Sé que tardo cada vez más en actualizar, pero es que de verdad mi tiempo es escaso. justo ahora, en este momento de libertad pensaba ponerme a escribir La Rebelión del elegido pero ya me estan botando de la computadora (acuerdense que no tengo una propia en casa ya que esta murio y tengo que alquilar una y el tiempe es escaso¿que hay con el trabajo? Es casi imposible avanza con las justas y un par de paginas semanales. En fin...) Si pido disculpas sería repetir lo mismo de siempre.

Espero que me comprendan.

Bien, pasando al fiction, este es el capítulo que todos ustedes esperaban. Espero que les guste y si no... bueno, ya saben donde ir para decirme lo que piensan. solo deben darle un clic en el botoncito que dice GO, no lo olviden.

14.-Otra verdad

Pasaron varios días desde la partida de Percy y Penélope. Y aunque en casa no se hablaba de ello, se podía sentir la tristeza reinando en el ambiente.

Sobre todo la de Ginny.

Harry sabía que se sentía culpable de lo ocurrido. No era necesario que lo dijera; bastaba con verle su carita para saber como se sentía. La conocía demasiado bien, así que no le sorprendió para nada cuando ella replanteó la idea de volver a desaparecer. Por supuesto que él le dijo que no y eso fue suficiente para cerrar el tema y para que Ginny terminara enojada con él. No importaba si con eso la retenía a su lado. Lo único que si no le gustaba para nada era que su hijo lo mirara mal por eso. En fin, había que pagar un precio¿verdad?

Una mañana, luego del desayuno, con la finalidad de animar un poco el ambiente, Harry propuso a la familia hacer un piknick.

-No creo que sea buena idea, Harry. No podemos salir de la casa ¿Recuerdas?- le dijo Darius extrañado por la proposición.

Por cierto él y Karmina paraban demasiado tiempo juntos, según Draco.

-Obviamente…- dijo Ron medio divertido. Darius siguió sin entender.- No es necesario que salgamos.

-¿Lo quieres hacer dentro de la casa?- dijo Karmina medio divertida.

-Como siempre, sin mucha imaginación.- musito Draco para sí mismo, pero Joaquín que estaba sentado a su lado le oyó y lo miró confundido.- No me hagas caso.- le dijo

-Verán, durante, la ejecución del encantamiento, Draco, Ron y yo logramos crear un lugar mágico dentro de la casa para poder visitarlo y así distraernos. Es ese.- señaló un cuadro con hermoso prado, con muchos árboles, flores y un gran manantial.- Solo debemos decir la clave secreta y se abrirá para nosotros.

-¿Lo dices en serio¿Por qué no lo dijiste antes?

-Bueno, pues porque se me olvidó, han pasado tantas cosas… En fin¿Qué dicen¿Les gustaría visitarlo?

-Por supuesto..

-Habrá que preparar la comida.-dijo Ron.

Y mientras los demás hacían planes sobre lo que iban a llevar al campo mágico, la única que parecía no mostrar mucho entusiasmo por el paseo era Ginny.

-¡Hey¿Qué pasa?- le preguntó Harry.

Ella lo miró brevemente y tras un suspiro dijo: -Vayan ustedes, yo no deseo salir.- la sonrisa de Harry se borró al instante.

-¿Cómo que no quieres venir¿Por qué?

-No estoy con ánimos. No quisiera tener que estropearles el paseo.

-Nos nos arruinaras nada, por lo menos a mi no; deseo tu compañía. ¡Vamos mujer! Tienes que cambiar esa carita de tristeza y que mejor ahora para que tomes un poco de aire y te relajes, además, piensa en James. Se sentirá muy decepcionado si no vas.

Eso era chantaje. Ginny lo miró con los ojos entrecerrados.

-Eso es jugar sucio.- le dijo.

-Lo sé, pero me da resultado.

Y vaya que sí.

Pero aún así, Ginny puso un poco mas de resistencia ante la insistencia de Harry que luego buscó apoyo en James y Lily. ¡Dios! Como iba a negarse ante eso.

En fin, después de todo, Ginny no se pudo quejar ni mucho menos. Se la pasó de maravilla con Harry y los niños. Disfrutaron del paisaje, se relajaron y rieron; y para felicidad de Harry, Ginny se distrajo, olvidándose por completo de lo ocurrido días antes.

Pese a las pullas que Draco y Karmina se lanzaban.

OoOoOoOoO

Eran más de las cinco de la mañana, cuando una pequeña pelirroja se acababa de despertar algo asustada, ya que había tenido un mal sueño. La niña se levanto de su camita y salio corriendo buscando a su papá (como siempre lo hacía cuando tenía un mal sueño), pero no lo encontró. La niña no sabía que hacer estaba muy nerviosa, y estaba apunto de llorar cuando recordó aliviada a su "mamá", y de inmediato fue a buscarla.

Entró muy despacito, sin hacer mucho ruido. Miró de una cama otra mientras avanzaba . la tenue luz del amanecer le indicó cual era la cama de su mamá. Se trepó y gateo hasta llegar con ella.

-Mamá...-susurro la niña, pero Ginny seguía dormida- Gin..- volvía a llamar pero no paso nada, Ginny seguía dormida y tuvo que moverla- mami..!- llamo un poco mas fuerte la niña..

-mmm…¿Qué pasa?-pregunto confundida..

-Mami- susurro la niña nuevamente

Lily miró en torno. Parpadeó una, dos… varias veces antes de despertar por completo

-¿Lily?- dijo Ginny sorprendida- ¿Qué haces aquí?

-Tuve un sueño con los malos- contó la niña asustada haciendo puchero

-¿Con los malos?- pregunto Ginny también extrañada.

-Si...ellos me quieren llevar.

Ginny abrió ligeramente la boca sorprendida por el tipo de sueño. Lo malos querían llevársela¿Qué tipo de sueño era ese? A ya, seguramente James le había contado sus sueños y las experiencias vividas, y claro, como era de esperarse Lily se había imaginado en la misma situación.

Bien, tendría que hablar con James para que no estuviera contando esas cosas tan desagradables.

-No cariño...nadie te va a llevar a ningún lado. Ven acá.- Ginny la abrazaba y la acunaba contra su pecho.- nadie nunca te tocara hija mía.

Se hizo un breve silencio mientras Lily se acomodaba mejor y se aferraba a Ginny.

-Mami¿puedo quedarme aquí contigo?

-Si pequeña- dijo Ginny con ternura- Ven acuéstate aquí a mi lado.

Lily asintió y se acostó junto a ella. La abrazo y le susurro te quiero mucho A Ginny casi se le sale el corazón del pecho. ¡Dios! Que rico y agradable era que esa pequeñita la llamara mamá. No, definitivamente la pequeña era un milagro para su torturado corazón. La aliviaba, llenaba el vacío de su alma. La perdida de su niña había sido tan dura que pensó que nunca iba a sobreponerse, sin embargo, conoció a Lily y simplemente las penas se fueron de tal forma que Ginny no comprendía. Pero, para qué buscar explicaciones si la respuesta estaba dormida entre sus brazos.

Lily, tan hermosa era pequeña tanto en físico como espiritualmente…la abrazo con una sonrisa.

-Mía. Eres solo mía hijita de mi vida. – y se sintió rara al decirlo. Bueno, era normal, aunque Ginny no lo sabía.

OoOoOoOoO

Ya había amanecido cuando Harry salió de su estudio dispuesto a darse una ducha , cuando el delicioso olor de bacón, pan horneado, panecillos y café recién pasado asaltaron su sentido de olfato. No se lo pensó dos veces antes de decidirse ir a la cocina y desayunar los deliciosos manjares.

-¡Buenos días!- saludó.

-¡Bueno días!

-¡Mmm¡que bien huele!- decía sentandose a la cena.

-¿verdad que sí?- dijo Ron en primera fila esperando ansioso que Darius colocara la bandeja de panecillos sobre la mesa.

Este chico era excelente en el arte culinario, claro que si a eso le añadimos las habilidades de Karmina.

-No es para tanto- decía Draco engulléndose una tostada.

-Bueno, en ese caso no quiero verte sacando de contrabando media docena de panecillos- le dijo Karmina.

-¿Qué quieres decir?- le preguntó Draco con el ceño fruncido.

-Nada mi amor, sólo que eres un glotón sin remedio.

El calificativo "mi amor" tuvo un gracioso efecto en Draco. Sus mejillas se pusieron de un tenue rosa mientras sus ojos ardieron apasionados fugazmente.

Ron y Harry se rieron de buena gana.

-Ustedes dos, ya déjenlo en paz.- les regaño Hermione.

-Imposible cariño. Esto es tan divertido. ¡Caramba! Creo que tendré que ir alistando mi culo para cundo llegue el momento.

-¡Cierra el pico!- exclamó Draco con una fulminante mirada.

OoOoOoOoO

-Te das cuenta que nuestros papás se comportan como unos niños.- le decía Joaquín a Patrick.

-Sí…- decía el pequeño sacudiendo la cabeza entre divertido y exasperado. – Y después dicen que somos nosotros los que no nos sabemos portar.

Ludwika rió despacito.

-Son tan divertidos. Y eso que no han visto a mi papá cuando se pone a limpiar: canta como el señor de la opera.

Los dos niños la miraron medios confundidos.

-¡Niños!- exclamó ella sacudiendo su melena cobriza. Sus ojos topacio rodando.- mada mada dane.(1)

Y cuando sus dos amiguitos le iban a decir que les explicara que era la opera., Lud se apresuró a preguntar por Lily.

-No ha bajado todavía, y no le he visto.- le decía a sus amigos.

-James tampoco a venido.- decía Patrick.- y tampoco estaba en su cama.

¡Que raro!

Harry que estaba cerca escuchó lo que estaba diciendo. Se preguntó el porqué de esa ausencia. Luego cayó en la cuenta que Ginny tampoco estaba, por lo tanto deberían estar con ella.

Sería bueno que se cerciorara. Apresuró su desayuno, pero luego, antes de irse le preguntó a Karmina por Ginny y los niños…

-¡Aish sí! Están con ella. Parece que los chiquitines tuvieron pasadilla y fueron a buscarla. Primero Lily y luego James.

-Ah, okay. Gracias por el dato. Se puso de pié y salió de la cocina. Subió las escaleras de dos en dos; cruzó el pasillo y luego… tenía una mano en el pomo de la puerta cuando escuchó el grito estrangulado de James y luego el llanto de Lily.

OoOoOoOoOoO

Dos niños jugaban felices cerca de un hermoso lago lleno de cisnes. Una pequeña pelirroja y un pequeño moreno, ambos de unos preciosos ojos color verdes esmeraldas, reían mientras jugaban con un pequeño cachorro de león blanco. En eso aparecieron dos personas abrazadas por la cintura...

-James, Lily, es hora de regresar a la casa.- dijo una mujer pelirroja igual que la pequeña pero con los ojos de color ámbar.

-¡Ya vamos mamá!- contesto el niño sonriendo..

Los dos pequeños se despidieron del cachorro y corrieron hacia sus padres.

-Se divirtieron mucho?- les pregunto su padre. Un hombre alto y moreno, de ojos verdes como los niños.

-¡Sip...!- dijeron los niños al unísono...

-Entonces volvamos a casa- propuso la madre- les preparare una rica cena...

-¿Con tarta de melaza?

-¿Y con zumo de manzana?

-Mmm…, Sí.

Los niños gritaron con entusiasmo...

Ambos niños comenzaron a correr por el campo, seguidos por sus padres, que no dejaban de abrazarse y sonreír. Todo era felicidad para los cuatro: James y Lily creían que nada ni nadie podría destruir su felicidad. Sin embargo de pronto el sol desapareció y todo se torno oscuro. Los niños dejaron de reír y se asustaron; corrieron a ocultarse tras sus padres...

De la nada apareció un hombre cubierto con una capa negra, que lentamente se acercaba a ellos, mientras que Harry, Ginny, James y Lily retrocedían...

-¡Ya es hora!- grito aquel hombre desde debajo de su capa- ¡Vine por ustedes James, Lily!

-¡NO TE LOS LLEVARAS!- rugió Harry- ¡TENDRAS PRIMERO QUE PASAR SOBRE MI CADAVER!

-Pero por supuesto!- dijo el hombre con sarcasmo- Potter debes de morir. Tu y tu linda esposa. Luego de acabar con ustedes me llevaré a tus hijos.

-NO LO PERMITIRE!- exclamo Harry.

-JA JA JA JA..- se burlo el mortifago- Por favor Harry, no me hagas reír que me arrugo. Dime...¿Tú y quien mas?.

-Yo estoy con él!- dijo Ginny nerviosa pero decidida.

-Que valientes..!- se mofó el mortifago quitándose la capucha y mostrando una mascara de oro- Nadie me detendrá y hagan lo que hagan no servirá para lograr mi propósito- dijo con frialdad al momento que alzaba su varita y gritaba "Avada kedavra"

Los cuerpos sin vida de Harry y Ginny cayeron al suelo tras proteger a sus pequeños. Pero los niños se quedaron desprotegidos, y comenzaron a llorar muy asustados. En vano tratando de reanimar a sus padres, ya que no les contestaban. Mientras tanto aquel hombre se acercaba a ellos por detrás. James tomó a Lily de la mano y ambos niños empezaron a correr lo mas rápido que podían...

-¡CORRE LILY..¡CORRE!- gritaba James..

-¡JAMES... YA NO PUEDO..!- gritaba Lily agitada

-¡VAMOS LILY¡CORRE QUE EL MALO NOS VA A ALCANZAR..!- gritó James desesperado.

-NO JAMES ESPERA..!- grito muy asustada la pequeña- ¿JAMES¿DÓNDE ESTAS?.-le llamo sin escuchar una respuesta - ¿James¡JAMES...!"

Lily se despertó muy asustada y llorando. Temblaba todita entre jadeos. Unos fuertes brazos la rodearon y ella se aferró a ellos con todas sus fuerzas.

-Ya pasó princesa. Papá está aquí. Tranquila. – le decía Harry acunándola. Tratando de consolarla. – ¡Shhh!

La niña seguía sollozando y luego con voz temblorosa pronunciaba el nombre de James.

-Él esta bien cariño.- fue la dulce voz de Ginny.

-¿No se lo llevó el malo?- preguntó Lily con pesar...

-No princesa él está aquí., con nosotros.

-Pero el malo…

-El malos me quería llevar.- decía James ya mas tranquilo después de su pesadilla.

Lily lo miró sintiéndose mucho mas aliviada y oírlo.

-…y mató a mi papá.

-…y a mi mamá.

-Todo estaba oscuro…

-..y frío. No se veía nada.

Harry y Ginny intercambiaron miradas extrañadas. La verdad es que no entendían lo que estaba pasando y el porqué los dos habían tenido el mismo sueño. Porque eso era lo que parecía después de escucharles el juego de palabras. Era como si uno estuviera en la mente del otro.

Como si se trataran de…

Tocaron la puerta. La voz de Hermione se oyó desde el otro lado.

-¿Todo va bien?

-Sí, gracias.- dijo Harry.

-Harry¿Qué pasa¿Podemos entrar?- pregunto Ron. El y el resto de los habitantes, al escuchar los gritos de los niños subieron rápidamente.

-Sí, pasa.

Pero no fue el único todos estaban ahí. Tanto los niños como los adultos.

-Es James- explicó Harry- Parece que tuvo un mal sueño al igual que Lily...

Todos se miraron extrañados y algo sorprendidos.

-¿Ambos niños tuvieron pesadillas?- pregunto Karina con curiosidad.

-¡Que raro!- murmuro Hermione.

-A l o mejor comieron algo que les cayo mal- replico Ron- Patrick tuvo ese problema una vez.

Y el aludido se sonrojo y miró con el ceño fruncido a su padre.

-No se que ocurrió en realidad- dijo estrechando más a Lily contra sí.- Estoy algo preocupado. Y créanme cuando les digo que no estoy nada tranquilo.

Se hizo un tenso silencio.

Ginny que ya había logrado calmar a James tuvo ganas de arrancar a Lily de los brazos de Harry y encargarse personalmente de ella. La pequeña aún parecía muy afligida y apunto de romperse.

-Esto…¿Me la das?

Harry miró un momento a Lily y luego a Ginny antes de entregársela. Lily suspiró estremecida mientras Ginny la rodeaba con sus brazos y la acunaba entre sus brazos como lo hizo esa noche.

-¿Estas bien querida?- le pregunto Ginny

-El malo vino por James- dijo con voz ahogada. Ginny miro preocupada a Harry, que acababa de sentarse al lado de James con claros deseos de consolarlo de la misma manera que Ginny lo hacía con Lily.

-Estas bien?- le pregunto Harry a su hijo. El pequeño negó con la cabeza. Entonces Harry comenzó a hacerle preguntas a James sobre el sueño que tuvo- Te acuerdas de lo que soñaste.- James asintió.- Entonces, te acuerdas como era el malo.

-Tenía una mascara.

-¿Una mascara?. Dime James acaso ese tipo usaba una túnica negra.

-Si.

-Dime que quería el malo.

-Llevarme.

-¿Qué mas?

-No sé.- dijo confundido y alterado. Frunció el ceño y lo miró directamente a lo ojos. Cuando se conectaron, de pronto James lo reconoció como el papá que tenía en sus sueños. El que siempre aparecía en todos los otros y cuidaba de él y lo defendía, pero esta vez lo vio muerto, y eso hizo que sus hermosos ojos se llenaran de lagrimas.

No quería que Harry muriera. Que no le pasara nunca nada. Porque…, porque…

No supo porque pero cuando se dio cuenta estaba abrazando con todas sus fuerzas a Harry. Por un momento, Harry se quedó de piedra sin saber que hacer, pero luego sus brazos rodearon el pequeño cuerpecito de su hijo y lo estrechó contra sí.

-Calma, no pasa nada.

Pero James no dijo nada.

Ginny miraba la escena igualmente de sorprendida que el resto. Era una imagen que nunca antes había visto. La primera vez que James abrazaba a su padre sin saber que lo era, claro, y mucho más con aquel sentimiento que a todos estremeció.

Sabiendo que ya nada tenían que hacer ahí. Los visitantes decidieron abandonar la habitación y dejarlos en la intimidad familiar, sin embargo, Hermione se quedó observando la escena detenidamente como si estuviera analizando algo que habían dejado pasar. Observar aquella escena le sorprendió muchísimo. Mientras se alejaba, por su mente comenzó a pasar muchas ideas...«¿Será posible..? No puede ser ..Sirius lo habría dicho… Pero ahora que los veo juntos a los cuatro de esa manera tan íntima, hay algo que... No sé, Lily es demasiado parecida...»

-Amor.-dijo una voz sacándola de sus pensamientos- ¿Paso algo?- le pregunto Ron.

-No es solo que...- Ron la miro con curiosidad- ¿Te acuerdas en que hospital fue que Sirius encontró a Lily?

-Mmm...Creo que en el Saint-Dennis ¿Por qué?

-No por nada. Pero es el mismo en el que Ginny dio a luz...-murmuraba pensativamente.

-¿Te pasa algo cariño?- inquirió Ron.

-No Ron, como crees.-mintió Hermione- es solo que me quedé en shock con la escena de Harry, Ginny y los niños.- Ron la miro con cara de pregunta y Hermione agrego- No me hagas caso son cosas mías.

Ese mismo día y el que siguió desde aquel episodio, Hermione no dejaba de percatarse en las actitudes, gestos y demás detalles que Lily hacía. También noto que Lily en muchas ocasiones pensaba lo mismo que James. Se fijo como los dos niños se parecía mucho en la forma y el color de sus hermosos ojitos. Otra cosa, era que se protegían demasiado mutuamente, de cómo hacían las cosas siempre juntos, pues no se separaban para nada pese que en ocasiones discutían por cualquier cosa. Para Hermione era demasiadas coincidencias ¿Pero como hacer para despejar esas dudas¡Sirius!. Él era la respuesta a sus preguntas, pero, como salir de la casa sin tener que dar un motivo. ¡Aish! Que exasperación! Pero bueno, de algo estaba segura, tenía que hacer algo y ya. Averiguar la verdad sea como sea.

OoOoOoOoOoO

Harry y Ginny estaban reunidos con los demás en la sala mientras tomaban el té. Los niños estaban sentaditos en la alfombra rodeando la mesita del centro mientras admiraban a Fawkes. El fénix aún no recuperaba su esplendor, a penas y era una miniatura a la que le comenzaba a salir el plumaje.

La conversación que estaban teniendo los adultos, que era la oportunidad que Hermione había estado esperando, se inició por un comentario que Karmina había hecho con respecto al parecido físico de Lily con Ginny, y bueno, de ahí Ron dijo que no era solo lo físico, que eran muchas otras las cosas que Lily poseía que hacía que les recordara constantemente a Ginny, y que por eso todos los Weasley veían en ella a Ginny. Que era como si a través de esa pequeña ella hubiera regresado a la vida cuando la creyeron muerta.

Se hizo un silencio.

Luego Harry le agradeció por haberle salvado la vida y entonces, con el ceño fruncido, Ginny le dijo:

-Espera, no se de que me estás hablando¿Cómo esta eso de que salve la vida de Lily?

-Ginny, Sirius dijo que arriesgaste tu vida por ella- Ginny lo miraba extrañada- Veraz, Sirius dijo que intentaste escapar con la niña, pero que no pudiste lograr nada y fue cuando...

-Harry, no se realmente lo que me dices- volvio a interrumpir Ginny- Haber, si he estado escapando durante todo este tiempo con mi hijo, en que momento pude ayudar a Lily.

-Pero...

-Pero nada! Además apenas y la conozco. Haber dime cuando ocurrió eso- pregunto Ginny.

-La misma noche que nos dieron la noticia de tu muerte.- respondió.

-Pues no! Yo me fui con James, Laura y mi hijo.- explico Ginny y luego hizo una pausa- Para eso mi hija…- añadió; se interrumpió bruscamente al darse cuenta de lo que iba a decir. Los demás que no sabían nado respecto a la melliza e James, excepto a Hermione, la miraban con curiosidad.

-¿Qué hija?- preguntó Ron.

Ginny miró a Harry que a su vez la miraba.

-Ellos no saben nada.- le dijo Harry.- ¿Quieres que les diga?- Ginny dudo un poco, pero luego asintió. Era lo mejor.

Entonces Harry les contó sobre la melliza de James.

Y mientras él les contaba la penosa historia, tres pares de ojos, a parte de Hermione, muy perspicaces se fijaron en la pequeña Lily que en esos momentos se estaban riendo con Ludwika por una broma que Patrick le había hecho a James.

-Y bueno, eso fue lo que pasó.

Se hizo un silencio y luego Draco dijo:

-Y entonces, después que Ginny saliera huyendo con su hijo y Laura; Sirius y Dumbledore llegaron…

-Llegaron antes que nosotros.- recordó Ron asintiendo.-, y después del jaleo fuimos para el ministerio y encontramos a Sirius con Lily.

-Dijeron que Ginny había salvado con su vida a Lily y que no tenía familia.- dijo Harry también mirando a Lily. De súbito sintió como si la respuesta a una pregunta que estaba flotando en el ambiente lo golpeara hasta sacudirlo y hacerle ver lo que no había visto durante todos esos años.

-¡Maldita sea!- exclamó poniéndose de pié. Los niños lo miraron con las boquitas abiertas por la "palabrota". Draco lo miró con las cejas enarcadas, Ron frunció el ceño, Darius y Karmina muy interesados por el descubrimiento, Hermione calculadoramente y Ginny…

-Harry¿tu crees que…?- su voz estaba ronca y tembleque.

Harry la miró y vio sus ojos brillantes de anhelo y lagrimas.

-¡Dios mío¿Sería posible?- dijo Karmina.

-Yo creo que sí.- dijo Hermione. Todos la miraron.

-¿Qué cosa?- preguntó Ron con una idea loca en la cabeza.- Di, Hermione. Di.

Hermione se contuvo de poner los ojos en blanco.

OoOoOoOoO

-Creo que nuestros papás han descubierto algo- dijo Joaquín.

-¿Qué será?- preguntó Ludwika interesada.

-¡Quién sabe! Pero, te miran mucho pelirroja.- le dijo James a Lily.

-No has hecho nada malo¿verdad?-dijo Patrick ceñudo.

Lily miró a los adultos extrañada, luego a sus amigos y se encogió de hombros.

-Me miran porque les gusto.

OoOoOoOoO

-No estoy muy segura, pero¿Qué posibilidad existe de que el mortifago que se llevo a tu hija, Ginny, no hiciera el trabajo que le encargaron?-le decía Hermione.

-Ninguna. Porque el desgraciado regresó muy campante alardeando su hazaña.- decía recordando el momento.- No, es imposible que lo que dices haya ocurrido.

-Pero no regresaste a por ella¿verdad?

-El profesor Dumbledore no me dejó. Dijo que era mejor así. Que dejara el pasado con el… pasado.- y al decir esto miró a Harry que le devolvía la mirada.- ¡Oh, Dios mío!- se hundió en el sofá totalmente confusa. No podía dar crédito a lo que se estaba desenmarañando.

-Espera un momento- decía Ron.- Cariño¿acaso estas queriendo decir que Lily podría ser…?

-Es sola una suposición. La verdad es que no tengo ninguna prueba al respecto, a menos claro que vaya con Sirius y se lo pregunte directamente, pero aún así existe una muy remota posibilidad que él quiera decirme algo al respecto.

-A ti no te dirá nada, pero a mi sí.

Todos miraron a Harry. Su rostro oscurecido por una sombra. Sus preciosos ojos verdes daban la impresión de ser de un negro peligroso.

-¿Harry¿Qué haces?- le preguntó Ron.

-Esta tarde tengo que encontrarme con Sirius. –Iban a encontrarse en el 12 de Grimmauld place e ir luego hacia St. Eiji. – Si no les importa, quiten la maldita cosa.

No les importaba, pero…

-Yo iré contigo.- dijo Ginny decidida.

Harry se dio vuelta para mirarla.

-No.- fue su respuesta.- Es peligroso.

-¿Y crees que en estos momentos me importa sabiendo lo que está en juego?

-Pero a mí si me importa. A estas alturas los mortifagos deben estar al tanto de nuestra ubicación y esperaran a que cometamos el más mínimo error para atacar.

-Ginny, Harry tiene razón…- decía Ron con cautela ante la insistente determinación de su hermana.- puede ser peligroso.

Pero Ginny no le escuchaba miraba a Harry.

-Se trata de mi hija- le dijo-, no puedes excluirme de aclarar esta verdad. No después de todo este tiempo.- hizo una pausa- Si es verdad lo que suponemos, si Lily es quien creemos ser, entonces quiero estar presente para cuando Sirius certifique o niegue esta verdad.

Ginny había sufrido tanto, que Harry no quería que pasara por lo mismo si al final Lily no tenía nada que ver con ellos, sin embargo, creía que de alguna u otra forma se lo debía.

-Esta bien.- dijo finalmente.- Pero no te despegarás de mi lado ni un solo instante.

-Te lo prometo.

Asintiendo, Harry miró a Draco, Ron y Darius.

-Dennos una hora.

Sincronizaron sus relojes.

Luego, tras quitar el encantamiento Harry y Ginny abandonaron la casa, caminaron hcia el centro de la aldea y se desvanecieron.

OoOoOoOoOoO

Fue una enorme y grata sorpresa para Molly Weasley ver a su hija en Grimmauld Place. Bueno, ella no sabía el motivo de su visita mucho menos, y aunque le hubiese gustado contarle sobre ello no lo hizo; simplemente le saludo un momento diciendole "hablaremos después, mamá" y luego, junto a Harry, fue al estudio donde Marina les había dicho que Sirius estaba con Arthur y Remus.

Harry no llamó al entrar, simplemente giró la perilla e ingresó sin importarle si los ocupantes mantenían una conversación privada o no.

-Que bueno que los encuentro… a los tres.- dijo calculadoramente. Harry llegó a la conclusión de que si Sirius sabía la verdad sobre su hija, entonces el Ministro y Remus también.

-Harry, te estaba esperando- decía Sirius con una afable sonrisa que se borró en el momento que vio a Ginny avanzar hacia ellos.- ¿Ginny?

-Buenas tardes.- saludo por costumbre.- Padre.

-¿Qué haces aquí, hija?- preguntó sorprendido Arthur.

-Vino conmigo.- dijo Harry.- Porque ambos tenemos que aclarar algo que sospechamos están al tanto.

Remus y Sirius intercambiaron miradas extrañadas.

-¿De que se trata?- preguntó Remus.

Y como Harry no se quería ir por las ramas, dijo:

-De Lily.

Y esta vez el intercambio de miradas fue entre Arthur, Sirius y Remus. Entonces eso fue mas que suficiente para dar por hecho que los tres sabían.

-¿Qué hay con mi nieta?- preguntó Arthur.

Hipócrita!- pensó Harry.

-Es muy sencillo. – dijo – Solo quiero que me confirmes si lo que dijiste sobre la familia de Lily es verdad.

-Harry…

-Porque si mal no recuerdo, dijiste que Lily estaba… ¿Cómo le llamaste¿Huérfana? Si, bien, creo que eso dijiste. – pausa – Dijiste que no tenía a nadie en el mundo, que estaba sola. Sola.

-¿Qué es exactamente lo que quieres saber, Harry?- preguntó con semblante inescrutable. Si bien últimamente Sirius le había estado evitando la mirada, esta vez era diferente.

-Solo quiero la verdad.

-Quieres la verdad.- repitió tranquilamente.- ¿Y por dónde quieres que empiece?

-En que me digas si Lily es hija mía y de Ginny.

Silencio.

-Sí.

Y entonces pasó. Una especie de aura oscura con olor a sangre se apoderó de Harry.

Iba a matar a Sirius.

-¡Maldito seas!- rugió furioso conteniendo sus deseos de lanzarle un avada kedavra. Se sentía traicionado de una manera que… que no sabía como explicar. Sirius. Maldito fuera por ocultarle una verdad como esa durante tanto años.

Ginny no podía creer lo que acababa de develar Sirius. No podía creer que después de haber visto su dolor y su sufrimiento durante más de cinco años le ocultara una cosa como esa. ¡Dios Bendito¿Por qué¿Por qué no le dijo nada?

-Usted también lo sabía¿verdad, ministro? Usted estaba al tanto de esto¿no?

Arthur miró a su hija, no a Harry.

-Lo siento.

-¡¿Por qué?!- le reclamó la pelirroja ante la nueva revelación. Su padre. Su propio padre… le había ocultado semejante verdad.

-Estuve muchas veces a punto de decírtelo, hija, pero…

-¡Pero nada!- exclamó ella.- No tenías derecho a ocultarme algo así. ¡Tú no!

-Hija, yo... Mira, es que no teníamos opción. Dumbledore dijo que era mejor no decirte nada sobre tu hija.

-¡Dumbledore!¡Dumbledore!¡Dumbledore¡¿Otra vez él?!-exclamó Harry furioso.

-Escuchen, si nos dejan, podremos hablar con calma y explicarle lo que realmente pasó esa noche.- dijo Remus.- Por favor- insistió cuando se dio cuenta que ni Harry ni Ginny quería escucharlo. Al final, la pareja, mejor dicho, Ginny tomó asiento mientras Harry se quedaba de pie junto a ella.

-Hablen pues.

Tras un breve silencio, Remus comenzó.

-Dumbledore decidió no decirle nada a Ginny que su hija había sobrevivido. Que el mortifago no había matado a su hija, y que la había dejado abandonada junto al cuerpo de una bruja muerta.- pausa. No quiso ni mirar a la joven, pero siguió hablando.- Justo en ese momento, Sirius y el profesor Dumbledore, llegaron para ser testigos de ello.

-Yo…, me acerqué a la bebé sin creer aún lo que había escuchado. No podía creer que tuvieran una hija que.. bueno, al final fuimos a ayudar a Ginny, pero apenas y habíamos dado un par de pasos cuando escuchamos una explosión. No llegamos a tiempo. Ya nadie se encontraba ahí. Justo después, aparecieron varios aurores, Harry entre ellos.

Claro, Harry recordó ese momento. Fue la primera vez que vio a Lily antes de recibir la orden de ir en busca a los responsables.

-¿Por qué no le dijiste la verdad?, le pregunté Dumbledore. Dijo: Para no perturbarlo. Si se enteraba a lo mejor no cumplía correctamente con su obligación.

-¿Y después¿Por qué se lo callaron?

Remus fue quién habló:

-Después, bueno, no sabíamos como ibas a reaccionar y entonces se decidió que no se te dijera nada a menos que sea necesario. En cuanto a ti Ginny, no te lo dijimos ya que debido a las circunstancias, era mejor mantener a los niños separados por su propia seguridad. James se quedo con Ginny y Lily contigo. Era lo mejor.

-Por eso accedí que vinieras aquí con mi nieta.- hablaba Arthur. Harry lo miró desconcertado al igual que Ginny- Cuando supe quien era esa niña insistí que vinieras aquí, sabiendo lo ocurrido con mi hija. No me importó en absoluto aceptarte con tal de estar cerca de mi nieta.

Harry no podía creérselo, simplemente le parecía que todo se trataba de una pesadilla.

Malditos fueran todos ellos¡Como se atrevían!

Miró a Arthur con decepción, y luego a Remus, a Sirius. A él más que a nadie. Y no pudo evitarle decir lo que tenía para decirle...

-Nunca lo creía de ti Sirius. tú menos que nadie debiste ocultarme que Lily era mi hija- estaba furioso..y sus ojos emanaban ese brillo de ira tan conocido. Los cristales de la ventana comenzaron a temblar primero suave y luego peligrosamente hasta que reventaron en mil pedazos.-¡Cuando se supone que también eres PADRE!- y esta ves temblaron las estanterías de los viejo libros de la familia Black.

-Harry...

-Ni creas que esto te lo perdono. Con lo de James fue suficiente, y entendí porqué callaste, pero lo de Lily... Esta Sirius y tu Remus.- miró a Arthur Weasley – Usted – le dio la espalda y se acercó a una de las ventanas en busca de aire. Necesitaba calmarse. Sabía que lo que estaba diciendo y haciendo era una total bestialidad, pero ellos se lo habían buscado.

-Harry...

-Eres la peor de las basuras que he conocido, Black.

A Harry le dolió decir aquello. Sirius había sido como el padre que nunca tuvo; un ejemplo en su vida. Se podría decir que lo tenía en una especie de altar. Lo tenía.

Sirius le había fallado de una manera inimaginable y nunca se lo iba a perdonar.

Ginny tampoco.

Miraba a su padre con tanto reproche, furia. Arthur no sabía que hacer para disculparse con su hija.

-Ginny, cariño, yo…

-¡Nada!- no quería escucharlo. Tú mejor que nadie conocías mi dolor. Todo lo que sufrí por no tener a mi hija conmigo. ¡¿Cómo fuiste capaz¡Dios mío! Mi hija estaba viva y no me lo dijiste. ¡¿Qué clase de padre eres?!

-Hija, yo… lo hice por un bien.

-¡Nada! Nada justifica lo que me hiciste papá. - sentía que las fuerzas se le iban. Harry se le acercó rápidamente y la rodeo con sus brazos. Ella se refugió a él buscando el apoyo que necesitaba.- Nunca voy a perdonarte esto papá. Nunca.

-Calma amor, calma.- le decía Harry.

-Sácame de aquí.-le dijo. No deseaba estar por mucho mas tiempo bajo el mismo techo que su padre.

Harry no dudo en complacerla, aunque Arthur pusiera un poco de resistencia. Finalmente abandonaron la casa baja las incesantes preguntas de Molly que chillaba preocupada. Después. Se lo diría todo cuando estuviera mas tranquila.

Ahora no.

Después.

OoOoOoOoO

En el interior de una gran mansión, se acababa de terminar una reunión en el que un mortifago termino muerto por su incompetente desempeño.

-Maldita sea! Las cosas no están marchando con la rapidez que quisiera.- decía Lastranger. Mientras iba de un lado a otro. Dos de sus mas allegados le hacían compañía.- Si hubiera un forma, unamanera de ingresar a ese lugar.

-Lo único que nos queda por hacer es esperar…

-Esperar, Esperar, Esperar. ¡¿Cuánto¡Mierda! Las cosas no pueden continuar así.

-Bueno, las cosas no estarían pasando de esta forma si Druzila y la estúpida de Lindsay trabajaran como es debido.- decía Romilda.

-Cierra el hocico Romilda!- dijo Jordan.

-Háblame bonito, estúpido!- gruño la despampanante pero sanguinaria mujer...

-Cállense los dos!- dijo la voz fría, congelante hasta estremecer, de Lastranger. – No hagan que pierda la poca paciencia que me queda y termine por darles la misma lección que a Seinfeld.

El mortifago que acababa de morir.

Pero, pese a la advertencia, estos no dejaban de mirarse con desprecio.

Se formo un silencio desesperante que solo se vio interrumpido por los pasos de una nueva figura en la sala circular.

-Hasta que por fin te nos unes, hermanita¿Disfrutaste de tu visita?- quiso saber su hermano.

-Bastante.- dijo calmada, aunque su voz sonó fría. A su hermano le hizo gracia y lanzó una carcajada.

-¡Vaya! Me has hecho reír.- dijo al cabo de un momento mientras se secaba un lagrima.

Druzila lo miró realmente como si ya no supiera quien era. Sentía tanta lastima por él.

-Me voy.- dijo cuando su hermano reinició su ir y venir.

-Bien. Sólo mantenme informado y nada de desaparecerte por mucho tiempo, ya sabes que no me tiento el corazón cuando...

-Sí, si, ya lo sé. No me lo tienes que repetir a cada momento...

La mujer hizo un ademán de irse. Pero luego se detuvo y miró a su hermano.

-Quiero que sepas algo que me dijo Bella esta tarde.- Gregory dejó de caminar en círculos, y fue hacia la ventana mas próxima. No miraba a su hermana, pero ella esta segura que la oía.- Te extraña.

Lastranger ni se inmuto.

-Hermano, deberías pasar aunque sea unos minutos con tu hija.

-No.

-Pero es tu hija.- y como el hombre no le contestó, añadió:- ¡Por el amor de Dios, hermano! Olo tiene cinco años, y te necesita.

Finalmente, el hombre se dio vuelta y la miró.

-Si eso es todo lo que tienes para decirme entonces ya puedes irte.

Se hizo un incomodo silencio.

-Bien. Si es lo que quieres…, pero piensa en lo que te he dicho. Tu hija te necesita, y estoy segura de que tú a ella.

-No, no lo hace, me tiene a mi.- dijo Romilda.

Eso bastó para que Druzila diera rienda suelta a la rabia que sentía.

-Un hijo vale mil veces mas que una puta corriente como tú.

Romilda jadeo indignada.

-Me dijo Puta¿A mi?

-A quién más, si no. Eres una grandísima puta. Toda la vida lo has sido. No solo te enredas con mi hermano lo haces hasta con el mismo Jordan y quien sabe con que otro mas.¡Ja! como si con eso bastase para salvar tu tan visitado culo.

-¡Me vas hablando bonito estúpida! Si aquí hay una puta esa eres tú!

-¡Cállate, zorra! Acaso olvidas quien soy!

-Eso...me tiene sin cuidado!- dijo Romilda fríamente.

-¿De verdad¡Vaya! Que valiente, entonces creo que debería recordarte porque deberías temerme.- decía con voz fría y peligrosa mientras sacaba la varita.

-¡Muy bien! Entonces veremos si puedes!- dijo Romilda imitando a Druzila.

Lastranger sorprendido y divertido por lo que estaba pasando, decidió que si su hermana seguiría su consejo para con Bella, pero su perdí, iba a restringir las visitas que ella le hacía a Charlize. Sip, eso haría. Claro que no le diría nada para no estropear la pelea. ¡Whoa! Iba a ser divertido, sin embargo, la llegada de uno de sus esbirros ingresó al salón solicitando una audiencia con su señor.

Fastidiado por la intromisión, se acerco donde estaban ellas y detuvo la pelea antes de que comenzara. Ambas visiblemente furiosas no les quedó de otra que posponer el duelo para otra ocasión...

-Mejor te vas- dijo Lastranger a su hermana.-Es mejor que te vayas sin ningún rasguño. Yo me encargaré de Romilda.

La mujer no le contestó sólo le miró bien feo y también a Romilda que la hacía adiós con la mano y luego cuando se fue…

-Espero que lo que tengas que decirme sea algo realmente bueno como para presentarte de esta forma e interrumpir mi diversión, Krum.

Krum sonrió satisfecho consigo mismo, ya que sabía que lo que tenía que decirle a su señor era realmente importante.

-La paloma ha dejado el nido.

OoOoOoOoO

Harry y Ginny no llegaron inmediatamente a la casa. Aún les quedaba veinte minutos para que sus amigos quitaran el encantamiento, por lo tanto, se aparecieron en el parque que quedaba no muy lejos de ahí. Caminaron un poco en silencio cada uno sumido en sus pensamientos; de pronto Ginny se detuvo. Harry a su lado. Avanzó dos pasos y se colocó frente a ella.

-¿Qué sucede?- le preguntó.

Ella suspiró y luego le miró.

-No sé.- dijo finalmente. Se quedó en silencio un momento y luego siguió.- Desee tanto morirme cuando me quitaron a mi hija que ahora que sé que está viva, yo…- un sollozo la interrumpió. Harry redujo la distancia que los separaba y la abrazó.-, estoy tan furiosa y a la vez feliz. Tantos años de sufrimiento porque creí que mi hija había muerto y resulta que… Y Lily que creía que no tenía una mamá.

-Pero la tiene. Y se pondrá tan feliz cuando sepa que eres tú.

Ginny lo miró a los ojos.

-La amo. Desde el primer instante que la vi, la amé.

-Lo sé. Me pasó lo mismo cuando por primera vez la tuve entre mis brazos. Supe que ella era mía. Nuestra. Que a través de ella estaba unido a ti.- hizo una pausa, rió roncamente.- Y mira lo que son las cosas; al final resulto de que sí estaba unido a ti por ella porque es nuestra hija.

Las lágrimas resbalaban por la mejilla pecosa. Harry levantó la mano y con suaves masajes fue apartándolas.

A pesar de todo, de las circunstancias y de la forma en como se enteraron que Lily era hija de los dos, no podían evitar sentirse felices.

-Quiero ir a casa. Muero por ir con ella y decirle quién soy.

Harry le sonrió y enmarcó la cara pecosa de su pelirroja con sus manos y acercó su rostro al suyo. Sus narices se tocaban y sus labios casi rozaban.

-Se lo diremos entre los dos.

Harry no tenía intensión de aprovecharse del momento, pero es que la tenía tan cerca, y con los sentimientos a flor de piel, no estaba seguro de poderse contener de besar sus labios.

Ginny tampoco.

Ella deseaba que la besara y se lo hizo saber cuando se apretó contra él mientras se empinaba y levantaba el rostro en sutil invitación.

Un instante le estuvo mirando a los ojos y después, bajó los parpados para a continuación sentir el suave contacto de los labios masculinos sobre los suyos.

Con total ternura y devoción, Harry tomó sus labios abriéndolos con los suyos, acariciándole con la lengua en una suave y profunda danza que parecía no tener fin y que se fue intensificando cuando ella seguía sus pasos. Sus manos recorrían la espalda femenina de arriba a abajo, deteniéndose en la cintura y en la nuca. Apretando, profundizando…

Fue solo un segundo cuando el separó de ella y le volvió a repetir la pregunta que le había hecho durante el último paseo en el campo.

-Cásate conmigo.

Ginny sentía que estaba entre las nubes. No podía evitarlo. Lo amaba demasiado como para seguir resistiéndose a él, lo necesitaba tanto que estaba dispuesta a aceptarle pero¿Y si no funcionaba y todo terminaba mal? Ese terrible presentimiento era lo que la estaba reprimiendo de aceptar su propuesta de matrimonio.

Aunque le doliera en el alma, no podía estar con él. al menos no de esa manera. Deseaba tener una relación normal en una situación normal en la que estuvieran libres sin ni un tipo presiones como en el que ella se sentía desde que se separó de él.

Rompió el beso separándose suavemente de él. Una lagrima rebelde se escapo de sus ojos y Harry ya sabía lo que debía esperar de eso, y sin embargo, la acercó más a sí y se aventuro a secarla con el dorso de su mano. Recogió un mechón largo del cabello rojo fuego, como solía hacerlo en Hogwarts y suavemente con el índice de su mano, demarcó cada rincón del bello y pecoso rostro de la pelirroja.

-Te extraño, y sé que tu también lo haces.- Ginny no le contestó, pero lo miraba a los ojos. – También sé que todavía me amas.- pausa y sonrió todo presumido.

Era obvio que Harry la conocía bien.

-No voy a negar lo que has dicho, pero tampoco voy a aceptarlo.- estaba tranquila. Se podría decir que divertida. La misma Ginny juguetona de siempre.

-¿No?- dijo el sonriendole.

-No.

-Bueno, entonces tendré que someterme a la rendición. Temporal, claro.

Ginny no pudo evitar reír.

-Eres incorregible.

-No puedo evitarlo. Al menos no contigo.

Ginny le miró perdiéndose en el esmeralda de sus ojos que escondían promesas de una vida feliz llena de aventura, paz, pasión.

Una propuesta tentadora.

Sin embargo, nuevamente la sombra del pasado se interpuso. El mal acechaba y ella, James y ahora Lily estaban en peligro mortal. Lo que hizo que se angustiara y se sintiera culpable por no haber sido sincera con Harry desde el principio.

No era verdad que ella es a quien los mortifagos querían para llevar a cabo la resurrección del innombrable, sino a James. No obstante, por haber realizado un fuerte y antiguo encantamiento con el propósito de proteger a su hijo, para poder llegar a él, necesitaban de ella.

Su sangre tomada sin permiso.

-¿Pasa algo?- le preguntó Harry al ver el repentino cambio de humor de la chica.

Ella lo miró. Sus ojos encontrando los de él entonces decidió que tenía que decirle la verdad.

-Harry, yo tengo algo importante que decirte.- y por la forma seria, Harry la miró preocupado.- Quizás te enojes pero, debido a los malos entendido no quise que supieras el verdadero motivo por el que me hice pasar por muerta, claro que ahora que sabes que tienes un hijo, creo que… es mejor que lo sepas.

-De que se trata?- le preguntó.

-Es sobre James, él…

Pero antes que ella pudiera continuar, sonó la alerta.

Harry la sujeto del brazo y la apuró avanzar hacia la casa. ¡Demonios! Se había olvidado por completo que estaban en zona roja. Podía sentir varias presencias en torno acechandolos. Buscando el momento justo para atacar.

¡Malditos!

-Harry¿Qué haces?- le estaba apretando tan fuerte que Ginny creía que le iba a romper el brazo.

-Tenemos compañía.- le dijo, aunque habría deseado no hacerlo para no tener que preocuparla, pero dadas las circunstancias era necesario que estuviera preparada para un posible enfrentamiento. –Quédate junto a mi. No te separes ni un solo milímetro de mi lado a menos que sea necesario¿entendiste?- Ginny tragó duro antes de asentir.

Caminaron juntos un corto trecho hasta que dejaron atrás el parque, voltearon una esquina y luego…

Todo ocurrió tan rápido que ni tiempo a reaccionar les dio. Alrededor de quince hombres vestidos con túnicas negras y máscaras de plata los tenía rodeados. Atrapados. ¡Maldición! Aquello no tendría que estar pasando.¿Qué se supone que iba a hacer ahora?

Su primera reacción fue ponerse como escudo de Ginny dispuesto a todo. Que lo colgaran si permitía que la apartaran de su lado. Por otro lado, Ginny si bien se había encontrado en situaciones similares no pudo dejar de sentir miedo. Si la atrapaban y le quitaban lo que ellos querían, entonces James…

-¡Vaya, vaya, vaya! Finalmente la palomita abandono el nido. Muy mal hecho, Ginevra¿sabes lo peligroso que puede resultar esto para ti?

-Nada comparado de lo que va a pasarte a ti si te atreves a ponerle un dedo encima.- dijo Harry secamente. Aparentando una tranquilidad que no existía pese a la forma como se enfrentaba al enemigo

-¿De verdad lo crees?- el mortifago rió socarronamente. - ¡Que inocente!

¡Maldito!

-Será mejor que se larguen.- les advirtió. – A menos que quieran residir a Azkaban.

-Siento mucho rechazar tu oferta, Potter, pero no hay tiempo, verás, como bien debes saber, mis amigos y yo tenemos una cita con la madre de nuestro futuro Lord.

¡¿Perdón?! Harry no había entendido nada. ¿De que diantres hablaba ese hijo de puta!

-¡Ah, caramba!- exclamó el mortifago divertido – Por la cara que traes Potty, me da la impresión que no sabes de quien estamos hablando¿no es verdad? Mi señora¿es que acaso no le ha dicho que sin su colaboración no podemos tocar su bien amado hijo?

Harry la miró brevemente, ella tenía la cabeza abajo y sus manos se apretaban fuertemente que lo nudillos estaban blancos.

Entonces no fue necesario que ella le confirmara lo que había creído se trataba de un error. Imperdonable. Ser ajeno a una verdad tan importante como esa… ¡Diablos! Estaba al limite de su autocontrol. Era a su hijo a quien ellos querían, y no a Ginny como desde el principio creyó. ¿Por qué Ginny no le había dicho nada? Deseaba saber los motivos, pero en la situación en que se encontraban no era posible. Además, el mortifago había dicho que sin Ginny no iban a poder coger a James.

-Si, bueno. Así como ustedes no quieren perder tiempo visitando Azkaban, yo tampoco deseo perderlo teniendo esta plática tan amena y reveladora.- de alguna u otra manera tenía que sacar a Ginny de ahí, y si hacer un trato con ellos era necesario, entonces lo haría.

- Jajajaaj..buen intento Potter, pero siento informarte que esto no se acaba a menos que yo lo quiera.

Y acto seguido los otros mortifagos comenzaron a rodearlos y acercarse lentamente a Harry y Ginny "¡Maldición! Piensa en algo rápido" se dijo Harry. Cada una de las posibles alternativas para escapar de ahí eran remotamente casi imposibles de hacer, y enfrentarles abiertamente sería suicidio. No iba a poder con todos y proteger a Ginny a la vez. En cuanto a desaparecerse, esa posibilidad le agradaba, sin embargo, había que correr un mínimo riesgo. Si uno de los mortifagos se cogía a él en el momento... sería lo mismo que nada.

Si tan solo Ron y Draco estuvieran con él…

Entonces como si alguien hubiera escuchado sus plegarias, el reloj de su muñeca vibró en el preciso momento en que se disponía a arriesgarlo todo y enfrentarse a sus oponentes. Era obvio lo que tenía que hacer.

No dudo en sacar su varita y lanzar un maleficio contra los mortifagos que bloqueaban el camino hacia su casa. Los mortifagos se hicieron a un lado lo que aprovechó Harry para levantar una cortina de polvo que les permitiera pasarlos sin ser vistos. Tomó la mano de Ginny y corrieron a través de la espesura. Varios rayos de luces pertenecientes a maldiciones pasaron cerca de ellos, sin embargo, a Ginny llegaron a darle en la pierna lo que provocó que se tropezara. ¡Mierda!- exclamó Harry furioso mientras levantaba a Ginny y la colocaba sobre su hombro. Ginny que también había sacado su varita comenzó a disparar contra los mortifagos que estaban a su vista mientras Harry se encargaba de los que comenzaban a bloquearle el paso.

Y entonces llegaron a la casa. Entraron rápidamente.

Y cuando la puerta se cerró.

-¡Sellen la casa de una maldita vez! – gritó mientras dejaba a Ginny cerca de uno de los sillones.- ¡Maldición!

El muslo de Ginny sangraba y se ponía de un feo color negro.

-¿Qué está pasando?- preguntó Ron.

-No hay tiempo para explicaciones. ¡Sellen la casa, ya!

Y justo cuando Ron, Draco, y Darius estaban a punto de terminar de hacer el encantamiento, la puerta por la que Harry y Ginny habían ingresado, estalló hasta convertirse en polvo, las ventanas, todas, estallaron como una lluvia de filudas agujas.

Al segundo, los indeseables estaban dentro. Y tenían a Ginny.

OoOoOoOoOoO

Karmina no se lo pensó dos veces cuando le dijo a Hermione que saliera de la casa por el pasaje secreto hacia el parque y tomara el traslador que la llevaría a Grimmauld Place.

-Tienes que avisar a los otros lo que esta pasando.- decía Karmina.

-¿Contraseña?- preguntó el cuadro de una joven mujer mientras practicaba el ballet.

-¡Pelirroja!- dijo Karmina. El cuadro se apartó y entonces varias lámparas de aceite se encendieron iluminando el oscuro pasaje.

-¿Y tú que harás?- le preguntó Hermione mientras guiaba a los niños que miraban nerviosos la entrada al sótano en el que estaban.

-Pienso distraerlos.

-¿Distraerlos?

-Sip. Hay que ganar tiempo hasta que los refuerzos lleguen y mientras tanto, yo me ofrezco como distracción.

-Karmina, esto no es un juego. Es peligroso.

-Lo sé, pero si no soy yo¿Quién entonces? Tú no puedes por tu estado. Además no olvides el impacto que siempre causa mi presencia.

-No creo que este sea el caso.

-¿Lo crees? Bueno pues, yo no. Después de todo son hombres¿no?

De verdad que estaba decidida, y Hermione sabía que no iba a poder hacerle cambiar de opinión.

-Eres muy valiente.- Karmina le sonrió.- Cuídate¿vale?

Después de las despedidas, luego que el cuadro se volviera a cerrar, Karmina respiró profundamente y salió del sótano.

OoOoOoOoO

-¡Suéltala, Maldito cabrón!- rugió Harry queriendo librarse de los mortifagos que le tenían custodiado a punto de varita. Tres para ser exactos. Uno le apunta en la cabeza, el otro en el cuello y el tercero en el pecho.

En una situación parecida se encontraban Ron, Draco y Darius.

Ginny estaba en el sillón en el que Harry la había dejado. Miraba a sus amigos horrorizada e impotente. ¡Por los clavos de Cristo! Ahora mas que nunca se arrepentía de haber regresado.

Sus ojos se desviaron de ellos y entonces sin siquiera advertirlo se encontró con la penetrante mirada verde de Harry.

-¡Ay, Potter¡Que lenguaje el tuyo!, dime¿Es que acaso tus padres nunca te enseñaron a ser respetuosos con los demás¡Oups! Olvidé que no tuviste padres.

Harry cerró tan fuerte los puños que se oyó el crujido de la presión.

¡Mierda! Iba a matar a ese sujeto.

Entonces intentó avanzar, pero el mortifago que apuntaba a su garganta le dijo: Ni lo pienses, o te mueres.

-No, no, no.- dijo el líder de ese grupo- No podemos matarlo; Potter es del Señor Lastranger.

El mortifago hizo una pequeña inclinación de disculpa y entonces aflojo un poco la presión del cuello.

El mortifago líder decidió que era momento de irse, sin embargo, cuando se dio vuelta hacia Ginny y vio la fea herida del muslo, dijo con desagrado:

-Esto no va a gustarle nada a mi señor, ver a su futura esposa en este lamentable estado…

Ginny lo miró con ojos asesinos.

Jordan solo sonrió burlonamente, antes de dar por finalizada la plática. Entonces, ocurrió, Ginny fue levantada del sofá. Se la llevaban mientras que Harry y los otros solo podían mirar con impotencia como ocurría todo.

¡Malditos!

Sin embargo, la inesperada llegada de Karmina sorprendió a todos.

Con un impecable movimiento de varita más el debido encantamiento, desarmó fácilmente a los mortifagos que custodiaban a Harry, Ron, Draco y Darius, apoderándose luego de las varitas de estos que otro custodiaba.

Luces rojas y violetas comenzaron a ir y venir. Guiados por la cólera y el afán de librar a Ginny de sus captores, Harry y sus colegas no dejaban dar paso a las contemplaciones. Estaban tan enfurecidos que antes de desmayar a sus oponentes les lanzaban un cruciatus como mínimo.

Y para cuando ya casi no quedaba oponentes, los jóvenes aurores tuvieron que parar ante la nueva situación.

Ya no solo tenían a Ginny.

-Muy bien hecho, cariño, pero tu intervención no ha servido de nada como puedes ver.

-¿No¡Vaya! Y yo que creí que me había resultado…

Jordan rió suavemente, y luego, mirando a los aurores dijo:

-No creo que quieran arriesgarse a que alguna de estas damas salga lastimada, así que les sugiero que retrocedan y que no intenten nada estúpido, como por ejemplo seguirnos.

Mientras Karmina fruncía el ceño indignada, Ginny la miraba preocupada, lo último que deseaba era que su amiga saliera dañada por su causa.

-¡Déjenla! Ya me tienen, no es necesario que la usen a ella también.- les dijo la pelirroja.

Pero Jordan la ignoró y entonces fueron retrocediendo con Karmina y ella de rehenes.

¡Por las campanas del infierno! Algo debía hacerse¿pero que? Harry estaba desesperado, ver como se llevaban a Ginny era insoportable. ¡Caramba! Si se atrevía a siquiera a desarmar al tipo que llevaba a Ginny, podía lastimarla y en cuanto al líder que se escudaba en Karmina… aunque su puntería fuera excelente no estaba muy seguro de lograr mucho, no si los hijos de puta tenían los ojos fijos en él y no en los otros…

Fue entonces que Draco le sorprendió.

A todos.

-¿Con quienes crees que tratas?- dijo el rubio- De aquí no sales desgraciado.

Y acto seguido, con una impecable puntería lanzó un hechizo sobre la mano con la que Jordan sujetaba la varita.

Este soltó a Karmina, que al precipitarse por escapar tropezó y cayó sobre un montó de vidrios rotos que se clavaron sobre la piel de su brazo derecho y pierna del mismo lado. Chorreaba sangre por todos lados.

Y cuando Harry tenía una nueva oportunidad que no pensaba dejar escapar, de ningún lado aparecieron mas mortifagos. Esta vez no fueron piadosos con él ni con los otros.

El cruciatus y el que estuvieran desarmados fue fundamental para dañarles, para torturarlos hasta hacerles sangrar.

-¡No!- exclamó Ginny pálida. -DEJENLOS¡NO LES HAGAS DAÑO, POR FAVOR¡BASTA! – gritaba desesperada como si con eso lograse evitar lo inevitable.

Pero ellos siguieron hasta que los refuerzos de la orden del fénix, llegaron.

-Fuera todo el mundo!- gritó Jordan dejando de lado su intento de ir por Karmina, entonces una fracción de segundo después ellos desaparecieron llevándose a Ginny.

Y Harry impotente, sin poder hacer nada, sólo le quedó observar como le arrebataban Ginny.

Una vez más.

-¡Ginny!

-Hay que llevarlos al hospital¡ya!

Fue lo último que escucho Harry antes de perder el conocimiento.

OoOoOoOoO

N/A: podría haberme quedado mejor, pero como ya os dije innumerables veces, no soy buena haciendo escenas e acción. ¿Maga? Bueno, ella anda en otra onda. La pobre anda en sus líos del corazón: Amiga, olvídalo.

¡Oups! Creo que me estoy saliendo del tema, I am sorry. Yo ando en las mismas, hasta peor se podría decir.

Mejor me dedico al fiction.: Mis amores, a partir de aquí ya no solo me centrare en Harry y Ginny como hasta ahora lo he estado haciendo, habrá también un Draco y Karmina, Nicholas y Lindsay, Charlie y Druzila, y otros.