¿Qué?
¿Una temporada con ellos?
¿Y viendo a Cullen todos los días?
No, definitivamente prefería la muerte que eso.
No quería estar cerca de él, era arrogante, fastidioso... y pervertido.
Si iba a esa casa sería como la novia y futura esposa de Cullen.
Por lo que tendría que dormir con él e incluso... complacerlo en TODO lo que pidiera.
Y obviamente yo no le iba a dar ese TODO.
-Eh... yo, no lo sé- Le dije a Rosalie.
-¿Por qué no?- Dijo extrañada- Es una buena idea, si la gente te ve con Edward y te conoce... será mucho más creíble su boda- Eso era cierto, pero yo no estaba dispuesta a arriesgarme a pasar una noche con ese depredador sexual.
-No lo sé... no lo veo conveniente- Seguí dudando.
-Bueno, Piénsalo Bella, y si cambias de opinión me avisas- Propuso y yo asentí.
Escuchamos como alguien tocaba la puerta...
Era Cedric.
Entró como galán de tele novela mexicana, caminando lenta y pausadamente.
Rosalie lo quedó mirando maravillada y Emmet carraspeo al darse cuenta de la reacción de su esposa.
-Hola preciosa- Le dedicó una flamante sonrisa. Estaba segura que si volvían a coquetearle a su esposa, Emmet explotaría.
-Hola Cedric- Saludó Rose cortésmente.
El ingrato nos saludo a todos con un simple hola mal dicho a lo cual lo fulminé con la mirada, Se sentó en un sillón individual con una copa de vino previamente servida.
-¿Qué haces aquí, Diggory?- La verdad es que Edward y Cedric no se llevaban muy bien que digamos.
-¿Qué haces aquí, Cullen?- Le mira despectivamente.
-Estoy en la casa de mi novia.- Cullen lo miraba con mala cara.
-Estoy en la casa de mi amiga- Cedric no lo miraba mejor.
Su concurso de miradas fue opacado por un nuevo visitante a la mansión Swan.
"Esto parece un aeropuerto" Pensé
Era Ángela.
Mi mejor amiga hasta ahora.
Mi única amiga.
Ángela era una chica linda... muy linda.
Su cabello era negro y era alta... era un poco morena y de rasgos Atrayentes.
Pero era como yo... una chica sin interés en los hombres.
Hasta ahora había tenido uno que otro novio
Pero nada cerio.
Pude ver como Cedric la veía impresionado. Lo cual anoté en mi memoria para preguntas futuras.
Ángela miró con curiosidad a los Cullen, Dado que no los conocía de nada.
Cuando se enfocó en mí, no pude hacer otra cosa que parame y darle un fuerte abrazo.
La extrañaba, vaya que la extrañaba.
Los Cullen la saludaron de buen grado, creo que se llevaron bien.
Ángela saludo a Cedric con un beso en la mejilla. Lo cual me pareció la mar de extraño.
-Y quien es este?- Dijo señalando a un Edward relajado en el sillón.
-El Es Edward, es mi novio- Entre mas rápido lo soltara mejor.
-Oh, ¿novio? ¡Me alegro mucho por ti Bella!- Ángela sonrío, pero yo sabía que un mar de preguntas se arremolinaba en su cabeza.
-Si, si, yo también- Volví a sentarme en el sillón con Ángela a mi lado.
Y cuando íbamos a entablar un tema nuevo...
¿Qué creen?
La puñetera puerta se abrió de nuevo.
Pero no me molestó en nada esa visita, es más... Me hacía falta.
A la habitación entro Caroline Swan.
Su aparición no tenía ni punto de comparación con la de Cedric y Ángela, e incluso las dos juntas.
Las Puertas se abrieron de par en par y el viento estaba a su favor haciendo ondear su cabello a la par de sus pasos.
Era mi prima favorita. Era igual de loca que yo... y que Thomas, ya que era su hermana.
Caroline tenía la marca Swan en todos lados.
Era alta, pelo negro y tenía los ojos oscuros cono Thomas, pero los de ella eran diferentes... más profundos.
Su piel estaba un tanto bronceada lo cual mejoraba aun mas su aspecto.
Tenía un caminar salvaje e hipnótico que no era desapercibido para nadie.
Su cabello era Liso y tenía algunas ondas suaves.
Yo la quería de verdad, porque sabía que ella sentía lo mismo por mi.
Si Cedric había mirado asombrado a Ángela, cuando Caroline entró se le cayó el vino al suelo y se quedo estupefacto mirándola.
Yo sabía que no la había olvidado, porque esos dos tenían su historia.
-¿Alguien me extrañó?- Se paró en la puerta de la sala y me dio un de sus mejores sonrisas. Como niña en feria salí corriendo a su encuentro y la abracé fuertemente.
-Yo te extrañé Caro- Caroline Río y me devolvió el abrazo.
-Thomas tenía razón, oh vaya que estas Grande y muy linda- Le sonríe.
-¿Thomas?- Dijo Emmet malhumorado al escuchar su nombre- Caroline lo enfocó y le dio una sonrisa, que fue bien recibida por el grandote.
-El mismo querido, ¿Y tú eres...?- Se acercó a él y le tendió la mano.
-Soy Emmet Cullen.- Tomó la mano de Caroline y la besó.
Ella sonrío pero Rosalie y Cedric se molestaron por el gesto.
-Encantada guapo, Soy Caroline, Puedes decirme Caro... o como prefieras-Le guiñó un ojo. Reí, ser hermana de Thomas había dejado secuelas.
Emmet también rió, encantado con la chica. Pero Rosalie la miraba de una forma asesina.
-Y Yo soy Rosalie- Se paró entre los dos y dejó a Caro asombrada- Soy su esposa.-
-Mucho gusto Rosalie... Vaya que tienes suerte... cuerpos así no hay en todos lados.- Le dio una mirada fogosa a Emmet y Rosalie se puso furiosa.
Caroline rió
-Tranquila rubia, cuidado y se te quema el circuito de tanto pensar- Todos los presentes estallaron en sonoras carcajadas y Rosalie se cruzó de brazos.- Era una broma, no lo puedo evitar.-
Se dio la vuelta y vio a Jasper.
-Hola Rubio- Saludó al hasta ahora ignorado Jasper e intercambio unas cuantas palabras con él.
Y fue ese el momento en que todo ocurrió, cuando Caroline giró la cabeza y se topó con unos ojos azul aguamarina.
Su rostro era un poema, pero ella seguía con los ojos fijos en él.
En Cedric.
Se miraron fijamente el uno al otro.
Todos los presentes los miramos con atención y pude notar como Ángela fruncía el ceño.
Los dos se decían todo y nada con la mirada, hasta que Caroline acabó con el contacto visual y murmuró un simple Hola para él.
Sus ojos se fueron a Ángela que la miraba con odio.
Esas dos ya se conocían, y desde el principio se habían llevado mal... pero aun no entendía el por qué.
Se miraron unos instantes y después apartaron la mirada.
Todos platicaban amenamente en la sala de estar... a pesar de los malentendidos todos compartían una tarde agradable y después de mucho tiempo me sentí tranquila de estar junto a gente.
Subí las escaleras un momento para ir al baño y cuando regresaba decidí ir a la biblioteca un momento para buscar algo que leer.
Estaba mirando un libro interesante cuando escuche que alguien entraba y me escondí detrás de un estante.
-¿Por que eres así conmigo Caroline?-
Me petrifiqué.
Era Cedric.
-¿Así como?- Preguntó la susodicha.
-¿Por qué no me saludas?- Miré y vi como se cruzaba de brazos.
-Te dije hola- Contestó ella imitándolo.
-Ese hola no es suficiente.- Caroline Alzó una ceja.
-¿Que quieres? ¿Qué te bese?- Preguntó con ironía
-No hay nada que deseé más- No me di cuenta cuando se acercó tanto a ella-
-Sabes que no puedo hacer eso- Trato de alejarse de él.
Cedric fue más rápido y la abrazó, envolviéndola con sus fuertes brazos.
-Caroline...- Dijo acercándose a sus labios.
La manera en como lo dijo... como pronuncio su nombre, con tanto... amor. Hizo que en una parte de mi apareciera una pequeña y casi imperceptible punzada de celos.
-No... Por favor- Trató de decir ella con la respiración agitada.
-No sabes cuánto te he extrañado...- Susurró el a centímetros de sus labios.
Se veían tan lindos juntos... no pude evitar sonreír y pensar que se besaran pronto.
Sus narices se rozaba... sus alientos se mezclaban... estaban uno tan cerca del otro cuando...
Ángela entró a la habitación.
Hola gente!
Disculpen la demora,
Tengo muchos trabajos en la escuela
Gracias por leer.
Les agradecería un comentario
Los quiere
Bell Cullen hall
