Los personajes, salvo Amy y poco más no me pertenecen, como ya sabéis,
Grandes dosis de drama y puede que cosas repugnantes, violentas o indecorosas, etc etc...
Capítulo 14
Alex se revolvía inquieto en su silla, tratando de desatar sus manos o pies gracias a algún milagro, soñando con que aquello llegase a su fin y poder escapar de aquella sala pequeña y oscura donde le tenían encerrado sin saber desde cuándo, ya que había perdido la noción del tiempo.
Hacía horas que no veía aquel hombre que le retenía y había grabado un vídeo dirigido a su padre, diciéndole que le mataría si él no dejaba de trabajar en algo. Nunca había tenido tanto miedo como en aquel momento. La incertidumbre de debatirse entre la vida y la muerte, y no conocer qué pasaba con su familia era un absoluto calvario del que no podía escapar; No obstante, el pequeño no perdía la esperanza de que su padre en compañía de sus amigos le salvarían.
Alex cejó en su empeño de soltarse cuando escuchó una puerta metálica cerrarse estrepitosamente, haciendo que segundos después la que cerraba su pequeño zulo se abriera, dando paso a aquel hombre alto que le había llevado hasta allí. Este depositó una pistola encima de la mesa de la sala, girándose después para encarar al niño.
-Bueno, chico. Tu padre no debería tardar mucho en aparecer. Te prometo que después será todo mucho más divertido.
-¿Vas a dejarme ir si viene? ¿Crees en serio que vas a poder con él? –Le preguntó con odio, revolviéndose de nuevo en su asiento.
-Ninguno va a salir de aquí, mocoso –respondió riendo con ganas-. Esto es una trampa para matarlos a todos, así que, te haré un favor y te pegaré un tiro en la cabeza cuando estén desangrándose a tus pies.
El hombre volvió a reír ante la cara de Alex, abandonándolo de nuevo en la penumbra de la sala mientras este gritaba a pleno pulmón lo que se le ocurría, odiando a aquel tipo, su situación de inutilidad, incluso a su padre por no decirle nunca nada sobre el verdadero peligro con el que convivía. Automáticamente después de aquello el niño se sintió hundido y egoísta, dándose cuenta de que él se había sacrificado por su propio bien y encima iba a morir por su culpa.
El rubio entonces dejó de gritar mientras en su garganta se formaba un nudo, dejando que el llanto lo abrazara hasta ahogarlo en la desesperanza.
Leon y Jake acababan de situarse en la entrada principal de aquel almacén de extrarradio desde el que se había grabado el vídeo, cerciorándose de que en el exterior no había nadie que quisiera atentar contra ellos, tal y como había confirmado Hunnigan desde el vehículo aparcado un par de calles atrás a través de la visión térmica que mostraba la pantalla de su portátil.
Leon pudo escuchar antes de entrar junto con el pelirrojo como Amy se hacía con el micro de Hunnigan, y le decía que tuviesen mucho cuidado. El rubio no dudo en tranquilizar a su mujer una vez más, para después contactar con Helena y Sherry, posicionadas en la única entrada trasera del edificio.
-Todo listo por aquí, Helena. Cuando estéis listas. –Susurró Leon.
-Recibido. Allá vamos.
Poco tiempo después los dos hombres comenzaron a escuchar tiros en el interior, comenzando con su parte del plan, colocándose unas mascaras anti-gas, entrando por la puerta principal mientras lanzaban dos granadas de humo.
La primera visión que tuvieron fue la de las chicas recibiendo fuego enemigo por doquier. Helena había recibido varios impactos en el chaleco antibalas, al igual que Sherry, quien además lo había sufrido en una pierna. No obstante nadie se alarmó más de lo normal cuando la chica, oculta tras una columna se extrajo la bala con dolor y comenzó a regenerarse.
Leon y Jake esquivaron las balas mientras corría al único pasillo que contactaba con múltiples puertas. El lugar parecía una serie de pequeños trasteros.
-¡Voy a ayudarlas, Leon! Cubriré la puerta para que nadie pase. –Informó Jake mientras corría hacia la puerta que comunicaba con la sala principal llena de columnas a modo de parking subterráneo.
El rubio no perdió tiempo y comenzó a abrir todas las puertas a base de potentes patadas con el miedo de no encontrar a su hijo, o peor aún, encontrarlo muerto. Pero disipó esa idea mientras quedasen esperanzas y puertas por comprobar, intentando mantener sus nervios a raya, a pesar de que su corazón latía cada vez más fuerte, a medida que las oportunidades se iban agotando.
Leon abrió la última puerta, accediendo sin cuidado ninguno al interior del zulo en penumbra, asustándose cuando su hijo, que ni siquiera había comprobado quién entraba, comenzó a golpearlo con toda su fuerza y velocidad en el estómago y costados.
-¡Alex, Alex, para! ¡Soy yo! –Logró decir entre quejidos al quitarse la máscara, mientras agarraba al chico por los hombros, mirándolo.
-¡Papá!
El niño, tremendamente aliviado se abrazó al hombre como si fuera a desaparecer, no pudiendo evitar que de sus ojos saliesen lágrimas de alegría. El hombre, al notar al chico temblar mientras lloraba, lo separó de su cuerpo para mirarlo.
-Tranquilo, Alex. Voy a sacarte de aquí, ¿vale? ¿Estás bien? ¿Seguro? –Dijo mientras el niño asentía, abrazándolo de nuevo con fugacidad, mientras hablaba comunicándose con Jake. -¿Cómo están las cosas hay fuera?
-Hemos acabado con algunos, ¡pero hay un montón de gente aquí, Leon! ¡Iré para allá y lo sacaremos juntos!
-Recibido.
Cuando Leon cortó la conversación cogió la máscara anti- gas de nuevo, dándosela al niño mientras le ordenaba que, una vez fuera se la pusiera, sacando de nuevo su arma para comprobar si debía cambiar o no el cargador.
Jake apareció pocos instantes después, abrazando al pequeño que también se arrojó en él con abandono.
-Vas a ser el rey del cole cuando vuelvas, Alex. -Bromeó el pelirrojo con una sonrisa, poniéndose en pie de nuevo. -¿Cómo lo hacemos, Leon?
-Yo lo cargaré hasta la salida, tú intenta cubrirnos ¿Cómo están las chicas?
-Creo que han herido a Helena, y a Sherry de nuevo. Pero dicen que aún pueden mantenerse.
-Diles que saquen las granadas incendiarias y salgan tras nosotros. –Ordenó el rubio mientras cogía a su hijo y el pelirrojo informaba a sus compañeras por el pinganillo de su oreja.
Segundos después, ambos cruzaron corriendo la sala mientras tras ellos el fuego lo inundaba todo, pero antes de llegar a la salida Leon recibió un fuerte impacto de bala de un rifle que, a pesar de impactar contra el chaleco, lo derribó.
Jake se apresuró a ayudar al hombre a levantarse mientras a la par agarraba a Alex y lo cargaba en sus brazos, consiguiendo salir seguido de la pareja de mujeres.
El grupo se encontró con el gran furgón aparcado delante de la entrada principal de la nave, de él salió Amy con velocidad al vislumbrar al grupo acercarse.
-¡Alex!, ¿cómo estás, cielo? –Preguntó mientras lo abrazaba y escudriñaba su rostro entre lágrimas, volviendo a abrazarlo tras verle asentir.
-Venga, tenemos que irnos ¡Subid al coche! –Dijo Leon mientras empujaba con cuidado a la enfermera y al niño, que le obedecieron con velocidad mientras un par de hombres salían de la nave, comenzando con los tiros de nuevo.
Jake aceleró todo lo que pudo saliendo de aquel polígono industrial mientras esquivaba los disparos con el vehículo, y el resto del equipo en el interior se preocupaba por las heridas que habían recibido.
-La bala ha atravesado limpiamente, Helena. No te preocupes, te vas a recuperar. –Decía Amy a la par que le hacía un torniquete a la castaña, dándole después la mano a Hunnigan para tranquilizarla mientras la sonreía y le decía que estuviese pendiente del tiempo.
Acto seguido la morena miró a Sherry, quien se quitó el chaleco comentando que estaba bien y sólo necesitaba tiempo para sanar por completo de la herida de su pierna, que apenas sangraba ya. Entonces Amy volvió junto con Leon y su hijo, vislumbrando que su marido tenía serios problemas para quitarse el chaleco antibalas por culpa de su hombro herido y sangrante de nuevo.
-Déjame a mí, Leon. –Comentó ocupándose de la situación para después recoger las vendas limpias y presionar el hombro del rubio.
-Estoy bien, Amy. Sólo se ha abierto la herida ¿Estás bien? –Preguntó con cariño mientras acariciaba el rostro de la morena, besándola después castamente. Acto seguido posó la vista en su hijo. -¿Alex, has visto a alguien o has oído algo para saber quién ha ordenado esto? Es importante cualquier detalle, aunque creas que no tiene importancia.
-Ese hombre, el del vídeo, habló una vez con alguien que parecía mandar. Era una mujer, se despidió llamándola señora.
-Bien, hijo. Ya sabemos algo muy importante. La manzana podrida del cesto gubernamental es una mujer, ahora el círculo se ha cerrado bastante.
El rubio sonrió al niño mientras le revolvía el cabello, pero dentro sintió una tremenda agitación ante aquella revelación. Sólo había cinco mujeres en laalta esfera el gobierno estadounidense, y no se le ocurría quién podría estar detrás con tal malicia y astucia. Sólo rogaba a los cielos porque no fuese ninguna de las dos mujeres que conocía bien y tanto le habían apoyado, porque si no, sentiría un dolor tan inmenso ante tal traición y ceguera que no sabría cómo aguantar el golpe.
Muuuchas gracias a todo aquel que pase por aquí leyendo esto!
