—Entonces… —Rin cruza los brazos, su mirada fija en el cielo nocturno, todo lleno de nubes. Rei carraspea y se acomoda las gafas.
—Esto se sale de mis cálculos.
—Claro —responde Rin, alargando el sonido de la primera sílaba de la palabra. A Rei le da la impresión que está conteniendo la risa, se deja caer en el césped.

El cálculo había sido perfecto, Rei leyó información de varios sitios web, consultó con un par de profesores e incluso pudo contactar a un astrónomo. Estuvo pendiente de cada reporte del clima al menos cada dos horas durante la última semana. Todo indicaba que el cielo estaría despejado ese día, y podrían ver la lluvia de estrellas exitosamente.

Rei le comentó con dos semanas de anticipación, buscó el mejor sitio, se aseguró de que absolutamente todo saldría perfecto. No contaba, sin embargo, con la impredecibilidad del clima de primavera, pues una vez habían llegado al sitio acordado, el cielo se había llenado de oscuras nubes.

De manera que el plan perfecto de Rei, había sido frustrado por el universo en unos cuantos segundos.

—Bueno, esto está bien —comenta Rin. Desde donde están, puede ver toda la ciudad extendiéndose delante de él, toda llena de luces y brillos, un leve susurro que llega hasta sus oídos.
—Rin-san, yo…
—¿Te vas a disculpar? —pregunta Rin, sonriendo—. No es como si esto fuera tu culpa.
—Pues… No, no lo es.
—¿Sabes? Tengo hambre, ven vamos a molestar a Haru —. No deja de sonreír al terminar de hablar, ni cuando le hala el brazo a Rei, indicándole que empiece a caminar en dirección de la vivienda de su amigo. Tampoco deja de sonreír cuando Rei cae en la cuenta de lo que acaba de decir y se detiene en seco, con un grito ahogado.

—¡Es la una de la mañana! Rin-san, seguro Haruka-senpai debe estar dormido.
—No, para nada —le responde Rin y suena bastante seguro de sí mismo.

Rei no comprende por qué Haruka estaría despierto a la una de la mañana, pero supone que si Rin suena tan seguro de ello, es porque es verdad. Y aunque no le gusta molestar a su compañero, mucho menos a esas horas, decide seguir a Rin.

Camina detrás de él mientras pasan por el frente de varias casas, en algunas todavía actividad y otras, tienen las luces apagadas, sus ocupantes deben estar dormidos. De manera que cuando empiezan a subir las escaleras que conducen a la casa de Haruka y Rin empieza a reír sin motivo aparente, Rei le hala la camiseta, pidiéndole que haga silencio, que va a despertar a los vecinos.

Rin obedece, no sin cierta renuencia y continúa subiendo, esta vez en silencio. Hay un brillo infantil en su mirada cuando divisa las luces encendidas y no se molesta en controlar el volumen de su risa victoriosa.

—¿Ves?, te lo dije, Rei —le dice y Rei sonríe, contagiado por la alegría.

Se acercan a la puerta y Rin toca el timbre, una, dos, tres, cuatro veces. En el interior divisa un par de sombras, y la voz somnolienta de Makoto preguntándose quién estaría en la puerta a esa hora. Haruka no suena cansado cuando responde, sin dudar, que probablemente sería Rin.

Y el aludido vuelve a sonreír.

Rei vuelve la mirada hacia el cielo, que está empezando a despejarse. Tal vez debería comentárselo a Rin y está a punto de decirlo, cuando Haruka abre la puerta, detrás de él, se asoma Makoto, quien parece más sorprendido con la predicción de Haruka, que con la extraña hora de la visita y la persona que lo acompaña.

Rin, que nunca ha escatimado en ocultar lo que siente, vuelve a sonreír y en todo su rostro se ve reflejada la felicidad y la tranquilidad de ver a sus dos compañeros. Y es una alegría contagiosa, de repente, Rei está sonriendo también y una vez la puerta de la casa de Haruka se cierra tras él, las estrellas quedan olvidadas en un apartado rincón de su mente. El muchacho a su lado, sonríe sin preocupación alguna, como si cada día fuera un regalo y como si fuera la primera vez que ve a las personas que tiene al frente; y a su lado, cualquier estrella queda eclipsada, cualquier resplandor pierde su intensidad a su lado. Al lado de Rin, que es la estrella más brillante para Rei, cualquier luz se vuelve un diminuto farol.


Notas: -Mención especial a quienes hacen planes espontáneos y a quienes planean todo con anticipación, solo para que algo de última hora lo dañe todo.

- Eh... Bueno, era Rei o Nitori. Y tengo más experiencia escribiendo a Rei, así que me decidí por él. Eso sí, en algún punto de esta tabla escribiré a Nitori.

- Si hay tintes de un extraño RinRei no correspondido al final, es por que ésa era exactamente la intención.