Los personajes no me pertenecen, son obra del mangaka Masashi Kishimoto al igual que el universo; Naruto. Lo mío, es la idea de esta historia, la cual es sin fines de lucro y… pff ya conocen todo este bollo sobre expropiación de pertenecías.
"Hablan"
"Piensan"
…"Recuerdo"…
Eres mi futuro
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Capitulo XIII
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Desde el miércoles, exactamente desde la semana pasada durante las horas del mediodía, Sasuke había empezado a sentirse incómodo, demasiado observado y ya estaban en viernes y la sensación de molestia no pasaba. Él sabía que más allá de los anbus que estaban en constante vigilancia sobre ellos, era otra la mirada que los estaba también observando. El Uchiha no sabría explicarlo pero la persona que fuera que les estuviera, digamos, espiando a él y a los Hyugas, no era alguien que estuviera allí priorizando por el bienestar de ellos o siguiendo alguna orden de los superiores, era alguien con pensamiento y deseos propios. Aquello que le alertaba, y que sin saberlo nombrar, era instinto de padre...
Kakashi se había puesto visiblemente incomodo cuando ayer, jueves, luego de la sesión de entrenamiento con el niño fue a plantearle que quienes eran los anbus que merodeaban, y cuando el platinado le cuestiono el porqué del interés en saber ello, él comento sobre que había alguien entre esos anbus que le daba muy mala espina pues no era una mirada limpia, inmediatamente Hatake se puso tenso, pálido, y esta demás decir que le había cambiado rápidamente de tema…
"Esa mirada creo ya haberla sentido antes. Es algo enfermizo, casi psicópata… ¿La Hyuga tendrá algún enemigo? ¿Sera la misma persona que está esparciendo los rumores? O ¿Alguien del clan Hyuga? No, ellos podrían usar el byakugan no se expondrían de esa manera a vigilarnos" Medito el Uchiha, quien para desgracia propia de él había aceptado luego de la cena que había tenido en casa de los dos Hyugas que ellos eran ahora una prioridad en su solitaria vida. Personas a las que él debía cuidar aunque no lo necesitaran, aunque se mostraran tan autosuficiente tanto madre como hijo, pero él, Sasuke Uchiha, velaría por ellos… Al menos hasta que el niño se hiciera lo suficientemente fuerte y se enterase de todo lo ocurrido.
El moreno estaba seguro que cuando llegue aquel momento donde descubra que él fue un monstruo, un maldito imbécil que cometió centenares de errores, el niño no querría volver a pasar tiempo con él… No vendría corriendo con un turrón de arroz para él, ni le trataría con respeto.
Y como dijo Hinata la noche de la cena en el apartamento, se lo merecería…
Justo en eses instante, como si un ser divino quisiera sacarle de su ensimismamiento, el timbre de su casa sonó repetida veces. Le sorprendió saber quién era la persona que estaba del otro lado de la puerta. El chakra de ella le era fácil de detectar ahora, dudaba mucho que desde las dos semanas que llevaban de estar juntos pudiera volver a dejar de reconocerlo.
Como al del pequeño.
El Uchiha se levantó de su cómodo sofá en el que había estado meditando y se encamino a abrirle la puerta a la azulina quien se veía sumamente agitada, como si hubiese venido corriendo medio Konoha. Y literalmente la joven madre había hecho aquello.
Se quedaron mirando por unos breves segundos hasta que Sasuke, sin necesidad de muchas palabras le dio espacio para que pasara al interior de la casa. Se sorprendió al no ver a Itachi allí, más lo que realmente experimento el Uchiha no fue sorpresa más bien fue un pinchazo de desilusión.
"¿Ha pasado algo?" Inquirió el Uchiha luego de ver que Hinata ingresaba y se apoyaba contra una de las columnas de madera del hall de la casa.
La piel pálida de la mujer contrastaba con su cabello suelto, lacio y desprolijo que caía sobre la remera mangas tres cuarto lila y la falda rosada clara que llegaba hasta cinco dedos por debajo de la rodilla "¿Por qué siempre tengo que escanear el cuerpo de la Hyuga?" se recrimino el moreno desviando la mirada de los penetrantes ojos blancos.
"Tenía razón Uchiha-san. Hay… hay alguien que está esparciendo rumores sobre usted y-y… se está haciendo daño a ella misma" Alego Hinata empequeñeciéndose más al decirlo. "Necesito ayuda, ¡Onegai!"
Aquello tomo por completo desprevenido al Uchiha quien volvió de inmediato su vista a la azulina y sin pensarlo se abalanzó sobre la mujer acorralándola, golpeando cada uno de sus brazos a los lados de ella.
"¿Quién?" Espeto a centímetros del rostro de ella. La Hyuga seguía pálida y ninguno de los dos hizo caso al hecho que sus cuerpos estaban muy cerca el uno del otro. La azulina tartamudeo algo completamente inentendible, perdiendo completamente la fuerza y determinación que la habian llevado a ir a la casa de él "¡Dime Hinata ¿Quién?!"
Desde un comienzo él supo que ella sabía quién era, y en parte él mismo tenía una leve idea de quién podía ser, solo necesitaba que se lo confirmaran. Que alguien le dijera el nombre de…
"Sakura-san… e-ella fue hoy a tratar de convencerme de que nos alejáramos de usted. Que I-Itachi y yo estabamos cometiendo un error. Q-que usted iba a hacernos daño. Más ella no se veía para nada bien… Tenía ojeras y se la n-notaba muy tensa" Hinata bajo la vista completamente abrumada, trastocada y sintiendo unas inmensas ganas de llorar. "No quiero verla así… debemos poder hacer algo para ayudarle"
En cualquier otra situación ella no hubiese dudado ni por un segundo de la palabra de la Haruno. Pero, al recordar como había ocurrido aquella charla de la tarde, el como la rosada había mirado a Itachi, el cómo Sasuke estaba realmente siendo una persona considerada, bueno, tal como ella se lo había descripto a Itachi desde niño, hicieron que Hinata pudiera negar todo lo que Sakura le había estado diciendo.
Hicieron que la azulina empezara a preocuparse del estado mental y de salud de Sakura.
"¿Hoy?" Inquirió el Uchiha frunciendo el ceño confundido, ignorando el estado de Sakura el cual nunca le había importado. El moreno medito que no hacía ni siete horas que acababa de verse por última vez con la Hyuga y el niño. Y justo hoy, aquella mujer que él siempre considero una molestia, había ido a hablar pestes de él con ¿Hinata? ¿De nuevo? ¡¿Qué pretendía la Haruno? ¿Que estaba buscando?! La respuesta fue obvia, hacerlo infeliz. Sasuke empezó a sentir que se estaba cabreando. "¿Qué fue lo que paso hoy Hinata? ¿Le hizo algo a Itachi?"
"¡No ella n-no haría algo así! Sakura es una mujer admirable y no-"
Sasuke la interrumpió.
"¡¿Te hizo algo, a ti?! ¡¿Te lastimo?!" El moreno apretó completamente su cuerpo contra el de Hinata "¡Habla, maldita sea! ¡Dime porque tienes los ojos como si hubieras llorado!"
La respiración de ambos se mezclaron y una solitaria lagrima cayo por el ojo izquierdo de la azulina. Sakura le había hecho recuperar su vista, Sakura la había apoyado y dado casa por un tiempo cuando todo el clan Hyuga le dio la espalda y la echaron del complejo… Pero esa Sakura no era la misma que la de ahora.
Nadie nunca le dijo a Hinata que las personas enfermas saben ocultar muy bien sus obsesiones.
"No importa eso ahora. S-Sakura-san… ella… ella va a lastimar mucho al bebe y a ella misma"
Se formó un silencio incomodo entre ambos más ninguno se movió de la posición en la que estaban Sasuke ya sabía aquello, de hecho el moreno estaba seguro que media Konoha sabía que Sakura con el comportamiento que había adoptado desde su segundo embarazo estaba lastimando al niño, hasta la misma Tsunade, en cierta ocasión mientras bebía en una taberna, se lo cometo a Shizune. Más aquello no venía al caso, Naruto era quien debía tomar cartas en el asunto porque esa era la mujer con la que el cabeza hueca del Uzumaki había decidido establecer familia.
El Uchiha no tenía una familia, pero si a dos personas que estaban conectados a él de una manera intima, y como ya lo había admitido cuidaría de ellos… Por lo que prácticamente obligo a Hinata a que le contara exactamente lo que había ocurrido en la tarde.
"Olvida lo de Haruno ahora. Quiero saber qué es lo que paso… y quiero que me lo digas, Hinata"
Era la tercera vez en el día que la llamaba por su nombre. La azulina sintió las falanges del moreno posarse con suavidad en su mentón y levantarle la mirada para que quedaran enfrentados el uno del otro. Hinata no pudo negarse a contarle lo ocurrido, pues realmente si había alguien allí que debía saber de esto esos eran Naruto y Sasuke.
Y ella no tenía la fuerza para ir a decirle todo esto al rubio.
Sin embargo, mientras ella hablaba, el picor de que el tiempo estaba pasando y que debía ayudar a Sakura cuanto antes… hacer algo, por más ínfimo que fuese, le torturaba.
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Flash Book (Lo ocurrido en la tarde)
…Luego de que salieran del campo de entrenamiento del equipo siete, ambos Hyugas caminaron por la pequeña plaza que quedaba cerca de donde el vendedor ambulante terminaba, generalmente, por hacer el recorrido. El niño tenía una venda en la mejilla derecha desde el día anterior, justo en lugar donde se había tajeado el jueves a la tarde luego de su primer enseñamiento de shurikenjutsu. Sasuke acordó que practicara puntería, pues le ayudaría a ganar fineza en el domino de su chakra y en la agudización de su mirada.
El problema, por lo cual Itachi se lesiono la mejilla, era que el moreno mayor había empezado entrenando al niño como Fugaku Uchiha lo había empezado a entrenar a él. Y de más está decir que Itachi lo único filoso que había sostenido en sus cortos cinco años de vida, casi seis, fueron los cuchillos con los que se corta la manteca. Hinata había sentido un pavor terrible cuando su pequeño se lastimo, y el niño realizo un puchero confundido al sentir esa clase de dolor.
Para sorpresa de madre e hijo el primero en preocuparse, aunque se puso gruñón y culpo a la Hyuga por no entrenar al niño correctamente, fue Sasuke. "Si lo hubieses entrenado correctamente, Hyuga… esto no pasaría"
Aquello había sucedido en la tarde del día jueves, y Hinata tuvo que darle la razón al adulto.
"¿Estas bien, Itachi-kun? ¿Aún te arde?"
"Oka-san, estoy bien, me lastime ayer, ya no me duele. En serio. Solo fue un rasguño y… y un futuro shinobi no debe temer al dolor" Le regaño el menor tomando de la mano a su progenitora quien le sonrió con cariño y apretó con suavidad la pequeña mano de su hijo.
"N-no debes ser un shinobi si no es lo que quieres Itachi-kun… S-sabes que no tienes que-"
"¡Quiero ser un shinobi Oka-san!" Le interrumpió el menor denotando que su madre le miraba confundida "Quiero ser un shinobi para protegerte a ti, a Karura-chan, a esta aldea. Tal como Gaara Oji-sama protege Suna y p-para… para…" El niño sintió que sus mejillas se sonrojaban levemente.
"¿Y para que Itachi-kun?" Inquirió Hinata acuclillándose para quedar a la altura del niño quien desvió la mirada. El pequeño moreno era orgulloso cuando se trataba de sus sonrojos.
Le incomodaba que le mirasen. Aunque con las únicas personas que no se molestaba que lo hicieran era con la pequeña Nara y con obviamente su madre. Más el momento fue interrumpido por el grito levemente afónico de una mujer que se acercaba a ellos corriendo.
"¡Hinata, Itachi! ¡Qué suerte que los encuentro!" Alego la mujer quien no era otra que Sakura Haruno.
Cuando voltearon a mirar a la dirección de la joven rosada se sorprendieron de verla descompuesta, estaba más pálida de lo que la recordaban, tenía ojeras de una semana y se notaba a leguas que no estaba comiendo bien. Lo primero que Hinata atribuyo a pensar es que tal vez la separación con Naruto estaba afectando de manera vertiginosa a ambos Uzumakis, que se necesitaban demasiado el uno y al otro. Como marido y mujer.
Aquello querría decir que ambos volverían pronto y que la pequeña Kushina dejaría de pasar de casa en casa y podría volver con su familia… Que ilusa fue al pensar eso, Hinata.
"Sakura-san, buenos días."
"Tía Sakura" Devolvieron el saludo tanto Hinata como Itachi quien tenía una sonrisa alegre de ver desde hace tiempo a la esposa de su padrino, más el niño recibió una mirada bastante acida por parte de la Haruno. Involuntariamente Itachi retrocedió un paso.
Sasuke le había enseñado que cuando no se sintiera seguro de algo tomara distancia.
"¿Cuántas veces te he dicho que no me llames así?" Pregunto con un notorio deje de fastidio. Más la joven se dio cuenta de que debía de estar mirando muy mal al pequeño "P-perdón… Estoy algo cansada Itachi-kun. Puedes llamarme de la forma que gustes"
La mujer de ojos jades trato de formar una cálida sonrisa en su rostro. Una sonrisa bastante falsa.
"¿Ocurre algo Sakura-san?" Se inclinó a preguntar Hinata rompiendo con la tensión que se había colocado entre ellos tres.
"¿A mí? ¡No! Estoy de maravilla, en serio" Hasta Hinata supo que aquella repuesta era una mentira "Lo que pasa es que… Bueno, sabes que a mí no me gusta andar de cotilla, de hecho la chismosa es la cerda de Ino. Pero, me he enterado que tú y Sasuke-kun han empezado a tener cierto contacto, de que… Ya sabes él se enteró de Itachi-kun."
A ninguno de los dos Hyugas le gustaba como iba tornándose la conversación. A la joven azulina le extraño, le recordaba la charla que tuvo con el Uchiha sobre los rumores, y a Itachi porque sencillamente su sentidos estaban bastante a la defensiva. Esta no era su tía de ojos jades de siempre.
"Uchiha-san se enteró de Itachi la semana pasada. Han estado entrenando, y creo que tanto a él como a Itachi le agrada pasar tiempo jun-"
"¡Aléjate de él!" La brusquedad con que Sakura dijo aquello hizo que los Hyugas abrieran los ojos y le mirasen fijamente "Digo, digo… ¡Recuerda que él quiere hacerles daño! ¡Por dios, Hinata! Sasuke-kun va a lastimar a Itachi, él no quiere hijos. Lo mejor que deberían hacer es ir a Suna como ya lo tenían pensado… ¿Es que te has olvidado de todo lo que hablamos sobre el bienestar del pequeño Itachi?"
La nombrada no llego a tiempo a taparle los oídos al menor quien ni lento ni perezoso pudo comprender ahora el porqué de la primera reacción de su madre a Sasuke. Sin embargo, Itachi podía ser niño pero no imbecil… El Uchiha no había tenido ningún atentado contra él, de hecho cuando lo agarró del cuello aquella vez no parecía quererlo lastimar.
El hombre había estado tan confundido y molesto como él mismo.
"¡Uchiha-san no quiere hacernos daño! Él… él… ¡Él me dijo que no quiere que nos vallamos de esta aldea y yo no quiero irme!" Indico el menor apretando la falda que estaba vistiendo su madre en aquel momento. Itachi había nacido con un amor muy grande por la aldea.
Un afecto que venía heredado en su sangre, en su linaje, y en su nombre.
"Itachi, tú no sabes de lo que estoy hablando con Hinata así que mejor será que dejes que los adultos arreglemos las cosas y-"
"Sakura-san yo creo que hemos estado confundidas. Uchiha-san no es la clase de persona que va hacer daño a un niño. Él puede no estar orgulloso de su apellido, p-pero…" Hinata sonrío con dulzura. "Él no va a lastimar a Itachi ni a mí. Él me lo ha dicho" Le aseguro la azulina tratando de sonar lo más pacifista posible.
A Sakura se le ensombreció la mirada y segundos después le dio la espalda.
Estaba tensa y la tensión en una embarazada no era algo bueno. La ahora dada de baja kunoichi por maternidad, apretó sus puños conteniéndose de hacer algo… Parecía querer golpear a los Hyugas pero aquello era una idea descabellada ¿No?
"Escucha Hinata" El tono de voz apacible de Sakura se perdió. La voz de la joven sonaba como la del Uchiha durante su tiempo escolar en la academia "Voy a ir a hablar con Kakashi-sensei y los directivos para que te lleven a ti y a tu hijo a un lugar seguro. No voy a permitir que permanezcan junto a Sasuke-kun, él es solo mi-… ¡No voy a permitir que Sasuke-kun les haga daño!"
Cuando la rosada iba a disponerse a salir de allí, Hinata se logró acercar hasta ella y coloco una de sus manos en el hombro de Sakura. Se sintió osada de hacer aquello, la Hyuga no era buena sociabilizando, pero realmente se estaba preocupando por el bienestar de su amiga, no iba a dejar que Haruno se fuera así sin más.
Sakura necesitaba descansar, no preocuparse por Itachi o por ella.
"Sakura-san, no debería tomarse esta clase de molestias. Usted está embarazada, necesita descansar… No le hará bien a su bebé. Si quiere p-podemos con Itachi-kun acompañarla a-"
"¿Es porque estoy embarazada? ¡¿Piensas que no puedo gustarle porque este esperando un hijo de Naruto?! ¡Pues te equivocas! ¡Todos se equivocan!" Soltándose con rudeza del agarre de la Hyuga se retiró a paso acelerados, mandando chakra a sus pies, importándole poco o nada las contracciones.
Hinata quedo rígida con un pensamiento rondando por su cabeza "¿Que le estaba pasando a Sakura-san?" el pequeño Itachi jalo de la falda de su madre y con la mirada le pregunto qué es lo que acababa de pasar. Y la Hyuga no supo que explicarle, porque justamente en aquel momento ni ella misma estaba segura.
Minutos después de comprar unos refrescos para su hijo y ella, la azulina ya tenía un poco más clara la situación: Haruno estaba pasando por alguna crisis y necesitaba contención y aparentemente ella no era buena idea… Más por algún motivo ni Ino ni Tsunade, las dos mujeres más cercanas al círculo de amistades de la rosada, estaban disponibles para hablarles sobre este asunto.
Con quien debería hablar era con el rubio, con Naruto, pero este había estado bastante desaparecido, la única que lo veía un par de horas al día era la pequeña Kushina, más el resto se la pasaba de misión. Como si estuviera evitándoles a todos.
Aquello le llevo a tomar la determinación de darle el voto de confianza que Sasuke había demostrado merecer en ese lapso de tiempo. El moreno nunca le recrimino nada, si le reclamo, pero no recrimino sobre el no haber ido a hablar con él cuando esperaba a Itachi. Tal vez él sí podría hacer algo por Sakura y por el rumor que claramente venia de ella ya que ninguna otra persona desconocida se le había acercado con aquella advertencia. Y Kiba claramente no le manifestó a ella, su preocupación por la cercanía de los Hyugas y el Uchiha.
Dejo a Itachi al cuidado de la familia del Inuzuka y prometió pasar por él en la brevedad.
"Oka-san ¿Qué fue lo que ocurrió con tía Sakura? ¿Estará bien el hermanito de Kushina?"
"Si corazón… Hay que tener fe, y esperar lo mejor. Tú no te preocupes de estas cosas ¿Vale? P-para eso estamos los adultos" La Hyuga le dio un beso en la mejilla a su pequeño y le acuno un rato entre sus brazos antes de tomar valor e ir a los terrenos Uchiha.
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Fin de Flash Book
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(Noche, casa Uchiha)
El moreno tenía un agudo ceño fruncido. Él claramente que ya se esperaba que fuera Sakura. Desde niños él había tenido un sequito de hordas de mocosas atolondradas que le habian seguido y hecho daño a cualquiera que trataba de acercársele. Sakura había sido en un comienzo una de esas personas dañadas, todo el mundo se burlaba de su frente porque él siendo niño le había dicho que era una persona sumamente inteligente, más a mediados de la academia cuando Ino, quien también en aquel entonces era una acosadoras en potencia, y Sakura dejaron de hablarse, la Haruno se pasó al bando de las niñas que lo único que querían eran llamar su atención sin ni siquiera detenerse a preguntarle si eso a él le fastidiaba.
Haruno estudiaba y sacaba excelentes calificaciones para que él la notara, despreciando muchas veces el que tal vez hubiesen compañeros en el salón que realmente necesitaban de su ayuda para alguna materia o necesitaban sobresalir por algo en particular. Haruno se había dejado crecer el cabello cuando él le dijo a Ino que tenía un lindo pelo como para llevarlo corto.
Sakura nunca había sido siquiera natural frente a él, ni una sola vez ¿Cómo podría haberse sentido atraído o si quiera llamado la atención por alguien así? Ella había alimentado desde niña una obsesión mal sana por él y claramente él no iba a dejarse arrastrar por alguien así.
Sasuke chasqueo la lengua y siguió sin apartar de la pared donde tenía acorralada a la Hyuga.
"… sé que no estoy en p-posición de pedirle nada. P-pero por favor, ayude a Sakura-san. Si ella sigue así va a lastimarse seriamente al niño que lleva en-"
"No me interesa" Le corto el Uchiha "No me interesa el bienestar de alguien que está haciendo añicos mi imagen… Y créeme que si no estoy en estos momentos yendo a por ella es por la simple y llana razón de que está embarazada"
La mirada negra se tornó levemente rojiza. Era entendible que Sasuke estuviera molesto "Han estado difamando su imagen y a él de por si debe de haberle costado mucho volver a esta villa donde alguna vez lo tuvo todo y se lo arrebataron…" Hinata bajo la mirada. Ella fue participe de las personas que desconfiaron del Uchiha sin siquiera detenerse a comprenderlo.
Nunca le odio. Hinata no podía odiar. Pero si le tuvo pavor.
"Hinata, tu e Itachi se vendrán a vivir para aquí…" Los vocablos de Sasuke calaron hondo en la joven quien inmediatamente dejo de pensar y volvió la vista a los ébanos ojos como si tuviera un resorte en la cabeza. Empezó a enrojecer y antes de preguntarle qué es lo que había dicho, pues ella estaba convencida de haber escuchado mal, el Uchiha se separó unos centímetros de ella, más aún la mantenía acorralada "Si ni Kakashi ni Naruto ni nadie nos ha venido advertir de esto es porque algo grande esta por pasar… No quiero que Sakura se te vuelva a acercar ni a Itachi ni a ti"
"P-pero no es necesario… N-nosotros estamos muy bien en-"
"Podrán estar muy bien también aquí. No les faltara comodidad y hay demasiados cuartos vacíos para los tres en esta casa" Alego el Uchiha acariciando con suavidad la mejilla por donde la solitaria lagrima de la joven había caído.
"Necesito pensarlo… Hablarlo con Itachi" Indico Hinata luego de unos segundos quedándose embobada mirando el rostro fino y de facciones masculinas de él.
Sasuke sin darse cuenta había perfilado su vista para aquellos labios pequeños y rosados. Ambos desviaron la mirada del uno y del otro y el Uchiha se separó de ella dándole su espacio. Por instante algunos recuerdos de la única vez que compartieron sabanas se pasó por la mente de ambos, la joven se sonrojo y estremeció, mientras que el Uchiha tuvo que hacer fuerza de voluntad para no sentir un agradable cosquilleo en las manos.
Hinata le atraía, pero nuevamente no era el momento de iniciar nada, y aún él no creía que realmente fuera a pasar a mayores. Como estaban por ahora estaban bien.
"Ten una respuesta para mañana"
"¿N-no podría ser para después del domingo?" Cuestiono la joven recibiendo una mirada de Sasuke que le indicaba ¿Por qué después del domingo? "El Kazekage-sama viene de visita por la noticia de Temari-san, e Itachi yo estamos invitado a una cena y… Y no quiero defraudarles, también a ellos"
"Está bien, está bien…" Sasuke suspiro no sabiendo porque no quería tener más datos sobre aquello. La Hyuga no era como él quien no tenía para nada una vida social "Solo mantén a Itachi bajo cuidado Hyuga. Sakura no me da confianza y es evidente que la están encubriendo… tsk"
"Entendido, Sasuke-san"
El moreno boqueo al escuchar su nombre brotar de los labios de ella. Poca fueron las veces que lo había nombrado, pero que lo hiciera en un momento como aquel alivianaba cualquier tensión y por menores que cruzaran la cabeza de Sasuke.
"Me gusta… Me gusta que me llames por mi nombre" Indico el moreno con tono de voz seca. Sasuke se acercó hasta la puerta para dejar ir a la joven quien había adquirido un tibio rosa en los pómulos.
"Y a-a mí me agrada que usted se preocupe por Itachi…"
Desde ese viernes Hyuga Hinata empezó a llamar por el nombre de pila a Uchiha Sasuke.
Sasuke-San
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El fin de semana se acercaba prometiendo un sábado tranquilo y un domingo ajetreado. El pequeño Hyuga se encontraba ansioso por ver nuevamente a aquel pelirrojo que consideraba como un tío gracias a la integración que la pequeña Karura le había dado en su familia. Quería contarle sobre su entrenador… Sobre lo que en esas dos semanas había ocurrido.
Más, lo principal que quería decirle, es que anhelaba con todo su corazón hacerse fuerte para que esa persona, aunque no selo reconociera, estuviera orgulloso de él. Quería que Sasuke estuviera orgulloso de él.
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Continuara…
Nota de autora;
Actualizado 27/09/2017
Sayo~
