Lucky*Star: ¡Verdad o Reto! Capítulo 14: Skool Daze, Parte 1
Al final no le cambie de título, sonaba bien tal como estaba ^o^
El domingo había transcurrido sin ningún percance y relativamente calmado, especialmente porque las chicas estaban demasiado cansadas luego de la noche-madrugada del Sábado. Kagami estaba aún más cansada por andar regañando a su hermana y a Konata para que hicieran sus tareas.
Ahora, era una fría y gris mañana, del día lunes. Konata y Tsukasa Estaban dormitando en el asiento del bus, ambas apoyadas en Kagami, que estaba en el medio. Su calidez y sus respiraciones hacian sentir a Kagami soñolienta. Pero ella se forzaba a mantenerse despierta, después de todo ella era la 'responsable' del grupo. Sin embargo, no podía evitar mirar la expresión de tranquilidad dibujada en la cara de Konata. Esa adorable y pequeña cara. Ese lindo lunar que tenía en la mejilla. Esos labios de los que quería robarse un beso… Podia sentir el calor que irradiaba la cara de Konata mientras se aproximaba a ella.
Konata abrió los ojos un poco, y susurró, "¿Intentando robar un beso, Kagamin?", pensando, "Oh, por favor, hazlo…"
Kagami se sobresaltó y echó para atrás la cabeza. "¡Si! Me encantaría hacerlo.", pensó, y dijo, "¡N-no! ¡Por supuesto que no! ¡Sólo… intentaba dormir un poco!"
Konata estaba a punto de responderle con un comentario sarcástico, pero no estaba de humor. En vez de ello, sólo volvió a cerrar los ojos de nuevo, y se apoyó aún más en Kagami. De alguna forma su mano acabo cayendo y aferrándose de uno de los muslos de Kagami.
Kagami quizo tomar esa mano, y sostenerla, o presionarla contra su corazón, pero, como siempre, se tuvo que controlar. "Sólo lo hace por molestar, para que saque mi lado 'deredere'. Claro, molestando a la torpe y tosca 'tsundere' que ni siquiera puede conseguir un novio… ¡Porque ella no quiere uno!" pensó Kagami.
El roze de la mano de Konata sólo la hacia sentir más frustrada. Una sola lágrima cayó y se deslizó por sus mejillas. Aún enojada, le dio codazos a Tsukasa para despertarla. "Sólo cinco minutos más…" recibió por respuesta.
Como sea, no pudo quedarse otros cinco minutos; el bus ya estaba llegando a la escuela. No muy gentilmente, Kagami sacudió a su hermana hasta despertarla.
Caminaron por el patio de la escuela, y vieron que Miyuki las esperaba en la puerta, y al llegar las saludó cortésmente como siempre. "Buenos dias, Izumi-san, Kagami-san, Tsukasa-san."
"…Buenos dias" murmuró Kagami. Konata estaba a punto de responderle, pero dio un gran bostezo antes de hacerlo. Tsukasa se frotaba los ojos, y dijo, "Hola, Yuki-chan …"
"¡Oi! ¡Hiiragi! ¡Todas las otras! ¡Tengo una gran idea!" gritó Misao, haciéndolas sobresaltar. "¡Hay que reunirnos en la cafeteria a la hora del almuerzo! ¡Allí les contaré!"
"Grandioso," dijo Kagami, pero no sonó en absoluto como creyó que lo haría.
* * *
Todas estaban reunidas en el almuerzo, incluso Patricia e Hiyori. Las que sabían lo que había pasado entre ellas esa noche las miraban con preocupación. Hiyori en particular se veia bastante cansada, y ambas esquivaban la mirada de la otra.
"¡Mi gran idea es que podemos jugar en la escuela!" anunció Misao.
"¡Espero que no te refieras a verdad o reto!" dijo Kagami.
"¡Exactamente! ¡Eso era lo que quería decir!"
"En ese caso, no cuenten conmigo. No quiero volver a jugar ese estúpido juego de nuevo. Ni siquiera es suficientemente divertido como para compensar todos los problemas que causa,"
"¡Pero Kagami, piensa en todos los buenos recuerdos que haremos!" dijo Konata.
Mirar a Konata le hizo tener la imagen mental de alguien siendo retado a besar a Konata o viceversa. "¡No mi Konata!… No, ella es mía... ¡No puedo permitir que ocurra algo así!"
"Esta bien, cambié de parecer, jugaré." dijo Kagami.
"¿Por qué cambiaste de idea, Kagamin?"
"Sólo porque me entraron las ganas y ya."
"¡Las mujeres son tan susceptibles!"
"¡Konata, la última vez te hice notar que tú también eres una mujer!"
Konata se cubrió la cara con las manos, aparentando timidez. "¡Oh, Kagamin! Estoy tan feliz de que me hayas prestado atención."
"¡No quería decir eso!"
Las otras se limitaban a mirar a Kagami y Konata con desconcierto.
"¡Hey, chicas, suenan como una pareja de esposos!" interfirió Misao.
Kagami sintió sus mejillas ardiendo nuevamente – y sabía que se estaba ruborizando, lo que lo hacía peor.
"¡Kagamin es mi esposaa!" gritó Konata. Varias personas en otras mesas voltearon a verla.
"¡Cállate! ¡No grites cosas como esas!"
"¿Qué es todo esto? ¿Planeando hacer más de sus travesuras?" dijo Kuroi-sensei. Estaba parada junto a la mesa de las chicas. Sin esperar una respuesta, jaló una silla cercana y tomó asiento junto a Konata.
"Umm… sensei, por favor. Esta es una conversación privada," dijo Konata.
"Media cafeteria pudo escucharte gritando. Y de todos modos ya las he escuchado hablando sobre ese juego. Y escuché la sugerencia de Kusakabi acerca de jugarlo aquí," dijo Kuroi.
Nadie se atrevió a comentar algo luego de ello; todas voltearon a mirar a otro lado, o de repente sus almuerzos parecian haber adquirido su atención.
"Me les uno," dijo Kuroi.
Todas las otras se quedaron boquiabiertas y con miradas incrédulas.
"Sensei, pero este juego… este… ehh," intentó explicar Konata, pero no encontró las palabras para explicarle que no querían que una maestra se uniera.
"¿Y bueno? Si no hay nada malo con jugarlo, entonces puedo participar también," dijo Kuroi, sonriendo abiertamente.
"¿Conoce las regals?" preguntó Misao.
"¿Tienen más reglas que las usuales?"
"¿Patty-chan?" dijo Misao, mirándola.
Patricia aclaró su garganra, sacó unos cuantos papeles de su bolso, y le describió las reglas y el sistema de puntos.
Kuroi la escuchó, y pensó en ello por un momento, hasta que dijo, "Muy bien. Como quieren jugar en la escuela, entonces juguemos toda esta semana. Lo haremos sólo en la hora de almuerzo, y sólo tres turnos por día. De esa manera creo que su juego no causará muchos problemas. Las reglas estan bien como estan."
No sonó exactamente como si estubiera haciendo una sugerencia de las reglas – las estaba estableciendo. En ese punto nadie se atrevió a quejarse.
"Así que, ¿Cuál será el premio para la ganadora? ¿Mil yenes para todas las otras?" añadió Kuroi.
"¡Sensei! ¡No jugamos por dinero!" objetó Patricia.
"La última vez, la ganadora pudo retar a todas las otras a hacer algo." dijo Konata. Estaba sonriendo, y parecia repentinamente emocianda por el hecho de que Kuroi-sensei se les uniría.
"¡Espera un minuto, Konata! ¿Realmente dejarás que una maestra se una?" preguntó Kagami.
Por primera vez, Kagami obtuvo lo uqe mayormente era sólo privilegio de Konata, un golpe seco con los nudillos que le dio Kuroi-sensei.
"¡Ouch!" exclamó Kagami, y se sobó la cabeza.
"Lo siento, Kagami, no tuve tiempo de advertirte. No le estamos dejando a sensei hacer nada, ella nos esta dejas jugar," explicó Konata.
"Exacto, Izumi. Ahora hay que comenzar el juego de una vez. ¿De quién es el turno de girar?" preguntó Kuroi.
"No puedo recordar de quien fue el último turno. Sensei, ¿no quiere hacernos los honores?" dijo Patricia.
"¿Así que ya quieres quitarme los puntos, eh? Esta bien, lo haré."
Tsukasa sacó la botella y la úbico en medio de la mesa. Kuroi la giró, y terminó apuntando a Konata.
"Le enseñaré a nuestra maestra Nanako de lo que este juego se trata. ¡Reto difícil!" dijo Konata.
Patricia estaba a punto de sacar su lista, pero Kuroi la interrumpió, "¡Detente! Yo elegiré lo que hará."
Todas contuvieron el aliento mientras esperaban lo que diría.
"Izumi, te reto a que des la clase de historia mañana en mi lugar," dijo Kuroi.
La sucedieron unos segundos de estupefacto silencio.
Konata se puso pálida, y balbuceó, "¡S-s-sensei! ¡No puedo! Eso es…"
"Bueno, como dijiste, y según nuestra chica genio Takara, 'Si alguien como Kuroi-sensei pudo obtener el trabajo, ¡entonces enseñar debe ser pan comido!' Así que ella te puede ayudar," dijo Kuroi.
Miyuki se paró, y le hizo una reverencia, diciendo, "¡Lo siento! ¡Lo siento mucho, sensei!… Oh… pero no recuerdo haber dicho algo así jamás..."
Rápidamente, Konata recibió un golpe en la cabeza, cotesía de los nudillos de Kuroi. "Así que esa era tu idea de una broma, ¿no, Izumi?"
"¡'Oww! ¡No, ese era el día de los inocentes, sensei!"
"Intenta engañarme – y recibirás otro golpe," dijo Kuroi, y le atizó otro golpe a Konata.
Yutaka, en el otro lado de la mesa, se cubrió los ojos. De sólo verlo le daba la sensación de que la cabeza golpeada era la suya. Notando esto, Minami miro a Kuroi airadamente, y paso el brazo alrededor de su pequeña protegida.
"¡Ouch! Creo que lo que había dicho no era exactamente eso – ¡No, sensei, por favor, pare!" dijo Konata, frotándose la cabeza e intentando protegerse de otro golpe.
"Entonces deja de tontear de una vez y gira la botella."
"Si, sensei …" murmuró Konata. La botella señalo a Patricia.
"Konata-senpai obtiene seis puntos – si lo hace. Yo, como la campeona actual, no puedo quedarme atrás. Así que, elijo reto medio," dijo Patricia.
"Te reto a…" Konata miró a Hiyori, cuya cara estaba pálida y con marcadas ojeras bajo los ojos. "¡…a que tengas una cita con Hiyori-chan el próximo sábado! Tal vez hasta se puedan ir a un hotel luego," – mientras decía esto, le dio un codazo a Kagami con el hombro.
"¿Qué?" ambas, Patricia e Hiyori, dijeron. Kagami suspiró profundamente.
Konata sólo las miro sonriente.
"Oh… o-okey. Entonces cuatro puntos para mi," dijo Patricia, dándole una mirada rápida a Hiyori, y giró la botella. Apuntó a Kuroi-sensei.
"¡No perderé ante ustedes! Reto medio, eso es," dijo Kuroi.
"¡La reto a que nos compre una bebida a todas!" dijo Patricia.
"¡Ha! ¡Y decían que no jugaban por dinero! Esta bien. Si me dicen lo que realmente pasó una semana atrá lo que escuché fue que todas ustedes estaban corriendo desnudas," dijo Kuroi.
"Toma esto," añadió, alcanzándole un billete a Kagami. "Pregunta a todas que quieren y pídele a alguien que te ayude con las bebidas. ¡Yo tomaré una cerveza!"
"Sensei…"
"Sólo bromeaba. Una soda estará bien."
* * *
Esa tarde, Konata estaba a punto de salir de la clase, cuando Kuroi-sensei le recordó, "Izumi, no olvides que mañana tendrás que dar la clase de historia. Aquí tienes una copia del material sobre el tema de mañana, la guerra Boshin. Puedes encontrar más información en la biblioteca o donde se te ocurra. Y habrá un test del tema, ¡así que será mejor que te asegures que todos entiendan la clase!"
"Uhh… lo siento, sensei, pero… ¿No es su responsabilidad enseñarnos…?"
"Exactamente. Necesitas aprender algo. ¡Tal vez incluso la clase aprenda algo! Y como intentar meterte conocimiento en la cabeza no ha funcionado, seguro que esto lo hará."
"Si, sensei …" murmuró Konata, y salió del salón.
"Espera, Izumi. Si todos pasan el examen que tomaré, subiré tu nota final un par de puntos."
Konata se dio la vuelta de inmediato y dijo, "¿Qué? ¿Sólo por dar una lección…?"
Kuroi se le acercó y dijo, "No es tan fácil… Konata-chan," pasó una mano por el cabello de Konata.
"Sensei, yo… uhh… por favor, no sea tan dulce. Hace que me duelan los… dientes," dijo Konata. De alguna manera Kuroi le recordaba a su madre, y el sentimiento la desconcertaba.
Kuroi rió. "Okey. ¡Puedes irte, Izumi!"
Konata salió corriendo, "¡Yuki-chan! ¡Kagami! ¡Por favor, no se vayan sin mí aún! ¡Ayuda! ¡Sálvenme!" agitando las fotocopias que tenía en la mano.
Afotunadamente, Miyuki, Tsukasa, y Kagami la estaban esperando en el pasadizo.
"¡Yuki-chan! ¡Kagamin! ¡Mis mejores amigas! Por favor, por favor, ayúdenme…" gritó, y les dio a ambas un profundo abrazo.
Tsukasa hizo pucheros. "¿Y qué hay de mí?" murmuró.
"¡No se nada acerca del curso! ¡Y Kuroi-sensei no ha dado esa lección aún! Yuki-chan, ¿Cómo puedo hacer para enseñarles a unos bobos como esos?" dijo Konata.
"¡Suéltame! ¿Has estado tomando clases por como doce años y no tienes idea de como enseñar?" dijo Kagami.
"Oh. Claro. ¡Eso significa que soy una experta!" exclamó Konata.
"Bien. En ese caso iré a casa," dijo Kagami, medio en broma.
Konata saltó sobre Kagami y se sostuvo de ella. "¡Nooo! ¡Por favor no me dejes!"
Kagami suspiró. "Okey. Tendré que llamar a casa y decirles que estaré llegando tarde."
"Lo siento, Izumi-san, pero no me podré quedar. Tengo una cita con el dentista hoy. Hasta luego," dijo Miyuki, y dio una reverencia.
"Tsukasa, puedes irte también. No tiene caso que, quiero decir, no necesitas quedarte," dijo Kagami.
"¡Onee-chan! Yo… supongo que tienes razón… Hasta luego, Kona-chan, onee-chan," dijo Tsukasa, y salió detrás de Miyuki.
* * *
"¡Konata! ¡Métete esto en la cabeza! Primero debes decirles que clase es, luego los objetivos, así es como se supone que aprenderan. Luego, puedes darle un resumen general, y… ¡Ni siquiera estás anotando todo esto!"
"¡Oh, lo siento! Sólo estaba pensando en un anime, que tocaba el tema de guerra. Creo que se llamaba Dagger of Kamui o algo así. Me pregunto si aún tengo esa cinta guardada en alguna parte."
Konata no pudo evitar sobresaltarse cuando Kagami gritó, y le tiró su libreta y lapicero, que salieron volando a través de la biblioteca. "¡Me rindo! No sé si puedas llegar a enseñar algo a alguien algún día – ¡porque nadie puede enseñarte nada a ti!" gritó.
Konata se agachó para recoger su bolso, que se había caído de la mesa. Dos figuras de anime en miniatura habían caído fuera. Las recojó también, las dejó en la mesa – y comenzó a jugar con ellas. "¡Muestrame lo que tienes!" – "¡La batalla ha iniciado!" – "¡Sólo intentas posponer lo inevitable!" – "¡Toma eso!"
Kagami alzó la cabeza para mirar a Konata con incredulidad.
"¡Kagamin, lo tengo! ¡Sígueme!" dijo Konata. Sus ojos brillaban como verdaderas estrellas.
* * *
"No puedo creerlo," dijo Kagami, mientras salian de la tienda, cargando dos pesadas bolsas.
"¿No es grandioso? ¡No tendré que pagar por nada si las regreso el Martes!" dijo Konata.
"No me refería a eso…"
"Como sea, debemos preparar las cifras, repasar las reglas, preparar las unidades… ¡Sí que estaremos ocupadas hoy día! ¡Muchas gracias por quedarte conmigo y ayudarte!"
"¿Qué? ¿Tendré que quedarme contigo aún más tiempo?"
"¡Por supuesto! ¡Y cuando hayamos acabado será demasiado tarde, así que podrás pasar la noche en mi casa!"
"Ni siquiera traje mi pijama…"
"Esta bien, ¡puedes dormir desnuda si quieres!"
"¡De ninguna manera!" – Kagami suspiró profundamente. "Está bien entonces… No sé porque siempre hago estas cosas por ti. Tendré que llamar a casa para pedirles permiso."
Pero, muy adentro, sabía el porqué.
Ese atardecer pasaron horas y horas preparando todo para la 'lección' que tendría que dar Konata.
"Konata, ya no puedo seguir. Estoy demasiado cansada…" murmuró Kagami, y se dejó caer sobre la mesa.
"¡Kagami! ¡No te puedes rendir ahora! ¡Faltan sólo unas cuantas unidades por preparar, y luego haremos el mapa y repasaremos las reglas! Luego podremos relajarnos todo lo queramos, hasta podemos tomar un baño jun… tomar un baño o algo,"
"¡Me duele el cerebro! Todas esas estadísticas y reglas estan dando vueltas por mi cabeza…"
"¡Sólo llena dos más, yo me encargo del mapa! ¡Sólo dame diez minutos!"
"¡Pero no me puedo concentrar más! Yo –" empezo a decir Kagami, pero de repente se detuvo, y alzó la cabeza para mirar a Konata. "¡Oh no, estoy empezando a parecerme a tí!"
Konata empezó a reir. "¡Cállate! ¡Y haz tu tarea!" dijo, intentando imitar la voz de Kagami.
"Esto ni siquiera es tarea…" musitó Kagami. Suspirando, tomó los dos últimos formularios y empezó a llenarlos.
"Ya está listo. Y, Konata… me debes una," dijo Kagami, quince minutos después.
"¡Muchísimas gracias! ¡Te prepararé algo para la cena!"
Kagami bostezó, y recostó su cabeza contra la mesa. "¿Podrías dejarme comer aquí, por favor? … Estoy demasiada cansada como para ir al comedor, además tu padre esta allí y… ya sabes."
"¡Esta bien, te haré una grandiosa cena!"
Kagami creyó haber cerrado los ojos sólo por unos segundos.
"¿Kagamin?" dijo Konata.
"¿Qué? Oh, creo que me quedé dormida. ¿Qué, ya está lista la cena?" dijo Kagami, levantándose.
"¡Exacto! Aqui esta tu porción," dijo Konata, y dejo un tazón lleno de blanca y cremosa sopa en frente de Kagami.
"Hm. Huele…raro," dijo Kagami, y tomó una cucharada para probar. "E-esta… umm….," pero no supo que decir. "No quiero herir sus sentimientos," pensó, y añadió, "…buena."
Konata dio unas risitas y dijo, "Kagami, esa es la sopa que hiciste el sábado. Sólo la calenté."
"¡Oh! Entonces puedo decir que nosabe muy bien que digamos."
"¡Mi Kagamin no quería herir mis sentimientos! Estoy conmovida," dijo Konata.
Kagami se ruborizó un poco, "¿Esta chica es adivina o qué?" En voz alta dijo, "Veo que estás comiendo esto también."
"Bueno, no había nada más, o, por lo menos, algo que se pudiera preparar rápido. Supongo que si tienes hambre puedes comer lo que sea."
"Lo tomaré como un cumplido, así que gracias."
"Claro, pero si quieres llegar a ser mi esposa, tienes que aprender a cocinar en serio."
"Me temo que yo sería la que trabajara y tú te ocuparía de eso – espera un minuto, ¡Yo no quiero ser tu esposa!"
"¿Qué dirías si te lo propusiera?"
"¡Acepto!" estuvo apuntó de decir Kagami, pero dijo "¡A callar!" porque sabía que nunca la pararía de molestar si admitía que le gustaba Konata.
"Sabía que dirías eso…"
Comieron en silencio, hasta que Kagami no pudo tolerar más de esa sopa rancia.
"Voy a bañarme – ¡y no, no contigo!" dijo Kagami, al ver que Konata estaba a punto de abrir la boca. "¡Voy a ir sola!"
Kagami se puso de pie, dejándole los platos a Konata, y se llevó con ella su bolso – a pesar de que no tenía nada demasiado útil dentro. Al salir del cuarto se encontró sorpresivamente con el padre de Konata. Este se quedó congelado y viéndola con la boca abierta.
"Umm… buenas noches, Izumi-san."
El no se movió ni dio respuesta. "Mierda," dijo Kagami, al darse cuenta de que aún estaba usando su uniforme.
Dio media vuelta y metió la cabeza nuevamente en el cuarto de Konata, y gritó "¡Konata, ¿tienes alguna pijama para mí o algo que pueda usar? ¿Y una toalla? ¡Y ven aquí para que hagas reaccionar a tu padre!"
Eso sacó a Sōjirō de su estupor. "¡Pijamas!"
"¡Ewwwwww! ¡¡¡Konata!!!" gritó Kagami .
* * *
Kagami estaba sentada en la bañera, con una pequeña toalla sobre la frente. "Es imposible…¿Cómo podría estar con ella si su padre es así?" pensó. "Espera, ¿qué estoy pensando? ¿Estar con ella? ¡No estoy con ella y eso nunca pasará!"
Suspirando, salió de la bañera y se comenzó a secar.
Sin tomar mucha atención, metió su uniforme y su ropa interior en el bolso, y tomó las prendas que le había dado Konata.
La primera cosa que tomó fue una camiseta gris con una cabeza de panda en medio, y con el texto 'Panda' sobre esta. Después estaban un par de shorts amarillos, que parecían demasiado pequeños para ella. Cuando se los probó descubrió que no le apretaban, pero eran demasiado cortos como para que le gustara. La camiseta podía parecer holgada cuando era Konata la que la usaba, pero para Kagami era algo apretada, especialmente en la región del pecho. "Demonios, espero que su padre no me llegue a ver así," murmuró, ruborizándose de sólo pensarlo.
"¿Y por qué me dio justo esto? ¿Sólo para avergonzarme más?" pensó, pero llegó a la conclusión de que Konata probablemente no tendría algo más grande como para ella.
Kagami escuchó una voz desde el pasillo. Yutaka decía, "Izumi-otousan, ¿Por qué esta allí?"
"Yo… yo sólo estaba… ¡fotografiando el vestíbulo!" respondió Sōjirō. "¡Pero tengo otras cosas que hacer justo ahora, así que buenas noche, Yutaka-chan!"
Kagami se puso aún más roja. "¿Acaso estaba escondiéndose en el pasillo, esperando para tomarme una foto?"
Abrió la puerta levemente, y vio a Yutaka.
"¿Ya se ha ido?" susurró Kagami.
Yutaka volteó a mirar y se estremeció al verla. "¡Oneechan! ¿Desde cuando eres tan alta?… Oh, es Kagami-senpai. Si, ha bajado al comedor. ¿El baño esta libre?" preguntó Yutaka.
"Si, sólo dejame traer mi bolso…"
"Umm… ¿Kagami-senpai?" dijo Yutaka. De repente había aparecido un rubor en sus mejillas.
"¿Si, Yutaka?"
"Sólo me preguntaba… ¿Está bien que dos chicas se besen? Como yo y Minami hicimos…"
"Ehh… ¿Y por qué me preguntas algo así?"
"Esto es algo que no les puedo preguntar a Izumi-otousan o onee-san …"
"Entiendo."
Kagami pasó la vista por los alrededores, para asegurarse de que ni Sōjirō ni Konata estubieran escuchando.
"No le digas a nadie que dije esto… pero creo que esta perfectamente bien," susurró, sonriendo levemente.
* * *
Kagami abrió la puerta del cuarto de Konata y entró. Konata volteó a mirarla y se quedó congelada. Su reacción y comportamiento le recordaron a Kagami, a la reaccion que el padre de Konata había tenido hace un rato.
"Konata, ¿Por qué me estás mirando así?".
Konata sólo se quedó mirandola boquiabierta, pero su mano izquierda se estaba moviendo sin que Kagami lo notara.
"De tal padre, tal hija…"
El siguiente segundo Kagami soltó un pequeño grito, Konata había sacado su cámara de algún lado, y una imagen de Kagami en el escueto conjunto que usaba había sido capturada. "¡La tengo!" gritó Konata.
"¡Konata, dame esa cámara!" gritó, y saltó sobre ella.
Konata esquivó rápida y hábilmente a Kagami, sin que esta llegara a quitarle la cámara – en algún punto Kagami llegó a pensar haber visto que la sostenía con su ahoge. Konata también se defendía haciéndole cosquillas a Kagami, lo que le hacía reir involuntariamente.
Escapándose de entre los dedos, Konata llegó hasta su escritorio, y rápidamente metió la cámara en un cajón, lo cerró con llave, y se metió la llave dentro del pijama.
Kagami la jaló de los pies, arrastrándola por el suelo. Konata intentó sujetarse del escritorio, pero sólo logró arrastrar la alfombra y una silla con ella. Luego de dejarla en medio del cuarto, Kagami le dio la vuelta a Konata, se abalanzó sobre ella, le sostuvo ambas manos sobre la cabeza… y se detuvo.
Ambas estaban coloradas y jadeaban pesadamente.
Konata forzó una sonrisa, y dijo, "Kagamin, creo que la llave esta por mi c…"
"¡No quiero saberlo!"
"Pero haces que me duela, así que intenta sacarla o dejame ir…"
La puerta se abrió ligeramente, y la cabeza de Yutaka se metió a medias al cuarto. "Oneechan, ¿Estás bien? Que fue todo ese ruido…" pero paró de hablar cuando las vio en esa compremetedora posición.
"¡Yu-chan! ¡Kagami está forzándome! ¡Ayuda!" gritó Konata.
"¡Eso no es verdad!" gritó Kagami, pero una inusitadamente valiente Yutaka – usando tan solo una bata, y con su toalla, esponja, shampú, y pato de goma cayendo por el suelo del cuarto – saltó sobre la espalda de Kagami, tratando de quitarla de encima de Konata.
"¡Para, Yutaka!" gritó Kagami, e intentó agarrar a la pequeña molestia para quitársela de encima. En el proceso, una de las manos de Konata quedó libre, e inmediatamente aprovechó la oportunidad para hacerle cosquillas a Kagami en las costillas.
Kagami no pudo evitar empezar a reir, y al mismo tiempo soltar a Konata. Yutaka estaba aún aferrada a ella, y Konata comenzó a cosquillearla sin piedad. Luego de unos momentos, Yutaka siguió la táctica de su prima, y atrapó los pies de Kagami para comenzar a hacerles cosquillas también.
Kagami rió, gritó, y se retorció por el suelo, intentando escapar de sus dos pequeñas atacantes. Luego de unos pocos minutoos, las tres estaban completamente exhaustasy colapsaron, riendi y faltas de aliento.
Luego de tomar unas bocanadas de aire, Kagami abrió los ojos y vio que la llave del escritorio estaba justo bajo su nariz. "¡Eww! ¡Ya no puedo tocar esa cosa!" dijo, al recordar donde acababa de estar.
* * *
"¿Estás segura de que no tenías planeado todo esto de antemano? Digo, ¿pasa de casualidad que todos los futones extra que tienes estan en la lavandería justo cuando voy a pasar la noche aquí?" se quejó Kagami.
"¡No lo hice! ¡De verdad!" aseguró Konata. Estaba juntando en una pila los mangas tirados en su cama, para que ambas pudieran dormir en ella.
Kagami suspiró. Dormir en la misma cama que Konata no le molestaba en lo absoluto, pero tenía miedo a que le hiciera cosquillas o alguna otra broma.
"¡Listo! Incluso tú puedes entrar ahora," dijo Konata.
Tomándolo como una insinuación sobre su peso, Kagami vociferó "¡He bajado de peso últimamente para que lo sepas!"
"No me refería a eso… en realidad tu cuerpo es bonito," dijo Konata, con una sonrisa pícara.
"Uh. Gracias, supongo, aunque el modo en que lo dijiste estuvo… mal," dijo Kagami, y subió a la cama.
"Es por eso que siempre me agarro de ti y te abrazo…" añadió Konata.
"¡Sabía que lo hacías a propósito!" dijo Kagami, pensando en lo que había ocurrido en la mañana.
"¿Hice qué a propósito?"
"…umm, no importa. Hasta mañana," dijo Kagami. Quería decirle que le gustaba cuando la tocaba, pero, nuevamente, temía ser fastidiada, o, aún peor, rechazada. Ya ambas en la cama, Kagami se recostó dándole la espalda a Konata, y se cubrió con las cobijas.
No llegó a ver que en la cara de Konata se dibujaba una expresión triste. Konata movió sus manos hacia Kagami, pero las alejo antes de que hicieran contacto. "Buenas noches, Kagami," susurró Konata. Intentando hacer el menor ruido posible, apagó las luces y también se acostó.
Konata no pudo conciliar el sueño por un largo rato; un poco porque estaba durmiendo en la misma cama que Kagami, pero también estaba muy nerviosa sobre lo que pasaría el día siguiente.
Kagami se dio la vuelta dormida, y acabo encarando a Konata. "…detienen a las unidades atacantes," masculló.
Konata rió en voz baja. "Que mona. Habla dormida."
"Tócame…"
"Oh, creeme, de verdad me gustaría hacerlo. Pero no puedo hacerlo mientras estás dormida…"
"¡La venda no!"
"¿Qué? ¿Eso es sobre mi carta?"
"…no le gusto de esa forma."
"¿A quién? ¿De quién estás hablando?" susurró Konata.
Pero Kagami no dijo nada más. Konata no fue capaz de seguir despierta mucho más tiempo, hasta que se durmió.
* * *
La mañana siguiente, a pesar de haberse acostado tarde, Konata despertó inusualmente temprano. Aunque gastó varios minutos sólo viendo la cara de la durmiente Kagami.
"¡Ah! Debo hacerle algo…" murmuró para sí misma, y salió de la cama.
Bajó a la cocina, donde se puso a lavar una buena cantidad de arroz, y la dejo remojando en la olla. Afortunadamente su padre había comprado vegetales, entre otras cosas – lo único que había hasta el día anterior era esa grande, verde y mohosa masa. "¿Qué demonios será esa cosa? ¿Y por qué nadie se ha tomado la molestia de echarla al basurero?"
Rutinariamente, Konata preparó un omelet, sopa miso, arroz, vegetales hervidos, y sirvió un vaso de leche, y lo pusó todo sobre una bandeja. Hoy, todo iría perfectamente, y pronto le daría a Kagamin una gran sorpresa: le llevaría el desayuno a la cama.
Subió hasta su cuarto, llevando cuidadosamente la bandeja, logró empujar la puerta que había dejado abierta a medias, y se acercó lentamente hacia la cama, sin derramar nada… hasta que resbaló con el pato de goma de Yutaka, y se precipitó hacia adelante.
"¡NO!" gritó Konata. Kagami se despertó en el momento exacto en que todo el contenido de la bandeja se vertió sobre ella. El vaso de leche le empapó la cara, y casi todas las demás cosas cayeron en su regazo. Afortunadamente, la hirviente sopa cayó en el lado de la cama de Konata.
Kagami dio un gritó, y vociferó, "¡¡Porque diablos me tiraste todo esto, si sabías que seguía dormida!!"
"¡Mierda! ¡Kagami, lo siento! ¡No quería hacer eso! Pero el pato –"
Kagami salió de la cama rápidamente. "¡Eww! ¡Estoy mojada por todas partes!"
Konata apuntó al suelo, y dijo, "Pato…"
"¡Deja de decir estupideces! ¡Ya es muy tarde!" la miró Kagami, luego al piso, luego nuevamente a Konata. "Oh. Ya veo."
Kagami suspiró, y añadió, "Iré a tomar un baño. Limpia todo este desastre."
"Lo haré. Lo siento, Kagamin. Baja cuando hayas terminado, te haré otro desayuno."
Cuando Kagami hubo cerrado la puerta del baño detrás de ella, se dio cuenta de que Konata le había querido llevar el desayuno a la cama. "Que inusual y dulce de su parte…" A pesar de todo el problema que se había causado, esto de alguna manera la reconfortaba, y se dio cuenta de que estaba sonriendo.
Cuando Kagami bajó a la cocina, Konata estaba lavando más arroz. "Estoy preparando el almuerzo para nosotras y Yu-chan," dijo sin darse la vuelta.
Kagami caminó hacia Konata, y la abrazó por atrás, susurrándole "gracias" al oído. Rápidamente la soltó, temiendo que el padre de Konata o Yutaka las encontrarían en esa cariñosa posición.
"Quizas debería tirarte comida encima más frecuentemente, así sacas tu lado deredere," dijo Konata. No se dio la vuelta, porque no podía evitar sonreir de oreja a oreja, además que se había sonrojado un poco.
"No haría eso si fuera tú," dijo Kagami, sentándose a la mesa.
* * *
"¡Kagami-sama!" gritó Konata desde la puerta de la clase de Kagami. "¡Ven a mi clase para que me ayudes!"
Evidentemente esto hizo que todos voltearan a verla. Ruborizándose por la vergüenza, dijo, "¡No vengas y me grites así como así! Además la clase recién va a comenzar, no puedo salir."
"¡Oh, claro que puedes! ¡Hable con tu profesora! ¡Ya te dio permiso!"
Sakuraba-sensei acababa de llegar a la puerta. "¿Cuál es el escándalo? Hiiragi, puedes irte. Tu pequeña amiga no me dejo tranquila hasta que acepté."
Suspirando, Kagami junto sus cosas y siguió a Konata hasta su clase.
"¡Escuchen todos! ¡Izumi va a dar la lectura en mi lugar. Por las siguientes dos horas ella será su sensei!. ¿Entendido?" dijo Kuroi-sensei. Camino hasta el escritorio de Konata y tomó asiento.
"¡Silencio, clase!" gritó Konata a sus compañeros, que estaban murmurando acerca de la repentina sorpresa. "¡O Kagami los castigará!" añadió. Escuchando esto, la clase entera se quedó en silencio.
"¡Hey!" dijo Kagami, mirando a Konata.
"¿Qué? Funcionó bien. De cualquier modo, por favor, todos párense, pongan las sillas junto a la pared, y junten todos los escritorios. ¡Formen con ellos un rectángulo grande!"
Los confundidos estudiantes empezaron a hacer lo que les ordenaron. Ninguno se veia tan confundio como Kuroi. "Izumi, ¿Hablas en serio?"
"¡Kuroi-kun, no te di permiso para que me hables así!" dijo Konata. Consideró por un momento golpearla también en la cabeza, pero decidió que sería demasiado.
(Continuará.)
No hay mucho que decir esta vez. Si no saben que es un ahoge, busquenlo en la wikipedia =P
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