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El auditorio empezó a llenarse poco a poco. Yo no había podido ver a TK, no sabía dónde estaría sentado y no conocía a nadie allí. Opté por sentarme en una fila de las de en medio, al lado de un grupo de muchachas que, comparadas conmigo, se veían mucho más bonitas y elegantes.

Diablos, de haber sabido que esto sería formal hubiera escogido otra ropa que ponerme. Sólo llevaba un vestido gris, sencillo, con una cintilla rosa en la cintura y zapatillas del mismo color, y recogí mi cabello en una trenza despeinada que caía a un lado sobre mi hombro.

Maestros, alumnos, padres de familia, gente que iba a apoyar a alguno de sus conocidos, poblaron el lugar causando un gran bullicio.

-¿Qué están esperando? Me muero por ver a Takaishi.- escuché que dijo una de las jóvenes a mi lado y de inmediato voltee a verla. Llevaba su cabello rubio recogido en una coleta, un vestido rojo, bastante atrevido y zapatos de tacón negro.

-¡Ni hables de eso! Está como quiere el bombón.- exclamó otra, de cabello corto negro, ojos verdes y piel muy blanca. Llevaba un vestido morado, un poco más decente al de su amiga.

-¿Tú crees que estará saliendo con alguien? Porque digo, no me importaría meterme en su cama una noche si es todo lo que él quiere.- habló la primera. Yo sentí que me hervía la sangre y estuve por protestar pero me contuve. Quería saber qué más decían.

-¿Takeru? Obviamente, ¿a poco crees que perdería la oportunidad de tirarse a cualquiera?

-Pues que lo haga conmigo y juro que le haría pasar el mejor rato de su vida. Para empezar yo le…- y aquello terminó por hacerme enojar. ¡Pero qué descaro hablar de aquella manera! No pude contenerme más y estallé.

-Es gay.- dije, y noté que más de un par de ojos se enfocaron en mí, haciendo que me pusiera como tomate.

-¿Disculpa, tú quien eres?- preguntó prepotentemente la de cabello oscuro.

-Definitivamente es gay.- dije, sonriendo hipócritamente.

-¡Qué desperdicio!- se quejó la rubia.- Pero claro, guapo, inteligente, con un futuro prometedor y soltero, ¿qué más podía ser?

Sonreí victoriosa al ver que dejaban de hablar de mi TK.

La ceremonia comenzó. Primeramente, uno de los directores de posgrado dio gracias al auditorio por haber asistido. Se agradeció al comité de maestros y se presentó a cada uno; luego el subdirector habló para explicar un poco sobre el programa de intercambio académico. Yo no veía a TK y tuve un pequeño momento de pánico al pensar que me había equivocado de auditorio, pero no, aquellas tipas lo mencionaron, así que no estaba mal.

Después pusieron un video con fotos de algunos alumnos que se habían ido, hasta que, finalmente, llegó el momento de darle el reconocimiento a los afortunados que se irían. Y así, fueron saliendo varios, supongo de otro cuarto en donde estaban, y al recibir su premio se sentaban en la primera fila. Claro, para eso reservaron esas sillas, cómo no lo pensé antes.

-Takeru Takaishi.- escuché que lo mandó llamar una maestra.

Hubo más de un grito, principalmente del público femenino, cuando salió. Y no pude evitar sonreír al verlo. Llevaba una camisa blanca, pantalón y saco negro y una corbata celeste. No dejó de sonreír desde que salió. Se veía divino.

-¡Hey!- escuché que me habló la rubia y voltee hacia ella.- No me importa que sea gay, ¡a ese hombre yo lo hago funcionar!- me reí con su comentario.- Si supieras quién lo hace funcionar.- pensé. Y entonces me di cuenta de la envidia que causaría si se enteraran.

TK pasó a su asiento y así, veinte minutos más tarde, ya había terminado la ceremonia. Mucha gente empezó a irse, despejando el lugar. Me levanté de mi silla y salí a un pasillo, vi un montón de muchachas alrededor de TK abrazándolo y felicitándolo y no pude evitar sentir celos. Me crucé de brazos y no me moví de ahí esperando a que él me viera.

-Chicas, chicas, tengo que irme.- escuché que les dijo. Después levantó la cabeza y en ese instante nuestras miradas se cruzaron y él sonrió. Con un gesto de sus ojos me indicó que lo viera afuera.

Aquello me indignó aún más. ¿Acaso no pensaba presentarme? ¿No quería que lo vieran conmigo? Me dio mucho sentimiento y sentí un nudo en la garganta que tuve que tragar. Asentí simplemente y salí de ahí. Quería correr, lejos y llorar sin que me vieran. Pero no podía y no debía, al menos no era el momento.

Me senté en una banca, ya casi no había gente en la facultad y comenzaba a oscurecer. Minutos luego se apareció TK. Seguía sonriendo y llevaba su reconocimiento enmarcado en las manos. Me levanté para caminar y acercarme a él pero me detuvo.

-¿Qué pasa?- pregunté.

-¡Wow, Kari! Te ves realmente muy hermosa.- tuve que bajar la cabeza para que no me viera sonrojar y sonreí tontamente.- ¿Nos vamos?- preguntó y levanté la mirada.

Asentí solamente y él me besó en los labios. Pero por dentro, tenía miles de preguntas que querían salir a conseguir una respuesta y reprimirlas no me estaba siendo sencillo.

-¿Sucede algo?- ¡mierda! Olvidaba que TK es bueno leyéndome.

-No, nada.- dije, sonriendo.- Vámonos.

Él sonrió y caminamos a su carro, lo que me pareció una eternidad. Yo quería que me tomara de la mano, me abrazara o hiciera alguna cosa para mostrar que no le apenaba que lo vieran conmigo.

Me abrió la puerta amablemente y subí.

-Tranquilízate, Hikari.- me dije a mí misma cuando TK rodeó el coche para subir.

-¿Lista?- preguntó. Yo asentí y sonreí, solamente. Encendió el estéreo y puso algo de Kings of lion: Sex on fire.

Me abroché el cinturón y nos fuimos. No le había preguntado a dónde pero no quería hablar. Sentía que si abría la boca saldrían reclamos y preguntas que arruinarían la noche y no quería eso, al menos no la de él.

Miré por la ventana, ya estaba bastante oscuro y un montón de nubes llenaron el cielo. No habían anunciado lluvia para ese día, pero pareciera que estaba por caer una tormenta.

-¿Por qué tan callada?- escuché la voz de TK y voltee a verlo.

-¿Eh? No, por nada.- dije, intentando sonar normal.- Por cierto, no te lo había dicho pero, felicidades.- él sonrió, tomó una de mis manos y la besó con cariño.

-Sé que esto es difícil, preciosa. Pero vamos a superarlo.- asentí simplemente. No me apetecía hablar de ese tema y ponerme más triste de lo que ya me sentía.

-TK…

-¿Si?

-¿Te avergüenza que te vean conmigo?- ok. Tenía que sacarlo. Él rió.

-Claro que no, ¿por qué?

-Pues… no, olvídalo.

-Dime por qué Kari.- pidió. Suspiré.

-Bueno, en el auditorio, esperaba que te acercaras, que me besaras o te vieran conmigo. Que vieran que estamos juntos, y no lo hiciste, ¿por qué?

Tardó un momento en responder y temí que se hubiera enojado. No era que le reclamara, simplemente necesitaba saber la respuesta.

-Aquellas chicas que estaban ahí, bueno, más de una vez se me han ofrecido.- dijo, con naturalidad.- Y a todas las he rechazado. Si te ven conmigo se van a ensañar contigo y no sabes lo perversas que pueden ser.

Comprendí de pronto la situación.

-No me gustaría saber que cuando no esté a ti te hicieran algo.- seguí callada procesando la información.- ¿Kari, estás molesta?

-¿Qué? No, no lo estoy.- sonreí.- Sólo tenía esa duda. Pero tienes razón, ¿para qué me hago de enemigas innecesarias?- él asintió y, al detenerse en un semáforo, me besó, ésta vez no lo dudé y lo correspondí.

Llegamos a un restaurante que estaba muy lejos de mi casa. Era italiano, al entrar había un mesero que nos sonreía amablemente.

-Buenas noches, señor Takaishi. Déjeme llevarlo a su mesa.- TK me tomó de la mano y seguimos al hombre.

El lugar era bastante grande; no estaba tan iluminado, lo cual causaba una atmósfera romántica. Olía a incienso, canela y velas aromáticas y había muy poca gente.

Nos sentamos en una mesa al fondo, en el área de no fumar, y me di cuenta que estaba muy apartada de las demás.

-Enseguida les traigo el menú, ¿les ofrezco algo de tomar mientras?

-Una copa de vino blanco, para mí.- dijo TK.

-¿Y para la señorita?- me preguntó el mesero.

-Lo mismo.- dije, y sonreí.

-Ahora vuelvo.

El hombre se fue y yo me puse a curiosear el lugar con los ojos sin notar que TK me estaba viendo.

-¿Te gusta?

-Es muy bonito.- dije, volviendo mi mirada hacia él.- Nunca había venido.

-Es mi restaurante favorito. He venido en varias ocasiones con mi familia, la mayoría, eventos importantes.

Así que yo era la primera, aparte de los Takaishi, que conocía ese lugar. Me sentí importante y privilegiada.

El mesero regresó con nuestro vino y un par de menús. Yo decidí ordenar lasaña vegetariana y TK pidió un platillo de pasta a la boloñesa y una crepa de verduras al horno.

Platicamos tranquilamente de esto y de aquello. Ya mis dudas habían pasado a segundo plano y lo único que quería en ese momento era disfrutar de mi amado.

Pues no sabía si aquella sería la última vez que estaría junto a él.


Cuando dije que Kari murió me refería a que ella perdió la esperanza en el amor, el motivo por el cual sonreír y su enfoque en la vida. Se enamoró tanto de alguien que sólo le dejó en claro su rechazo. ¿Les ha pasado, que por más que intentan no consiguen lo que quieren?... la vida es muy misteriosa y empiezo a cuestionarme las leyes universales.

Anyways, pasando a otro tema :p ¿alguien ha publicado un libro? Ocupo asesorías en el tema, necesito un editor o agente o algo así jajaja