaba era saber que diablos había ocurrido aquella noche.
Vislumbró horrorizado la bandejita que contenía la droga. Allí descansaban tres o cuatro porros consumados y restos de polvo blanco.
- Mierda... Ayer seguro que estuvimos drogándonos...- se dijo a si mismo.- eso explica la sensación de mal estar que tengo en el cuerpo...
Se dirigió al lavabo y se lavó la cara en la pica con el fin de lograr espabilarse un poco. Se percató que en labio tenía una pequeña herida, concretamente un herpes. Aquella era la prueba definitiva que demostraba que, sin duda, estuvo consumiendo una gran cantidad de sustancias ilegales ya que siempre que hacía eso, le salía aquella fisura en el lado inferior izquierdo. Rebuscó entre los cajones una pomada que acostumbraba a utilizar en esos casos, pero lo que encontró fue algo muy diferente.
Una cajetilla de un medicamento. No le sonaba el envase, seguramente sería del cabrón de Sasori. Hizo un ademán para seguir buscando el objeto deseado pero la curiosidad ganó la partida. Tomó aquellas píldoras y leyó el prospecto:
Medicamento potenciador de defensas para combatir los anticuerpos del virus del VIH.
Aquel papel se escurrió de sus manos como si de un pez se tratara. Ahora entendía el significado de aquellos mensajes que descubrió en el móvil del pelirrojo.
El marionetista esta enfermo de SIDA. Aquella noticia debía contársela a Deidara lo antes posible. Corrió hacia el apartamento de su rubio y picó a la puerta desesperado. La puerta se abrió inmediatamente y exclamó de repente sin fijarse en quien había allí:
- ¡Dei-kun, Sasori tiene el SIDA!
- Vaya...que notición...
Aquella no era la voz de su artista. Sino la del "rey de Roma", Sasori.
- S-Sasori ¿qué diablos estás haciendo tú en casa de Deidara?
- No, la pregunta sería qué estás haciendo tú aquí. Puedo entrar en su casa cuando me venga en gana, soy su novio, ¿recuerdas?
- ¿Su novio? ¿Pero es que él no te ha dicho que al que realmente ama soy yo?
- ¡JAJAJAJA!- rió cruelmente- ¿Pero que mosca te ha picado? Mientras bailábamos ayer, me confesó lo mucho que me quería.
- No puede ser...
Aquellas palabras sentaron al Uchiha como un jarro de agua fría.
- A ver cuando te enteras de una puta vez que tú no significas nada para mi novio.
Itachi replicó:
- ¿Pues mientras tú estabas con tu puto cibernovio en México pasándotelo fenomenal, yo era el que estuve al lado de Deidara! ¡Por lo visto no te has dado cuenta que él está enfermo!
- ¿En México, con un cibernovio? ¡Anda y acuéstate un rato!
- ¿Y tienes el morro de negármelo? Vi los mensajes de un tal Bustamante en tu móvil...
- ¡Hijo de puta! ¡Eres un cotilla de mierda!
Antes de que el moreno pudiera contestar, el artista lo adentró al apartamento y lo arrinconó en la pared:
- Ni se te ocurra decirle nada a Deidara.
- No puedes obligarme..
- ¿A que te apuestas?- dijo el marionetista mientras dirigía su lengua hacia el herpes supurante que poseía su rival en el labio.
- ¿Qué haces? ¡Aparta tu sucia lengua de ahí!
- Has acertado Uchiha. Estoy enfermo de SIDA y si me tocas mucho los cojones puedo contagiarte ahora mismo si me da la gana..
Al escuchar aquello trató de liberarse desesperadamente, pero no lo consiguió, pues la fiel marioneta de Sasori, Iruko, lo tenía atrapado por las piernas.
- ¡Suéltame estúpido!
- Si quieres que te suelte, deberás suplicarme.
- ¡Eres lo peor que hay!
- Si, puede ser que sea lo peor, pero...- decidió atemorizar a su presa- Deidara gemía como una puta mientras me lo tiraba anoche.
El del sharingan puso los ojos en blanco en cuanto escuchó aquello. En aquel instante rezó a los dioses para que aquello no fuera verdad y con la voz melancólica cuestionó:
- ¿T-te has acostado con el rubio?
- Si.
Algo se rompió en el alma de Itachi. Aspiró para tratar de ordenar sus pensamientos y puso todas las esperanzas que le quedaban en la siguiente pregunta:
- ¿Utilizasteis condón?
El malparido de Sasori calló por unos instantes para tratar de desesperar al otro, lo consiguió.
- ¡Maldita sea Sasori! ¿Utilizasteis condón o no?
- No.
El pelinegro calló arrodillado al suelo:
- ¿Por qué? Aún sabiendo que estabas enfermo ¿por qué lo has hecho?
- Para castigarte.- hizo una pausa para mojarse los labios y explicó- Pain quiere dejar Akatsuki, por lo visto a dejado a konan embarazada y ha decidido vivir una vida tranquila al lado de su futura familia...
- ¿Y que tiene que ver esto conmigo?
- Pain ha decidido obsequiarte con el cargo de líder en Akatsuki. Cargo que anhelaba yo desde hacía veinte años atrás. En cuanto lo supe, empecé a tramar un plan para joderte, sé que estabas tremendamente enamorado de Deidara y sabía que lastimándolo a él, te lastimaría aún más a ti.
- Grandísimo hijo de perra...
- Antes de que te instalaras con nosotros, yo era el candidato perfecto para suceder a Pain, pero todo cambió y al final te convertiste en su favorito.
- ¡Deidara no tenía la culpa de todo esto!
- ¡Y tanto que la tiene! Solo con el mero hecho de existir.
- No entiendo...
- Una de las cosas que priorizaba Pain en la organización era el amor. Decía que el amor verdadero te hacía mejor persona y el único que lo encontró aquí fuiste tú. Si Deidara no hubiera existido, tú no te hubieras enamorado y yo hubiera sido el líder Akatsuki.
- Yo no tengo la culpa de enamorarme así. En todo caso tenías que haber castigado a Pain por esos ideales.
- Si, quizás hubiera sido lo correcto, pero de todas las maneras, tenía ganas de darte una lección. Desde que te vi por primera vez, no me caíste bien. Ibas del niño bueno y correcto de Akatsuki.
- No iba de nada. Yo soy así. Me educaron así.
- Tuviste suerte en la vida cabrón. Naciste en una buena familia, yo en cambio no. Mi madre era una puta que se acostaba con todo el mundo, supuestamente la contagiaron de SIDA cuando estaba embarazada de mí y yo nací con el virus. ¿Nunca os habéis preguntado por que cojones mi cuerpo es artificial?
Itachi no dijo nada. El despechado pelirrojo continuó:
- A la edad de seis años me diagnosticaron que no me quedaba más de dos años de vida, así que decidí burlar a la muerte con un jutsu prohibido que me enseñó mi abuela Chiyo. Dicha técnica consistía cambiar mi carne y mis huesos por madera. Creí que aquella idea contrarrestaría mi enfermedad y me puse manos a la obra. Fabriqué mi cuerpo artificial, pero después me di cuenta que tan solo conseguiría unos años más de vida en vez de hacer desaparecer el virus que es lo que más me interesaba. Por eso trato de vivir la vida al máximo, pues no se cuando me voy a morir... No te puedes ni imaginar lo doloroso que es que todo el mundo te excluya cuando se entera de tu enfermedad. Me pasó con el único chico del que me he enamorado en toda mi vida, Manuel Bustamante.
- Por eso volviste a Japón ¿no?
- Aunque quisiera joderte como te he explicado antes, no entraba en mis planes más urgentes. Me marché a México para conocer a Bustamante y quedarme a vivir allí por un tiempo, pero el puto destino quiso que éste se enterara de mi problema y rompió conmigo, entonces aproveché para regresar y cumplir con mi objetivo de dañarte. Eso es todo.
- He pensado que al final no voy a matarte...
- ¿Matarme tú? Itachi, sabes de sobras que yo soy más fuerte que tú...
- Creo que no te has dado cuenta que desde que me dijiste que te habías acostado con Deidara, llevo apuntándote con un kunai al cuello.
- ¿N-nani?
- Has caído en la ilusión de mi sharingan. ¡Estoy detrás de ti idiota!
Y así era. El verdadero Uchiha estaba detrás del pelirrojo, con un kunai bien afilado apuntando hacia un lado crucial de su cuello. Deseaba clavarle aquella arma ninja directamente a su yugular y sin vacilar.
Aquella persona había contagiado a su amado solamente por despecho y merecía el peor de los sufrimientos, por ese motivo, decidió no matarlo. Dejó caer el kunai al suelo y habló:
- Te mereces el peor de los castigos, por eso he decidido perdonarte tu miserable vida. ¿Qué hay peor que la incerteza de morir? ¿Qué hay peor que vivir el día a día pensando en que mañana puedes morirte? Tiene que ser terrible acostarse por las noches y pensar que mañana puede ser no te levantes... Sufre Sasori. Pero antes, quiero que me hagas un favor...- lo volteó hacia él y añadió- Bésame.
- ¿Estás de broma Uchiha? Primero me deseas lo peor ¿y ahora quieres que te bese? Creo que no has entendido la gravedad de mi enfermedad.
- Y tanto que la he entendido. Pero por Deidara soy capaz de morir. Quiero que me contagies a mi también.
- Estás totalmente loco de amor por ese rubio, ¿eh?... Tiene suerte de tener a alguien que lo ame tanto.
- Bésame. Lámeme bien la herida. Deja que entre el virus en mi cuerpo.
Sasori vaciló por unos instantes. Era la primera vez que alguien, conociendo su problema, estaba dispuesto a besarle sin dilaciones. Muy en el fondo reconoció que Itachi era muy buena persona y que estaba dispuesto a acompañar a su amado contagiado de SIDA, es decir, aquella terrible enfermedad no era un impedimento para seguir queriéndolo.
- "Ojalá Manuel Bustamante hubiera sido como tú..."- se dijo mentalmente el marionetista mientras acercaba sus labios a los del moreno; se detuvo un segundo y dijo- Finge amarme de verdad con este beso Uchiha... por favor.
Tras escuchar aquella súplica, el del sharingan se percató inmediatamente lo desgraciado y lo falto de amor que estaba su compañero. A pesar del acto atroz que cometió, le tenía un poco de pena.
...
Domingo, 11 de la mañana
Cafetería Tenten´s Coffee shop:
- Verás Naruto...- inició el arquitecto mientras removía la cucharilla de su café- te he llamado porque...necesito que me ayudes en un asunto un tanto importante.
- ¿De que se trata?- preguntó y a continuación le dio un bocado a su napolitana de chocolate. Cuando la sustancia del cacao llegó a su cerebro, creyó morir de placer, pues sabía que en la situación que ahora se encontraba no podría volver a deleitarse con aquel tipo de dulce, así que se apresuró a hacer un gesto a la camarera para que le trajera otro; no quería ser egoísta pero decidió aprovecharse un poco, pues su compañero sería el que pagaría.
- Es un poco difícil para mí explicártelo porque es un tema confidencial, pero eres el único al que puedo contárselo ya que eres el único en el que confío plenamente.
Naruto se sonrojó ante tal comentario, pues jamás alguien lo había valorado tanto, Sai continuó:
- Bien, primero comenzaré diciéndote que no soy quien tú crees.- hizo una pausa para humedecerse los labios- Soy... soy un ANBU.
Los ojos del rubio se abrieron como platos. El agente se presentó como tal:
- Soy el agente Sai, número de placa shinobi: nueve, tres, tres, cinco, siete...-explicó mientras le enseñaba aquel distintivo rectangular bañado en metal- Pertenezco al departamento de homicidios.
- ¡Yo no he hecho nada malo agente!- se justificó el portador del kiuby tras escuchar la profesión de su amigo, pues creía que aquel escuálido muchachito que tenía en frente de sus narices iba a detenerlo por alguna razón que desconocía.
- Shhhh, baja la voz Naruto. Ante todo debe mantenerse en secreto que soy ANBU.
- ¡Ah sumimasen, sumimasen! Es que como entenderá señor agente, esta noticia me ha sobresaltado un poco. Yo que creía que usted era un chico normal y corriente como yo...
- Naruto, aunque yo sea policía, nuestra amistad está por encima de mi profesión, además odio que me traten de forma especial, además estos calificativos me hacen sentir viejo, así que deja de tratarme de usted ¿entendido?
El ojiazul asintió rápidamente con la cabeza.
El artista bajó la voz y decidió ir al grano:
- Mira Uzumaki, necesito tu ayuda. Me encuentro envuelto en un caso bastante difícil y se me acaba el periodo para terminar de resolverlo. Mi jefe Danzou, comienza a pedirme explicaciones en función a las pistas que he de encontrar y yo le voy dando largas diciéndole que estoy a punto de descubrir algo, pero eso no es verdad.
- ¿Y que tiene que ver todo esto conmigo?- cuestionó mientras presionaba la napolitana para que saliera toda la crema de cacao.
- No tiene nada que ver contigo, sino con el clan Uchiha.
Uchiha. Aquel apellido potenció los cinco sentidos del rubio, además de proporcionarle un escalofrío, sin mencionar que todas sus células se pusieron alerta.
Aquel apellido le hizo recordar toda la angustia que sintió aquella noche. Le hizo recordar a Fugaku; aquellas manos, desesperadas, despojándolo de aquella camisa, su lengua recorriendo el lóbulo de su oreja, sus gemidos, sus palabras y sus gestos seductores que le hechizaban con creces... Sentía asco, pero muy en el fondo reconocía que fue la noche más excitante de su vida, aunque su cuerpo estaba frustrado y su mente colapsada, el patriarca le hizo sentir deseado, guapo y pícaro.
A parte de traerle negatividad, aquel apellido también consiguió hacer que desbocara los latidos de su corazón, pues Sasuke, la persona a la que más amaba sobre la faz de la tierra, pertenecía a aquel clan.
Por un instante, sus ojos se clavaron en el anillo que éste le regaló. Sonrió al ver aquella esfera roja y blanca, la cual simulaba un pai pai y se permitió perderse en un mundo irreal donde solamente se encontraba su guapo morenito.
Sai simuló un estornudo para llamar la atención de su compañero. Esto surtió efecto y el rubiales se estrelló, otra vez, en la cruda realidad:
- Ah, si. Dime Sai. ¿qué pasa con los Uchiha?
- Voy a explicarte el caso. Verás creemos que Fugaku Uchiha es lo que denominamos "la bestia perfecta".
- ¿La bestia perfecta?
- Si Naruto. Fugaku Uchiha es un pederasta.- el artista tomó un sorbo de su café, el cual comenzaba a enfriarse- Mira, nosotros los ANBU tenemos clasificados a estos energúmenos de esta manera:- hizo una pausa y con el tono de voz soberbio que caracterizaba a un agente, inició su explicación- se clasifican en cuatro grupos, el primero engloba a todos aquellos que solo se dedican a mirar, como aquellos que se dirigen a los parques o a las salidas de los colegios, se encierran en su cuarto, enchufan su ordenador, ven fotos de menores y se masturban hasta quedar exhaustos. Estos los denominamos los pederastas de grado leve. Luego están los de grado medio, aquellos que raptan a los niños, los desnudan y tan solo los masturban. A continuación, los de grado alto, aquellos que ya mantienen relaciones sexuales con los menores, a pesar de esto los tratan lo mejor que pueden. Y para finalizar, denominamos a los extremos a todos aquellos que violan y torturan. Y Fugaku está clasificado en un nivel más avanzado que el extremo, por eso lo hemos bautizado "la bestia perfecta". Fugaku es capaz de colgar en internet las fotos de un menor en el momento que lo viola y lo tortura. Después es capaz de vender las fotos más exclusivas y cuando digo exclusivas, me refiero a fotos de bebés y niños de pocos meses. La bestia se enorgullece de su acto. Se siente superior y el placer que siente mientras comete ese acto atroz es indescriptible. Pero no se caracteriza solamente por esas aberrantes situaciones, sino que es calculador e inteligente. Se pone como una especie de mascara, vendiéndote que es una persona simpática, honrada, divertida... y todas las calificaciones positivas que se te ocurran... pero en la intimidad aparece el monstruo. Así es el patriarca del clan Uchiha.
Naruto enmudeció. De repente todo su cuerpo se sintió pesado, como si le hubieran añadido en la espalda al menos tres o cuatro sacos de patatas.
¿Pero como podía comportarse así el hombre que engendró a tan maravillosos hermanos Sasuke e Itachi?
Desde luego no parecía que fueran del mismo linaje, de la misma sangre, del mismo legado...
Se encogió. Ahora comprendió el porqué de aquella preposición indecente, pues creía que aquel hombre quería ayudarlo económicamente, pero no era así, tan solo quería satisfacer sus fantasías, pues él era un menor de quince años, virgen, todo un bomboncito para el sin vergüenza patriarca.
Le dio un huelco al corazón cuando pensó que quizás aquella sucia alimaña había tocado a su Sasuke.
Sai observó el rostro desencajado de Naruto y adivinó su frustración, entonces se apresuró a contestar:
- No te preocupes Naruto, no tocó a ninguno de sus hijos.
- ¿Cómo lo sabes?
- Encontré un video donde aparecía Itachi manteniendo relaciones con un tal Fushika y ese desgraciado afirmaba con tremendo orgullo que el Uchiha era virgen. Los pederastas experimentados suelen reconocer, por el estado de la piel y el olor de las hormonas de sus victimas si estas ya han mantenido relaciones o no.
- ¿Pero ya tienes una prueba no?
- No necesariamente, Fugaku no sale en ese video y tampoco podría encarcelar a ese cerdo de Fushika, pues Itachi sale gozando, en otras palabras; aunque al principio se resistió un poco, luego pareció gustarle, es decir, había consentimiento a pesar de que él era menor. Pero el que nos interesa es el patriarca Uchiha y no ha habido manera humana de encontrar alguna prueba.
- ¿Y como acabó lo de Itachi?
- Si te digo la verdad, no pude terminar de ver ese video. No soporté aquellas aberraciones depravadas, por lo tanto no se si el sexo fue completado, pero lo que si me consta, es que al día siguiente de aquel vídeo, Fugaku le puso una orden de alejamiento a Itachi. Lo se porque fui yo quien la tramité, así que se supone que el patriarca lo echó de casa. Además he estado observando al sensei mientras hacía clase y por la forma de moverse y de sus gestos, cortó su relación con su padre, no digo que haya olvidado lo que pasó pero creo que ese tema no le afecta tanto, ya que anda más preocupado por una persona que parece no corresponderle afectivamente hablando.
- ¿Y la razón de Sasuke?
- Sasuke simplemente tuvo suerte. Como Fugaku desheredó a Itachi, éste perdió todo el poder para quedarse con la empresa de su padre, así que automáticamente esta ha pasado a Sasuke y como futuro responsable de "construcciones Uchiha", el patriarca debe tratarlo bien, pues para él es importantísimo asegurarse la supervivencia de su clan y en teoría ahora considera que tan solo tiene un hijo.
- ¿Quieres decir que si Itachi hubiera cumplido con sus funciones, Fugaku hubiera maltratado a Sasuke?
- Maltratarlo no lo se, pero que lo hubiera vendido sin escrúpulos a otros pederastas, seguramente, pues Sasuke es guapísimo y tiene un perfil de uke irresistible...- tomó el último sorbo de café y a continuación observó a Naruto, el rostro de éste describía una pizca de malhumor, así que se excusó inmediatamente- ¡pero no lo digo por mi, ¿eh!? Lo digo por los numerosos viejos de sesenta años que estarían encantados de pagar millonadas exageradas para pasar un rato con tu... con tu querido noviete.
- Ya...- dijo mientras jugueteaba con la manga de su camiseta.- Oye Sai,¿qué es lo que quieres exactamente de mi? No es que quiera meterte prisa, pero debo seguir buscando trabajo. Ahora mismo vivo una situación muy difícil.
- Es que eso es lo que quiero proponerte, un trabajo.
Aquí Naruto "desplegó aún más sus orejas":
- Te escucho.
- Verás Naruto, como dije antes, el tiempo se me acaba. Me han dado como máximo dos meses de prórroga y aún no tengo las pruebas suficientes para presentarlas ante mi jefe y así poder encarcelar a Fugaku y para colmo, el Uchiha se olió algo y me echó de su mansión, cosa que dificulta más la investigación. Mientras he estado viviendo allí he examinado hasta el último rincón de aquella casa, pero hay uno que se me ha resistido con creces y corresponde a la habitación del patriarca, pues me ha sido imposible penetrar en ella y sé que ahí se cuece algo.
- Mira Sai te seré sincero. Estuve ayer noche en esa mansión, concretamente en su habitación y no vi nada inusual.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Que hacías tú allí?!- se levantó tan enérgicamente que hizo caer la silla al suelo.
- ...
- A ver Naruto, esto es muy importante, necesito que me contestes por favor.
- Lo siento. Es algo de lo que me avergüenzo profundamente.
Tras escuchar aquellas palabras, el agente supo por donde iban los tiros:
- Al menos dime si fue consentido o no...
El ojiazul alucinó ante la predicción de su amigo. Ahora estaba claro que no podía seguir ocultándolo, aspiró todo el aire que pudo y esmutó en voz baja:
- Lo fue...
- ¡Camarera otro café por favor y éste que esté bien cargado!- exclamó Sai mientras le hacía un gesto a la muchacha.
Ahora si que estaba flipando. Desde luego no se esperaba que su compañero conociera tan íntimamente al Uchiha.
- Puedo explicarlo Sai...Lo hice por una buena causa.
- Naruto, no voy a juzgarte por eso. Si me dices que hubo acuerdo entre las dos partes, está bien.- tomó un sorbo largo.- Además ya eres lo suficientemente mayorcito para saber con quien te apetece acostarte.
- Sai, lo hice por mi padre, para costear la operación que necesita. Dicha operación es carísima...pero estando allí, algo en mi interior me dijo que no lo hiciera. Que me arrepentiría. Que mi cuerpo pertenecía solamente a Sasuke Uchiha. Así que me largué de allí tan rápido como pude. No hubo sexo.
- ¡Grandioso hijo de perra!- exclamó el artista- Ahora lo entiendo todo.
Naruto se quedó atónito tras la palabrota de su amigo. Éste continuó:
- No te puedes ni imaginar la maldad que llega a tener ese energúmeno.
- ¿A que te refieres?
- Echa un vistazo a esto...-rebuscó en su cartera y encontró lo que buscaba- Lee esto.
- ¿Una carta?
- La encontré cuando investigaba en el despacho de Fugaku.
Naruto procedió a leerla: " Estimado Señor Orochimaru. ¿Como está? Hace mucho tiempo que no le veo y quisiera reunirme con usted para tratar un tema de suma importancia. Como le dije por teléfono quisiera deshacerme de uno de mis empleados, ya que dicho empleado sabe demasiadas cosas de mi vida privada. Sabe lo que hago en la intimidad con mis dulces y lindos niñitos menores; y también sabe de mi homosexualidad y esto si saliera a la luz, me perjudicaría bastante. ¿Que diría mi familia y amigos si el propio patriarca del clan Uchiha es gay y pederasta? Por ese motivo quisiera borrar del mapa a Minato Namikaze."
El papel resbaló de sus manos como si de un pez escurridizo se tratara. El cuerpo le temblaba y sentía que la ira rebosaba por cada poro de su piel.
- ¿Lo entiendes ahora verdad Naruto? Fugaku lo planeó todo para persuadirte con su dinero, ya que por cojones acudirías a él para poder salvar a tu padre.
- Cabrón.- esmutó mientras una especie de aura demoníaca comenzaba a envolver su cuerpo.
El morenito comenzó a temer, pues la rabia feroz que ahora sentía su amigo, estaba provocando el despertar del kiuby.
Debía ingeniárselas para contrarrestar aquel chakra maligno, pues no iba a permitir que aquel demonio sin vergüenza lograra salir otra vez ya que volvería a liarla parda como antaño.
- U-Uzumaki tranquilo...
- ¿¡Como quieres que me tranquilice si ese hijo de puta enfermó a mi padre?!- aquel tono de voz comenzaba a ser demoníaco.
- Hay una manera de detenerlo.
- Y tanto que la hay...¡iré a matarlo ahora mismo!
- ¡No Naruto, esa no es la mejor opción!
- Ese malparido ha arruinado nuestras vidas...No merece compasión.
- Estoy de acuerdo, pero hay otra manera. Si lo haces a tu modo, solamente conseguirás traumatizarte y... yo tendré que encarcelarte, por favor, no me obligues a hacerlo...
Los ojos del susodicho comenzaron a tornarse del color de la sangre.
Sai no se rindió:
- Naruto te caracterizas por ser un chico noble, tienes un corazón grandísimo, ayudas y te preocupas por los demás. Te dejas la piel para tratar de salvar a tu padre y sé que reunirás todo el valor suficiente para acabar con Fugaku de la manera correcta. Piensa que sigue siendo el padre de tu amado Sasuke.
Sasuke. Aquel nombre logró apaciguar su alma.
El artista siguió:
- Naruto. Yo confío en ti. Creo en ti y estoy convencido que juntos acabaremos con este pederasta sin escrúpulos...pero debe ser a mi manera.
Aquellas palabras lograron anular el poder del demonio. Producto de aquel desafortunado descubrimiento, las piernas de Naruto flaquearon y cayó al suelo en un mar de lágrimas. El ANBU se aligeró a abrazarlo y lo hizo tan fuertemente que creía que le partiría hasta los huesos, pues quería transmitirle todo el apoyo que sentía hacia el.
Mientras tanto, Tenten los miraba anonadada, sonrojada por el acto tan maravilloso que aquel par de chicos guapos estaban protagonizando. Ahora el morenito le estaba secando las lágrimas con la yema de los dedos al rubio. Creyó morir, pues era adicta al yaoi. Deseó que se besaran, pero para su desgracia, aquellos niños se separaron y volvieron a sus correspondientes sitios. Decepcionada volvió a sus tareas.
- ...Y pensar que he estado a punto de venderle mi cuerpo al culpable de todo esto...- esmutó el portador del kyubi mientras se abrazaba así mismo.- Si hubiera llegado a acostarme con él, jamás me lo habría perdonado.
- Por suerte aquella voz tuya te alertó a tiempo.
- Si, todo fue gracias al anillo que me regaló Sasuke.- extendió la mano y se lo enseñó a su amigo.
- ¡Guau! Se nota que esta joya representa a los Uchiha. ¿es de compromiso?
- Si.
- Me alegro.
Esto lo dijo con un poco de envidia, pues le hizo recordar que él también podría haber lucido un anillo de compromiso en su dedo, pero el lío en que estaba metido no lo permitió, ni lo permitiría hasta que este enigma fuera resuelto ya que su orgullo ANBU así lo requería:
Flash Back -Especial de Sai-
El anochecer en la tranquila villa de Konoha era el más hermoso de todos los pueblos que formaban el país del fuego.
Aquella tarde la tenía libre, pues acababa de archivar un caso de robo que tan solo le había durado unas pocas semanas, así que el agente Sai decidió plasmar en su cuaderno de dibujo aquel increíble panorama. Preparó sus lápices de colores -los tonos anaranjados serían los que seguramente utilizaría más- y abrió la ventana de su pequeño despacho. Se sentó en el alfeizar y trató de visualizar el paisaje con la mayor concentración posible para no dejar escapar ningún detalle. Cuando creyó que su cerebro ya lo había grabado todo, cerró los ojos y comenzó a dibujar. Pero cuando iba a cambiar el color de su carboncillo, su mente le jugó una mala pasada- o no- , pues ahora era ella la que retrataba el rostro del capitán Yamato. Esta suculenta visión hizo que los pálidos mofletillos del artista pasasen a verse colorados, como la cera en tono coral que descansaba en su estuche de madera.
Abrió los ojos y observó perplejo que en su cuaderno, evidentemente, no había pintado el paisaje, sino a su superior. Pero esto no le sorprendió en absoluto, pues ya hacía tiempo que su mente no conseguía capturar a nada ni a nadie que no fuera Yamato.
- ¡Sabía que estabas aquí!- exclamó una voz que provenía desde la puerta.
Sai se volteó y creyó que su retrato había cobrado vida, pues allí se encontraba el capitán Yamato. Cerró rápidamente su libreta de dibujo y saludó:
- Konichiwa Yamato-sempai.
El otro le devolvió el saludo haciendo un gesto con la cabeza:
- Danzou te busca.
- ¿Que quiere?
- Creo haber oído que estaba interesado en entregarte otro caso.
- ¿Otro caso? Pero si no hace ni media hora que acabé de archivar uno.
- Lo se. Te felicito, lo resolviste rápido y aportaste unas pruebas excelentes. Muy bien hecho.
Sai agradeció el cumplido y apartó la mirada, pues sus mejillas comenzaban a delatarle el grado de amor que sentía por Yamato.
Si, estaba enamorado de él desde que lo asignaron como su superior.
- Sai, acompáñame por favor.
- "Te acompañaría hasta al fin del mundo..." Hai
Pusieron rumbo hacia el despacho de Danzou. Tocaron a la puerta y pronto escucharon una voz que les daba permiso para que pasaran y así lo hicieron.
Nada más entrar en aquella sala, el par de agentes hicieron una reverencia en señal de respeto y saludo. El jefe se mostró halagado, pues le encantaba que todos sus subordinados le honraran y les hizo un gesto para que se acomodaran en los asientos que se ubicaban al lado de su escritorio.
Sai estaba nervioso. Nunca había visto con anterioridad a su máximo superior y ahora se encontraba frente a él, cabizbajo, pues se rumoreaba que aquel hombre era muy serio y estricto.
Danzou rompió el hielo dirigiéndose a Sai:
- Sai, no tengas miedo a mirarme. El motivo por el cual te he hecho llamar no es para echarte la bronca ni nada por el estilo. Al revés, te felicito por el caso de los robos.
El destinatario de aquellas palabras levantó la mirada y sonrió:
- A-arigatou Danzou-sama.- inclinó tanto la cabeza que pronto sintió molestias en el cuello.
- Ha sido tanta la satisfacción que me has aportado, que he decidido entregarte otro caso, pero este no será simple, sino de rango S.
- ¿¡De rango S?!- éste fue Yamato.- Pero señor, Sai es un ANBU de categoría media y creo que...
- Uruse Yamato. Sé que este tipo de casos son para ANBUS de rango alto como el tuyo, pero creo que Sai tiene todo el perfil para ser uno, por eso quiero probarlo. Si me resuelve este caso, estaré encantado en ascenderle a ANBU de nivel alto.
Sai sonrió, en cambio Yamato no.
- Bien Sai, ¿estás conforme con esto?
- ¡Pues claro Danzou-san! ¡ascender y alcanzar a ser un ANBU de categoría alta siempre ha sido mi sueño!
- Celebro tu ilusión y ganas. Ahora te explicaré lo poco que sabemos del caso: Hace ya bastante tiempo que recibimos denuncias de varias madres; unas diciendo que su hijo vuelve con rasguños, cortes, heridas, hematomas, morados... y otras diciendo que sus hijos han desaparecido.
- ¡Ah! Está claro que será algún gamberro que se dedica a pegar a los chiquitos...- dejó caer el dibujante, seguidamente se cercioró que había interrumpido a su jefe, entonces se disculpó- s-sumimasen Danzou-sama.
- Ojalá, pero aún no lo sabemos, el problema es que los niños no recuerdan nada. Por lo tanto no sabemos si es un simple gamberro, como tú dices o si se trata de alguien más peligroso.
- Entiendo, ¿pero no hay nadie que haya visto algo sospechoso?- interrogó el morenito mientras apuntaba todo lo que explicaba su jefe en un cuaderno.
- No, pero hay algunos que coinciden en una teoría; por lo visto se hacían amigos de un niño, mayor que ellos y éste los invitaba a su cumpleaños. Evidentemente nadie recordaba el rostro de ese chaval en cuestión.
- ¿Quiere decir que a partir de lo del cumpleaños algunos desaparecían?
- Así es. Los niños rondaban de entre cinco a quince años. Personalmente, sospecho que nos enfrentamos a un pederasta pero claro, esto es una suposición. Este personaje es brillante, pues no deja huellas y es increíblemente cauteloso. Tu deber es averiguar quien es.
- Está bien.
- De momento puedes tirarte todo el tiempo que necesites. Sin prisas pero sin pausas. ¿de acuerdo?
- Si señor.
- Bien,- le entregó el expediente de los niños interrogados- eso es todo, podéis retiraros.
Los dos volvieron a hacer una reverencia y se marcharon. Sai estaba radiante. Estaba a un paso de ascender y creía que aquel caso estaba chupado.
Yamato habló:
- Sai, no te creas que el caso es fácil, pues hubo muchos que lo intentaron y fracasaron.
- Yo no voy a fracasar. Voy a darlo todo para demostrarle a Danzou que me merezco ser un ANBU de nivel alto.
- Todo eso está muy bien,¿ pero sabes lo que significa tener esa categoría no?
- Claro.
- No, creo que aún no lo sabes. Se trata de estar dispuesto las veinticuatro horas a morir por tu pueblo. Los casos no son simples, se vuelven largos y pesados. Hoy estás tratando de solucionar un asunto con la mafia, como que mañana te envían a investigar un caso de doble asesinato y siempre sufriendo riesgos. Hoy puedes tener suerte de salir con vida de una emboscada con los ninjas más temibles y mañana puedes morir tratando de salvar a una familia secuestrada por algún parricida con cuarenta y tres kilos de explosivos atados en su cuerpo.
- ¿Qué estás tratando de decirme?
- Que tú estabas acostumbrado a casos cortitos y fáciles, como algún robo o alguien que te pide que espíes a su marido porque sospecha que le es infiel... sin mencionar a los gatitos que rescatas de los árboles... No Sai, esto es peligroso y de ninguna manera voy a permitir que te pase algo.
Aquella última frase hizo desbocar el corazón del chico más escuálido:
- ¿Qué has dicho?
El shinobi experto en madera (Yamato) se cercioró de lo que había dicho y quiso rectificar:
- N-nada. Solo digo que tú eres como todos mis aprendices, por lo tanto me preocupo por ti, tanto como me preocuparía por otro,¿entendido?
La felicidad que surcaba el cuerpo del más pequeño al creer que él era especial para Yamato, se esfumó enseguida como hojas de árbol al viento.
Por un instante había experimentado la satisfacción de pensar que le importaba a su superior y que su amor podría ser correspondido, pero no era así, pues parecía ser que para el shinobi de la madera, su aprendiz más habilidoso era tan importante como insignificante al igual que los otros.
Al ver el rostro triste del artista, el capitán quiso disculparse:
- Sai... por favor, entiende que...
- Onegai, sempai, márchate, tengo mucho trabajo por realizar.
El dibujante se sentó en su escritorio y encendió el ordenador con la intención de buscar información sobre los niños desaparecidos guiándose por sus informes, mientras esperaba a que el aparato se iniciara, simulaba buscar algo en sus cajones.
- Sai... entiende que yo... yo... no quiero que...
- Por favor Capitán Yamato, tengo una tarea difícil, así que discúlpame.
Aquellas palabras fueron suficientes para que el más mayor volteara. Mientras se marchaba, Sai lo observaba. ¿Cómo podía existir un hombre tan sexy? Le encantaba su espalda ancha y su cuerpo robusto y atlético, pero lo que más le ponía era su trasero, el cual se ajustaba perfectamente al pantalón oscuro que complementaba aquel típico uniforme de ANBU.
Una de las normas más básicas e importante de la unidad ANBU de Konoha era estar presentable. Así pues, todo agente debía vestir el uniforme que consistía en un pantalón negro ajustadito, una camiseta oscura, un chaleco blanco encima de ésta y una bufanda roja como complemento. Se permitía llevar alguno que otro protector en los brazos. Y lo más importante, aunque le pareciera a todo el mundo una tontería, era llevar una especie de máscara blanca que representaba algún animal, por no hablar del símbolo que debían tatuarse en el hombro.
A Sai no le hacía mucha gracia aquel uniforme tan ajustado, pues no le dejaba moverse a sus anchas y echaba de menos a las prendas que vestía normalmente.
Se mordió el labio inferior mediante aquella perfecta anatomía del cuerpo de su superior danzaba sensualmente mientras caminaba. Hizo un ademán de llamarlo y de confesarle todo lo que sentía por él, pero se sentía estúpido tras aquella contestación tan desagradable de antes, así que le venció su orgullo y lo dejó estar.
Ahora lo más importante era ponerse manos a la obra. Se aflojó la bufanda colorada y se apartó aquella estúpida careta, ubicándola en su nuca. Lo más fácil sería tirarla a tomar por culo al suelo, pero si por aquellas casualidades de la vida Danzou lo pillaba, podría hasta echarlo del cuerpo, pues éste parecía tener verdadera devoción por aquel chisme tan molesto.
Se preparó un café bien cargado y permaneció allí toda la noche; buscando expedientes, hablando por teléfono con aquellas madres, llamando a todos los institutos donde acudió aquel chico tan misterioso del cumpleaños... en fin intentando recopilar toda información que le llevara a solucionar el caso lo más rápido posible.
Pero no fue así.
Habían pasado ya unas cuantas semanas desde que inició su investigación y tan solo había conseguido un par o tres de propuestas sexuales por partes de aquellas madres cuando el agente iba a interrogar a sus hijos a casa, pues normalmente, las mujeres se sentían atraídas por los ANBUS y sus uniformes. Creían que aquellos hombres eran buenos partidos e intentaban seducirlos.
El artista no se rindió y cambió de estrategia. Cada vez estaba más seguro que se enfrentaba a un pederasta por la edad de sus victimas, pues no pasaban de los quince años.
Decidió que cada día iría a todos los parques y a las escuelas de Konoha para ver si veía a alguien sospechoso. (claramente iría de incógnito).
Y así lo hizo durante un mes y medio... y nada. Tan solo veía a padres, madres y a mocosos... Nada inusual.
Volvió a su oficina y se dejó caer en su silla. Estaba cansado y su autoestima estaba por los suelos. La negatividad lo invadió y estuvo a punto de presentarse en el despacho de su jefe para dimitir de su cargo, pues ahora comprendía a Yamato cuando le dijo antaño que ser un ANBU de grado alto era muy difícil.
De repente picaron a la puerta. Se secó las lágrimas con su brazo y dio permiso para que entraran. Era Yamato:
- ¿Cómo va el caso Sai?
El receptor no quiso ni contestar.
- ¿Sai, estás bien?
El artista seguía sumergido en su complicado mundo y en su fatigada cabecita.
No se veía bien, pues tenía unas ojeras impresionantes y había adelgazado bastante. Ni dormía, ni comía. Su cuerpo y su mente solo existían para intentar resolver este enigma.
- Sai, vamos a comer un helado. Te sentará bien un poco de distracción.
El chico era como un muerto viviente pero obedeció a su superior y se marcharon a tomar el fresco un rato.
Mientras caminaban por las concurridas calles de Konoha, Yamato lo observaba sin perder detalle. Estaba muy preocupado por él. Veía como la vida de su aprendiz más importante se estaba apagando y de ninguna de las maneras iba a permitirlo.
Aunque no quisiera reconocerlo, sentía algo por Sai, algo muy en su interior, algo que le hacía sentir como miles de mariposas revoloteaban por su estómago. Pero el capitán era demasiado orgulloso para admitirlo, además, otra de las cláusulas que se referían a un ANBU de categoría alta es que debía esconder sus sentimientos.
Llegaron al chiringuito que estaba al lado del parque central de Konoha y allí se sentaron a tomarse un helado. Aquel dulce consiguió que las mejillas de Sai volvieran a tener un poco de color.
- Oe Sai, encuentro que deberías dejar este caso.
El escuálido muchachito no dijo nada, tan solo se concentró en lamer aquel dulce helado de vainilla y chocolate, esta acción sedujo rápidamente al otro, que meneó la cabeza para alejar el erótico pensamiento que su mente comenzaba a dibujar, así que preguntó para evadir aquel sentimiento sexual:
- ¿Cuánto tiempo llevas con esto?
- Ayer hizo tres meses.
Yamato se alegró al volver a escuchar aquella voz, aunque más bien fue como un susurro, pues su tono era apagado y triste.
- Nunca antes habías tardado tanto en resolver un caso.
- Lo se. Por eso me estoy dejando la piel. Pero veo que está siendo imposible...- un par de lágrimas volvieron a surgir de sus ojos.
El de la madera se extrañó al ver a Sai llorar. Nunca lo había visto de ese modo ya que al iniciarse como ANBU, éste jamás mostraba sus sentimientos. Era como un muñeco, lindo por fuera pero hueco por dentro. Recordaba que siempre iba acompañado de un manual que le enseñaba las normas cívicas y el comportamiento que debía afrontar con las otras personas.
El capitán no sabía como actuar para que su subordinado dejara de llorar. Verlo así lo mataba y le partía el corazón, así que dejó su orgullo detrás y le plantó un abrazo.
El artista se quedó estupefacto, se dejó llevar y cerró los ojos por un instante. Quería olvidar todo lo que le rodeaba y disfrutar del olor y del calor corporal que su sempai le estaba ofreciendo. Agudizó sus cinco sentidos y pudo notar como el corazón de Yamato latía fuertemente. Tras un largo tiempo así, se separaron.
Por alguna razón que el de la madera no alcanzaba a entender era que ahora Sai lucía tremendamente hermoso. Parecía que sus ojeras ya no estaban tan acentuadas como antes, sus mejillas se presentaban sonrojadas y en sus ojos se podía apreciar un rayo de luz, el cual delataba que su alma, que antes parecía estar muerta, había resurgido para brillar como un diamante en bruto.
Entonces se dio cuenta que estaba enamorado de aquel pequeño ANBU.
- Sai...- trató de articular palabra pero su cerebro no se lo permitía, pues era la primera vez que experimentaba aquel sentimiento tan hermoso llamado "amor"- yo...- se sonrojó- no se como decírtelo...
- Capitán, jamás te había visto tan nervioso...
- Es que no es fácil para mi lo que voy decirte...
Se formó un corrillo de niñas que miraban hipnotizadas a aquellos dos chicos que parecía que iban a declararse de un momento a otro. Evidentemente las niñas le encantaban el yaoi y esperaban desesperadas lo que iba ocurrir a continuación.
Se miraron a los ojos durante un breve momento y Yamato lo dejó ir sin dilaciones:
- Tsuki da yo.
Los ojos de Sai se agrandaron como platos y las niñas aplaudieron encantadas.
El shinobi más experimentado no esperó respuesta alguna y besó dulcemente al chico que se encontraba aún en lapsus.
Las féminas gritaron de emoción.
Cuando se "despegaron", Yamato trató de justificarse, pues sentía que después de haberse declarado, todas las palabras le fluían correctamente:
- Mira Sai, llevaba enamorado de ti desde hacía bastante tiempo, pero no me he dado cuenta hasta que te he visto llorar, pues no sabes la herida tan grande que se me hizo al ver como tus lágrimas caían y caían sin cesar. Te quiero, así que iré al grano...¿me harías el honor de convertirte en mi novio?
El cuerpo de Sai se desprendió de un peso bastante pesado -concretamente el peso de sentirse no correspondido-. Se sentía enormemente feliz y tal fue su alegría que exclamó:
- ¡Pues claro! ¡Claro que quiero ser tu novio!- ahora fue él quien retornó el beso.
Pero de repente la atención del dibujante hacia, ahora su pareja, se vio interrumpida al ver que un brillante Rolls Roice negro se acercaba desde la gran avenida y aparcaba cerca de allí. Del vehículo salió un hombre de mediana edad, moreno, ojos oscuros y vestido con un elegante kimono masculino de color azul marino. Aquel hombre era tremendamente atractivo, con rasgos maduros pero completamente perfectos y finos. El caminar de este hombre no dejó indiferente a nadie, pues sus pasos eran seguros y ligeros, se notaba que aquel personaje derrochaba una gran autoestima y poder, al entrar al parque su gran belleza no pasó desapercibida de entre el gentío que habían por allí.
Finalmente se sentó en un banco y se puso a leer un libro.
Desde aquella perspectiva Sai pudo observar que en su kimono aparecía el emblema de su familia. Se trataba de un pai pai blanco y rojo.
Yamato se molestó:
- Sai, acabamos de hacernos pareja y tú ya te estás fijando en otro tío...
- No es eso Yamato, solo que me llamó la atención la seguridad con que aquel hombre entró al parque. Además salta a la vista que debe ser rico por su vestimenta y por el carro del cual acaba de salir...
- ¿Y que?
- Pues que este es un barrio pobre... y trae consigo un gran osito de peluche.
- Quizás venga a recoger a su hijo.
- Estamos en las mismas. ¿Trae a su hijo a un barrio humilde cuando podía llevarlo al parque del estanque de las carpas ubicado en la rica urbanización "la perla gris"?...no me cuadra.
- Sai... eres demasiado observador, ¡a veces creo que sacas las cosas de quicio!- le dio un golpecito en el hombro para restarle importancia a lo que había dicho.
- Eso de que soy demasiado observador me lo enseñaste tú querido sempai- le guiñó el ojo.- Oe, ¿por qué no me traes otro helado? Esto de ser tu novio me está dejando hambriento.
Yamato rió divertido y obedeció al niño de sus ojos.
Éste último sacó su cuaderno de dibujo y se propuso a retratar a aquel hombre. No es que lo hiciera porque había atracción,-que va, su corazón ahora pertenecía a Yamato- sino porque desde que lo vio, algo en él le resultó extraño. Aquel tío tenía algo que al artista no le gustaba.
Mientras su lápiz de carboncillo se ocupaba en dibujar sus perfectas y arqueadas cejas, el modelo se movió con el fin de entregarle aquel osito de peluche a un niño que justamente pasaba por su lado.
Se notaba que el niño se encontraba a gusto con aquel hombre, y más cuando el adulto le entregó una bolsa grande de gominolas.
Entonces fue cuando el ANBU dibujó en su libreta un gatito. Hizo disimuladamente unos sellos y el animal salió del papel. Le ubicó un micrófono del tamaño de un grano de arroz y lo mandó a que se paseara por allí. Pues si de algo podía presumir aquel agente era de que siempre iba preparado. Se puso un pinganillo en el oído y esperó a escuchar el sonido.
El gato se tumbó detrás de unos matorrales cercanos y el altavoz hizo su función:
Fugaku: ¿Cómo te llamas muchacho?
Niño: Riotsu Watanabe señor.¿y usted?
Fugaku: Es un nombre muy bonito. Yo soy Fugaku Uchiha.- sonrió
Niño: ¡Kami-sama, usted es un Uchiha!
Fugaku: Pequeño,¿De que conoces mi apellido?
Niño: Su apellido es muy famoso aquí en Konoha, usted es el jefazo de "Construcciones Uchiha".
Fugaku: Cierto.
Niño: Que suerte que tiene de ser tan rico señor Uchiha.
Fugaku: ¿Por qué?
Niño: Porque usted debe tener un montón de juguetes y cosas chulas en su mansión.
Fugaku: Si,- aprovechó la situación- tengo el último juego de play station 3, el PES de fútbol.
Niño: ¿de verdad? ¡Que morrooooo!
Fugaku: Si quieres puedes venirte a mi mansión y jugar con todos los juguetes que quieras.
Niño: ¡Me encantaría señor!
Fugaku: ¿Dónde está tu mamá?
Niño: Está comprando allí- señaló hacia un supermercado.
Fugaku: Perfecto.- le extendió la mano- Entonces, ¿te vienes conmigo?
El niño vaciló por unos instantes, pero la idea de verse rodeado de juguetes y simular que sería Andrés Iniesta, su jugador preferido de fútbol en el juego de PES, lo sedujo en seguida. Además aquel individuo le había regalado un osito de peluche y una bolsa gigante de chucherías. No podía ser malo, así que le cogió la mano.
Fugaku sonrió complacido. El inocente niño calló en la trampa.
No perdió tiempo y se alejó con el chiquito tan rápido como pudo, pues tenía ganas de llegar a su mansión y disfrutar de su presa. Llevaba una semana sin probar cuerpos de menores y estaba desesperado. Desde luego iba a hacerle verdaderas virguerías a aquel muchachito pelirrojo, pecoso, con grandes ojos oscuros y una marquita en la mejilla; tal vez producida con una tijeras o algún objeto punzante de carácter escolar.
Sai dejó caer su lápiz al suelo tras pensar que aquel hombre que se apellidaba Uchiha podría ser el pederasta que estaba buscando.
Yamato regresó con los helados:
- Perdona por la espera Sai, es que había una cola como un demonio...
- ¡Sempai!- interrumpió excitado- creo que acabo de descubrir al pederasta.
- ¿Qué dices ahora?
- Si y me jugaría el cuello a que es ese hombre del kimono.
- ¿Aquel cuarentón rico? personalmente, lo dudo, pero si tú lo consideras sospechoso, ahora deberás investigarlo a fondo.
- Lo se, todo son suposiciones, pero desde que lo vi, hay algo de él que no me gusta.
- ¿Y como sabes que ese hombre puede ser el culpable?- preguntó y le dio el cucurucho a su pareja.
- Porque lo he escuchado y ha invitado a un niño a su mansión.
- Pero eso no prueba nada. Quizás era algún amigo suyo.
- Si claro, ¿un hombre de cuarenta años va a juntarse con un niño de apenas siete?
El de la madera vaciló por unos instantes, el otro continuó:
- Tengo pruebas, he dibujado un gato y he usado mi jutsu para darle vida. Le coloqué un micrófono y tengo grabada toda la conversación que ha tenido con el niño.
- Ya, pero sabes como es Danzou, eso solo no le convencerá, él necesita papeleos, informes y pruebas audiovisuales.
- Ya... pero tengo la sensación que esta vez estoy cerca.
- Me alegro Sai.
Y después de pasar toda la tarde en el edificio ANBU trabajando cada uno en sus casos, llegó las diez de la noche.
Yamato acompañó a su novio a su casa, pero éste estaba demasiado excitado para dormir y lo invitó a entrar. El otro evidentemente, estaba encantado.
- ¿Te apetece comer algo sempai?- dijo Sai mientras sacaba de la nevera unos sobres de fideos instantáneos.- me temo que solo tengo comida rápida...
- No te preocupes amor, todo lo que me hagas tú estará bien.
El artista sonrió tras la palabra "amor"; entre eso y que el delantal que llevaba puesto era de un color rosa chicle, en plan "Hello Kitty" se sintió muy afeminado.
Mientras los fideos se calentaban, se dirigió a la sala de estar donde su pareja estaba poniendo la mesa. Sai le ayudó a colocar las servilletas cuando se rozaron las manos. Se miraron y se sonrojaron, pues parecían una pareja experimentada, la cual vivían juntos. Tan solo faltaba el perro y algún chiquito correteando por ahí, pero sabían que eso no sería posible ya que, naturalmente, eran dos hombres.
El más mayor le acarició la cabeza y le plantó un beso en la boca.
No hizo falta ningún gesto más para avivar con fuerza el fuego que Sai llevaba controlando hacía mucho tiempo.
Así que el más pequeño le devolvió el beso, pero no era uno inocente ni dulce como el que Yamato le había regalado, éste fue pasional. Aquel morreo pedía a gritos el cuerpo de su compañero, así que el de la madera empujó a su pareja al sofá y esmutó:
- Sai... no quiero hacer nada de lo que tú no quieras, pero necesito saber si me das tu consentimiento para poder amarte esta noche sin medidas.
- Sempai...- sus ojos brillaron de emoción y sus mejillas comenzaron a arder, pues la sola idea de verse viendo el cuerpo desnudo de su superior le hizo ruborizarse, pero por nada en el mundo quería dejar escapar esa oportunidad.- Si...ámame sempai.- declaró al fin.
Todo estaba claro. Los dos estaban enamorados y querían demostrarse todo lo que se apreciaban.
El capitán comenzó a desabrocharle lentamente la camisa a su compañero, pues quería tratarlo con el máximo cuidado posible.
Se excitó cuando vio el torso albino de su pareja. Era la primera que se deleitaba con aquella parte que se mostraba tan apetitosa, sin mencionar sus diminutos pezones que se encontraban erectos por el momento que se estaba viviendo. Les pareció un manjar exquisito y quiso probarlos para ver si era cierta su suposición. El contraste con la lengua húmeda y caliente con el pecho frío, le produjo a Sai un escalofrío que le sacudió el cuerpo entero.
De repente el olor de los fideos invadió las fosas nasales del artista que se acordó que tenía la cena al fuego:
- S-sempai...- tuvo que hacer una pausa, pues Yamato le mordió el pezón y esto lo lastimó un poco- s-semapi...los fideos...
- Que le den por culo a los fideos...- dijo y continuó su travesía por los pectorales de aquel niño que se encontraba debajo suyo.
Sabía que nada ni nadie podría detener a Yamato, así que se relajó y dejó estar el tema de los fideos. Se concentró en su pareja y en el placer que este le estaba proporcionando, cerró los ojos y dejó su cuerpo y su alma a su merced. El shinobi de la madera decidió seguir su trepidante aventura por la piel de su amante hasta llegar a su ombligo. Lo lamió, pues no quería dejar ningún recoveco sin explorar.
Pero no se entretuvo mucho ahí y descendió hasta encontrarse con los tejanos de su querido subordinado, el cual lo miraba pícaro, asintió con la cabeza para darle permiso a que continuara.
Yamato lo entendió a la primera y trató de contenerse, pero aquella parte era la que siempre había soñado y no pudo reprimir las ganas de bajarle la cremallera desesperadamente, pues quería encontrarse con el regalo que llevaba tiempo queriendo obtener.
Los tejanos se deslizaron por sus muslos, dejando desnudas aquellas piernecitas que parecían dos espaguetis de la poca carne que tenían, pero al ninja más experimentado no le importaba, pues le encantaba aquel aspecto menudito y frágil que su amante representaba.
Con esa apariencia le sería más fácil protegerlo y manejarlo a su antojo; cariñosamente hablando claro.
Ahora le tocó el turno a los calzoncillos, los que se despojaron de las caderas de Sai. Éste se sintió cohibido y juntó sus piernas en señal de pudor, por no hablar de que el airecillo fresco que provenía de una ventana abierta, le estaba congelando sus atributos.
El mayor sonrió complacido tras observar su trofeo. Desde luego, su pareja iba acorde con todo su cuerpo, es decir, la tenía pequeña y eso que se encontraba erecta.
- Sai.. ¿puedo...?
- Haz lo que quieras... en fin, esto es lo que tengo y esto es lo que puedo ofrecerte. Sé que es pequeña...
- ¿Tienes complejos?
El menor no contestó ya que su respuesta era afirmativa, pues arrastraba un fatal complejo desde los catorce años. Cuando le dio por medírsela y descubrió que carecía de dos centímetros menos de lo que se consideraba normal en la población masculina japonesa.
- No te avergüences, amor. A mi me encanta y seguramente es deliciosa, ¿me dejas comprobarlo?
- ¿Chupármela? P-pero es que...- se sonrojó- q-que vergüenza...
- Tranquilo, prometo no mordértela.
- No es eso, pero es que... nunca me lo habían echo y creo que...
- ¡Vamos Sai! Siempre hay una primera vez para todo, pero si no te apetece, respetaré tu decisión.
- ¡No es que no me apetezca! Es q-que...
No pudo completar la frase, pues la cabeza de su compañero ya se encontraba enterrándose entre sus piernas.
Lo primero que sintió fue un cosquilleo en el glandé, que fue dispersándose hacia abajo a medida que la boca de su superior iba bajando.
Sintió placer.
Placer absoluto cuando comenzó el dulce movimiento del vaivén. Parecía que Yamato tuviera bastante experiencia en "lamer cucuruchos".
Subía, bajaba, se paraba, le mordisqueaba levemente, le soplaba... en fin... todo las virguerías que se pudiera hacer en un sexo viril.
Sentía como algo iba a reventarle en su interior. Como si millones de descargas eléctricas estuvieran a punto de estallar, todo ese ajetreo se estaba acumulando en sus testículos, pero de repente el fatal sonido de la alarma de su móvil que se encontraba ubicado en la mesa, despertó a Sai de su espiral placentera, retrasando el momento del clímax, recordándole que algo que sería imprescindible para el caso iba a "comenzar" de inmediato.
- "Va a comenzar el show..."- se dijo mentalmente mientras intentaba luchar contra sus hormonas sexuales.
Para él no era fácil reprimir aquellas ganas de correrse, pero su ascenso estaba en juego, así que batalló en contra de su cuerpo y su mente ganó, así que extendió los brazos y agarró a Yamato por el cabello.
Éste último lo miró estupefacto y con una pizca de mal humor, pues le molestó que le interrumpiera mientras estaba engulléndose el manjar más sabroso que existía sobre la faz de la tierra.
- Que te pasa?- preguntó el de la madera mientras se le escurría del labio inferior el líquido preseminal que segundos antes había saboreado, lo capturó en su lengua y se lo llevó nuevamente a la boca.- ¿Por qué me interrumpes? ¿es que no te gusta?
- S-sumimasen Yamato-sempai, pero no podemos continuar.
- Lo estoy haciendo mal, ¿es eso verdad?
- ¡No! No es eso, si estaba a punto de correrme pero es que va a empezar el show y no puedo permitir perdérmelo, pues esto confirmará si ese Fugaku es el pederasta que andamos buscando...
- ¿Show? ¿de que hablas?
- Verás, esta tarde me la he pasado toda en internet, indagando en páginas de información, me metí en la wikipedia y leí la biografía de Fugaku Uchiha al menos unas cuatro veces, estudiando cada punto y cada coma, pero no he encontrado nada sospechoso; solo habla que si es el dirigente de "construcciones Uchiha", que si es uno de los mas ricos de Japón y bla, bla, bla... Luego estuve mirando los facebooks de todos los niños de Konoha y encontré en uno un comentario que me llamó la atención...
- Sai amor...- interrumpió Yamato aún con las hormonas sexuales a flor de piel-¿no puedes explicármelo luego? Entiende que mi cuerpo te necesita ahora más que nunca...
- Yamato, ¿te crees que ha sido plato de buen gusto detenerme? Mi polla quería seguir, pero mi mente no y en un futuro próximo agradeceré su frialdad cuando esté en el despacho de Danzou esperando a que me entregue mi nueva placa como ANBU de grado alto...- se percató de que estaba siendo un poco duro con su pareja, pues sabía perfectamente que aquello le acarrearía problemas, pero decidió seguir explicando como si no pasara nada-... y me llamó la atención un comentario, era de un tipo que se hacía llamar "Kuroneko60". El número sesenta me intrigó, pues sospechaba de que se trataría de su edad, además éste tío describía al niño como si fuera un dios griego de lo hermoso que era según él y alguna que otra palabra se me antojaba rara y de ámbito sexual, así que después de llamar a un amigo informático, conseguí su messenger y me hice pasar por un hombre de cincuenta años. Al principio no quiso saber nada de mi, pero cuando le mencioné que me gustaban los menores de edad, su indiferencia se convirtió en interés. Estuvimos hablando poco, pues el tío, naturalmente, vacilaba cuando le preguntaba algo intimo, pero al final pude sacarle algo interesante. Me dijo que en breve...- miró el reloj que estaba colgado en la pared y afirmó- Si, ahora comenzará un show, en el cual "la bestia perfecta" enseñaría su mercancía.
Yamato lo miraba con el rostro neutro, como si de la Mona lisa se tratara. No sabía si reír o llorar. No sabía si alegrarse por el impecable trabajo de su pareja o entristecerse por haberlo dejado a dos velas.
Se sentía un poco estúpido y su corazón gritaba de rabia al percatarse que lo primero para su novio era el caso y no él.
Así que se levantó y puso rumbo hacia la puerta. Sai quiso saber el motivo de aquella acción:
- S-sempai...¿qué estás haciendo?
- Irme... eso es lo que voy a hacer.
- P-pero...
- No Sai. Ya veo que lo primero que hay en tu cabeza es el ascenso y no yo.
- Capitán...
De repente el shinobi de la madera extrajo de su bolsillo una cajita cuadrada, decorada con un bonito lazo blanco, se la enseñó a Sai:
- Esta noche quería regalarte este presente...- la abrió y en su interior yacía un anillo de oro- Esta noche quería nos prometiéramos, pero veo que ahora no es el momento.
El ANBU más pequeñín enmudeció ante tal hermoso objeto. El otro siguió:
- Sai, será mejor que mantengamos por ahora una relación de superior y subordinado, hasta que acabes con este dichoso caso. Así podrás aclararte bien si me amas o no, porque ahora, aunque me digas que me quieres, creo que estás confuso y tienes un lío en la cabeza monumental. Esperaré hasta entonces.- se guardó el presente, abrió la puerta de salida y permaneció allí por unos segundos, esperando a que su preciado alumno intentara corregir aquella situación.
Pero el tiempo corría y Sai permanecía allí de pie, petrificado, con sus atributos al aire.
El ninja más experimentado decidió prorrogar el tiempo contando hasta diez mentalmente. Cuando llegó al ocho, algo en su interior se partió en mil pedacitos y cuando llegó al número diez, sus lágrimas asomaban ya por sus ojos, hizo un ademán para secárselas con la manga de su abrigo, pero pensó que sería absurdo, pues ya había mostrado todos sus sentimientos al personajillo que aún yacía inmóvil detrás de él.
De repente el cielo se nubló y empezó a llover. Yamato hizo una mueca divertida ante tal panorama, pues parecía que el cielo se había aliado con él y se habían puesto de acuerdo para llorar mutuamente.
Parece que el sonido de la lluvia hizo reaccionar al artista que exclamó:
- Yamato, reconozco que este caso me precede y me obsesiona; también reconozco que esto no me deja amarte como yo quisiera. Pero de una cosa estoy seguro y es que te quiero más que a mi propia vida. Si resuelvo este enigma, te prometo que me casaré contigo.
Un rayo de esperanza apareció en los oscuros ojos del de la madera que se abrigó más y se marchó pegando un gran salto.
Una corriente de aire, le produjo la piel de gallina a un Sai que acababa de darse cuenta que estaba en pelota picada. Se puso rápidamente un albornoz y encendió el monitor del ordenador. Colocó la flecha del ratón sobre la ventanilla que tenía minimizada y tragó saliva. Por un momento no sabía que clase de aberraciones vería y quiso dejarlo correr, pero ahora le había prometido a su sempai que si lograba tener éxito en el caso, se casaría con él y este pensamiento lo hizo fuerte, pues si había luchado antes, ahora lucharía más. Definitivamente se casaría con Yamato costase lo que costase.
Clicó en la ventanilla y ésta se agrandó. El agente se acomodó en la silla y se puso las gafas que acostumbraba a llevar cuando pasaba bastantes horas en el pc. De inmediato la pantalla que estaba a oscuras, comenzó a mostrar una imagen que a Sai le costó digerir. Se trataba de un niño; sentado en una silla, desnudo, amordazado y con una careta para ocultar su rostro que representaba a un demonio de la era "Meiji". El dibujante se percató que aquello se estaba realizando con una cámara web, entonces entendió que estaba en una página web de video chat.
El objeto que capturaba aquella imagen se agudizó y enfocó al menor más de cerca, resaltando bien sus diminutos pezones rosaditos y bajando hasta apreciar con total claridad su pequeño pene. En seguida, los comentarios de los demás sin vergüenzas que, en teoría, se encontraban admirando aquel video se reflejaron en la pantalla.
"YoungSex: Que suerte que tienes "bestiaperfecta", esta noche te comerás a un rico y dulce bomboncito."
"AKIHITOguys: ¿Habéis visto esa pollita tan pequeñita? "bestiaperfecta", seguro que te cabrá bien en la boca! XD"
"ELPapito: Daría hasta mi costilla derecha por tener a ese hermoso niñito entre mis piernas"
Y así bastantes comentarios más. Sai tuvo que apartar por unos segundos la mirada, pues aquellos asquerosas palabras le estaban produciendo arcadas.
De repente, detrás del niño apareció un hombre, vestido con un albornoz oscuro, que protegía su rostro con la máscara de un ANBU.
- "Cabrón, ¿se está cachondeando de nosotros o que?"- pensó Sai y se acercó al monitor con la esperanza de visualizar con más detenimiento al tío que había aparecido, pero no logró encontrar nada que lo ayudara a reconocerlo, pues la escasa luz que habían en aquel sitio donde, en teoría estaba ocurriendo aquella atrocidad, no lo permitía.
De repente el que se hacía llamar "bestiaperfecta", sacó de su albornoz un kunai. Y con un gesto seco y chulesco, rajó al niño en el muslo. Éste gritó.
Los comentarios no tardaron en aparecer:
"AKIHITOguys: ¡Kami-samaaaaaaa! ¡Ese grito me ha puesto a cien! ¡Quiero maaaaaaaaaas!"
"Boyslove: ¡Que vocecita más dulce tiene ese lindo niñito! ¡Lo que daría por escucharlo gritar mientras mi miembro desgarra su virginal culito"
"Yunachi42: bestiaperfecta mi polla comienza a erectarse. ¡Haz que me corra!"
El de la careta seguía lastimando al menor: un corte en el brazo, otro en el pecho y otro en las piernas.
Disfrutaba cuando veía salir su sangre, pero para él y sus seguidores no eran suficiente aquellos gritos desgarradores, así que el hombre del show decidió potenciarlos echándole alcohol a sus heridas.
En el instante que aquel pobre menor gritaba ferozmente, a Sai se le produjo un nudo en el estómago y tuvo que tomar un trago de agua, pues se sentía la boca tremendamente seca.
¿Cómo podía haber gente que disfrutara haciéndole daño a un niño?
Tragó saliva y se preparó para el siguiente número. Cuando el pobre chiquito se tranquilizó un poco, el adulto comenzó a quitarse lentamente la prenda que cubría su cuerpo, quedándose desnudo completamente.
Aquel cuerpo se notaba maduro pero tenía todo donde tenía que tener; pectorales duros, vientre plano y caderas finas pero robustas, dibujando perfectamente sus músculos abdominales.
Se notaba que aquel individuo se trabajaba su anatomía en el gimnasio, pero lo que más éxito tuvo fue su entrepierna. Se notaba lo orgulloso que se sentía de ella, pues la enseñaba totalmente encantado. El ANBU se mordió el labio y se disculpó mentalmente con su querido Yamato ya que reconoció que aquella zona le encantaba.
Parece que esta suculenta visión le hizo aminorar un poco la rabia que sentía e inconscientemente se armó de valor para comentar. Pensó por unos instantes un seudónimo y comenzó a teclear en el pc:
"JustinBieber50: Vaya cuerpo tan impresionante que tienes "bestiaperfecta".
Cuando terminó de presionar al "intro" para enviar el mensaje, inmediatamente se arrepintió de lo sucedido. No tenía que haberlo echo, pero para su sorpresa, la mismísima "bestiaperfecta" le contestó con un simple "gracias":
Pasó un breve tiempo mientras éste contestaba a los que lo halagaban por su cuerpo. Se notaba que aquello era una de las cosas más importantes de aquel hijo de puta que presumía y derrochaba soberbia; al igual que un modelo se paseaba de un lado a otro luciendo su perfecto y gran atributo.
El dibujante reconoció que la envidia le recorrió todo su cuerpo sin dejar ningún recoveco libre, pues él en cambio la tenía bastante pequeña.
Se zarandeó un poco las gafas y se dejó de tonterías, pues estaba ahí por un asunto importante y no para recrearse la vista viendo una película, la cual el protagonista era el mismísimo Nacho Vidal.
Cuando ya hubo comentado a todos, se dirigió hacia el muchachito y sin más dilaciones, le introdujo en la boca su gran miembro haciéndole atragantar. Cuando se cercioró que al menor le faltaba aire, lo extrajo. Esperó unos minutos y volvió a meterlo, esta vez fue poco a poco, pues quería que el chico se acostumbrara a lo que era tener una polla en la boca. Y así hizo durante un rato hasta que se corrió. El niño hizo una mueca de asco cuando sintió que un líquido viscoso y caliente se derramaba por su garganta. Naturalmente, no sabía lo que era pero tenía claro que aquello le producía un asco tremendo y por lo tanto su cuerpo lo expulsó vomitando.
Ésta acción no agradó al de la careta y sacó un látigo que había por ahí. Azotó sin piedad al muchachito que lloraba y gritaba desesperado.
"Youko29: ¡Eso es "bestiaperfecta", castígalo bien duro! ¡Enséñale que nadie vomita tu semen!"
"YamiShitari: ¡Esta es la segunda paja que me hago! Tu actuación está siendo completamente increíble. Enhorabuena."
"Boyslove: ¡Pégale! ¡Pégale bien fuerte! ¡Dale una lección a ese niñito!
Y así miles de comentarios más. Sai decidió darse una tregua y se dirigió hacia la ventana.
- "No sabía que el mundo estaba tan podrido..."- pensó mientras intentaba capturar todo el aire que podía- "Tengo que encarcelar desde el primero hasta el último de estos sin vergüenzas, pero primero debo encontrar a la abeja reina".
Con el alma un poco más calmada y un par de tranquimacines tomados, el agente volvió a su sitio y continuó viendo el aberrante show.
Ahora, la cámara enfocaba el maltratado cuerpo del chavalito. Se podía apreciar con total claridad los hematomas que dibujaban gran parte de sus piernas; moratones en los brazos, heridas y cortes por la zona abdominal y bajo vientre. Sin mencionar la sangre que aún caía a raudales por las brechas que antes le había provocado el kunai.
A continuación el de la máscara optó por desatar a su victima, la cual naturalmente, no podía moverse y calló al suelo abatido.
Éste se le puso encima y le elevó las caderas. El momento culminar había llegado. El momento en que aquel sucio cabrón penetraría al muchacho.
Parecía que tenía la intención de hacerlo sin lubricante, algo que sin duda le produciría al menor un dolor insoportable. Pero eso es lo que aquellos sin vergüenzas querían y ante todo, el protagonista del video quería satisfacer a sus "fans", así que lo hizo. Lo penetró brutalmente. Pero para sorpresa de los que se encontraban disfrutando de aquel show, el niño no gritó, pues se había desmayado ya que no soportó el dolor de todas las heridas producidas.
"AKIHITOguys: Joder, yo que quería verlo gritar hasta el final... en fin...esperaremos para otra vez...
"Boyslove: ¡Que pena! Este hermoso chiquito no ha soportado. Estoy harto de que pase esto.
"Sexysex: Y que lo digas Boyslove! El otro día estuve en otro video chat y pasó lo mismo. El niño no soportó ni la primera fase de golpes. Cayó desmayado al primer cuarto de hora.
"Yunachi42: Serán que últimamente los menores no soportan nada."
En cuanto Sai vio esto no reprimió las ganas de contestarle:
"JustinBieber50: Será que lo que les hacéis no es muy normal que digamos. Córtate tú, golpéate tú, hiérete tú, métete una polla de plástico sin lubricante y brutalmente por tu culo...veríamos si entonces te gustaría...
"YoungSex: ¿Pero de que cojones estás hablando? ¿Quién diablos te crees que eres tú para cuestionar nuestras hazañas?"
El de la careta seguía violando al niño, pero como vio que ahora sus seguidores estaban más ocupados reprochando al tal "JustinBieber", optó por quitarle la máscara al muchacho para ver si así conseguía la expectación de antes. Y surtió efecto. Todos los mirones se olvidaron de aquel imbécil que parecía estar fuera de su onda para halagar la increíble belleza angelical de aquel crío.
- ¡BINGO!- gritó enérgicamente el agente haciendo caer la silla hacia atrás.
Pues aquel intento de triunfo, acababa de costarle el reinado a aquel cabrón torturador de niños, a aquel pederasta sin escrúpulos, aquel que era el dirigente de "Construcciones Uchiha", aquel hijo de puta Fugaku Uchiha.
Al ver al niño: pelirrojo, con pequitas y con una marca en la mejilla, supo inmediatamente que era el del parque. Aquel muchachito inocente, risueño y alegre que había firmado su sentencia de muerte nada más darle la mano a aquel energúmeno.
El video duró unos diez minutos más hasta que el de la careta, Fugaku Uchiha; terminaba empapando de su esencia el hermoso rostro del menor que aún yacía desmayado.
Sai, naturalmente había grabado el video, pero sabía que aún y así aquello no probaba nada. Se dirigió hacia la cocina y excitado, se hizo un café, ahora que tenía al sospechoso debía pensar en como demostrar su culpabilidad frente a los señores feudales, pero sobretodo ante su jefe Danzou y...¡Que diablos! Frente a su capitán, pues su orgullo así lo requería.
Así que se pasó toda la noche pensando en un plan y lamentándose porque su cena se había quemado hasta el punto que solamente habían quedado dos o tres fideos chamuscados.
Al día siguiente le contó el plan a Danzou y éste le dio el visto bueno, con la única diferencia que esta vez tenía menos tiempo para intentar resolver el caso.
Aquella misma noche, se presentó frente al presunto pederasta Uchiha y éste lo seleccionó como su nuevo arquitecto.
Fin del flasback
- ...¡Sai!¡Sai!¿me estás escuchando?
La chirriante voz de Naruto estalló en su cabeza haciéndole despertar de sus recuerdos:
- D-dime Naruto.
- Te preguntaba que de que se trata el trabajo que quieres darme...
- ¡Ah si! Básicamente se trata de recopilar información. Se trata de que vuelvas a entrar en la habitación de Fugaku Uchiha y descubras lo que hay ahí.
- Ya te lo he dicho, allí no ha nada.
- No estés tan seguro. Debe haber algo importante que gurda allí. ¿Sino porque shinobis de rango S custodian la puerta día y noche?
- ¿Y como quieres que entre? La verdad es que ahora mismo me daría palo el volver allí y me da que Fugaku debe estar cabreado conmigo por haberlo dejado plantado.
- No irás como Naruto Uzumaki, sino como la mejor geisha de toda Konoha.- sentenció y pegó un sorbo a su coca cola, refresco que se había pedido después del café.
- ¿Perdona?
- Naruto, si volvieras allí, Fugaku te violaría como a uno más y adiós, pero a mi lo que me interesa es que te cuente cosas, te cuente sus intimidades.. y esto lo hace solo con las geishas a las que tiene suma confianza.
- ¿Y como quieres que yo me convierta en una geisha? Soy un tío.
- Lo se, no hace falta que me lo jures.-rió- Usa tu sexy jutsu.
- ¿Mi sexy jutsu? ¿Pero que mosca te ha picado? Yo no...
- Naruto...-interrumpió- Antes decías que estabas buscando trabajo y que hay que costearle la operación a tu padre,¿sabes lo que puede llegar a cobrar una geisha buena en una noche?- se contestó a si mismo- 20.000 yenes.
El rostro del rubio se desencajó. El ANBU continuó:
- Si aceptas ayudarme, los dos saldremos muy bien compensados. Tú ganarás la pasta suficiente para tu padre y además conseguirás estar más cerca de tu querido novio y yo conseguiré recopilar información suficiente para acabar ya con este dichoso caso. ¿trato hecho?- le extendió la mano.
El Uzumaki dudó por unos instantes. No le apetecía nada involucrarse en ese mar de pederastas, en el cual nadaban numerosos peces gordos, pero la operación de su padre le predecía y por nada del mundo permitiría que muriera, así que tomó todo el aire que pudo y le estrechó la mano a Sai, éste sonrió al ver que su respuesta era afirmativa.
- Muy bien Uzumaki, has tomado la decisión acertada.
- Espero que todo esto salga bien.
- Pues claro. Nos esforzaremos para que así sea.
- ¿Cuál es tu plan entonces?
- Esta noche hay una selección de geishas en la okiya Nitta. Por lo visto, dos de las mejores geishas de Konoha van a elegir a sus aprendices. Tú irás allí y te las arreglarás para salir victorioso.
- ¡Matte! ¡Choto Matte!¿Me tienen que enseñar? ¿A que?
- Pues a cantar, a bailar, a tocar instrumentos, a hacer la ceremonia del té, arreglos florales, conversar, recitar poemas... en fin, todo el arte que una geisha debe aprender.
- ¡Un momento! ¿Crees que tengo cara de aprender todo eso?
Sai desvió la mirada y se echó en el baso lo último que quedaba de su refresco de Cola.
- ¿Ves? Ni tú lo crees. ¿Cómo voy a hacerlo bien si ya en el colegio voy más bien justito?
- Sé que te esforzarás, pues este es el camino que primero hay que cruzar para conseguir detener a Fugaku.
- ¿Y si me pongo un kimono, me pinto la cara y ya está?
- Ojalá fuera tan fácil, pero me temo que la gente que entra allí es exclusiva. Yo tuve suerte porque soy habilidoso y muy bueno para el dibujo, por eso me eligieron como arquitecto. Tú debes ser igual de bueno pero para el arte. Recuerda que la vida de tu padre está en juego.
El ojiazul asintió con la cabeza. Debía intentarlo al menos. La idea de salvar a su padre le reconfortaba bastante y era lo más importante, pero también lo era estar más cerca de su Sasuke, aunque fuera vislumbrarlo detrás de un aspecto de "mariposa". Aunque tuviera que callar, aunque tuviera que reprimir las ganas de besarlo y abrazarlo y aunque tuviera que luchar contra sus hormonas sexuales, el fin de tan solo poder recrearse su vista con su hermoso físico, valía más que todo el oro del mundo.
Además, si todo aquello repercutiría al encarcelamiento del cabrón que enfermó a su progenitor, la satisfacción crecería aún más.
Así que se echó a suertes su futuro y accedió a convertirse en geisha por aquel par de personas especiales en su vida; Minato y Sasuke.
Okiya Nitta:
(N/A: De ahora en adelante, cuando Naruto esté de chica, algunas palabras referentes a él, serán femeninas. ¡No os hagáis un lío chicas! ;))
Se sentía incómodo.
Aquel kimono que Sai le había proporcionado aprisionaba todo su cuerpo con ímpetu y le había añadido a su alma unos cuanto quilos de más.
Naturalmente, no estaba acostumbrado a vestir con aquel impresionante y hermoso telar que le pesaba una barbaridad; sin mencionar el obi que le apretaba las costillas y no le dejaba respirar.
A parte de aquello, también era la primera vez que sus pies calzaban unos zori de plataforma media.
Pero la vestimenta no era lo único que le molestaba, sino también el peinado y el maquillaje.
El cuero cabelludo le dolía a rabiar, pues su larga melena rubia estaba atrapada en un gran moño que le estiraba bastante, producto de numerosos adornos colocados por todos los rincones de su cabeza. A parte de que antes de peinarse, le habían desenredado el pelo con cera ardiendo. Naruto había sufrido de lo lindo, pues no olvidemos que había heredado el cabello de los Namikaze, por lo tanto era rebelde y salvaje.
Respecto al maquillaje; la cara le picaba horrores ya que le habían echado quilos y quilos de polvos blancos para intentar disimular sus simpáticas marquitas de gato.
Y de los ojos mejor ni hablar, pues el rímel se le corría a causa del sofocante calor.
A pesar de todo, lucía tremendamente hermosa. Parecía una Maiko de verdad, aunque el caminar la delatara, pues parecía un "pato mareado".
- ¡Kami-sama! ¡Como compadezco a las mujeres ahora mismo!- exclamó para sí mismo y siguió andando.
Resopló aliviado en cuanto percibió la gran cola de chicas que esperaban impacientes a las puertas de la Okiya.
Se colocó en el último puesto y observó el panorama.
Si los cálculos no le fallaban, habían al menos veinte muchachas delante suyo. Todas vestían kimonos espectaculares y eran tremendamente bellas.
La tristeza invadió todo su "apretado" cuerpo. Se notaba que las otras sabían donde se metían y muchas de ellas practicaban el cante, tocaban algún instrumento, bailaban y hasta recitaban antiguos poemas. El Uzumaki no se había preparado nada para conquistar a la mujer que se encargaría de examinarlo.
- Ohayo- dijo una voz detrás de ella.
Se volteó y descubrió a alguien que le resultaba bastante familiar pero no caía ni donde ni cuando la había visto. La chica continuó:
- Me llamo Hinata ¿y tu?
- ¿Y-yo? P-pues...
Maldición. No había pensado en ningún nombre de mujer, pero por una vez en la vida, su mente trabajó deprisa y le proporcionó el de su fallecida madre:
- Kushina, me llamo Kushina.
- Bonito nombre. Pertenezco al clan Hyuga ¿y tu?
- ¿El Clan Hyuga? ¡Ah si! El clan del ojo blanco ¡El de mi compañero Neji!
- ¿Mi primo es tu compañero?
- ¡Claro! Va a mi clase. Siempre estamos discutiendo sobre el fútbol y el muy cabrón no me deja formar parte de su equipo porque...
Se calló de repente. Recordó lo que le dijo Sai: "cuando te vistas de geisha, debes dejar atrás tu vida normal y es muy importante que no le cuentes a nadie nuestro plan y sobretodo nunca jamás deben descubrir tu verdadera identidad..."
Entonces recapacitó:
- Perdona, me había confundido. Yo soy del clan...-se inventó uno- Ishido.
- ¿Ishido? Nunca lo había escuchado.
- Es que... es que hace poco que nos mudamos aquí a Konoha.
- ¡Ah muy bien! ¿Y como os va vivir aquí?
- Bien, es un pueblo muy tranquilo.
- Y bien Kushina, ¿por qué has decidido convertirte en geisha?
- Pues... deseo convertirme en una mujer respetable y sobretodo honrar a mi clan.-mintió
- Yo también, pero a parte de eso, he de venerar a mi futuro marido.
- ¿Eres muy joven para casarte no?
- Si, pero es mi deber como mujer del clan Hyuga. Verás, estoy prometida con mi primo Neji y debo entregarle toda mi vida.
- "Que machistas son los de este clan."- pensó el guapo rubio mientras se abanicaba con un abanico, pues el sofocante calor se potenció cuando el agradable airecillo de la tarde se detuvo.
De repente una chica salió de la Okiya llorando a lágrima viva. La de los ojos blancos habló:
- Esa es Akane Mitsune, una de las mejores aspirantes a geisha que se encontraba hoy aquí. Es capaz de recitar una antigua poesía a la perfección, sabe realizar correctamente la ceremonia del te, su caligrafía es inmejorable y sorprende a todos con el arte del Ikebana.
- ¡Guau!- se sorprendió el ojiazul- Entonces no me explico porque la han denegado.
- Si han rechazado a una muchacha así, yo no tengo ninguna posibilidad, ya que tan solo me he preparado una pieza de música con mi shamisen.
- "¡Y yo no he ensayado nada!"- se lamentaba Naruto.
- Dicen que las examinadoras son muy estrictas. Según me han contado, allí dentro se encuentran dos de las mejores geishas de Japón: Una ya no ejerce porque se jubiló hace diez años, a pesar de tener casi setenta y siete años, aún sigue sirviendo a los altos cargos. En los años treinta hizo su debut como Maiko y enseguida su fama subió como la espuma. Ella se llama Chiyo.
- ¡Hostia! ¿Chiyo? ¿la de las marionetas?
- Exactamente. A parte de ser famosa por su larga carrera de geisha, también es una de las mejores marionetistas del mundo. También tiene un nieto muy guapo- se sonrojó- No se si te sonará el nombre de Sasori...
El Uzumaki negó con la cabeza.
- La otra tiene unos treinta años aproximadamente. Aún ejerce y es la mejor geisha de la actualidad. Ella es Tsunade. Se rumorea que las dos son rivales. La vieja tiene envidia de la juventud de la otra y ésta última envidia a la vieja por su excelente carrera y por su patrimonio.
- O sea que una pelea de gatas...
La Hyuga asintió con la cabeza y exclamó nerviosa:
- ¡Kami-sama Kushina! ¡Ya mismo nos toca!
Y así era. Los nervios del rubio pronto comenzaron a potenciarse, ya que tan solo les quedaba un par de chicas por delante.
Numerosas cuestiones le atormentaban en su mente:
¿Cómo actuaría?
¿Qué haría?
¿Cómo debía hablar?
Debía arreglárselas para que lo admitieran fuese como fuese en aquella Okiya.
Cerró los ojos y decidió borrar de su mente la gran responsabilidad que sufría e intentó relajarse por unos instantes, pero en seguida una voz que le resultó familiar le habló:
- Disculpa señorita...
El rubiales abrió sus espectaculares ojos azules y en ellos se reflejaron una muchacha que poseía un escandaloso color de cabello rosa chicle.
Si. Era Sakura Haruno.
En el momento en que ésta la exploró de arriba a bajo, hizo una mueca de molestia y la declaró la guerra con la mirada.
- "Así que los rumores que corrían por el instituto eran ciertos... es verdad que Sakura trabaja como geisha"- pensó "Kushina" mientras esperaba lo que le diría a continuación.
- Bien, acompáñame por favor.- esmutó secamente.
La rubia obedeció y se volteó hacia Hinata. Ésta última la deseó buena suerte.
Aspiró todo el aire que le permitieron sus pulmones y se concentró en caminar lo mejor posible.
Se adentraron en las instalaciones.
Naruto alucinó en cuanto vio el jardín. A parte de que era increíblemente hermoso, era tan grande que su vista no alcanzaba a ver el final. A continuación pasaron por el puente del estanque de carpas. La cuesta arriba fue un suplicio para nuestro amiguito, que pensaba que perdería el zori de un momento a otro.
Seguidamente pasaron por el largo pasillo de tatami que conducía a la entrada de la Okiya.
- "¡Maldición! ¡Comienzan a dolerme los pies!"- se decía mentalmente mientras aminoraba el paso.- "¿Pero cuando coño llegaremos?"
Notaba como en la planta de los pies se le estaban formando durezas. Se paró en seco para descansar un poco. La pelirrosa se percató del asunto:
- ¡Oye niña ¿por qué te detienes?!
- Es que... es que mis pies me duelen.
La Haruno rió divertida y dijo:
- ¿Qué te duelen los pies? ¡A mi me llevan doliendo casi tres años! Además, si te eligen para aprendiz, ese dolor será el comienzo porque te aseguro que TODO;- resaltó la palabra- absolutamente todo el cuerpo te dolerá. ¡Hasta sentarse y dormir te será doloroso!
Naruto tragó saliva. La otra siguió:
- ¡Así que no quiero volver a escucharte relatar mientras estés conmigo,¿entendido?!
El receptor asintió rápidamente con la cabeza.
Desde luego, su compañera de clase era toda una sargentona.
Cuando finalizaron el recorrido del pasillo, se posicionaron en la puerta de entrada. La experimentada aprendiz comenzó a explicar:
- Bien, detrás de estas puertas, se encuentran dos de las mejores geishas que jamás han existido. Chiyo-nee-san y Tsunade-sama. Las dos te evaluaran y si a alguna de ellas le interesas, se convertirá en tu maestra. Son demasiado estrictas, así que...- intentó increpar a Naruto- simplemente no creo que te seleccionen... viéndote como andas, te largarán por donde has venido- rió cruelmente.
El Uzumaki hizo oídos sordos. De ninguna manera estaba dispuesto a perder, así que cogió aire y se animó nuevamente:
- "¡Por mi padre y por Sasuke!".
Abrió la puerta corredera.
Tuvo que entrecerrar sus ojos, ya que una inmensa luz le cegó sus hermosas pupilas celestes. Cuando su vista se acostumbró un poco al nuevo ambiente, pudo vislumbrar a dos sombras que estaban sentadas sobre sus rodillas.
- Acércate- inició una de ellas.
Aquella voz era bastante madura y presentaba algunos toques agudos, pero sobretodo sonaba a seguridad y a soberbia. Naruto dedujo que seguramente se trataba de la más mayor y lo acertó de pleno cuando sus ojos pudieron ver con la máxima nitidez.
Aquella abuela vestía con un sencillo kimono verde oliva.
Su peinado era sencillo y no iba maquillada.
- ¿Cómo te llamas muchacha?- preguntó la otra; que estaba ubicada al lado de la vieja.
Ésta si que era extraordinariamente hermosa. Lucía un kimono rosa con adornos plateados que representaban árboles de cerezo en flor. A Naruto le encantó su larga melena rubia que la llegaba hasta las caderas y no iba maquillada en exceso.
Pero lo que más llamaba la atención de aquel "monumento" era los enormes pechos que tenía. El Uzumaki comprendió de seguida que aquel par de melones eran los responsables de convertirla en la geisha más famosa y deseada de Konoha.
- M-me llamo...- los nervios se apoderaron de aquel cuerpecito- ...
Notó como las palabras se le atascaban en la garganta. Fue como si de repente se volviera mudo.
- ¿Cómo te llamas?- volvió a preguntar la "tetona".
La rubia menor continuaba sin poder articular palabra.
- ¡Vamos niña! ¡No nos hagas perder tiempo!- replicó la vieja.
Parece que aquella exclamación dio resultado y Naruto gritó alto y claro:
- Me llamo Kushina.
- Bien Kushina, dinos,¿por qué estás aquí? (Tsunade)
- Mi deseo es poder convertirme en una verdadera señorita japonesa. Quisiera honrar a mi familia y venerar a mi futuro marido. A parte de aprender el antiguo arte de mi país.
- ¿Has venido por tu cuenta o te ha obligado tu familia? (Chiyo)
- Por mi cuenta. ¡Quisiera demostrarle a todo el mundo que Kushina Ishido puede llegar a ser la mejor geisha de toda Konoha!
Tras pronunciar aquellas palabras, Naruto temió haberla cagado por el tono de soberbia que utilizó, pero eso pareció gustarle a la geisha que llevaba el pelo suelto.
El adolescente decidió poner todas sus cartas boca arriba:
- También me encantaría poder servir a hombres tan poderosos como por ejemplo el señor Fugaku Uchiha.
- ¿¡Fugaku Uchiha?!- se sobresaltó Tsunade.- Ese hombre es muy estricto a lo que se refiere al servicio que prestamos nosotras las geishas. Se rumorea que este señor contrató a una Maiko, ésta se puso tan nerviosa que bailando con unos abanicos se le cayó uno al suelo. A Uchiha-san no le agradó y a la chica la castigaron cruelmente.
Chiyo sonrió satisfecha y presumió:
- De hecho, mis servicios le encantan, pues me han llamado para que la semana que viene entretenga a sus invitados en la ceremonia de compromiso de su hijo Sasuke.
La mente de Naruto se puso alerta. No, definitivamente no podía ser cierto lo que acababa de escuchar, además el que estaba comprometido era él. Se apartó con disimulo la larga manga de su kimono y observó el anillo que descansaba en su dedo índice.
- "No...no puede ser. El anillo lo tengo yo, me lo dio él...yo soy el comprometido"
Pero inevitablemente las dudas comenzaron a invadir su estresado cerebrito. Quería saber más acerca del asunto, pero no se atrevía a preguntarle a la vieja desaboría , pero por suerte, la bella Tsunade fue la que rompió el hielo:
- Me parece estupendo que el heredero al fin se prometa. ¿Y quien es la afortunada?
- Al parecer se llama Karin y es la hija de un empresario muy importante.
Tras escuchar aquello, el ojiazul supo inmediatamente que aquello seguramente había sido obra del sin vergüenza de Fugaku.
Seguro que lo prometería por la fama y la riqueza que ese empresario importante le acarrearía. Tan rastrero e interesado como siempre.
Pero el portador del kyubi no se alarmó tanto ya que seguramente su novio se negaría rotundamente. Pero un comentario nefasto por parte de la vieja, lo hizo cambiar de opinión:
- Por lo visto, el joven Uchiha rebosa de alegría con aquella chica. Nunca jamás se le había visto tan contento. Por suerte, tendré el honor de estar presente en su ceremonia- presumió.
De repente, la aspirante a aprendiz sacó de su obi un par de abanicos que guardaba ahí, los abrió y comenzó a moverse. Primero un par de pasitos para la derecha, meneando el brazo izquierdo y después al revés.
Naruto se esforzaba al máximo para no caerse al suelo, pues las altas plataformas de sus zori lo estaban desequilibrando y le hacían perder el compás de sus movimientos.
Cuando dio una vuelta aprovechó para mirar a las mujeres. No hacía falta que hablaran ya que sus rostros describían el tremendo horror que aquella bella aspirante a Maiko estaba formando.
Aquello lo desanimó un poco, pero como vio que el baile no resultaba, decidió por cantar.
Fue entonar una frase y Chiyo interrumpió:
- ¡Ya basta! No pienso perder más mi tiempo con esta chica que no vale para ser geisha.
Tsunade no la cuestionó, pues estaba de acuerdo con ella.
- ¡Esperen!- gritó Naruto mientras se arrodillaba- ¡prometo que aprenderé rápido! ¡Pero por favor, elíjanme como aprendiz! ¡Se lo suplico!
- No.-sentenció Chiyo- No te queremos aquí. No sabes hacer nada bien.
- ¡Onegaiii! ¡Denme una oportunidad! Si me eligen, les prometo que seré la mejor geisha que jamás hayan visto!
El Uzumaki suplicaba y suplicaba. Sabía que con la vieja lo tenía todo perdido, así que probó con Tsunade, pero ésta tampoco parecía estar interesada.
Al final comprendió que no las haría cambiar de opinión, así que intentó levantarse, pero como las mangas del kimono eran tan largas, se pisó una y terminó cayendo al suelo, dejando su brazo derecho desnudo. La marionetista se tapó la boca para aminorar una sonora carcajada. Jamás había visto a una muchacha tan torpe como aquella:
- Niña, eres muy patosa, no sirves para ser geisha, así que márchate- dijo la vieja y le abrió la puerta de salida.- Aquí tienes el camino...
Allí, en el pasillo aguardaba la Haruno que sonrió complacida ante tal situación. Tubo suerte, pues aquella muchacha rubia era bellísima, mucho más bonita que ella y eso significaba que seguramente le robaría clientes, pero por lo visto no la habían elegido y la pelirrosa podía seguir en el podium de la belleza y la juventud.
Pero antes de que la hermosa aspirante saliera por la puerta, Tsunade anunció:
- Ishido Kushina, tú serás mi aprendiz.
Las otras dos se voltearon a mirar a Tsunade: la vieja desconcertada y la otra aturdida por lo que acababa de escuchar, pues de ahora en adelante tendría a una rival fuerte.
Naruto tuvo que dejar pasar unos segundos para intentar digerir lo que había ocurrido. Cuando su mente lo asimiló, sonrió feliz y complacido. Aunque no alcanzaba a entender el motivo de su aceptación, su satisfacción era enorme, pues ya había conseguido entrar en aquel "mundillo".
Ya había superado el primer reto. ¿Qué le depararía ahora en el futuro?
Continuará...
Bueno chicas hasta aquí el capítulo 12.
Ha sido relarguísimo, pero espero que hayan disfrutado.
Comenten el fic porfiiiiiiiiii! ;)
AGRADECIMIENTOS:
PauYh796: Ola amiga! K tal? Pues hace ya tres semanitas o un mes que actualicé la primera parte, pero nunca es tarde para recibir un reviw que me anime el día ;) Gracias y espero que te haya gustado. Besitos Hacchico: Me gustó mucho como comentaste la primera parte. Me encanta recibir reviws larguísimos! Disfruto con tus mensajes ;) Un abrazo bien fuerte!dark angel-loveless: ¡Por fin Sasuke y Naruto ya están juntos, pero el destino no se lo pondrá tan fácil, pues ambos tienen secretitos los cuales guardar. (Naru lo de Fugaku y Sasuke lo de Karin, aunque este último no era conciente. Espero que te haya entretenido. Besitos Angel eléctrico: Gracias por seguirme ;) Otaku Sabaku no: Al final Naruto reaccionó y decidió irse de allí, dejando a Fugaku incompleto, pero el malparido planea algo terrible (desconectar a Minato) para que vuelva a él. Hijo de puta!Hubo fueguito entre Sasuke y Naru (aunque, como siempre, alguien tuvo que interrumpir). Otra vez será. Un besote muy fuerte amiga! cutie sora: Hola amiga! Si, al fin pudimos ver a Naru como geisha pero que patosito el pobre! Jeej tendrá que trabajar bastante duro para conseguir ser una buena! Gracias por seguirme. Un abrazote! a: Muchísimas gracias por agregarme a tus autores favoritos! Para mi es un gran honor.