Y aquí vamos con el punto de vista de Harry, espero lo disfrutéis:

Todopoderos: Hola, me alegro que te guste el fic, aquí tienes el motivo de la boda, la siguiente pregunta será contestada en el capítulo siguiente jejeje, nos vemos ya me dirás que opinas de la decisión de Harry y sus motivos ;), me alegra que te gustasen los regalos, ojalá existiera un colgante así jejeje, gracias por leer y comentar.

Drys: Me alegro que no te olvides de lo de Lavender, jejeje, aquí tienes el motivo por el que Harry decide casarse, sobre el ocho, espero poder subirlo pronto para no dejaros mucho con las ganas, jejeje, aunque algo me dices que querréis matarme una vez lo hayáis leído, pero ni modo, ya veremos ya, nos vemos disfruta con las lecturas jejeje de nuevo tienes para leer buybuy y hasta el siguiente ;)

Loquin: Hola gracias por leer y comentar, espero lo disfrutes nos vemos pronto, buybuy ;) y hasta el siguiente.

Séptima Lección:

La realidad golpea duro.

Se despertó y miró a su lado, en la mesita se encontraba un calendario que su madre le había regalado, al ver el día que estaba señalado en el mismo frunció el ceño.

¿Ya habían llegado las vacaciones de navidad?

Se puso bocarriba en la cama y miró al techo, ¿cómo era posible que hubiese pasado el tiempo tan rápido?, se despeinó y cerró los ojos, la imagen de Hermione, sonriendo y bañada en nieve lo asaltó.

Hacía tres días que había conseguido sacarla del castillo y llevarla a Hosmeade bajo la capa de su padre, cerca de la casa de los gritos, había conseguido bañarla de nieve, y habían caído juntos al suelo.

Recordaba su sonrisa y el brillo de sus ojos, y se sentía sumamente estúpido al darse cuenta de que era el mismo brillo que él tenía.

La había besado, y se habían perdido durante un buen rato el uno en el otro. Hasta que recordó que debían regresar, ninguno deseaba hacerlo, pero ella no podía mantenerse alejada del castillo por mucho tiempo.

Se levantó de la cama y tras coger sus gafas alargó su mano a la mesita, abrió el cajón y sacó un pequeño regalo del mismo, sonrió de medio lado, ¿le gustaría?, deseaba con todas sus fuerzas que así fuera, no obstante, su madre le había escrito solicitando su presencia ese año.

No deseaba pasar la navidades con ellos, de echo, había planeado hablar con Draco, sin duda podría escaparse de casa de este para poder verla cuantas veces quisiera, se lo comentaría a ella.

Se duchó, aseó y tras vestirse, se dirigió al gran comedor, el día en sí fue la mar de tranquilo, y sin ninguna cosa que destacar, salvo sus ganas de verla.

Ese día no había tenido clase con ella y solo deseaba que llegara la hora en la que habían quedado para verse, y de camino para concertar lo que harían en Navidades, pues deseaba pasarlas con ella.

Esperaba que el regalo que le tenía, sirviera para calmar las ganas que tenía de que entre ellos pasara algo más de lo que había pasado hasta esos momentos. Ella no parecía entender que lo que él deseaba era poder tenerla cuando ella estuviese segura de que a quien quería era a él.

No podía negar que deseaba con todas sus fuerzas hacerla suya por completo, pero el pelirrojo seguía en medio, el chico no había salido de la ecuación y eso solo podía significar que le seguía importando.

Hacía tiempo que Ginny era consciente de que entre ella y él todo había terminado, y sobre todo se había enterado de lo que había entre ellos, no obstante se había dedicado a cubrirlo y a ayudarlo en todo lo posible.

Nunca antes se había percatado de lo buena amiga que era, hasta que descubrió por primera vez que lo había encubierto, pese a saber lo que estaba haciendo.

La cena se le hizo eterna, pues verla hablar con el hermano de Ginny lo desesperaba, no obstante, sabía que en la guerra eran dos, y no podía bajar la guardia por nada del mundo.

Esas navidades conseguiría que ella lo viese solo a él, sí, era jugar sucio, pero no pensaba dejarse ganar.

En cuanto llegó al lugar donde solían quedar, se la encontró esperándolo, por lo que no dudo en acercarse a ella y tras depositar un beso sobre su pelo e impregnarse de su olor, la abrazó contra él y declaró:

-Esto de solo poder tocarte en los momentos que podemos escabullirnos es desesperante.

-Pienso igual.

Se quedaron callados un rato mientras seguían abrazados, se dedicó a hacerle cositas en la mano mientras depositaba pequeños besos en su cuello:

-¿Qué harás estas navidades?

Le susurró, dejó de besar su cuello para declarar:

-Mi madre se empeño en que debo acompañarlos este año, es realmente irritable, y cualquiera le dice que no. –tras decirle esto, depositó un nuevo beso y añadió: -Si quieres puedo intentar escaparme uno o dos días, ¿qué me dices?, ¿quieres que vaya a buscarte estas navidades?

Sintió que se tensaba un poco y eso lo desconcertó:

-No estaré en mi casa, mis padres planearon otras vacaciones.

Se encogió de hombros quitándole importancia a ese hecho, la hizo girar entre sus brazos y susurró contra sus labios:

-Solo dime a donde irás e iré a buscarte, ¿no deseas que te entregue tú regalo de navidad?

Esa frase la hizo abrir los ojos sorprendida:

-¿Regalo?, ¿me tienes un regalo?

Sonrió a sus preguntas y tras juntar su frente con la de ella, asintió:

-¿Qué es?

-Si te lo digo, pierde toda la gracia.

-Pero es que no podrás dármelo en las vacaciones.

-Dime donde estarás y allí lo tendrás.

Se mordió el labio inferior, vio cierto temor en sus ojos, pero lo ignoró, ¿por qué no quería decirle donde pasaría las vacaciones?:

-No lo sé, mis padres no han querido decirme el destino, dicen que quieren que sea una sorpresa, que forma parte de mi regalo de cumpleaños.

-Pues dímelo en cuanto lo sepas.

Cortó sin más, ¿qué le pasaba?

-Eso no es justo.

-Es usted demasiado impaciente señorita.

-Y tú un mal profesor.

Sonrió de medio lado y la acercó más a él:

-Seguro que sí, es por ello que debo seguir enseñándola.

Sin más apresó sus labios y de nueva cuenta se olvidaron del resto del mundo y se centraron solo en ellos dos.

Cerca de la una de la mañana, se percató de que debía separarse de ella:

-Debes regresar, mañana saldrás de viaje y tienes que estar descansada.

-Prefiero seguir aquí, déjame un rato más contigo, serán muchos días sin verte. —se acercó un poco más a él: -Sin sentirte contra mí. –acarició sus labios con la lengua y gruñó, cosa que provocó que sonriera contenta: -Sin poder probarte.

Sin más lo besó, le siguió el juego sin discusión, y por primera vez la dejó que explorara a su antojo, que llevara la nota resaltante, llevo una de sus manos a su corbata y se deshizo del nudo con suma facilidad, seguidamente comenzó a desabrochar los primeros botones de su camisa, no obstante cuando ya había conseguido deshacerse de tres, la detuvo, ¿por qué siempre quería más?, tenía que hacerla entender:

-Hermione, no.

-Es lo que quiero de regalo.

-No lo entiendes, Hermione, esto que haces puede desembocar en muchas cosas, cosas a las que no estás preparada, no me hagas cometer una locura.

Enfadada apresó sus labios y seguidamente profundizó aún más el beso, se separó de ella de nuevo:

-Tienes que descansar.

-Pues ven conmigo.

La miró sorprendido, tenía que estar hablando de otra cosa, no podía estar pidiéndolo eso:

-¿De qué hablas?

-Quiero quedarme esta noche contigo Harry, quiero estar todo la noche a tú lado.

Su mente le jugó una mala pasada, y antes de darse cuenta se encontró pensando en tenerla desnuda entre sus manos, sin pararse a desechar esa idea, apresó su cuello y una de sus manos se deslizó por debajo de la tela de su sujetador y apresó por primera vez uno de sus pechos sin ninguna tela que impidiese el tacto natural.

Ahogo un grito de sorpresa de ella apresando ahora sus labios, grito que desembocó en un gemido de placer que lo cegó en una nuve de deseo incontrolable.

Al percatarse del rumbo que estaba tomando se detuvo y se separó de ella rápidamente, distinguió su respiración agitada y sus ojos repasaron su camisa abierta y uno de sus pechos que sobresalía sobre la tela de su sujetador, al verla morderse el labio inferior con fuerza, negó, tenía que despejarse.

-Vete a descansar Hermione.

Su voz estaba sumamente ronca, ella se acercó a él y depositando un beso en sus labios que no recibió respuesta, pues estaba seguro de que si no se controlaba acabaría por poseerla en el mismísimo pasillo en que se encontraban. La vio alejarse de allí, y cerró los ojos, una maldita noche más que tendría que desahogarse bajo la ducha.

A la mañana siguiente, Ginny lo despertó a las seis de la mañana, deseó mandarla bien lejos, por despertarlo, no obstante, esta no pareció perturbada para nada:

-Andando galán, recuerda que quedaste en acompañarme temprano.

-Ya lo sé, pero Ginny, esto es inhumano.

-Nada de quejas, tenemos que estar en Londres a las nueve y media.

-Existe la red flu, Ginny en serio déjame dormir algo más.

-¿Para poder follartela en sueños ya que no puedes en la realidad?, arriba cerdo.

Exasperado cogió la almohada y se la tiró a esta:

-En serio Ginny, cada día que pasa te pareces más a Draco, ¿cómo puedes decir semejante barbaridad?

-Tu cuerpo te dará la respuesta, ve a la ducha y andando.

Molesto miró hacía el mismo lugar que ella miraba y sin dudar siguió su consejo, ¿en serio estaba soñando con ella?

Suspiró y cerca de las ocho ambos abandonaron Hogwarts, Sirius se encargaría de llevar sus cosas a casa de Ginny, pues allí pasaría las vacaciones de Navidad con sus padres y otros invitados.

No le agradaba mucho la idea de pasar esas fiestas con el hermano de Ginny, no obstante, disfrutaría el día que viera a Hermione y regresara a la casa para ver a ese idiota y saber que él no la había visto.

Sonrió contento ante esa perspectiva, y acompañó a Ginny a la consulta del médico, a las diez y media, una hora después de la cita, los llamaron.

Ginny estaba de los nervios, no obstante, solo le dijeron que todo parecía estar bien y que tardarían unos días en darle los resultados pertinentes.

-Verás que solo es anemia, ahora me tienes que dejar dormir en tu casa toda la tarde.

-Seguro, venga vamos, tenemos que hacer unas compras que mi madre me pidió.

-¿Compras?, no, por eso no paso Gin, sabes que odio las compras.

-Pues bien que me pediste que te acompañase a comprar tú regalo, así que ahora no te niegues.

Gruñó enfadado:

-Chantajista.

-Yo también te quiero, ahora andando vago.

Se pasó toda la mañana y casi la mitad de la tarde recorriendo tiendas con Ginny y comprando, a eso de las seis llegaron a casa de sus padres, "La Madriguera", casa que ya conocía y que nunca dejaba de sorprenderle.

Tras recibir los saludos de todos los Weasley, y las preguntas de su madre, se fue al cuarto que les habían asignado a sus padres y a él y se recostó, miró hacía la ventana, ¿cuánto tardaría ella en mandarle una lechuza diciéndole donde pasaría las navidades?

En cuanto se lo dijera, hablaría con su madre, y aunque se enfadase, iría a buscarla, deseaba entregarle su regalo en persona, ver su expresión, y besarla en cuanto se lo colocase al cuello.

Con ese pensamiento en mente se quedó dormido, cuando despertó lo primero que hizo fue mirar si había llegado alguna lechuza o algún mensaje, no obstante no fue el caso. Se sentó en la silla de la mesa, mientras repasaba un libro y se encontró como idiota esperando que alguna lechuza apareciera en el cielo.

Cerca de las diez de la noche, Ginny, irrumpió en la habitación:

-¿Qué haces aquí solo?

-Nada especial.

-Eso ya lo veo, venga baja que ya han llegado todos.

-¿Todos?

Preguntó sin mucha gana, no deseaba ver a Ronald Weasley la verdad, Ginny sonrió de medio lado y asintió:

-Sí, todos, así que mejor no hacer esperar a nadie.

No entendió esas últimas palabras, la verdad es que por él, el hermano de Ginny podía podrirse esperando. Ginny caminó hasta él y tiró con fuerza, obligándolo a ponerse en pie y caminar:

-En serio Ginny, no quiero bajar, esto es una locura.

-Lo sé, pero es lo mejor que podía pasar para que nadie sospeche de nada.

-¿De qué hablas?, además, estoy esperando carta.

Bajaron por las escaleras y Ginny declaró:

-Venga ya, déjate de tonterías, no puedes quedarte en tú cuarto toda la maldita noche, sabías a lo que venías.

Molesto, y sabiendo que ya estaba en el salón declaró:

-Yo no quiero estar aquí, ella es la culpable de to…

Se giró a mirar a su madre y la sorpresa cruzó su rostro de una manera que no le dio tiempo a disimularla a tiempo, todo él se quedó helado, ¿qué hacía ella ahí?, toda la conversación de la noche anterior le golpeó de lleno, por eso no quería decirle nada, por eso el miedo, no quería decirle que pasaría las navidades en casa de su odioso noviocito:

-¿Profesor Potter?

La voz de este llegó de detrás de él, parecía sorprendido de verlo allí, traía en sus manos dos vasos, se giró y tras mirarlo, miró de regreso a ella:

-¿Profesor Potter?, ¿acaso mi hijo es vuestro profesor?

Escuchó que decía su padre:

-Por supuesto James, cariño, Ron va a Hogwarts, pertenece a Gryffindor como nosotros. ¿Quién es esta chica?

Aclaró y preguntó su madre, al percatarse de que aun seguía señalando a Hermione, bajó la mano, pero sin apartar su fría mirada de ella declaró:

-Mama ella es la señorita Granger, es hija de…

-¿Lil eres tú?

Pudo distinguir la voz de la madre de Hermione, al girarse a mirarla, se percató de que miraba a su madre sorprendida, ambas mujeres se miraron y rápidamente se fundieron en un abrazo casi imposible.

El ambiente se relajó en todo el lugar ante el encuentro y todo el mundo olvidó el hecho de que todos se conocieran con anterioridad.

La cena transcurrió hablando de las coincidencias de la vida, de como ambas agradecían el que Hermione fuese una bruja, pues eso parecía haberlas unido de nuevo.

-Dime que lo sabías.

Escuchó que le preguntaba Ginny, cuando salieron al jardín a dar una vuelta, le dedicó una mirada enfadada y Ginny suspiró:

-No te lo dijo ¿verdad?, no sé si alabarla o compadecerla.

Rompió a reír herido:

-¿Compadecerla?, por favor, me mintió, me dijo que desconocía a donde iba a ir de vacaciones, y me dijo que me diría donde en cuanto lo supiera, es evidente que no pensaba hacerlo.

-Harry, ¿cómo habrías reaccionado si te lo hubiese dicho?

-La habría comprendido, maldita sea Ginny, entiendo su situación, no me agrada, pero con esto solo ha demostrado una cosa.

-¿Qué?

Suspiró cansado y tras andar con ella un poco más susurró:

-Que tú hermano gana, eligió mentirme a mí y pasar las navidades con él, me he pasado este último tiempo pensando en un regalo ideal, para darme cuenta de que da igual lo que regale, no servirá para nada.

¿Puede haber alguien más imbécil? –rompió a reír, más no era una risa alegre: -Quizás es mejor así, esto estaba durando demasiado.

-Harry, y más que va a durar, ¿no te das cuenta de lo que te sucede?

Se detuvo y miró a Ginny a los ojos, esta dio un paso hacía atrás y suspiró:

-Sí, sí que te has dado cuenta, por eso dices que eres imbécil.

-Es mejor que regresemos cuanto antes.

-Tal vez si hablas con ella, te expli…

Negó:

-No, no quiero explicaciones de ninguna clase, solo deseo que este curso termine de una maldita vez, y olvidarme de todo, borrar estos últimos meses.

-Eso es imposible Harry.

-Pues tendré que hacerlo posible.

Sin más caminó hasta la casa con ella, decir que las fiestas de navidad fueron tranquilas, y las mejores que había vivido en mucho tiempo, era mentir descaradamente.

La semana previa a la mañana de navidad, fue todo un logro conseguir evitarla sin levantar sospechas de nadie, no obstante, ella no parecía llevarlo muy bien, más no le importó, había decidido que todo terminase, y así sería.

Uno de los días su madre le había pedido que la acompañase al cobertizo a revisar unas cosas, y la escena que se encontró, fue lo que terminó por hacerle entender que era una mala idea seguir con todo eso.

Más no pudo evitar mirarla con tal enfado que se sorprendió que su madre no se percatase de lo que estaba pasando allí. Ambos salieron de allí a toda prisa, y él solo se mantuvo callado el resto de la tarde.

Le preguntó a su madre si podía marcharse unos días antes, que quería ver a Draco, y esta aceptó, no obstante le dijo que debía esperar a que pasara la mañana de navidad.

No puso reparo y aceptó sus condiciones, después de todo era la primera después de vario tiempo sin pasarla con sus padres. Podía soportar hasta ese día.

La mañana de Navidad, amaneció con un cielo despejado y un suelo blanco, sin duda había nevado durante toda la noche, sus padres se levantaron temprano y lo dejaron en la cama algo más de tiempo.

Cuando se incorporó se sorprendió al ver un paquete a los pies de su cama. ¿Quién se lo habría mandado?

Cogió el mismo y volviéndose a sentar abrió el paquete, se encontró con una caja de joyería y frunció el ceño, ¿acaso era un regalo para su madre?

No obstante cuando abrió el mismo se quedó congelado, era una esclava de oro blanco, contaba con dos Haches entrelazadas y que servían a su vez de adorno y broche.

¿Acaso era un regalo de Hermione?

Sacó la misma de su estuche y la examinó, se encontró con una frase que rezaba:

"Eres lo mejor que pudo pasarme."

Apretó la pulsera en su puño y se maldijo a sí mismo, a la par que la maldecía a ella, ¿por qué no podía detener todo eso?, se dejó caer en la cama y observó la pulsera durante un buen rato, ¿se la ponía?

Que idiota, claro que sí, y lo peor es que deseaba correr hasta ella, besarla y olvidar lo que había pasado estos días atrás.

Pero sabía que eso no podía ser, debía dejarla libre, devolvérsela a quien le pertenecía, y a quien podía hacerla feliz, y ese no era él.

Esas navidades se había dado cuenta de que no lo era.

Suspiró y tras darse un buen baño y vestirse, se puso la esclava y bajó, deseaba que le hubiese gustado su regalo, más no le preguntaría, era lo mejor, en cosa de una semana volvería a Hogwarts y terminaría todo con ella.

Al llegar al salón se encontró con que casi todo el mundo estaba ya en celebración y abriendo regalos.

Llegó su turno y tanto sus padres como los Weasley lo sorprendieron con sus regalos, una pluma realmente hermosa y un reloj, un reloj que era regalo de sus padres, uno que se colocaba en la muñeca.

-Deja que te lo ponga Harry.

-En serio madre, sé como hacerlo.

Un reloj que su madre querría colocarle, y que debía ir en la muñeca derecha, donde creyendo que era el mejor lugar, tenía colocada la esclava que Hermione le había regalado. No podía permitir que su madre la viera, o comenzaría a preguntarle y no deseaba eso.

-Déjate de tonterías y deja que yo haga los honores.

-Pero si serás cabezota.

-Siempre, ya lo sabes.

Luchó con su madre intentando hacerse con el maldito reloj, no obstante Ginny supuso su salvación:

-Harry, mira, este es mi regalo y este de parte de Draco y su madre.

Contento por ello corrió al lado de Ginny, cogió ambos presentes y se encontró con una bufanda bastante cara sin duda y con un par de gemelos, estos eran un regalo de Narcisa.

En cuanto cogió el presente de Ginny, se quedó algo extrañado, ¿por qué ambas chicas se habían empeñado en regalarle una letra con iniciales?

-Oh vaya.

-¿Te gusta?, al verla en la tienda no pude evitar pensar en ti.

Las palabras de Ginny lo obligaron a sonreír, menos mal que no estaba en una pulsera:

-Es realmente hermoso Ginny.

-Le pedí al joyero que grabara la fecha en que coincidimos por primera vez los tres, tengo otro para Draco y este el mío.

Pudo distinguir como ella se apartaba el pelo y una H plateada brillaba en ese lado, mientras que al mostrar la otra, la letra era una D.

-Siempre con mis dos chicos.

Le guiñó un ojo y le dio un beso en la mejilla. Sonrió de medio lado y sostuvo la G enfrente de él con una sonrisa brillando en sus labios, miró la fecha grabada en la letra y tras sonreír, cogió la mano de esta entre las suyas y la apretó para regalarle una nueva sonrisa.

-Es precioso sin duda, pero ahora quiero ponerte este reloj.

Escuchó que decía su madre, lo que lo obligó a volver su atención hacía ella:

-Lily cariño, deja que él mismo se lo coloque.

Su padre, cogió el reloj de manos de su madre y se lo entregó, feliz lo recibió, y tras ajustarse la G en el cordón negro y colocárselo al cuello se dispuso a colocarse el reloj.

-¿Ves como es mejor que se lo ponga yo?, se lo está colocando en la mano que no es.

Su madre, más rápido de lo que se dice Nox, se lo arrebató.

-No, espera, el caso es que…

Su madre retiró la manga de la mano indicada y quedó a la vista de todos, la esclava de Hermione.

-Eres lo mejor que pudo pasarme.

Recitó a la par que conseguía retirar su mano de la de ella, ocultó la misma y recibió la mirada de Ginny, sin duda ella sabía de quien era el presente, miró molesto a su madre y ella declaró:

-Vaya, ¿y ese regalo?

-¿Qué más te da?

-Es evidente que te lo regaló una mujer, ¿quién es ella?

-No te incumbe.

-¿Cómo que no?, sí que me incumbe, además, ¿cómo es posible que no la hayas invitado?

Apretó los puños molesto, ¿Qué no la había invitado?, maldita sea, ella ni siquiera deseaba verlo en esas fiestas.

-Ya está bien ¿quieres?

-No, no lo está, es evidente que la chica te aprecia, ¿cómo puedes tenerla en tan poca consideración?, ¿le has regalado tú algo?, seguramente no, eres muy poco detallista con la gente que no te importa mucho, y si no la has nombrado, sin duda es que no debe ser muy importante para ti, por lo que deduzco que ese es el motivo de que no esté con nosotros hoy y de que no…

-Te digo que dejes ya el tema, maldita sea.

Todos prestaron atención ahora a la discusión que parecía presentarse, pues no había podido dejar de gritar ante las palabras de su madre:

-¿Por qué no quieres?

-Porque no y ya está, espero estés contenta, has conseguido amargarme el maldito día.

Furioso consigo mismo, con su madre, pero sobre todo con Hermione se marchó de allí, ¿por qué no la nombraba?, porque no podía, porque si lo hacía acabaría en Azkaban, porque era un maldito depravado que solo pensaba en una niña de dieciséis años que aun no había cumplido los diecisiete.

Furioso entró en su cuarto y cerró el mismo, ¿Qué si le había regalado algo?, maldita sea, se había pasado los últimos dos meses con el maldito regalo, ¿Qué si le importaba?, más de lo que nunca debería haberle importado.

-Harry, ¿estás bien?

Ginny entró en el cuarto y cerró tras ella:

-¿Bien?, podría decirse que he estado mejor, tengo que terminar con todo esto cuento antes Ginny.

-¿Te lo regaló Hermione?

Asintió, ella se acercó a él:

-Tu regalo le encantó, la verdad es que la melodía es preciosa Harry.

No dijo nada, no deseaba saber eso, prefería que se lo ahorrase:

-Mañana me marcho, ya no aguanto más.

-¿Estás seguro?

-Sí, Ginny, tengo que terminar con esto cuanto antes mejor.

Ella no dijo nada, deposito un beso en su mejilla y lo dejó solo, no necesito comprobar la puerta para saber que la había sellado, sin duda Ginny sabía que no deseaba ver a nadie.

Tras lo que parecieron horas, decidió quitar el seguro que esta había puesto y se tumbó en su cama, su padre había ido a informarle de que no habría nadie en la casa que se marchaban todos, por lo que podría descansar sin que su madre se metiese a molestarlo.

No tardó en quedarse completamente dormido, y sus sueños, pasaron por infinidad de etapas.

Incluyendo el momento que más temía, el momento en que cortaba con Hermione y la entregaba en brazos del hermano de Ginny, perdiéndola para siempre. Más ese momento cambió drásticamente.

"Se encontraba ante ella, mientras lloraba sin cesar:

-No, por favor, no me dejes.

-Es lo mejor, esto nunca debía haber llegado hasta esto.

-No.

Hermione se lanzó a sus brazos y apresó sus labios, no respondió, sabía que debía contenerse, ser fuerte, si respondía no serviría de nada todo lo que ella había llorado hasta ese momento.

Consiguió separarse de ella y comenzó a decir:

-Hermione…

Más ella volvió a besarlo y en esa ocasión respondió al beso, lentamente se acomodó al beso y una de sus manos viajó hasta alcanzar su nuca, la obligó a juntar más sus labios a él y a profundizar el beso.

De ninguna parte apareció una cama, y sin pararse a pensar, la hizo girar y que cayera en esta, arrastrándolo a él con ella, reclamó más atención de sus labios, y ella respondió obedientemente.

Saciado de su boca, se apresuró a probar su cuello, más no estaba dispuesto a detenerse ahí, no, ya había parado demasiadas veces, ahora deseaba más, acarició su cuello con su lengua y susurró su nombre, sintiendo como ella se estremecía se sintió capaz de darle más, de hacerla experimentar más.

Sintió los labios de ella en su cuello y disfrutó del tacto de los mismos, era la primera vez que ella hacía tal cosa, ¿qué más querría ofrecerle?, dejó de atender su cuello y trazó un nuevo camino de besos hacía abajo, a la par que sus manos acariciaban su cuerpo por encima de la tela, si era un maldito sueño, ¿por qué seguía existiendo la maldita ropa?

-Bésame pequeña.

Le susurro, y ella obedecido en el acto y aferró sus labios como si no hubiese un mañana a la par que él conseguía sacar su camisa de entre los pantalones vaqueros que portaba, se sintió volar cuando noto que ella tiraba de su camisa con las mismas ganas que él, deseosa de deshacerse de esa prenda tanto como él.

En el mismo instante en que él comenzaba a desabrochar los botones de su camisa, ella introdujo sus manos debajo de la camisa de él. El tacto de su piel ardiendo lo incitó a desear más, gimió contra los labios de ella, y se movió alentándola a que no se detuviera.

A que tocara lo que desease, a la par que él mismo descubría más y más de ella.

Consiguió abrir la camisa de ella, y no dudo un segundo en acariciar toda la piel que había quedado expuesta, abandonó sus labios lo justo para suplicarle que no lo despertase.

Y seguidamente volvió a besarla, ella misma descendió sus manos hacía abajo en una caricia que pareció gustarle, no obstante cuando rozó el botón de su pantalón, consiguió apresar uno de sus pechos, dejó sus labios y descendió por su cuello, sintió que se tensaba bajo él, y no le importó, deseaba probar de una vez lo que varias veces había tocado en el pasado:

-Harry, ¿estás despierto?, en serio este berrinche tuyo es absurdo.

Sintió que alguien decía como algo lejano, más ella se tensó aún más:

-Harry, tú madre…

Escuchó sus palabras, más no les encontró ningún sentido, por lo que depositó un beso cerca de su pecho y declaró:

-Mándala lejos.

Se escuchó decir, a la par que se escuchaba de nuevo esa voz chirriante e irritante:

-Harry de verdad, no quería decir lo que dije, es solo que, bueno soy tu madre, entenderás que quiera conocer a tu novia.

-Maldita sea, ¿por qué narices no se larga?

-Harry, espera…

Escuchó que decía Hermione, más decidió ignorarla y hacerla callar, por lo que apresó con sus labios uno de sus pechos y la obligaba a callar, sintió que se arqueaba algo contra él y profundizó la caricia, estaba apunto de conseguir arrebatarle un gemido de placer, cuando la chirriante voz volvió a escucharse:

-Harry, voy a entrar, no me gusta hablar a través de una maldita puerta.

Antes de entender lo que estaba pasando, sintió que se golpeaba con fuerza la cabeza, y que ya no tenía a Hermione semidesnuda bajo él, molesto miró a su alrededor, ¿por qué lo habían despertado?:

-¿Pero qué diantres?

Negó a la par que fijaba su mirada en la cama de la que acababa de caerse, no tardó en quedarse helado en el sitio al contemplar a Hermione sobre su cama, con la camisa completamente abierta y sumamente sonrojada:

-Tú madre está en la puerta y va a entrar en cualquier momento.

Esas palabras lo obligaron a dejar de mirarla aun sin comprender, ¿acaso él no estaba soñando?

-¿Mi madre?, ¿qué…? –la miró de arriba abajo y todo el sueño volvió a él, no, no podía haber estado apunto de acostarse con ella, ¿cierto?:-¿Qué demonios ha pasado?

-Harry, pues nada se acabó.

Ambos a la par miraron hacía la puerta y sin previo aviso tiró de ella, y cayó justo sobre sus brazos, con urgencia la obligó a esconderse debajo de la cama.

-Maldita sea, maldita sea, si seré estúpido.

¿Cómo no se había dado cuenta de que no era un sueño?, ¿de que la tenía en su cama?, ¿de que unos minutos más y la habría hecho suya en casa de los Weasley?

-¿Qué haces ahí tirado?

La voz de su madre lo trajo a la realidad y al girarse rápidamente se golpeó con la cama en la frente:

-Argg, maldición, ¿qué quieres ahora?, ¿tampoco piensas dejarme descansar en paz?

-¿Estabas dormido?

La voz de su madre sonaba completamente dubitativa, era evidente que no lo creía.

-¿Qué más podría estar haciendo?

-¡En el suelo?

Se puso en pie rápidamente y se sentó en la cama:

-Estaba en la cama hasta que decidiste despertarme, me caí de la cama al mandarte al diablo.

El silencio se hizo presente en el lugar hasta que su madre declaró:

-¿Sigues molesto?

Suspiró, y sintió como ella también se sentaba en la cama.

-¿Bajaras a cenar?

-Me daré una ducha y si.

-Sin duda la necesitas, espero que ella sea tan buena como parece serlo en tus sueños.

-MAMA.

Recriminó avergonzado y deseando que ella se marchara de allí cuanto antes, pues debía matar a cierta castaña, no obstante ella rompió a reír y antes de que pudiera decirle nada más se marchó.

En cuanto ella salió, se levantó de la cama y cerró la puerta con seguro, para declarar:

-Ya puedes salir.

Sonó molesto, más no podía ella esperar otra cosa, ¿cómo se le había ocurrido? La vio salir lentamente de donde estaba y se sentó en el suelo para mirarlo desde ese lado de la cama.

-¿En qué estabas pensando?

Recriminó, ella se mordió el labio inferior y declaró:

-Quería hablar contigo, pero estabas dormido, intenté despertarte, no obstante, bueno…

La vio enrojecer y que apartaba rápidamente la mirada de él, se acercó a ella:

-¿Te das cuenta de lo que hubiese pasado si mi madre llega a entrar sin llamar antes?

-Yo no esperaba que…

-Maldita sea, ¿qué esperabas entonces?, estás en mí habitación, y si mal no recuerdo, tus manos se encontraban acariciando mi cuerpo, ¿y no esperabas qué?

-Solo te bese, creí que despertarías, de hecho pensé que te estabas dando cuenta de lo que estaba pasando, que querías, que al fin te habías dado cuenta de que estoy preparada para estar con…

La cortó antes de que terminara la frase, no deseaba escucharlo, y mucho menos en el estado en que se encontraba:

-No lo digas, no digas nada más, y por favor sal de aquí, tengo que ducharme y reunirme con el resto, al igual que imagino tendrás que hacer tú.

-¿No crees que tenemos que hablar?

-¿Y tú que será mejor hacerlo en otro lado?, si mal no recuerdo, esta es la casa de tu noviocito.

-No podía decirte a donde iba, te ibas a enfadar.

No pudo evitarlo y soltó una risa exasperado:

-Tienes razón, fue mejor encontrarte de sopetón, mientras estaba como idiota en mi cuarto esperando una noticia de tú parte para que me dijeras donde ibas a estar. Algo que evidentemente ni siquiera te planteaste decirme.

-Yo…

-Está bien, no hace falta que digas nada, ahora solo vete, tengo cosas que hacer.

Tras terminar de arreglarse la ropa se puso en pie y se dirigió a la puerta, se apartó de la misma y se quedó al lado de esta, estaba quitando el pestillo de la misma cuando lo miró y declaró.

-¿Qué quiso decir tú madre con lo de ser tan buena en la realidad como en tus sueños?

La miró de forma incrédula ¿es que quería torturarlo?, tiró de su rostro y la besó, respondió sin dudar a su beso, cuando se pegó a su cuerpo, sintió que ahogaba una exclamación de sorpresa, lo que significaba que sin duda había notado su excitación, se separó de ella lo justo para susurrar contra su boca:

-¿Lo notas?, bien, mi madre cree que estaba soñando con que te hacía el amor, lo que no sabe, es que te encontrabas en mi cama y que yo estaba apunto de cometer una locura, porque pensaba hacerte mía.

Ese bulto contra tu vientre pequeña, lo has provocado tú.

Sin más la volvió a besar abrió la puerta y antes de que ella pudiera contestar algo la empujó fuera:

-Ahora no hay nadie en la planta de arriba.

Sin más cerró la puerta con demasiada prisa, ¿cuántas duchas frías llevaba en lo que llevaba de año?

Tras la maldita ducha, por la que seguramente cogería un maldito constipado, bajó a cenar, evitó por todos los medios mirar a Hermione a lo largo de la cena, estaba seguro de que pronto su autocontrol quedaría olvidado y acabaría por tomarlo en cualquier maldita parte.

Se retiró en cuanto pudo y subió a su cuarto, Ginny no tardó en llegar tras él, se giró a mirarla y se quedó helado al verla.

-¿Qué?, Gin, ¿Qué sucede?

-Lo peor, Harry, maldita sea, lo he echado todo a perder.

Se acercó a ella y la obligó a mirarlo:

-¿De qué hablas?

Ginny lo miró y tras unos instantes declaró:

-Salió positivo, Harry estoy embarazada, maldita sea, voy a tener un hijo.

Sorprendido la sostuvo contra él, ¿embarazada?, todo él sintió que el miedo lo recorría, un momento, ¿habían tomado precauciones cuando habían estado juntos?

-De, esto, ¿de…?

Ginny se separó de él unos instantes y lo miró fijamente:

-¿Tú que crees?

Tragó en seco, no podía ser, eso ya era la gota que colmaba el baso, él no podía ser el padre, ¿verdad?

-Ginny, yo…

-Me dijo que le daba igual, que no le fuera con problemas, Harry, me ha dado de lado.

Esas palabras le aclararon todo, no, no era el padre, pero Ginny estaba completamente sola.

-Maldito idiota, ¿quieres que hable con él?

-¿A golpes?, no, sino quiere saber nada, no pienso obligarlo, pero, ¿qué voy a hacer yo sola?

Harry, mis padres me odiaran, me repudiaran, Harry, tienes que ayudarme.

-¿Ayudarte?, ¿de qué hablas?

Ginny se separó de él y camino hacía la ventana se asomó a la misma y como ida declaró:

-Préstame dinero.

¿Dinero?, ¿para qué quería ella que le prestase dinero?

-Claro, sabes que tengo de sobra, pero ¿para qué…?—abrió los ojos sorprendido ante la idea que cruzó su mente: -¿Acaso te has vuelto loca?, no, ni lo sueñes, no pienso prestarte dinero para eso.

Ginny se giró a mirarlo:

-¿Y qué otra cosa quieres que haga?, no puedo tenerlo, Draco no lo quiere, no…

-A la mierda Draco Malfoy, maldita sea Ginny, es un ser vivo, estás hablando de asesinato, no cuentes conmigo para esto, porque no.

-DIME ENTONCES QUE HAGO, Maldita sea.

-Todo menos eso, Ginny eso no es ético, no está bien, ni siquiera debería pasarse por tú cabeza, es una aberración.

-¿Quieres que hablemos de aberraciones y cosas poco éticas?, porque te recuerdo que eres el menos indicado para hablar de ello, al menos yo no me acuesto con una niña.

Furioso la fulminó con la mirada:

-Yo no me acuesto con nadie, eso que te quede bien claro, y ya te he dicho que todo se acabó.

-Sí, hasta que tengas el próximo calentón, ¿Cuándo crees que sea eso?, ¿en uno o dos días?

Furioso con ella se giró para marcharse cuando ella declaró:

-Lo siento, perdona, yo, Harry, ¿qué otra cosa puedo hacer?, dime una solución, una salida…

-Habla con Draco, es algo de vosotros dos, seguro que él…

-Nada, dice que este niño puede ser tanto suyo como tuyo, y que no piensa cargar con algo que no le corresponde.

-¿Acaso cree que seguimos acostándonos?

Al ver que apartaba la mirada de él supo que sí, que Draco pensaba precisamente eso:

-¿Por qué no se lo has negado?, ¿qué se supone que tengo que hacer yo ahora?

-No me dejes sola tú también, cásate conmigo Harry.

Esas palabras lo golpearon de lleno, el rostro de Hermione lo asaltó y todo pareció detenerse en el acto:

-¡Qué has…?

-Es lo mejor para los dos, a mí Draco no me ama, y nunca querrá a nuestro hijo, y tú necesitas olvidarte de Granger, Harry, sabes que eso no va a ninguna parte, que debes terminarlo, si ve que estás comprometido se alejará, terminarás con todo de raíz y estarás a salvo.

A salvo, ¿de qué?, sí, quizás fuese la salvación para él en cuerpo, pero sabía una cosa, en el momento en que se despidiera de Hermione, todo dejaría de tener sentido.

Era lo adecuado, sin ninguna duda, pero también era el final de todo.

-¿Qué me dices?, ¿Accedes?, Harry, ella ama a mi hermano, tú mismo lo has visto con tus propios ojos, y lo que habéis vivido pese a que ha sido hermoso no dudará para siempre, sé que la amas, pero puedo ayudarte a olvidarla, del mismo modo que tú puedes ayudarme con Draco.

Mentira, ya lo habían intentado y no funcionaría, del mismo modo que no funciono, no obstante ahora ya no solo eran él y ella, sino que alguien más estaba en camino, ¿era justo dejar a esa criatura sola?

¿Por qué Draco era tan idiota?

Sintió que Ginny lo abrazaba y fijó sus ojos en la ventana, la imagen del hermano de ella acompañado de Hermione, le dio la respuesta que no encontraba en otro lugar:

-Sí Ginny, me casaré contigo y seré el padre de tú hijo.

Correspondió al abrazo y tras unos minutos concretando la historia que darían, bajaron a dar la noticia a todo el mundo.

Todo pasó ante él como cámara lenta, no obstante, no podría recordar nada de lo sucedido en esa noche, solo una cosa se le gravó a fuego en la mente.

Los ojos achocolatados de Hermione perdidos e intentando buscar un apoyo en los suyos, apoyo que no encontró.

A la mañana siguiente huyó de casa de los Weasley, precisaba alejarse de allí, la casa de Draco fue su siguiente parada, pasó los días hablando con este y concretando algunas cosas, no obstante, en la mente de Draco no cabía la idea de que él era el padre legítimo del hijo de Ginny.

Así que tras unas charlas sin ningún fruto, se vio a sí mismo pensando en que era lo mejor, así todos los problemas se solucionaban de un simple plumazo.

La noche de nochevieja le invitaron a ir a una recepción, no obstante no tenía ánimos para ello, por lo que se despidió de los ocupantes de la casa Malfoy cuando estos se iban y se dispuso a subir a su cuarto, el que quedaba más alejado de la ventana que daba a casa de los Granger.

Se encontraba poniéndose la parte de debajo de su pijama, cuando escuchó que llamaban a la puerta, ¿cómo podía ser tan pesado? Exasperado y seguro de que era Draco caminó hasta la puerta para abrir la misma, no obstante se encontraba discutiendo con la parte de arriba del pijama cuando abrió esta:

-¿Por qué diantres llamas en lugar de en…?

Se calló en el acto al reconocer a quien se encontraba ante él:

-¿Qué haces tú aquí?, creía que pasarías las vacaciones en casa de…

-Tú prometida, lo sé, pero mis padres cambiaron de idea en el último momento, si no hubieses huido, lo sabrías.

Qué mal sonaban las palabras Tú prometida, molesto al escuchar lo de su huida declaró:

-¿Huir?, ¿de qué se supone que hui según tú?

-Eso deberías responderlo tú.

Su respuesta lo hizo enfadar aún más, por lo que declaró:

-¿A qué has venido?

-Venía a comprobar si Malfoy querría consolarme.

Todo su cuerpo se tensó, ¿de qué estaba hablando?, ¿quería acaso provocarlo?, pues lo estaba consiguiendo, apretó los puños y entre dientes añadió:

-Repetiré la pregunta Hermione, ¿a qué has venido?

Lo miró por unos instantes y tras coger aire declaró:

-A pasar la noche contigo.

Cada palabra le golpeó como si fuese una puñalada, ¿había escuchado bien?

Bien pues hasta aquí, buybuy y hasta el siguiente cap ;)