"Un Negocio Arriesgado"
Disclaimer: La Saga Twilight y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora Stephenie Meyer.
Pareja: Edward Cullen/Bella Swan
Summary: Hola mis lectores! Después de casi un mes sin actualizar aquí les tengo un nuevo capítulo de esta historia que ustedes me han animado a seguir escribiendo. Por cierto, quiero aprovechar para agradecer por todos sus reviews! En verdad es muy gratificante saber que la historia les gusta y espero así siga siendo (;. En cuanto al capítulo, solo puedo decir que el título dice bastante del mismo, y que los siguientes capítulos serán vitales para la historia que podrá hacerlos desesperar un poco.
Sin muchos más que decir, agradezco de nuevo sus reviews, son los que me ayudan a inspirarme y seguir escribiendo! Espero no tardar mucho para el siguiente capítulo, pero por lo pronto disfruten de este que tiene una dosis de todo.
Enjoy!
Capítulo 14°: Malas Noticias
~Bella's POV~
Ese sábado Edward y yo nos despertamos algo tarde. Pasaban de las diez de la mañana, y con pereza y sobre todo sin ganas de levantarnos de la cama en donde estábamos bastante cómodos pasamos un rato jugueteando entre las sábanas hasta que uno decidiera levantarse.
Fue Edward el primero en hacerlo, y colocando mi cabeza en mi brazo doblado me limité a admirar su perfecto cuerpo desnudo mientras caminaba rumbo al baño.
-Es tarde, seguro mamá y Alice nos regañarán-
Reí ligeramente. Ese día la familia de Edward había preparado un picnic familiar y seguramente toda la familia Cullen se encontraba ya en casa de Carlisle y Esme.
Una vez que Edward estuvo dentro lo escuché abrir la ducha mientras comenzaba a sacar sus instrumentos para afeitarse. Con una sonrisa abrí el cajón de la mesita de noche a mi lado y saqué la cajita donde se encontraban mis pastillas anticonceptivas. Tomando una pequeña píldora rosa, tomé un sorbo de agua para pasarla y me dejé caer en la cama para mirar el techo de la habitación mientras pensaba en todo lo que mi vida había cambiado en las últimas semanas.
Desde ser una mujer soltera, sin más familia que un padre que estaba en la cárcel a ser la esposa del soltero más rico y codiciado de Seattle, y con mi padre a punto de salir de la cárcel gracias a él. Pero sobre todo pensaba en lo mucho que la relación entre Edward y yo había cambiado en ese mismo tiempo, y sobre todo en dos cosas que no sabía cuál de las dos era la que me daba más miedo.
Pensaba en como el amor que había ido naciendo poco a poco ahora se había vuelto tan fuerte que apenas podía contenerlo y callármelo, y para entonces lo amaba a tal extremo que estaba segura jamás había amado ni amaría a alguien como a él. Y en cómo era que las semanas se habían pasado volando y para entonces faltaban ya menos de tres semanas para que se hiciera lectura del testamento y Edward se quedara con toda la herencia.
Y para que el arreglo que habíamos hecho meses atrás se terminara. Mi padre saldría de la cárcel, él se quedaría con su herencia y yo dejaría de ser su esposa.
Dejaría de ser la esposa de Edward. Eso me dolía más de lo que podía soportar.
-¿Bella?-
La voz de Edward me sacó de mi ensueño y giré mi cabeza para encontrarme con el rostro de Edward asomado por la puerta, con un gesto de ligera preocupación mientras me miraba.
-¿Sí?-
Me miró con ceño fruncido.
-Llevaba tiempo hablándote ¿Estás bien?-
Me enderecé en la cama y aferré la sábana a mi pecho desnudo.
-Sí, lo siento- sonreí mientras abrazaba mis rodillas contra mi pecho- Estaba algo distraída ¿Qué pasa?-
-La ducha está lista ¿Nos bañamos juntos?-
Sonreí aún más y sin mayores miramientos me levanté de la cama y me deshice de la sábana para quedar desnuda delante de él.
-Será un placer-
Con una sonrisa coqueta, caminé hasta el baño y pasé por su lado mientras me miraba sin aliento.
~Edward's POV~
El camino a casa de mis padres era animado y despreocupado. Con Bella a mí lado, conversábamos de cualquier cosa que nos hiciera reír mientras manejaba mi Audi por las calles de uno de los suburbios más lujosos de Seattle.
Eso era algo que me encantaba de ella. Su habilidad para decirme cualquier cosa, para encontrar charla amena y despreocupada y para hacerme reír de cualquier cosa era increíble, y para entonces estábamos llamando al portón de mi antiguo hogar cuando mi celular volvió a sonar por tercera vez en quince minutos.
Contesté sin ver quién era el que llamaba.
-Dime hermanita-
Entorné los ojos y miré a Bella hacer lo mismo con una sonrisa.
-Hey, hey deja de regañarme- oprimí la clave del portón y comenzó a abrirse- Además si te callas y escuchas te vas a dar cuenta que ya llegamos-
-Menos mal Cullen, planeaba salir a buscarte yo misma!-
Colgué el celular y antes de seguir avanzando los gritos emocionados de mis sobrinos no se hicieron esperar, quienes salieron corriendo de todas partes del jardín hasta nuestro auto. Una vez que estacionamos y nos bajamos, Bella abrazó a Liam y Chelsea mientras Jack y Rosalie se abalanzaban sobre mí para que los cargara. Con Jack sobre mis hombros, Rosalie en mi brazo y Liam y Chelsea tomados de las manos de Bella caminamos por el jardín hasta donde toda la familia se encontraba reunida.
A pesar de la época el clima aún era estupendo afuera y aprovechando los pocos días de sol que teníamos mi madre y Alice habían decidido hacer un picnic familiar para reunir a todos los Cullen y unos cuantos más.
Y por extraño que pareciera, en lugar de odiar la idea me agradaba el hecho de pasar un día con mi familia, con mis sobrinos, pero sobre todo con Bella incluida.
-Vaya, hasta que se dignan a honrarnos con su presencia!-
Fue la inconfundible voz de mi hermana menor la que me hizo dejar de ver a Bella. Con un ligero vestido rosa pastel y su mejor sonrisa en los labios, llegó hasta donde estábamos con sus brazos cruzados.
Bella rió y cargó a Liam en brazos mientras Chelsea tomaba de la mano a su madre.
-Bella! Que gusto verte! Estás guapísima!-
Sonreí con suficiencia y miré a Bella. Con una falda corta y vaporosa en color blanco, una blusa de chifon semi transparente en color amarillo y unos tacones cerrados beige a juego, Bella se veía increíble, y llevarla a todos mis eventos de mi brazo y como mi esposa me daba cierto sentido de orgullo que ya no podía esconder tan fácilmente.
-Gracias Alice- sonrió y la miró de arriba abajo- También tú!-
Una vez que me saludó a mí, cargó a Chelsea en sus brazos para girarse al jardín en donde se veían alrededor de unas veinticinco personas.
Entonces lo vi a él. Contuve una maldición y apreté mi mandíbula con fuerza.
-Vengan, solo faltaban ustedes- la voz de Alice me distrajo- Ya los esperábamos!-
-¿Qué rayos hace James aquí?-
La pregunta me salió antes de que pudiera contenerme, Bella hizo más fuerte el amarre en mi brazo y Alice me miró fastidiada.
-Mamá y papá decidieron invitar a gran toda la familia- entornó los ojos- Y James es familia, ¿recuerdas?- fue mi turno de entornar los ojos- Así que por primera vez en tu vida intenta llevarte bien con él y no armen pleito ¿De acuerdo?-
Contuve las ganas de callarla con mi propia mano. En cuanto dijo eso Bella frunció el ceño y nos miró confundida, claramente sin tener idea de a qué se refería Alice con eso. Y es que aunque Bella sabía de la situación de la herencia y le había comentado la clase de persona que era James Smith, no sabía que aquella herencia era solo la gota que estaba por derramar el vaso en nuestra relación.
Intentando aliviar la tensión, acomodé a Rosalie en un brazo y tomé la mano libre de Bella quien tenía a Liam en otro brazo para aferrarla con fuerza.
-Bien. Aquí vamos entonces-
Recibiendo una simple sonrisa a cambio, me siguió por el jardín con nuestros sobrinos y una alegre Alice enfrente de nosotros. Por alguna razón la veía más contenta que de costumbre, y seguro que en algún momento nos enteraríamos del porqué- conocía a mi hermana para saber que no podía callarse nada por mucho tiempo- seguí caminando hasta que estuvimos entre toda la familia Cullen y tuvimos que saludar a todo mundo.
~o~
Una hora más tarde, sentados en las enormes mesas de madera del jardín mientras mis sobrinos y unos cuantos pequeños más jugaban y corrían a nuestro alrededor, la charla era bastante amena y por supuesto Bella era el centro de atención.
Sobre todo de Smith quien no le quitaba la vista de encima desde que habíamos llegado. Algo que me molestaba bastante.
Yo era el centro de halagos por parte de todos, quienes me decían la suerte que había tenido de encontrar a una mujer como Bella y tenerla como mi esposa y yo no podía evitar sentirme menos satisfecho con los comentarios. Claro que Alice guiaba la conversación y para entonces solo la miraba sonriente esperando el momento en el que por fin dijera lo que parecía que ya no podía reprimir más. La conocía lo suficiente para saber que tenía algo por decir.
-Bueno, creo que es momento de hacerles un anuncio-
Contuve una carcajada al escucharla decir eso, y con una media sonrisa la miré levantarse de su silla y yo me acomodé en la mía para disfrutar el espectáculo.
-Pero…linda…- la voz de Jasper se escuchó detrás de ella- No crees que mejor…-
-Nada- lo calló, sacándome una sonrisa más ancha- Estamos todos reunidos por fin, cariño, y quiero compartirlo con la familia-
Sin más remedio que aceptar, Jasper meneó la cabeza sonriente y se sentó de nuevo mientras mi madre la tomaba del brazo y sonreía serena.
-¿Qué pasa, cielo?-
-Bueno- tomó la mano de Jasper- No podía esperar a que estuviéramos todos juntos para darles la hermosa noticia de que Jasper y yo…- se llevó otra mano al vientre- Estamos esperando otro bebé!-
Los segundos de silencio duraron muy poco, saliendo de nuestro shock inicial todos comenzaron a aplaudir, reír y felicitar a los dos mientras yo aún procesaba la información de que pronto tendría otro sobrino más.
Pero quien más me sorprendió fue Bella quien con una enorme sonrisa se levantó de su silla y abrazó a Alice con fuerza para felicitarla.
-Felicidades Alice! Qué alegría!-
Una vez que todos abrazaron a la pareja me limité a mirarlos sin saber que decir. Alice sabía lo difícil que era para mí ser expresivo, y cuando todos terminaron de abrazarla quedó frente a mí y extendió sus brazos hacía mí sonriente.
-¿Qué no piensas felicitarme?-
Sonreí y la jalé hacía mis brazos para darle un fuerte abrazo.
-Felicidades hermanita- besé su coronilla- Estoy muy feliz por ti-
Sonriendo de oreja a oreja y con actitud mimada se alejó de mí y me miró. Y tal vez aprovechando que todos estaban callados y viéndonos a nosotros, miró a Bella y luego a mí y se cruzó de brazos.
-¿Y cuando piensan ustedes tener los suyos? Soy yo la que se muere por tener más sobrinos, y estoy segura que mamá quiere un nieto tuyo! Y por fin puede tenerlo!-
Aquella simple oración fue suficiente para callar a todos y para dejarme completamente helado. Incapaz de decir algo coherente, me limité a abrir mi boca y soltar sonidos sin sentido mientras todos a nuestro alrededor reían ligeramente y Alice nos miraba con cejas alzadas.
A mí lado, Bella se puso roja como un tomate y completamente helada se limitó a sonreír nerviosa para deleite de todos los presentes.
Dos horas más tarde decidimos trasladarnos a la piscina techada de la casa. Cuando éramos pequeños, papá y mamá habían decidido construir una para mí y para mis hermanos, y ahora mis sobrinos eran los que estaban ansiosos por entrar.
Sentado a mí lado mientras tomábamos una copa de whisky, Jake dio un sorbo de su vaso y miró a Bella quien se dirigía al tocador con mis sobrinos para alistarse y entrar a la piscina.
Me miró con risa contenida.
-¿Y bien? ¿Cuándo planeas darle nietos a tus padres, Cullen?-
Ante su carcajada sarcástica, alcé las cejas y tomé otro sorbo de whisky con una sonrisa. Por supuesto que Jacob no lo sabía, pero su sarcasmo no tenía sentido alguno.
Menos cuando desde que Alice lo había mencionado no había podido alejar de mi mente la visión de Bella embarazada de mi hijo.
-Creo que deberíamos centrarnos en lo más urgente- dejé mi vaso en la mesa y miré a Smith quien conversaba con mis padres- Como en la herencia, y en sacar al padre de Bella de la cárcel-
-Por cierto…- se acercó un poco más- ¿Cómo va mi hermano con eso?-
Sonreí. Aunque no quería decírselo a Bella para que fuera sorpresa, era muy probable que en un par de semanas el señor Swan saliera libre, y ante eso y el hecho de que estábamos fingiendo bastante bien ser un matrimonio, todo apuntaba a que las cosas saldrían a pedir de boca.
-Bastante bien, me ha dicho que es cuestión de unos cuantos trámites y por supuesto que se lleve a cabo su juicio de nuevo y saldrá de la cárcel. Calcula que será en dos semanas-
-Bueno, será un idiota- sonrió- Pero debo admitir que sabe lo que hace-
Como si lo hubiéramos invocado, mi celular comenzó a sonar y miré el nombre en la pantalla antes de contestar.
-Hablando del rey de Roma…- me levanté- Es tu adorado hermano-
Me alejé un poco y contesté.
-Sam-
-¿Puedes hablar?-
El sonido de su voz no me gustó nada, y alejándome por completo de todo mundo pegué más el celular a mi oído mientras miraba en dirección al tocador. Bella aún no salía.
-Sí ¿Qué pasa?-
-No quería decírtelo amigo, pero creo que debes estar preparado- tomó una bocanada de aire- Las cosas se…complicaron. No creo que el señor Swan pueda salir de la cárcel tan pronto como planeábamos-
-¿Qué? ¿Qué quieres decir?- hablé entre dientes y miré a Smith quien por alguna extraña razón me miraba con interés- ¿Cómo que se complicaron? Creí que todo iba bien-
-Y así era, en realidad- soltó un suspiro- Pero al parecer no se encuentra solo la demanda del afectado, y el banco no quiere responsabilidad alguna de lo que está pasando-
-Bueno, sabíamos que eso iba a pasar ¿Y eso qué?-
-El demandante cambió de opinión, Edward- pensó lo siguiente- Y no llegarán a un acuerdo hasta que aparezca el que tiene todo el dinero-
-¿Qué? Pero eso es…- me llevé la mano al cabello- Podría tomar meses o años encontrarlo!-
-Lo sé, y lo estoy arreglando, tranquilo- su voz sonaba calmada como siempre- Solo faltan unos cuantos documentos más y un montón de trámites que no te explicaré porque no viene al caso. Pero existen pistas de esta persona y de todas maneras se podría llegar a un acuerdo con los afectados- pensó lo siguiente- Solo que…necesitaríamos mucho más dinero del que ya les ofrecimos-
Al darse cuenta que no estaba diciendo ni diría nada, Sam tomó una larga bocanada de aire.
-Lo vamos a atrapar Edward, tranquilo-
-Haz lo que tengas que hacer- miré la puerta del tocador que empezaba a abrirse- Contrata a más agentes, paga lo que tengas que pagar, mueve a los contactos que debas mover, haz lo que sea, no importa cuánto cueste- me llevé la mano a la frente- Pero hazlo, Sam-
Sin darle tiempo a decir nada más colgué la llamada bastante frustrado solo para mirar como Bella salía del tocador cubierta solamente por un bikini en color esmeralda. Y de manera casi inmediata las malas noticias de Sam quedaron en el olvido.
Estaba increíble.
Con aquellas dos simples piezas cubriendo lo necesario, podía apreciar su perfecto cuerpo y sin más que hacer que mirarla como un reverendo estúpido me mantuve callado mientras ella me buscaba con la mirada.
Entonces sus ojos se encontraron con los míos, y sonrojándose al instante, sonrió satisfecha y se dirigió la piscina en donde mis sobrinos y Alice se encontraban completamente consciente de que yo la miraba como si jamás la hubiera visto desnuda o siquiera tocado.
Entonces sonreí y decidido a no dejar que esas noticias arruinaran el día volví a mi lugar junto a Jacob donde podría deleitarme con la vista de mi esposa todo lo que quisiera.
~Bella's POV~
Llevábamos unos cuantos minutos en la piscina. Con Liam colgado a mis hombros y los pequeños Rosalie y Jack nadando como profesionales a mi alrededor, Alice jugaba con Chelsea mientras Rosalie y Esme cuidaban de todos sentadas en el borde.
Detrás de nosotras los que quedaban fuera de la piscina comenzaban a arreglar todo para hacer hamburguesas como comida, mientras mi esposo seguía sumergido en una conversación con Jake y tomaba tragos de su segundo o tercer vaso de whisky.
A unos cuantos pasos de él, conversando con Emmett, Carlisle y su padre, James Smith no me quitaba la vista de encima, y las veces que lo hacía era para mirar a Edward quien por supuesto también se había percatado de sus miradas y lo miraba como si quisiera fulminarlo con la vista.
-Tranquila cariño! Aún no puedes nadar tu sola!-
-Ay mami! ¿Porqueeeé? Jack y Rosalie pueden!-
-Porque ellos están más grandes, por eso, ya compórtate Chelsea!-
La voz de Alice y Chelsea me sacó de mis cavilaciones, y entonces recordé lo que Alice había dicho horas atrás sobre Edward y Smith. Me giré para mirarla, y segura que nadie nos escuchaba me acerqué a ella.
-Alice…lo que dijiste hace rato sobre James y Edward…- me miró atenta- De que…no se llevan bien. ¿A qué te referías?-
-Bueno, a que nunca lo han hecho- se encogió de hombros- Desde que tengo memoria esos dos nunca se han llevado bien, nunca. Desde que éramos pequeños y jugábamos juntos, nunca han podido siquiera soportarse- frunció el ceño- Y no es porque sea mi hermano, pero creo que Edward siempre quiso llevarse bien con él. James siempre quería todo lo que Edward tenía, desde juguetes, ropa y mascotas cuando éramos niños hasta autos…e incluso mujeres cuando éramos adultos-
Aquella última oración me sorprendió bastante y abrí mis ojos de par en par.
-¿Mujeres?-
-Sí, mujeres- soltó un largo suspiro- Edward tuvo una novia en preparatoria, una que a James también le gustaba pero prefirió a mi hermano por obvias razones- sonreí y ella arrugó la boca- Pero como te digo, mi hermano siempre trató de llevar la fiesta en paz con él. Tanto que incluso terminó con ella por respeto a mi primo, a quién igual no le importó y parece que solo logró odiarlo más-
Alcé las cejas. Semanas antes no habría creído que Edward Cullen fuera como Alice me lo describía, sin embargo después de conocerlo estaba segura que era capaz de sacrificar eso y más por su familia y los seres que amaba.
Incluso si se trataba de James Smith.
-¿Y…la herencia de Eleazar?- me aventuré a preguntar- Creo que eso debió separarlos más ¿O no?-
En cuanto hice la pregunta contuve las ganas de morderme la lengua y darme una bofetada por estúpida e inconsciente. ¿Alice sabría algo de la bendita herencia siquiera?
Para mi alivio, Alice asintió con fuerza y entornó los ojos, y yo pude respirar de nuevo.
-Ni lo digas, esa fue la gota que derramó el vaso- miró alrededor para asegurarse que no había nadie cerca- Y con esas clausulas que puso mi tío en el contrato y que ninguno de los dos quiere decir, todo está más tenso entre todos. Sobre todo entre ellos-
Abrí mis ojos sorprendida. Así que nadie de la familia sabía sobre las famosas clausulas del contrato.
Entonces todo hizo sentido. Sin esa información los Cullen jamás sospecharían que el matrimonio entre Edward y yo era arreglado, y entonces me alegré por no haberle dicho nada más a Alice.
Fingiendo no tener idea de lo que me hablaba, me encogí de hombros y aproveché que Liam volvía a entrar a la alberca para alejarme de Alice lo antes posible. Sabía lo inquisitiva que podía ser y no estaba preparada para mentirle más.
~Edward's POV~
Después de la comida el ambiente se tornó algo pesado entre todos. En realidad entre nosotros y los Smith, quienes por alguna razón se encontraban más alejados que de costumbre y parecían dispuestos a causar problemas. James por su parte no había dejado de mirar a mi esposa en casi todo el tiempo que llevábamos ahí, y de no ser porque nos encontrábamos en familia y porque no se le había acercado no me había atrevido a decirle algo, sobre todo para no armar un escándalo en donde Bella se viera afectada.
-¿Bien?- volví a mi conversación al teléfono- ¿Qué noticias me tienes?-
Alejado de todos a las afueras del jardín, llevaba más de diez minutos intentando comunicarme con Sam hasta que por fin contestó la llamada.
-Aún nada Edward- lo escuché suspirar, a su lado se escuchaba el sonido de varios teclados- Mi gente lo ha estado buscando y todos los contactos que tengo también. Es como si este tipo se hubiera evaporado del planeta. Me temo que encontrarlo será más difícil de lo que pensé-
Gruñí entre dientes.
-Maldición-
-Tranquilo hombre- suspiró- Sé que es frustrante pero lo encontraremos-
-Y si no lo hacemos pronto, no me importa el dinero que pida el afectado, se lo daremos- miré a Bella quien reía con Emmett- Lo que cueste Sam, pero que salga lo más pronto posible ¿Entendido?-
La presencia detrás de mí me hizo ponerme en alerta y extrañado miré a lo lejos donde se encontraban todos. Bella y Jake se encontraban con todos los demás, y esa sensación desagradable que sentía ahora solo la sentía con una persona de las que estaban presentes.
-Entendido-
-Te llamo luego-
Sin darle tiempo a responder terminé la llamada de mi celular y di la media vuelta para encontrarme con James Smith parado detrás de mí, con una sonrisa en los labios y una bebida a punto de terminar en su mano.
-James-
-Edward- respondió seco- Segunda vez que te encuentro solo ¿Algún problema?-
El tono de su pregunta no me gustó nada y por un momento me pregunté si Smith habría escuchado más de lo que pensé que había escuchado.
-Unos cuantos problemas en la empresa- me encogí de hombros y guardé mi celular en el bolsillo del pantalón- Nada que no tenga solución-
Como si hubiera dicho algo sumamente gracioso sonrió de medio lado y miró a Bella…de nuevo. No pude evitar sentir un escalofrío en mi espalda y respiré profundamente para no alterarme. La estaba mirando demasiado para mi gusto.
-¿Con la empresa?- me miró de nuevo- ¿Seguro?-
La pregunta y el tono no me gustaron nada, y entonces empecé a pensar que tal vez Smith sabía mucho más de mí de lo que esperaba, pero lo que más me temía es que sabía cosas que tenían que ver con Bella.
-¿A qué te refieres?-
Fui al grano, y como respuesta Smith levantó las manos frente a su pecho en son de paz y sonrió satisfecho como lo hacía desde que éramos niños y obtenía lo que quería.
-Digo, a que probablemente la vida de casado no sea tan fácil como esperaste- me miró fijamente- Mucho más cuando te casas con una completa desconocida-
Aquello fue peor que una bofetada.
-¿Qué estás diciendo?-
-Por favor, Edward- se rió ligeramente- Tal vez tu familia no lo sepa, pero olvidas que yo conozco tan bien como tu las clausulas del testamento de Eleazar-
Definitivamente aquella respuesta no la esperaba, y sin más remedio que mirarlo sereno esperé a que volviera a hablar.
-Y que sé perfectamente que tu matrimonio con Bella Swan es una farsa-
Aquello fue suficiente. Aunque conocía la mente retorcida de Smith, aquella aseveración me daba a entender que sus meras suposiciones las había confirmado de alguna manera, y que estaba más enterado de mi situación con Bella de lo que yo esperaba.
Contuve una maldición.
-No sé de donde sacas…-
-Sé perfectamente que jamás habías tenido contacto con ella antes de su boda- me interrumpió, mirando de nuevo donde se encontraba Bella- Tu familia no sabía nada, y aparece en el momento justo en que el juez lee el bendito testamento del loco Denalí donde pone como cláusula que tenías que casarte-
Incapaz de responder, me limité a mirarlo con ojos de hielo mientras el imbécil seguía hablando con más seguridad que la que le había visto jamás.
-Y todo salió perfecto. Nadie sospechó nada, y al parecer convencieron a la perfección a la trabajadora social- miró a Bella una vez más- Y como los veo, hasta a mí me habrían convencido. Es obvio que el tener sexo ayuda bastante a que parezcan un matrimonio normal-
Apreté mi mandíbula y el puño ligeramente.
-Y no te culpo, con semejante cuerpo yo tampoco habría desaprovechado la oportunidad-
Aquello me molestó mucho más de lo que podía soportar, y con la furia acumulándose lentamente en mi interior comencé a ver algo borroso y tuve que tomar aire.
-Smith, te lo advierto- dije entre dientes- No me provoques-
Al parecer aquella ligera amenaza no significó nada para él, pues en toda nuestra vida ya se las había hecho en diversas ocasiones sin hacer nada al respecto. Además parecía dispuesto a llegar al final de sus retorcidas pero acertadas suposiciones.
Y el saber que en todo ese tiempo había estado investigando me puso los pelos de punta.
-Pero es extraño ¿Sabes? Aunque de ti no me sorprendía, me puse a pensar en que la habría llevado a ella a considerar el casarse contigo-
Dejó su vaso en una mesa a su lado y se cruzó de brazos mientras miraba el cielo. Yo solo esperaba que se callara, o sino la amenaza que había usado toda mi vida contra él la haría realidad cuanto antes.
-Entonces lo descubrí- sonrió- Tenía que ser algo, algún chantaje de tu parte, algo que la llevara a casarse contigo tan rápido sin conocerte. Aunque tu dinero es muy buen incentivo, te conozco lo suficiente para saber que no le darías un solo centavo-
No respondí.
-Y entonces hice un poco de investigación. No fue nada difícil, dado que la mujercita es bastante común y corriente en Seattle, obtener su información fue pan comido-
-Mal…-
-Y entonces fue cuando descubrí el desfalco que su papito hizo, y la larga condena que le dictaron por eso- sonrió casi malicioso- Y ahí todo hizo sentido y solo necesité investigar el nombre de su abogado para comprobarlo: Sam Black, el hermano de tu mejor amigo-
-Basta ya, Smith-
-¿Así que eso fue, Cullen? ¿Prometerle sacar a su papito de la cárcel para que accediera a casarse contigo, montar toda esta maldita farsa y obtener la herencia?-
Para entonces no pensaba bien, y lo único que me mantenía calmado para no soltarle un golpe era el hecho de saber que mi familia estaba a escasos metros de nosotros y para entonces ya nos miraban. Bella sobre todo.
-Eso es bajo, incluso para ti- giró su cabeza para mirar a Bella y después me miró a mí- Aunque debo felicitarte, la mujercita está como quiere y al parecer es bastante…accesible-
Sonrió y alzó las cejas.
-Yo también pagaría una pequeña fortuna por follármela-
Aquello fue lo último que escuché antes de írmele encima, y después del primer puñetazo todo se volvió completamente borroso.
Un golpe, otro, algunos mal dados mientras Smith me respondía y cuando menos lo pensé estábamos en el suelo, golpeándonos como jamás lo habíamos hecho en 28 años. Y entonces todos los años de rabia, frustración y coraje acumulados se vieron reflejados en los golpes, que cada vez eran más fuertes, desesperados y constantes.
No fue consciente cuando los gritos de todos comenzaron a escucharse, cuando las pisadas y los llamados con nuestros nombres se escuchaban a nuestro alrededor y solo hasta que Jacob y Emmett me tomaron por los brazos y me enderezaron del suelo fue que pude ver a Smith tirado en el piso mientras Jasper y mi padre lo ayudaban a levantarse.
Y fui consciente de la mano de Bella, quien susurrando mi nombre colocó sus manos en mi rostro y me obligó a mirarla. Entonces pude ver sus ojos castaños desorbitados y me calmé.
-Edward, amor- era la primera vez que me llamaba así- Basta, tranquilízate-
Eso hice hasta que finalmente todo a mí alrededor volvió a la normalidad y pude ver algo más que el rostro de Bella mirándome preocupada. A su alrededor toda mi familia se encontraba con la misma expresión preocupada mientras frente a mí, un bastante golpeado James me miraba como si no hubiera tenido suficiente. Al parecer yo no había recibido demasiados golpes, pero detrás de Bella mi madre y Alice me miraban con ojos desorbitados.
-Edward…- comenzó mi madre- Cariño…-
No le di tiempo a seguir y zafándome de los brazos de Jake con fuerza, coloqué mi mano encima de la de Bella y la tomé con fuerza mientras miraba a James.
-Espero te haya quedado claro. No te metas conmigo- me limpié la poca sangre del labio- Considéralo una advertencia-
Sin esperar respuesta giré para mirar a mi familia quienes nos veían aun boquiabiertos.
-Bien familia, creo que ya he arruinado esta reunión lo suficiente- sonreí- Lo siento en verdad-
Aferré la mano de Bella con más fuerza y la miré con una ligera sonrisa para que se tranquilizara.
-Vámonos preciosa-
A cambio solo recibí un ligero asentimiento de cabeza y sin más ceremonias comencé a caminar hasta donde se encontraba el bolso de Bella y su traje de baño para que los tomara. Detrás de mí, Alice esperó a que tomáramos todo y me miró con brazos cruzados y una mirada entre enojada y triste.
-Edward…no tienen porque irse- nos miró a los dos- Todos sabemos que James es un idiota, no dejes que lo arruine-
-Prefiero ser yo el que se vaya hermanita, por lo menos esta vez- besé su frente y luego miré a mis padres que se acercaban- Solo me despido de papá y mamá y nos vamos, platicaremos después-
Recibiendo a cambio un asentimiento y una sonrisa triste, me dirigí hasta donde estaban mis padres para despedirnos y salir de ahí cuanto antes.
Estaba tan molesto que lo único que quería era llegar a casa.
El camino de regreso a casa fue bastante callado y algo serio.
A mí lado Bella me miraba de reojo algo preocupada y otras veces olvidaba cualquier discreción y me miraba fijamente, intentando descifrar algo en mi expresión. Yo había optado por no mirarla en todo el camino, por la simple y sencilla razón de que no quería lastimarla con mi actitud.
Estaba tan furioso que ni siquiera veinte minutos y unos cuantos golpes después me habían tranquilizado.
Frente a nosotros el sol comenzaba a ponerse y nos detuvimos en el último semáforo antes de llegar a la torre de departamentos mientras en completo silencio, Bella se limitó a mirarme de reojo y soltó un ligero suspiro.
Dos minutos más tarde entrábamos al estacionamiento subterráneo del edificio de departamentos y una vez me estacioné en el mismo lugar reservado para mí bastante cerca del elevador, apagué el auto y me dejé caer ligeramente contra el asiento hasta que Bella finalmente se atrevió a decir algo.
-¿Edward?- dejó su mano a medio camino- ¿Estás bien?-
No, no lo estoy. Llevé mi mano a mi rostro y apreté mis ojos cerrados.
-No pasa nada, Bella. Entremos-
-¿Cómo no va a pasar nada?- tomó mi mano y me obligó a mirarla- Si casi matas a James a golpes, y no has dicho una sola palabra en todo el camino-
No contesté y alejé mi vista. Era incapaz de mirarla cuando todo parecía estar tan mal y las malas noticias no habían parado en el día. Desde el hecho de que la libertad de su padre no era un hecho, hasta el hecho de que Smith estuviera más enterado de nuestra situación de lo que yo creía y sobre todo del hecho de que su padre estaba en la cárcel, tenía tan mal humor que ni siquiera podía verla a ella.
Y lo que menos quería era lastimarla.
-Edward…Tal vez si me dijeras lo que…-
-Basta, Bella- espeté bastante ácido- Simplemente no hagas preguntas-
-Pero es que…si yo supiera lo que…-
-No serviría de nada- dije entre dientes- Así que deja de preguntar-
A pesar de mi evidente mal humor, eso no detuvo a Bella quien soltando un bufido de fastidio se deshizo de su cinturón de seguridad y una vez que estuvo libre se pasó a mi asiento para sentarse en mi regazo.
Abrí mi boca para protestar.
-¿Pero qué crees que estás haciendo?-
Una vez encima de mí y con sus hermosas piernas casi desnudas acomodadas a los lados de mis muslos, tomó mi rostro en sus manos y lo elevó para que la mirara.
-Termino con tu actitud infantil- me miró fijamente y su dulce aliento chocó contra mi boca- ¿No quieres decirme que rayos te pasa? Bien, no hablaremos entonces- se pegó un poco más a mí- Pero no voy a permitir que te cierres y te alejes de mí como siempre lo haces cuando hay un problema-
Abrí mis ojos de par en par. A pesar de que su cuerpo, su aroma y su aliento resultaban bastante distractores, el peso de sus palabras fue demasiado para mí y parpadeé mientras procesaba sus palabras.
-Así que está bien, si quieres no hablemos- se acercó hasta que nuestros labios quedaron a escasos centímetros- Pero no te alejes de mí-
Y para hacerme entender a que se refería, terminó la distancia que había entre nosotros para plantarme un ligero pero delicioso beso con sus labios entreabiertos, dejándome sentir su delicioso aliento y probar sus labios. Entonces respondí a su beso y busqué sus labios, abriendo los míos mientras nuestros alientos se entremezclaban y nos besábamos como si no fuéramos a hacerlo nuevamente. El ambiente cambió entre nosotros y a nuestro alrededor el espacio del carro pareció reducirse, el calor pareció aumentar sobre todo entre nosotros y todo se volvió cargado, borroso y sensual.
Mi pelea con James, la llamada de Sam y todo lo malo de ese día se fue haciendo más insignificante hasta borrarse de mi mente mientras sus labios me besaban y su cuerpo se pegaba al mío. Incapaz de contenerme, llevé mis manos a acariciar sus muslos desnudos hasta que desaparecieron debajo de su cara falda Valentino.
Y como siempre que quería excitarla, rocé su intimidad por encima de sus pantaletas y Bella gimió con fuerza contra mi boca.
-Edward…-
Complacido por la respuesta jugué con el elástico de su prenda mientras Bella se retorcía ligeramente entre mis brazos y apretaba mis muslos con sus piernas abiertas, sus manos acariciando mi nuca y su lengua invadiendo mi boca como respuesta.
No sabía como habíamos llegado a ese punto, pero para entonces estaba seguro que si no nos deteníamos ya no podríamos hacerlo.
-Bella…- sus labios me impidieron hablar- Preciosa…- la besé de nuevo- Detente-
Al parecer no me escuchó, pues sus labios siguieron besándome mientras sus manos comenzaban a acariciar mi estómago por encima de mi camisa hacia abajo hasta el borde de mis pantalones. Reprimí un gemido al sentir su mano tocar mi excitación por encima de la tela.
-¿Por qué?- gimió de una manera tan sexy que debería ser pecado, y sin poder evitarlo seguí acariciando sus piernas bastante cerca de su intimidad.
-Porque…- besé su cuello- Si tu no lo haces yo no podré hacerlo. Y estamos en el auto-
Le recordé. Pero para mi sorpresa y sobre todo agrado, eso en lugar de detenerla pareció excitarla más, y soltando un ligero gemidito de placer movió sus caderas sensualmente hasta encajarlas en mi regazo donde mi evidente excitación rozó su sexo. Soltamos un gemido.
-Bien-
Fue lo único que salió de sus labios antes de volver a juntarlos con los míos, y cuando su mano volvió a adentrarse entre nosotros hasta el zipper de mi pantalón y rozó mi erección perdí el control. Si mi esposita quería tener sexo en el coche, era algo que yo estaba dispuesto a cumplir.
Entonces tomé las riendas de la situación. Tomando su cabello en un puño, tiré de el ligeramente para echar su cabeza hacia atrás y dejar su cuello al descubierto para besarlo a mis anchas. Encima de mí, Bella soltó un gemido y movió sus caderas cadenciosamente para restregar su intimidad contra mi miembro y soltando una maldición llevé mis manos de nuevo a sus piernas para enterrar mis manos en su falda.
Algo desesperado encajé mis dedos en las tiras de su ropa interior para sacársela y de un simple movimiento saqué su sexy tanga de encaje rosa pálido hasta que la tuve en mi mano y la guardé en el bolsillo de mi pantalón.
Entonces la tuve completamente expuesta y abierta a mí y con su falda arremolinada en sus caderas fue solo cuestión de segundos hasta que mis dedos se perdieron dentro de ella.
-Ah! Edward!-
Aquello la tomó totalmente desprevenida, y disfrutando de su expresión y gemido de puro placer moví mis dedos dentro de ella mientras mi pulgar acariciaba por fuera toda su humedad. Fue entonces cuando los dedos de Bella parecieron perder movilidad y pegándose a mí con fuerza llevó sus manos a acariciar mi cabello mientras me dejaba acariciarla e intentaba continuar el beso. Haciendo lo que sabía que a ella le gustaba y la podía llevar a la gloria en instantes seguí acariciándola rápidamente mientras ella gemía contra mi oído y se dejaba hacer. Entonces la sentí cerca, muy cerca, y antes de llegar al orgasmo detuve mis caricias y saqué mis dedos lentamente mientras Bella fruncía el ceño algo decepcionada.
Quería verla llegar, pero conmigo dentro de ella.
-Edward…no…- gimió contra mis labios, casi en una súplica- Por favor-
Sonriendo de medio lado, llevé mis manos al zipper de mi pantalón y lo bajé hasta que mi erección quedó libre y lista para entrar en ella.
-Tranquila preciosa, es solo que…- rocé su mojada entrada con mi miembro- Quería hacer esto-
Y ahí en mi auto, sin importarnos que alguien pasara y pudiera vernos y completamente excitados la tomé por las caderas para guiarla a mi erección que la esperaba ansiosa y Bella hizo lo demás.
Se empaló en mí lentamente y soltamos un gemido al mismo tiempo. Abriendo sus labios en un "Ah" de puro placer, Bella se arqueó y echó su cabeza hacia atrás de la manera más sexy mientras su cabello suelto me rozaba ligeramente los muslos cubiertos.
-Bella…-
No necesité decir más. Sin ayuda alguna, Bella comenzó a subir y bajar sobre mí de manera rápida y cadenciosa, moviendo sus caderas para sentirme mejor mientras sus bellos pechos aún cubiertos quedaban a la altura de mi rostro para mi deleite. Todo era rápido, fuerte y desesperado, y el hecho de estar dentro de un auto con vidrios ahumados en un estacionamiento en donde cualquier persona podría pasar y darse cuenta de lo que estábamos haciendo adentro lo hacía mucho más excitante.
En mi oído, escuchaba los suaves gemidos de Bella quien completamente fuera de sí y excitada al extremo se movía rápida y desenfrenadamente, buscando desesperada aquella liberación que momentos antes no le había permitido tener.
Llevé mis manos a acariciar sus pechos y Bella gimió más fuerte mientras las embestidas se volvían más rápidas y precisas, buscando el ansiado clímax sentados en el asiento de mi auto.
-Edward…- movía sus caderas para permitirme llega al final de su entrada- Edward…-
-Por Dios, Bella…-
Estaba tan mojada que escurría. Y al parecer aquella posición dejó de ser suficiente pues sin previo aviso se giró en mi regazo para darme la espalda y comenzó a moverse una vez más, levantando su glorioso trasero mientras me permitía penetrarla por detrás.
Maldición, aquello era demasiado. Una faceta de Bella que jamás había visto, y que me encantaba al grado de volarme los sentidos, la razón y el sentido común.
Solo importaba ella, solo importaba hacerle gritar de placer.
Desesperada por sentirme más se enderezó para recargarse contra mi pecho y echó su cabeza hacia atrás para apoyar su nuca en mi hombro, dándome total acceso a la piel de su cuello que no tardé en besar mientras mis manos iban de nuevo a sus pechos para acariciarlos. Entonces mis manos siguieron su recorrido hacia abajo, pasando a su estómago, a su vientre, a su sexo...hasta su clítoris el cual comencé a frotar ligeramente junto a mis embestidas, arrancándole largos gemidos de placer. La penetré una vez más.
Soltamos un gemido al mismo tiempo ante esa nueva posición que me dejaba llegar hasta el fondo, mientras nos movíamos de manera sincronizada y tocaba aquél punto sensible dentro y fuera del sexo de Bella.
Aquél punto que unas cuantas embestidas más tarde le arrebataba gritos que tenía que contener, mordiendo sus labios con fuerza para no gritar. Moviéndose sensualmente encima de mí, llevo una de sus manos a mi nuca y la otra la aferró a la manija de la puerta mientras la penetraba.
-Edward…Por Dios, Edward…-
Estaba cerca. Y tenía que llegar ahora antes de que alguien pasara y nos viera.
-Eso es preciosa- susurré contra su oído- Ahora vente para mí-
-Edward!-
Aquello fue todo. Soltando por fin un grito Bella llegó a su orgasmo junto conmigo y desconectándose de toda realidad se desvaneció en mis brazos mientras yo la aferraba con fuerza contra mí. Durante unos segundos que parecieron irreales ninguno dijo nada mientras intentábamos normalizar nuestra respiración y con mi frente en su espalda, acaricié ligeramente sus piernas hasta que por fin pudo moverlas. Volviendo a la realidad se sentó de nuevo en su lugar y acomodó su falda, se puso sus pantaletas y yo cerré mi bragueta hasta que volvimos a la normalidad.
Solo entonces Bella pareció darse cuenta de donde estábamos y miró a su alrededor para abrir sus ojos algo sorprendida, recordando de pronto que estábamos en un estacionamiento y en mi auto.
-¿Crees que…- miró por la ventana trasera algo preocupada- ¿Crees que alguien nos haya visto?-
Como única respuesta, la miré con una sonrisa de medio lado y ella me devolvió otra traviesa.
~Bella's POV~
Diez minutos más tarde las puertas del elevador se abrieron y entramos al penthouse con algo de mejor humor. Aunque Edward se había negado a decirme que había pasado con James, parecía haberse relajado bastante después de nuestro encuentro en el auto y aunque eso no era suficiente, era suficiente por ahora, y con una sonrisa lo guié hasta la cocina para prepararle algo de cenar.
Era fin de semana y el departamento estaba completamente solo para nosotros, algo que no pensaba desaprovechar.
-¿Te parece si preparo una ensalada con pollo a la plancha?-
-Eso sería excelente-
Una vez descalza y con mi cabello recogido en un moño, prendí la estufa y comencé a sacar unos cuantos ingredientes de los estantes mientras acomodaba las ollas. Detrás de mí Edward conectó su ipod a las bocinas de la barra y vertió un poco de vino tinto en dos copas mientras "Feel Like Makin' Love" de Roberta Flack sonaba al fondo.
Sonreí ligeramente y me giré para darme cuenta que lo tenía a escasos centímetros de mí sonriendo de igual forma y con dos copas en sus manos. Tomé la copa que me ofrecía y me recargué en la barra detrás de mí para sonreírle algo coqueta y alzar las cejas.
-Creí que no tenías más canciones cursis en tu ipod-
Soltó una ligera risa ronca bastante sexy y se acercó hasta quedar pegado a mí.
-Me pareció apropiada-
Recordé lo que habíamos hecho en el auto quince minutos atrás y sonreí traviesa.
-Bastante apropiada-
Como respuesta Edward terminó la distancia que había entre nosotros y me plantó un lento beso mientras sonreía, cualquier rastro de su mal humor completamente perdido desde nuestro encuentro en el auto. Satisfecha de verlo así aunque fuera por ese momento, le devolví el beso y él llevó sus manos a mis caderas.
Y justo cuando la situación volvía a ponerse igual, el sonido de mi celular sonando en la barra detrás de nosotros nos distrajo por completo y extrañada giré para mirar al aparato. Eran las ocho de la noche de un sábado, y salvo Nessie o Heidi nadie me marcaba a esa hora y menos ese día.
Miré el número. Era desconocido.
Sin poder evitarlo un terrible presentimiento se apoderó de mí y tomé el celular para contestarlo mientras Edward tomaba mi copa y me miraba confuso.
-¿Diga?-
-Señorita…- escuché una fuerte voz- ¿Señora Cullen?-
-S…sí. Ella habla-
-Lamento molestarla tan noche. Habla Ross Stewart, oficial en turno de la correccional de Seattle-
El estómago se me volvió un nudo de inmediato, y al parecer Edward pudo notarlo pues me tomó por el brazo y me miró preocupado.
-No se preocupe…¿Qué pasa?-
En ese momento sonó el celular de Edward y lo sacó de inmediato de su bolsillo para contestar.
-¿Sam?-
No pude escuchar más pues la voz del oficial, bastante insegura, volvió a escucharse.
-La llamo porque ha surgido una situación con su padre…- pareció pensarlo- Necesito que se presente en el hospital de la ciudad, tuvo que ser internado de emergencia y se encuentra…bastante delicado-
Al parecer Edward recibió las mismas noticias que yo pues me miró más preocupado todavía y comenzó a hablar entre dientes. Yo por mi parte no podía pensar muy coherentemente.
-¿Hospital? Pero qué…- tomé aire- ¿Qué rayos pasó?-
Detrás del auricular, el hombre pareció pensarlo seriamente y escuché su respiración cargada.
-Lamento decírselo por teléfono. Pero fue golpeado dentro de la correccional…- tomó aire- Y me temo que es bastante grave-
Me quedé muda de inmediato mientras frente a mí, Edward soltó una maldición y colgó la llamada. En menos de dos segundos, apagó las hornillas detrás de mí y una vez que tomó mis zapatos y nuestros celulares, me tomó de la mano para guiarme a la salida de inmediato.
Yo no podía pensar en otra cosa que no fuera mi padre. Herido en una cama de hospital.
