BUENAS NOCHES QUERIDOS LECTORES Y LECTORAS! ESTO NO ES UNA BROMA, NO ES UN SIMULACRO, ESTO ES LA VIDA REAL Y NO ESTÁN SOÑANDO!

Quiero darles mis más sinceras disculpas por no actualizar esta historia en tanto tiempo (prácticamente más de un año, un año bastante loco) Quise darme un tiempo exclusivamente para terminar el capítulo que hace 1 AÑOOOO estaba tratando de terminar. Hasta el día de hoy recibo algunos reviews de este fics por lo que puse todo de mi y LO TERMINÉ!

Aquí tienen un nuevo capítulo, espero que lo disfruten y que ayude a apaciguar su ira interna por demorarme tanto, no sé cuándo pueda volver a actualizar pero quiero retomar todo esto así que espero que sea lo antes posible. Gracias por apoyarme 3

Agradecimientos (tenía todos sus agradecimientos personalizados pero cambie mi teléfono en donde tenía toda la información y la perdí, también me disculpo por eso u/u)

Walle Megurine, Blake93, Kitsune-Alfa, kohitsucchi, RatchetPower-chan, caher1998, Jaydisita.8709, Love is a wild animal Danirock, Cruel Damisela, Ally Snape Queen, elenarivaille23, Pika-anime, MOD0706, maxfz19, Ariana19, An Aho, anonimov, cronamakenshisutcliff, lNigthmareoflove21l, LightDark0, KyoxAya13,

Capítulo 14

Isuke no había dormido muy bien durante la noche pues la pequeña Saki había pasado gran parte del tiempo balbuceando y haciendo ruidos de bebé. La pelirosa la sacó de su cuna y la recostó en el medio de la cama con la esperanza de que se durmiera pero al parecer esto avivó más los ruiditos de la pequeña. Últimamente la pelirosa tenía un sueño ligero y cualquier ruido, por más despacio que fuera, hacía que se despertara. Algunos años antes podría caer un rayo justo a su lado y no se hubiera despertado. Para su desgracia, Haruki seguía durmiendo tranquilamente sin siquiera notar los ruidos que hacía la pequeña. Isuke estaba realmente exhausta y no sabía qué hacer para que Saki se quedara dormida así que comenzó a cantar suavemente con la esperanza de que eso la pusiera a dormir. Al escuchar la voz de su madre, Saki dirigió su mirada hacia ella como si hubiese descubierto un nuevo mundo y después de un rato comenzó a cerrar sus ojos hasta que por fin se durmió. Isuke tenía sus ojos cerrados y muy pronto ella también cayó dormida.

Solo habían pasado un par de horas desde que se habían dormido pero su sueño se vio interrumpido por culpa de una alarma que Isuke mantenía en su celular que sonaba cada vez que debía amamantar a la pequeña Saki. Isuke nunca había sido muy responsable con los horarios de ningún tipo así que la alarma del teléfono le venía muy bien y ayudaba a Saki para no morir de hambre. La pelirosa maldijo en voz alta y con unas palabras venenosas despertando a la pequeña y a Haruki quien al escuchar aquellas palabras pensó que se refería a ella y no a la alarma.

-Buenos d…- Haruki se limpió los ojos y miró la hora en su teléfono.- Buenas madrugadas.- dijo con un tono gracioso tratando de hacer reír a Isuke mientras tomaba el teléfono y lo dejaba de vuelta en la mesita que había a un lado.

-No estoy de humor.- dijo la pelirosa estirando sus brazos mientras se sentaba en la cama. Tomó un par de minutos para que Haruki se diera cuenta de que Saki se encontraba justo en el medio de la cama. La peliroja comenzó a acariciar el estómago de la bebé haciendo que esta comenzara a mover sus manos tratando de agarrar el brazo de Haruki. Isuke, por su parte, miraba aquella escena con una pequeña sonrisa pero cuidando que Haruki no se diera cuenta. Pasó un momento y la peliroja seguía jugando con su hija. Isuke comenzó a impacientarse.

-Haruki, ya deja de molestarla.- Isuke tomó a la pequeña Saki en sus brazos y comenzó a amamantarla. Haruki por su parte movía un pequeño sonajero produciendo un ruido que llamaba la atención de la bebé haciendo que esta se alejara del pecho de Isuke para concentrarse en el sonido y el movimiento del juguete.

-Haruki.- volvió a decir la pelirosa que ya estaba comenzando a perder la paciencia, Haruki seguía concentrada en mover el ruidoso sonajero y no prestaba atención a las palabras de su novia. Saki, por su parte, había perdido todo interés en el pecho de Isuke y estiraba sus pequeños brazos para alcanzar el juguete.

-HARUKI!- Isuke había perdido los estribos y había alzado su voz inconscientemente haciendo que la bebé se asustara y comenzara a llorar. La pelirosa fulminó a su novia con la mirada y comenzó a calmar a su hija.- Cariño, mamá lo siente. Todo es culpa de la idiota.- comenzó a acariciar el rostro de la bebé haciendo que se calmara un poco y cuando estuvo tranquila volvió a amamantarla.

-Lo siento Isuke.- Haruki se disculpó mientras se rascaba la cara.

-Es Isuke-sama.- dijo la chica desviando su mirada. Haruki suspiró derrotada pero de pronto una idea pasó por su mente. Se sentó a un lado de la chica y comenzó a hacer ruidos de cachorros para llamar su atención.

-Agh, Isuke odia a los perros…- la pelirosa hizo un ruido de disgusto tratando de hacerle ver el enojo que aún sentía.- Sobre todo si son tan ruidosos.- Isuke hizo énfasis en la palabra "ruidosos". Haruki no tomó en cuenta nada de esto y comenzó a besar una de las mejillas de Isuke repetidas veces tratando de convencerla. La pelirosa parecía no tener reacción alguna, pero tampoco se oponía. Hasta ahora no había recibido un golpe en la cara por lo que era una buena señal. La peliroja quiso ir más allá así que se acercó sigilosamente al lóbulo de la oreja de Isuke y le dio un suave apretón con su boca. Al sentir esto, Isuke se separó bruscamente de Haruki mientras ponía una de sus manos en la parte atacada. Sentía como la sangre le subía al rostro y estaba segura de que Haruki lo había notado pues cuando le dirigió la mirada, la peliroja tenía una sonrisa picaresca en el rostro.

Antes de que Isuke pudiera reaccionar (un golpe certero en el centro de la cara), Haruki la rodeo con su brazos y se acurrucó junto a ella mientras soltaba una risa traviesa. Hubo silencio por un momento hasta que Isuke se dio cuenta de que la peliroja se había quedado dormida de nuevo, dio un largo suspiro y dirigió la mirada hacía la pequeña que aún tenía en los brazos. Saki también se había quedado dormida así que Isuke intentó zafarse del agarre de Haruki para poder dejar a la bebé en su cuna pero la fuerza descomunal de la peliroja se lo hizo imposible. Aún no era hora de levantarse por lo que su única opción era seguir durmiendo pero en la posición en la que se encontraba no iba a ser lo más cómodo.

-Isuke! Apresúrate, debemos salir en 10 minutos!- Haruki se paseaba por la casa mientras se cercioraba de que todo estuviera en orden. Isuke se encontraba en su habitación mientras terminaba de vestir a Saki con un pequeño pero lindo vestido rosa que combinaba con el cabello de ambas, la pelirosa intentaba encontrar el peinado perfecto para su hija pero el poco cabello que tenía la pequeña no ayudaba mucho a la imaginación de Isuke. Saki intentaba tomar las manos de su madre que se posaban en su cabeza pero cuando lo iba a lograr, Isuke retiraba sus manos y las ponía en otro lugar en busca del peinado perfecto.

-Isuke ya está terminando así que deja de molestar.- dijo la pelirosa con su ácida lengua. Tenía algunos accesorios sobre la cama para ver cual se veía mejor en la pequeña. Tomó un pequeño moño con grandes perlas blancas pero lo deshecho porque lo encontró demasiado excesivo para el look que había creado. Luego tomó una cinta pero tampoco estaba cien por ciento complacida con el look completo. Haruki irrumpió en la habitación, sus chicas se estaban tomando demasiado tiempo en arreglarse.

-Ya están listas? De verdad tenemos que irnos ahora.- Haruki no quería presionar demasiado y apostar su vida frente a un arrebato de Isuke.

-Te puedes tranquilizar, ya casi estamos listas.- Isuke se dio la vuelta y se cruzó de brazos para enfrentar a la pelirroja.- Si sigues interrumpiendo voy a tardar el doble.- amenazó la pelirosa.

-Está bien, te voy a dejar tranquila pero ya estamos justas de tiempo.- dijo Haruki mirando su reloj.

Algo interrumpió su pequeña discusión. La pequeña Saki comenzó a toser compulsivamente, cosa que alertó a ambas chicas. Haruki la tomó en sus brazos y comenzó a palmear su espalda para poder descongestionarla.

-Haruki.- Isuke habló con voz temblorosa.- Creo que Saki se tragó algo.- La pelirosa buscaba desesperada el pequeño moño con perlas que había dejado a un lado.

-Que? Porque lo dices?.- Haruki observó el rostro de su hija y se dio cuenta de que todo estaba bien y la niña había dejado de toser.- Mira, ya está como nueva.- se la mostró a la pelirosa quien seguía un poco asustada.

-Dejé un pequeño moño con perlas aquí y ya no está! Oh por Dios la niña se lo debe haber tragado!.- Isuke comenzó a entrar en otro nivel de desesperación.

-Tranquila, esto es normal. Yo también me tragué un montón de cosas cuando era pequeña y sigo viva.- Haruki intentó calmar a su novia consiguiéndolo a medias.

-Debemos llevarla al hospital AHORA.- vociferó la pelirosa tomando el bolso de la pequeña y unas cuantas cosas más.

-Oye, espera, la pequeña está bien. Mírala!.- la bebé hacía ruiditos como de costumbre y se veía igual de alegre que siempre.

-AHORA.- repitió Isuke. Por dentro se sentía realmente culpable, gracias a su negligencia su pequeña podría estar en peligro. Tomó a Haruki por el cuello de su camisa y la obligó a caminar detrás de ella.

Al llegar al auto, Haruki puso a la pequeña en su asiento especial y mientras ponía uno de los cinturones se dio cuenta de un pequeño bulto entre las ropas de la bebé. Su mano inmediatamente comenzó a buscar que era ese extraño objeto y cuando lo pudo ver desde cerca se percató de algo.

-Isuke.- la pelirosa se dio la vuelta al escuchar su nombre.

-Que?

-Por casualidad esté es el moño del cual estabas hablando antes?- dijo la peliroja mostrando aquel accesorio.

Isuke dio un largo suspiro.- Ese es.-

Al verlo intacto y con todas las perlas, Isuke sintió que le volvía el alma al cuerpo. La niña no se había tragado nada, sólo se había enganchado entre sus ropas.

-Te lo dije, la niña estaba bien.- Haruki le ofreció una sonrisa para tranquilizar a su novia. Terminó de abrochar los cinturones y besó la frente de Saki.

Al final llegaron tarde a su reunión.