Finalmente pude actualizar . Un nuevo capitulo para ustedes, lo tenía desde el jueves.. pero no pude subirlo ayer. En fin espero que les guste

Disfrutenlo.

Besitos de Chocolate nwn/

*ACLARACIONES*

"COMILLA ,CURSIVA Y NEGRITAS" PENSAMIENTOS DE UN PERSONAJE


CAPITULO 13.- A veces… te arrepientes demasiado tarde

Meses mas tarde…

En la cabaña

Los trillizos observaban a los dos hombres que entraban a la cabaña seguidos de su madre. Llevaban meses asistiendo regularmente al lugar y siempre veían a la nena. Sus visitas eran de dos a tres horas, no se quedaban a hablar ni mucho menos. Cordelia siempre los guiaba con la nena y regresaba a la sala sin ellos.

Richter y Tougo no se aparecían tanto como antes en aquel lugar, solían llevarse a los trillizos con ellos, "No queremos que se sientan culpables por nuestros actos egoístas" les dijeron una vez, cuando los llevaron al parque.

A Cordelia pos su parte no parecía importarle en absoluto. Simplemente asistía a los Tsukinami, aquellos hermanos a los que Richter les debía hasta la vida, claro está que ella no pensó que en algún momento ellos decidirían tomar el control. Se encontraba en el sofá, cabizbaja se preguntaba si debería seguir con aquello o ayudar a la nena de escapar, si debía oponerse o simplemente fingir que no veía nada. Todo se había complicado. Y se volvió peor cuando Yuu enfermó y, aunque Haru tratara de ocultarlo sabía que ella no se recuperaría pronto. Comenzaba a sentirse como una mala amiga.

"Amiga…

Aquello lo dije sin pensar. Amiga…

¿De quien? ¿Haru? ¿Yuu?

No lo sabía. Quizá de ambos, ellos eran una pareja simplemente… ¿envidiable?

Claro. A vista de todos era una pareja perfecta. El chico que era totalmente indiferente con todo el mundo, incluso con sus amigos y la chica dulce hasta con el perrito callejero. Reí irónicamente. Claro. Él nunca hubiera sido así conmigo.

Aquel día en el hospital lo vi. Aquella mirada llena de desesperación y deseo, él quería que ella estuviera bien, que despertar. Incluso después de regresar, a pesar de que tenía un toque de tristeza y los ojos cristalinos, quería llorar. Nunca había visto aquella expresión en él, era como una persona enamorada y no solo de su esposa, enamorada de la vida. ¿Cómo era posible aquello? Si lo que construyó con esfuerzo y esmero caía frente a él. ¿No debía creer que la vida era una mierda?

Pensé… y aunque no pude dar con una respuesta, creo que lo entendía.

Para él, mientras hubiera un motivo por el cual luchar se aferraría a la vida. Sin ella no podría hacer nada, no podría ayudar a nadie. No podría vencer. Quizás… sus motivos eran su familia. Aquello que lo mantenía en esa situación tan desesperante era el deseo de vivir con ellas más tiempo. Él sabía que Yuu no se mejoraría pronto. Él sabía que Yui sufriría. Sabía que él querría morir sin ellas.

La situación era tan estúpidamente incierta que no podía reír.

Tomé de un trago el whisky y me serví otro. Pensar en todo ese caos, en el pasado me confundía.

Decidí pensar en otra cosa. Los niños no estaban en la cabaña y solo esperaba que los Tsukinami salieran del sótano y se fueran.

Sentí un ligero dolor en el pecho. ¡Ja! Y ahora la culpa se digna a aparecer, ya es demasiado tarde. Lo que hice se queda, aunque tratase de remediarlo. Era imposible

Me recosté en el mueble y seguí bebiendo. "Soy una idiota"

En la casa Komori.

Kou y Christa no sabían el verdadero estado de salud de Yuu pero la visitaban de vez en cuando. Haru les dijo que ya no debían trabajar más. Incluso si conseguían el dinero ya no podían hacer nada el plazo había terminado.

Christa había dirigido una mirada titubeante a Kou. Con lo que había dicho Haru ellos solo podían asumir que se daba por vencido. Kou al ver que el castaño se disponía a irse le tomo del brazo.

—¿¡Quiere decir que dejara el asunto sin mas!? — Kou no trató de contener el asombro ni mucho menos el coraje. Sabía que Haru era su jefe y que por tanto debía hablarle de esa forma pero en ese momento él no era su jefe si no más bien era un hombre que necesitaba ayuda, entre la cual estaba el hacerle notar que se comportaba de una forma estúpida — ¡Ella es solo una niña y usted como su padre no debería dejarla sola, ella espera a sus padres! ¡No puede simplemente dejarse caer por que el plazo se termino!

Haru observó el rostro de Kou. Totalmente serio y sincero, en sus ojos e mostraba su determinación. Aunque Haru no fuera hacer algo él si lo haría solo por la nena y por Yuu, ellos eran una familia. Todos ellos. Haru le dedico una sonrisa algo forzada.

—Te entiendo… y se lo que debo hacer. Fui un idiota al usar el dinero reunido para Yui con los gastos del hospital pero de no haber sido así la salud de Yuu hubiera empeorado — Relajó los hombros y miro al rubio a los ojos. — Yo también hare hasta lo imposible por encontrar a mi hija, de igual forma ayudaré a mi esposa.

Kou se sorprendió por la repuesta. Soltó el brazo del castaño y le sonrió con alivio. Lo abrazo.

—Como ya le he dicho, estaremos encantados de serle de alguna ayuda. — Acabo el abrazo.

Christa se acerco indecisa y de igual forma abrazo a Haru. Definitivamente, eran una familia. Kou y Christa eran como sus hijos. Les sonrío y salió de la casa.

—Es increíble como todo esta en silencio… a pesar de que llevamos de esta forma desde haca más de un año, aun no me acostumbro—Kou atravesó su brazo en los hombros de Christa y la atrajo a sí.

—Yo… tampoco.

En el hospital

—Estas segura de no seguir… — el doctor Tachibana miro desconcertado a Yuu.

—Si… por esto es que… ella… no… — Yuu sentía un nudo en su garganta y los ojos al borde de las lágrimas. Reiji decidió no seguir discutiendo aquello y se marchó.

"Cuando el salió de la habitación no me pude contener. Lloré.

Lloré como hacia varios años no lo hacía.

Sabía que el llorar no me daría a mi hija, pero de alguna forma me tranquilizaba. Dicen que si lloras purificas tu alma, quizás no sea verdad pero si no lo hago me daño a mi misma.

Creí que no volvería a llorar de esta forma. Reí entre el llanto, una risa meramente lastimosa y seca. Mi garganta ardía y mis ojos dolían pero no deje de llorar. No me esforcé por ocultar mi rostro. Lo más probable es que mis ojos estuvieran hinchados y rojos y mi rostro colorado con la marca de las lagrimas en las mejillas.

Hacía rato Haru había entrado, estaba cerca de la puerta –la cual pude oír cerró- y me miraba. No podía describir el como se encontraba pues mi vista aun era borrosa, aun lloraba.

— ¿¡Por qué desperdiciaste el dinero conmigo!? ¿¡Por que no lo diste!? — Comencé a gritar aun entre el llanto. Finalmente Haru se me acerco y se sentó a mi lado como siempre.

—Sabes lo que pudo haber pasado si no lo hacia… y no quería que ella regresara y preguntara por ti — Tomo mi mano y la encerró entre las suyas — No la quiero ver triste, no quiero que crea que es por su culpa.

Nuevamente, lagrimas. Odiaba eso de mí. Siempre fui así, como en aquel entonces.

—No llores… la recuperaremos — Paso su mano por mi cabello y seco mis lagrimas, él fue el primero en verme llorar. —Pase lo que pase, recuerda la promesa de aquella vez

Asentí.

"Estaré siempre a tu lado"… Aun lo recordaba. Reí y le susurre un débil "Gracias… Haru"