Serena, la princesa
Nota aclaratoria: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen son de Naoko Takeuchi, al igual que la historia, es la adaptación de un Film de Ernst Marischka
Capítulo 14. Vacaciones para renacer nuestro amor
Amanecía en el milenio de plata, la condesa Ikuko estaba feliz, pues su hija Serena, había decidido pasar unos días con ella, sin embargo le hubiese gustado que su nieta estuviera ahí, llegó la hora de desayunar y toda la familia se reunió, platicaron de mil cosas, de lo que habían hecho todo este tiempo en que Serena estaba fuera, hablaron también de la importancia de que hubiera la paz en el reino dorado y cómo se estaba dando gracias a la bondad de Serena, por supuesto ella estaba toda sonrojada pues no creía que hubiera hecho mucho, pero su madre le comentó que los rumores es que gracias a ella, el reino de las flores había aceptado estar bajo el cuidado del reino dorado, momentos después termino el desayuno y los miembros de la familia volvieron a sus labores habituales, Kenji estaba preocupado por lo que le había platicado su hija, no sabía qué hacer, estaba seguro que si se lo decía a Ikuko, juntos podrían encontrar una solución sin embargo había prometido no hacerlo y él era hombre de palabra.
- Kenji, - gritó su esposa
- Ahh – dijo el hombre saliendo de sus pensamientos
-Que te pasa, te estoy hablando de hace rato, seguro estás preocupado y triste, pero no te preocupes, te comprendo ya me lo conto todo Serena – dijo Ikuko alegremente
- ¿Qué te contó, Serena? – preguntó Kenji sorprendido
- lo del uruguayo, cómo te lo espanto – después de decir esto se rio, por lo que Kenji, sonrió pues se había preocupado de más – ánimo, Kenji, no estés triste – pero él, en realidad seguía preocupado, por lo que Ikuko sospecho, algo y le dice – yo te conozco, Kenji, tú me ocultas algo, te conozco demasiado, y sé que algo te oprime el corazón
- Nada me oprime, el corazón, debe ser que la cena me cayó pesada, pues todavía no me reponía del coraje que hice con el uruguayo – dijo Kenji tratando de desviar la conversación, pues de no hacerlo sabía que acabaría por confesarle todo a su esposa, y no quería traicionar la confianza de su hija. En esos momentos Tomás les avisa que el Rey del reino dorado, es decir, Darién ha llegado a la casa
- El rey, que sorpresa – dijo feliz Ikuko
- Recíbelo, mi amor, voy a cambiarme – le dice Kenji a su esposa
- Pero Kenji, a ti nunca te ha importado el protocolo y la etiqueta – le dijo sorprendida su esposa
- Pero hoy en especial, sí, después te cuento el porque – dijo y dejó a su esposa toda extrañada, y se fue a ver a Serena para avisarle que Darién se encontraba ahí
- Te comportas muy extraño – dijo Ikuko mientras su esposo se alejaba
En la sala Darién saludaba a Ikuko
- Querida tía, me da un gusto saludarte – el joven mientras besaba la mano de su tía
- El gusto es mío Darién, que alegría, primero Serena y después tú – dijo Ikuko muy, pero muy alegre
- No pude avisar que venía pero supongo que ya esperabas mi visita – decía el joven rey, mientras se despojaba de su espada y algunos elementos que adornaban su uniforme militar para estar cómodo
- en realidad no te esperábamos, Serena me dijo que tenías mucho trabajo y que no podías venir – decía la señora algo extrañada
- Si en realidad tiene razón, pero arreglar este doloroso es más importante que cualquier situación de mi reino– dijo Darién en tono serio
- ¿Cuál doloroso asunto? – preguntó extrañada la mamá de Serena mientras se sentaba junto con Darién en los sillones de la sala
- El caso es que Serena me abandonó – dijo tristemente el rey
- ¿Qué Serena te abandonó? – ahora de verdad que Ikuko no entendía nada e hizo la pregunta anterior muy extrañada
-¿Qué no te contó? – preguntó extrañado Darién y se levantó
- No, Darién, Serena no me ha contado ninguna palabra – le dijo Ikuko seriamente
- ¿Cuál fue el motivo por el cual te abandonó? – preguntó tranquilamente la señora
- La vieja historia, no se entiende con mi madre, es verdad que mamá no se portó bien con ella en algunas ocasiones, pero ese no es motivo para que abandonarnos al país y a mí tan intempestivamente
- Tienes razón, pero conozco a mi hija y no entiendo porque lo haría, pero te vuelvo a preguntar ¿Cuál fue la causa o el pleito por el que se fue?
- parece ser que se enojó por que le di el permiso a mi madre para cuidar y educar a nuestra hija – al terminar de hablar Ikuko se levanta y le dice a Darién en un tono casi molesto - ¿Qué cosa? – Darién le contesta sin fijarse que su suegra estaba molesta – según mi forma de ver al igual que la de mi madre era la mejor solución, debido a que Serena tiene sus compromisos como reina, así que movimos la habitación de la niña cerca de la de mi madre
- ¿ustedes le arrebataron su hija a Serena? ¿y se sorprende que ella se fuera de palacio? – Dijo muy molesta Ikuko, Darién también se enoja y le dice a su tía – pero Serena debió considerar a la casa real
- Darién, esto no se trata de la "imagen de la casa real", se trata de que le quitaron su hija a una madre, y te quiero decir que cualquier mujer, incluyéndome que tenga un poco de amor maternal habría hecho lo mismo – dijo Ikuko molesta y continuó diciendo un poco más calmada – Tú no enriendes porque eres hombre, pero créeme que cualquier madre le daría la razón a Serena
Mientras tanto en la habitación de Serena, su padre le comunicaba que Darién había ido a buscarla - ¿cómo supo tan pronto dónde estoy? – se preguntó Serena en voz alta y le pregunta a la condesa Molly - ¿fue usted condesa Molly?
- No Majestad, creo que fue el príncipe Seiya en complicidad con el coronel Kelvin – le dijo un poco afligida – El príncipe le intentó hablar a su majestad a su celular, pero como no le contestó le dejó en el buzón, supongo que el rey después de comunicó con él y le dijo
- entonces debemos agradecer a Seiya, pues sin él, Darién no hubiera venido a buscarte – dijo Kenji, tratando de aliviar la tensión y sobre todo antes de que su hija pudiera decir algo – eso habla muy bien de él, y por favor debes ser cariñosa con él
- ¿Qué dices papá?, ¿ser amorosa con él? Al contrario, hablaré con Darién le diré todo aquello que no pide decirle en Ilusión – dijo Serena molesta
- Pero Sere, no crees que deberían hablar, al fin al cabo se quieren y que más prueba de que el te adora que dejó todo para venir a buscarte – dijo Kenji tratando de calmar a Serena mientras ella salía rumbo a la sala para encontrarse con su esposo y su papá fue tras ella
En la sala Ikuko seguía conversando con Darién
- Darién, solo te la ganaras de nuevo si no le reprocha nada – le decía Ikuko al joven rey
- Lo siento mucho, querida tía, pero no puedo. Le diré bien claro… - pero antes de que pudiera seguir hablando Ikuko le pidió que guardara silencio, pues oyó los pasos de su hija
Al fin ambos enamorados se vieron y al encontrarse sus miradas olvidaron todo su enojo y por unos instantes se hablaron con su mirada
- Serena, mi amor – dijo Darién al mismo tiempo que se acercaba a ella
- mi adorado Darién – le dijo la rubia y se lanzó a abrazarlo para rodearle el cuello con sus brazos, él por su parte le rodeo la cintura con sus brazos después de ello se dieron un beso lleno de amor tratando de borrar los instantes dolorosos que les había provocada la pequeña riña. Kenji e Ikuko se retiraron discretamente para dejarlos hablar, pues ellos tenían mucho por decirse, al separarse de tan largo y tierno beso Darién le dice a su esposa – Soy tan feliz de tenerte de nuevo
- y ¿cómo está Rini? – preguntó Serena y continuó su interrogatorio - ¿Ha comido bien?, ¿ha crecido?
- Nuestra hija está muy bien y te extraña, perdóname Serena, jamás quise hacerte daño, lo lamento tanto Serena, las cosas serán como tú dices – le dijo Darién mientras la abrazaba y la acariciaba, sólo un día separados y la había extrañado tanto, que en verdad le agradecía a Seiya que le hubiera dicho dónde estaba Serena para ir a buscarla y aclarar la situación
- No mi amor, yo fui muy tonta jamás debí irme de tu lado – le dijo Serena correspondiendo a sus caricias
- Pero todo estará bien mi amor, hablaré con mi madre y juntos buscaremos una solución pues no soporto estar enojado contigo – y después de esto se volvieron a besar
Después de la reconciliación en el Milenio de plata, Darién considero prudente para unos días con Serena, sin que nadie los interrumpieran por lo que se la llevó a las montañas a acampar, o mejor dicho a pasar todo el día con él, una vez en la montaña ambos estaban felices, pues en realidad el paisaje era una verdadera obra de arte, Serena demostró ser una experta exploradora y sobre todo escaladora ya que subió a una pequeña montaña donde había una cruz, al verla Darién la siguió una vez arriba pudieron apreciar los diferentes animales que habían, de pronto Darién ve una florecita que salía por los peñascos de una montaña y se fue a buscarla, Serena estaba preocupada pues paso a caerse pero afortunadamente no paso nada malo y el agarró las flores para su amada, cuando él venía bajando Serena lo alcanzó y lo abrazó – Tenía tanto miedo de que te pasara algo malo, mi amor, por favor no lo vuelvas hacer – dijo Serena angustiada
- Pero amor, tu sabes que me gusta darte flores – dijo Darién, le dio las flores en eso observó el cielo y le dijo a su esposa – sabes mi amor, hay que buscar refugio pues va a venir una tormenta, Serena no observaba señales de tormenta y miro extrañada a Darién, él la vio y le dijo – mi amor, mira esas nubes, están avanzando muy rápido así que le pidió a su guía que le buscara refugio, pero que no dijera quienes eran pues no querían incomodar a nadie y sobre todo el que lo molestaran pues quería disfrutar esos días con su esposa, sin que nada ni nadie los molestara. Una vez en el refugio se alimentaron, por supuesto ellos hablaban un lenguaje muy coloquial, que Darién por haber vivido toda su vida en palacio no entendía nada, pero Serena que había acompañado tantas veces en sus cacerías y días de campo que por supuesto entendía perfectamente lo que decían, al ver a su esposa tan animada Darién le pregunta al dueño de la posada si puedan pasar unos días, el hospedero les dice que sí, pero que ellos tendrían que alegrar el cuarto, pues el no ofrecía ese servicio. Serena al escuchar a su esposo estaba feliz, por fin unos días para ella y su esposo sin la compañía de nadie, pues Darién también despidió a su guardia, les dijo que vinieran dentro de tres días. Los tres días pasaron rápidamente para la joven pareja, sin embargo fueron días felices y llenos de sorpresas, Darién se sorprendió al ver una Serena haciendo las labores de ama de casa, por supuesto Darién tuvo que aprender algunas cosas para ayudarla, veían el amanecer y el atardecer juntos, el posadero les daba lo necesario para que ellos prepararan sus alimentos, justo la última noche que estaban nevó en las montañas, al salir la joven pareja vieron que un manto blanco se extendía bajo sus pies, por lo que Serena aprovechó para lanzarle bolas de nieve a su esposo, después de jugar un rato ambos se abrazaron
- Que dicha la de estos días, es un lástima que se acabe – dijo Serena con una leve melancolía
- Así es mi amor, pero sabes que hay compromisos que no puedo seguir postergando – le contestó su joven esposo
- Darién, como me gustaría que viviéramos así por siempre, que tú no fueras rey, ni yo reina – después de esto se dieron un beso tan profundo y largo como queriéndose dar valor por todo lo que estaba por ocurrir
Continuará…
Siguiente capítulo, Sólo Tú puedes unir corazones
Queridas aquí les traigo una nueva entrega de este fic, gracias por sus reviews
patty-moon-de-chiva, Patty Ramírez de Chiba, Julimoon, SereyDarien, yumi_kamagatha, asiasserena, Isabel, Susy Granger, lerinne
y aunque a veces se me olvida pido perdón por si olvide mencionar a alguien
ariasserena, asi es no debieron quitarle a su hija, pero recuerda que darien es hombre y ellos ven las cosas de diferente manera, jamas pensó en hacerle daño a Sere,
isabel, es cierto Sofía es insoportable, esperemos que pronto cambie
