Traducción autorizada por CrissColferL0ve.
Nada me pertenece. Muy bien. ¡Fiu!
Capítulo 14:
Kurt miró por el autobús, a la última fila y vio a Blaine sentado ahí mirando por la ventana. Todos los demás estaban celebrando que ganaron las Seleccionales. Estaban cantando, riendo y bebiendo esa horrible sidra que el señor Schue había traído. Blaine estaba sentado solo atrás.
―Kurt, ¿a dónde vas? ―Mercedes preguntó en cuanto Kurt comenzó a ponerse de pie.
―Pensaba en ver si Blaine quería unírsenos ―se encogió de hombros.
―¿Por qué?
―Uhm, ¿debido a que es parte de este club y siempre está solo? ―Kurt dijo.
―¿Y qué?, déjalo ―Mercedes agitó una mano―. De todas maneras a nadie le importa Blaine Anderson.
A mí sí, Kurt pensó.
―No podemos simplemente dejarlo ahí, Mercedes ―Kurt negó con la cabeza―. Se ve muy solo. Además ―Kurt dijo―, no es tan malo.
Mercedes asumió una expresión de incredulidad, sus ojos oscuros y ensanchados, los labios entreabiertos.
―No es tan ma- ¡espera! ―la conmocionada expresión de Mercedes se convirtió en una de asombro y sonrió a sabiendas―. Él te gusta, ¿verdad?
Los ojos de Kurt brillaron por una fracción de segundo, y luego fingió sorpresa y actuó como si fuera la cosa más ridícula que había oído en toda su vida.
―¿Qué? ―dijo, alzando la voz―. ¡No! Eso - Mercedes. Eso es completamente ridículo. ¡A mí no me gusta Blaine Anderson!
―¡Sí, te gusta! ―Mercedes miró a Kurt con deleite y aplaudió―. ¡Kurt está e-na-mo-ra-do! ―Mercedes dijo cantarinamente.
―Esa sidra se te subió a la cabeza ―Kurt dijo, rodando los ojos, antes de volver a sentarse y negar con la cabeza.
Por dentro Kurt seguía cantando, luego de lo que pasó con Blaine en su taquilla. Sin embargo sabía que la felicidad no duraría mucho, ya que el estatus social de Blaine iba a ser ensuciado y su padre iba a hacer una escena, y él iba a decantar por eso, probablemente enojarse, y ¿quién sabe lo que eso le haría hacer? Pero por ahora, simplemente estaba feliz. Habían ganado las Seleccionales, Blaine había hecho algo que lo hizo feliz y de alguna manera, Kurt sentía que lo había elegido por encima de... bueno, algo, de cualquier manera.
Sabía que no era nada exclusivo y que iba a volver a Blaine robándole besos mientras Quinn no estuviera cerca y quizás a que hicieran algo sexual, y luego Blaine tendría pánico y diría que lo siente.
Tal vez eso lo desesperaba. Quizás eso lo hacía un incauto. No le importaba. Al menos no ahora mismo. Con el tiempo lo haría. Necesitaría hablar con Blaine, decirle que no podían seguirlo haciendo, que él tenía principios, pero por ahora simplemente lo haría. Ayudaría a Blaine a pasar por esto, ya que sabía exactamente lo que era lidiar con todo lo que Blaine estaba pasando y lo que muy pronto afrontaría. Sabía lo que era ser un paría social. Sabía lo que era lidiar con la sexualidad. Sabía lo que era tener miedo. Por lo tanto, ahora, simplemente estaría ahí para él.
―Hola.
Blaine miraba por la ventana y vio a Kurt caminando hacia él, tambaleándose un poco ya que el autobús se sacudía. Se sentó al lado de Blaine y lo miró.
―Hola ―Blaine respondió, con los ojos yendo a la muñeca de Kurt, porque le gustaba saber que todavía estaba usando el brazalete.
―¿Por qué estás sentando aquí a solas?
Blaine le dio una mirada que decía '¿tienes que preguntarlo?' y Kurt frunció el ceño.
―Vamos ―dijo, tirando ligeramente la manga de la chaqueta de Blaine―. Ven a sentarte con nosotros. Está bien. Eres parte de este equipo, Blaine.
Blaine exhaló y volvió la vista a lo que sucedía fuera de la ventana. También había sido parte de otro equipo, hace apenas unas horas. Ahora parecía que todo se había ido, que todo estaba desmoronándose.
―Mira ―Kurt dijo, volviéndose a sentarse junto a Blaine―. Sé que estás preocupado por lo que va a pasar con todo, pero mejorará, independientemente de lo que suceda.
―Lo dudo ―Blaine murmuró, todavía mirando afuera. Nada estaba pasando ahí.
―Eso es porque eres muy negativo todo el tiempo ―Kurt le dijo―. Aunque, en serio. Las cosas nunca son tan malas como pensamos, Blaine. Confía en mí, hubo momentos en los que pensé era el fin del mundo. Como cuando mi papá estuvo en el hospital. Pensé que eso era todo y no sé lo que habría hecho si lo hubiera perdido. No era como si mi vida fuera todo rayos de sol y arcoíris tan cual, pero mejoró. Las cosas siempre mejoran, con el tiempo.
Blaine se sintió como un imbécil no por primera vez en presencia de Kurt. Cuando Kurt le contaba sobre su padre y las cosas que había pasado, le hacía sentir que tenía menores problemas en comparación. Tanto como le contaba Kurt.
―Ningún problemas es menos que otro, Blaine ―Kurt respondió―. Si algo te está molestando y afecta tu vida diaria, entonces es un problema, tan simple como eso. Tan sólo porque alguien tenga un problema más grande que tú, no significa que el tuyo no importe. Si algo te está molestando y te preocupa, entonces es válido hablar de ello, ¿sabes?
Blaine asintió, pensando que entendió.
―A parte ―Kurt dijo y Blaine pensó que la voz le sonó un poco irregular mientras hablaba―, te ayudaré de cualquier manera que pueda. Yo - bueno, lo que quiero decir es que no tienes que afrontarlo solo.
―Gracias, pero, uhm ―Blaine miró al frente del autobús―. ¿Podemos hablar de esto más tarde?
―Claro ―Kurt asintió.
Blaine asintió, agradecidamente. Ahora mismo no quería hablarlo. Necesitaba estar a solas con Kurt cuando hablaban de sus problemas personales. El autobús estaba demasiado lleno para su gusto.
―Entonces, ¿vas a venir a sentarte con nosotros? ―Kurt preguntó, sonriendo y Blaine volvió a fruncir el ceño, porque cuando Kurt sonreía, le hacía querer hacer las cosas. Querer decir sí a todo lo que él quisiera que hiciera.
Sin embargo, dijo―. No lo creo.
―¡Oh, vamos! ―Kurt dijo―. ¡Tenemos sidra!
―Oh, caramba ―Blaine bromeó―. Sí que son salvajes.
Kurt le dio un codazo juguetonamente y Blaine sonrió más. Le gustaba cuando tenían pequeños momentos como este. Le hacían sentir como si no todo estuviera perdido.
―Pero, en serio, vuelve ―Blaine dijo―. Mercedes sigue mirando para asegurarse de que no he sacado un granizado mágicamente de mi bolsillo y te lo he vaciado en tu perfecto peinado.
Era verdad. Ella miraba cada pocos segundos, tomando un poco del vaso de plástico, con la cabeza ladeada y los ojos entrecerrados. Blaine tenía el impulso de agitar la mano, o deshacerse de ella, pero no pensó que lo favoreciera.
―Ella cree que me gustas ―Kurt dijo, mirando en dirección a Mercedes.
―Oh, lo cree, ¿verdad? ―Blaine sonrió de lado―. ¿Y qué le dijiste?
―Le dije que la sidra se le subió a la cabeza ―Kurt rio.
―Sí, toda esa efervescencia puede volverte loco ―Blaine bromeó.
―Totalmente ―Kurt sonrió―. Vamos, ven a sentarte con nosotros, Blaine. Será divertido.
Blaine levantó la mirada y vio a Sam Evans cantando el tema de Pokémon. Brittany tenía pajillas en las fosa nasales. Finn Hudson estaba intentando balancear una pajilla sobre la nariz. Blaine apartó la vista, negando con la cabeza.
―Sí, se ve muy divertido ―dijo, sin faltar el sarcasmo y Kurt le volvió a dar otro codazo.
―¿Por favor?
―No, Kurt.
―Vamos ―Kurt pidió―. Quiero que vengas. Hazlo por mí.
Entonces Blaine lo miró, porque si de verdad Kurt quería que fuera, probablemente iría. Le agradaba la idea de ser querido por sí mismo. Otras personas lo querían por su estatus, por ejemplo, Quinn. Con Kurt, no era así.
―Bien ―Blaine suspiró y Kurt aplaudió como diciendo '¡oh, estupendo!' y Blaine rodó los ojos, afectivamente―. Aunque, con una condición.
La sonrisa de Kurt desapareció y los ojos se entrecerraron, estudiando a Blaine.
―¿Qué?
―Más tarde vendrás conmigo al campo ―Blaine sentenció―. No quiero ir a casa esta noche y en realidad no quiero estar solo.
Odió admitir esa última parte, pero con Kurt, no era tan malo. No creía que Kurt lo juzgaría, o al menos no por esas razones.
―Trato ―Kurt dijo, casi al instante―. Ahora, ven. Pon esa sonrisa ganadora y sintoniza al Blaine Anderson que conozco y amo.
Kurt se puso de pie y fue en dirección al frente del autobús, obviamente esperando que Blaine lo siguiera, pero Blaine permaneció quieto en el asiento por un par de segundos, con los ojos muy abiertos y la quijada colgando, ya que Kurt había dicho indirectamente que lo amaba.
―Acabamos-hemos tenido sexo en un campo ―Kurt dijo, incrédulamente―. Oh Dios. Hemos tenido sexo en un campo.
―Normalmente, soy yo el que pierde los estribos ―Blaine dijo, mirando al cielo―. Esto es un cambio agradable.
―No estoy perdiendo los estribos por la misma razón que tú ―Kurt dijo, sintiendo un ligero mareo―. En realidad, ni siquiera estoy perdiendo los estribos.
―Sí, los pierdes ―Blaine dijo, rodando sobre su estómago y levantándose con los codos. Le sonrió a Kurt que estaba mirando al cielo con ojos ensanchados.
Estaban sobre esa manta que Blaine había llevado consigo la última vez y ahora, también había traído una segunda manta, que estaba encima de ellos. Kurt no tenía idea de cómo había sucedido. Habían estado recostados ahí, observando las estrellas, justo como antes. Luego de repente se estuvieron besando y entonces la ropa comenzó a caer y Kurt ni siquiera pensó en objetar por hacerlo en medio de un bendito campo, porque Blaine se veía demasiado apuesto a la luz de la luna y si hubiera dicho que lo no quería, habría estado mintiendo.
―No es así.
―Pruébalo ―Blaine susurró y entonces se movió se cernió sobre Kurt, que simplemente lo miró, aturdido.
―¿Qué est-?
Blaine lo estaba besando de nuevo y Kurt pensó en apartarlo para que pudieran hablar, y quejarse un poco acerca de estar desnudo en un campo y haber tenido sexo con Blaine sin alguna protección, pero entonces Blaine estuvo profundizando el beso y los dedos le estaban acariciando el brazo, frotando pequeños círculos de un lado a otro, lo toque enviaba ligeros estremecimientos por la piel de Kurt, y se rindió con un suspiro, y correspondió al beso de Blaine.
Cuando se apartaron, Blaine le sonrió entre dientes a Kurt, los ojos de un oscuro dorado a la luz de las estrellas.
―Tienes razón, no estás perdiendo los estribos ―dijo, luego se echó junto a Kurt, los brazos tocándose. Blaine suspiró―. Tan sólo no quiero que esta noche termine.
Kurt pudo haberlo analizado románticamente, lo que habría sido 'no quiero que esta noche termine porque quiero pasar cada minuto a tu lado y eso no puede pasar cuando estamos en público', pero estaba bastante seguro de que no era a lo que Blaine se refería. Estaba muy seguro de que quiso decir 'no quiero que esta noche termine porque mañana puede que sea marginado y esté sin amigos ni novia, y tendré que lidiar con mi furioso padre'.
Kurt suspiró―. Bueno, no importa lo que pase, todavía nos tienes, al club Glee ―Kurt le dijo, luego inclinó la cabeza para mirar a Blaine―. Y… todavía me tendrás a mí.
Blaine giró la cabeza poco a poco para mirar a Kurt.
―Aunque, ¿por cuánto tiempo?
―¿Qué?
―¿Por cuánto tiempo te seguiré teniendo?
Kurt supo a lo que se refería. Kurt no se iba a quedar como el... el amante para siempre.
―Siempre seré alguien a quien puedes recurrir ―Kurt le aseguró―. No importa la situación.
Blaine asintió, luego volvió a suspirar.
―Si las cosas fueran diferentes, sabes que yo... ―Blaine se quedó sin palabras, dejando a Kurt mirándolo expectante. Era claro que no iba a terminar esa oración.
―Todavía no piensas que eres gay, ¿verdad?
Blaine se tensó, Kurt lo sintió ponerse rígido junto a él. No dijo nada, lo que Kurt pensó era una mejora de la negación instantánea.
―Blaine, acabamos de tener sexo en un campo ―Kurt volvió a decir, tanto como un recordatorio de lo loco que fue y para recordarle a Blaine que los chicos heterosexuales en realidad no van teniendo sexo en campos con otros chicos.
―Lo sé ―Blaine dijo, en voz baja―. ¿Qué tanto te duele en este momento?
Entonces Kurt se rio un poco, ya que le dolía mucho. Blaine había insistido en ser el activo y obviamente no habían planeado que sucediera, por lo que no tuvieron condones, lubricante ni nada de lo que haría la intrusión más fácil (además de saliva, pero eso le daba calosfríos a Kurt por todas partes cada vez que lo pensaba). Entonces, sí, Kurt se estaba sintiendo muy sensible e incómodo, y no se quería mover. Jamás.
―Puede que tenga que permanecer en esta posición para siempre ―fue la respuesta de Kurt y Blaine dijo, con el cuerpo temblando al reírse junto al de Kurt.
―Entonces, todas las veces que necesite acudir a ti con todos mis problemas, ¿tendré que venir a encontrarte aquí?
Kurt le dio un codazo a Blaine. Parecía estar haciendo eso demasiado últimamente.
―Muy gracioso, Anderson ―Kurt bromeó.
―Será como en 'Pocahontas' ―Blaine continuó, sonriendo alegremente, parte de luz lunar por su rostro―. Cuando va con su abuela por consejos. Pero la abuela es un árbol.
Kurt farfulló e intentó sentarse, pero terminó cayendo de espaldas, quejándose, porque todo le dolía.
―Calma, Abuela Sauce ―Blaine dijo, riéndose. A Kurt le gustaba cuando reía, incluso si era a causa de él―. Muévete más rápido y te lastimarás más.
―¿Y de quién es la culpa? ―Kurt sonrió con suficiencia.
―Mía ―Blaine rio―. Pero ni una vez te escuché rehusarte.
Como si lo fuera a hacer.
―Dos años ―Kurt espiró, riendo a medias―. ¿Cómo es posible que Quinn se las arregló para aguantarlo contigo por dos años?
Blaine dio un codazo a Kurt esta vez y dijo―. Bueno, obviamente no soy así con Quinn. Es difícil hablar con Quinn. No escucha la mayoría del tiempo. Y puede dar miedo. Así que, ella es tranquila, reservada, genial, 'no habla a menos que seas' Blaine.
Kurt pensó que Quinn debía estar loca. Ella lo tenía a él y lo trataba de esa manera. Para ser justos, Blaine no la trataba exactamente como una reina, pero ella al menos podía fingir que le importaba un carajo. Blaine parecía fingir que le importaba, al menos en público.
―Para que conste ―Kurt comenzó, sonriéndole de lado a Blaine―, yo creo que este Blaine es más genial que el otro Blaine.
―Es muy amable de tu parte ―Blaine rio, pero no con el corazón―. Nadie más lo piensa.
―¿Cómo lo sabes si nunca le muestras este lado a nadie? ―Kurt inquirió y Blaine de inmediato negó con la cabeza.
―Ya sé cómo son ellos.
―¿Qué sabes, Blaine? ―Kurt sonrió, tristemente―. Nada de eso, la popularidad y toda esa mierda, nada de eso va a importar en unos años. Como yo lo veo, bien podrías haber sido tú mismo desde el principio, porque si te pones a fingir demasiado, ya no conocerás otra manera de ser y entonces con el tiempo, toda tu vida será una mentira, ¿sabes?
―Lo sé ―Blaine dijo, con una voz muy baja.
―No creo que lo sepas ―Kurt suspiró, tristemente. Si Blaine de verdad lo sabía, haría algo al respecto, pero quizás en algún momento lo entendería. De cualquier manera Kurt lo esperaba. Blaine se vio incómodo y permaneció en silencio por bastante tiempo, por lo que Kurt cambió de tema―. No puedo creer que estemos desnudo en un campo. Está asqueroso aquí y no me he humectado o -
―Estoy seguro de que sobrevivirás una noche, Kurt, ―Blaine rio―. Ahora deja de quejarte, toma mi mano y observemos las estrellas, porque esta puede ser la última noche de felicidad que tenga en toda mi vida.
Blaine deslizó su mano en la de Kurt y le dio un gentil apretón, como si tan sólo quisiera a alguien para darle un poco de tranquilidad. Kurt podía hacerlo.
―Volverás a sonreír, Blaine ―Kurt le dijo, girando la cabeza para ver a Blaine directo a esos ojos color miel.
―No, no sonreiré ―Blaine dijo y Kurt pudo ver el dolor en esos ojos. No estaba seguro si había límites ahora que habían estado tan íntimos, y tan sólo quería moverse y abrazarlo. No lo hizo.
―Sí, sonreirás ―Kurt dijo, firmemente―. Me aseguraré de ello.
Blaine caminó por los pasillos, con la cabeza inclinada, deseando no tener que hacer esto. Él y Kurt habían separados caminos al girar la esquina e incluso si Kurt se lo aseguró una y otra vez, simplemente no sentía que todo fuera a ir como esperaba.
Dio la vuelta en la esquina donde estaban las taquillas y al instante sintió las miradas sobre sí. Levantó la cabeza e intentó verse orgulloso, porque él era Blaine Anderson y era mejor que todos ellos. Incluso si en realidad no se lo creía, esperaba que esa fuera la vibra que estaba dando.
―¡Blaine!
Blaine respiró profundo y se giró para ver a Quinn corriendo hacia él. Estaba jodido.
―¡Tú, imbécil!
Blaine rodó los ojos. Estaba cansado. No quería lidiar con esto. A veces, cuando Quinn se comportaba de esta manera, quería gritarle que la estaba engañando, tan sólo para ver el dolor en sus ojos, pero siempre pensó que era mejor que ella.
―¡Te llamé, casi doscientas veces! ―Quinn declaró para que todos escucharan una vez que lo alcanzó―. ¡No puedo creer que hicieras eso, Blaine! ¿Sabes lo que la gente anda diciendo?
―No ―Blaine dijo, cansadamente―. Pero puedo imaginarlo.
―No ―Quinn dijo, enojada―. No puedes imaginarlo. ¡Dicen que te estás volviendo un nerd!
Blaine comenzó a alejarse de ella, pero fue seguido, muy a su pesar.
―Hay peores cosas por las que ser acusado que ser nerd, Quinn ―Blaine le informó.
―Sí, eso es verdad, Blaine, porque, ¿sabes que otros rumores andan rondando? Y, Dios, espero que sólo sea un rumor. De hecho, estoy segura de que sólo es un rumor, ¡porque mi novio no haría algo como volverse gay por mi causa! ―Quinn gritó. El corazón de Blaine se detuvo, pero continuó el camino, haciéndose el tonto―. Karofsky está diciendo que te acuestas con un chico gay.
―¿Y le prestas atención a lo que Karofsky dice porque...?
―Porque últimamente estás actuando extraño, Blaine, no puedes negarlo ―Quinn lo pegó el brazo e hizo el gesto de que la siguiera al interior de un salón vació. La siguió porque de todos modos ella lo seguiría y preferiría hacerlo en privado más que en un pasillo lleno de estudiantes cotillas, sin mencionar a los profesores.
―Entonces, dime ―Quinn dijo, una vez que estuvieron dentro―. ¿Por qué lo hiciste?
Blaine suspiró y se sentó sobre la mesa. Bajó la mirada a sus pies.
―Me gusta cantar ―se encogió de hombros.
―Oh, Dios ―Quinn dijo, llevándose las manos a la cabeza afligida―. ¡Entonces eres gay!
―Cielos, Quinn ―Blaine gruñó―. Cantar no te hace gay. Yo no soy gay.
Mantuvo la mirada baja, porque ya no estaba seguro de que eso fuera completamente cierto. Quizá fuera el momento de averiguarlo pronto. Se lo pensaría.
―Entonces, ¿por qué?
―Porque necesitaban un doceavo miembro ―Blaine le dijo―. Mira, me gustar hacerlo y me necesitaban, por eso fui, ¿de acuerdo? No sé por qué estás hacienda un escándalo de esto.
Ahora Quinn se veía trastornada, con los ojos muy abiertos, las cejas arqueadas exageradamente y los labios entreabiertos.
―Uhm, ¡quizás porque todo el mundo está hablando de ti! ―Quinn le dijo y Blaine volvió a rodar los ojos. Eso le recordaba a lo que Kurt había dicho, sobre que nada de esto importaba en el mundo real, en el futuro, fuera de este pueblo. Obviamente el mundo entero no estaba hablando de un chico abandonando un partido de futbol por una competición coral.
―Lo superarán ―se encogió de hombros, pero en realidad no lo creía.
―¿Y qué con Karofsky? ―Quinn preguntó y Blaine deseó que simplemente se olvidara de eso―. ¿De dónde sacaría una historia así?
Blaine suspiró. Respiró un par de veces, luego levantó la vista a su novia. Lo estaba cuestionando con la mirada.
―Mira, así está la cosa. Sabes que me pusieron con un chico nuevo en inglés, ¿verdad? ¿La clase de la Srta. Flynn? ―Quinn asintió―. Entonces, resulta que este chico - Kurt - es gay. También está en Glee, por lo que Karofsky, que de repente me odia por alguna razón, inventó ese cuento de que estoy teniendo sexo con él - Hummel.
―¿Hummel?
La miró boquiabierto por un minuto. ¿Lo estaba escuchando?
―Sí, Hummel. Kurt Hummel. Ese es el chico con el que me emparejaron.
―¿Y Karofsky simplemente te odia de repente?
―Sí, no tengo idea del por qué, ¿bien? Quizás es porque me uní a Glee, no lo sé, pero me atacó el otro día. ¿Recuerdas?
Quinn asintió lentamente, claramente creyéndole―. Entonces, ¿qué vas a hacer?
―Le voy a romper las piernas ―Blaine dijo. No tenía intención de realmente romperle las piernas a Karofsky, de hecho ni algún otro hueso, pero definitivamente lo iba a confrontar y tener una pequeña conversación con él acerca del incidente en armario del conserje.
―Muy bien ―Quinn dijo, viéndose más calmada―. Bueno, creo que si solamente es un rumor, estaremos bien. Aunque, todo lo de irte del partido, no lo sé. Fue una acción muy tonta, Blaine.
―¿Por qué siempre soy el tonto?
―Nunca dije eso ―Quinn señaló―. Pero ahora no ayuda a tu reputación, ¿verdad? ¡Quizás estará bien! ¡Tal vez si te peleas con Karofsky, tu reputación mejore! Los ojos morados son sensuales, Blaine, puedes dejarle pegarte un par de veces. ¡Entonces las personas comenzarán a verte de nuevo como mi genial y popular novio!
―Espera ―Blaine dijo, frunciendo las cejas―. ¿Quieres que salga lastimado, tan sólo para que no te haga ver mal?
―Admítelo, cariño, eso ayudaría ―Quinn dijo, con las manos en la cadera.
―En realidad, Quinn, no creo que quiera continuar con esta conversación ―Blaine dijo, poniéndose de pie―. De hecho, tampoco creo que quiera continuar con esta relación.
No era que Blaine hubiera definido lo que él y Quinn tenían como una relación.
―Blaine -
―Ambos sabemos la razón por la estuvimos junto en primer lugar, por lo que no hay -
―Si terminas conmigo, ¿sabes lo que las personas van a decir? ―Quinn dijo―. Pensarán que esos rumores son verdad, Blaine. Sumarán dos más dos y llegaran a la conclusión de que eres un maricón. A parte de eso, no creo que puedas permitirte dejarme. Estás en la cuerda floja, Blaine. El que yo sea tu novia va a ayudar a regresarte a la cima. ¿Qué tal si piensas en eso antes de que decidas no querer 'continuar esta relación'?
Ella tenía razón. Blaine se dejó caer de nuevo sobre la mesa e inhaló profundamente. Todo lo que dijo, por una vez en su pequeña vida perfecta, estaba en el blanco.
―Bien ―dijo, al fin―. Muy bien. Tienes lo que querías, ahora, ¿puedo ir por mis libros?
Quinn sonrió, satisfecha y se inclinó para darle un pequeño beso en la mejilla.
―Bien ―dijo, una vez que retrocedió un paso―. Te veré en clase, ¿de acuerdo, cariño? ¡Todo este desastre se habrá acabado y olvidado muy pronto, ya lo verás!
Y con eso, se dio la vuelta y se fue, balanceando las caderas. Blaine se quedó ahí otro minuto. Cerró los ojos y pensó en lo peor que pudo ser. Por un lado, estaba decepcionado de que Quinn no hubiera terminado las cosas. Por supuesto, había tenido la oportunidad, pero tenía que salvar la reputación. Eso era todo lo que él tenía. Bueno, también tenía a Kurt, pero estaba seguro que él se hartaría del acuerdo tarde o temprano. A la larga, esto era lo mejor.
BIP BIP.
Blaine buscó en su bolsillo y sacó el vibrante teléfono.
1 NUEVO MENSAJE DE: KURT.
Karofsky ya lo sabe.
―Bueno, miren que tenemos aquí.
Kurt reconoció la voz inmediatamente detrás de sí. Se dio la vuelta, justo mientras las largas manos de Karofsky bajaban sobre sus hombros. Intentó apartarlo, pero era demasiado fuerte. Empujó a Kurt dentro de un salón vacío y cerró la puerta tras ellos.
El corazón de Kurt estaba martillándole en el pecho. No estaba seguro de lo que Karofsky era capaz de hacer y en realidad no quería averiguarlo.
―Karofsky, ¿qué quieres? ―preguntó, esperando no sonar tan temeroso.
―Te vi, sabes ―Karofsky rugió. Se veía enojado, realmente enojado―, ayer.
―¿Me viste ayer? ―Kurt preguntó, confundido―. Bueno, eso es probablemente porque voy a esta escuela. Buena vista.
Kurt maldijo su gran boca. Lo último que necesitaba era provocarlo.
―No ―Karofsky dijo, acercándose. Kurt retrocedió un paso―. Me refiero a que, te vi. A ti y a Anderson intercambiando saliva en las taquillas.
Kurt se paralizó. Su pensamiento inicial fue que Blaine fue degradado y se sintió horrible. Sabía que en realidad no era culpa suya, pero no podía evitar sentirse mal.
―Karofsky, Blaine Anderson tiene una relación con Quinn Fabray ―Kurt dijo, ya que no dolía intentarlo―. Él no es gay. No sé lo que crees haber visto, pero -
―Déjate de mentiras, Hummel, sé lo que vi y escuché ―Karofsky le dijo.
―¡F-Fue un error! ―Kurt dijo, rápidamente―. Yo lo besé. Él no se lo esperaba, simplemente sucedió. Él me dijo que no le gustaban los chicos y así lo dejamos. En serio.
―¿Esperas que crea esa mentira? ―Karofsky dijo, riendo cruelmente―. Estuve ahí desde el segundo en que Anderson dijo que le gustaban tus jodidos bracitos de chica.
Oh, entonces eso era diferente. Estaban oficialmente arruinados.
―Entonces, ¿qué vas a hacer, Karofsky? ―Kurt dijo, sacando valor de la nada―. Tú y yo sabemos lo que me hiciste en ese armario y aunque no te voy a exponer ante todos en McKinley High, no puedo prometerte que Blaine no lo hará. Así que, ¿qué vas a hacer?
Karofsky se vio un poco desconcertado.
―¿Por qué él?
―¿Qué? ―Kurt preguntó, arrugando la nariz.
―Me escuchaste ―Karofsky dijo, en voz baja, con los ojos hacia el suelo―. ¿Por qué él?
Kurt estuvo en silencio por un momento. No tenía idea de lo que estaba hablando.
―¿Por qué quién?
―¿Por qué Blaine Anderson? ―Karofsky dijo, alzando la voz―. ¿Por qué no yo?
Kurt se congeló. Las cosas se habían puesto de repente muy, muy extrañas. Casi podía sentir el hielo en la habitación. No dijo nada, pero Karofsky continuó, con el rostro retorcido de furia.
―No lo entiendo ―dijo―. Te hizo lo mismo que yo, sin embargo cuando te besé, gritaste como si te hubiera puesto un cuchillo en la garganta. Pero cuando él te besó - cuando Anderson te besó - tú le correspondiste. ¡Colocaste tus jodidos bracitos de chica alrededor de él y le correspondiste el beso!
―Blaine no es nada como tú.
La cabeza de Karofsky se levantó y un millón de emociones le pasaron por el rostro: Furia, temor, dolor, más furia. Kurt sintió pena por él, después recordó que en realidad era un completo imbécil, mucho peor que Blaine. Él le había hecho cosas que Blaine nunca hizo, también había dicho cosas. Karofsky estaba obviamente teniendo problemas de sexualidad y sí, Kurt sabía lo que era eso, per había mejores maneras de lidiar con ello que golpeando chicos.
―Blaine no hace esas cosas porque quiera. Las hace porque piensa que debe hacerlas. He visto el placer que te da herir a otros, Karofsky. He visto tu rostro. Él no es así ―Kurt dijo, firmemente.
―Apenas lo conoces -
―En realidad, probablemente podría decir que lo conozco mejor que algunos de ustedes, que se supone son sus 'amigos' ―Kurt dijo, haciendo comillas en el aire con los dedos―. Lo has conocido toda tu vida, yo por poco más de tres meses. Estoy bastante seguro de que no tienes ni idea de quién es él realmente.
―Que se joda ―Karofsky escupió―. Oh, espera, ya lo has jodido.
Kurt no dijo nada. Entonces Karofsky se vio impactado, como si no hubiera creído sus propias palabras hasta que Kurt se había parado ahí y no las negó.
―¿Lo jodiste?
―Eso ―Kurt dijo, caminando hacia la puerta―, no es tu incumbencia. Antes de que vayas por ahí contándole a todos de nosotros, probablemente deberías pensar. Blaine no se va a sentar y dejarte decir esas cosas acerca de él, sin importar si son verdad o no y yo no podré detenerlo. Si lo haces y él les cuenta a todos lo que sucedió en el armario del conserje y luego las personas me preguntan si es verdad, no voy a ser capaz de decir que no, ¿verdad?
Karofsky lo miró con la boca abierta.
―Exactamente ―Kurt sonrió y salió por la puerta.
Se fue por el pasillo y giró en la esquina antes de sacar su teléfono del bolso, con las manos temblando. Escribió un rápido mensaje y lo envió.
Karofsky ya lo sabe.
―Esta es una intervención, Blaine.
―¿Una qué? ―Blaine preguntó, mirando a Puck y a otros seis chicos del equipo de futbol parados alrededor de él frente a su taquilla.
―Una intervención ―Puck repitió en un tono que decía '¡duh!'.
―Uhm, eso no tiene sentido -
―Sí, tiene sentido ―Azimio dijo, junto a Puck. Blaine notó que Karofsky no estaba presente. Mucho mejor.
―De acuerdo ―Blaine dijo, lentamente.
―Quinn nos contó por qué fuiste a Glee ―Puck dijo y Blaine asintió―. Además nos dijo que en realidad no te estás acostando con Hummel.
Blaine volvió a asentir―. No lo hago.
―Veras, Karofsky nos dio algunas buenas razones para creer lo que estaba diciendo ―Puck continuó y el corazón Blaine se aceleró. Tan sólo quería huir y nunca regresar. Quizás incluso llevarse a Kurt con él―. Entonces, te lo vamos a preguntar para aclararlo. ¿Eres gay?
Blaine farfulló, esperando que fuera convincente.
―¿Qué? ―dijo, en sorpresa―. ¡No! Estoy con Quinn, ¿cómo podría ser gay?
―¿Estás seguro?
―Afirmativo.
Casi podía sentir al mundo entero riéndose de él. Obviamente, nadie más lo sabía, pero si lo supieran…
―Muy bien ―Puck dijo―. Bien, tan sólo para que la gente no piense que somos presa fácil, vamos a pedirte amablemente que no te sientes con nosotros en el almuerzo hasta después de las vacaciones de invierno.
Blaine dejó a su boca abrirse de golpe. No podían ir en serio.
―¿Qué, en serio?
―Sí ―Puck se encogió de hombros―. Es buena lógica.
―Eso es lo más estúpido que he escuchado, Puckerman ―Blaine negó con la cabeza. Se sintió mareado y cansado, y quería irse a casa para dormir, pero sabía que no era tan simple. Ir a casa significaba encarar a su papá, lo que no sería lindo.
―Mira, Anderson ―Puck dijo, acercándose y alejando a Blaine de los otros―. Blaine. Tú eres mi hermano, ¿cierto?
Blaine asintió. Eso suponía.
―Correcto y, tú y yo, somos los numero uno de este lugar. Lo estropeaste y yo soy todo perdón y eso. De todas maneras ganamos el juego, no hay daño, no hay falta, ¿correcto? Entonces, ahora no puedo arriesgarme a dañar también mi reputación, ¿correcto? Así que, si nos tomamos un poco de tiempo fuera, nada puede salir mal. Después de las vacaciones de invierno, simplemente vuelves a ser mi viejo hermano, ¿correcto? Todos habrán olvidado este pequeño percance y volverás a estar en la cima. Simple.
Entonces Blaine se dio cuenta de tres cosas. Uno, Puck tenía la peor lógica de cualquiera que hubiera conocido en su vida. Dos, Puck decía la palabra 'correcto' demasiadas veces y tres, tan tonta como pudiera parecer la lógica de Puck, tenía un punto. Esa era la manera en que las cosas funcionaban aquí y mañana era el último día antes de las vacaciones de invierno. Podía lidiar con ello.
Asintió―. De acuerdo.
―Bien ―Puck sonrió―. Entonces, tan sólo ve con esos perdedores de Glee por el último par de días y luego en Año Nuevo, regresas a donde perteneces. Todo saldrá bien.
Eso esperaba Blaine, de verdad, de verdad eso era lo que esperaba.
―Oh y para que conste ―Puck dijo―. No pienso que seas gay, colega.
Blaine le dio una débil sonrisa, antes de dirigirse en dirección opuesta a su siguiente clase.
Él tampoco había pensado que fuera gay por mucho tiempo, pero ahora, simplemente no lo sabía.
―¡Kurt Hummel! ―Rachel Berry dijo sentándose junto a él en el almuerzo. Mercedes se sentó al otro lado y ambas estaban sonriendo como locas.
―Uhm, ¿hola? ―Kurt dijo.
―¿Es verdad? ¿Blaine Anderson es gay? ―Rachel preguntó, emocionadamente.
―No, Rachel, él no es gay. Tiene una relación con Quinn Fabray, ¿recuerdas?
―Eso no dice nada ―Mercedes negó con la cabeza.
―Mira, Dave Karofsky hizo el rumor, ¿de acuerdo? Tan sólo porque Blaine Anderson están en Glee, piensa que es gay y ya que soy único otro gay en esta escuela y estoy en el club Glee, sin mencionar el hecho de que la señorita Flynn nos emparejó en Inglés, Karofsky decidió meterme en su jueguito y decir que nosotros estamos teniendo algún tipo de aventura amorosa ilícita.
Kurt se dio una palmada mental en la espalda. Eso fue súper convincente, incluso si lo decía él mismo.
―¿Eso es todo? ―Mercedes preguntó, viéndose decepcionada.
―Sí, lamento decepcionarte, pero mi vida no es tan emocionante ―Kurt le dijo, con una sonrisa.
―Qué pena ―Rachel dijo, abriendo su lonchera. Tenía la imagen de una bailarina―. Harían la pareja más bonita.
Kurt sonrió por lo bajo a su almuerzo, esperando que nadie viera. Quizás harían una bonita pareja. Quizás eran una bonita pareja. Tal vez nunca lo averiguaría.
Blaine empujó la puerta de los vestidores y entró, buscando a Karofsky. Sabía que estaría aquí. Siempre era el último en irse después de gimnasia. Kurt le había escrito a Blaine exactamente lo que había ocurrido y lo que había sido dicho, y Blaine se sentía algo orgulloso de Kurt por hacer lo que estaba haciendo. Ahora, necesitaba establecer las reglas con Karofsky.
―¡Karofsky! ―Blaine gritó mientras caminaba por las taquillas―. ¿Dónde estás, idiota?
Oyó el sonido metálico de la puerta de una taquilla abriéndose un poco lejos de él, por lo que lo siguió. Entonces lo vio, sentado en un banco, intentando atarse los cordones. Estaba sudado, el cabello pegado en al frente. También se veía realmente ruborizado.
―He escuchado que te gusta Kurt Hummel ―Blaine sonrió, apoyándose en una de las taquillas.
―No, no es verdad ―fue todo lo que Karofsky dijo. No había levantado la cabeza.
―Eso no es que le escuchado ―Blaine le dijo―. Las palabras exactas que me contaron dijiste son '¿por qué Blaine Anderson? ¿Por qué no yo?' Eso suena como que te gusta Kurt Hummel, Dave.
Cuando Kurt se lo había contado, a Blaine le había dado algo en la boca del estómago. No se dio cuenta de lo que era por uno minutos, pero entonces lo supo. Estaba celoso. Sabía que era hipócrita. Él estaba haciendo eso con Kurt y todavía estaba con Quinn, y aún hostigaba a Kurt de alguna manera, no tanto como antes, pero lo seguía haciendo, pero la idea de alguien más teniendo, o estando con Kurt, tocándolo y besándolo, y susurrándole al oído, lo enfermaba.
―No me gusta Kurt Hummel, ¿de acuerdo? ―Karofsky explotó furiosamente. Se levantó de golpe y golpeó con el puño una taquilla.
―Bien ―Blaine dijo―. Ahora qué vamos a hacer con lo crees que viste -
―No creo que vi algo, Anderson y Hummel todo pero no lo admites, así que deja de decirme que me lo imaginé.
―Estás terriblemente enojado para alguien que aclama no gustarle un chico ―Blaine dijo, viéndose pensativo―. ¿Seguro que no te molesta que anoche estuve con él?
Blaine no tenía idea de dónde estaba sacando las agallas para decir esto en voz alta. El corazón le latía demasiado rápido en su cavidad torácica y se sentía mareado, aturdido y como si fuera a desmayarse, pero quería hacer daño a Karofsky. Sabía que después Kut le frunciría le ceño por estar diciendo estas cosas. Sabía que le diría que necesitaba ser más cuidadoso, no provocarlo, pero a Blaine simplemente eso no le importaba ahora. Karofsky no lo iba a amenazar y salirse con la suya, y definitivamente no iba a gustarle el chico que él -
―Cállate, Anderson ―Karofsky dijo, sondo un poco falto de aliento―. ¡No me gusta Hummel!
―Entonces, ¿no te molesta que le quité la virginidad?
Para, Blaine, gritaba su mente. Para, o lo lamentarás.
Quizás lo lamentaría, pero lo valía, tan sólo para ver a Karofsky con gesto de dolor.
―Ya veo ―Blaine sonrió, dulcemente―. Me alegra que estés bien con esto, David. Ahora, ¿qué hacemos con esta información que tenemos? También tengo algo de información, ¿recuerdas?
Karofsky murmuró algo y Blaine se acercó.
―No escuché bien eso.
―¡Dije que no diría nada si tú tampoco dices nada! ¡Dios, Anderson! ¿Puedes lárgate y dejar que me termine de cambiar?
―¿Preocupado que vea a escondidas mientras te quitas los pantalones? ―Blaine preguntó, alegremente―. No te preocupes, Dave, no ere mi tipo. Me gustan los hombres con elegancia y estilo. Por ejemplo, Kurt Hummel - ¡oh! ¡Ups! Lo siento, no quería restregártelo. Ya me voy.
Blaine le guiñó un ojo, antes de salir. Se quedó parado en la puerta y apoyado contra la pared, calmándose con lo fresco de los ladrillos. Su corazón estaba acelerado y tenía la mente dándole vueltas, pero sonreía, porque se había divertido. Había observado Karofsky retorcerse y pretender que estaba completamente cómodo con su sexualidad con respecto a nadie más que Kurt, lo que sintió bastante bien.
Sabía que no duraría, pero podía sonreír sabiendo que lo hizo, aunque sea únicamente por poco tiempo.
―¿Qué quieres?
Kurt levantó la mirada cuando escuchó la voz de Santana. La vio sentada ahí mirando a alguien. Blaine.
Kurt lo miró, intentando averiguar por qué estaba parado en su mesa, viéndose incómodo. Apuesto, pero todavía incómodo.
―Uhm, ¿puedo - puedo sentarme con ustedes?
Kurt arqueó las cejas y vio a todos los demás hacer lo mismo. ¿De verdad los jugadores de lo habían marginado?
―¿Por qué querrías sentarte con nosotros? ―Rachel preguntó, en ese tono presumido―. No has hecho nada más que una miseria de nuestras vidas.
Kurt pensó en hablar, pero no creyó que eso ayudaría con los rumores que estaban circulando y por mucho que quisiera que Blaine simplemente admitiera ser gay y le dijera al mundo que estaban, digamos, juntos, sabía que Blaine no quería eso, por lo que necesitaba ayudarlo y hablar no ayudaría a Blaine a la larga.
Kurt vio a Mercedes mirándolo y en realidad no pudo decir lo que le estaba intentando decir. Se encogió de hombros y Mercedes rodó los ojos. Rachel seguía y seguía con las varias cosas que Blaine le había hecho a cada miembro del club Glee.
―Rachel, cállate ―Mercedes dijo y Rachel se giró para mirarla, los ojos abiertos en sorpresa―. Simplemente déjalo sentarse. Él nos ayudó cuando lo necesitamos en las Seleccionales, dale un respiro al chico.
Kurt miró boquiabierto a Mercedes y supo que ella estaba haciendo esto porque se le había metido la idea de que a Kurt le gustaba Blaine justo el día anterior y ahora más con esos rumores circulando, por lo que obviamente sumó dos más dos.
―Ven, Blaine, siéntate ―Mercedes dijo, haciéndose a un lado en el asiento, dejando espacio entre ella y Kurt. Kurt quería patearla, porque lo último que Blaine necesitaba era ser visto sentado junto al chico con el que se suponía se estaba acostando. Lo que era verdad, Kurt pensó, pero aun así. Ahora en realidad no tenía elección, ya que llamar la atención alertaría más a las personas.
―Está bien ―Blaine dijo―. No quiero intr-
―Blaine, siéntate ―Kurt dijo, rodando los ojos.
Blaine se sentó. Algunos minutos después todo el mundo había vuelto a comer y platicar, y nadie miraba siquiera en su dirección. Kurt observaba mientras Blaine abría un paquete de patatas y las sujetaba para ofrecerlas en la mesa. Sam, Brittany y Mercedes tomaron una. Le ofreció a Kurt, pero él negó con la cabeza.
―¿Qué tal tu día? ―Kurt preguntó, con los ojos en su emparedado.
―Bien ―Blaine dijo.
―Aunque, revelador.
―Me lo imaginaba peor.
―Te dije que no sería tan malo como anticipaste ―Kurt sonrió un poco.
―Supongo ―Blaine se encogió de hombros―. Acabo de hablar con Karofsky.
El corazón de Kurt se encogió. Eso no pudo ir bien. Blaine no parecía tener moretones ni cortes.
―Oh, ¿sí?
―Sí, acordó quedarse callado si yo lo hacía ―Blaine dijo, en voz baja.
―¿Lo amenazaste? ―Kurt preguntó, frunciendo el ceño.
―No exactamente ―Blaine le informó―. Aunque, puede que dijera algunas cosas que no debía.
Entonces Kurt se volteó para verlo―. ¿Por ejemplo?
―Hm - te lo diré después. No puedo decirlo aquí.
―Oh, Dios ―Kurt gruñó, porque si ni siquiera podía decirlo en un lugar con ruidosa multitud donde nadie escuchaba, tenía que ser malo―. Escríbeme. Ahora mismo.
Blaine suspiró y sacó el teléfono de su bolsillo. Comenzó a escribir. Unos minutos más tarde, Kurt sacó su teléfono y abrió el Nuevo mensaje.
Le dije que anoche estuvimos juntos. Y dije que te quité la virginidad.
Kurt rápidamente guardó su teléfono, por temor a que alguien lo viera. ¿Por qué Blaine haría algo así?
―¿Qué demonios? ―siseó.
―Me gusto verlo retorcerse ―Blaine sonrió un poco, luego dio un sorbo de una botella con agua―. Lo traes muy mal, Hummel ―Blaine sonriendo de lado.
―Ugh, cállate ―Kurt hizo una mueca.
―Así es ―Blaine dijo, seriamente―. No es que eso me alegre.
Kurt lo miró, calmado su corazón por una fracción de segundo. Cada vez que Blaine decía algo así de lindo, dejaba de respirar tan sólo por un momento y sentía mariposas en el estómago. Se preguntó si a Blaine alguna vez le pasaba eso a causa de él.
―¿En serio? ―Kurt espiró y Blaine asintió. Cerró la botella y la puso abajo.
―Además, puede que le haya dicho que me gustaban los hombres elegantes y con estilo, como tú.
―Blaine, ¿qué carajo? ―Kurt dijo, en voz baja―. ¡Pensé que todavía estabas en negación sobre de lo ser gay!
Kurt sintió el humor de Blaine cambiar, pero no le importó, porque esto era extraño. Un minuto, se mantenía firme de que no era gay, y al siguiente decía como le gustaban los hombres.
―Quería molestarlo ―Blaine se encogió de hombros.
―¿Funcionó?
―Sí, fue increíble ―Blaine sonrió satisfecho a su barra de chocolate y Kurt sonrió, porque era curioso que Blaine estuviera teniendo un muy mal día, y sin embargo algo tan pequeño como esto podía hacerlo feliz.
―¿Qué hay de los otros? ¿Puck, Quinn, y esos chicos? ―Kurt preguntó y la sonrisa de Blaine desapareció.
―Eso ―Blaine dijo, en voz baja―. Te lo contaré después.
Blaine sacó el teléfono de su bolsillo y presionó el botón central. El mensaje se abrió.
Buena suerte. Hazme saber que tal sale.-Kurt.
Blaine sonrió y respiró profundo, antes de volver a guardar el teléfono. Iba a necesitar toda la suerte que pudiera conseguir. Odiaba cuando su papá se enojaba, ya que gritaba y cuando gritaba, las entrañas de Blaine temblaban violentamente y siempre se quedaba entre querer llorar y devolver el golpe a su padre. Nunca haría ninguna.
Abrió la puerta del auto y salió, al refrescante aire. Respiró mientras cerraba la puerta lentamente, luego caminó igualmente de lento por el sendero del jardín. Se detuvo en la puerta y buscó las llaves en su bolsillo. Sintió el frío metal contra los dedos, metió la llave en el cerrojo y la giró en el sentido de las manecillas del reloj. La puerta hizo clic, la abrió, y entró al recibidor.
Blaine pudo sentir la tensión en la casa al segundo en que entró. El corazón le estaba latiendo como loco en el pecho mantras caminaba, preguntándose dónde estaba su madre. Siempre había tenido ese loco e irracional temor de que su padre podría terminar asesinando a su madre y habría huido, o estaría esperándolo dentro para matarlo también. Era ridículo, porque no creía a su papá capaz de eso, pero debía haber una razón por la que lo estuviera pensando, ¿verdad?
Entró a la sala de estar y no había nadie. Estaba extrañamente silencioso y eso no le gustaba. Subió las escaleras sigilosamente y fue a la habitación de su mamá primero. Llamó ligeramente a la puerta y cuando no hubo respuesta giró la manija y entró. La vio ahí, en la cama. Se acercó, para asegurarse de que estuviera bien, luego volvió afuera, cerrando cuidadosamente la puerta tras de sí.
―Blaine.
Blaine casi saltó fuera de su piel ante el sonido de la voz de su papa detrás de él. Se dio la vuelta, con el corazón acelerado y miró a su papá. Se veía severo y serio, como siempre.
―Escuché que no fuiste al partido ayer.
―¿P-podemos hacer esto en otro lugar? Para, no despertar a mamá.
El papá de Blaine simplemente se le quedó viendo. Blaine no se atrevió a apartar la mirada. Tras unos latidos de corazón, su papá dio la vuelta y caminó hacia la oficina de la casa. Blaine lo siguió. Entró y lucía igual que siempre: Aseado, ordenado, todo en su lugar, justo como al papá de Blaine le gustaba.
Blaine observó mientras su papá fue a sentarse en la silla giratoria. Blaine se quedó de pie ahí hasta que le hizo el gesto de que tomara asiento.
―Explica.
―Me uní al club Glee hace poco ―Blaine dijo, con voz irregular―. Y las competencias Seleccionales eran al mismo tiempo que el partido y y-yo no sabía qué hacer.
―¿Escogiste un concurso de canto por encima del fútbol?
―Necesitaban doce miembros, papá ―Blaine le dijo.
―Eso no es asunto tuyo ―dijo, viéndose disgustado―. Ese partido era tu oportunidad de ser reconocido, Blaine. Los reclutadores de todos lados estaban en ese juego. Perdiste la oportunidad.
Blaine sintió la urgencia de suspirar. Quería gritar y tan sólo dejar a su papá ahí sentado, e irse a donde fuera menos aquí, pero no podía hacer eso.
―Habrá otros partidos papá ―Blaine dijo, en voz baja.
―Ese no es el punto, Blaine ―dijo. Blaine de verdad odiaba que su padre sintiera la necesidad de llamarlo por su nombre en prácticamente cada oración―. El punto es que al escoger esa ridiculez del canto, también permites que se rían de ti. Acabarás sin amigos ni novia, y entonces, ¿qué tendrás?
Kurt, pensó. Tendré a Kurt.
―Esos chicos en el club Glee no son como tú, Blaine ―su padre continuó―. Tú eres diferente, especial, vienes de una buena familia, adinerada. La mayoría de ellos viven en pequeñas casas y no tienen dinero. Tú lo tienes todo, Blaine. Una buena formación y talento. ¡No puedes desperdiciarlo por una tonta competición de canto!
―Coro.
―¿Qué?
―Es un coro. Así se llama y no es tonto ―Blaine dijo. Estaba harto, cansado de todo―. Me gusta hacerlo y soy bueno en ello.
―El coro no te va aponer en una buena universidad, Blaine.
Blaine permaneció en silencio, ya que en realidad no tenía una respuesta para eso.
―¿Y qué hay de Quinn?
Quinn. ¿Por qué siempre tenían que meter a Quinn en todo?
―¿Qué con ella? ―Blaine casi gruñó, pero lo pensó mejor.
―Bueno, les parece estar yendo bien juntos ―su padre dijo―. Si y cuando te cases con ella, necesitaras ser capaz de proveerle a ella y a tu familia, cuando el momento llegue.
Blaine miró a su padre con la boca abierta. Blaine no podía imaginar pasar el resto de su vida con Quinn, incluso aunque sabía que era probablemente inevitable.
―Papá, ni siquiera me gusta Quinn.
―No tiene que gustarte, Blaine. Ella es simplemente la mejor elección para ti ―su papá le dijo y Blaine arqueó las cejas―. ¿Crees que a mí me gusta tu madre?
Entonces Blaine se enojó. Nunca se había enfrentado a su padre, jamás, pero ahora se puso de pie y se inclinó sobre la mesa.
―¡Es exactamente por eso que ella está así! ―Blaine dijo, alzando la voz―. ¡Es tu culpa! ¡No quiero terminar como tú!
Entonces el papá de Blaine también se puso de pie. Era más alto que Blaine, la mayoría de las personas lo eran, y se veía bastante enojado. El cuerpo de Blaine estaba temblando con enojo y frustración. Apretó los puños y podía sentir las uñas enterrándosele filosamente en las palmas de las manos.
―¿Quieres saber que más escuché hoy de la madre de Noah Puckerman?
Blaine sabía lo que iba a decir. Sabía que había oído los rumores (si acaso los verdaderos) sobre él y Kurt, que Karofsky había estado divulgando antes de llegar a un acuerdo.
―Puedo suponerlo ―Blaine dijo, suspirando, ya sin importarle lo que su padre pensaba. Si quería golpearlo a palos, que así fuera. Al menos no moriría como un cobarde, o al menos no respecto a esto.
―Entonces, quizás te gustaría iluminarme ―dijo, cruzándose de brazos―. ¿De dónde vienen los rumores, Blaine? ¿Simplemente salieron de la tierra?
―Salieron de David Karofsky siendo un maldito imbécil ―Blaine dijo y los ojos de su padre se llenaron con determinación. Se estaba acercando al punto de ebullición y si Blaine hubiera tenido algo de cordura, se habría disculpado y salido de ahí, pero no lo hizo.
―¡Cuida la lengua! ―su padre gritó―. David Karofsky es de buena familia.
―¿Y qué? ―Blaine dijo―. De todas maneras, ¿cuál es la definición de una buena familia? ¿Dinero? ¿Nunca estar en casa? ¿Ser abusivo con la esposa e hijo? Porque pareces tener esa al dedillo, ¿no, c- ?
Blaine se detuvo, porque su padre lo había empujado fuerte contra la pared. Blaine quería hacerle lo mismo. Estaba seguro de que podía vencerlo, pero había algo con respeto a golpear a un padre que no le sentaba bien, por lo que no lo hizo. Intentó mantenerlo a raya, pero no estaba funcionando.
―Entonces, David simplemente se inventó esas historias sobre ti, ¿cierto? ―su papá preguntó, con los dientes apretados mientas sostenía firmemente la mano contra la pared―. ¿Simplemente decidió que le diría al mundo que estabas teniendo relaciones con ese maricón? ¿Por diversión?
Blaine trató de alejarlo, pero su padre lo empujó con fuerza y la espalda golpeó el muro, enviando el temblor del dolor a través de él. Gimió. Odiaba a su papá, lo odiaba por lo que le hizo a su mamá, lo odiaba por lo que le hizo a él, lo odiaba por llamar a Kurt maricón.
―¡Karofsky lo inventó porque me uní a Glee, eso es todo! ―Blaine logró decir, con las costillas adoloridas.
―Eso espero ―su papá dijo, en voz baja y cortante. Blaine sintió que se le caí el estómago―. Necesitas permanecer fiel a Quinn a fin de que -
―¿Igual que tú has sido tan fiel con mamá? ―Blaine escupió. Ya no iba a aceptar esto. No podía―. No creas que no lo sé.
―Eso ―el padre de Blaine dijo, empujándolo por el escritorio―, no es de tu incumbencia.
Blaine perdió el piso y cayó sobre la mesa, tirando todo. Bien, pensó. Su papá odiaba el desorden.
―¿Y qué si fuera gay? ―Blaine dijo, el corazón latiéndole salvajemente. Nunca antes había dicho esas palabras en voz alta―. ¿Qué podrías hacer? Nada.
―¡Te mostraré lo que puedo hacer!
Blaine no respondió porque el puño de su padre colisionó contra su rostro y la cabeza de Blaine fue arrojada de vuelta contra el escritorio. Le palpitó al instante y sintió sus ojos cerrándose un poco. Luego lo volvió a golpear una y otra y otra vez, y Blaine sabía que se iba a desmayar por todos los golpes de su cabeza contra la dura madera. Lo último que pensó fue que no iba a ser capaz de responderle a Kurt para hacerle saber cómo le fue. Entonces el mundo se hizo negro y la oscuridad lo consumió, lo llevó hasta que no hubo nada, ya ni siquiera dolor.
¡Siento que sea algo awful en lo que dejarlo! ¡Háganme saber que les parece! :)
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