Hola a todos,
Primero quiero disculparme por los errores del capitulo anterior, no se porque había veces que el nombre del Westergard no salia y también algunos otros por no revisar, mis más sinceras disculpas.
Segundo quiero darle las gracias ha SLAYER66 por todas las sugerencias que me ha estado dando.
Y finalmente daros las gracias a todos por vuestros comentarios, me encanta saber que vais opinando.
En coma. Elsa no se lo podía creer, su mente no podía procesarlo, Anna estaba ahí a su lado pero en realidad era como su no estuviera. El doctor le había informado que Anna estaba en un coma de segundo grado, le había asegurado de que las probabilidades de que despertara eran muy altas pero que solo el tiempo lo diría ya que a cada día que pasaba dormida menos probable era que despertara.
Elsa se culpaba a si misma, por todo, cada uno de los últimos sucesos había sido su culpa, si desde un principio hubiera frenado a Anna aquella noche en la que se besaron o hubiera enfrentado la situación como debía nada habría pasado... Anna no se habría enfadado con ella, no se habría acercado a Hans, él no hubiera tenido la oportunidad de violarla, ella no tendría que haberlo golpeado, el padre de Hans no habría buscado venganza, esos matones no habrían golpeado a Merida y finalmente si ella hubiera podido controlar el coche su hermana ahora mismo estaría bien. Ella no podía evitar pensar que su hermana estaría mejor sin ella, todo en su vida había sido más sencillo sin una hermana mayor que no sabe hacer nada bien.
El mismo doctor también le informo que la parálisis de sus piernas era algo temporal debido al shock del accidente y que con un mes de rehabilitación podría volver a caminar sin problemas, aunque ese era el menor de sus problemas... ya que en algún lugar de su mente, en un rincón escondido, ella creía que lo mejor hubiera sido que en ese accidente su vida hubiese llegado a su fin. Pero la realidad era que ella seguía con vida y que su hermana estaba en coma, no debía permitir que su auto culpa la llevara a la desesperación, tenía que ser fuerte por Anna y hacer frente a la situación de la mejor manera que podía.
Comenzó sus ejercicios de rehabilitación cuanto antes, durante los primeros días las sesiones terminaban con ella frustrada y decepcionada consigo misma, se enfadaba por no poder dar más de dos pasos seguidos, por no poder mantenerse en pie sin ayuda de alguien, cada vez que caía al suelo era un pequeño recordatorio de su fracaso, por mucho que los médicos le dijeran que era normal, que la recuperación llevaría su tiempo ella no podía evitar sentirse inútil, no podía evitar llorar. Al salir de las sesiones se iba a ver a Anna y no salía de la habitación durante el resto del día, hablaba con ella recordando viejos momentos juntas, a ratos simplemente se quedaba en silencio mirándola, acariciando sus mejillas o su cabello... a medida que fue pasando los días y ella iba progresando con la rehabilitación le explicada cada uno de sus pequeños logros, también le hacía demostraciones, dando pequeños pasos sin ayuda de nadie ni de unas muletas, Anna no podía verla sus ojos siempre permanecían cerrados.
Un día en la habitación del hospital.
-Mira Anna ya me han quitado los puntos de la clavícula -Elsa solo recibió silencio como respuesta.
Otro día.
-Kristoff y Merida aun intentan ocultar que hay algo entre ellos -de nuevo silencio.
Otro día.
-El medico dice que ya puedo caminar solo con muletas -más silencio.
Otro día.
-Hoy una enfermera me ha tirado los trastos descaradamente, me hubiera gustado ver tu reacción -silencio.
Otro día más.
Esta vez Elsa entró con una mochila y de esta saco el gatito que habían visto en la tienda de animales, Elsa no se podía creer que nadie lo hubiera adoptado ya.
-Mira Anna te he traído un regalo, aunque no le digas nada a los médicos, no creo que permitan entrar animales -dijo sacando al animal de la bolsa y lo puso sobre el pecho de Anna -es el que vimos en la tienda, hemos tenido suerte de que nadie lo haya adoptado -el animal se acurruco al costado de Anna y se puso a dormir -tienes que despertarte para ponerle un buen nombre, quiero que lo elijas tu porque es tuyo y seguro que si se lo pongo yo no te gustará y volveremos loco al animal -silencio.
Un día más.
-El padre de Hans y los hombres que te han hecho esto no van a poder librarse de la cárcel, la madre de Merida se ha encargado de todo, va a ser un proceso un poco lento pero al final van a tener su merecido, van a pagar por lo que te han hecho -silencio.
Otro día.
-Merida y Kristoff por fin han dicho que están juntos, ya era hora verdad... se nota a leguas que se gustan, me alegro mucho por ellos, hacen una buena pareja -de nuevo Anna no dio ninguna señal de estar escuchando lo que Elsa le decía.
Durante un tiempo tratar a Anna como si en realidad pudiera escucharla y verla ayudo a Elsa a lleva mejor la situación, pero llegó el día en el que el silencio fue demasiado.
Como otro día más desde hacía ya un mes Elsa entro en la habitación de su hermana, esta vez sin silla de ruedas, sin muletas, caminando totalmente sola, a pasos lentos pero seguros.
-Mira Anna el medico dice que ya estoy bien para dejar las muletas -dijo sonriendo sentándose junto a su hermana -a veces me duele un poco pero estoy feliz de haber dejado las muletas, el hombro y la clavícula también están perfectamente, bueno a veces cuando muevo el hombro cruje - hizo una demostración y un crujido desagradable estallo en la articulación -ves, a Merida le pone muy nerviosa ese ruido, Kristoff en cambio compite conmigo haciéndose crujir los dedos y las muñecas... Sven se pone a aullar cuando lo hacemos, me gustaría saber que opinas tú -Elsa no dejaba de sonreír, pero era una sonrisa triste, no mostraba ningún tipo de felicidad, puede que el tono de su voz hiciera creer que estaba contenta, pero dentro de ella la felicidad se había extinguido, lo normal sería que estuviera alegre por poder volver a caminar con normalidad, pero ella se preguntaba porque ella había podido continuar adelante y Anna seguía estancada -necesito volver a escuchar tu voz Anna, tu risa, tus divagaciones, necesito despertarme contigo a mi lado, aunque me despiertes tirándote encima mio, necesito...necesito sentir de nuevo tu calor, quiero dormir contigo en mis brazos...-cada vez que visitaba a Anna acababa llorando, ya había aprendido a controlar su llanto para que las enfermeras no la escucharan. Pero hoy más que ningún otro día ella necesitaba una contestación por parte de su hermana, que le dijera que estaba orgullosa de ella para dejar de sentirse tan miserable... pero tantos días de respuestas silenciosas acabaron por hacerle llegar al limite -¡Contesta! -gritó, gruesas lagrimas corrían por sus mejillas - ¿te desagrada el ruido del hombro, te hace gracia, te deja indiferente? ¿Has decidido ya el nombre del gato?, ¿Qué opinas de la relación de Merida y Kristoff?, ¿Estas orgullosa de mi...? -Elsa se abrazó a su hermana con fuerza, todo su cuerpo temblando, en una mezcla de rabia, miedo y desesperación -lo siento... se que no te gusta que te griten... lo siento -si Elsa hubiera estado sujetando la mano de Anna como había estado haciendo hasta ahora se habría dado cuenta de que su hermana había movido los dedos durante su pequeño arrebato. Como otro día más Elsa se quedó dormida junto a su hermana hasta que una enfermera la despertó y le dijo que debía irse a casa.
Finalmente y tras una larga lucha legal por parte de Elionor, el señor Westergard y sus dos matones acabaron entre rejas y no solo eso, Elionor consiguió sacarle una buena indemnización para las chicas, con ese dinero no les haría falta trabajar durante una buena temporada si no les daba para toda la vida. Elsa tomo la noticia sin mucha ilusión, es decir, por un lado estaba satisfecha por saber que se había hecho justicia... pero en el fondo de que servía que ese hombre se pudriera en la cárcel o el dinero que habían conseguido si su hermana seguía estando ausente, nada de eso la iba a despertar.
Merida y Kristoff no sabían que hacer para intentar animar a su amiga, Anna estaba en coma, pero Elsa de algún modo era como si también lo estuviera, día a día se iba apagando más, consumiéndose por no ver signos de que Anna se fuera a despertar. Le propusieron que retomara sus estudios ahora que podía pero Elsa se negó, no se veía con fuerzas para ponerse a estudiar, lo que si que hizo fue ponerse a trabajar, esta vez no era por el dinero sino para mantener su mente despejada durante unas horas al día. Cuando el médico le dijo que ya podía volver a hacer vida normal fue a ver a Jack.
-Elsa veo que ya estás mejor -dijo Jack cuando la rubia entro en su despacho.
-Si, ha sido una recuperación un poco lenta pero ya estoy de nuevo al cien por cien y lista para empezar a trabajar.
-No creo que eso sea buena idea Elsa -contestó Jack frunciendo el ceño -acabas de salir de una lesión bastante importante, no creo que un almacén sea el mejor sitio de trabajo para ti, además tengo entendido que le has sacado un buen pellizco a ese empresario corrupto, no te hace falta el dinero.
-No me hace falta, pero necesito despejar la mente durante un rato al día y el mejor método que conozco es trabajar.
-¿Y no puedes buscarte otra cosa?
-Aquí es donde puedo empezar cuanto antes, además que ya sé como funciona todo eso, no tendría que centrarme en aprender a hacer otra cosa, vamos Jack, te lo pido como amiga.
-Esta bien, pero no harás el mismo horario, solo serán tres días por semana cuatro horas y no es negociable.
-Gracias -dijo Elsa sonriendo.
-Pero te lo advierto Elsa, como te pase algo te juro que después te remataré yo.
-No te preocupes, hago los ejercicios que me ha mandado el médico, estoy perfectamente bien, además también quiero dejar de sentirme inútil.
-Por una parte te entiendo...oye ¿como esta tu hermana? -Elsa miro al suelo y suspiro.
-Igual.
-No te desanimes, Anna es una chica fuerte saldrá de esta ya lo verás, en cuanto menos te lo esperes la tendrás en casa correteando de un lado a otro.
-Eso espero.
Poco a poco Elsa fue haciendo una vida medianamente normal, iba a trabajar Martes, Miércoles y Jueves, de vez en cuando pasaba el rato con Merida y Kristoff, pero la mayoría del tiempo seguía pasándolo en el hospital, no había vuelto a perder los nervios, pero cada vez si que hablaba menos con Anna, simplemente se sentaba junto a ella y dejaba que las horas pasaran. Ella no había perdido la esperanza, estaba segura de que Anna iba a despertar, pero poco a poco si perdió las fuerzas para seguir hablando con ella, no podía seguir enfrentándose al silencio de Anna, así que opto por permanecer también ella en silencio.
Los días pasaban lentos, pesados, monótonos, grises... pero sin duda eran mucho peor las noches. Elsa intentaba pasar el menor tiempo posible en su casa, cada rincón le recordaba a Anna y era una autentica tortura, pero no obstante estaba obligada a pasar tiempo en aquella caja de recuerdos dolorosos. Primero porque no tenía otro lugar y segundo porque debía cuidar del gato, sin duda adoptar al animal fue una de las mejores cosas que había hecho, aunque fuera pequeño y no le diera respuesta a ninguna de sus preguntas el pequeño felino se había convertido en un buen amigo y además en un buen terapeuta. Elsa no sabía explicarlo, pero aunque el animal no hablara siempre le hacia sentirse mejor, llegar a casa y que él la estuviera esperando en la puerta le hacia sonreír, que se acurrucara junto a ella en el sofá le hacía sentir querida, que le pidiera comida o que jugara con él le hacía sentir que alguien la necesitaba.
Durante el día Elsa había aprendido a aparentar que llevaba bien la situación, que la estaba afrontando con entereza, pero eso estaba muy lejos de la realidad, cada noche al llegar a casa se desmoronaba, cogía una cerveza y se sentaba en el sofá, Elsa llevaba un tiempo pensando que debía tirar ese sofá y comprar uno nuevo, verlo todos los días y recordar los momentos que había pasado con Anna en el la iban a acabar volviendo loca.
Una noche Elsa iba ya por su quinta cerveza, el gato, el cual aun no tenía nombre, estaba como siempre acurrucado junto a ella y como siempre cuando la rubia comenzó a sollozar el animal se despertó, se puso sobre los sus muslos y le lamió la mejilla.
-Estoy bien pequeño -dijo Elsa acariciando las orejas del animal, este contestó con un maullido que claramente manifestaba que no estaba conforme con lo que decía la rubia -solo la hecho de menos, tengo ganas de que este de nuevo en casa... ¿sabes una cosa?, hay momentos en los que pienso que todo esto es una especie de castigo divino por querernos de ese modo, somos hermanas no es algo común ni normal... pero si la conocieras, es imposible no enamorarse de ella, es... es tan tierna, tan dulce, tan cariñosa, tan adorable,... tan hermosa... yo soy una simple mortal que ha caído bajo sus encantos, si dios no quería que me enamorara de ella pues que no la hubiera hecho tan condenadamente perfecta ¿no? -el gato maulló en señal de aprobación -tu si que me entiendes...-dijo acariciando al animal, este comenzó a ronronear - ¿A qué tu también quieres que vuelva a casa? Hasta que ella no venga no vas a tener un nombre a fin de cuentas es ella tu mamá -Elsa quiso pegar otro trago a su cerveza, pero se dio cuenta de que ya se la había terminado, miró el recipiente de cristal y le dio vueltas en sus manos. Pasados unos minutos escucho un ruido a sus espaldas se giró para ver que era y no se lo podía creer...
-¿Anna? -Anna, o la imagen de Anna, camino hasta arrodillarse frente a la rubia.
-Sabes que no me gusta que bebas tanto -dijo acariciando la mejilla de Elsa pero cuando ella quiso tocar también a su hermana esta se evaporo sin deja rastro de su presencia.
-Estoy perdiendo la cabeza -susurró Elsa.
Dos meses y medio hacía que Anna estaba en coma, pero Elsa seguía persistiendo, cada día iba a verla, las enfermeras pudieron notar el declive por el que pasaba la rubia, día a día las ojeras bajo sus ojos eran más pronunciadas, se notaba que había perdido peso, sus ojos estaban carentes de cualquier tipo de brillo, también pudieron apreciar como las visitas de Elsa habían ido cambiando a lo largo de los días, antes las conversaciones eran largas e incluso divertidas, había momentos en los que podían escuchar a Elsa reír, también es cierto que en algún momento la escuchaban llorar, pero desde hacía un tiempo ningún sonido salía de esa habitación cuando Elsa estaba dentro, ni palabras, ni risas, ni llantos... simplemente silencio.
Una de las enfermeras decidió hablar con Elsa, ella sabía lo bueno que era que los parientes hablaran con sus familiares en coma, no solo para el paciente sino también por ellos mismos.
-Hola Elsa -saludó suavemente.
-Hola.
-¿Como estás?
-Bien, voy haciendo...
-Aunque a veces es difícil mantenerse firme, ¿verdad? -dijo acariciando su hombro.
-Sí...-suspiró.
-¿Puedo darte una sugerencia?
-Claro.
-Vuelve a hablar con ella, eso le ayudará a despertar y te hará sentir mejor a ti ya lo verás.
-No puedo soportar su silencio...
-Entonces háblale de algo con lo que no esperes una contestación, algún tema que a ella le guste, pero no te quedes en silencio, cuando alguien esta en coma necesita sentir que los de su alrededor quieren que despierte.
-Que despierte es lo único que quiero.
-Pues no te des por vencida, no haces nada hay sentada, vuelve a hablarle y ya verás que despertara antes si lo haces.
-Me lo pensaré, gracias -contestó sonriendo.
-No hay de que.
La enfermera salió de la habitación dejando a Elsa pensativa, puede que tuviera razón, pero no sabía de que hablarle, cualquier cosa que tuviera que decir requería una contestación de la pelirroja... excepto... si había algo que a Anna le encantaba y que no requería que ella dijera nada, lo había hecho cientos de veces y Anna nunca decía nada después, si es cierto que en realidad lo hacía cuando era pequeña pero quizá era un buen momento para retomar esa vieja costumbre.
Respiro hondo y se tumbo junto a Anna, sus labios a ras de la oreja de su hermana y comenzó a cantar suavemente.
I still hear your voice
When you sleep next to me
I still feel your touch
In my dreams
Forgive me my weakness
But I don't know why
Without you it's hard to survive.
Elsa cantaba con los ojos cerrados, concentrada en transmitir todos sus sentimentos en la canción. Los ojos de Anna se movieron bajo sus parpados.
'Cause every time we touch
I get this feeling,
And every time we kiss
I swear I can fly,
Can't you feel my heart beat fast
I want this to last
Need you by my side.
La voz de Elsa comenzó a quebrarse, una de sus manos acarició la mejilla de Anna. Un puño de la pelirroja se cerró con fuerza.
Your arms are my castle
Your heart is my sky
They wipe away tears that I've cried
The good and the bad times
We've been through them all
You make me rise when I fall
Las enfermeras se arremolinaron en la puerta de la habitación de Anna, fascinadas por la voz de Elsa y sobretodo por el sentimiento que expresaba la canción. El monitor cardíaco de Anna aumento de pulsaciones, pero Elsa estaba demasiado concentrada en la canción como para darse cuenta.
Can't you feel my heart beat fast
I want this to last
Need you by my side
Elsa termino la canción sollozando contra el cuello de su hermana, agena a que esta vez si había recibido respuestas, las enfermeras se marcharon para dejarles intimidad a las hermanas.
Después de unos minutos Elsa consiguió calmarse, miro el rostro de su hermana e hizo algo que hacía ya tiempo que no hacía, beso sus labios, unos labios que se quedaron estáticos en ese beso, entonces recordó porque había dejado de besar a Anna.
-Te quiero -susurró contra los labios de Anna. Elsa se separó de su hermana, lista para marcharse, pero una palabra, cuatro letras... resonaron en la habitación.
-Elsa...-la rubia se quedó helada, estaba alucinando de nuevo, seguro, se giro en dirección hacia donde había venido la voz. Anna se estaba despertando, corrió a su lado y ahueco las mejillas de su hermana.
-Anna...Anna, estoy aquí, despierta por favor -dijo llorando, esta vez de alegría.
-Elsa...-y después de 76 días sin haber visto esos preciosos ojos azul turquesa pudo volver a deleitarse con la belleza de estos, había abierto los ojos.
-!Anna¡ -gritó abrazándose a su hermana.
-Tranquila Elsa -dijo Anna riendo y devolviendo el abrazo, miró su alrededor y quedó sorprendida, esta no era su habitación, esto era la habitación de un hospital -¿Elsa porque estamos en un hospital? -la mayor rompió el abrazo y miro a su hermana con el ceño fruncido.
-¿No recuerdas el accidente?
-¿Qué accidente?
-Anna... ¿Qué es lo último que recuerdas? -preguntó asustada.
-Mmmm, déjame pensar... ha sí, entregar el trabajo del neoclasicismo -contestó sonriendo. Elsa hizo cálculos en su cabeza, dio gracias a dios por haber estado siempre al pendiente de los estudios de su hermana... ese trabajo lo había entregado hace casi cuatro meses, entonces... Anna no recordaba nada de los últimos acontecimientos, ni el accidente, ni el ataque a Merida, ni la noche de Elsa en el calabozo por golpear a Hans, ni que Hans hubiera intentado violarla... pero lo más importante, Anna no recordaba aquella noche juntas, no recordaba haberse declarado sus sentimientos, no recordaba que eran una pareja -¿Pasa algo Elsa? -preguntó preocupada por la cara de su hermana.
-No... -susurró.
La canción que canta Elsa es "Every time we touch "de Cascada
