Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a la autora Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead, yo solamente me encargo de traducirla.
Capítulo 14
Víctor era un hombre aterrador. Yo había luchado contra monstruos literalmente y había estado a punto de morir más veces de las que me importaba contar, había sufrido violencia en mi vida durante tanto tiempo como podía recordar tanto en mi vida personal como profesional, pero Víctor Dashkov me provocaba un escalofrío.
No eran necesariamente sus acciones. Los hombres desesperados harían cosas desesperadas. Estaba seguro de que podría perdonar la desesperación. Lo que era difícil de perdonar eran las elecciones hechas sin remordimiento. Argumentó, tanto con su comportamiento como con la elección de sus palabras, que solo estaba haciendo lo que debía. No había remordimiento, porque parecía que él encontraba todas y cada una de sus acciones completamente lógicas.
—¿Y considera que el persuadir a su hija para que se transformara en Strigoi también era necesario? —Era fácil ver que el abogado de la fiscalía apenas podía soportar a Víctor, y si el cambio en el ambiente era una indicación, todos los demás sentían lo mismo. Incluso la defensa de Víctor no soportaba mirar al hombre que había convencido a su propia hija de ir en contra de la humanidad y convertirse en un monstruo sin alma para su propio beneficio personal.
La cara de Víctor se mantuvo estoica... casi. Hubo un momento, el cuál ni siquiera duró medio segundo, donde me miró. Si bien su expresión no delataba nada, había odio en sus ojos.
Resistí el impulso de trazar la marca en mi cuello, la séptima y más reciente, que era esencialmente el obituario de su hija. Yo la había matado. La había matado porque era Strigoi. La había matado porque era mi trabajo. Y lo más importante, la había matado para proteger a Roza.
—Natalie tomó su decisión, —fue todo lo que Víctor dijo sobre el asunto, aunque sentí que había mucho más en esa historia.
La fiscalía no dejó pasar la oportunidad—. ¿Puede decir eso de todos a los que utilizó para alcanzar sus fines? El Guardián Belikov y la señorita Hathaway no tuvieron voz ni voto en lo que les hizo hacer.
Antes de que pudiera registrar nuestros nombres y reaccionar ante lo que estaba ocurriendo, Víctor se rió entre dientes—. Bueno, esa es una cuestión de opinión. Honestamente, no creo que les importara. —Se volvió hacia la juez—, pero si tiene tiempo después de este caso, su Señoría, es posible que desee considerar probar un caso de intento de violación.
Todo pareció moverse en cámara lenta, ya que cada par de ojos se volvieron de Víctor hacia mí, cada uno más horrorizado que el anterior.
—Sr. Dashkov, —comenzó la juez tentativamente—, esa es una acusación muy seria.
—Sinceramente estoy de acuerdo con eso, su Señoría. La pobre Rosemarie no merece ser maltratada por su mentor, alguien a quien se le encomendó mantenerla a salvo.
Mi voz estaba atrapada en mi garganta. Mi corazón luchaba por salir de mi pecho. El miedo, la furia y la vergüenza corrían por mis venas.
—No... —A través del silencio, el susurro de Rose sonó como un trueno—. ¡No! ¡Está mintiendo! ¡No pasó nada!
Christian y Eddie la contuvieron mientras ella luchaba por alcanzarme. Una parte de mí también quería acercarse a ella y tratar de calmar el terror en su voz, pero no podía. No debería. Miré a Alberta pero ella no podía ofrecerme ninguna salvación. Incluso Adrián, que de alguna manera se había deslizado en la parte posterior de la sala del tribunal, me miró con remordimiento.
—Guardián Belikov, recuerde que todavía está bajo juramento. —La juez me miró con calma—. ¿Alguna vez ha actuado de forma inapropiada con su estudiante, Rosemarie Hathaway?
A pesar de las docenas de miradas que sabía que estaban enfocadas en mí en este momento, solo había una que me importaba. Ella siempre me había entendido mejor de lo que yo me entendía a mí mismo, así que no era una sorpresa que Rose supiera lo que diría. Ella negó con la cabeza, suplicándome en silencio que dijera algo más que las siguientes palabras que saldrían de mi boca.
Me puse de pie, en la habitación inmóvil a excepción del sonido de mis pies arrastrándose en el espacio semi-confinado—. Sí, su señoría.
—¿Sí? ¿Entiende la gravedad de lo que está admitiendo, correcto?
—Sí. —Confirmé—. He abusado de mi posición de autoridad sobre mi alumna, y estoy dispuesto a pagar el precio. He permitido, e incluso alentado, emociones y acciones inapropiadas. Era mi responsabilidad establecer los límites adecuados, y fallé.
—¡No! —El grito de Rose resonó en el pasillo, apenas superando el murmullo de la conversación de todos los presentes en el tribunal.
—Señor Dimitri Belikov, lo mantendré en desacato hasta que éste asunto pueda resolverse en una fecha posterior. Alguacil, por favor lléveselo.
—¡Dimitri!
Cuando ofrecí mis manos para que el oficial de la corte me esposara, pude ver a Rose que continuaba luchando. Ella necesitaba dejar que esto pasara, y yo quería decirle todo eso—. Por favor, Roza, —respiré, las palabras casi en silencio aunque rezaba para que de alguna manera la alcanzaran—. No luches contra esto. Todo va a estar bien. Lo siento, lo siento mucho. —Ni siquiera la miré cuando comenzaron a alejarme, sabiendo que incluso una pequeña mirada podría alentarla más.
Los sonidos de algo quebrándose rompieron mi resolución. Christian estaba ahora en el piso, acunando su muñeca mientras Eddie luchaba para evitar que Rose se liberara.
—¡Señorita Hathaway! —La juez gritó sobre la locura a nuestro alrededor—, ¡Deje de pelear en este instante o me veré en la necesidad de arrestarla también!
—¡Dimitri! ¡Por favor, no! ¡No lo toquen! ¡Dimitri!
—Guardianes, contengan a la señorita Hathaway antes de que se convierta en un peligro para ella o para los demás.
Con las palabras de la juez, mi corazón se detuvo. Los guardianes descendieron sobre ella, obligando a Eddie a alejarse e intentando contener a la chica salvaje lo más suavemente posible. Por supuesto, su propia lucha dificultaba las cosas y sus insultos hacia ellos acortaban la limitada paciencia de los guardianes. Lissa lloraba en el hombro de Christian. Alberta agarraba el respaldo del asiento frente a ella hasta que sus nudillos brillaron blancos. Adrián miraba con sorpresa la escena que se desarrollaba enfrente de él. Rose gritó de dolor cuando su muñeca se retorció más de lo previsto.
Con las esposas puestas en mis muñecas, todo lo que podía hacer era suplicar—. ¡La están lastimando! Deja de pelear, Rose, está bien. ¡Déjela ir, por favor! ¡No ha hecho nada malo!
Sin embargo, fue inútil. Rose defendería a quienes amaba hasta su último aliento, y estaba luchando por mí como si me estuvieran llevando a la horca. Dudaba que incluso pudiera oírme en este punto, pero no me rendí, al menos no hasta que la sólida puerta de madera se cerró entre nosotros, cortando sus gritos y mis súplicas.
Silencio. Eso es todo lo que había ahora. El silencio y el sordo golpeteo de la sangre bombeando en mis oídos.
—No puedo creer que cayera tan bajo.
—¿No tiene vergüenza?
—No hay forma de que alguien pueda creer una mentira tan horrible.
—No puedo creer que Víctor intente insinuar algo así.
Víctor. Víctor era del que todos estaban horrorizados. Nadie estaba cuchicheando sobre mi aventura ilícita con Rose. Nadie me miraba acusadoramente. Nadie creía ni una palabra de lo que él acababa de decir. Mis miedos estaban solamente en mi cabeza.
—Señor Dashkov, esta es la última advertencia. No permitiré que se burle de esta sala. Responda la pregunta que se le hizo.
Afortunadamente, solo hubo unas pocas preguntas más antes de que todo hubiera terminado. Ahora, le correspondía a la reina pronunciar el veredicto final.
No podía imaginar que ella pudiera anunciar cualquier otra sentencia que no fuera culpable. Víctor había admitido todos y cada uno de sus crímenes. Probablemente yo había mentido en ese estrado más de lo que él lo había hecho. Esto era cierto, por más perturbador que fuera ese pensamiento.
Aún así, la Reina Tatiana se tomó su tiempo, releyó sus notas y pasó un tiempo apropiado considerando la información dada en el juicio. Finalmente, se levantó e hizo que todas las personas presentes en la sala se pusieran de pie.
—Víctor Dashkov, después de escuchar los testimonios de los involucrados en estos eventos, incluido el suyo propio, y después de revisar las pruebas por mí misma, lo encuentro culpable de acoso, secuestro y tortura no solo de una menor, sino de una Moroi de sangre real. También se le encuentra culpable de tres cargos sobre mal uso de la magia, evasión del arresto y conspiración. Debido a la naturaleza de sus crímenes, lo condeno a cadena perpetua con la posibilidad de libertad condicional dentro de veinte años.
Vida en prisión. Veinte años antes de que incluso tuviera la oportunidad de ver las estrellas nuevamente. Podía haber sido decepcionante si no supiera con certeza que la enfermedad de Víctor lo mataría fácilmente antes de llegar al lapso de tiempo de la libertad condicional. Podía sentir el peso levantarse de mi pecho y sentí un soplo de alivio; por mí, por Rose, y especialmente por Vasilisa.
Tal y como había estado durante casi todo el juicio, Víctor permaneció tranquilo y centrado. No pareció molestarlo ni un poco el hecho de que probablemente moriría con nada más que barras y paredes de hormigón a su alrededor. Era casi espeluznante lo poco afectado que estaba. Quizás él sabía, mejor que nadie, que así era como terminarían las cosas.
La reina puso fin a las formalidades y la sala comenzó a zumbar con un parloteo aliviado, listos para poner todo el asunto en el pasado y comenzar de nuevo en el momento en que saliéramos por la puerta. Lissa intercambió abrazos con Christian y Rose, quién la abrazó fuertemente susurrándole palabras de consuelo en el oído. Sin embargo, ella no era la única que tenía palabras para intercambiar con la princesa.
—Vasilisa, confío en que has estado bien.
Rose cambió su posición, empujando suavemente a Lissa detrás de su hombro dejándola decidir si respondía o no. Ambas chicas se mantuvieron en silencio.
Mis instintos me empujaron hacia adelante hasta que estuve lo suficientemente cerca para escuchar la sutil amenaza de Víctor.
—Lamento no haber tenido la oportunidad de hablar contigo, pero estoy seguro de que lo haremos la próxima vez.
Uno de los guardianes lo empujó hacia la puerta de atrás—. Vamos.
Lissa vio como él desaparecía de nuestra vista, sabiendo que nunca más tendría que sufrir con tan solo el hecho de verlo. Ella negó con la cabeza ante la puerta cerrada y murmuró en voz baja—: Está loco. —Sus ojos se enfocaron en su mejor amiga, tomando sus manos para capturar la atención de Rose también—. No puedo creer que haya dicho esas cosas sobre ti y Dimitri.
Mi corazón se detuvo un momento cuando Rose y yo compartimos una mirada significativa. Habíamos estado cerca... muy cerca. La idea de lo que podría haber sucedido se reprodujo una vez más en mi mente mientras me acercaba hacia los otros guardianes para que los estudiantes pudieran tener un momento a solas para recuperarse de los acontecimientos.
Alberta rozó su mano contra la mía cuando pasamos uno cerca del otro, haciendo que me detuviera—. ¿Están bien los dos?
Pude ver lo que asumía que era una conversación similar entre Adrián y Rose en este momento.
—Sí, —respondí—. Estamos bien. Parece que nadie le creyó.
—Bueno, ¿quién podría dudar de tu integridad moral, Guardián Belikov? —Había un poco de amargura en su voz, pero fue suficiente para hacer que la herida ardiera. Ella se alejó antes de que yo pudiera responderle, no es que nada de lo que fuera a decir pudiera mejorar la situación en este momento.
No ayudó el hecho de que atrapé a Adrián con sus brazos alrededor de Rose un momento después, diciéndole algo para hacerla sonreír. Cuando ya estaban por marcharse, Pricilla Voda, la confidente cercana de la reina, se acercó al grupo. Ella le preguntó algo a Lissa, y tanto ella como Rose se fueron rápidamente después. Christian y Eddie las siguieron un momento después.
Adrián se quedó atrás, y me estaba mirando, solo podía suponer que estaba dispuesto a tener otra conversación. Personalmente preferiría reunir mi escaso equipaje y regresar a la Academia lo antes posible, pero teníamos varias horas libres antes de que eso ocurriera.
Traté de pasar a su lado, con la esperanza de que mi suposición estuviera equivocada, pero no logré pasar del umbral antes de que él hablara—. Belikov.
Era un poco molesto que prácticamente se negara a llamarme por mi título, y era aún más molesto el que yo tuviera que dirigirme a él por el suyo—. Lord Ivashkov.
Comenzó a caminar a mi lado, moviéndose rápidamente para coincidir con mis zancadas. No tenía intención de frenar mi paso.
—No estaba seguro de si ibas a salir de esa sala esposado o no.
Permanecí en silencio, mordiéndome la lengua ya que yo había pensado lo mismo.
—No te preocupes, yo habría consolado a Rose. —Su sonrisa había sido un trofeo para él, y lo presumió con orgullo al darse cuenta de que estaba colmando mi paciencia.
Me apresuré un poco, utilizando la energía y mis ganas de golpearlo para alejarme lo más posible sin ser descaradamente grosero. Prefería salir corriendo que golpearlo—. Estoy seguro. Parece que fuiste bastante consolador con ella después del juicio.
—Eso no fue nada. Solo quería que supiera que siempre podría acudir a mí si alguna vez necesitaba un cuerpo cálido para calmar esas noches solitarias. Conozco algunas maneras de calentar las cosas si es necesario.
Mis puños se apretaron y mis pies se detuvieron. Sabía que Rose lo habría golpeado en lugar de abrazarlo si alguna vez le sugiriera algo así, pero no podía sacar de mi mente la sonrisa que ella le dirigió.
—Ah, cálmate Belikov. Aún no me he ganado a Rose, a pesar de los rumores.
Hablar con él durante más de dos minutos era agotador, y estaba seguro de que esta conversación ya pasaba de los cinco—. ¿Qué rumores?
—Me preguntaba por qué no me habías felicitado por nuestras próximas nupcias. Parece ser que mi pequeña Dhampir y yo estamos comprometidos, al menos por lo que escuché de varias fuentes no tan confiables.
—Eso es ridículo. Ella no te soporta.
Adrián pareció un poco sorprendido por mi franqueza, y saboreé la pequeña victoria—. No es tan ridículo como crees. Tuve que aguantar una pesada y larga charla de mi tía sobre el largo y lujoso linaje de la realeza Ivashkov y cómo no toleraría que la mancillara con alguien tan sub-común como Rosemarie Hathaway.
—¿Sub-común? —Difícilmente era un insulto típico, pero definitivamente mostraba cuán apreciada era nuestra raza. Ni siquiera éramos considerados ordinarios.
—Sus palabras, no las mías. Te lo aseguro, Rose es todo menos común para mí. Ella es... —Se detuvo, buscando la mejor palabra. No podía pensar en nada que encajara perfectamente; Rose estaba más allá de las palabras—Inimaginablemente única.
Asentí con la cabeza de acuerdo con él—. Entonces, ¿quién está detrás de los rumores? —Estaba bastante seguro que Adrián sería completamente capaz de iniciarlos él mismo.
Sacó un cigarrillo y lo encendió mientras hablaba—. Demonios si lo sé, dejé de escuchar lo que se dice de mí hace siglos. Humo en el viento, amigo.
Difícilmente nos consideraría amigos. Rivales tal vez, pero no amigos.
—De cualquier manera, Belikov. Deberías darme las gracias. Dudo que la gente crea que Rose esté teniendo algo con su instructor y comprometida con el sobrino de la Reina al mismo tiempo. Afortunadamente, parece que una de esas opciones es mucho más plausible.
—Eso parece. ¿Hay algo más?
—Si en realidad. A pesar de mi propia reputación, preferiría no escuchar a la gente hablar mierda sobre Rose. Entonces, si no te molesta, ¿podrías tratar de controlarte? No me importa si te encarcelan o te despiden o lo que sea, pero Rose se merece algo mejor. Asegúrate de no arrastrarla al fango contigo.
Si bien sus palabras fueron duras e indiferentes, podía ver cierta preocupación real detrás de ellas. No por mí, por supuesto, sabía que realmente no le importaba lo que me sucediera, pero parecía que realmente quería que Rose no cayera en el fango. Teníamos maneras muy diferentes de hacerlo, pero parecía que nuestro objetivo final seguía siendo el mismo. Los dos queríamos lo mejor para Rose.
Mi postura se relajó con ésta revelación—. Entonces... sobre lo que sucedió en el avión…
—¿Qué hay de eso? —Parecía que la naturaleza parlanchina de Adrián estaba llegando a su fin cuando sacó un frasco de plata envuelto en cuero de su bolsillo, tomando un trago y luego haciendo una mueca ante las pocas gotas que parecían haber quedado. Estoy seguro de que estaba lleno esta mañana.
—¿Qué sucedió? Parece que viste algo.
—Vi lo mismo que tú. Rose tenía dolor de cabeza. —La tensión estaba creciendo rápidamente entre nosotros de nuevo.
—Viste algo más. Algo sobre su aura, dijiste que es negra... oscura. ¿Qué significa eso?
La pregunta quedó suspendida en el aire durante un buen rato, los sonidos de la Corte eclipsaban nuestra conversación—. No lo sé. Ojalá pudiera contarte más, pero realmente no lo sé. Nunca había visto algo así.
Ninguno de nosotros sabía qué decir en éste momento, y cuando el frío silencio se prolongó, pensé en volver a mi habitación.
—Sin embargo, si sé una cosa, —agregó—. Lo que sea que esté sucediendo, la está afectando. Le está haciendo daño. Y creo que solo va a empeorar.
Lo miré, queriendo gritarle como si eso cambiara lo que a los dos nos preocupaba. En cambio, tomé una respiración profunda—. Espero que estés equivocado.
—Yo también, —estuvo de acuerdo conmigo—. Pero no creo que sea así.
Chicos, primero que nada quiero pedirles una enorme disculpa por todo el problema con los reviews. No sé por qué la página comienza a fallar a veces, pero fue un problema general que afectó a casi todas las cuentas. Y también quiero pedirles una enorme disculpa por el retraso, pero también hubo problemas para publicar. No podía actualizar mi archivo y subirlo a la historia porque me marcaba error. A los que me siguen en Facebook pude explicarles lo que estaba sucediendo. El problema de los reviews se solucionó pero yo seguía sin poder publicar por el mismo error que me daba. Me comuniqué con el personal de ayuda y soporte técnico y parece ser que ya se resolvió el problema. De verdad estoy muy apenada por lo sucedido chicos, pero esos problemas ya estaban fuera de mis manos.
Ahora si pasando al capítulo de hoy, chicos ya vamos a la mitad de la historia, ¿qué les pareció? ¿qué sintieron cuando leyeron lo que Dimitri imaginó que sucedería? La primera vez que lo leí sentí tristeza y mucha impotencia por él. Y esa plática con Adrián es de mis diálogos favoritos. Creo que podría shippear a Adrián con Dimitri ;) ¿Ustedes que opinan?
Bueno chicos, el día que llegaron a la meta fue el sábado, así que el próximo capítulo lo subiré el próximo sábado o cuando lleguemos a los 1,200 reviews.
