No tengo muchas excusas más que decir que lo siento desde el fondo de mi alma por haber tardado tanto, a mí no me gusta tardar... Lo siento! TTTT_TTTT
Pero ya lo traje akí, y espero que les agrade de verdad... no tengo la misma chispa de antes para seguir escribiendo este fic, por eso es que acepto cualquier amenaza de muerte... xP
Fudo: pero si vos sos más vaga...
Vos cerrá tu maldita boca Akio-baka, vete, vete fúchile, fúchile!
Jejeje, entonces.
Fudo: Disclaimer: Inazuma Eleven ni sus personajes pertencen a este pedazo de fujoshi, Y Yoko Mikami pertenece a Chizuru Yuuki... (Oh! y esta loca agradece el hecho de que le hayas permitido usar tu oc para quitarme a Kidou de encima)
¿Cuántas veces vas a hacer lo mismo? ¡No te metas cuando yo hablo...! Sin más, el capítulo.
Cap. 13, Cada cosa en su lugar
Kidou vio que Fudo y Fuyuka se iban de la torre de metal, era lo último que le faltaba para admitir que Fudo ya no estaría con él. Le dolía un poco pensar eso, pero a la vez era lo mejor poder empezar a olvidarlo.
– Supongo que me tendré que acostumbrar a perder… – susurró Kidou, algo triste.
Se decidió por volver al campamento. Pasó por la plaza y se sentó en una de las bancas. Apoyó sus codos en sus piernas y tapó sus ojos con sus manos. Las lágrimas se apoderaron de él. Por más obsesión que tenía con Fudo, aún así le dolía todo lo que había pasado, se sentía un imbécil por todo lo que había hecho para separarlos.
– Emm… lo siento ¿No viste un listón azul? – le preguntó una chica de su misma edad más o menos, con el pelo anaranjado corto hasta los hombros y ojos celestes.
– ¿Eh? No… no lo vi… – respondió Kidou limpiándose los ojos un poco.
La chica quedó casi hipnotizada al ver los ojos de Kidou, ya que él no tenía puestos esos googles, anteojos o fueran lo que fueran. No notaba que había llorado debido a que por la lluvia estaba mojado.
Kidou le sonrió a la chica, como para que saliera de su trance.
– ¿Querés que te ayude a buscar tu listón? – Ofreció Kidou – si no lo encuentras rápido, va a oscurecer y luego no lo vas a poder encontrar.
– No, no… no hace falta que te molestes, ya lo encontraré – dijo la chica con una sonrisa que hizo sonrojar a Kidou. – Sería mejor que te fueras a tu casa, te podés resfriar si te quedás debajo de la lluvia…
– Lo mismo digo. Dale, dejame ayudarte a buscar tu listón y luego te vas a tu casa – dijo Kidou. – Aparte, no tengo nada que hacer, y realmente, no quiero llegar al campamento.
– ¿Campamento…? Yo… ¡Yo te conozco! ¡Vos sos Kidou Yutto! ¡Sos el jugador del Inazuma Japan! – dijo emocionada la chica.
Kidou rió y se paró de la banca. Asintió con la cabeza.
– Jejeje, disculpa por gritar… yo soy Yoko Mikami… – sonrió la llamada Yoko extendiéndole la mano.
El de rastas estrechó divertido la mano de la chica, divertido por la formalidad. Luego de poder convencerla, Kidou ayudó a la chica a buscar ese listón azul, el cual era un regalo de la madre de Yoko, lo usaba para sujetarse el pelo.
Ya era de noche, y los dos pudieron encontrar aquel listón. Seguía lloviendo, pero era tan solo una pequeña llovizna. La tal Yoko tenía puesta la campera de Kidou, ya que se la había dado para que no tuviera frío.
– Creo que debería acompañarte hasta tu casa… después de todo, gracias a vos tengo una sonrisa. Digamos que no tuve un buen día, pero vos lo mejoraste bastante… – agradeció Yutto caminando – ¿Dónde vivís?
– Acá cerca, no te preocupes… – dijo Yoko – me preguntaba si mañana… si mañana vendrías a la plaza de nuevo. Digo, para charlar un rato y, de paso, devolverte tu chaqueta.
Kidou se asombró mediante la declaración de la chica, pero luego sonrió y se rascó la nuca.
– Claro, pero mejor apurate en llegar a tu casa. Mirá, estas empapada ¿Sí? – dijo Kidou tomando a la chica de la mano, sin ninguna mala intención.
Yoko se sonrojó un poquito, pero luego asintió con una gran sonrisa.
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– ¡Hermano! ¿Dónde se supone que habías estado? ¡Mirá! ¡Estás empapado! ¿Y tu chaqueta? – lo retó Haruna apenas Kidou llegó al campamento, ya todos estaban cenando ya y él había llegado empapado, pero con una sonrisa.
– Ya Haruna, ya… me porté bien, no me retes… – dijo Kidou divertido por la reacción de su hermana – ¡no hice nada malo!
– Mmm… ¿En dónde estabas? – volvió a preguntar Otonashi desconfiada.
– En la plaza, estaba en la plaza… – suspiró Kidou, aún con una boba sonrisa.
– ¿Con quién? – preguntó Haruna nuevamente, todo el equipo ya se había empezado a reír por aquel interrogatorio.
– Con… con… con una amiga… ¿Puedo sentarme a comer? – preguntó Kidou tan divertido como los demás chicos del campamento.
Haruna suspiró rendida, y aunque le dijo que se fuera a cambiar la ropa antes de agarrar un resfriado, Kidou no le hizo caso y se sentó a comer.
– Oye Kidou ¿Dónde estabas? – preguntó Sakuma cuando Haruna se alejó.
– Con una amiga, de verdad… – dijo Kidou con una sonrisa.
– Mmm…
– Vos también desconfiás ¿Verdad? Yoko… Yoko Mikami es su nombre… ¿Me creés ahora? – dijo Kidou apuntándole con el tenedor.
Sakuma lo miró seriamente, y luego puso una pícara sonrisa.
– ¿Yoko Mikami? ¿Una chica de ojos celestes y pelo naranjo hasta por aquí? – preguntó Sakuma señalándose el hombro.
– Si ¿la conocés? – preguntó Kidou.
– Imbécil tenías que ser… ¡es del 3ro A torpe, va a Teikoku! Imbécil… imbécil… imbécil… – repetía Sakuma poniéndose una mano en la frente. – Sos un imbécil… no me digas que no la reconociste porque te pego…
– Emm… bueno… yo… no, no la conocía…
Sakuma rió al ver lo despistado que podía ser Kidou de vez en cuando.
Al terminar de cenar, Kidou se dirigió a la habitación de Fudo, les debía una disculpa por todo lo ocurrido. Tocó la puerta suavemente. Atendió Fuyuka. Kidou tragó en seco.
– ¿Puedo hablar con los dos…? – preguntó Yutto tratando de reunir coraje suficiente para poder afrontar a los dos.
Fuyuka sonrió y le abrió completamente la puerta. Kidou pasó como temiendo a lo que podría encontrar en la habitación. Fudo se asombró al ver a Kidou en su habitación.
– ¿Qué…? – llegó a decir el de ojos verdes.
– Lo siento mucho… perdón… a los dos… fui un completo tarado. Un imbécil, no debí meterme entre ustedes dos, no debí interponerme en su relación – dijo Kidou mirando al suelo – De verdad, perdónenme los dos, fui un completo torpe, un obsesivo…
Fuyuka miró a Fudo, como diciéndole algo que tan solo él pudo descifrar.
– Ya no hay nada que perdonar, nosotros ya te perdonamos… no te preocupes… ya… ya está todo bien… – dijo Fudo colocando una mano en el hombro de Kidou.
– ¿De… verdad? – susurró Kidou.
– Sip, ya está todo bien entre nosotros ¿Bien? Tan solo… tan solo no vuelvas a hacer lo que hiciste… con eso me quedo tranquila… – bromeó Fuyuka.
– ¿Eh? Si, lo prometo… prometo no volver a cometer ninguna locura como lo he hecho. – dijo Kidou con una sonrisa de alivio.
– Entonces, estamos en paz – extendió la mano Fudo, Kidou la estrechó.
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– ¿Creés que nos vuelva a molestar? – preguntó Fuyuka.
– Supongo que no, creo que no va a volver a hacer ninguna de esas cosas, y realmente no me preocupa… no creo que nos pueda separar de nuevo ¿No? – dijo Fudo besándole la frente. – Ya, vamos a dormirnos ¿Si? Tengo bastante sueño…
– Tengo bastante sueño, tengo bastante sueño… – repitió Fuyuka burlándolo.
– Sos molesta, una bonita molesta… – le dijo Fudo besándola.
– Yo también te quiero…
Fudo se terminó de acostar y Fuyuka se recostó en su pecho. Tal vez era verdad y Kidou no los volvía a molestar nunca más… al menos no con esas intenciones… podían dormir en paz durante ese tiempo.
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Kidou se terminó de cambiar y se recostó en la cama con las manos en la nuca. Se quedó pensativo. Mmm… Yoko Mikami… es una buena chica… supongo… pensó. No es por nada, pero como que él se quedó algo embobado con la chica. ¿Y cómo no estarlo si era una chica muy bonita y alegre? Aunque tal vez que Kidou estaba exagerando, pero parecía una buena chica… y al parecer quería ser su amiga. Eso estaba bien ¿No? Si, obvio que estaba bien… estaba perfectamente bien que Kidou hiciera una nueva amiga obviamente. Amiga…
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Fudo se levantó, Fuyuka no estaba, de seguro se había ido a preparar el desayuno con las demás chicas. Luego de levantarse y vestirse, fue directo a la cocina. No sabía dónde estaban todas las chicas, tan solo vio a su niña. Se acercó lentamente y la abrazó por la espalda, y le besó el cuello. Fuyuka se sorprendió, pero cuando reconoció que era su novio el que la abrazaba, tan solo se sonrojó.
– Van a llegar las chicas, mejor andá al comedor – lo reprendió Fuyuka.
– Sos mala, no me querés –. Dijo Fudo con un falso puchero en los labios.
– Sí que te quiero… – y le dio un pequeño beso en los labios – andá, dale.
Fudo sonrió victorioso y se fue de la cocina. Antes de salir se cruzó a Aki, la saludó y siguió su camino.
– ¿Lo traes cortito o es idea mía? – preguntó Aki asombrada.
– Emm, no, no es eso… – dijo Fuyuka – Mejor decime como te fue con Endo.
Aki se hizo la tonta y se fue a terminar el desayuno. Fuyuka rió divertida al ver como su nueva amiga evitaba a toda costa aquel pequeño asunto.
– Mi amor, dice Kazemaru si no le das un vaso con agua que se atoró con las galletitas… – apareció Endo de la nada detrás de la puerta.
Aki se puso roja, roja… roja como el pelo de Kiyama… La del pelo morado comenzó a reírse y le alcanzó a Endo el vaso con agua. Este no entendía que rayos pasaba ahí. "Cosas de chicas…" pensó y se fue de la cocina.
– No te duró mucho el secretito… – rió Fuyuka mientras preparaba una bandeja con tazas.
– Bueno, bueno, lo tenías que saber de alguna forma ¿no? – sonrió Aki y tomó la bandeja dirigiéndose hacia el comedor.
Fuyuka preparó otra bandeja y antes de salir, se la encontró a Haruna. Bajó la vista y se disculpó por todo lo que había dicho de su hermano hacía algunos días. Haruna tan solo admitió que las dos habían estado mal. Y ya, ahí quedó. Ambas sonrieron y terminaron de servir el desayuno.
Endo miró para un lado, miró para el otro. Habló con Takimoto y se preguntó donde era que estaban Goenji y Natsumi.
– Ya déjalos, de seguro se fueron por ahí… – dijo Kidou comiendo.
– Ahora que me acuerdo ¿Dónde estuviste anoche? No te encontré en tu cuarto… – preguntó Endo.
– Ah, salí a afuera a tomar algo de aire, necesitaba pensar unas cosas… – contestó Kidou como si nada.
Endo levantó los hombros y terminó de desayunar.
Al rato, Kudo los mandó a entrenar a todos, (bueno, Goenji se había adelantado y había pedido permiso para poder salir)
"Todos están rindiendo bien… muy bien…" Pensó Kudo, y cuando se refería a todos, eran todos: Fudo ya no tenía esas lagunas mentales, Kidou no se quedaba estancado mirando a Fudo, Sakuma no se quedaba mirando como Kidou miraba a Fudo, Takimoto tampoco se quedaba mirando a Fuyuka, y Endo estaba más motivado que antes - como si fuera posible -.
Cuando Kudo les dio un pequeño tiempo para descansar (el muy malo los hizo correr de un lado al otro una y otra y otra y otra vez), una chica de pelo naranjo se acercó hasta Haruna.
– Hola ¿Te puedo hacer una pregunta? – dijo la chica.
– ¿Eh? Sí, claro… – dijo Haruna con una pequeña sonrisa.
– ¿No me harías el favor de llamar a Kidou?
– ¿A-a Y-Yutto? – tartamudeó Haruna y vio que la muchacha tenía la chaqueta de su hermano. – Cla-claro… – Haruna se acercó a su hermano – Oye hermanito… e-esa chica te está buscando y-y tiene t-tu cha-chaqueta…
– ¿Eh? Ah, es Yoko… gracias Haruna… – sonrió Kidou corriendo hacía Yoko – Hola ¿Qué hacés acá? – preguntó amablemente.
– Jejeje, yo te traía tu chaqueta, así no te molestabas en ir a buscarla esta tarde a la plaza – sonrió ella.
– Ni te hubieras molestado, no hubiera sido ninguna molestia ir a la plaza esta tarde – dijo Kidou sinceramente.
Kidou escuchó el grito del entrenador para volver al campo.
– ¿Te gusta el futbol? – preguntó Kidou antes de irse.
– ¿Eh? – Yoko no entendió el porqué de esa pregunta tan de repente.
– Que si te gusta el futbol… – remarcó el estratega algo apurado.
– Claro, como no me gustaría… ¡es genial! – aceptó Yoko.
– Entonces quedate a ver el entrenamiento, y luego charlamos un rato ¿Te parece? – ofreció el mayor.
Kidou recibió otro grito de su entrenador para volver al entrenamiento. La chica aceptó gustosa, pero se quedó allí, paradita. Yutto se acercó a su hermana y le pidió que invitara a Yoko a sentarse al lado de ella, así no estaba sola.
– ¿Quién es? – preguntó Haruna.
– ¿Sabés quién es? ¡Mi novia! Yoko Mikami es mi novia – dijo Kidou así su hermanita cerraba la boca por un rato – Pero le pedí que estuviéramos en secreto, así que si preguntas algo, ella no va a decir nada…
– Ok, cierro mi boca y conozco a mi cuñadita – dijo Otonashi emocionada.
– Así es…
Última advertencia del entrenador hacía Kidou para que regresase al campo, el cual obedeció al trote.
Yo creo que Kidou tambien necesitaba su final feliz ¿Ustedes que creen?
Muchas gracias a las personas que esperaron por tanto tiempo a la continuación... gracias por esperar y -espero- no mandar ninguna amenaza de muerte si no continuaba el fic...
sin más..
Sayo!~~
