Heya. Bien, ¿Se lo preguntan? Yo sé que sí. "Apheront prometiste el final de noches lluviosas, por qué actualizas este fic, ¡Aun nos debes el otro!" Lo sé, y me disculpo, pero, eso se debe a que vi que a varias personas pareció no haberles gustado el capítulo anterior, así que, ya que me han acompañado hasta este capítulo, decidí dejarles un mejor sabor de boca, o un peor en todo caso, y por eso les traigo este capítulo. Llámenlo extra si quieren, tomen en cuenta que estoy actualizando un fic en menos de 10 días, es todo un logro y no es algo muy común en mi persona, pero basta de mí, esto es para ustedes, espero les guste, aunque puede que lo odien más que el anterior, ya verán por qué XD, y quiero aclarar que todo, TODO en este capítulo es real, no habrá fantasía alguna aquí, excepto un pequeño flashback, pero después de eso, repito TODO es real c; disfruten.
El grisáceo color de las nubes en una mañana lluviosa adornaba la bóveda celeste hasta donde el ojo podía ver; el clima se manifestaba de manera diferente en cada uno de los distintos distritos de Zootopia, una suave, aunque abundante nevada en Tundratown, un fuerte chubasco en el distrito forestal, aunque nada de otro mundo para los residentes, un simple paraguas era más que suficiente, o la solución más obvia, quedarse en casa a esperar una mejoría en el clima. En cuanto al centro de la ciudad, una lluvia regular, acompañada por una fuerte brisa, tornando el ambiente lo suficientemente frío como para pensárselo dos veces antes de salir de casa, a decir verdad, podría ser algo relajante si se tenía pensado descansar, o recuperarse en el hospital.
El cálido y embriagante olor a café golpeó directamente la nariz de Judy, mientras que ésta sostenía un pequeño vaso desechable entre sus manos, inhalo y exhaló un par de veces más, dejando que el vapor calentase su cuerpo desde dentro. Las sábanas de la cama la cubrían hasta la cintura, mientras que ella se encontraba sentada, recargada en el respaldo, su pulso era tranquilo y continuo, sus heridas empezaban a sanar, y su pierna, aun a pesar de estar rota, no le causaba molestia alguna, al menos no más allá de impedirle caminar como a ella le gustaría. Judy era una coneja, correr y saltar era la alegría de su vida, no podría vivir privada de tales cosas, pero no se mostraba asustada de lo que le había ocurrido, según los estudios médicos, no había riesgo de perder la movilidad, en cuanto retirasen el yeso, toda ella volvería a la normalidad, a excepción de unas cuantas cicatrices, que su pelaje se encargaría de esconder, un amargo recordatorio de lo que pasó, pero así mismo, una prueba de que sobrevivió.
-Entonces Nick no está…- Trató de decir después de darle un sorbo a su café.
-No, no, él está bien, está vivo pero- Cassie la interrumpió un momento. Traía puesto un abrigo de color marrón y un pantalón de franela, ideal para resguardarla del frío –Bueno, no le fue fácil asimilar la situación-
-(Suspiro) Jamás fue mi intención hacerle eso- Aclaró Judy bajando la mirada.
-Nos diste un gran susto a muchos, en cuanto llegaron al hospital, durante los primeros días, Nick se negaba a apartarse de ti, sus heridas eran graves, pero se negaba a irse-
-¿Por eso terminó en cuidados intensivos?- Preguntó desviando su mirada hacia Cassie.
-Sí, el jefe de la policía tuvo que arrastrarlo, perdió más sangre de la que debía, solo en esperar a que despertaras-
-Hehe, jamás creí que Bogo se preocuparía así por nosotros- Rio la coneja, en un intento de romper la tensión que se había generado desde que despertó.
-Lamento haberte asustado ayer- Soltó la zorra de pelaje blanco.
-No fue tu culpa, yo ni siquiera te dejé terminar de hablar, creo que la idea de perder a Nick después de todo lo que pasó, bueno, era demasiado para mí, ni siquiera estaba segura de lo que hacía, supongo que, todo era solamente una gran paranoia mía-
-¿Y cómo te sientes hoy?-
-La verdad, desde ayer me sentía bien, solo fue el pequeño paro cardíaco y ya Hehe-
-Hehe, sí, aunque tu pulso no se detuvo en ningún momento, por un momento creí que esa máquina iba a explotar-
Las dos hembras se las habían arreglado para terminar con toda la tensión, a base de bromas y pequeñas conversaciones, poco a poco todo empezaba a retomar su curso normal. Lo que pasó con los captores de Judy seguía siendo desconocido para ella, aunque para ese punto, prefería olvidarlo, luego se preocuparía por presentar cuentas a Bogo, a juzgar por lo que Cassie había dicho, parecía ser que el gran búfalo también estaba aliviado de haberla recuperado.
-Dime algo Cassie, cómo…- En eso la puerta se abrió; las orejas de Judy se levantaron hasta lo más alto, y sus ojos se abrieron a toda su capacidad, había pasado algo muy importante por alto, ni siquiera había pensado en eso durante todo el tiempo que estuvo cautiva.
Un silencio incómodo se apoderó de la habitación, Cassie no sabía cómo debía proceder en esa situación, en un lado estaba la cama en la que se encontraba Judy, y en el otro, dos conejos en la puerta, el rostro de ambos, lleno de angustia, dicha y tristeza, era confuso a simple vista.
-¿Mamá? ¿Papá?-
-¡Judy!- Exclamaron al unísono, corriendo hasta el lecho de la coneja, detrás de ellos, entró otro pequeño grupo de conejos, sin duda alguna, parientes de Judy, lo más seguro es que se tratara de algunos de sus hermanos.
-¿Qué fue lo que te hicieron?-
-Mi niña, por favor dime que estás bien-
-¿Los atraparon a todos?-
-¿Cómo dejó la policía que te pasara eso?-
Preguntas empezaron a caer de todas partes, y la desdicha podía notarse fácilmente en el rostro de toda su familia. Judy no sabía a quién o qué responder primero, ni siquiera le permitían hablar, empezaba a ponerse nerviosa, era como estar frente a la prensa otra vez, solo que en esta ocasión, no estaba Nick para ayudarla, y la técnica de responder con una pregunta y luego responderse a sí misma, no le serviría de nada con su familia.
-¡Silencio!- De entre todas las voces que se habían manifestado a su alrededor, la de su madre sobresalió finalmente de entre todo el alboroto, a pesar de ser la más preocupada de todos, de alguna manera, sabía que atosigando así a su hija no conseguirían nada. Judy finalmente pudo respirar, aliviada de que todo se hubiese detenido, miró a su madre con gratitud, pero ésta respondió solo con angustia.
-Judy, tienes que contarnos todo lo que pasó-
Cassie admiró la escena por un tiempo más, sin entender por qué, la idea de su propia familia pasando por esa misma situación surcó su mente, ella no era tan fuerte como Judy, o al menos así lo consideraba, por eso la admiraba. En silencio, la vulpina empezó a alejarse, caminando hasta la puerta, aunque logró darse cuenta de que Judy la miraba, ésta le sonrió y ella respondió de igual manera. Cassie se despidió con un ademán y cerró la puerta detrás de ella al salir.
-(Suspiro) No imagino cómo deben estar sintiéndose ahora- Dijo para sí misma una vez se encontró fuera del cuarto. Miró a su alrededor, un desfile de batas blancas y azules, cuernos y orejas yendo y viniendo. Con respeto, caminó entre todos los animales que había frente a ella, haciendo lo posible por evitar chocar con alguien, un esfuerzo que en algún momento terminaba en fallo, pero se resolvía con algo tan simple como un "Lo siento". No se dirigía a la salida, las señales que indicaban el camino, apuntaban en contra a donde ella iba; a medida que avanzaba, una extraña sensación empezaba a formarse dentro de ella, sentía como si tuviese el estómago revuelto, era culpa ¿Pero de qué? Ella no había hecho nada malo ¿O sí? Siguió caminando por unos minutos más, hasta que llegó a otra habitación, una simple puerta de color verde opaco le impedía el paso, tomó la perilla y en un pequeño movimiento la abrió, empujó la puerta y entró en la habitación; fue recibida por la imagen de un zorro de pelaje anaranjado, vestido únicamente con un pantalón holgado, sin nada que cubriese la parte superior de su cuerpo más que vendas a lo largo de su estómago y otro grupo de gazas envolviendo su hombro, estaba sentado al borde de la cama, sus patas alcanzaban a tocar el suelo, y en sus manos sostenía un trozo de papel, en el cual depositaba toda su atención, a juzgar por el movimiento de sus ojos, era claro que estaba leyendo algo en aquélla hoja. Sus mirar entrecerrado y la clara desilusión en su rostro mostraban que no le complacía lo que leía. Cassie lo miró por algunos segundos, examinando sus expresiones, ¿Qué podía ser tan malo?
-¿Nick?-
-¿Hmm?- Reaccionó al escuchar otra voz en la habitación -¿Cassie?- Dijo, dejando descansar la hoja de papel en la cama.
-¿Está todo bien?-
-Sí solo, una carta de mi madre- Respondió embozando una pequeña sonrisa.
-No te veías muy bien al leerla- Señaló la hembra, mientras avanzaba hasta donde Nick se encontraba.
-Bueno, han pasado muchas cosas entre ella y yo, y me ha estado mandando estas cartas desde hace varios días- Explicó señalando el montón de sobres y hojas de papel que había sobre la cómoda al lado de la cama, había estado ocupado, fácilmente se trataba de 10 cartas diferentes, todas las que habían llenado su buzón durante el tiempo que estuvo buscando a Judy.
-¿Entonces pasó algo malo?- Inquirió insegura, meterse en la vida personal de su novio no era algo que le agradase, pero la curiosidad era más fuerte.
-No exactamente, escucha, no me gusta hablar de eso, ni siquiera Judy sabe nada de mi vida familiar así que…-
-Descuida, entiendo. Hablando de Judy…-
-¿Está bien?- Preguntó el zorro a penas escuchar el nombre de su compañera.
-Sí, de hecho está muy bien, pero está preocupada por ti-
-(Suspiro) ¿Le dijiste lo que te pedí cierto?-
-Sí, pero no veo por qué mentirle, ¿No crees que ya ha sufrido suficiente?- Cuestionó con cierta hostilidad, ella también aborrecía la experiencia en la que fue participe la pequeña coneja -Toda su familia vino a verla, ¿No crees que le ayudaría verte a ti?-
-Créeme Cassie, esa no era ni la mitad de su familia. Pero, no estoy listo para verla-
-No fue tu culpa Nick. Me pediste que le dijera que te encontrabas en cuidados intensivos pero, fue más difícil de lo que te imaginas-
-¿A qué te refieres?-
-Bueno, para empezar, ni siquiera yo misma estaba segura de mentirle-
{Flashback}
{-Cassie ¿Dónde está Nick?- Inquirió con la voz temblorosa, aferrándose fuertemente a las sábanas de la cama. La expresión en su mirada borró hasta el último vestigio de regocijo que había experimentado en cuanto despertó, una vez más, el pánico había invadido su mente.
-Nick, él- No encontraba las palabras adecuadas, no podía soltar una bomba en ese momento, fácilmente podría llevar a Judy al coma otra vez, pero debía saberlo, con el fin de mejorar un poco la situación, debía decirle la verdad.
-Cassie dime qué pasó con él- Demandó la coneja, poniéndose al borde de la cama, casi parecía estar tratando de saltar sobre ella.
-Nick no, él no- De igual manera su voz empezó a temblar, evadía el rostro de Judy, no encontraba valor alguno para mirarla de frente, y ya que las acciones dicen más que mil palabras, Judy solo pudo interpretar lo peor.}
{Fin del flashback}
-Ni siquiera me dejó terminar de hablar, aunque tampoco es como si yo pudiese haberlo hecho-
-Entonces ¿Qué pasó?-
-Creyó que estabas muerto, ¿No escuchaste todo el alboroto ayer? Tuvieron que sedarla y esta mañana le expliqué todo lo que me pediste. Ahora se siente culpable por que estés en "Cuidados intensivos"- Dijo haciendo comillas con los dedos.
-Cassie, no puedo ni verla a los ojos, ya fue difícil tener que contemplar el estado en el que la encontré. La abandoné durante una semana, mientras los desgraciados que la tenían la torturaban ¿Y dónde estaba yo? Sentado en el escritorio de mi cubículo haciendo…-
-Buscándola- Interrumpió Cassie –Todo ese tiempo trataste de encontrarla, jamás la abandonaste, al menos no hasta ahora, ¿Crees que ignorándola le harás algún bien?-
-No- Respondió resignado –Lo siento-
-La disculpa está de más-
-No lo digo por esto, en toda la semana que estuve buscando a Judy, también estuve ignorándote, llamabas y a penas y hablaba contigo-
-Hey, está bien, si alguien te secuestrara a ti o a alguien de mi familia… Bueno, la verdad no sé si tendría la fortaleza que ustedes dos tuvieron- Dijo sentándose al lado del zorro.
-Sí, fue una semana alocada ¿No crees?-
-Sí, algo, pero me alegra que los dos estén bien- Respondió dejando su mano descansar sobre el hombro de Nick, desafortunadamente, justo en el que la bala había impactado.
-¡Aghhhh!- Se quejó el zorro, apartándose rápidamente.
-Lo siento, creí que, bueno pasó una semana así que…- Balbuceaba la zorrita, apenada por lo que recién había hecho.
-Descuida, descuida, solo, aun duele mucho, en la academia no dieron mucha información sobre armas de fuego, pero nunca creí que pudiesen causar tanto daño- Explicó sobando delicadamente sobre los vendajes que lo cubrían.
-Bueno, dejando de lado esto, ¿No vas a ir a verla?-
-Por ahora no, su familia está con ella, no creo que les agrade ver a otro depredador en este momento-
-Nick- Replicó Cassie, cruzándose de brazos.
-Bien, bien, prometo venir a verla mañana-
-¡¿Mañana!?-
-Oye, me dieron de alta hoy, tengo que ir a tomar un baño, conseguir ropa limpia, y buscar un presente para Judy-
-No sé si te diste cuenta, pero el clima no es el de una tarde de verano-
-Bien, entonces será una romántica cita bajo la lluvia- Aclaró el zorro.
-¡Nick!-
-Ya te dije lo que tengo que hacer antes de ver a Judy, además, creo que tú también mereces algo de atención de este apuesto zorro ¿O no?-
Cassie se cruzó de brazos y desvió la mirada, en un intento fallido por ocultar el rubor en sus mejillas, a sí mismo, de manera inconsciente empezó a embozar una pequeña sonrisa.
-Vamos, quien es mi pequeña mora- Bufó acercándose a ella.
-Basta- Replicó tratando de contener la risa, evadiendo la mirada de Nick. En respuesta, el zorro empezó besar su cuello poco a poco, hasta que finalmente cedió.
-Bien, bien, acepto tu propuesta, solo detente- Soltó entre risas, buscando de liberarse del agarre de Nick.
-Está bien, solo me pondré mi uniforme y nos iremos-
-Espero que la primera parada sea tu casa, tu uniforme de policía aún tiene esos dos grandes agujeros-
-Me leíste la mente, espérame en la recepción, te alcanzaré en cuanto me cambie de ropa-
-No tardes-
En cuanto se encontró solo, Nick empezó a rebuscar entre toda la habitación, tratando de encontrar su estropeado uniforme de policía, al parecer nadie se había tomado la molestia de llevarlo a la lavandería, qué clase de hospital era ese. Sea como fuere, no le dio más vueltas al asunto, ya había solicitado uno nuevo a Bogo después de todo. Aunque no por ello, retiraba la desapacible sensación de llevar esas prendas sobre su cuerpo; cada botón que abrochaba era un recuerdo golpeando su memoria, el día en el que Judy desapareció, la inquietante incertidumbre de saber si seguía con vida, las interminables horas de búsqueda entre los archivos del ZPD y la cereza sobre el pastel, en los dos últimos botones de la camisa, escuchó los dos disparos que lo atravesaron, recordó el miedo, la desesperación y el gran remordimiento de haber privado a Judy de la verdad. Desde que la rescató, había empezado a preguntarse, si debió habérselo dicho en ese momento, cuando estaban al borde de la muerte, ¿Habría sido liberador? O simplemente haría más grande el miedo a morir, solo acrecentaría la carga que llevaría al más allá, se repetía a sí mismo que haber guardado silencio fue lo mejor, pero parte de él sentía que al no hacerlo en ese momento, jamás tendría otra oportunidad ¿Qué es lo que debía decirle? Aquella gran y peligrosa verdad; Nick se había esmerado tanto en reprimir hasta el último vestigio de ese sentimiento, pero al estar tan cerca de perder a Judy, afloró nuevamente, después de todo, uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y él estuvo a punto de perderla a ella. Durante todos esos días, más allá de la desesperación, la ira, la impotencia, sintió amor por ella nuevamente, sintió que debió estar con ella, pero también había miedo, miedo de lo que dirían los demás animales, miedo a lo que diría ella, Nick era un zorro, y Judy era un conejo, eran más incompatibles que el agua y el aceite, era simplemente imposible, a los ojos del reto del mundo sería solo una gran falacia, casi podía escuchar las críticas y ni siquiera había hecho nada aun; imaginaba el rechazo, la discriminación, si bien eran cosas a las que él ya estaba acostumbrado, no estaba dispuesto a hacer que Judy transitase ese camino con él. Sí, definitivamente guardar silencio había sido lo mejor, a excepción de un pequeño detalle, ahora, la parte de él que anhelaba estar con Judy, lo exigía a gritos, ese era el verdadero motivo por el cual no tenía el valor de verla, ya no la vería como una amiga, ni como su compañera de trabajo, la vería como el objeto de su deseo prohibido, el amor que nunca podría ser, por eso debía alejarse, y de manera cruel, aunque sin intención, estaba usando a Cassie para lograrlo, se refugiaba detrás de ella para probarse a sí mismo que un zorro debía estar con otro zorro, pero no por ello significaba que no sentía nada por ella, después de todo, ninguna otra chica se había interesado así por él, ni siquiera Judy lo había hecho, o al menos, nunca lo mostró.
Amaba a Cassie, casi tanto como amaba a Judy, su corazón se estaba partiendo en dos mitades, ¿Cuál de ellas ganaría? Temía tener que contestar esa pregunta.
Finalmente terminó de arreglarse, o cuando menos, verse decente, considerando el estado en el que se encontraba la ropa que llevaba puesta, aún tenía manchas de sangre. Abrió la puerta y se adentró en los pasillos del hospital, abriéndose camino entre los doctores, pacientes y visitantes que había en su camino, nada había entorpecido su avance, hasta que pasó frente a una puerta, una simple puerta con la misma apariencia a las demás, ¿Qué había de especial en esta? Judy estaba detrás de ella. Con discreción, se acercó hasta poder pegar su oído a la madera, su gran sentido auditivo le permitió distinguir más de una voz en el interior, la familia de Judy seguía presente, aunque no fue eso lo que le llamó la atención, sino los sollozos que logró identificar, eran de su compañera, ¿Cómo debía proceder? No podía simplemente entrar como si nada, ¿Qué explicación le daría a la coneja? Ahora se daba cuenta del costo de sus mentiras, sea como fuere, debía asegurarse del bienestar de Judy. Con suma delicadeza, giró la perilla dela puerta, la empujó tan lento como un perezoso podría hacerlo, sin ruido, sin rechinidos, nada; abrió lo suficiente como para tener una vista de la camilla, había un pequeño ejército de conejos rodeándola, y en el centro estaba Judy; sus ojos eran como caudales, las lágrimas no paraban de brotar, contaba las amargas memorias que vivió, su familia había guardado silencio de un momento a otro, sus padres la abrazaban fuertemente y sus hermanos y hermanas, mantenían la cabeza baja. Esa escena solo reforzó el sentimiento de culpa en Nick, si tan solo la hubiese acompañado hasta su departamento, nada de eso habría pasado, pero no, la abandonó justo en la entrada del edificio, 3 pisos debajo de donde debió haberla dejado, entre los dos, fácilmente habrían sometido al jaguar, ni siquiera le habrían dado tiempo a reaccionar, pero la inseguridad que lo acongojaba en ese momento le había impedido ir más lejos.
-Descuida Zanahorias, yo estoy bien- Susurró sin esperanza de que alguien más lograse escucharlo. De nueva cuenta movió la puerta, esta vez hacia el lado contrario, se apartó lentamente y con discreción, la cerró. Se recargó en ella por un momento, dejando escapar un pequeño suspiro, al mismo tiempo que cerraba los ojos, tratando de apartar de su mente todos esos pensamientos, de un momento a otro, redibujó la sonrisa en su rostro y continuó su camino hacia la recepción, Cassie aun aguardaba por él.
Mientras tanto, la situación que recién se había vivido, aun se manifestaba en forma de problemas en el ZPD. Desde que Judy volvió, si bien, había ayudado a calmar un poco las aguas, las nubes grisáceas seguían sobre su investigación, caso curioso que en ese preciso día estuviese lloviendo. No solo habían dado con la coneja, sino con varios animales que se habían dado por muertos en casos anteriores, todos en condiciones deplorables. El ZPD había entrado en cuenta de que sus métodos y acciones empezaban a dejar de ser efectivos, y eso era motivo de preocupación, después de todo, si ellos no podían defender la ciudad, ¿Quién iba a hacerlo?
-Lobato, ¿terminaste los informes?- Cuestionaba el búfalo mientras caminaba entre los cubículos, todos con sus respectivos oficiales, a excepción de alguno que otro, ya fuera su día de descanso o si se encontrasen patrullando las calles, en el caso de Nick y Judy, habían conseguido un permiso para recuperación.
-La mayoría, ¿Por qué tengo que llenar los de Wilde y Hopps?- Inquirió el lobo, con cierto fastidio de tener que llevar acabo más trabajo del habitual.
-Ambos están en recuperación-
-En este tipo de situaciones, esperamos a que se recuperen y entonces solicitamos el informe-
-Estoy consciente de ello, pero esta situación por poco se nos sale de las manos, debemos darnos prisa a terminar para poder seguir adelante- Señaló Bogo, deteniéndose en seco –La forma en la que los secuestradores de Hopps actuaron es preocupante, afortunadamente la prensa no obtuvo mucha información, solo queda sepultar esto y asegurarnos de que no se repita-
-¿Y entonces qué hacemos ahora?-
-Ahora, podemos descansar un poco-
-¿Y qué pasará con Nick y Judy?-
-La familia de Hopps fue muy persistente al exigir un mes de recuperación, en cuando a Wilde, regresará a la estación en 3 días-
-¿Y quién será su compañero mientras tanto?- Preguntó Lobato.
-Estoy hablando con él-
-¿Qué?-
-Además me pidió que te diera las gracias por él, por haberlos salvado-
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El mal clima aún se mantenía, el cielo aun contaba con ese color grisáceo, muy pocos animales se encontraban en las calles; quienes caminaban por las aceras debían portar paraguas o cuando menos ropa impermeable, en su mayoría se trataba de animales grandes, capaces de soportar las inclemencias del día, los muy pequeños como lo roedores, se las verían muy mal al intentar salir en un clima así.
Nick y Cassie habían dejado el hospital hacía un buen tiempo ya, el suficiente como para haber llegado a Tundratown, ahora en vez de lluvia sobre su cabeza, había nieve bajo sus patas y claro, sobre el resto de su cuerpo.
La zorra ártica, acostumbrada a ese clima, se movía con toda libertad entre la cellisca, Nick por otro lado, aun viviendo por casi un año en ese distrito de la ciudad, el frío de las nevadas era algo a lo que aún no lograba acostumbrarse.
-¿Estás seguro de que no quieres mi abrigo?- Preguntó Cassie, aun caminando a lado del zorro.
-S, s, seguro, solo, solo es un poco de viento- Respondió tiritando.
-Nick, estás temblando- Señaló la vulpina, pegando un poco más sus cuerpos
-E, es el uniforme, está roto- Soltó desviando la mirada por la pena, él debía brindar calor y seguridad a su pareja, no al revés.
-Sí claro, para tu suerte, tu casa está a la vuelta de la esquina-
Fue reconfortante escuchar eso, siendo que era verdad, unos pocos metros más y Nick podría refugiarse en la calidez de su hogar, de hecho empezaba a cuestionarse a sí mismo si la idea de una "Cita bajo la lluvia" sería apropiada, si bien tenía un don nato para la palabra, de vez en cuando, no medía bien lo que escapaba de su boca, tal vez porque en esta ocasión, no estaba estafando a nadie.
-Llegamos- Dijo Cassie en cuanto cruzó el marco de la puerta, la cual escuchó azotándose detrás de ella, el zorro que la acompañaba, rápidamente empezó a frotar sus manos una con la otra, en busca de obtener un poco de calor corporal, acto seguido, con la misma calidez que había obtenido por la fricción, rápidamente trató de calentar su nariz, a causa del frío, ésta empezaba a dolerle; después de algunos minutos, finalmente logró aclimatarse un poco, ayudaba el hecho de que ya no se encontraba a la intemperie.
-¿Solo un poco de viento?- Bufó Cassie, sonriendo ante las acciones del zorro.
-Bueno ya, mi pelaje no está hecho para éste tipo de climas, soy más un zorro de sol, por eso mi pelaje es anaranjado-
-No existe nada tal como un zorro de sol- Refutó la zorra, dejando descansar la sombrilla que llevaba consigo a lado de la puerta.
-¿Ah no? Mi amigo Finnick es un zorro el desierto, creo que es más o menos lo mismo-
-Bien, bien tú ganas, ahora date prisa y ponte algo decente-
-No me extrañes demasiado- Soltó antes de guarecerse en su habitación.
Cassie se encontró sola en la casa, admirando la poca decoración que Nick había puesto en el lugar, al igual que Judy en su momento, la zorrita de pelaje blanca, estaba sorprendida por la nula cantidad de recuerdos que había en las paredes, cualquiera pensaría que habría al menos una foto familiar, pero entonces ella recordó lo que Nick mencionó sobre su madre, hubo problemas entre ellos, por lo tanto, una foto así, quedaba fuera de lo posible, pero qué había con Judy, habían pasado ya casi dos años trabajando juntos no había nada, al menos algún recuerdo de su graduación, a decir verdad, eso último sí estaba presente en la casa, aunque claro está, no en la sala; la pequeña foto del día en que Nick recibió su placa se encontraba en el lugar más importante, cual debía ser, estaba ubicada en la pequeña cómoda al lado de la cama del zorro, un recordatorio diario de lo que Judy había hecho por él. Volviendo a Cassie, ésta decidió esperar en el sofá de la sala, la caminata había sido larga y les aguardaba otra para la ingeniosa idea de Nick, ahora ella también empezaba a preguntarse cómo fue que accedió a tal petición, era ridículo ¿Salir en plena lluvia? Nevada en el caso de Tundratown, si ese era el caso, más le valía a Nick ponerse ropa adecuada, ella no iba a estar pegado a él cada segundo del día.
-Bien, estoy listo- Se escuchó a su izquierda, a la par que la puerta anteriormente cerrada, se abría.
-Te tomaste tu tiempo-
-Mil disculpas mi lady, pero arreglar éste pelaje toma su tiempo- Respondió con vanidad y una pizca de egolatría.
-Bueno, entonces ¿Qué tienes en mente?- Inquirió la vulpina, levantándose del sofá.
-Pues, estuve pensando, hace frío, está nevando y hay un fabuloso café a unas cuantas cuadras de aquí, y a tu fabuloso novio le acaban de dar un gran pago ¿Qué opinas?-
-Que deberías invertirlo en la decoración de este lugar- Respondió irónica.
-Está bien, ya capté, pero respecto al café-
-También es una buena idea-
Los dos zorros se dispusieron a abandonar la residencia, Nick no sin antes haber tomado uno de sus 2 abrigos, los cuales se encontraban en el perchero al lado de la salida, solo un par era lo que le hacía falta, uno ligero, destinado a ser usado como recurso frente a las pequeñas brisas, y el otro, grueso, perfecto para moverse en medio de una tormenta de nieve, Nick tomo éste último, si bien el clima no era para tanto, temía que mientras estaban afuera, se pusiera peor. El zorro de pelaje rojizo salió sin pausarse, pero Cassie, algo la paró a centímetros de atravesar la puerta, lentamente volvió la mirada hacia el interior, observó la mesa de centro por algunos segundos, luego introdujo su mano a uno de los bolsillos de su abrigo, sintió el papel entre sus dedos, y entonces lo sacó, un sobre, con la leyenda "Para Nick" dentro de él, dos mitades rotas por la mitad, la carta que Judy había escrito aún se encontraba ahí, las letras aun aguardaban ser leídas por quien se supone, estaba destinado. Esa idea había dado vueltas en los pensamientos de Cassie, después de todo lo que pasó, sentía que Nick debía saber la verdad, lo merecía, quería dejarla ahí, para que al regreso del zorro, éste pudiese leerla, y así finalmente, terminar con todo de una vez por todas, pero había riesgo en esa idea, por un lado estaba Nick, se enteraría y luego él tendría que resolver sus dudas, pero en la otra mano, se encontraba Judy, quien potencialmente, podría terminar perdiendo a el único animal que le estaba dando motivo para seguir con vida, el único motivo de haber sobrevivido a esa amarga experiencia. A Cassie poco le importaban las repercusiones que esa carta podría traer a su propia persona, si Nick elegía a Judy, ella no se interpondría, y de no ser así, con todo gusto seguiría siendo la pareja de Nick, pero no estaba en sus planes arruinar la vida de terceros, es por eso, que al soltar un pequeño suspiro, ocultó la carta nuevamente, y salió de la casa.
"¿Qué se supone que debo hacer?"
Se preguntaba a sí misma, mientras que sutilmente, mantenía una pequeña distancia entre ella y Nick, sin que éste se percatase de que algo iba mal con ella.
"¿Qué tal si el siente lo mismo por Judy que ella por él? Yo solo estoy interfiriendo, ¿Qué harías tú mamá?"
Al estar tan inmersa en sus ideas, no se percató de que el zorro se había detenido, hasta que fue muy tarde y terminó chocando suavemente contra él, aun a pesar de eso, éste no se inmuto, permanecía con la mirada fija al fija al frente.
-¿Nick?- Dijo Cassie al notar el silencio del zorro, pasó su atención a sus ojos, y siguió hacia donde estaba mirando, entonces, su repentina petrificación cobró algo de sentido. Nick empezó a avanzar lentamente, Cassie caminó detrás de él sin decir palabra alguna, hasta que nuevamente el zorro se detuvo.
-¿Keira?- Habló al detenerse frente a una banca de madera, miraba con aflicción a la pequeña zorrita, vestida con ropa para invierno, una gruesa chamarra y una bufanda alrededor de su cuello, estaba llorando, y la dificultad para respirar era más que clara; en sus pequeñas manos sostenía lo que quedaba de su conejito de felpa, había varios zarpazos en él, pequeños, pero profundos, el relleno se caía con cada pequeño susurro del viento.
Nick no obtuvo respuesta, simplemente se sentó a lado de ella, Cassie no se acercó más, solo observó, igual de sorprendida, igual de afligida.
-Vamos dime qué pasó- Dijo Nick con una sonrisa humilde, la pequeña niña alzó la mirada, las lágrimas no paraban de brotar de sus ojos, trataba de hablar, pero le era casi imposible, no lograba encontrar consuelo en nada. Nick ya no sabía qué más hacer, así que simplemente dejó descansar una de sus manos sobre el hombro de Keira, como respuesta, ella se aferró fuertemente a Nick, abrazándolo con fuerza, sin querer dejarlo ir, temía estar sola, temía tener que regresar al orfanato. El zorro estaba en blanco, aunque por mero reflejo, empezó a envolver a la niña en sus brazos, la sentía temblar y podía ver cómo aun sostenía fuertemente aquél peluche mutilado.
-¿Fueron ellos no es así?- Soltó Nick, Keira no respondió, simplemente asintió con la cabeza -¿Dónde están tus cuidadores?- Preguntó apartándola levemente de él, así podía verla bien, ella apuntó con su mano hacia la plaza, aun a pesar del clima, los niños jugaban en la nieve, era un poco más divertido estar ahí que entre la lluvia, era una de las ventajas de Tundratown.
Nick observó por algunos segundos el lugar que Keira había señalado, hasta que finalmente encontró a quien buscaba, resaltaba entre todos los niños, así que era un poco difícil no verla, una antílope vestida con ropa para invierno, siempre pendiente de los pequeños que jugueteaban por ahí, pendiente de todos menos de una. El frío que el zorro sentía pareció haberse disipado, pues la sangre empezó a hervirle, pero debía mantener la compostura.
-Ven conmigo-
-No- Musitó la pequeña zorrita, casi clavando sus garras en la ropa de Nick.
-Está bien, yo estaré contigo- Dijo Nick, sonriéndole nuevamente, luego miró a Cassie, con un ademán le pidió que esperase ahí, ella solo asintió, en cuanto los dos zorros anaranjados dejaron la banca, Cassie ocupó su lugar.
Nick no tardó en llegar a donde quería, sosteniendo de la mano a la pequeña Keira, ésta se sentía a salvo con él, lo miraba y le daba seguridad, era reconfortante estar a su lado, pero bien sabía que no duraría mucho, aun sostenía en su otra mano, los restos del peluche que solía darle cierta sensación de valor, ahora se había ido.
-¿Señorita Hoofs?- Habló Nick al detenerse.
-¿Oficial Wilde? ¿Hay algún problema?- Preguntó sorprendida.
-De hecho sí lo hay- Respondió el zorro, poniendo a Keira delante de él -¿Es este el cuidado que le da sus niños? ¿O solo a ella?-
-¿Qué? Pero, hace un momento estaba…-
-No busco traerle problemas, y veo que el resto de los niños se llevan bien, ¿Por qué no puede ser igual con ella?- Cuestionó con firmeza, al mismo tiempo que mostraba el mal trato que el juguete de Keira había recibido.
-Señor Wilde, hacemos lo que podemos, pero no siempre podemos vigilar a nuestros niños, además, ella es un zorro- Rápidamente tapó su boca con las dos manos, no queriendo creer que había dicho tal cosa.
-¿Y qué hay de malo en ser un zorro?- Si bien su mirada se mantenía serena, todo detrás de ella no lo estaba, ayudaba estar acostumbrado a las críticas del resto del mundo, pero esto no se trataba de él, a Nick le daba igual si era un zorro o no, lo que lo molestaba, era Keira.
-No, no era, mil disculpas yo…-
-Escúcheme señorita Hoofs, nosotros los policías vemos por la seguridad de todos, y es incluye a los niños, y según los reglamentos de derechos animales, si la calidad de vida de uno solo no va acorde a cómo debería ser, su orfanato podría verse comprometido- Eso sonaba a amenaza, y tal vez lo era, pero en parte, había sentido en sus palabras –Si éste tipo de situación se repite, me veré obligado a solicitar una inspección y si algo, lo que sea, sale mal en dicha revisión, habrá grandes consecuencias ¿Quedó claro?-
-Sí señor Wilde-
Un breve silencio se hizo presente, incluso Keira estaba asustada por la actitud de Nick, hasta que éste se arrodillo para verla.
-Tengo que irme pequeña- Dijo con una voz más tranquila –Me llevaré esto, si no te molesta- Agregó, tomando el peluche.
-¿Qué le vas a hacer?- Preguntó inocente.
-Lo arreglaré para ti, mi padre era sastre, no tiene mucho que ver pero, aprendí bien a usar las agujas y el hilo, prometo que estará bien- Una sonrisa se dibujó en su rostro, Keira accedió, Nick se levantó y la mirada comprensiva que dirigía a la niña despareció en cuanto observó a la antílope nuevamente –Que tenga un buen día señorita Hoofs-
Nick regresó donde Cassie, no sin antes echar un último vistazo detrás de él, preguntándose si la idea que empezaba a concebirse en su mente era una completa locura, o era lo correcto, sea como fuere, eso tendría que dejarlo para después.
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-¿Entonces ya la has visto en situaciones así?- Preguntaba Cassie, sentada frente a Nick, ambos en una pequeña mesa dentro de una tienda de café, la nieve aun caía del cielo y así mismo, éste se mantenía gris.
-Sí, un par de veces al menos, creo que tuviste algo de suerte al no haber crecido aquí- Señaló Nick, mordiendo el extremo del muffin que sostenía en sus manos.
-Supongo que sí, ¿No hay nada que puedas hacer por ella?-
-Soy policía, pero no puedo hacer milagros, y no puedo sacarla del orfanato solo por problemas con los demás niños, de eso se tiene que encargar la rectora, aunque un punto en contra, ¿A quién se le ocurre sacar niños a jugar con este clima?-
-Bueno, aquí en Tundratown, no está tan mal como en el centro o el distrito forestal, pero dejando de lado eso, solo digo que ella parece tenerte mucho cariño-
-Así parece, ¿Qué se supone que haga?-
-Siempre puedes hacerte el malo, te ves más sexy así- Señaló Cassie en un tono seductor, Nick rio ante el comentario, aunque inmediatamente después desvió la mirada, una vez más pensando, aunque en esta ocasión, ya no era sobre Keira, al menos no del todo, esa pequeña niña había sido abandonada por su familia, Nick repudiaba eso, pero de igual manera él había hecho casi lo mismo con Judy. Primero lo creyó muerto y ahora, mientras ella se ahogaba en la culpa, él estaba bebiendo café.
-(Suspiro) Cassie, espero que no me odies pero…-
-¿Vas a ir a ver a Judy cierto?- Interrumpió sonriente.
-Sí, pero-
-Descuida, honestamente era cuestión de tiempo, solo asegúrate de llevarle algo lindo-
-Espera, tampoco puedo abandonarte a ti así, ha pasado una semana desde que…-
-Nick, está bien, pero si tanto te preocupa, podemos vernos ésta noche, aquella noche de película en tu casa fue divertida-
-Eres la mejor Cassie- Respondió el zorro levantándose a toda velocidad, casi tirando la silla en la que estaba sentado. Se desplazó a lado de la vulpina, depositando un pequeño beso en su mejilla, al mismo tiempo que sacaba su billetera –Yo pago-
De manera jovial atravesó la puerta por la que entró en primer lugar, olvidando por completo que tendría que enfrentarse a la nieve y la lluvia del resto de los distritos, ya era algo tarde para arrepentirse. Cassie lo miró alejarse por el cristal que estaba situado al lado de su mesa, sonreía, pero dicho gesto, lentamente fue desapareciendo, regresó su mirada a su vaso de café y dejó escapar un largo suspiro.
-¿Qué se supone que haga ahora?-
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Después de un largo y fatigoso día, las cosas finalmente se habían calmado para Judy, aún se encontraba en la cama de hospital claro está, pero finalmente había desahogado todo lo que se había guardado, su familia estaba ahí para apoyarla.
-¿Un mes? Pero la estación…- Trató de decir Judy.
-Pasamos ahí antes de venir a visitarte, tu jefe no es tan malo como nos lo habías dicho- Señaló Bonnie.
-(Suspiro) Creo que tal vez sí necesite algo de tiempo lejos de la ciudad- Habló Judy, dejando escapar suspiros entre sus palabras, no estaba del todo convencida, pero parte de ella extrañaba las interminables praderas de Bunnyburrow.
-Señores Hopps- Se escuchó desde la puerta –Las horas de visitas han terminado, y Judy necesita descansar- Dijo un tigre sin necesidad de atravesar el marco.
-Te veremos luego Judy-
El pequeño ejército de conejos abandonó la habitación, dejando una vez más a Judy sola con sus pensamientos, ahora se preguntaba cómo le iría a Nick si ella se ausentaba una semana, aunque en ese momento de igual manera se encontraba en cuidados intensivos, pero, ahora que su mente volvía a razonar, algo no cuadraba del todo bien con esa historia, a menos que haya sido herido aún más de lo que ella recordaba antes de desmayarse, una pérdida de sangre no ameritaría tal cosa, en cambio ella sí era un caso especial ¿Cassie le había mentido? Esa pregunta se respondió mucho más rápido de lo que se la formulo. Escuchó la puerta abriéndose nuevamente, ella esperaba ver a algún doctor o toparse con uno de sus hermanos regresando por algo que había olvidado, pero nada de eso, el animal que atravesó la puerta, fe nadie menos que Nick.
-Hola zanahorias- Dijo desviando la mirada, ocultaba algo detrás de su espalda y con pasos inseguros empezó a acercarse a la cama.
-Nick- Mustió la coneja, creyendo que sus ojos le estaban jugando una mala broma, no sería la primera vez.
-Bueno, hay una explicación para todo esto- Respondió el zorro, deteniéndose a escasos centímetros de la cama, aguardaba cualquier tipo de reclamo por parte de la coneja, pero solo hubo silencio –Escucha, no quiero que te molestes con Cassie, yo le pedí que te dijera todo eso y sé que ahora debes estar muy molesta, si quieres solo me…- Fue cortado al instante, no por palabras; Judy tomó su playera con su mano y con toda la fuerza que había en su pequeño ser, tiró de ella, haciendo que Nick se inclinase hacia la cama, en cuanto lo tuvo al alcance, lo abrazó con fuerza, resguardando su rostro en el pecho del cánido, éste, por segunda vez en el día, se había quedado en blanco.
-¿Judy?-
-Eres un idiota, un zorro idiota, tonto, embustero, aprovechado y mentiroso… ¡Te extrañé mucho Nick!- Exclamó sin separarse de él.
El vulpino podía sentir la humedad en su pecho, ella estaba llorando otra vez, odiaba verla así.
-Igual yo pelusa, igual yo-
-¡¿Acaso estás demente?! ¿Por qué Cassie me dijo todo eso? ¿Tienes idea de cómo me hizo sentir saber que estabas peor que yo? ¡¿Tienes alguna idea?!- Pasando la emoción inicial, ahora venía la ira.
-Bueno yo…-
-¿No querías verme?-
-No, no, no, no, no, claro que quería hacerlo, es solo que…- Desvió la mirada antes de terminar la frase, buscando una manera de excusarse, él conocía bien por qué trataba de ignorarla, y eso no lo hacía mejor.
-Olvídalo- Escuchó antes de poder pensar en algo –Solo, me alegra mucho verte otra vez- Aclaró sonriente, aunque aún podían observarse unas cuantas lágrimas en sus ojos.
-¿Tanto trabajo te cuesta vivir sin este hermoso zorro?- Inquirió Nick, acercando su rostro al de ella, logran así un pequeño rubor en la coneja.
-¡No arruines esto Nick! Además, ¿Cómo entraste? La hora de visitas…
-Terminó, ya lo sé, soborné a tu médico para que me dejara entrar-
-¿Y cómo te encuentras?-
-A mí solo me dispararon un par de veces- Señaló el zorro, mostrando un pequeño ramo de dientes de león.
-Nick, son…
-Tus favoritos- Interrumpió, extendiendo el ramo hasta ella, fue un poco difícil encontrarlos con la lluvia.
-Gracias Nick, pero no puedo comer nada que no me dé el hospital por ahora-
-Bien, bien, lo intenté, supongo que los tiraré- Dijo con una sonrisa maliciosa, tratando de alcanzar el ramo.
-¡No!- Reprochó Judy, abrazando con fuerza las flores –Son míos-
-Hehe, torpe coneja-
Las bromas y los juegos tomaron el control de la conversación, se ponían al día, tratando e olvidar el mal trago, esa fue la razón por la cual no indago más en la extraña actitud de Nick hacia ella, solo quería tener a su mejor amigo otra vez, como si nada hubiese pasado jamás, pero había algo que debía y necesitaba saber.
-Nick, ¿Cómo fue que escapamos?-
-Pues, de hecho no escapamos- Respondió con un semblante serio -Judy, no quería decírtelo pero, estamos muertos-
Una mirada de sorpresa se manifestó en el rostro de Judy, la cual rápidamente se desvaneció, remplazándola por ironía, golpeando al zorro fuertemente en el brazo.
-¡Auch! Hehe, bien, bien, tenía que hacerlo, debiste ver tu cara-
-Habla ya zorro tonto- Reclamó entre risas.
-Está bien, Lobato nos salvó, supongo que debió escuchar todo el alboroto de los disparos, cómo no hacerlo, yo casi me quedo sordo-
-¿Qué paso con él?-
-Lobato está bien, está en… Oh, hablas del jaguar ¿Cierto?- Judy asintió con la cabeza –Logró escapar, pero sí que se llevó una gran paliza-
-¿Y qué tal si vuelve?-
-No lo hará, no solo la policía, Míster Big también lo está buscando-
-¡¿Míster Big?!- Exclamó Judy, casi saltando de la cama.
-Sí bueno, Fru Fru, se enteró de lo que te pasó y su padre tiene animales buscándolo por toda la ciudad-
-¿Vinieron a verme?-
-Sí, debiste ver el alboroto con tantos osos en la recepción, aunque claro, no pudieron verte, solo preguntar por ti, fue un lío evitar al jefe Bogo-
-(Suspiro) Ha sido una semana horrible- Señaló la coneja.
-Y que lo digas-
-Nick, hay algo que debo decirte, me iré por un mes-
-¿Qué? Pero si acabas de regresar después de una semana- Replicó el zorro.
-Mis padres quieren que me recupere en Bunnyburrow, ya incluso arreglaron la transferencia del hospital-
-Zanahorias por favor…-
-Prometo que ni sentirás mi ausencia, solo será un mes, y luego volveremos a ser la mejor pareja del ZPD- Aseguró jovialmente, Nick no tardó mucho en asimilarlo, después de todo, ella tenía una gran familia que se preocupaba por ella.
-No zanahorias, no volveremos a ser la mejor pareja del ZPD- Habló Nick, Judy se encogió de hombros, algo confundida por la respuesta –Nunca dejamos de serlo-
-Te extrañé mucho-
-Eso ya lo dijiste, mejor responde, ¿Cuándo te irás?-
-Mañana por la tarde-
-Y dime, ese hospital en las madrigueras es una granja pintada de blanco ¿Cierto?-
-¡Nick!- Se quejó Judy.
-Oh vamos, no tienes que sentir vergüenza de tus orígenes Judy, seguramente pondrán una zanahoria debajo de tu almohada de paja- En respuesta, Judy lanzó su almohada hacia el zorro, quien ni siquiera se molestó en esquivarla, quería darle el gusto a la coneja.
El tiempo pasó, y cuando menos se dieron cuenta, el ocaso finalmente se hacía presente, logran atravesar las nubes que habían mancillado el azul del cielo durante todo el día, empezaban a mitigarse, dejando ver el rojizo color de la bóveda celeste a punto de volverse oscuridad, Nick debía irse, tenía que ver a Cassie también.
-Bueno zanahorias, me alegra que estés bien-
-Igual a mí, ¿Te veré mañana antes de irme?-
-Por favor, seré yo quien te lleve a la estación de tren-
Los dos amigos se despidieron, y entonces Nick desapareció detrás de la puerta, ahora Judy podía respirar completamente tranquila, todo peso había sido removido de sus hombros, dejando únicamente tranquilidad y alivio.
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El camino a casa para Nick no fue nada emocionante ni digno de contar, solo una caminata entre los charcos ocasionados por la lluvia mientras que el cielo sobre él se pintaba con el firmamento nocturno, ahora que el mal clima había cesado, le era posible admirar las estrellas.
Llegó a casa, con la idea de llamar a Cassie, pero al parecer ésta le había leído la mente, ya se encontraba frente a la puerta, aguardando por el zorro.
-¿Cassie? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?- Preguntó deteniéndose frente a ella.
-Como 5 minutos, acabo de llegar, supuse que estarías hasta tarde con Judy-
-¿Estás espiándome?-
-Está bien, llevo aquí cerca de 2 horas ¿Feliz?-
-Hehe, bien, hay que entrar-
Las luces del interior fueron encendidas al igual que la chimenea, el clima que había imperado en el día había sido suficiente para enfriar la casa por completo, al entrar no había mucha diferencia entre afuera y adentro, Nick esperaba que eso cambiase pronto. Después de haber dejado sus abrigos en el perchero, los dos zorros procedieron a la habitación, la misma rutina, Cassie había llevado consigo ropa para dormir, ella reposaba en la cama mientras que el zorro anaranjado se encargaba de la selección de películas.
-Bien, creo que tengo por aquí, una mala historia de amor, otra mala historia de terror y Titanes del pacífico- (Nota del autor: No me juzguen, es mi película favorita).
-¿Titanes del pacífico? ¿Es en serio?- Soltó Cassie, un tanto sorprendida por la elección de Nick.
-Oh vamos, los protagonistas son dos lobos, piloteando un lobo robot gigante, ¿Qué es más emocionante que eso?-(Y los lobos son también mi animal favorito)
-Tú eres más emocionante que cualquier película en ese estante- Respondió la zorra, acercándose al borde inferior de la cama.
-Vaya, veo que tienes buen gusto-
-O tal vez uno muy malo- Rio sentándose en el borde.
-Está bien, eso último me dolió- Dijo Nick, presentándose "Ofendido" por el comentario.
-Oh, no fue mi intención- Se defendió Cassie, poniendo ojos de perrito callejero. Nick desvió la mirada, mantenía el acto a la perfección -¿Hay algo que pueda hacer para que no estés molesto?-
-Hmm ¿Puedes intentar besarme?- Respondió acercando su rostro al de ella.
-Haré algo más que intentarlo-
Cassie lo tomó por el cuello de la playera que llevaba puesta, obligándolo a juntar sus hocicos en un largo beso, el zorro no protestó, por el contrario, se dejó llevar por su pareja, ésta puso más intensidad en aquella carantoña, sin darse cuenta, estaba jalando a Nick hasta hacerlo subir a la cama, ella se recostó poco a poco, dejando que el zorro estuviese sobre ella, una vez se encontraron por completo encima del lecho, finalmente se separaron en busca de aire, pero nunca rompiendo el contacto visual, ambos se miraban con deseo, una sensación afrodisíaca recorría sus cuerpos, sus respiraciones chocaban y rebotaban en sus narices, ya húmedas por el calor que se había generado en sus cuerpos. Se miraron por escasos segundos más, y de nueva cuenta, juntaron sus labios, ésta vez de manera más pasional, más salvaje; Nick deslizó su mano por debajo de la blusa que Cassie llevaba puesta, ella se estremeció al sentir la mano del zorro sobre su pelaje, sobre su piel; su corazón empezaba a acelerar su ritmo, y su mente se centraba en una única cosa, Nick. Se había generado una necesidad en ella, que sobrepasaba el miedo que en un principio se había manifestado, ahora reemplazado por lujuria, las caricias del zorro la motivaban a responder. Mientras Nick seguía tocándola, ella uso sus dos manos para hacer lo mismo, solo que su agasajo estaba dirigido a la espalda del macho sobre ella; sentía su pelaje surcando entre sus dedos, sentía sus músculos moviéndose, el calor de su piel.
Los besos seguían, eran continuos, cada uno más feroz que el anterior. La sensación de deseo empezó a escalar por el cuerpo de Nick, sentía que algo trepaba desde su cola hasta su cabeza, una sensación en sí misma, vigorizante, pero también temible, dos depredadores en la misma cama, estaba seguro de que tendría que reemplazar las sabanas después.
Las caricias empezaron a dejar de ser suficientes, ambos empezaban a desear más, querían llegar lejos, no solo quedarse en la superficie, deseaban sumergirse hasta el fondo, dejándose llevar por las mareas del erotismo, y las corrientes del deseo. Nick se separó de Cassie, arrodillándose con sus piernas a los lados de la zorra nívea, en un movimiento borroso se despojó de la parte superior de su ropa, dejando ver el anaranjado matiz de pelaje que se extendía por su cuerpo, hondeándose por su propia respiración, era como ver fuego siendo llevado por el viento, y estaba a punto de hacer contacto con la blanca viene que simulaba el cuerpo de Cassie. Nick bajó bruscamente y sin remordimiento ni culpa, desnudó por completo el torso de la vulpina, ésta gimió al sentir tal muestra de deseo, aunque de nueva cuenta, el temor empezaba a hacerse presente en forma de una pequeña voz detrás de su cabeza, pero no miedo por lo que estaba haciendo, ahora temía no ser suficientemente buena para Nick, temía no llenar sus expectativas, ahora no había ninguna vestimenta que cubriese sus escasos atributos, era una zorrita granjera ¿A qué podría aspirar? Jamás lograría merecer alguien como Nick. Al enfocarse en todos sus temores, perdió por completo el ritmo; lentamente, en un gesto protector, cubrió su pecho con sus brazos y desvió la mirada, apenada de que la viera así. No fue necesario mandar el mensaje dos veces, Nick bajó un poco el ritmo, acercó su hocico al cuello de Cassie, entre suspiros y mordidas, empezó a acicalar su pelaje lentamente, así mismo buscaba darle la seguridad que necesitaba en ese momento.
-Nick, yo, no soy, no creo que- Trataba de hablar, quería expresar su temor a ser una decepción, pero estaba más que claro que al zorro no le importaba escuchar en ese momento, solo necesitaba saborearla.
Lentamente, Cassie retiró sus brazos de su pecho, ahora la blanca pradera que se extendía por su cuerpo estaba a la vista por completo, ésta vez no buscó al zorro, simplemente dejó sus brazos descansar en la cama, Nick tomó cuenta de eso, mientras que con su boca seguía dándole cuidado al cuello de su compañera de lecho, una de sus manos recorrió su torso, hizo salir una de sus garras, dejando que la filosa punta deambulase por la piel, atravesando y revolviendo el blanco pelaje que aun lamía y besaba. Su mano recorrió el pecho, el abdomen, depositando un especial cuidado en la parte baja del abdomen, hasta que se topó con el pantalón, no fue un obstáculo por mucho tiempo, con un ágil movimiento de su mano, logró desabrocharlo, hizo descender el cierre pero nada más, no llegó más lejos, no lo vio necesario en ese momento.
Cassie lo miraba, aun con una pizca de temor en sus ojos, que fácilmente se veía eclipsada por el deseo.
-Nick- Musitó tratando de recobrar el aliento, no articulo otra palabra, sintió la mano de su enamorado escurriéndose debajo de su ropa, debajo de su pantalón, y por último, debajo de su ropa interior.
-¡Ahhhh!- Más que un gemido, había sido un grito, cerró sus ojos y arqueó su espalda al sentir la mano de Nick justamente en su intimidad, acto seguido, el zorro bajó rápidamente sus mandíbulas, fijándose a una de las orejas de Cassie, sin aplicar la fuerza suficiente para mutilar, pero sí para provocar; el dolor combinado por la sensación de ser tocada en la parte más privada de su ser la llenaba de adrenalina, eran dos sensaciones que se contradecían entre sí, y eso la obligaba a pedir más.
-Nick, ¡Ahhhh! ¡Mmmmm! Yo, ¡Ah! Tú- Su mente no lograba pensar correctamente. Sus piernas se retorcían, frotando sus pies desnudos contra la sabana, en busca de saciar su exigencia por placer, deseaba no llevar puesto aquélla molesta ropa en sus piernas, le impedía disfrutar al completo la sensación al ser tocada, ya no eran simples caricias ahí abajo, ahora sentía a Nick dentro de ella, su mano era libre de jugar como a él le placiera.
Perdió la noción del tiempo, fácilmente pudo haber estado ahí por horas, sin darle ni la más mínima importancia. Entonces sintió un calor abrazador en sus caderas, bajando hacia sus piernas y escalando hacia su pecho, llenando sus venas con una ardiente sensación de satisfacción. Abrió por completo los ojos, y a cada uno de los pequeños golpes que Nick le daba, retorcía su cuerpo, después de que el calor recorriese su cuerpo, lo sintió retrayéndose hacia su entrepierna, empezó a acumularse hasta hacerla sentir que exploraría. Los pequeños gemidos se transformaron en gritos, de nueva cuenta arqueó su espalda mientras que Nick finalmente dejó sus orejas en paz, la miraba retorciéndose por el placer, sonreía maliciosamente al saber que era el causante de ello.
-¡Ahhhh! ¡Aghhhh! ¡Nick! ¡No pares! ¡Por favor sigue! ¡Solo un poco más! ¡Ahhhh!- La gran presión acumulada se liberó con las últimas estocadas de Nick, inmediatamente un líquido cálido humedeció el pelaje de su mano, así mismo dejando una gran marca en la ropa interior y el pantalón de la zorrita, ésta aun gritaba, aun gemía y aun se esforzaba por obtener un respiro por la agotadora sensación.
-¿Lista para la segunda parte?- Inquirió el zorro depositando su mirada sobre el rostro de su novia.
-Pensé, pensé que jamás lo dirías- Respondió jadeante, aun tratando de respirar, aunque no por ello se quedó atrás, sus manos volvían a tener trabajo, alcanzó la cremallera del zorro, desabrochó el botón y estaba dispuesta a despojarlo de sus últimas prendas, pero entonces, como un gran grito, como una ensordecedora explosión, algo en su mente la obligó a parar.
-¿Cassie?- Habló Nick al notar su repentina petrificación.
-Esto no está bien Nick…- Respondió bajando sus brazos.
-¡Maldición! Tienes razón, y tu padre me mataría- Reaccionó el zorro regresando a la realidad, como un balde de agua apagando una pequeña vela, sintió todo el calor y la lujuria desvanecerse al concebir la idea de la familia de Cassie cayendo sobre él.
-No, no por eso, bueno en parte sí, pero no me importa lo que digan mis padres- Explicó reincorporándose sobre la cama.
-¿Entonces?-
-¿Podrías darme mi blusa?- Dijo señalando la prenda a lado del zorro.
-(Suspiro) Lamento haberme sobrepasado contigo- Se disculpó al mismo tiempo que extendía la ropa hacia ella –Mándale saludos a tus padres de mi parte-
-No voy a irme Nick, al menos no todavía, hay algo que debes saber- Respondió levantándose de la cama, al mismo tiempo que se deslizaba dentro de la blusa otra vez –Enseguida regreso- Agregó con inseguridad. Ella salió de la habitación y se dirigió hacia la salida, pero no para abandonar el lugar, sino en busca de su abrigo, o mejor dicho, lo que había dentro de él. Revisó los bolsillos y encontró el sobre de papel que buscaba.
Nick aguardaba sentado al borde de su cama, movía su pierna, impaciente por terminar con esa incómoda situación de una vez por todas, aunque sin conocimiento previo de qué fue lo que la causó en primer lugar, y entonces Cassie regresó.
-Escucha, no es tu culpa nada de esto, pero yo simplemente no puedo seguir guardándomelo para mí misma-
-¿Cassie de qué estás hablando?-
-De esto- Respondió mostrando el sobre, con la gran portada "Para Nick"
-¿Por qué no me lo dices ahora? Si hay algo malo entre nosotros…-
-No lo escribí yo, pero debes leerlo, hazlo y si después de eso, aun quieres estar conmigo, con gusto lo haré, pero si sientes que es mejor terminar esto, también lo entenderé- Soltó con lágrimas en los ojos. Nick no lograba entender del todo bien, inseguro, tomó el sobre, lo miró por un momento "Para Nick" ¿Quién pudo haberlo escrito? ¿Qué habría ahí que atormentaba tanto a Cassie? La respuesta pronto llegaría a él.
Abrió la carta que Judy había escrito para él.
¿Saben? En verdad me sorprendió que pensaran que maté a Nick, de verdad, no lo negaré, soy capaz de hacerlo, pero si hubiese pasado eso en este fic, bueno, habría terminado demasiado rápido, tranquilos ya vieron que está bien y remarco que todo TODO fue real y no una fantasía de Judy XD. Bueno espero les haya gustado, entretenido o al menos les haya dado algo qué hacer. Espero puedan comentar a ver qué tanto odiaron este capítulo XD saben a lo que me refiero, o eso espero, en fin, comenten, así sabré si les gustó, les encanto... O si ahora tendré que cambiarme el nombre y mudarme a Alaska, bueno, espero sus comentarios y nos vemos luego.
Paz.
PD: Por cierto, la votación que dije, son dos en realidad, diganme.
1- A quién le gustaría ver un lemon completo entre Nick y Cassie
2- Ahora que dividí a mis lectores en dos equipos, qué final prefieren Nick x Cassie Nick x Judy De igual manera haré los dos, pero ustedes deciden cual va primero, y tomen en cuenta que sus votos se sumaran con los de los lectores de Wattpad, Qué final llegará primero? Por que el final alternativo va a llegar un poco tarde, creanme.
