Y después de mucho tiempo regreso con éste capítulo, aclaro que ya estamos cerca del final, no sé, unos dos o tres capítulos más y listo. Bueno, bueno, como no me queda mucho tiempo por andar en un ciber pues, me voy despidiendo, espero que ya pronto me lo restablezcan para no tardarme más. Ok, nos vemos en unos días, ¡Bye!... ¡Ah, cierto! Muchas gracias a todos los curiosos que se asoman y a todos aquellos que dejan reviews, ok, ahora si, adiós
~Cuidando de unos Pequeños Dioses~
Chapter 14
Yéndose cada quien por su lado, las diosas de la agricultura y la primavera junto con la mini-diosa de la belleza se encontraron solas en lo alto del Olimpo; ambas diosas suspiraron largamente mientras escuchaban otra de las peleas campales de los sabuesos de Artemisa con los ángeles y semi-ángeles, Afrodita dejó de lado las finas muñecas con las que antes había estado jugando, se levantó lentamente sacudiendo su vestimenta de corte griego para después mirar fijamente a madre e hija
–¿Qué sucede, Afrodita?– cuestionó Perséfone mirando curiosa a la pequeña rubia
–Estoy aburrida– respondió molesta
–Entonces, ¿qué quieres hacer?– interrogó la mayor de las diosas, la menor puso una mano en su barbilla tomando la famosa pose de "El Pensador", tras varios minutos en los que miraba entre el techo de la cúpula y las blancas nubes del cielo, alzó el dedo índice sonriendo ampliamente
–Quiero ir a la Tierra–
–¿Estás segura?– preguntó la Reina del Inframundo, la ojiazul asintió repetidamente y con firme determinación ante la pregunta que le había hecho –Pues…–
–¿A dónde quieres ir, Afro?– inquirió Deméter adelantándose a lo que fuera a decir su hija
–Hn… ¡ah, con Athena!– exclamó con sus ojos brillantes, las otras dos deidades se miraron nerviosamente entre sí pues conocían la razón por la que Afrodita también había terminado siendo "castigada" –¡Vamos, ya!–
–Está bien, está bien- accedió rápidamente Perséfone por el tono chillón que había empleado la pequeña diosa de la belleza –Esto sería más fácil si fuera tan solo ir al Inframundo…– susurró a su madre
–Si claro, con el infantil de tu marido– resopló entre celosa y burlona
–¡Eres cruel, mamá!– chilló frunciendo el ceño infantilmente
O-o-o-o-o-o-o-o-o-O
No pudo evitar fruncir el ceño completamente molesta, pero claro, ella también sabía jugar ese juego, muy a pesar de que éste fuera en contra de sus principios y lo que representaba; caminó seductoramente hacia la silla de playa que estaba cercana a ella y repleta de varias mujeres que emitían chillidos de emoción, sabía que ahí era donde debía ir, era la única en todo el lugar que parecía un harem
–Ejem…– carraspeó deteniéndose frente a quien se encontraba sentado con unas gafas de sol negras y unos shorts azul marino
–Oe, me estás tapando el sol– avisó levantando un poco los lentes para ver quién le cubría el astro rey, los dejó caer de golpe pegándose en el puente de la nariz al ver de quien se trataba, abrió la boca tratando de emitir sonido alguno pero… para él, fue en vano no lucir como un estúpido
–Sorprendido, eh– sonrió victoriosa, ondeó su larga cabellera rojiza mientras dejaba a la vista su traje de baño de dos piezas bastante sexys en color verde esmeralda, a su vez varios hombres que pasaron cerca de ahí no pudieron evitar el abrir la boca dejando caer el salivazo para después tropezar con cualquier objeto enterrado en la arena
–Bastante…– admitió con la quijada abajo, las demás mujeres de su harem fruncieron el ceño celosas por la despampanante entrada de la pelirroja, todas se cruzaron de brazos hasta que por fin una, de voluptuoso cuerpo y cabellera cobriza se le acercó, sacándole claramente una cabeza y media
–¿Y tú quién se supone que eres?– interrogó bravamente mirándola con altanería y sonriendo por su corta estatura
–Alguien mucho mejor que tú, claro está– respondió sonriendo divertida, la mujer morena abrió los ojos con desmesura por la sorpresa para después fruncir el ceño molesta –Ah, y que sabe reconocer a las zorras de tu categoría. No sé cómo te le pudiste fijar– comentó mirando al rubio con desilusión
–¡Si serás…!– gruñó la morena alzando el puño, sin embargo no se dio cuenta en qué momento la pelirroja se había movido por lo que ella había terminado tropezando con su propio pie y cayendo de bruces en la arena, rápidamente se levantó con mala cara por las risas de sus compañeras
–¡Ups! Creo que dejaste algo en la arena– informó conteniendo las inmensas ganas de reír, asimismo bajó la mano tapando los ojos azulinos de su infiel marido con el temor, según ella, de que pudiera quedarse ciego de ver tan desperfecto de la naturaleza; la mujer se cubrió rápidamente agachándose para recoger la parte de arriba de su bikini y salir corriendo
–Personalmente… creo que eran operadas– comentó Zeus quitándose la mano de Hera que cubría sus ojos
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En tan solo un chispazo ya se encontraron en lo alto del templo de Athena, la menor miró maravillada el amplio salón propiedad de su hermana, con una larga alfombra roja con bordes dorados adornando la entrada como si de una entrega de premios se tratara, su silla estilo victoriana que combinaba perfectamente y el color marfil del resto del templo, debía admitirlo: tenía estilo
–… Si serás estúpido, ya te dije que no soy "florecita"– refunfuñó el santo de Piscis entrando en el templo junto con los demás santos y la pequeña diosa que leía entretenida un libro de mitología que Shion le había dado de la biblioteca de Acuario. Los ojos perfectamente cuidados con gotas se posaron sobre la pequeña niña de cabello rubio largo y ojos azules, llevó sus manos hasta su rostro para después ahogar un grito de frustración
–B-Buenas– saludó Perséfone extrañada por la actitud de Piscis, los demás santos sonrieron nerviosamente para después ser Shion quien saludara formalmente a las dos deidades
–¿Qué hace esa niña aquí?– susurró Afrodita a los demás santos, Mascara comenzó a reír tomando su estomago con fuerza tratando de evitar no tirarse al suelo y revolcarse por la última vez que los dos Afros se habían visto
–Todos lo recordamos, ¿no?– inquirió Ikki riendo burlonamente ignorando por completo los tiernos regaños de su hermano pequeño e inocente, y tal vez profanado por June
–Pero claro que si– confirmó Milo riéndose apoyado en el hombro de Camus mientras éste lo miraba con malos ojos tratando de posiblemente congelarlo con la mirada
O-o-o-o-o-FLASHBACK-o-o-o-o-O
–Haber ya, ustedes dos hagan las paces– ordenó la pelimorada mirando a su santo cruzado de brazos por un lado y a su hermana en igual pose por el otro, ambos dándose la espalda y ella en medio de los dos –¡Ahora!–
–¡No! Primero que él, ella o eso se disculpe por coquetearle a mi Narciso– exigió haciendo énfasis en "mi", Afrodita se giró mirando a la mujer con la boca abierta y señalándola acusadoramente
–Para empezar tu precioso Narciso no me interesa, preferiría mil veces estar con un idiota como Mascara– bufó molesto, asimismo los santos que se encontraban escuchando la pelea detrás de los pilares comenzaron a reírse y burlarse por la declaración que había realizado su compañero
–Cha, ¡pero yo no soy de esos!– exclamó infantilmente mientras fulminaba con la mirada al santo del último templo que aún no se daba cuenta de su presencia
–Es verdad, eres de "esas"– bromeó Kanon riéndose a la par con Milo, Aioria e Ikki; el italiano infló las mejillas mirándolos con malos ojos y tentado a quitarles el alma con el Seki Shiki Mekai Ha, al cabo de unos segundos sonrió maliciosamente al ocurrírsele una idea de cómo molestar al gemelo menor
–Ah, Kanon, ¿de qué demonios hablas?– inquirió haciendo esfuerzo sobrehumano por no soltar la carcajada –Si somos iguales, ¿o qué, ya se te olvido aquella noche?– añadió lanzándole una mirada picarona
–¡Whoa! No pensé que llegaran a ser amantes– rió el escorpión, inmediatamente después miró al pilar contiguo donde se encontraban los gemelos –Entonces Saga, ¿qué se siente ser el único hombre de la familia?– bromeó
–Gratificante, claro– respondió siguiéndole el juego a costillas de su propia sangre
–¡Ssh! Cállense, esto está bueno– silenció Aioros mirando nuevamente la escena de los tocayos
–Que está… hn, mujerzuela me pida perdón por llamarse Afrodita– exigió el santo
–¿Mujerzuela, yo? Si tú eres el que está haciendo fuertes revelaciones– gruñó –Además, pídeme perdón tú a mí, porque quiero que sepas, pobre humano, que yo nací hace mucho, cuando tú ni siquiera estabas planeado–
–Ah, pero claro, que tonto soy, si desde aquí te veo todas esas arrugas de anciana– rió señalándole toda la cara, la rubia abrió los ojos con desmesura sacando un espejo de un bolso, rápidamente comenzó a inspeccionarse minuciosamente para después arrojarlo nuevamente
–¡Hey! ¡Ese es mi bolso de diseñador, ¿verdad?– exclamó molesta la diosa de la sabiduría, inmediatamente arrojó a Niké a los brazos de Afrodita para comenzar a jalar de las hazas del bolso
–Miren, miren, parece que están en una barata– comentó Aioria sonriendo divertido por el espectáculo
–Lo dices por experiencia, ¿verdad, hermanito?– inquirió Aioros sonriéndole pícaramente, el león palideció al recordar ese hecho en su vida, a su lado los demás santos comenzaron a reír por lo bajo
–Yo no sabía que Marín tirara así de patadas, y mucho menos que se las arrojara a Shaina– comentó Milo al recordar aquel incidente en una escapada a las tiendas de Rodorio
–¿Y qué tal cuando se les unió Horie?– cuestionó Saga divertido por los constantes flashbacks
–Pero lo mejor fue cuando la cuña les dio en la madre a las tres– rió Ikki burlonamente haciendo uso de su "sofisticado lenguaje"
–¡Hermano! Y-Ya te dije que… June no es… tu cuñada…– musitó nerviosamente en voz baja, todos los demás emitieron un "Aw" por la ternura y rostro sonrojado del santo de Andrómeda. El fuerte sonido de la pelea los hizo mirar nuevamente a donde se llevaba por completo la acción, ahora, no solo la rubia Afrodita y Saori, sino Afrodita el santo se les había unido a los agarrones
O-o-o-o-o-FIN DEL FLASHBACK-o-o-o-o-O
–¡Tú…! ¡Pequeña bruja!– exclamó señalando a la menor de las diosas
–¿Eh? ¿Persi, de qué está hablando esa señora?– cuestionó la pequeña rubia sin entender la acusación del santo, éste por su parte solo atinó a dejar caer la quijada desorbitado por ser confundido con una mujer, y encima con una señora
–A-Ah, no, no, Afro. No es una señora– corrigió sonriendo nerviosamente
–Ah, claro… es una anciana– sonrió inocentemente mientras examinaba el rostro de Piscis –Le veo muchas arrugas, parece cadáver con esos labios pálidos– comentó escondiéndose detrás de Deméter
–¡Anciana tu madre!– gritó después de un fuerte shock emocional
O-o-o-o-o-o-o-o-o-O
–¡Atchus!–
–¿Qué te pasa?– inquirió su acompañante extrañado por el estornudo de la mujer
–No lo sé, seguramente algún estúpido está hablando de mi– respondió mientras un escalofrío recorría su espalda después de haber dado semejante estornudo
–Me pregunto quién es el valiente…– mencionó el rubio riendo nervioso
