los personajes le pertecen a SM.


Vi como Jasper y Alice se iban, en busca de los que ella había visto en sus visiones, y como Zac y Ness se iban para probar suerte con las Chicas de la Noche, aprovechando que no los conocían. Edward y yo nos quedamos solos ya que Emmet dormía en el hospital desde hace unos días. Estaba recostada en la cama mirando el techo mientras Edward acariciaba mi estomago, dibujando círculos.

- Alice llamó hoy - me avisó. Yo no me moví - dice que ellos encontraron a cinco y los convencieron, vienen para acá - seguía sin moverme y él siguió hablando. Sabía que era un tema delicado - además, habló con Zac. Las CN accedieron y estarán acá mañana. La lucha será en cuando llegue Alice y planeemos todo.

- está bien - acepté - ¿qué hago yo mientras ustedes estén luchando? - dejó de acariciarme el estomago y tomó mi cara, girándola para que lo mire a los ojos.

- te amo - murmuró.

- ¿qué haré? - insistí. Suspiró resignado.

- te quedarás en el hospital con Rose. Creemos que es un lugar lo suficientemente poblado para que no te ataquen - explicó - pero cualquier problema me llamas y Zac y Ness aparecer ahí - asentí y una lagrima recorrió mi mejilla.

- te amo - le respondí y escondí mi cabeza en su hombro. No podía soportarlo, era demasiado para mi creer que podría llegar a perderlo. Sabía que mañana llegaría Zac y Ness y al otro día Alice, para que ese mismo día comience la guerra.

- no tenés que preocuparte, estaremos bien y podremos vivir felices - me aseguró y juntó nuestros labios en un beso suave y poco demandante, simplemente para disfrutar el tacto del otro.

Se podía sentir el ambiente tenso en el aire, avisándonos de que algo malo pasaría. Miré a mí alrededor y comprendí que ya nada era como yo creía, yo había estado viviendo un juego de niñas, donde éramos una gran familia feliz con un par de poderes que nos hacían especiales, pero ahora podía ver de manera tan segura que ya nada era como creía y que una guerra se avecinaba. Todos estaban moviéndose de un lado al otro en el pequeño cuarto, preparando los últimos detalles y asegurándose que nada se les hubiese pasado y yo sólo podía recordar ese video que había visto en donde las personas saqueaban los supermercados justo antes de que una guerra comenzara. No era el hecho del movimiento lo que me recordó ese video, sino la desesperación en las personas, la misma desesperación que tenía mi familia, el miedo a perder a un ser querido.

Hoy había llegado Alice y el grupo estaba lleno, éramos en total 20, las cinco chicas de la noche, tres chicas más que conocían ellas, Alice, Jasper, Emmet, Edward, Zac, Ness y unos cinco más que había logrado contactar Alice. Ni Rose ni yo entrabamos en ese número ya que no participaríamos en la batalla. Las tres mujeres que eran "conocidas" de las chicas de la noche las habíamos conocido ayer, una de ellas podía crear hondas de sonido lo suficientemente altas para perforarte un oído o romper vidrios, otra era algo así como un camaleón ya que se "camuflaba" para poder ser invisible y la otra, para mi disgusto, tenía súper velocidad, era una chica rápida en todos los sentidos, porque en menos de cinco minutos ya se le estaba insinuando a Edward, Emmet y Jasper. Por suerte Zac quedó afuera porque era más chicos porque sino probablemente también hubiese sido parte de la cacería. Hoy habíamos conocido a los cinco extraños, un "escudo" ya que creaba paredes invisibles de la nada, logrando que los objetos o personas no pasaran, otro convertía su piel en metal, algo extrañamente fascinante de ver en persona, otro escupía algo así como un asido, que cuando lo mostró consiguió que yo corriera hacia el baño a vomitar, y los últimos tenían un poder que para ser honesta, no había logrado entender al completo. Era algo así como que entre los dos conseguían meterse en las mentes de las personas y hacerla olvidar todo, pero me había perdido en la explicación científica.

Mi mente volvió a la realidad cuando sentí un dolor en el estomago. Me doblé inconscientemente sobre él y lo acaricié para calmar a mis pequeños.

- ¿todo bien? - levanté la cabeza y frente a mí, para mi sorpresa, estaba la chica que creaba las ondas sonoras altas. No recordaba su nombre.

- sí, sólo un poco de molestias - le respondí para ser cortes. Ya había hablado con Edward durante la noche y habías aceptado que debíamos tener un buen trato con ellas si no queríamos problemas antes de la batalla, sin importar cuán mal nos hicieran sentir.

- debe sentirse mal tener que quedarse quieta en lugar de ir a la batalla por culpa de un revolcón sin haberse cuidado - sentí una nueva punzada en el estomago pero la ignoré, apretando los puños con fuerza para que por error no la desintegrara.

- te agradecería que no hablaras así de mis hijos - logré decir entre dientes. En menos de un segundo tenía a Edward a mi lado preocupado, probablemente, por la expresión en mi rostro.

- ¿hay algún problema? - preguntó al llegar y rodear mis hombros con su brazo.

- no, tan sólo le pregunté algo y al parecer me expresé mal ya que la ofendí - comentó de lo más tranquila la chica mientras acariciaba su cabello colorado con delicadeza - mejor voy hacia allá así te calmas, no estar calmada podría hacerle mal a los bebes y no queremos que pase eso ¿no? Después de todo es por eso que estamos acá - se dio media vuelta y se fue caminando, dejándome ver su pelo contrastar con la ropa negra que se había puesto para la batalla. La misma ropa que llevaban todos aquellos que fueran a luchar hoy a la noche.

- la odio - le murmuré en el oído a Edward cuando me abrasó para tranquilizarme.

- lo sé - lo escuché reír suavemente, al parecer mi enojo tenía algo de cómico - sólo es hasta esta noche y no las veremos más si todo sale bien - me alejé un poco para verle a la cara.

- todo saldrá bien - le aseguré, intentando no sólo convencerlo a él sino a mi misma - tiene que salir bien.

Había pasado una hora y el momento había llegado. Ya todos estaban en la vereda esperando para partir, pero antes Edward y Emmet me llevarían donde Rose y luego irían a la locación donde descubrieron que estaba Aro y su grupo. Llegamos al hospital y en silencio caminamos a la habitación de Rose, yo miraba a mis costados viendo a las personas tristes por tener familiares enfermos o felices por haber agrandado la familia y podía presentir que algo malo le iba a pasar a mi familia. Vi la puerta del cuarto de Rosalie al fondo del pasillo y un nuevo dolor me atravesó el estomago, había estado así desde hacia una hora y había supuesto que era por el estrés, pero cuando sentí un liquido por mis piernas todo mi cuerpo se tensó.

- ¿está todo bien? - Emmet y Edward me miraban preocupados al detenerme en medio del pasillo.

- Edward, tenemos un problema. Creo que va a tener que esperar un poco el ataque - le dije y Edward negó con la cabeza.

- sé que tenés miedo pero tenemos que hacerlo ahora por lo que te pido que no la hagas mas difícil y que te que…

- ¡Edward! - chillé mirándolo con los ojos llorosos mientras con una mano me abrasaba el estomago - rompí fuente, los bebes van a nacer ahora - tanto Edward como Emmet se tensaron, ambos completamente en shock sin saber qué hacer, honestamente yo tampoco sabía qué hacer. Mi respiración se estaba agitando y mis piernas me fallaban cuando el miedo me recorrió el cuerpo - chicos, tengo miedo - al parecer, ahora si sabían qué hacer. Mientras Emmet fue en busca de una enfermera, Edward pasó su brazo por mi espalda para sostener la mayor parte de mi peso mientras intentaba tranquilizarme, pero un miedo irracional me recorría el cuerpo, era como si no pudiera escuchar sus voces.

Esto no se suponía que pasase, se suponía que los bebes nacerían después de la batalla final, Ness y Zac nos habían dicho eso, no podían nacer ahora, porque eso significaba que no todo saldría como esperábamos y yo no podría soportar que sea otro el que muera. Si moría Alice… Emmet… Edward… ese último nombre fue todo lo que necesité para perder toda la fuerza que me quedaba y mis roblillas se doblaron, pero por suerte Edward me sostuvo completamente y Emmet llegó a los dos segundos con una silla de ruedas y una enfermera.

Me pusieron en la silla y mientras me llevaban a una habitación yo sabía que me estaban hablando, pero simplemente no podía escucharlos. De lo único que era consciente era de las contracciones, que eran bastante seguidas y dolorosas. Entonces, en algún momento de mi letargo, noté que a mi alrededor estaba pasando algo, algo más que mi parto adelantado e intenté reaccionar, no por mí, sino por Edward y los bebes, tenía que estar consciente para que nacieran. Me di cuenta que me habían puesto en una cama sin que yo lo notara y ahora en la habitación estaba Edward discutiendo con un medico mientras Emmet estaba sentado a mi lado acariciando mi rostro con delicadeza con la intención de que le prestara atención, por lo que me giré hacia él, preocupada por la discusión acalorada de mi marido.

- ¿qué está pasando? ¿Por qué está discutiendo Edward? ¿Está todo bien con los bebes? - si algo estaba mal y por eso iban a nacer ahora yo simplemente enloquecería, yo no podría soportarlo.

- no, no es eso. ¡Edward! - lo llamó mirándolo. Cuando este se volteó y notó que yo lo miraba se relajó notoriamente y avanzó hasta mi lado para tomar mi rostro entre sus manos y darme un suave beso en los labios.

- me asustaste, estabas en estado de shock y si no reaccionabas iban a hacerte una cesárea para que los bebes no sufrieran ningún daño - me tensé pero él simplemente volvió a besarme suavemente en los labios antes de girarse a la enfermera - ya está todo en orden. Avísele al médico - la enfermera asintió y salió del cuarto.

- yo voy a avisarle al resto, supongo que esto hace que repensemos los planes. Hoy a la noche no haremos nada y en cuanto se pueda nos juntamos todos acá así vos escuchas - me explicó - y retocamos el plan. Suerte - se acercó a mí y luego de darme un beso en la mejilla y acariciar suavemente mí estomago salió.

Entonces me giré a Edward para decirle algo pero no llegué a pronunciar una palabra cuando una contracción me llegó y solté un grito de dolor. Cuando estaba en shock el dolor era fuerte pero no llegaba de tal manera como ahora, era como si me estuviesen partiendo en dos. Edward me apretó la mano para darme fuerza.

- esto no puede ser lo que todas las mujeres sufren, tus hijos me están matando - logré decir entre jadeos una vez que la contracción terminó.

- lo lamento, pero todas las mujeres sufren mucho. La diferencia es que no pudimos ponerte anestesia al estar en shock - me explicó. No estoy muy segura que fue lo que intenté decir, pero todo lo que salió de mi boca fue un gruñido justo antes de que la lampara en la mesa de luz se desintegrara.

- estúpida lámpara - murmuré bajo mi aliento.

- tienes que relajarte, el médico va a venir y no podes usar los poderes cuando esté presente.

- ¡AAAAAH! - otra contracción había llegado y yo me retorcía del dolor cuando la puerta se abrió y un hombres de unos cuarenta y pico apareció junto con la enfermera. No lo dejé decir nada y ya había empezado a gritarle - ¡quiero mi epidural! ¡AHORA! - el médico no me respondió y fue a revisarme, para levantarse con una expresión de disculpa.

- es muy tarde, ya estas dilatada. Es hora de que pujes.

Había pasado por muchas cosas en mi vida desde que supe que tenía poderes, había sufrido mucho dolor en distintas ocasiones gracias a las luchas y a Emmet, para ser sincera, pero juro que esto no era lo más doloroso que me hubiese pasado. Mientras pujaba no pude evitar soltar un "ESTO ES TU CULPA EDWARD, NO VAS A VOLVER A TOCARME EN TU MISERABLE VIDA" que hizo a la enfermera sonreír y a Edward intentar tranquilizarme con mas anhelo. Luego de una última pujada escuché el llanto de mi bebé; Zac había nacido, dándome la fuerza necesaria para lograr que Ness naciera después. Mis bebes eran hermosos y podía sentir como se me hinchaba el pecho de amor, como si no hubiera espacio suficiente por cuanto los quería.

Media hora después del parto me volvieron a traer a Zac y Ness ya limpios y cambiados, compartiendo una cunita a pedido mío, ya que había aprendido que ellos dos juntos estaban mejor que separados. Edward estaba que no cabía en sí de la emoción y para su vergüenza había visto como una lágrima le recorría la mejilla mientras los veía dormir desde su lugar junto a mí en la cama.

- ¿podemos pasar? - la cabeza de Emmet estaba asomada con una sonrisa de oreja a oreja, marcando sus hoyuelos. Yo asentí y en silencio entró junto con Alice y Jasper, todos sonriendo como tontos al ver a los bebes. Los únicos que tenían expresiones serias eran Zac y Ness que entraron últimos y se quedaron en el fondo del cuarto sin decir nada hasta que todos se hubieran tranquilizado un poco.

- hay que hablar, la situación actual es muy complicada - Todos miramos a Zac y automáticamente sus rostros se pusieron serios - Alice tuvo esa visión de Marie en la cual la habían secuestrado estando embarazada, y eso obviamente no va a pasar, pero no significa que no la vayan a raptar.

- en realidad… - comenzó Alice pero Jasper la interrumpió.

- ¿por qué lo harían? Quieren a los bebes, no a ella - protestó.

- chicos… - intentó nuevamente.

- quizá la usan de señuelo, la madre por los hijos o algo así - intentó Emmet.

- eso no pasará, no se llevarán ni a Marie ni a mis hijos - Edward no estaba considerándolo como opción.

- ¡chicos! - todos miramos a Alice - en realidad Edward, de eso es lo que quería a hablarles. Todavía la veo a Marie secuestrada y embarazada - todos nos quedamos en silencio por unos segundos hasta que yo hablé.

- si me vuelves a dejar embarazada te mato - le avisé a Edward y Emmet rió a pesar de la tensión en el aire.

- no es tan lejano el futuro, más bien creo entender cuál es la situación - comentó Alice y Jasper asentía a su lado.

- sí, algo así como un engaño ¿verdad? - le preguntó y ella asintió.

- ¿de qué hablan? Dos sandias acaban de pasar por mi y estoy cansada ¿no pueden decirlo en lugar de darse de misteriosos? - me miraron y me sonrieron.

- tenemos un plan y mi visión lo respalda. Ahora que Marie no está embarazada, no está en malas condiciones para pelear si se recupera pronto del parto, y Aro no tiene como haberse enterado del parto, si usamos un buen disfraz de embarazada…

- ¡NO! - Edward estaba de pie con los puños apretados a sus costados y podía sentir mi cama temblar levemente por la energía que desprendía Edward - no la usarán de sebo.

- no es sebo, es una emboscada desde adentro. Tenemos a la chica que se hace invisible que la puede acompañar de respaldo y nosotros entraríamos al instante una vez que ella nos asegure la situación. Estaríamos consiguiendo unas buenas probabilidades de ganar - explicó Jasper esta vez.

- ¡NO! ¡NO LA VOY A ARRIESGAR A PROPOSITO! - no pude llegar a callarlo y para cuando terminó el llanto de dos bebes se escuchaba en la habitación.

- suficiente por ahora, chicos ¿podrían ir al pasillo hasta que los bebes se vuelvan a calmar? - todos asintieron dejándonos a los dos solos con los bebes. Yo tomé a Zac y Edward a Ness, intentando calmarlos luego de tantos gritos a su alrededor. Yo mecía a Zac con delicadeza y podía sentirlo calmarse de a poco mientras que Ness seguía gritando.

- Edward - murmuré.

- no puedo, simplemente no puedo dejarte ir Marie - lo miré sonriendo levemente.

- no iba a pedírtelo, iba a decirte que me des a Ness, estoy segura que si la pongo junto a Zac que ya se calmó, se tranquilizará - él asintió y me dejó a Ness en el brazo que no tenía ocupado y yo simplemente los acerqué mientras los mecía con delicadeza y se podía notar que estaba funcionando.

- vas a ser una gran madre - miré a Edward y lo vi su seño fruncido de la preocupación.

- gracias, realmente espero que tengas razón. Pero de todas formas el futuro ya cambió, eso es seguro ¿y si eso significa que no moriré? ¿Qué podré verlos crecer? - le comenté mirando a los dos hermosos bebes en mis brazos que a pesar de no haberse dormido estaban calmados, escuchando nuestra conversación.

- no me puedo arriesgar, el que mueras sigue siendo una posibilidad, e intento de que no haya ninguna - me quedé en silencio unos segundos, meditando.

- te endiento, yo pienso lo mismo en cuanto a vos. Si te pasara algo me pondría muy mal y el sólo hecho de pensar que vos irías a pelear sin mi me hizo daño. Cuando acepté que fueras porque sabía que era lo mejor, fue muy difícil para mí, seguramente igual de difícil que Alice y Jasper en cuanto al otro y sin mencionar a Emmet que ya no sabemos si podrá recuperar a Rose. Todos ellos sufren por sus parejas, peleando porque en un futuro esté todo mejor para aquellos que aman - mi vos en ningún momento subió de decibeles, no quería alterar a los bebes, pero sabía que Edward estaba entendiendo lo que decía.

- no me hagas esto, no es lo mismo. Vos estarás sola con ellos. No intentes hacerme sentir culpable.

- no intento nada, simplemente te cuento los hechos. Si vos crees que está bien y que tu decisión no tiene ni un poco de egoísmo, yo te apoyo al cien por ciento y hablaré con Alice para que busque otra idea.

- Marie… - me rogó comenzando a dar vueltas por la habitación.

- ten, sostenlo - Edward se acercó y tomó esta vez a Zac, continuando con su paseo por el cuarto, pero esta vez con él en brazos. No dijimos nada por diez minutos, simplemente sosteniéndolos, hasta que Edward bufó y se acercó a mí a besarme.

- lo hiciste a propósito ¿cierto?

- ¿de qué hablas? - me hice la inocente.

- Me diste a Zac. No podrás usarlo a él de arma de manipulación todo el tiempo - yo le sonreí y volví a besarlo.

- es hora de llamar a los chicos y comenzar a hacer los arreglos. No tenemos mucho tiempo.

- entonces ¿lo aceptas? - Jasper le preguntó a Edward una vez que plantearon bien paso por paso como sería el nuevo plan, y éste se limitó a asentir - ¿te convenció Marie?

- en parte, y en parte fue Zac - aceptó más bien como derrotado.

- ¿yo? - preguntó el mencionado - ¿ahora que hice? Si ni siquiera estaba en el cuarto - se defendió, demostrando su lado adolescente, algo que no hacía a menudo. Todos sonreímos.

- no hiciste nada malo - le dijo acercándosele y rodeando sus hombros con su brazo - sólo que tu madre te usó para ablandarme. A tu vos bebe, para ser más específicos.

- es extraño, para ser honestos. Realmente no me veo ahí - confesó.

- pues porque eras feo. Yo si me reconozco y soy igual de hermosa que antes - todos sonreímos ante el comentario de Ness.

- volviendo a lo serio, el ataque será mañana ¿cierto? - pregunté y todos asintieron - y los bebes los dejaremos a cargo del hospital, en la guardería, pero por seguridad les cambiaremos el apellido al mío, sólo por las dudas de si alguien viene a buscarlos, no los reconozca. ¿Me faltó algo?

- nada.

- entonces está listo, mañana a las ocho empieza la batalla final.


¡está por comenzar!

espero que les haya gustado el cap y por favor dejen reviews, o se olvide que quizá es un segundo para ustedes pero para mi sigifica un montón.

Por otro lado quería agradecerles a todos los que pusiero mi historia e sus favoritos ¡MUCHAS GRACIAS! :)

siga leyedo.

XOXO,

CamiMasen