Lugar: Piso 80 – Pueblo Central – Día no especificado - Hora: Por la Tarde...


¿Nunca han tenido aquella extraña sensación de que alguien los sigue?

Vas caminando tranquilamente, pensando en tus asuntos, sin preocupaciones y cuando menos te lo esperas, estás revisando cada rincón, esquina y rendija de un callejón buscando algo que quizás nunca estuvo allí desde un principio...

¿Les ha pasado?

Si, ¿verdad? ¿A quién no le ha pasado al menos una vez en su vida?

Bueno... gracioso que lo mencione puesto que...

Estoy siguiendo a alguien...

...

Esperen, esperen... no saquen conclusiones aún... mi caso es muy diferente, ya que yo...

Estoy siguiendo a alguien que está siguiendo a alguien...

...

¿Confundidos?

También lo estoy yo...

Ahora mismo me encuentro escondido tras el muro de un callejón a la mitad del pueblo central del piso 80, vigilando a mi "objetivo"

Os estaréis preguntando de quien se trata, ¿cierto?

Pues... la verdad es que...no tengo la menor idea. Sólo puedo decir que, esta persona, ha estado siguiendo a Kirito desde que él y yo regresamos de las mazmorras...

Lo más extraño es que sus habilidades de sigilo son excepcionales...

Jamás había visto a alguien pasar tan desapercibido...

Un ligero descuido de mi parte y podría perderle de vista...

Aun así, sea quien fuese, no podía permitirle seguir, quién sabe que podría intentar hacerle a Kirito...

Y, además, quién sabe, quizás también sepa algo sobre lo que C me advirtió...

Tendré que comprobarlo...

Abandoné mi escondite y me decidí tomar la ruta aérea... es decir, subir a los tejados...

Gracias a que mis capacidades para el escondite son bastante altas, puedo no ser descubierto por un periodo prolongado de tiempo... mientras no emita sonidos fuertes...

Esto me permitía llevar adelante una silenciosa persecución.

Al llegar a una de las plazas, noté que Kirito se dirigía hacia un estrecho pasaje, seguido por su enigmático "acosador"

Exhalé un pequeño suspiro de alivio...

Todo parecía indicar que nuestro espadachín, se había percatado de la presencia a sus espaldas y había decidido conducirlo a un camino solitario para emboscarlo.

- Ahora sólo queda acorralarlo- dije manteniéndome a distancia. Si todo sale bien, quizás desenmascaremos a un posible Asesino de jugadores...

Me acerqué lentamente a la figura encapuchada, que veía a su preciada presa, desde lo alto de una de las casas.

Sin pensarlo mucho, tomé mi espada y la coloqué a centímetros de su cabeza.

- No te muevas- dije lo suficientemente alto para que lo oyera, pero lo suficientemente discreto para no alertar a Kirito.

En ese momento, el extraño jugador giro su cabeza hacia mí y pude ver una sonrisa traviesa... inocente, pero traviesa, al fin y al cabo.

- ¿Quién está ahí? ¡Muéstrese! - exclamó el espadachín negro al parecer habiendo percibido algo.

Mi "prisionero" se dio la vuelta y un par de ojos color carmesí se posaron sobre mí.

- Lo lamento, pero Kirito no puede saber que estoy aquí...- dijo suavemente.

¿Su voz sonaba... femenina?

En un veloz movimiento, sujetó mi brazo, y con un gran despliegue de técnica, me arrojó del tejado, directo hacia el pasaje de abajo.

Cómo sabrán, si bien estábamos en una zona segura, ya sea en SAO o en el mundo real, caerse del techo de un edificio... no es nada agradable.

- ¿HIRO? ¿Eras tú quien me seguía? – dijo cierta voz muy confundida.

Recuperándome del fuerte golpe, me sujeté la cabeza y enfoqué mi mirada en Kirito.

- ¿Eh? Ahh... es que... yo... - balbuceé levantando la vista, pero me topé con la imagen de mi atacante colocando su mano en señal de silencio...

- Es que... estaba probando si mis habilidades de sigilo eran lo suficientemente buenas como para emboscar a un jugador, pero creo que tropecé al final... jeje- respondí con una sonrisa boba y algo nerviosa.

El beater analizó mis palabras en silencio por unos segundos y luego lanzó una carcajada.

- En serio te falló al final- rio el pelinegro. Pero me asustaste, por un momento pensé que era algún Asesino de Jugadores o algún espía...

- Lo lamento- dije haciendo una reverencia- No era mi intención ponerte en alerta de esa manera.

- Descuida, al menos nadie salió lastimado, pero intenta no hacérselo a otros jugadores, ya habrá tiempo de entrenar cuando estemos todos juntos- agregó colocando una mano en mi hombro. Ahora, tengo que ir a llevarle algunos materiales a Liz, ¿vienes conmigo?

- ¿Eh? Ah... no, lo siento, creo que daré unas vueltas más por la ciudad, quiero ver que encuentro- contesté.

- Claro, no hay problema, sólo aléjate de las azoteas- bromeó el espadachín.

- Lo haré, tu tranquilo.

Luego de una cordial despedida, Kirito sacó un Cristal de Transporte y regresó a Arc Sophia.

En cuanto a mí... tenía algo pendiente...

- Bien, él ya se fue... ya puedes salir... -exclamé.

Al instante una joven de cabello color lila y traje morado y blanco apareció frente a mí...

- Aww, veo que tendré que perseguir a Kirito, en otra ocasión – dijo la recién llegada con cara de desilusión.

- No creo que nos hayamos visto antes... puedo preguntar... ¿quién eres?

- Mi nombre es Strea... es un placer conocerte...

¿Strea?

- El gusto es mío, puedes llamarme Hiro- respondí.

- ¿Hi...ro? – dijo la joven pensándolo por un momento. Me gusta, es fácil de recordar...agregó con alegría. Pero, aún estoy algo enojada porque evitaste que me topara con Kirito.

¿Ahora me está culpando?

- ¿Eh? No sé de qué hablas... mejor dime, ¿por qué lo seguías? ¿Qué pretendías hacer? - dije señalándola de manera acusativa.

- Pues... abrazarlo...

- Eh...

- ¡Oí por ahí que un abrazo de una bella chica puede alegrar a cualquier chico... así que iba a darle a Kirito uno muy fuerte!

- ¿EEEHH?

- Pero ahora no podré dárselo... ni modo, ¿no quieres uno? Tienes cara de necesitar uno en estos momentos... exclamó Strea con tono jocoso.

- ¿EEEEEHHHHHH?

- Vamos ven aquí... dijo la jugadora de ojos rojos extendiendo los brazos.

¿Qué le ocurre a esta chica?

- Ahh... me-mejor no, no necesito uno y... ¡AUGH!- exclamé al ser aprisionado de repente.

Rayos... es fuerte- pensé. Sus brazos parecen una prensa... me está dejando sin aire... ¿cómo puede tener tanta fuerza? Esto no es normal...

Cuando por fin, Strea decidió soltarme, caía al suelo, tomando grandes bocanadas de aire...

- Y... ¿te sientes mejor? - dijo con tono inocente.

- Si... ya me siento... mucho... mejor- respondí entre resoplidos.

Recordatorio: No dejar que Strea vuelva a abrazarme...

- Entonces... dije buscando proseguir con nuestra conversación. ¿Sólo por eso seguiste a Kirito por toda la ciudad?

- Ajá- contestó Strea sin la menor duda. Y también quería tener una cita con él.

- O-Oh, ya veo... murmuré.

A Asuna no le va a agradar esto...

- Pero creo que no se podrá en este momento... En fin, ya que estamos los dos aquí, ¡tengamos una cita!- dijo la joven de cabello violeta.

- ¿Disculpa?


- Ne ne, Hiro, ¿cómo está tu café?

- ¿Eh? Oh, eh... bien, sabe bien, gracias por preguntar- dije algo nervioso.

¿Cómo había acabado sentado en un restaurant bebiendo café con alguien que ni siquiera conozco?

- Me alegro- contestó Strea. A propósito, ¿me dejarías probar tu café? Puedo darte de mí té con leche a cambio.

- ¿O...kay? - dije acercándole mi taza.

Strea bebió un largo trago y exhaló un poco de aire.

- Ahhh, no creí que sería tan dulce, usualmente el café es muy amargo. Pero está bien, me gusta mucho lo dulce.

- Si quieres, puedes beber el resto- contesté algo sorprendido.

- ¿En serio? Muchas gracias- exclamó sorbiendo el contenido hasta vaciar la taza.

Mmm... Strea no luce como una mala persona... sólo es algo impulsiva, pero a la vez muy alegre... aun así...

- Strea-san- llamé.

- ¿Hmm?

- Tal vez ya lo hayas dicho, pero quiero creer que tienes algún otro motivo para perseguir a Kirito con tanto ahínco, ¿te importaría compartirlo?

Ella se tomó un momento para responder...

- Pues... lo estuve observando desde que enfrentó al jefe del piso 75...

¿Piso 75? Así que ella es algo así como una fan de Kirito, ¿eh? Eso no sería un problema, pero, no puedo confiarme del todo, necesito saber un poco más sobre ella...

- Okay, eso... eso está bien... supongo. Ahora, ¿podrías hablarme de ti?

La joven se llevó la mano al mentón y me dedicó una mirada juguetona.

- ¿Ohh? ¿Te gustaría saber más sobre mí?

- ¿Suuuupongo...?

- Te gusta ser directo, ¿eh?

- ¿Disculpa?

En ese instante, Strea se puso de pie.

- Creo que son suficientes preguntas por hoy, si deseas saber más, tendrás que invitarme a otra cita- exclamó con una sonrisa.

- Pero... no fuiste tú la que...

- ¡Nos veremos luego!- interrumpió la joven alejándose rápidamente.

Todo había ocurrido demasiado rápido y lo único que había podido rescatar de esta... "reveladora" experiencia, era que Kirito ahora tiene una admiradora...

- Strea... - pensé. No luce como una mala chica... y puede ser algo impulsiva... además, que alguien con sus atributos y actitud puede causar malentendidos, pero a pesar de todo, no creo que sea algún tipo de enemigo o jugador malicioso...

Lo que más me impresionó fueron sus cualidades de rastreadora... ella puede volverse prácticamente indetectable y además logró desarmarme rápidamente...

Amiga o enemiga... tendré que mantenerla bajo estricta observación...

Cómo si no necesitara más problemas...


Lugar: Piso 76 – Arc Sophia – Día no especificado - Hora: En la Mañana...


Al día siguiente, luego de unas cuantas misiones en el piso 80, regresé a la posada de Agil.

El lugar estaba abarrotado de jugadores, de hecho, nunca había visto tantos desde que llegué a Arc-Sophia.

Cuidadosamente intenté pasar por entre la multitud, buscando llegar a la barra, pero debido a los constantes choques y agites, acabé siendo empujado hacia delante y aterrizando en algo... ¿suave?

Abrí los ojos casi al instante. ¿Qué es esta suavidad? Se siente como...

- ¡Hiro! – dijo una voz muy familiar.

Me alejé lentamente y levanté la vista sólo para toparme con un par de ojos carmesí mirándome con alegría.

- En verdad, que te gusta ser directo- rio la joven frente a mí.

- ¿S-S-Strea-san? – exclamé sintiéndome algo aturdido. ¿Que estas hacien...? intenté decir, pero entonces recordé el sentimiento de hace un momento. Me había dado contra algo demasiado suave...

Si choqué contra Strea... y ella amortiguó mi caída, entonces tuve que haber aterrizado en... - razoné bajando la mirada...

Mi cara se puso completamente roja al instante.

- ¿Su pecho? – grité en voz baja sin pensar.

- ¿Hmm? ¿Mi pecho? – contestó la joven de pelo lila mirando hacia abajo. Ohhh, te gustó sentirlos ¿eh?

- Y-yo...

- Vamos no seas tímido e inténtalo una vez más- respondió la jugadora tomando mi cabeza y hundiéndola entre sus exagerados atributos. Se sienten bien ¿cierto?

¿Qué le pasa a esta chica? – grité en el interior.

Luego de ser sofocado por casi medio minuto, logré zafarme de su agarre y tomar un poco de aire.

- ¿Te sientes mejor?

- Pensé que moriría... respondí respirando agitado. A todo esto, ¿qué te trae por aquí, Strea-san?

- ¿Yo? Pues... vine a ver si esta vez lograba toparme con Kirito... pero parece que sólo me topo contigo... ¿acaso será el destino? – preguntó viéndome de forma extraña.

Quedé unos segundos sin responder hasta que otra voz muy familiar dijo mi nombre.

- ¡Hey, Hiro!

Al darme la vuelta, me encontré frente a frente con nuestro siempre confiable espadachín negro.

- ¡Kirito! – dije sorprendido.

- Es bueno encontrarte aquí, aunque la taberna luce como si fuese a reventar.

- Si... jeje... Agil tendrá trabajo extra- contesté.

- A propósito, ¿quién te acompaña? – preguntó el pelinegro viendo a Strea asomar por encima de mi hombro.

- ¡Hola! Me llamo Strea – respondió la joven alegremente.

- Mucho gusto, soy Kirito y... ¡hmgh!

EL joven beater no pudo terminar su introducción porque al instante su cara se vio atrapada entre los pechos de Strea.

- ¡Eres más lindo de lo que creía! – exclamó estrujando al espadachín.

- Oe, Strea, ¡vas a asfixiarlo! – protesté.

- ¿Ehhh? Pero sólo quiero hacerlo sentir bien...

- No creo que cortando su fuente de oxígeno le haga algún bien, Strea-san... agregué con sarcasmo.

- Está bien...

Strea abrió los brazos y soltó al enrojecido Kirito que ahora respiraba agitado.

- ¿Qué... fue eso? - replicó algo perturbado por la situación.

- ¡Un abrazo! – respondió la peli lila.

- ¿Habla en serio? – contestó Kirito viéndome con incredulidad.

- Por desgracia, sí... Strea tiene... cof... demasiado amor para dar... cof... te...

- ¿Qué fue eso último?

- Nada, nada... así que, ¿alguna idea de por qué la taberna está tan llena el día de hoy? – dije buscando desviar el tema.

Pero Kirito tampoco tenía mucha idea al respecto. Cuando una de las mesas logró desocuparse, logramos sentarnos, pero al sólo haber 2 asientos disponibles, Strea no tuvo mejor idea que sentarse en el regazo de su "ídolo".

Al cabo de unos minutos, varias figuras se acercaron a la mesa, la mayoría de ellas con expresiones de enfado en sus rostros.

- ¡Kirito! – dijo una de ellas. ¿Que se supone que haces?

- ¿L-Liz? ¿Qué hacen todas aquí? – respondió el espadachín viendo a Silica, Leafa, Sinon y Asuna llegar detrás de la herrera.

- Oni-chan... ¿quién es la chica en tu regazo?

- ¿Eh? Oh, ella es Strea... Acabo de conocerla... al parecer es una amiga de Hiro- contestó viéndome de reojo.

- ¡Hola! – agregó la joven ajena a la situación.

- ¡Disculpa! – interrumpió la pequeña domadora. Pero, ¿qué son tú y Kirito exactamente?

Sutil, Silica...

- Mmmm, podría decirse que somos amigos y espero que muy cercanos- contestó Strea provocándole a la adorable jugadora un sinfín de malos pensamientos.

- ¿Kirito-san, por qué la dejas sentarse sobre ti?

El pelinegro tragó saliva.

- Pues... el lugar está repleto y no había muchos lugares para sentarse así que creo que simplemente lo hizo... ¿Hiro podrías decirme por qué lo hizo?

Mi ceja se arqueó levemente.

- Yo que sé, aún no logro entender que pasa por la cabeza de esta chica- respondí.

En ese instante, Asuna tomó la palabra.

- Mmm veo que te llevas muy bien con ella... Kirito-kun...

- ¿A-Asuna? N-No es lo que parece.

Por qué tuviste que decir eso... Kirito...

- Kirito-kun...

- ¿Si?

- Me gustaría hablar contigo después... a solas... en mi cuarto... - dijo la joven de cabello castaño con una sonrisa que gritaba instinto asesino por todas partes.

- Ne ne... ¿puedo ir yo también? – intercedió de repente Strea con su usual tono alegre. Asuna es tu esposa así que, puede contarme más sobre ti...

Todos los presentes se quedaron estupefactos...

O esta chica era demasiado atrevida o no tenía idea alguna...

- Eh... supongo que... ¿puedes venir? – respondió Asuna confundida.

- ¡Genial! También me gustaría ver el cuarto de Kirito, sería una gran experiencia.

- ¿Eh...?

Sinon se acercó a mi lentamente.

- Creo que esto se está complicando...

- Tú lo has dicho- agregué.

Luego del extraño momento, Strea se despidió de nosotros y abandonó el lugar con su característica sonrisa.

Kirito se quedó un momento mirando la puerta y luego se giró hacia nosotros...

- ¿Qué acaba de pasar?