NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK Y SOLO ME DIVIERTO AL ESCRIBIR.
¡Hola de nuevo!
Este capítulo me ha quedado tan, pero tan misterioso, que me estoy apurando en escribir la continuación para que sepan pronto qué va a pasar porque ni yo misma me pude contener. No me quedó tan largo, de hecho es corto, pero dice más de lo que creen y estoy segura de que les gustará (o les dará un paro, una de las dos) xD
Comentarios:
Nieve Taisho: me alegro mucho que te siga gustando el ritmo de la historia, es mejor ver tus comentarios desde tu perfil que como un invitado xD
Reveriek: me alegro muchísimo que te guste y que además consideres rápidas mis actualizaciones. Dime que tu quieras, no tengo preferencias en eso, aunque todos siempre me llaman Nefertari :)
valefanmakorra: jajajaja, lo sé, cuando puse esa postada de Aang quería que se rieran un poco. Tanta seriedad aburre ¿no creen? incluso a mí. Sobre lo de Mako... bueno, verás un poco de eso en éste capítulo.
Katangeeer: Se perfectamente que la muerte de Katara es un acontecimiento triste, pero me pareció lo mejor y me alegro que hayas entendido mi criterio. Por otra parte, muchas gracias, ojalá sigas leyendo la historia y comentando :)
Fanático Z: ¡Muchas gracias! :D
The Delirium: primero que nada, no hay problema, entiendo perfectamente las cuestiones de la universidad porque yo estoy igual xD. Después, me alegro mucho que te gustara. El sujeto misterioso que está siguiendo a Korra será relevado después, pero no por ahora, lo que si puedo decir es no solo conoce a Kya, también a Tenzin, Bumi, Lin y los demás. La del balcón fue una idea que se me ocurrió y me alegra que les gustara tanto :)
dark vampire hanyou girl: ¡Gracias! lo que más me gusta es mantener el carácter de los personajes. Es siempre lo que más busco :D
AlonzoMxKataang: ¡Bienvenida al alocado Fanfiction! me alegro que te haya gustado y también mi historia, muchísimas gracias por comentar y por darme ánimos, ojalá te siga gustando este capítulo :)
Emilia-Romagna: Si, así van las cosas... Muchísimas gracias por comentar y por darme tanto apoyo, te lo agradezco como tienes una idea ¡Disfruta el capi!
Capitulo 14
Infiltrado
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Era de noche.
Las luces tenues que alumbraban la oscuridad de las calles a mitad de la noche le permitieron ver parte de lo que le rodeaba, pero sobre todo, la gran cantidad de sombras que podían asustarlo. Él tenía su sexto sentido muy desarrollado; pero la paranoia en casos así era casi inevitable.
Después de todo él se crío en las calles y si de algo sabía era de la infamia que podía deambular hasta en las sociedades más bellamente organizadas. Ciudad República era prácticamente un bebé al lado de las demás metrópolis en las Cuatro Naciones. Los valores, la identidad e integridad que tenían éstas personas apenas podían reconocerse en la Ciudad donde creció.
Cuando la guerra de los Cien Años terminó, el entonces Rey del Reino Tierra llamado Kuei había sufrido un golpe de Estado por su concejal y los entonces guardianes culturales, llamados Dai Lee. Este golpe se afilió con las tropas de la Nación de Fuego, he hizo caer a Ba Sing Se.
Restaurada la paz, Kuei se aseguró de que esa historia no se repitiera dos veces. Los que eran Dai Lee fueron apresados y encerrados en prisiones de máxima seguridad. Se dividió al grupo y se cuidó que no hubiera dos soldados en una misma prisión. Repartidos entre las Cuatro Naciones, su arte terminó por extinguirse.
Posteriormente, Kuei se encargó personalmente y con sus Cinco Generales a exterminar cualquier asociación de vandalismo en su ciudad. Fue una labor ardua, porque Ba Sing Se aún entonces era una de las ciudades más grandes del mundo. Reformas educativas, extensas actividades sociales, un cambio por demás brusco en el pensamiento de la sociedad y en su organización creó grandes mejores.
Literalmente, fueron de casa en casa buscando a ladrones y mafiosos para llevarlos ante la justicia. Un decreto nuevo eliminó casi todas las consideraciones sociales de un juicio. Kuei acondicionó una isla que estaba en el límite marítimo entre el Reino Tierra y la Nación de Fuego. La prisión hecha completamente de metal con madera estaba en medio de un océano lleno de tiburones en una zona donde nunca pasaban ni barcos, o balsas.
No era ni por asomo un lindo lugar. Para hacerlo peor, Kuei hizo instalaciones seguras pero feas. Y la fisonomía de la isla, que era una depresión intensa, fue aprovechada para ello. Los prisioneros debían ser conducidos a través de un tren por varios metros bajo suelo, casi como si lo llevaras al infierno. La oscuridad en esa prisión era desesperante. Se le llamaba el Pozo.
Ni el mejor abogado podía defender a una persona que tuviera un historial, aunque éste fuera mínimo. Desesperado por cambiar a su población y borrar a los ladrones, los jueces de Kuei comenzaron a mandar al Pozo hasta a muchachitos que robaban comida. No era un buen tiempo para ser un ladrón, ni de profesión.
Las casas, examinadas bajo decretos especiales, hablaban por sí solas. Si tenías algo que no era tuyo ibas a dar al Pozo. Todos los mafiosos cayeron en esa prisión y murieron ahí. Los ladrones menores y otros bandoleros pudieron salir. Pero tan cambiados, que la sola idea de robar los hacía temblar. Nunca harían nada que les llevara al Pozo de nuevo.
La nueva policía era bastante efectiva porque tenía cinco años de entrenamiento patriótico lo cual la hacía poco o nula vulnerable a la corrupción. Eso, sumado al intenso trauma que todas las personas, incluso las respetables, generaron hacia el Pozo, hizo que los criminales en Ba Sing Se dejaran de existir. Los pocos que consiguieron escapar no encontraron en otras ciudades lo que buscaban.
Veinte años le costó, pero Ba Sing Se quedó limpia. Su ejemplo se siguió en otras ciudades mejorando notablemente la calidad de vida en el Reino Tierra y en el mundo. El Pozo fue acondicionado para llevar más prisioneros. Se escarbó insaciablemente. La prisión en la actualidad contaba con veinte niveles subterráneos y un nivel de plataforma sobre un suelo donde eran entregados los prisioneros. Nadie que entraba veía la luz del sol hasta que salía libre.
¿Quién había escapado de ahí? En toda su historia solo dos prisioneros consiguieron salir por medio de un túnel. Para ser encontrados dos días después en las playas, con la esperanza destruida. Nadie pasaba. Y no estaban tan locos aún para pretender nadar todo el océano hasta llegar a la Nación de Fuego, o al Reino Tierra.
Finalmente, Kuei murió. Pero su legado no. La complicada política que él diseñó, vuelta aún más difícil con su hijo, sería en teoría fácil a ser corrupta. Pero no. El trauma del Pozo seguía vivo en todos. Por no mencionar que los Generales, ahora indiscutibles mandatarios de la paz, no dejaban ni por un momento que alguien pudiera pensar en seguir los pasos de la vida criminal.
Pasado el tiempo unos pocos bandoleros consiguieron burlar a la policía. Pero eran eso. Pocos. Y si la policía los había estado dejando robar fue porque ya había planeado perfectamente la forma de hacerle ver a las nuevas generaciones que aunque Kuei había muerto, no su legado. La policía había ideado un castigo nuevo para esos criminales. Hasta que descubrieron sus armas equialistas.
Las pandillas que acechaban escasamente la ciudad no podían tener ni el poderío, organización o siquiera motivación que las Tríadas. Y eso era decir mucho. Los patrones de estos ladrones eran simples y Mako pronto se dio cuenta que eran aficionados. Nada que temer de ellos. Solo sus armas.
Armas equialistas eran peligrosas en expertos que sabían usarlas. Pero en aficionados que solo querían espantar eran extremadamente riesgosas. El punto era ¿De dónde las sacaban? Todas las armas de Hiroshi fueron arrasadas y destruidas con el propósito de que no se consiguieran réplicas en el mercado negro.
¿De dónde las sacaban? El hecho de que Hiroshi hubiera escapado de prisión solo ponía los sentidos y la lógica de Mako al máximo. Debía encontrarlo antes de que fuera demasiado tarde.
Una coartada perfecta, minuciosamente planeada. Nombre falso: Hoir (el nombre más patético que se le ocurrió) desde luego que, como tenía un nombre feo, se debía conseguir un seudónimo. Gran Dragón fue el elegido. Maestro Fuego nacido en la Nación de Fuego que emigró cuando sus padres fueron asesinados a la edad de seis años. La vida en las calles no era coartada, así que no era necesario fingir eso.
Por si las dudas, él había conseguido un excelente maquillista. Un par de cicatrices falsas cortaban sus mejillas, unos tatuajes temporales adornaban la totalidad de sus brazos. Vestía como un rebelde, con el peinado aún más alocado. Dolorosamente dejó en casa la bufanda de su padre y consiguió pintarse lo suficiente para hacerse un rostro casi nuevo (los detalles eran mejor omitirlos, por su hombría).
Había contactado muy rápido con el líder de los supuestos criminales. No se ocultaba en realidad, se hacía llamar Thok ¿Cuál sería su nombre? Ni idea. Hizo unos pocos trabajos para él de los más sencillos. Robar unos establecimientos y amenazar para cobrar ciertas deudas. Nada del otro mundo.
Dos semanas así y se había ganado su confianza. Mako ya hasta pensaba que tenía un buen talento de actor. Habían quedado de verse en ese callejón para que Thok le diera al fin las armas que pidió; por las que hizo todos esos trabajos-supuestamente. Mako no se confiaba porque sabía perfectamente que en el último momento por cualquier estupidez podían mandarlo matar. Los sentidos alerta serían sus mejores aliados.
Finalmente, desde la lejanía del callejón, pudo ver una silueta sigilosa acercándose. Era delgada y alta, correspondiente a un hombre. Seguía tenso, pero pudo disimularlo con una sonrisa maliciosa.
—Llegas tarde—replicó entonces.
El otro se echó a reír.
—Ay, dragoncito—odiaba que le dijera así—Ya deberías conocer mis horarios… en fin, te acostumbrarás ¿verdad?
Mako le miró fijamente.
—Te sido tu maldito esclavo por dos semanas—no gritaba, hablaba quedamente pero con intensidad—Lo mínimo que merezco es mi paga ¿No crees?
Thok lo miró sin perder su sonrisa astuta.
—Pienso que podrás llegar muy alto aquí ¿Me crees? Tienes todo lo necesario para ser un perfecto mafioso.
—Yo solo voy por lo que busco—le respondió—Y hago lo que necesito para conseguirlo.
—¿Y no es acaso su perfecta descripción?—Thok sacó de su bolso un cigarrillo y empezó a fumar deleitándose por el humo. A Mako le dieron ganas de toser pero se contuvo—Te lo digo en serio. Puedes formar parte de mis filas, las reales. Ahora somos unos chiquillos pero pronto seremos grandes, y te consta.
—Dame lo que quiero y no hablemos de más.
Thok siguió fumando.
—Has hecho excelentes trabajos—continuaba—Pero te falta uno más.
Las manos de Mako se crisparon.
—¿Qué?
—Uno más y con eso te daré todo lo que quieras.
—Habla y ya porque estoy a punto de perder mis estribos.
Thok se echó a reír.
—La Avatar es un problema muy fuerte que tenemos desde que llegó—tiró la coletilla del cigarro y la vio rebotar en el suelo—Si te deshaces de ella, las armas son tuyas.
Mako simuló permanecer estoico.
—¿La mato?
—No seas idiota—replicó Thok—Sólo tráenosla, inconsciente desde luego.
—¿Te das cuenta de que me pides algo imposible, verdad?
—Eres el Don Posible ¿No?
Thok lo miró serio y amenazante.
—Sin Avatar, no hay trato.
Se dio la media vuelta y desapareció.
-o-
Pienso que podrás llegar muy alto aquí
Si. Demasiado alto. No era la primera persona que se lo confesaba. Infinidad de personajes representantes de las tríadas habían hecho innumerables ofertas donde le ofrecían, entre cosas, una vida lujosa e charola de plata bajo la condición de fidelidad. Mako había perdido la cuenta de cuántas veces rechazó aquellas propuestas.
Pero todos coincidían en lo mismo. Era raro cuando las tríadas buscaban a una persona y si lo hacían era solo por dos motivos: o querían matarlo o era demasiado bueno que debían tenerlo para ellos, antes de que sus enemigos lo ganaran. En todos los casos, Mako siempre figuró en la segunda posición.
Vivir en las calles al cuidado de tu hermano le hizo desarrollar la astucia y agilidad que necesitaba para sobrevivir. Cualidades que pocas gentes tenía por la simpleza de las vidas que habían sido bendecidas en tener.
Tienes todo lo necesario para ser un perfecto mafioso.
Él lo sabía. Siempre lo supo. Por mucho tiempo pensó que ese no era su destino. Siempre pensaba que era bueno, una persona bondadosa inclinada a la vida delictiva por obra de las circunstancias. Por eso se hizo un luchador de Pro-Bending, para no llevar esa vida que siempre odió.
Pero que lo seguía llamando con la misma fuerza. Quizá, después de todo, nació para ser mafioso.
—¡Hola!—gritó Korra, acercándose hacia él y atravesando la muchedumbre—¡Hey!
Él volteó a verla con una sonrisa. Llevaba su típico atuendo rebelde de infiltrado. Korra se le acercó y aunque le dieron ganas de besarle, se limitó a observarlo detenidamente.
—Así que… Gran Dragón—le dijo en tono burlista—¿Me llamaba para darme indicaciones sobre la banda criminal?—lo último lo dijo con seriedad.
En su carta, Korra había leído que Mako descubrió el escondite. Pero debían ir ellos dos solos para no despertar sospechas.
—Exacto.—le dijo él—Acompáñame.
Estaba anocheciendo en Ba Sing Se. Korra sabía que debía de actuar como si conociera poco o nada a Mako. Le costaba hacerlo, era demasiado feliz de verlo después de semanas sin poder ver su rostro. Cierto que estaba muy cambiado pero ¿Y qué? ella lo seguía amando aún con ese disfraz. Cuando todo esto acabara lo primero que haría sería lanzarse a sus brazos y darle un intenso beso.
Mako la condujo por corredores cada vez más estrechos de las partes bajas de la ciudad. Korra se sintió incómoda. No había personas y las pocas con las que se encontraban parecían sospechosas de homicidios. No podía comprender cómo Mako podía resistir eso.
Pasando hasta llegar a un callejón, Mako le hizo rodearlo para llegar a un pequeño edificio de habitaciones minúsculas. Una de ellas había funcionado como su casa en esos días. Entraron sigilosamente.
—Pero ¿Por qué me traes aquí?
Korra caminó hacia el fondo de la habitación, mientras Mako se daba la vuelta buscando unas cosas en el único mueble del lugar.
—Es necesario.
Korra vio entonces hacia la ventana de apenas medio metro de área y en ese instante de distracción, sintió una mano haciéndole intensa presión en su cuello inmovilizándola.
—Lo siento—le susurró al oído.
Korra no pudo ni gritar cuando sintió una descarga por su cuerpo y cayó desfallecida a un sueño oscuro.
-o-
Jade estaba escondida entre los muros y las azoteas, viendo con unos binoculares cómo Mako había electrocutado a Korra para dejarla inconsciente. Ella usaba ropas negras que confundían si silueta con la sombra y la llegada de la noche estaba haciendo su trabajo mucho más sencillo.
Vaya, ya era hora. Llevaba mucho tiempo observándolos en espera de acción. Mako había hecho un excelente trabajo. Estaba demostrando ser lo que buscaba. Con una sonrisita en sus labios, la mente de Jade comenzó a trazar mil posibilidades nuevas. Las cosas sí que se pondrían intensas a partir de ahora.
Vio a Mako salir con el cuerpo de Korra entre sus brazos. La llevaba cubierta con una manta. Comenzó a caminar hacia los callejones donde se reunía con Thok. Apenas comenzó a perderse de su vista, Jade sacó un pedazo de papel y garabateó rápidamente un mensaje:
Todo está saliendo de acuerdo al plan.
Se llevó dos dedos a la boca para silbar, un halcón mensajero con listón verde llegó desde quién sabe qué punto de la ciudad. Metió el mensaje en su cesta y lo mandó. Solo ella sabría su destino.
Jade contempló al ave alejarse y perderse entre las sombras para ella misma comenzar a prepararse. Se tensó una milésima de segunda y recobró pronto sus movimientos fluidos.
—Te arriesgas mucho—le dijo una voz a sus espaldas. Jade había sentido sus pisadas, pero esperaba que se limitara a verla y no le dijera nada.
—¿Y?—respondió—Es necesario.
Sí que lo era. Si las cosas no salían acorde al plan ¿Quién podría intervenir, si no ella?
—No, no así—replicó la voz del hombre—Ese Mako tiene un sexto sentido bien desarrollado ¿Imaginas lo que hubiera pasado si te descubre?
Jade sonrió.
Un problema en el que había pensado desde hace mucho. El anonimato, al menos en ese momento, era lo más importante.
—Tengo todo perfectamente planeado, deja de tratarme como si fuera una niña.—miró al hombre—Ahora, vete o deja de estorbarme. Tengo que seguirlo ¿Recuerdas?
Jade se puso de pie y guardó los binoculares en un compartimiento que colgaban de sus hombros, aferrándose tan bien a su cuerpo que apenas y podía sentir el peso. O notarse la protuberancia.
—Dale más tiempo para que no sospeche—le aconsejó.
—Sé perfectamente lo que hago—Jade ahora sonaba un poco enojada—Me desespera que no confíes en mis habilidades.
—Solamente deseo que las cosas salgan bien, nada más.
El hombre sonaba paternal, como quien le da un consejo amoroso a una hija. No lo era, desde luego, pero siempre tuvieron un vínculo especial.
—Te agradezco infinitamente tus deseos—Y Jade sonaba sincera—Pero no soy la mejor en lo que hago por seguir… las normas.
—Eso lo sé mejor que nadie.—el hombre sonrió porque conocía lo suficiente a Jade como para saber de qué hablaba ella. Cuando los dos fueron jóvenes camaradas, sus arriesgadas maniobras lo metieron en más de un problema.
Jade entonces caminó hasta el borde de la azotea y calculó la fuerza para dar el salto.
—Estaré al pendiente—le dijo el hombre—Si sientes que no soy yo, da el primer golpe. Y ten mucho cuidado.
Jade lo miró con una sonrisa.
—Claro Fuen—volteó—Gracias.
Jade dio un salto grácil y desapareció.
-o-
Mientras todo esto pasaba, y cuando apenas habían pasado dos horas desde que se puso el sol, las cosas en el Palacio comenzaron a ser inquietantes. Korra solo había salido para comprar té. No podía tardar demasiado.
Minutos atrás Tenzin había recibido un halcón mensajero sin símbolo o sello con un solo mensaje: La Tenemos.
Los Generales estaban espantados e indignados. Ellos vieron el mensaje una y otra vez y dedujeron lo demás.
—¡La Avatar está desaparecida!—gritó uno de los Generales—¿Cómo es siquiera eso posible?
¿En una de las ciudades más seguras del mundo? Esa chiquilla tendría entonces un talento nato para meterse en problemas. Sobre todo con criminales ni por asomo tan peligrosos como lo fueron los equialistas.
—Ya una vez desapareció en Ciudad República—le respondió otro General—No debemos tener dudas ahora que se trata de Hiroshi.
—La ves pasada el causante de la desaparición de la Avatar fue Tarrlock—les dijo Tenzin—Hiroshi sería poco original y además un insensato si pretende retener a Korra.
Esa teoría tenía más sentido que otras. Después de todo, Hiroshi solo hacía armas para Amón, de acuerdo a los planes. Lo que podían pensar ahora es que él estaba chantajeando a los criminales. Denme la Avatar y les daré mis poderosas armas. Hiroshi tenía todas las razones conocidas para odia al Avatar y gritó eso orgulloso cuando lo metieron en prisión.
Pero ¿Cómo unos bandoleros aficionados pudieron secuestrar a Korra? Cuando alguien quiere algo más que a nada, en éste caso las armas, puede volverse más inteligente. Tenzin sabía eso. La motivación que los movía los estaba volviendo fuertes. Aún así, Korra era muy, pero muy poderosa. No lograba comprender lo que pasó.
Ni tampoco los Generales. Korra prácticamente se esfumó en el aire. Nadie había escuchado gritos, visto una pelea o llamado para revelar sospechas. Como si se hubiera hundido en la tierra. Bonito el asunto.
—Ella es demasiado fuerte—Asami, que había estado callada, agregó con algo de preocupación—Podrá salir de cualquier problema en el que se meta.
—¡Pero debemos ayudarla!—Pabu asintió como si apoyara Bolin—Debemos salir a buscarla inmediatamente ¡Ahora!
—Bien, bien—Tenzin miró a los Generales—Ustedes programen un circuito de búsqueda con la policía. Me encargaré de hacer una vigilancia con ellos—señaló a los chicos—¿Puedo contar con su apoyo?
—La pregunta ofende.—declaró un General—Pero, si no es indiscreción… tienen un infiltrado ¿Verdad? ¿Por qué no les avisó nada de esto?
Tenzin guardó silencio.
—Eso es lo que más me preocupa.
Tenzin miró fijamente a Bolin y a Asami. Los tres tenían el mismo tipo de expresión. Lo que más había temido Tenzin en todo ese tiempo es que Mako, por alguna razón, terminara perdido en ese mundo de mafia y corrupción.
Quizá sus temores se habían confirmado.
-o-
El halcón mensajero de listón verde seguía volando sobre la ciudad, a una altura que lo ayudaba prácticamente a ser invisible ante muchas personas. O todas. No emitía ruido de vuelo y estaba completamente concentrado en lo que su dueña le mandó.
El halcón volaba rápido y pronto vislumbró el lugar que buscaba. Era la muralla que delimitaba el Palacio Real. Descendió precipitadamente cuando encontró a la persona que buscaba.
El sujeto en cuestión llevaba largas túnicas de un color que no se podía apreciar, porque estaba oculto por completo. El halcón, por su excelente vista nocturna, no tardó en reconocerlo y se posó suavemente sobre su brazo. Inclinó la cabeza de modo que el sujeto pudiera agarrar fácilmente el mensaje.
Cuando el mensaje salió de su cesta, el halcón emprendió un vuelo rápido y repentino. Asami iba saliendo del Palacio y pudo ver al ave que intentaba desaparecer cerca de las nubes. Ella sabía que los halcones eran los mensajeros favoritos de espías y tríadas.
¿Por qué el halcón estaba bajo? Y lo más importante, ya no llevaba listón. No tenía un mensaje, acababa de entregar un mensaje. Asami intentó ser lo más cuidadosa y silenciosa posible mientras seguía el muro buscando a la persona que recibió el halcón.
El sujeto abrió el mensaje. Leyó las palabras escritas en el trozo de papel. La información era más que suficiente y pronto supo exactamente lo que estaba pasando. Pero su alivio lo distrajo tanto que no se percató de la muchachita acercándose para verlo.
Asami pudo entonces asomar la cabeza en la esquina del muro y contemplar al sujeto. A la distancia que se encontraban, era fácil notar los colores tan característicos de sus túnicas. Y las facciones en su rostro. Asombradísima, Asami se asomó sin mesura.
—¿Tú?—declaró, con un tono que rozaba la sorpresa y el coraje.
El sujeto la vio sorprendido, pero no dejó que ella lo descubriera con algún guardia. Antes de que Asami pudiera hacer algo, una mano cubrió su boca y otra la inmovilizó por el cuello, llevándosela hasta una parte de las oscuras calles donde nadie podría adivinar que desapareció.
Tengo tantas cosas que decir que no sé por dónde empezar...
Uno: sé que Korra es una perfecta guerrera, pero estaba con su novio y desde luego, confiando en él, con la guardia más que baja. La tomaron completamente por sorpresa.
Dos: ¿Creen que Mako la traicionó porque si o por otras razones?
Tres: Sí, el Fuen que estaba hablando con Jade es el mismo Fuen que ha estado acompañando a Korra y cía a través del mundo, el acólito del aire ¿De dónde creen que se conocen? ¿Y porqué Jade estaba espiando a Mako y Korra?
Cuatro: ¿Qué le pasó a Asami? ¿Quién se la llevó?
en ésta ocasión me he lucido con el suspenso ¿Ah que sí? pero no desesperen que actualizaré lo más pronto posible. Muchas gracias por leer :)
chao!
