My Demond My Follow Ángel
Capitulo 14: Devorada.
Cuando despierto al día siguiente, deambulo por las instalaciones. Resulta que estoy en un instituto. Es la tapadera que utilizan estos tipos, la razón o las ventajas no las sé. Nadie quiere explicármelas porque soy un asqueroso paria. Y a nadie les gusta los pareas y menos si son el enemigo. Toda la artillería pesada está en las plantas bajas. Recorro los pasillos de la planta baja. Me han dado ropa nueva, tengo una habitación, y me han dado un móvil nuevo. Todas las habitaciones de aquí abajo son frías y metálicas. Entro a la sala de comando donde ahora están trabajando como maquinas. Todos visten de blanco, parecen robots muy ajetreados. Hay pantallas de ordenadores por todas partes, tecnología muy avanzada como en las pelis de ciencia ficción. Cada uno tiene su puesto asignado, están bien organizados. No veo a los Arcontes y los Neflims, seguramente están en las estancias de entrenamiento. Los ángeles guardianes son los que están aquí, ellos se ocupan de mantener la tapadera mientras los demás se encargan de cazar demonios, brujos, vampiros, hombres lobos y vete a saber que más. Esta mañana le pedí a Courtney que me contara más, pero sigue distante conmigo, sé que es por mi culpa. Ella es la única que se digna a darme información. Intentare arreglar las cosas entre nosotros.
-¿husmeando devora almas? –kerion me sorprende.
-empapándome de lo que me rodea –le respondo omitiendo su insulto.
-ya claro.
-dime, ¿desde hace cuánto llevan en la tierra?
-bastante para saber que los humanos van de mal en peor siglo tras siglo.
-los envió él ¿verdad? –se cruza de brazos -. La cosa debe de estar bien jodida si los envió aquí abajo.
-muy jodida –responde y se encamina hacia la salida -. Por cierto, te está prohibido salir del recinto -y se va.
Más tarde, cuando las clases y todos los alumnos abandonan el instituto subo arriba. Que le den a kerion. Son las seis y media. Aquí arriba todo es elegancia, como uno de esos colegios snobs ingleses. Ya me imagino de buena hora de la mañana a esos críos presumidos y mimados circulando por aquí. Cuando estoy a punto de escabullirme por la puerta grande alguien me descubre.
-yo que tu no haría eso –es una voz de mujer.
Me giro y veo a una rubia de coleta baja. Es atractiva, lleva ropa formal y por extraño que parezca, cuando me mira no me juzga como los demás. No me mira como el resto de los suyos.
-soy Bridgette –la miro dudoso -. Tranquilo, no se lo diré a nadie, pero no atravieses esa puerta.
-¿me lo vas a impedir?
-qué más quisiera, pero solo soy un Ángel guardián y no un Arconte. Me matarías en un segundo.
-chica lista, ahora si me disculpas…
-Duncan –me detengo en seco.
Detrás de bridgette aparece Courtney. Lleva una blusa de cuello alto sin manga y unos pantalones negros. Parece tan madura. Me deja unas semanas y se convierte en toda una mujer. ¿Dónde está mi abrazo efusivo y mi beso? Se acabaron esas carantoñas para mí.
-ya me ocupo yo Bridgette –se pone a su lado -. Gracias por lo de esta tarde –le sonríe como si fuera una de sus personas favoritas del mundo. Me entran celos de esa sonrisa.
Ella asiente y se retira.
-no puedes hacer lo que te venga en gana –me dice con un tono neutro.
-necesito salir de aquí, estoy harto de estar encerrado –le digo -. ¿Vas a impedírmelo tú?
-Kerion quiere vernos –responde aludiendo mi pregunta.
Me da la espalda y sé que tengo que seguirla. Entramos juntos al ascensor, teclea la clave para que nos lleve abajo. Este ascensor solo lo pueden utilizar ellos, está vetado a los alumnos, claro no vaya a ser que uno baje y se encuentra a todo el personal de Dios debajo de su instituto.
-Courtney…
-ahora no –dice sin mirarme.
Bajamos en silencio. Entramos a la sala de comandos y vamos directos a Kerion. Este le regala una sonrisa a Courtney y un entrecejo fruncido para mí.
-hemos quedado en el Cielo –dice.
-¿disculpa? –digo.
-¿Qué?
-¿dices en el cielo-cielo donde hay nubes y todo eso?
-no ese cielo. Es una discoteca selecta que hay en New York.
-¿selecta eh? Creí que el mundo se iba a la mierda, pero si quieren ir de fiesta por mí no hay ningún problema.
-no vamos a divertirnos –dice Courtney -. Hemos quedado con un brujo que tiene información nueva y va a rebelárnosla esta noche, él ha elegido el lugar.
-¿un brujo? Pensé que eran sus enemigos –digo.
-en teoría sí, pero no todos piensan en destruir a los mundanos y al mundo en general –dice ella -. Algunos están de nuestra parte en esta nueva guerra.
-iremos nosotros tres. Salimos en cinco minutos –dice kerion -. Vamos a ver si estas a la altura, pero como no habrá batalla, será pan comido para ti y te será útil como practica devora almas –menudo capullo.
El Cielo está en Little West Street. Entramos sin hacer la larguísima cola y vamos directos a la zona VIP. Si esto no fuera una misión ahora mismo cogería a Courtney y la llevaría a bailar. La miro de reojo, se ha puesto ropa negra ajustada y provocativa. Es toda piernas y labios rojos. El brujo que tenemos delante es bajito, moreno, sarcástico con un humor negro y con una mirada que parece fastidiarle todo, sobre todo las personas idiotas. Creo que ha nacido con esa cara de culo. Se presenta como Noah y ya me cae mal eh intuyo que yo también.
-¿qué hace uno demonio con ustedes?
-esta de nuestra parte, es una larga historia –responde kerion.
-tiene que irse, no diré nada si él está presente.
-¿te doy miedo? –le lanzo una sonrisa de medio lado tensa -. Tranquilo Abrakadini prometo no matarte –pega un respingo y sonrió ampliamente.
-espera fuera –ordena kerion sin ni siquiera mirarme.
-oye si piensas que puedes decirme que es lo que tengo es que hacer estas como un puto majadero.
-Duncan –miro a Courtney.
-¿tú también?
-por favor… –me suplica con los ojos.
Resoplo y me levanto bruscamente para dejar claro que no estoy de acuerdo. Los dos se quedan ahí y yo bajo a por una copa. Ya que estoy aquí por lo menos me merezco eso.
Cariño voy a acecharte esta noche, te cazare, te comeré viva/ Como los animales/ Como los animales.
-¿cómo está mi folla ángeles preferido? –esa voz!
Tal vez pienses que puedes esconderte/ Puedo oler tu aroma a millas de distancia/ Como los animales.
-tu! –me tenso de ira.
-sí, yo ¿Dónde está tu angelito?
Tengo unas abrumadoras ganas de matarla aquí mismo. Pero no puedo hacerlo delante de toda esta gente. Ella fue la que me separo de Courtney, de mi ángel, Heather! Pero no puedo, está utilizando el cuerpo de otra la muy zorra.
¿Qué estas tratando de hacerme?/ Es como si no pudiéramos parar/ Somos enemigos
-vengo en son de paz querido –se pasa la lengua por los labios repasándome -. Por todos los demonios tengo ganas de hincarte el diente, siempre eh fantaseado contigo sabes…-hace una mueca con la boca -. Pero tú solo tenías ojos para esa Arconte.
-me debes una y pienso cobrártela –digo.
-¿ya has recuperado tu memoria? –sonríe.
-no, pero recuerdo que tu tuviste que ver con mi muerte, estabas ahí.
-mañana habrá luna roja –dice como si no me hubiera escuchado amenazarla -. Y mi señora quiere asegurarse de que reclames a esa putita alada.
-¿Qué?
-no nos decepciones –la agarro, pero la suelto cuando siento un pinchazo en el cuello.
-esto es para que vayan calentando esta noche –me giña un ojo.
Como no sé qué hacer en cuanto la maldad desaparece de los ojos de la mujer, sé que heather ha abandonado su cuerpo, voy corriendo hacia arriba pensando en que algo malo le pueda estar sucediendo a Courtney. Cuando entro en la zona VIP, veo que el brujo no está y en su lugar hay cinco cuerpos sin vida en el suelo que se evaporan con un olor repugnante y después miro que hay signos de pelea por todas partes.
-¿Qué ha pasado? –pregunto.
-secuaces de Lilith –dice Courtney.
-¿estás bien? –digo acercándome a ella para examinarla, pero se hace a un lado rechazándome y me ofende ese desprecio.
-estoy bien –dice, pero veo que se soba el cuello -. Venían a por el brujo, pero este se fue y nos dejó tirados.
-y de paso le han inyectado algo –dice kerion mirándola -. Hay que irse.
-¿has dejado que la lastimaran? –le agarró del brazo con fuerza.
-suéltame o te lo arranco –amenaza.
Como un gallo hinchado me preparo para pelear, pero Courtney nos separa.
-eran demonios de bajo nivel –me dice Courtney -. Puedo protegerme sola, no te necesito –veo que gruñe como si le doliera algo, pero esta impecable, juraría que no le han tocado ni un pelo.
-¿y la información? –digo omitiendo sus duras palabras.
-la tenemos.
-bien.
Regresamos al instituto. Esa noche no puedo dormir así que voy a las estancias de entrenamiento con los auriculares puestos en todo momento. En cuanto llegamos fuimos directos a la enfermería para ver que nos habían inyectado en el cuerpo y resulta que solo es una especie de afrodisiaco que te pone a mil y se te dispara la adrenalina. La única forma de eliminar la sustancia es haciendo ejercicio físico. Mientras levanto una barra de peso hecho una que otra ojeada a Courtney.
Eres como una droga que está matándome/ Te cortare enteramente/ Pero me siento tan alto cuando estoy dentro de ti.
Esta machacando una bolsa de boxeo y la parte por la mitad. Joder! Se da cuenta de que la miro. Lleva un sujetador deportivo y unas mallas cortas conjuntadas.
Puedes fingir que estamos destinados a ser/ Pero no puedes estar lejos de mi/ Aun puedo escucharte hacer ese sonido.
Estoy muy cachondo, esta mierda del afrodisiaco es muy potente! Recuerdo que Heather dijo algo cuando me la inyecto, ¿por eso estoy así?
Puedes fingir que fui tuyo/ Cariño voy a acecharte esta noche/ Te cazare, te comeré viva como los animales.
Me acerco justo cuando Courtney tiene un mareo y me alivio cuando me deja tocarla. Me arde la piel cuando la toco y creo que a ella también.
-me arde…-dice con un jadeo.
No puedo negar a la bestia que llevo dentro. Esta que ruge por poseer a Courtney. No pierdo tiempo, la levanto en mis brazos decidido a llevármela a mi habitación. Sería mucho más lógico que la llevara a la enfermería, pero no lo hare.
-Duncan… -jadea y me pongo tenso.
Me rodea el cuello con sus brazos y hunde la cabeza en mi cuello y yo quiero gritar de emoción.
-no sé lo que me pasa… -vuelve a gemir y aprieta sus muslos -. Has que pare –me suplica los ojos dilatados.
Estoy al borde de la locura. Courtney es la cosa más seductora que he visto en mi vida, la hora que eh pasado con ella en la ducha para ver si nos bajaba el calor del cuerpo no ha funcionado. Desnudarla ha sido como un regalo de navidad. La pobre estaba confusa con lo que estaba sintiendo, no sabía dónde poner las manos porque había intentado cubrirse pero finalmente me dejo hacer. La droga es muy fuerte. Ahora la miro con indecisión, está en mi cama incorporada con sus pechos fabulosos apuntándome hacia mí.
-¿crees que no sé qué estoy bajo el efecto de la droga? –pregunta ronroneando.
-¿estas segura? –camino hacia ella.
-estas desnudismo! –me detengo -. Eso que tienes entre las piernas no es normal –abre mucho los ojos.
La única luz que nos ilumina es la luna que entra por los ventanales de la habitación.
-¿Sabes qué? eh aprendido estando lejos de ti y eh llegado a la conclusión de que hay personas que no merecen ser salvados y unos pocos que si….pero lo curioso es que ahora lo único que quiero es vengarme de ti.
-joder –gimo -. Haz conmigo lo que desees.
-me apetece ser mala.
-no importa. Yo no soy un ángel.
-te lo mereces.
-me lo merezco.
-¿Por qué tuve que enamorarme de un demonio? –suelta un suspiro quejumbroso y se lleva las manos a la parte baja de su vientre -. ¿Este dolor es normal?
-sí. Pero yo te lo quitare, mi ángel.
-no me llames mi ángel.
-¿Por qué?
-porque ya no tienes ese derecho.
-ya veremos.
Me coloco delante de ella. Ya no aguanto más, necesito tocarla.
-déjame aliviarte, tú también estas desnuda.
Esta tan adorable en mi cama. Tiene unas fantásticas piernas torneadas y musculosas, podría perderme en ellas, también en su barriguita plana y sus pechos. Sufro otro cortocircuito cuando veo el pircing en su pezón derecho. Pero que! Como cuando y donde! Quiero llevármelo a la boca!
-dime que no te has puesto nada ahí abajo –digo y solo de pensar que algo le haya atravesado su dulce carne me duele -. No te lo habrá puesto un hombre ¿verdad? –no quiero ni imaginar que alguien más haya visto su cuerpo.
-eso a ti no debe importarte –me sonríe burlona.
-me importa, me importa mucho porque eres mía –sentencio como un auténtico loco autoritario.
-cállate –se lleva las manos a los pechos.
-Courtney, no puedo aguantar esto mucho más –no dejo de mirar cómo se acaricia -. Estas asolas conmigo en esta habitación, desnuda, y me deseas. Yo te deseo, y aunque nos pese, es la verdad.
La única manera de sacar la sustancia de nuestros cuerpos es así, mediante esfuerzo físico y ¿qué es más potente que el esfuerzo físico? el sexo, pero eso es justo lo que la zorra de Heather quería ¿no? joder estoy al límite, no puedo pensar, necesito calmar este dolor y desahogarme.
-no te cubras, mi ángel. Ahora mismo necesitas mi ayuda para arreglar los desajustes que el afrodisiaco hace en tu cuerpo.
Con un movimiento rápido me tumba sobre la cama y ella se me pone encima. Trago saliva y la observo.
-si va a ser así, mis reglas, yo mando –dice.
Voy a morir de felicidad. Gruño en respuesta. Quiero montarla como un salvaje y demostrarle quien es el fuerte de los dos. Tengo la polla dura y está golpeando el interior del muslo, muy cerca de su portal. Se inclina sobre mí y con una mano toma mi miembro sin mirarlo. Su mano no puede abarcarlo todo, pero me lo agarra como puede y se levanta para empalarse poco a poco. El afrodisiaco seguramente la habrá dilatado, la siento húmeda pero soy grande y por mucho que luche por introducírselo, es imposible. No pierdo detalle de su boca entreabierta, ni de sus pechos bamboleándose de un lado al otro. La siento suave, resbaladiza y caliente. Es hermosa. Una belleza frágil pero a la vez salvaje y única, pelo castaño, labios seductores y mirada oscura. Y me está violando.
-Court –gruño -. Déjame a mí pequeña.
-¡quítame este dolor ahora mismo! –estalla en cólera y golpea la almohada con un puño.
Aparta la mirada. Se ha puesto roja, que tierna. Sonrió, me incorporo, me inclino sobre ella y sobre su femenina oreja, y le susurro:
-¿quieres mi polla? –froto ligeramente contra su entrepierna. Pega un respingo como si le hubiera quemado.
-¿Qué has dicho?
-quieres esto –la froto de nuevo -. Quieres que este dentro de ti y te sacuda –ronroneo en su oído -. Sé que te gusta. Lo huelo desde aquí.
-no te equivoques, estoy así por la inyección, no porque lo desee –mentira.
-no es verdad. Sé muy bien lo que necesitas.
-eres un pedazo de…
-eso es –la ánimo divertido -. Ponme en mi lugar. Me encanta.
-te ordeno que…-intenta salirse de encima pero la agarro de las caderas inmovilizándola.
-dame el control mi ángel.
-tienes los ojos rojos…
-dámelo y te hare gritar.
Courtney me mira a los ojos llenos de deseo.
-quiero que me calmes…-gime -. Solo a mí.
¿Solo ella, que pasa conmigo? Tendré suerte si mañana sigo vivo, pretende que no tenga alivio alguno. Gruño dolorido.
-no lo dirás enserio.
-te lo mereces.
Deslizo la mano entre ambos y la ahueco sobre su sexo liso. El contacto casi nos lleva al orgasmo. Ella tiembla y le pongo la otra mano sobre su cara. Le aparto los mechones castaños para que no cubran sus ojos. Quiero que me mire. Respira rápidamente, con los labios entreabiertos. Me inclino para besarla. Necesito acariciarla con la lengua. Hace semanas que no pruebo sus carnosos labios.
-No –aparta la cara y me detengo en seco.
-no, ¿qué?
-sin besos.
-Court –gruño como si estuviera a punto de echarme a llorar.
-obedece.
Se hecha a llorar, sé que es por el dolor y la insatisfacción que envenena su cuerpo. Voy a enloquecer. Estoy a punto de estallar y ella no va a darme tregua. Muevo los dedos entre sus labios íntimos. Una. Dos. Tres veces. Y entonces ocurre. Soy testigo de lo más bonito que eh visto en mi vida. Courtney se arquea sorprendida por la fuerza de su orgasmo, se rompe en pedazos. Me agarra los antebrazos y me clava las uñas. Ronroneo viendo su espectáculo. Precioso. Permanece con los ojos fuertemente cerrados, las mejillas sonrojadas y la respiración desigual y alterada.
-tranquila, mi ángel. Por todos los demonios –susurro endureciéndome hasta el límite. La acaricio de nuevo con los dedos y ella se mueve buscando mi mano -. Estas tan suave y mojada… -mis dedos resbalan por su obertura, rozándole el clítoris con toques enérgicos.
-No…-musita lamiéndose el labio inferior -. El dolor no ha desaparecido, haz que pare…por favor.
Sonrío con ternura. Quería ser dura y cruel, pero me lo está pidiendo con educación.
-eres como un azucarillo –me inclino sobre su sien y la beso -. Está bien mi ángel, va a ser todo para ti. Entiendo que no quieras hacerme nada –deslizo y poso la palma entre sus piernas y ella gime otra vez -. Tranquila… -deslizo el dedo corazón hasta su entrada y dibujo círculos sobre ella -. No te imaginas, angelito, todo lo que quisiera hacerte. Estás tan tierna ahí abajo.
-no hables conmigo, Duncan –solloza levantando las caderas.
-perdona –sonrío inclinándome sobre su cuello. Lo lamo y mordisqueo -. Quiero probar esto –con lentitud extrema la penetro con un dedo -. Estas muy cerrada. Apenas puedo entrar –la miro a los ojos, asombrado.
-Oh, por todos los… -cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás.
-¿te duele?
Asiente y clava sus uñas en mi pecho. Meto y saco el dedo a un ritmo constante y taladrador. Esta increíblemente apretada, con la cantidad de afrodisiaco que corre por sus venas, debería estar más distendida, y sim embargo no es así.
-ven aquí ángelito. Yo me haré cargo de ti.
-Duncan, no quiero hacerlo contigo –me mira con censura -. No te aproveches.
-¿crees que sería capaz de forzarte?
-sí. Por supuesto que sí –dice moviendo las caderas arriba y abajo -. Ya lo hiciste una vez y no te importo ¿recuerdas?
-no, no lo recuerdo, pero tienes que dejar de moverte así, por dios, me estás llevando al límite.
No detiene el bamboleo de sus caderas. Alza una ceja y sonríe con picardía. Siento que mi miembro crece por momentos en grosor y en longitud.
-tócame –me dice -. No pares.
No dudo ni un instante. Abro sus piernas tranquilizándola con leves caricias. Paso el dedo corazón de nuevo por su abertura y lo deslizo en el interior otra vez, con suavidad. Nos miramos a los ojos durante varios segundos mientras le hago el amor con las manos y la penetro con el dedo repetida y profundamente hasta los nudillos. Court solloza y tiembla en el segundo orgasmo explosivo que le sobrevine. Fascinado no me pierdo nada. Sus pezones están erectos, brillan por el sudor y están hinchados por la excitación. Las mejillas se le han enrojecido y los ojos están velados por el placer.
-¿Más? –pregunto embistiendo más suavemente con el dedo. Introduzco un segundo dedo estirando su suave carne pero me detengo cuando de queja -. ¿Te hago daño?
Sisea y asiente con la cabeza.
-eres tan estrecha –digo maravillado sacando el dedo y dejándola vacía. Me incorporo y pongo las manos a cada lado de su cabeza, encerrándola con mi inmenso cuerpo y obligándola a mirarme a los ojos. La observo largamente, recreándome en su hermoso rostro -. Voy a hacerte el amor.
-No. no me tendrás. No vas a meter eso dentro de mí –intenta sacarme de encima.
Aun esta dolida y hay una conversación pendiente. Más adelante, ahora no es el momento. La deseo y el dolor es insoportable.
-necesito que me toques –meso mi erección y la rozo contra el colchón imitando el acto amoroso para darme alivio -. La droga me está matando a mí también.
-no me das pena.
-por favor mi ángel –le ruego ¿Por qué le ruego? -. ¿Puedo tocarme yo? –le pido ¿Por qué se lo pido?
-no quiero que tengas ningún alivio.
Inspiro profundamente, forzándome a relajarme y a controlar al demonio que llevo dentro. Que cruel está siendo conmigo!
-entonces te voy a comer entera y no me detendré –rujo ahogando un gemido de insatisfacción.
-¿Qué vas hacer qué? –intenta incorporarse, pero se lo prohíbo.
Me deslizo hacia abajo, separo sus muslos agresivamente con los hombros y le abro los labios de la vagina con los pulgares.
-sal de ahí, ¡por dios! –poso los labios sobre su sexo y ella se arquea agarrándose a las sabanas con fuerza -. ¡Duncan!
-me lo imaginaba…
Le introduzco la lengua y la beso como si besara su boca. Estoy horas estimulándola, lamiéndola como a un caramelo. Le hago el amor con la boca, los dientes, los labios y la lengua. Pierdo la cuenta de cuantos orgasmos le doy. Cuando ella empuja las caderas, yo deslizo la lengua más profundamente. Cuando se queja ultrasensibilizada, le acaricio más suavemente. No le doy respiro, hasta que la noche deja paso al alba, y Courtney se queda sin voz de tanto gritar.
Olas! olas! olas! me eh tardado lo sé, pero vean que escribi muxo! Este es el capitulo más largo si no me equivoco, en fin, nos vemos por siempre DxC!
