–No dejes solo a tu hermano Sirius, no hagas nada estúpido y si lo haces, no te dejes atrapar, trata de andar en buenas compañía y por lo que más quieras, no causes problemas –Walburga está sobre su hijo, acomodando su ropa y repitiendo lo que tenía y no que hacer de forma insistente, ese año Regulus entraría a Hogwarts y la emoción de su madre era notable, su hijo pequeño era atendido por su padre, quien repetía las mismas reglas de forma menos entusiasta. – Sirius, te lo digo en serio, busca buenas compañías este año y no dejes a tu hermano solo
–Tengo buenas compañías madre y sabes que no dejare a Reg solo, por más que me gustaría –la mirada de desaprobación de su madre basto para que guardará silencio.
–Adelante, suban al expresa de una vez, ¡anden! –su padre siempre tan cariñoso los apura a irse, con un último movimiento de cabeza en forma de despedida Sirius y Regulus son dejados en el expreso de Hogwarts por sus padres.
–Deberíamos ir al compartimiento de las chicas, ¿no crees Sirius? –su hermano menor está mirando el tren con un interés mal disimulado cuando hace la pregunta.
–¿Te parece si de dejo en el compartimiento de ellas y luego busco otro? Bellatrix sigue enojada de que yo allá manchado del apellido de los Black entrando a Hufflepuff – -y haciéndome amigo de una impura y dos mestizos- más no dice aquello último, Regulus asiente, conociendo a su prima.
–Sería lo mejor, no quiero que Bellatrix y tu se pongan a pelear en medio viaje.
Andan un rato hasta llegar al compartimiento y antes de que Sirius deje a su hermano este le voltea a ver, claramente divertido.
–Vale más que no me dejarías solo, Sirius– y apenas dice aquello entra al compartimiento donde sus primas mayores están, dejando a un Sirius muy divertido fuera.
