Solo el trama me pertenece. Los personajes a Meyer
Por siempre tuyo
Por siempre tuyo, Edward
Angielizz y Clara
- - No es mi novio, nunca lo fue – dijo.
- - ¿Qué? – pregunté.
Se llevó la taza de té a la boca, evadiendo mi pregunta.
- - Bella… ¿Qué me estás ocultando?
- - Mmm… nada…
- - Nada no es lo que parece – le dije, ella me sonrío avergonzada
- - Bueno… Demetri… estaba… está, enamorado de Irina… y me pidió que fingiera ser su novia por una semana… nada, en realidad no importa, ni siquiera es algo importante – me dijo, sentí un gran alivio cuando supe eso, al menos ella nunca sintió nada por él, aunque una vez me dijo que así era, ¿me mintió? O ¿sus sentimientos cambiaron? No lo sé, pero a verdad no creo que me interese mucho. – Lo siento, de veras, es que cuando me dijiste que no te sentías bien con ella, fue cuando supe que… cuando pensé que tú no la amabas, entonces acepté lo que propuso Demetri no sólo por él, pero por ti, también… lo siento. Ahora me doy cuenta que todo fue un error, nunca, nunca debí hacer eso. Debí decirte la verdad desde un principio, lo siento. En serio, perdón, me comporté como una idiota y lo lamento.
- - Espera, ¿Qué lamentas?
- - Haber fingido estar con Demetri, haber apoyado su idea sabiendo que tú estabas con Irina.
Ohh… ahora entendía.
- - No importa, yo nunca sentí nada por ella.
- - Gracias – me dijo en un susurro.
- - Ehm… Bella, ¿puedo preguntarte algo? – le dije al pasar un rato.
- - Lo que sea, voy a ser cien por ciento honesta contigo desde ahora en más – me dijo con una sonrisa.
- - Bien – me aclaré la garganta. - ¿Tú… te besaste con Demetri?
Ella me miró por un momento y luego desvió la mirada con nostalgia, vi como una lágrima salía de sus ojos, me acosté a su lado y la atraje más cerca de mí, no la quería ver llorar.
- - No tienes que hablar de esto si no quieres, no soy quien para meterme perdón – le dije sintiéndome mal porque mi pregunta sea la causa de su tristeza.
- - No, es sólo que… - dio un gran bocado de ira. - esos… ese… los... no…. Uno de los… imbeciles del bosque… fue quien… me besó por primera vez – dijo llorando, la abracé aun más y sonreí para mis adentros aunque era raro la idea que había cruzado por mi mente, claro, pero si ese bastardo no la hubiese besado, el beso que le di en el bosque hubiese sido el primero.
- - Tranquila, aquí estoy yo… prométeme que nunca volverás a andar sola en el bosque – le pedí y ella asintió. – Debes alejarte de ahí, si eres un imán para el peligro Bella. Hasta podrías atraer un vampiro con tu mala suerte – le dije intentando sacarle una sonrisa, y así fue.
- - Tengo sueño… voy a dormir – me dijo, me levanté de la cama, corrí las sabanas y tomé la mano de Bella para que se metiera dentro. Ella lo hizo y se acostó.
Luego de apagar la luz, caminé a ciegas a la otra cama.
- - Buenas noches Bella
- - Buenas noches Edward, gracias por todo, por ser tú - dijo y me dormí después de un rato.
- - ¡Basta! Ayuda, suéltenme, no, auxilio, ayuda, por favor ayúdenme – los gritos de Bella me despertaron.
Me levanté de un salto asustado ¿quién estaba ahí?
Corrí a prender la luz ya que era la mitad de la noche y no se veía nada en absoluto. Suspiré aliviado cuando no vi a nadie más en la habitación. Los gritos debieron ser algo mío…
- ¡Aléjense! ¡No, no, no! – volvió a gritar pero más desesperada. Bella estaba pateando y moviendo sus brazos con fuerza. Fui a su lado a despertarla, aun sabiendo que estaba sólo en boxers.
- - Bella, despiértate – le dije zarandeándola por los hombros, ella me golpeó con uno de sus manotazos que resultaron ser puñetazos, haciendo que llevara mi mano a mi nariz, ella se levantó de golpe.
- - Oh, Edward… yo… lo lamento – me dijo, separé mi mano de la nariz y me di cuenta, con aprecio y alivio, que no había sangre.
- - Perdón por despertarte, pero estabas teniendo pesadillas y… me pareció que necesitas despertarte – le dije, ella asintió, estaba a punto de decirle que durmiera que aun era muy noche, pero su cara tenía muchas lágrimas y sus ojos estaban rojos – hazme lugar – le dije, ella me sonrió y se hizo a un lado, tomé la almohada de mi cama y la puse en la de Bella, me metí dentro de las sabanas y pasé mi brazo por debajo de su cabeza, ella se acurrucó a mi lado y después se quedó dormida.
- - Ayuda, por favor, no, suéltenme – me desperté otra vez por los gritos de Bella. – Edward, no déjenlo, no, ayuda, no Edward, no, por favor, Edward – empezó a gritar mas recio a zarande mas fuerte y despertó llorando, me abrazo y lloro en mi pecho desnudo.
- - Tranquila, aquí estoy no pasa nada – le dije.
- - ¿Por qué me tuvo que pasar eso? – me dijo llorando.
- - No lo sé Bella, no lo sé.
- - Promete que nunca me dejaras – me dijo de repente.
- - Lo prometo – le dije, ella se tranquilizo, comencé a cantarle su nana y quedó dormida, quizás si… si… no mata a nadie robar un beso, el cual no cuenta ya que ella estará dormida, me acerqué lentamente a ella y le di un leve beso, apenas un roce, pero como si ella fuese mi droga le di otro y otro más.
- Buenos días Bella durmiente – le dije cuando abrió los ojos. - ¿Cómo dormiste?
Me dedicó una sonrisa.
- - Bien, eso creo, pero hubiera sido peor sin ti – miró por la ventana. - ¿Qué hora es?
- - Las dos…
Se puso de pie de golpe.
- - Oh, Charlie me va a matar, debe estar volviéndose loco.
- - No te preocupes Bella, ya lo llamé. Le dije que estábamos en mi casa.
- - Gracias, no sé que haría sin ti.
- - Ya tengo gasolina, cuando estés lista nos vamos. ¿Quieres ir a almorzar a algún lado?
- - Dale – me dijo con una sonrisa.
Estábamos almorzando en un pequeño bar en los adentros de Forks en cuanto mi celular comenzó a sonar.
- - Edward, oh, Edward, ¿Haz visto a Bella? No la encuentro – me dijo Alice con dolor en su voz.
- - Está conmigo – le dije.
- - ¿Está contigo? – dijo Alice casi gritándome. - ¿Dónde están?
- - En un motel – le dije.
- - ¡En un motel! – gritó. - ¿Cómo? ¡¿Qué hacen ahí? oh… ¿Ya le dijiste?, ¿le dijiste lo que sientes? – dijo confundiéndome. – nunca creí que Bella fuese tan…rápida en eso – dijo riéndose.
- Alice estás confundiendo todo, cuando lleguemos a casa te explica ella.
- Ponme a Bella.
Puse los ojos en blanco y le pasé mi celular a Bella.
- - Alice… sí, bien… - frunció el ceño. - ¡Alice! ¿Estás escuchando lo que dices? ¿O sólo estas hablando?... en serio, te lo juro… ehm, no me sentía muy bien entonces decidí irme… ¿Edward? Él me encontró en el bosque… larga historia Alice… No, ahora no… Sí… ¿cuándo? – Me dedicó una mirada – Aja... aja… ¡no! ¿En serio?... no te creo… – dijo sin ganas. Me señaló mi servilleta de papel y se la dí. – Aja… no… aja… ¿Cómo? – comenzó a romper la servilleta sobre el parlante del celular – Alice, se corta, después me cuentas. Adiós. – dijo y cerró el celular.
Suspiró mientras me lo daba, la miré arqueando una ceja
- - Alice queriéndome contar toda su noche – dijo como excusa.
- - Sabes que en algún momento tendrás que escucharla, ¿no? – le pregunté.
- - No me lo recuerdes, pero prefiero escucharla en 'la hora de torturar a Bella maquillándola' o mientras miramos tele, y no ahora que estoy comiendo.
- - Buen punto, estás hamburguesas están exquisitas – le dije.
- - Sí, pero no lo digo por la comida, lo digo porque estoy contigo – me dijo con una sonrisa.
- Estaba pensando, ¿le decimos a la policía lo que pasó ayer? – le pregunté a Bella mientras conducía a casa.
- No lo creo, la policía es Charlie.
- Bueno… - le dije no del todo convencido. – ¿cómo te sientes?
- Bien.
- Hablo en serio Bella. ¿Te llevo con Carlisle?
- No… me va a preguntar y no quiero contestarle
- Es como de la familia – le dije. – Él siempre me apoya, es… como un segundo padre para mí.
- Pero yo no lo conozco Edward.
- Bella, ayer me prometiste que si te sentías mal iríamos con Carlisle – le dije enojado.
- Exacto, yo no me siento mal. Es más, me siento de maravilla.
- Eres imposible – murmuré.
- ¡Nada de Alice! No entiendes, yo soy la que entiendo TODO Bella, debiste llamarme para avisarme que te ibas. Casi muero de un infarto cuando no te vi, no sabes lo mal que me sentía, ayer la fiesta fue un descontrol total – decía Alice mientras veía a Bella feo, quien se sentía incomoda por la inquietante mirada de Alice y se puso detrás mío, como si Alice fuese a saltarle en algún momento, lo que parecía que iba a suceder…
- Lo lamento… pero…
- ¡Nada de peros! Nada de eso y nada de Alice – la interrumpió cuando Bella buscaba una excusa para zafarse, pero luego cambió de su cara herida a una con doble significado.
- ¿Al menos se divirtieron? – dijo Alice picadamente.
- ¡NO ALICE! No pasó nada, nada de nada, no sigas con eso, por favor – dijo Bella enterrando su rostro avergonzada en mi espalda.
- ¡Son unos aburridos!, en cambio yo si tengo mucho que contarte – le dijo – Y tú también tienes MUCHO para contarme – dijo en un murmullo, sentí el rostro de Bella pegado a mi espalda. - Vamos a mi cuarto necesito contarte miles de cosas – jaló a Bella, subiéndola casi a fuerzas por las escaleras. Sonreí y fui a la cocina donde me encontré con Irina, la miré con aun algo de rabia. Preferí salir para no amargarme el día, pero ella tomó mi brazo para que volviera, la miré sobre mi hombro.
- ¿Qué quieres?
- Demetri te lo iba a explicar todo, todo. Pero tú preferiste solucionar todo pegándole y mandándolo derecho al hospital. Tú fuiste el que no lo dejó hablar. Y debes entender que no es nuestra culpa que estés tan cerrado cuando de Bella se trata – la fulminé con la mirada. No podía creer lo que me estaba diciendo…
- No me cierro, yo la defiendo.
- Lo que digas Edward, el caso es que tú estás… cada vez más cerrado a lo que se trata de Bella – repitió, no entendía ni una sola palabra de lo que me decía. – sólo dile la verdad, yo lo hice con Demetri – la miré como si estuviera loca, ella se encogió de hombros. – Pero Edward, ahora estamos bien y enamorados y felices, no hay nada que me gusté más que estar con él, y él siente exactamente lo mismo por mi, cuando estoy a su lado es como si nada malo fuera a suceder,– sus ojos se fueron abriendo de emoción mediante decía todo esto, me estaba refregando lo bien que estaba con su novio mientras yo estaba solo y sin el valor de decirle a Bella lo que en verdad siento hacia ella. – Y nos amam – la interrumpí antes de que continuara.
- Me voy Irina, hasta luego – le dije y salí disparado de la cocina.
Subí las escaleras y estaba por ir a mi habitación cuando la tentación me ganó, así que me puse a escuchar pegando mi oído a la puerta de la recamara de Alice.
- ¿Lo amas? – decía mi hermana, al escuchar esas dos palabras mi corazón se detuvo, al igual que mi respiración.
- eso creo… no lo sé, está semana me di cuenta de que quizás ese sea el sentimiento que siento hacia él… pero dudo que él sienta lo mismo que yo – dijo Bella, ¿Esta semana?, ¿Con quien estuvo esta semana?… Jacob, ella estaba enamorada de Jacob Black.
- Claro que te ama, se le ve en los ojos que esta loco por ti – dijo Alice, recordé como le dio el abrazo en los bolos y como la miraba.
- No lo sé, no estoy segura, aparte él dijo que se ira, ¿O lo olvidas? – dijo Alice.
- Tú puedes ir con él, tus papás estarán encantados con la idea
- Pero… ¿Qué crees que pensara Edward sobre eso? – preguntó Bella, ¡Que te amo y quiero que te vayas con Jacob!
- Eso es lo de menos, tú sólo dile – dijo Alice, ¿En que lado estaba ella?, primero me quería ayudar y luego le decía a Bella que le dijera a Jacob lo que siente y que yo era lo de menos, me alejé furioso y herido de ahí.
Me dejé caer sobre mi cama, no sin antes cerrar la puerta, ELLA NO ME AMA, AMA A JACOB, ¿Por qué no le dije antes todo esto?, ¿Por qué no le dije mis sentimientos?, ¿Por qué?, ¿Por qué?, quizás todo hubiese sido diferente, yo que sé, pero ahora ella quería irse con ese… tipo, tenía tantas ganas de huir de este lugar, no quería ver como pasarían los años y Bella terminaría por… casarse o salir con alguien, o peor aun, como terminaría yéndose con Jacob a… donde fuese que él viviese y estudiase, luego quedaría embarazada, tendrían hijos, muchos hijos de seguro, y las imágenes de cómo procreaban vendrían de seguro a mi mente y el dolor seria aun peor, debía alejarme de aquí, debía irme si no quería sufrir después, era ahora o nunca.
Respiré profundamente, me limpié algunas lágrimas que caían por mi mejilla con el dorso de mi manga. Si perdía esta semana de clases quizás no seria demasiado, aparte ya había recibido llamadas para que fuera a hacer la entrevista…estaría toda esta semana ahí…, lejos de Bella, lejos de mi amor, lejos de todo eso, lejos del amor que perdí por no haberle confesado a tiempo mis sentimientos, tomé una bocada de aire y descolgué el teléfono.
- Hola, buenas tardes, esta llamando a la universidad de Harvard, ¿En que puedo ayudarle?
- Buenas tardes habla Edward Masen, mire hace un mes recibí una invitación para que ingresara de adelanto en la Universidad, me preguntaba cuando puedo empezar con los exámenes.
- Señor Masen, las pruebas ya comenzaron, pero el segundo grupo empieza el lunes, si quiere para su comodidad, y podría llegar hoy o mañana según usted lo desee, le recordamos que la Universidad le ofrece el hospedaje toda una semana en las habitaciones…
- Puedo llegar hoy… quizás mañana – dije, haciendo cuentas.
- Claro.
- Gracias.
- De nada, buen viaje y suerte con los exámenes – dijo y colgó.
Suspiré y me dejé caer nuevamente en mi cama, saqué unas hojas blancas de mi mochila y una pluma, quizás si no podría despedirme al menos podría dejarles una carta.
DE EDWARD,
Lamento no hacerlo de otra manera, en verdad lo siento, pero es una oportunidad única la que me ofrecen, es el sueño de cualquiera y yo creo que puedo hacerlo realidad, lamento hacerlo algo de repente, pero llego una llamada y acepté, regreso en una semana, en caso de no ser aceptado, y si me aceptan no se si podré volver, sólo espero que sí. MAMÁ: Te quiero, no te imaginas como me duele saber que te haré sufrir si no me despido de mucho tiempo atrás de ti, pero lo siento.
PAPÁ: Perdóname si te desilusioné como hijo y crees que soy muy irresponsable y estoy tomando una decisión de último momento, pero tú una vez dijiste que hay oportunidades únicas que no se deben desaprovechar.
ALICE: No te preocupes llevo suficiente ropa, no necesito demasiadas maletas, así que sobrevivirás a la decepción de no haber hecho mi maleta, pero era algo de último segundo.
EMMET:… me gustaría decir algo coherente pero no se me ocurre nada, solamente que eres un idiota pero eres mi hermano así que… te quiero, deja de hacer ESO en donde sea ¿sí?
BELLA: te dejo una carta en nuestro escondite, no es el prado, pero tú sabes donde es… siempre te querré, no me olvides, y perdón por hacerlo tan sencillo…
Deje de escribir, esta seria la primera carta, y la que todos verían, pero habría una que quería que Bella viera, estoy casi seguro que me aceptaran así que sólo espero que no me quiera matar por tonto.
Querida Bella:
Eres mi mejor amiga, y la persona mas especial en mi vida, te quiero como ni tu te imaginas, sé que ya sabes que te quiero y es verdad, pero una vez alguien me dijo que, las personas solemos tener muchos cables que conectan emociones hacia personas y a veces estos cables terminan por conectarse en personas que simplemente no nos damos cuenta en que momento el cambio del sentimiento fue tan radical, si bien alguna vez te quise como hermana, como quiero a Alice, y después como una amiga, y al corto tiempo como mi mejor amiga, no sé en que momento te comencé a amar como un hombre ama a una mujer, quizás si lo sé, fue a los 14 años cuando me di cuenta que te quería como algo más que amiga… pero lo hago y aunque no te lo dije, y no fue por cobardía, fue por saber o creer saber que si te decía, yo arruinaría nuestra amistad, y ahora de seguro lo estoy haciendo, perdón…. Espero que encuentres a la persona que amas y él corresponda tus sentimientos, porque eres una persona especial, me alegra que le hayas tenido confianza a mi hermana para decirle que estabas enamorada y aun más que ella te haya alentado, lo lamento, escuché esa parte de la conversación, me alegra y duele que me hayas tomado en cuenta, pero siendo egoísta… sólo puedo decirte que lamento no haber sido yo quien te dijera mis sentimientos, antes que te enamoraras de Jacob.
Por Siempre tuyo… Edward.
Doblé las cartas y las metí en un sobre, la primera la dejé en la cama y la segunda me la guardé en el bolsillo del pantalón, para llevarla a nuestro lugar secreto.
Ahora sólo faltaban unas últimas cosas y me podría ir, saqué la maleta que tenía debajo de mi cama y fui a abrir el armario, saqué ocho cambios, por si acaso, y todo lo necesario.
- ¿Edward puedo pasar? – preguntó Bella, demonios, cerré mi maleta.
- seguro – le dije, ella entró y cuando vio la maleta sobre la cama, su hermosa sonrisa que antes traía se borró.
- ¿Qué te paso?, ¿Qué tienes?, ¿Por qué estas haciendo tus maletas?, ¿te vas? – me preguntó preocupada.
- Acabo de llamar a la universidad, ¡haré las pruebas de ingreso! me aceptaron para las pruebas entre miles, ¡fui elegido! - le dije fingiendo felicidad, ella me miró asombrada y con una mirara rara.
- ¿Te vas? – me preguntó con voz rota.
- Iré sólo a hacer la entrevista – le dije. – Será una semana.
Ella corrió hasta donde yo estaba y se lanzó a mis brazos, la abracé con fuerza.
- ¿Por qué?
- Mmm… - piensa Edward, piensa – sabes que siempre he querido entrar ahí, y quiero probar – le dije encogiéndome de hombros.
- No, tú no quieres entrar ahí – dijo Bella.
- Claro que sí Bella.
- NO.
- ¿Entonces por qué me voy? – le pregunté, cuando no contestó seguí hablando – Mira Bella… sólo voy a probar, es un examen, será sencillo – le dije-
- ¿Y que si quedas… que si entras? – preguntó Bella con lagrimas en sus ojos.
- Eso es lo que quiero… - mentí en un susurró.
Me alejé de ella y saqué algo del mueble que estaba al lado de mi cama, hacia tiempo que había comprado esto y quizás sería un bonito detalle, una despedida, regresé a donde estaba ella y abrí la cajita, ella me miró con confusión, saqué los dos collares y se los mostré.
Eran dos estrellas, si estaban unidas parecía un dije solamente, con dos estrellas pegadas, pero al separarse se separaban las estrellas dejando el pedazo con el que se unían a la vista.
- Como estas estrellas, no importa donde estés, ni donde este yo, no importa si son kilómetros y kilómetros o miles de millas, no importa que tan lejos este y el clima en el que estemos, si es invierno o verano, si es temprano o muy tarde – le dije ella estaba llorando, al igual que yo. – no importa eso Bella, no importa nada de eso, yo siempre te voy a llamar, intentare visitarte, prometo escribirte, y nunca olvidarte, si necesitas lo que sea, tienes que saber que ahí estaré para ti pero sobre todo… - tomé un gran bocado de aire. - quiero que sepas que un día de estos encontraras a alguien que te ame y quiera, que de su vida por ti, que enfrente dragones si es necesario, él te hará feliz y tú serás feliz a su lado, tan feliz que aceptaras casarte con esa persona, iré a tu boda, te daré un abrazo, te diré que te quiero… - ella lloraba más, el dolor en mi pecho era horrible, pero debía dejarla ir si en verdad la quería – tendrás hijos, muchos bebes, todos te van a amar, te dirán mamá, los vas a educar al lado de tu esposo… van a pasar los años, y ellos se van a casar, tendrán hijos y tú serás abuela, envejecerás con la mano de alguien sobre la tuya, y antes de que puedas darte cuenta, habrás hecho una hermosa familia, y tendrás siempre grandes amigos y yo estaré entre esa lista… pero quiero que sepas que todos esos años que van a pasar… siempre estas estrellas aunque estén separadas van a brillas y cuando olvidemos el brillo de estas juntas, miraremos al cielo por la noche y veremos lo hermosas que son, y no… no se van a apagar nunca… pero no debes olvidar su significado.
- No, no, no, no me vas a dejar, no digas esas cosas – me dijo, le entregué su collar, y me puse el mío, ella comenzó a abrocharse el suyo y le ayudé.
- Lo siento Bella… pero ya me tengo que ir.
- ¿Cuándo planeabas decírmelo? Creía que era tu amiga, tu mejor amiga, tengo derecho a saberlo.
- Fue algo de ultimo momento… necesito alejarme de todo esto
- ¿¡De qué! – gritó desesperada.
- Lo siento – fue lo único que se me ocurrió decir.
Tomé mi maleta y no miré ni una sola vez a Bella, porque sabia que perdería si lo hacia y era un gusto que no debía darme, bajé las escaleras y encontré a mi mamá en la cocina.
- Mamá… - le dije.
Ella levantó la vista de la mesa para enfocarla en la maleta que yacía a mi lado.
- ¿Qu-e? ¿Es que…? ¿Para…? ¿Por qué las…? – comenzó sin poder formar una pregunta.
- Me iré a hacer unos exámenes a la universidad… prometo llamarte.
- ¿Cómo que te vas?
- Mamá es algo que he decidido solo, necesito tu apoyo por favor compréndeme – le pedí, ella se limpió su lagrima y me abrazó.
- Está bien si es lo que quieres.
- Así es – le dije sin saber si lo que decía era verdad o mentira.
- Si es así… cuídate cariño – dijo entre lágrimas. - yo le diré a tu papá
- Ok… yo te llamo – le dije sorprendido porque me dejara irme así de sencillo.
Caminé a la puerta, una que quizás no volvería a ver por mucho tiempo si es que me aceptaban, cosa que estaba seguro. Abrí esta y salí, me di el lujo de observar la casa, quizás una ultima vez, llegué a mi carro, subí la maleta en el asiento trasero y luego fui al lado del conductor abrí la puerta y me senté, respiré hasta tres y me limpié las lagrimas que habían comenzado a salir, lamentaría no despedirme de mis hermanos, lamentaría no despedirme correctamente de mi madre, lamentaría no haber llevado un consejo de mi padre conmigo, pero lamentaría mas si me quedaba y veía como Bella salía con alguien, ya que yo nunca seria algo mas que un simple buen amigo.
Las invito a que entren al perfil y lean mas historias. Angielizz
