Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer salvo los que yo inventé para la historia. La historia es mía.
Capítulo 13
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pov Bella
Luego de haber hablado con Noa y decirle que yo en realidad era su madre, las cosas no marcharon bien como yo esperaba.
Todo estaba bien entre nosotras, a pesar del enfado y capricho que había presentado, ella ahora estaba tranquila. Incluso me había pedido quedarse conmigo al día siguiente y como yo no tenía mucho que hacer, acepté y la llevé conmigo al trabajo.
Aproveché que Jessica llegó temprano y me hizo un informe resumido de lo que sucedía en la estación y fui más tarde con Noa.
No estaba preparada para cruzarme con Rosalie, mucho menos para darle explicaciones de Noa. Resultaba extraño, pero no quería que se metiera.
—¿Tanto quilombo por una porción de pizza?— preguntó Jess.
—A Rosalie siempre le gustó tener el orden sobre todo y siempre parece ser que le preocupa todo.
—Supongo que entiendo…— asintió. Ambas estábamos caminando hacia la estación, Noa nos seguía detrás, escuchaba sus pies chocar contra el piso, había lloviznado por la mañana dejando charcos de agua en los que la niña se entretenía saltando.
—Hazme acordar que compre botas de lluvia— susurré mirando a mi hija, sus jeans ya estaban algo manchados con lodo. ¿dije "mi hija"? bueno, ya me estaba haciendo a la idea.
—Hey Bella…—Jessica frenó en seco y me detuvo con una de sus manos, la miré un momento y luego seguí la dirección de su mirada.
— ¿Qué demonios hace él aquí?— pregunté quedándome helada. Detuve a Noa antes que siguiera caminando por su cuenta ignorando sus quejidos por que la soltara.
—Yo que sé. Seguro quiere hablar con el jefe de policía…—me codeó. La miré con cara de pocos amigos.
—Ve con Noa a algún lado, al parque, por un helado, lo que sea.— ordené entregándole a la niña.
—¡Pensé que íbamos a pasar el día juntas! Mentiste— Noa se quejó cruzándose de brazos, sus ojos se cargaron de lágrimas poniéndose brillosos.
—Y lo haremos bichito— me agaché a su altura y acaricié su mejilla— tengo que hacer esto primero ¿si? Con suerte solo tomará media hora, necesito que vayas con Jess mientras tanto. Te lo compensaré.
Noa frunció el ceño, mirándome muy enfadada pero asintió.
—Esa es mi niña — besé su frente y me puse de pie. Jess me miraba de manera extraña y recordé que ella aún no sabía nada, tampoco pensaba comentarle aún. Además seguro ya lo sospechaba.
—Iremos al parque— anunció— cualquier cosa, llámame al radio.
—Gracias, Jess.
—Buena suerte… vamos Noa.— Jess me dedicó una sonrisa antes de irse con Noa.
Tomé una buena bocanada de aire y caminé hacia la estación, yendo directamente a mi oficina. No me sorprendió encontrarlo allí cuando yo llegué, él había entrado seguramente con el permiso de alguien y porque la puerta de mi oficina se encontraba abierta. Yo ni siquiera llevaba mi uniforme puesto todavía.
Sabía que debía entrar y enfrentarme a él, hablar. Pero ¿qué mierda le diría?
Él miró hacia la puerta, notando mi presencia y ya no tuve escapatoria. Caminé manteniendo la calma e ingresé a mi oficina.
—Edward…— lo saludé, o creí que eso hacía. La voz me salió más seca de lo que esperaba.
—Bella…— se puso de pie, sorprendido de verme luego de mucho tiempo.— Yo… esperaba hablar con el oficial Swan.— habló señalando la foto de Charlie colgando en una pared.
—Pues… aquí estoy.— saqué mi placa del bolsillo y se la mostré, luego cerré la puerta para darnos privacidad.
—¿Tú?— preguntó sorprendido.
—Sí… tengo el puesto hace un par de años. Mi padre falleció hace meses, Edward.— informé.
—¿Tu eres todo lo que hay?— de acuerdo, eso ya fue ofensivo.
—¿Crees que no voy acorde al puesto?— comencé a molestarme— Soy todo lo que tienes, Edward. ¿A qué viniste?
Edward se acomodó en su asiento, rascó su barbilla pensando un momento y luego sus ojos hicieron contacto conmigo. Le mantuve la mirada aunque ese contacto me estaba matando internamente.
— Vine por el caso de… Kayla McCarty.— no le costó pero aún así noté que apenas recordaba el nombre.
—¿Tienes algo que aportar sobre el caso?— Edward se arrimó al escritorio, acercándose a mí más de la cuenta.
—¿Qué hay de ti?
—¿D-disculpa? — su cercanía me intimidaba un poco.
— ¿Estás poniendo todo de ti en el caso?
—Por supuesto que sí, Edward. ¿Viniste a cuestionar mi trabajo?
— Vine porque prometí a Rosalie y Emmett ayudarlos a encontrar a su hija. Una agente especial está esperando afuera, supongo que la conoces… ¿Angela Webber?
Debía ser una broma.
— ¿Y porque les prometiste ayudarlos? ¿te metes como si nada y contratas a alguien que no tiene nada que ver aquí?
—Confío en Angela, de la manera en que tú no lo hiciste. Te guste o no ella tiene derecho a acceder al caso porque los padres de la niña la autorizaron.
No sabía qué mierda decir. ¿Edward había viajado hasta acá para meterse de lleno en el caso?
—Isabella, no tienes mucha información sobre Kay, acepta la maldita colaboración de Angela, no va a molestarte. Tal vez incluso te demuestre que ha mejorado y quieres contratarla de nuevo...— sonrió.
—Muy gracioso. Le informaré a Eric— me levanté y caminé hacia la puerta.
—¿Eso es todo?— preguntó. Me giré a mirarlo, preguntándome qué demonios quería entre tantas vueltas.
—¿Quieres algo más? — me arrepentí en ese mismo momento de haber hecho esa pregunta. Edward se levantó de la silla y llegó a mi en dos simples pasos, me agarró ambas muñecas y luego las sostuvo contra la puerta con una sola mano, su boca buscó la mía y con la mano libre acercó mi rostro al suyo.
Sentí cómo mi cuerpo reaccionaba a su tacto, dejando que él aún tuviera efecto sobre mi. Disfruté del beso unos segundos, recordando que estábamos contra la puerta y que si yo no buscaba a Eric, él podría parecer en cualquier momento.
Intenté apartarme, pero Edward tenía fuerza y no me lo permitía. Volteé la mirada buscando algo de aire.
—Edward… basta.— al sentir que aflojó el agarre en mis muñecas, liberé mis manos y lo aparté con fuerza— Idiota. ¡Hay cámaras!— Edward se rió mientras me observaba. Maldita sea, seguía siendo un imbécil.
—Genial, estaremos en primera plana
—Vete a la mierda.— salí de ahí esperando no estar bastante desarreglada y buscando a Eric para… ya había olvidado el motivo. Maldito Edward Cullen.
Eric se encontraba hablando con Ángela cuando lo encontré, al menos eso me facilitaba las cosas ¿no? Quise suponer…
—Eric— lo llamé.
—Bella…—sonreía— finalmente conozco a Angela— murmuró sin quitarle los ojos de encima, había olvidado que Eric no había llegado a conocerla.
—Hola, Bella— me saludó Angela. Le sonreí apenas ya que las cosas no habían terminado bien entre nosotras.
—Angela fue contratada por Emmett y Rosalie para el caso de Kay…—le informé.
—Sí, precisamente me lo estaba comentando en este momento.— asintió.
—Oh, bueno… lo siento. Dale los informes, todo lo que hemos…—me fijé en que Ángela me estaba observando detenidamente y por un momento me puse nerviosa, me recompuse antes de hacer alguna estupidez y arrepentirme luego— averiguado. Ella necesita saberlo…— miré a Angela y ella sonreía como tonta mirando hacia otro lado. Genial.
—Si, jefa.— asentí a Eric y los dejé solos, dándoles una mirada cuando ya estaba bastante alejada de ellos. Parecía ser que ambos se habían caído bien. Negué con la cabeza y entre en la oficina— Ya informé a Eric y ya conoció a Ang…— dejé de hablar al encontrar la oficina vacía. Edward se había ido.
Tomé asiento y encendí la computadora, revisando los informes que Jess me había comentado y poniéndome al día en el trabajo. Jessica regresó más tarde con Noa y decidí irme a casa dejando a Jess a cargo. Compré comida para ambas y fuimos a mi departamento donde Noa se puso hiperactiva de la nada.
—¿No te cansó ir al parque?— pregunté mientras ponía la comida en platos. Recordé el consejo de Alice sobre cocinar y decidí ponerlo en práctica esta noche, la comida que había comprado no me gustaba tanto.— Ven, bichito, comamos.
—¡Yo nunca me canso!—gritó corriendo por toda la sala, rodé los ojos y me senté a comer, Noa llegó corriendo a mi lado y casi choca contra mi silla— comer es aburrido, Bella.
—¿Quieres que ponga música?— pregunté luego de terminar de masticar. Noa asintió sonriendo mostrando sus relucientes dientes y tuve que levantarme para encender el reproductor.
Había estado escuchando los backstreet boys los últimos días a causa de Noa, así que eso escuchábamos. Minutos después de que arrancara la primera canción deduje que no fue una buena idea ya que Noa cantaba a los gritos sin fijarse en lo que comía, tenía miedo de que fuera a atragantarse y todo sería mi culpa.
La canción I want it that way comenzó cuando me levanté a lavar los platos y un sentimiento de nostalgia se apoderó de mí. Maldito Edward.
—¡Bella!— llamó mi atención Noa. La miré y sonreí como pude, intentando escucharla— ¿Quién era el señor que estaba hoy en tu trabajo?— diablos. Comencé a sentir la falta de aire, escuchaba el correr del agua caliente y no podía moverme para cerrar la canilla. Podía ver como Noa movía los labios diciéndome algo que no llegaba a escuchar. Todo se disolvió de repente, era demasiado tarde cuando caí en la cuenta de que me estaba desmayando.
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Pov Emmett
Un nuevo despertar volvía a alegrar mi mañana y eso se debía a que el otro lado de la cama ya no estaba vacío, mi esposa estaba ahí, durmiendo plácidamente.
Nos habíamos asegurado de que nuestro hijo estuviera profundamente dormido antes de empezar a realizar nuestras travesuras, asegurándonos también de no hacer mucho ruido lo que hacía que Rose se riera con cada cosa que chocábamos o cada intento extraño que yo hacía para que ninguno de los dos hablara.
Nos dormimos alrededor de las dos de la mañana y ahora nuevamente eran las siete y tenía que levantarme. Besé a Rose en la mejilla sin despertarla y me levanté buscando mi ropa.
Fui a ducharme y preparar el desayuno para mi hijo, todo parecía volver a ser como antes, el regreso de Rose era una gran alegría para nosotros pero eso no significaba que debamos aplazar nuestras actividades.
—Buenos días— saludó Rose minutos más tarde cargando a nuestro hijo. Ian aún estaba dormido, apenas podía abrir los ojos y su cabeza estaba recostada en el hombro de su madre.
—Buenos días— sonreí y me acerqué a ella para besarla en los labios. Rose sentó a Ian y mientras él intentaba tomar su leche, Rose se dispuso a ponerle los zapatos. Ambos intercambiamos sonrisas mientras yo iba de un lado a otro buscando cosas del trabajo y ella le ataba los cordones a mi hijo.
—Ya se hacerlo, mami— le contó Ian. Sonreí nuevamente y fui a nuestra habitación dejándolos solos un momento.
Agarré mi celular, que había apagado por obvios motivos y me sorprendió la cantidad de llamadas perdidas que tenía de Alice y Jasper. ¿Qué demonios?
Regresé al living ya vestido y revisando los horarios de las llamadas, pensando en comentárselo a Rose.
—Sabes, pensaba en que hoy puedo llevar yo a Ian a la escuela— Rose sonreía mientras se acercaba para arreglar la corbata que llevaba puesta. Agarró las solapas de mi camisa y sonreí con ella— ¿sabías que no hay casi nada en el refrigerador? ¿Cómo han sobrevivido?— dejó un casto beso en mis labios y regresó con Ian, le seguí el paso.
—Nos las arreglamos bastante bien, de hecho sabía que tenía que ir de compras estos días…— guiñé un ojo a Ian haciendo que él también sonriera.
—Papá cocina de diez, mamá. Deberías probar sus platillos— sonrió intentando guiñarme un ojo como yo lo había hecho.
—¿En serio? ¿Y qué cocina? ¿Pasta?— ella revolvió el cabello de nuestro hijo y luego besó su mejilla— ya creo que sí, principito. Busca tu mochila y salgamos, se nos hace tarde.
—A todos mis compañeros se les caerá la cara cuando te vean mamá, ellos me decían que no volverías— comentó Ian bajando de la silla, Rose se apresuró a sostenerla ya que Ian era bastante bruto a veces y podía caerse.
—¿Quién dijo eso, cariño?— le preguntó, pero Ian ya había corrido a su habitación. Rose me miró preocupada.
—No te preocupes, lo hemos solucionado.— me acerqué a ella y rodeé su cintura con mis brazos— Alice y Jasper me han llamado varias veces ayer.
—¿Hmm?
—Sí, también me pareció extraño. La llamaré para saber qué ha pasado, ve con cuidado con Ian ¿si?
—De acuerdo— asintió y agarró mi rostro con sus manos, acercándose para besarme— Avísame cualquier cosa— asentí. Ella volvió a acercarse, esta vez pegándose más a mi cuerpo.
—Ya estoy mamá— sonreí divertido. Rose me miró con picardía, sintiéndose interrumpida por nuestro hijo. La besé en los labios y me separé de ella.
—Buena suerte.
—Tu igual. Vamos, señor, a la escuela— fue con Ian y agarró las llaves saliendo de nuestra casa, Ian me saludó con la mano, apresurado por tener un momento de madre e hijo.
Me senté en el sofá y llamé a Alice, de seguro la enana iba a matarme por no haber respondido, aunque sabía que Rose estaría conmigo y que lo menos haríamos sería estar al pendiente del teléfono.
Resultó que Alice estaba en el hospital y que Bella se encontraba internada. Ella apenas podía explicarme lo que había pasado por teléfono, así que la tranquilicé y fui hasta el hospital.
Alice me esperaba en la sala de espera, donde también estaban Jasper y Noa, el primero entretenía a la niña haciendo que ella riera y hablara con él.
—No hacía falta que vinieras…— comenzó ella acercándose a donde yo estaba, manteniéndonos alejados de Jasper y Noa.
—Lo sé, pero parecías alterada.— la observé un momento, tenía muchas ojeras— Alice, tú no deberías hacer turno completo…
—Ya sé, Emmett, ya sé. Pero Noa…— se giró a ver a la niña y luego volteó nuevamente hacia mi.
—¿Qué pasó, Al?
—Luego de que Rose se marchara, Jasper había regresado…— se pasó las manos por la cara, como si eso quitara su evidente cansancio— Bella llamó, pero cuando atendí la llamada, fue Noa quién habló. Estaba muy asustada, creyó que Bella se estaba muriendo y no sabía el número de emergencias, tuvo suerte de encontrar mi número. Le pedí que se calmara, que yo iría en ese instante, Jasper nos acercó. Emmett…— me miró a los ojos— cuando llegamos, Bella estaba desmayada, sus signos vitales estaban débiles. Ya había llamado a la ambulancia, pero cuando llegamos, Noa había humedecido una toalla y la había pasado por la cara de Bella, dejándola bajo su nuca. Ella supo qué hacer a pesar de estar muy asustada, yo ni le había dado indicaciones.
—¿Qué pasó con Bella?
—El golpe en la cabeza fue muy duro, el desmayo fue por debilitamiento, llevaba sin comer varias horas y luego presentó fiebre.— volvió a mirar a Noa antes de seguir hablando— Estando inconsciente mandé a que le hagan estudios… no tiene nada, por suerte. Supongo que fue un pico de estrés.
—¿Cuánto estará aquí?— pregunté preocupado por Noa.
—Sé que es raro… Bella está con suero, la fiebre que ha tenido la ha deshidratado. Supongo que le darán el alta más tarde.
—¿Está despierta?— Alice negó con la cabeza.
—Con Jasper intentaremos que Noa acceda a ir con nosotros, le inventaremos algo, no lo sé.
—Alice tú estás embarazada, tienes que cuidarte
—No te preocupes, estoy bien Emm— sonrió apenas y pasó una mano por su cabello— Además, Noa no dará problemas, es que es tan pequeña… no sé cómo ha hecho Bella con ella realmente.
—Me pregunto lo mismo… mantenme al tanto, puedo cuidar de Noa si quieres…
—No hará falta, Jasper y yo no tenemos problema. Disfruta que Rose ha regresado— me sonrió.
—Estoy feliz por eso, creeme.
—Ya era hora— rió— Gracias por haber venido, Emm, no tenías que hacerlo.
—No es problema para mi, lo sabes.— le di un pequeño abrazo, saludé a Jasper a lo lejos y fui a trabajar.
Llamé a Rose para decirle el motivo de las llamadas de Alice y ella me contó que había hablado con Edward, al parecer él había estado por el pueblo ayer para acompañar a Angela, la agente que había contratado para que nos ayudara en la búsqueda de Kay. Tendríamos un encuentro con ellos por la tarde, antes de que Ian saliera de la escuela. Me pregunté si quizás Edward sea el motivo de la recaída de Bella.
Pasé a buscar a Rose alrededor de las dos de la tarde, luego del almuerzo. Observé extrañado como guardaba un sobre papel madera en su cartera.
—Edward pidió que llevemos fotos de Kay para Ángela.— me informó, asentí y ambos caminamos hacia el lugar en que Edward nos había citado.
El parque, donde había desaparecido Kay. Donde mi esposa vio a nuestra hija por última vez.
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Hola! Espero que les haya gustado el capítulo. Sé que quieren saber qué pasó con Kay, bueno pues...ya falta poco, así que pacienciaaa. Muchas gracias por seguir al pendiente de la historia. Déjenme un comentario para saber qué les pareció. Actualizaré prontito, hasta la próxima!
