Capítulo 14: Camino al altar

Los días pasaban tan rápido que en menos de lo imaginado ya había llegado el día de la boda. La mansión Uchiha estaba en paz, como siempre, todos bien coordinados y esperando la hora de que empezara la ceremonia que se llevaría a cabo en los jardines de la mansión.

Naruto y su padre se habían dirigido a la mansión temprano, para poder preparar todo. Minato había supervisado el banquete temprano, sin importarle eso de no encontrarse con su futuro esposo antes del matrimonio. Los trajes estaban listos, los arreglos florales, el altar en medio del jardín, las mesas redondas preparadas para recibir a diez comensales cada una, con sus copas, cubiertos, platos y pequeños cartelitos que llevaban los nombres de los invitados para darles un orden equitativo, cinco invitados de los Uchiha y cinco de los Namikaze.

Fugaku se preparaba en su habitación cuando escuchó que golpeaban la puerta.

-Adelante –dijo dando el pase- ¿Qué haces aquí? –preguntó sonriendo- Creí que estarías con tu papá, Naruto.

-Sí, bien –dijo incómodo y cerrando la puerta-, algo le pasa a mi papá y no quiere decírmelo, sé que tiene que ver con usted y quiero respuestas. Creo que mi papá se arrepintió del matrimonio.

Fugaku sonrió, en este poco tiempo había compartido mucho con ese muchacho y lo amaba por su sencillez. Naruto era un adolecente normal y adorable, cualquiera se enamoraría de él y su propio hijo Sasuke había caído bajo esos encantos. Por eso le preocupaba ocultarle algo tan importante como el embarazo de Minato, pero entendía a su pareja, sabía que querría entregar la noticia a toda la familia, y que mejor lugar que en la recepción de su boda.

-No es eso, Naruto –le dijo tranquilo-. Puedo asegurarte que no se trata de eso y que es una buena razón.

-¿Cómo puedo estar tranquilo? –preguntó dando vueltas por la habitación, sin estropear su hermoso traje para el matrimonio- Mi padre nunca me ha mentido, nunca- recalcó.

-Pues esta vez tampoco te ha mentido, sólo te está ocultando información –dijo el mayor-. Además, no creo que sea el único que oculta información –dijo mirándolo significativamente.

Naruto se puso nervioso. Sabía que su relación secreta con Sasuke no duraría mucho en las sombras, pero hablar de eso con su padrastro y padre de su novio no estaba dentro de las cosas emocionantes que quería hacer ese día.

-No sé de qué habla –mintió.

-Creo que lo sabes muy bien, Naruto –dijo tomando asiento a los pies de la cama y llamando al rubio para que se sentara a su lado-. Naruto, sé que no quieres decirme nada y respeto tu privacidad, sólo quiero que se cuiden, que tomen las cosas con calma, tienen toda la vida por delante.

-¿Por qué me dice eso? –preguntó algo desanimado.

-Por que te quiero, serás… no, eres mi hijo, así que no quiero que nada trunque tu futuro.

-No siga –le pidió poniéndose de pie–. No sé en que momento cambió la conversación y empezamos a hablar de mí –le dijo confundido-, pero… bien, lo admito, estoy con Sasuke, pero nos cuidamos.

-Eso quiere decir que ya tuvieron intimidad –dijo seguro.

-No hablaré de eso –contestó, pero su cara roja le dijo a Fugaku que estaba en lo cierto.

Fugaku suspiró resignado. No quería saber tampoco que tanto habían avanzado esos dos. Además que esto le frustraba ¿Tan inmaduros eran Sasuke y Naruto que en menos de un mes de relación ya se habían ido a la cama? Creía haber educado mejor a su hijo menor, pero al parecer sus enseñanzas habían quedado en el pasado. Tendría que hablar seriamente con Minato sobre qué pasos tomaría en relación a sus hijos menores, pero eso sería después de su luna de miel. Por qué se aseguraría de que su esposo se olvidara hasta de su nombre en esos diez días que pasarían en Paris.

-Está bien, Naruto –le dijo sin poder dejar de pensar en eso, pero tratando de dejarlo en una parte al fondo de sus pensamientos-. Y retomando el tema del por qué viniste a verme, te puedo asegurar que no pasa nada malo y que hoy mismo sabrás el porqué de los nervios de tu papá y su actitud rara.

-Gracias –dijo, pero se notaba que no estaba muy tranquilo.

-Naruto –lo llamó al ver que simplemente se iría- ¿Estás seguro que pensabas eso de tu padre? O eres tú quien no quiere que nos casemos.

Naruto lo miró de frente, ese hombre estricto le mostraba una cara diferente cada vez que hablaban, por eso no quería mentir más.

-Admito que no estaba de acuerdo con que papá se casara, pero creo que el paso del tiempo y la felicidad de mi padre hará que me convenza de que esto es lo que él necesitaba.

-No quiero que pienses que las cosas que te digo son para ganarme tu aprobación, eres lo más importante en la vida de Minato y pase lo que pase eso no cambiará, el que me case con él no me hará ganar tu espacio en su corazón, sólo creará un nuevo espacio para mí, para los chicos y para la familia en general.

-Lo sé –dijo sonriendo feliz-, mi papá es admirable, encuentra siempre un espacio para agregar a alguien más.

-Me alegro que pienses así –dijo con honestidad.

-Entonces me voy –dijo caminando a la salida-, no queremos que mi papá crea que algo malo está pasando.

-Bien. Trata que esté listo a tiempo. Los invitados ya empezaron a llegar.

-Bien, le diré, usted tampoco se demoré.

-Yo estoy listo –le dijo saliendo de la habitación junto al chico donde se encontraron con Sasuke e Itachi- ¿Están listos?

-Sí –respondió Itachi caminando junto a su padre, dejando a tras a los menores.

-¿Qué hacías con mi padre? –preguntó Sasuke deteniendo a Naruto por la mano.

-¿Celoso, teme? –le preguntó sonriendo, sintiendo como era abrasado por la cintura.

-No estaría nunca celoso de mi padre, dobe –dijo antes de besarlo de manera fogosa-. No sé qué tienes en la boca, pero quemas, hermoso –le dijo poniendo las manos en las nalgas del rubio.

-¡Sasuke! –le retó sonrojándose y alejándose del contacto-. Iré a ver a papá, tú ve al jardín y espera con los demás.

-Como quieras –le dijo antes de picotear sus labios antes de dejarlo ir, pero antes que se alejara mucho le volvió a hablar-. Me encanta como se te ven esos pantalones –le dijo con descaro.

-Eres un sin vergüenza –le dijo antes de marcharse, sin siquiera voltear la mirada, temiendo que su cara aún más roja le sirviera a Sasuke de material para más burla.

Cuando llegó a la habitación que estaba utilizando su padre, esperaba encontrarlo hecho un manojo de nervios, tirándose los pelos y a punto de llorar, pero Minato sólo sonreía pacíficamente mientras miraba por la ventana. Cuando sintió que Naruto cerraba la puerta se giró para mirarlo de frente.

-¿Estamos listos? –le preguntó llegando a su lado.

-Sí –respondió Naruto-. Es hora de que te cases.

-Estoy listo –dijo soltando el aire, ahora sí se notaba nervioso.

-¿Estás seguro de esto, verdad? –le preguntó a su padre por primera vez desde que toda esa locura comenzó.

-Naruto –sonrió al pronunciar el nombre de su hijo- hablemos un minuto.

-No hay tiempo…

-Claro que lo hay, siempre habrá tiempo para ti, para mi hijo hermoso que tanto amo –le dijo meloso haciendo reír a Naruto-. Quiero que sepas algo importante, algo trascendental que luego sabrá todo el mundo, pero que sólo Fugaku y yo sabemos.

-¿Es por lo que has estado comportándote tan raro?

-¿Raro? –preguntó abriendo los ojos.

-Claro que sí –dijo seguro-. Estás distraído, emocional, sentimental, comes por ansias y te desvelas. No creo que ese sea un buen modo de vivir.

Minato sonrió antes de abrazar a Naruto. Era cierto que había estado más ansioso todo ese tiempo, pero trató de que su hijo no lo notara, que pasara lo más desapercibido posible, pero no tomó en cuenta que su hijo lo amaba y que estaba atento a lo que le pasara. Quizás notó lo feliz que estaba antes de decirle del patrimonio con Fugaku, pero no lo que le estaba pasando ahora.

-Quiero que sepas algo importante, que va a cambiar nuestras vidas, las de todos.

-Bien, te escucho –dijo ansioso y curioso por saber por qué tanto misterio.

-Voy a tener un bebé –confesó.

Naruto abrió los ojos ante la noticia, sin poder creer que se tratara de eso. Claro, se imaginó que podía ser cualquier otra cosa, no que fuera a tener un hermano pequeño.

-¿Es verdad? – preguntó tomando las manos de su papá.

-Sí –dijo mirándolo a los ojos, viendo como los ojitos azules de su hijo se humedecían-. No llores, por favor.

-Yo… -no podía articular palabra, poniendo nervioso a su papá y notándolo al sentirlo temblar- ¡No me molesta! –gritó emocionado antes de arrojarse a sus brazos- Papá, siempre quise un hermano o hermana, siempre lo anhelé con el alma y si bien ahora tendré dos hermanos nuevos, uno que tenga mi propia sangre no tiene comparación –le dijo feliz.

-Naruto, creí que te molestaría, que estarías celoso del bebé.

-No podría, eres mi papá y te amo, por eso estoy feliz –dijo alejándose y limpiándose las lágrimas-. Ahora tienes que bajar a tu boda.

-Es cierto –dijo parándose y mirándose al espejo antes de salir de la habitación con su hijo, quien iba feliz a su lado. Era un verdadero alivio el que Naruto lo tomara tan bien.

Ahora estaban en las puertas que daban al jardín, el lugar estaba repleto de invitados, familiares, compañeros de trabajo y las parejas desconocidas de mucho de ellos.

-Es hora –se dijo a si mismo caminando había el altar, por segunda vez, pero debía admitirlo, esta vez estaba mucho mas tranquilo.

Cuando se casó con Kushina, ambos eran uno niños, apenas salían de la universidad y tuvieron a Naruto en menos de seis meses, así que estaba muy nervioso, ahora no, el casarse con Fugaku era darle en el gusto a su casi esposo quien quería el apellido Uchiha junto a su nombre, algo en lo que también había estado de acuerdo. Ahora estaba a su lado, mirándolo a los ojos, esos negros ojos que tanto le cautivaban y amor le demostraban. Ese hombre que era el padre del hijo en su interior y con quien compartiría toda su vida.

Cuando el juez los declaró casados, por fin pudieron decir que estaban juntos hasta la muerte

-Te amo –le susurró Fugaku luego de besar sus besos superficialmente.

-Y yo a ti –correspondió sus sentimientos.

-Me alegro mucho por ustedes –dijo Naruto abrasando a su papá.

-Felicitaciones, padre, Minato – les dijo Itachi, quien estaba cómodamente de la mano de Deidara que no se había separado de él para nada.

Itachi no lo vio venir, sólo se encontró un día besando a ese lindo chico que le revolucionaba las hormonas, peor se prometió a sí mismo que no le pondría un dedo encima hasta que fuera mayor.

Deidara estaba feliz, su amor por fin era correspondido, había logrado lo que tanto quería, ganar la atención de Itachi, pues sabía que el mayor aun no lo amaba, pero el tiempo y su insistencia y cariño, harían que Itachi por fin se terminara de enamorar.

Minato estaba pleno, por fin tenía a su familia y al hombre que amaba, ahora sólo quedaba dar la gran noticia de su embarazo y que todos compartieran su felicidad.

Continuará…

N/A: ¡No estaba muerta!

Lo siento, pero pasé por todo un drama. Me cortaron internet, sí, la pobreza máxima, pero eso no es lo malo, suelo aprovechar para escribir sin distracciones. Más sin embargo, si esperan que este fic esté acabado… ¡No lo está! Porque la estúpida licencia de Word venció y no podía escribir. Y_Y fue un martirio. No tenía nada y muchas ideas (Claro que las escribí a la antigua, sí… papel y lápiz)

Sobre los comentarios, los contestaré lo más rápido posible, ya lo verán. Esto sigue, ahora si

Un beso

Majo

PD: en cuanto tenga los fic de regalos pondré los link aquí.

Luna Lovegood83: Me alegro que te gustara y espero que tu pareja sea la que piensas.

Lunatica Dark: Yo también espero que tus musas me acompañen, muchas gracias por tu apoyo y espero que sea tu pareja en mente.

chrona15: Bien, Sasuke y Naruto son unos típicos chicos de este tiempo, se enamoran y a la primera… ya verás que pasa.