¡Saludos! A punto de iniciar dos largas semanas antes de mis "vacaciones" de Navidad (Mismas en las que tendré que trabajar sin descanso si quiero terminar todo el trabajo pendiente de fin de semestre T.T), aquí les traigo un capítulo más, aunque he de advertir que no sé qué tenía en la cabeza cuando lo escribí porque de verdad que está lleno de tontería y media n_nu

Tales of Ithiria:Me alegra muchísimo que te esté gustando el fic y que te ayude a desestresarte. ¿Qué puedo decir? Adoro la mitología griega y me encanta Saint Seiya (Especialmente ciertos chicos de oro XD), esas fueron las bases para escribir esta historia. No tengo nada en contra de ningún personaje, pero mi imaginación se desborda con mucha facilidad y fue así que cada grupo de guerreros terminó donde terminó cuando Zeus los revivió… aunque sé que se me pasó un poquito la mano con los ángeles, pero es que la idea vino a mi cabeza, ¡y vieras cómo me reí yo solita de imaginarlos en África, jajaja! Sobre tu duda de Mu, él mismo dejó en claro al recordar la venganza de Shaka: "…lo demostraste muy bien quitándonos el sentido del gusto a todos, ¡¡y yo ni siquiera te había hecho nada!!", entiéndase que el carnerito probablemente sólo iba de curioso a ver las maldades que le hacían al santo de Virgo… y terminó pagando también por los platos rotos, jeje. Cambiando el tema, una disculpa por no incluir a cierta Diosa de la Belleza y el Amor Sensual, pero es que en realidad no se ajustaba a lo que yo necesitaba en esta historia, digo, es que no me imagino a Afrodita ayudando a reconstruir templos y no tenía razones para inmiscuirse como Perséfone y Hebe, que fueron a ayudar a sus respectivas parejas; aunque si lo que querías eran enredos de amor, espero que el invitado especial que aparece en este capítulo resulte de tu agrado n_n ¡Ah! Y hablando de líos de amores, sólo tenme un poco de paciencia y ya verás lo que he planeado para Apolo y también para cierto Señor de los Mares n.n Por otro lado, sé que la Diosa de la Sabiduría no tiene precisamente un súper papel en mi fic, pero déjame aclararte algo: en realidad no es de Atenea de quien se está hablando, sino de Saori, que si bien es su reencarnación, no deja de ser prácticamente aún una niña que, tal y como dijera Shion, necesita tiempo para desarrollar sus habilidades de Diosa. Aquí entre nos, en mi Top5 de Dioses griegos favoritos, Atenea compite por el segundo puesto con Apolo; conozco de sobra su historia y sus méritos y por ello tiene todo mi respeto, pero a mi muy humilde parecer, es como si, por el momento, esa Diosa estuviera aún dormida en el interior de Saori y ya que esta historia pretende parodiar a los personajes… pues la niña no se lleva un papel estrella, sorry n_nu Más adelante, la pelilila dará muestra de quién es reencarnación, pero esa… es otra historia, porque sí, este fic tiene una secuela, pero no es "Las armaduras faltantes", sino "Divinos Problemas", otra creación mía que no ha visto la luz más que en cierta página que ya ha pasado a la historia u.u En fin, espero haber aclarado tus inquietudes y ojalá comprendas mis motivos sobre lo que te dije. Gracias por compartir tu opinión y por leer mis desvaríos n_n

Gabe Logan: No se me hace raro que los Dioses de mi historia te recuerden a los personajes de Marvel comics, ya que a fin de cuentas tienen una misma base histórica en la mitología griega, pero la verdad, hasta ahora que lo mencionas, no se me había ocurrido comparar a Hermes con Flash y creo que tienes toda la razón, jajaja. Qué gusto que sigas leyendo mis inventos y muchas gracias por seguir comentando n_n

Senshi of Darkness: Nunca me había detenido a pensar en la frase "Color de hormiga", es que por aquí por mi tierra se usa mucho, jeje (Aunque por estos lares en los que me tocó vivir también se hace una rica salsa con una clase especial de esos bichos n_nu) En fin, yo no me canso de decir que Hermes es un encanto de Dios con todo y lo hiperquinético… aunque de seguro que en cierto Santuario no comparten opinión conmigo, jajaja. Y hablando de otra cosa, creo que Chisp… ¡Apolo!, debe cuidar su trabajo o podrías quitárselo, jaja. Muchas gracias por la comprensión y por seguir leyendo. Saludos n_n

Sunrise spirit: Qué gusto seguir contando con tu opinión n_n Creo que se nota quién es mi Dios griego favorito, ¿verdad? Jeje, ni modo, tuve que dejar que se divirtiera un rato, aunque causara más de un dolor de cabeza de por medio n.n Pero ya ves que otros Dioses por allí causan peores problemas u.u En fin, por Zeros no te preocupes, que habrá helado de rana para un buen rato XD ¡Sólo eso se merece por meterse con mi lindísimo señor del hielo! ¡Jajaja! Ojalá disfrutes también este capítulo, ¡ah!, y por cierto que salí muy bien en mi examen, gracias n_n

Alfa: ¡Qué bueno que te gustara el capítulo! Pobres guerreros, ¿verdad? En cuantos líos se meten por mis invenciones, pero no te preocupes, que de seguro alguien se acuerda de liberarlos en este capítulo, ¡jajaja! Por otra parte, sé que sentirse acosado no es nada gracioso, pero cierto Dios de los Mares parece tener una deuda con el karma o algo así, jeje, sin embargo, de seguro que saldrá bien librado… creo. En fin, gracias por seguir comentando n_n

SakuraK Li: Perdón por meter tanto a las deidades, pero es que al fin y al cabo, son ellos los que complican de más las vidas de sus pobres guerreros… Bueeeeno, quizás mi imaginación tenga que ver un poquititito en eso, pero no más tantito, ¡jajaja! Ya verás que pronto se verá mucho más de los guerreros, sólo sígueme teniendo paciencia, please n_nu

Espero que el capítulo sea de su agrado n_n

14. ¡CAOS!

Santuario de Atena

En la entrada de Aries, Jabu y Seiya estaban tirados, luego de haber caído rodando desde el templo de Atena en su intento por atrapar al mensajero de los Dioses; ambos con espirales en los ojos y viendo pequeños Hermes corriendo alrededor de sus cabezas, mientras Kiki los picaba con una rama.

-Seiya, ¿puedes oírme?- lo llamaba el pequeño pelirrojo picándole las costillas, pero al no obtener respuesta de su parte, comenzó a picar en el hombro al santo del unicornio- Jabu, ¿sigues vivo?- este tampoco dio señales de vida y el pequeño lemuriano volteó a ver hacia el templo de Atena con muchos signos de interrogación sobre su cabeza- ¿Qué estará pasando allá arriba?-

Y mientras tanto, afuera del templo de la dizque Diosa de la Sabiduría, Apolo y Poseidón finalmente habían logrado liberar a Hércules y a Hefestos y ellos no están precisamente con el mejor de los humores.

-¡¡Voy a desplumar las sandalias de Hermes!!- rugió el héroe legendario tronándose amenazadoramente los dedos de las manos.

-¡¡Y yo lo voy a tirar de cabeza en un volcán en erupción!!- le siguió Hefestos casi echando fuego con la mirada.

-Ya cálmense, que Hermes es el menor de nuestros problemas- les dijo seriamente Apolo- Mejor pensemos cómo evitar que estalle una nueva guerra en la Tierra-

Ambos hijos de Zeus resoplaron molestos, pero no les quedó más que aceptar que el Dios de la Luz y demás tenía razón, así que todos se pusieron a pensar de nuevo en la manera de salir de los líos en que se encontraban, mientras Artemisa seguía disparando flechas a diestra y siniestra, dándole a todo… menos a Hermes. Pero ella no se detenía por eso, así que volvió a apuntar, disparó… y su flecha estuvo a punto de atravesar a Marín, afortunadamente Aioria se dio cuenta y pudo ponerla a salvo a tiempo.

-¡Aioria, me salvaste!- exclamo la amazona de Águila, viendo al león dorado con estrellitas en los ojos, bueno, sobre su máscara.

-Marín…- suspiró Aioria viéndola con todo y corazoncitos en la mirada.

-¡Ya sé cómo evitar la guerra!- gritó entonces Hebe, quien había presenciado toda aquella escena.

-¡¿En serio?!- todos se detuvieron en medio de lo que hacían, incluyendo a Hermes, y voltearon a ver a la Diosa de la Juventud con muchos signos de interrogación sobre sus cabezas.

-Sólo hay que llenar de amor los corazones de los embajadores y diplomáticos- explicó la joven sonriendo inocentemente y todos se le quedaron viendo con muchas gotitas en sus rostros.

-Querida, no estoy muy seguro de que eso funcione- murmuró Hércules viendo a su esposa con una gotota en la cara.

-¿Por qué no?- inquirió la Diosa confundida- Las discusiones empezaron porque alguien metió cizaña entre los representantes de las naciones, ¡así que llamemos al Dios encargado de repartir amor entre los mortales para que se resuelvan las diferencias!-

-¡¿Eros?!- exclamó Apolo abriendo los ojos desmesuradamente- ¡¿Quieres dejar el destino del mundo en manos de Eros!? Será el Dios del Amor, pero es el más caprichoso de los Dioses-

-Pero no perdemos nada con intentar, ¿no?- insistió la rubia- Ahora mismo voy al Olimpo a buscarlo- y diciendo eso, la joven Diosa desapareció del Santuario.

-¿Yanovamosaseguirjugando?- Hermes se había detenido justo a espaldas de Hércules y no dejaba de voltear en todas direcciones aún bajo los efectos de la cafeína.

-¡¡Yo te enseñaré lo que es jugar!!- rugió el héroe legendario lanzándose sobre él, pero el mensajero lo esquivó fácilmente.

-JajaNomeatrapaste- se burló enseñándole la lengua y de nuevo salió corriendo por todo el Santuario.

-¿Qué esperan? ¡¡Atrápenlo!!- les ordenó el musculoso hijo de Zeus a los guerreros que quedaban en pie y la cacería del mensajero de los Dioses continuó entre suspiros de resignación por parte de aquellos.

-Pierden su tiempo, sabes perfectamente que nunca podrán atrapar a Hermes así como anda de acelerado- suspiró Apolo viendo la escena con muchas gotitas sobre su rostro.

-Al menos así deja de causar problemas en otros lados- comentó Poseidón viendo la persecución en estado similar.

Apolo, Saori y Hefestos suspiraron resignados mientras que Hércules se sumaba a la persecución de Hermes y Artemisa seguía gastando flechas en vano. Y de pronto, el celular del Dios de los Mares comenzó a sonar de nuevo.

-Saori, ¡¡dile a Ann que me mudé, que me secuestraron, que me morí, dile lo que quieras pero que me deje en paz!!- suplicó el peliazul con ojos de borrego a medio morir luego de ver el identificador de llamadas.

-Eres un exagerado, Julián. Ann es una buena persona; de hecho, tú no te mereces a alguien como ella- le reprochó la pelimorada viéndolo seriamente.

-¿Te sigue molestando esa niña?- le preguntó Hefestos a su tío.

-¡Se quiere casar! ¡¡CA-SAR!!- gimió el señor de los Mares haciendo puchero- ¡¿QUÉ HICE PARA MERECER ESTO?!-

-Quisiste apoderarte del mundo, me secuestraste, casi haces que me ahogue, inundaste medio planeta…- comenzó a enumerar Saori contando con los dedos.

-Y le coqueteas a todas las mortales bonitas a pesar de ser un Dios casado- agregó el Dios de la Metalurgia viéndolo seriamente.

-¡¡ESE ES ZEUS, NO YO!!- exclamó el peliazul en medio de un mar de lágrima.

Pero los lamentos del Dios fueron interrumpidos por el regreso de la Diosa de la Juventud, que venía acompañada por un niño rubio y de mejillas sonrosadas que llevaba cargando un pequeño arco dorado y un carcaj lleno de flechas miniatura.

-¡Hola!- saludó el pequeño sonriéndoles dulcemente a todos los presentes.

-Eros, ¿te dijo Hebe la situación?, ¿crees poder hacer algo al respecto?- le preguntó Apolo viéndolo seriamente.

-Por supuesto- respondió el adorable Cupido despreocupadamente- Si sólo se trata de que las personas dejen de discutir y hagan las paces, no hay nada mejor que un poco de amor para remediarlo y mis flechas son muy eficaces para ello. Sólo iré con los gobernantes y diplomáticos de toooodas las naciones del mundo y les quitaré todo deseo de iniciar una nueva guerra. Los veo luego, chao- y el Dios del Amor desapareció del Santuario.

-¿Y qué hacemos en lo que Eros regresa?- preguntó Saori con cara aburrida, sentada en los escalones de la entrada de su templo.

-Sólo queda esperar y rezar porque todo salga bien- suspiró Apolo.

-Y no sería mala idea ayudar un poco a sus guerreros- opinó Hebe viendo con muchas gotitas a su alrededor.

Los Dioses voltearon y observaron a Hermes aún corriendo como loco por todos lados y a Hércules atrás de él con expresión de querer ahorcarlo, pero ya nadie más seguía con la persecución: Shion y Dohko estaban amarrados a una columna con la cadena de Hefestos; Shina, Mu, Saga, Shaka y Camus estaban atrapados por las flechas de Artemisa igual que Ikarus, Odysseus, Krishna y un buen número de santos de plata. En la red de Hefestos ahora se encontraban presos Aioros, Aioria, Marín, Shura, Bian, Eo y Orfeo; Shiryu, Ikki, Hyoga, Isaac, Shun y Milo estaban tirados en el piso y parcialmente aplastados por Aldebarán, pues al parecer chocaron todos en medio de la persecución y aún no se recuperaban del golpe, y de los demás no quedaba ni rastro.

-¿Y mis demás santos?- exclamó Saori volteando en todas direcciones.

-¿Y Kayssa y Sorrento?- inquirió Poseidón también buscando a sus guerreros con la mirada.

-¡¡Wow, ¿a qué juegan?!! – dijo entonces una vocecita entusiasmada.

-¡Kiki!- exclamó la Diosa pelimorada al ver al pequeño aprendiz al borde de la escalera- ¿Qué haces aquí?-

-Pues es que Seiya y Jabú llegaron rodando hasta Aries y quise ver qué ocurría- explicó el niño- ¡Ah! Y en el camino me encontré a algunos santos de plata y bronce y a un tipo con cara de pez tirados por las escaleras; MM y Kanon se quedaron detenidos en la caída por la basura en la casa de Sagitario; y Afrodita, Thesseus y el general de Siren fueron a caer en las rosas de Piscis y las espinas se les clavaron por TOOODAS partes- agregó sonriendo divertido al recordar aquello último.

-Ya no estoy tan segura de que sea buena idea mantener a Hermes aquí- murmuró Saori con una gotota bajando por su rosto.

-¡Oish! ¡No pude atinarle ni una sola vez a Hermes y ya se me terminaron las flechas!- se quejó Artemisa acercándose a los demás Dioses con expresión frustrada.

-Gracias a Zeus se te acabaron antes de que también nosotros quedáramos atrapados por ellas- suspiró su gemelo con tono aliviado.

-¿Yasecansaron?- Hermes apareció de improviso en medio de todos los Dioses con cara de decepción y todavía hablando aceleradamente- ¡Noesjusto!Meestabadivirtiendo-

-¿Qué le hiciste a Hércules?- le preguntó Hefestos buscando al héroe con la mirada, pero no había ni rastros de él.

-Setropezó- respondió Hermes a la vez que señalaba hacia las escaleras con una sonrisa traviesa.

-¡¡Chuza!!- exclamó Kiki emocionado con la vista fija en la escalinata- Hércules se pasó trayendo en su caída a Seiya, Jabu, Ban, Ichi, Geki, Nachi, Jamian, Dio, Dante y al tipo con cara de pez que venían subiendo, ¡jajaja!- explicó entre risas.

-¡¡HERMES!!- estalló Saori viendo con mala cara a su hermano.

-Ellossolitossecayeron- se excusó el mensajero de los Dioses poniendo su cara más inocente.

-¡Ya compórtate, Hermes!- le ordenó Apolo viéndolo seriamente.

-¡Esquemeaburro!- se quejó el Dios del Comercio y demás cruzándose de brazos y con cara de niño a punto de hacer berrinche.

-Si estás tan aburrido, ¿por qué no reparas uno de los pilares de Poseidón y el coliseo de Atena?- propuso el Dios oracular con un foquito prendido arriba de su cabeza- Y si luego de hacer eso aún estás aburrido, dale unos cientos de vueltas a la Tierra hasta que te canses-

-Oktodoseapornoaburrirme- aceptó Hermes encogiéndose de hombros y de inmediato desapareció de allí.

Ni bien se hubo ido, todos los Dioses suspiraron aliviados.

-Esa fue una buena idea, hermanito- le reconoció Artemisa- Así, Hermes deja de dar lata y de paso nos echa una mano con el trabajo que tenemos pendiente-

-Sólo espero ya no cause problemas en la Tierra- suspiró Hefestos.

-Hablando de problemas, estoy seguro de que Ares está involucrado con la dichosa guerra- comentó Apolo seriamente.

-No te preocupes, Apolo. Si Ares hizo algo malo, ya veremos la forma de descubrirlo- lo reconfortó Hebe dedicándole una sonrisa.

Giudecca

Hades se encontraba sentado ante un escritorio en su estudio con algunos papeles en sus manos cuando alguien llamó a la puerta.

-Hola, corazón- saludó Perséfone asomando la cabeza- ¿Estás muy ocupado?-

-No, querida, ya casi todo está en orden, sólo estoy intento reorganizarme para atender a todas las almas que llegan- respondió el Dios sonriéndole a su esposa- ¿Pasa algo?-

-Pues es que hace rato vino Apolo a informarnos que podría estallar otra guerra mundial en la Tierra- explicó la Diosa de la Primavera entrando en el estudio.

-¡¿Qué?! ¡¿Cómo que otra guerra?!- exclamó Hades abriendo los ojos como platos- ¡Ay, no, eso es lo que me faltaba! ¡¿Tienes idea del aumento de trabajo que eso significaría?! ¡Y aún tenemos cosas por arreglar aquí!-

-Lo sé, pero lo que más me preocupó es que Apolo cree que Ares podría estar involucrado-

-¿Ares?- algunos signos de interrogación aparecieron sobre la cabeza del señor del Inframundo- Pero si él ha estado aquí todo el tiempo, ¿no?-

-Pues nadie lo vio salir, pero tú sabes que el Inframundo es grande y bien pudo haberse dado una escapada a la Tierra- opinó la Diosa- Además, cuando vino Apolo, lo noté medio sospechoso-

-¿Y dónde está ahora?-

-Lo dejé hace un rato en el Kocytos con tus espectros-

-Bien, si te hace sentir más tranquila iré a hablar con él- prometió el pelinegro- Aunque dudo que haya podido salir del Inframundo sin que nadie lo notara ya que él no puede hacerse inv…- el Dios de los Muertos se detuvo a la vez que abría bien grandes los ojos.

-¿No puede qué?- Perséfone observó confundida a su esposo.

-No sería capaz, no pudo haberse atrevido…- se decía a sí mismo Hades en sus pensamientos- ¿O sí?-

-¿Hades?- la Diosa de la Primavera pasaba una mano por delante de la cara del pelinegro pero él seguía perdido en sus pensamientos.

-Espera un segundo, querida- pidió el Dios levantándose de su escritorio y dirigiéndose a la salida del estudio- Sólo voy a buscar algo y ya voy a hablar con Ares-

-¿Y ahora?- la hija de Deméter vio salir a Hades con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.

Santuario de Atena

Santos, amazonas, ángeles y generales ya habían sido liberados por los Dioses y algunos aún trataban de recuperarse de los golpes o caídas sufridas durante la persecución (NA: Aunque ya deberían estar acostumbrados a ese tipo de cosas, ¿verdad? u.u)

-¿Están todos bien?- preguntó Apolo recorriendo a los guerreros con la mirada.

-Al menos todos siguen vivos- suspiró Shion viendo a los guerreros que aún se sacudían el polvo o intentaban desentumirse el cuerpo estirándose.

Y mientras cada guerrero seguía revisando que no tuviera nada roto y que su cuerpo estuviera completo, un pequeño niño apareció entre los Dioses.

-¡Ya volví!- exclamó Eros haciéndose notar- Hice lo que me pidieron y dudo que alguien en el mundo tenga deseos de empezar una nueva guerra ahora-

-¡Al fin una buena noticia!- festejó Saori dirigiendo su mirada hacia el cielo.

-Muchas gracias, Eros. Te debemos una- agradeció Apolo.

-Por cierto, Eros, tus flechas pueden lograr también que alguien se desenamore, ¿verdad?- preguntó la reencarnación de cierto Dios de los Mares acercándose, como no queriendo la cosa, al pequeño Cupido.

-Sip, ¿por qué lo preguntas, Poseidón?-

-¡Es el colmo que quieras usar a Eros para escapar de tus problemas, Julián!- le reprochó Saori al peliazul a la vez que lo jalaba de la oreja para alejarlo del Dios del Amor.

-¡Ay, suéltame, Saori! Yo nada más preguntaba- se excusó el joven intentando soltarse del agarre de la pelimorada.

-Mis flechas son 100% efectivas con Dioses o mortales por igual- se jactó Eros sacando el pecho con orgullo- Pueden hacer que te enamores perdidamente o que sientas repulsión por una persona. ¿Quieren ver?-

Y antes de que Saori o Julián pudieran decir algo, Eros sacó dos pequeñas flechas doradas y las disparó al mismo tiempo con su arco, acertándole a Artemisa y a Camus; acto seguido, sacó dos flechitas oscuras y las disparó contra Marín y Hebe.

-Oh, oh- exclamaron Saori, Julián y Apolo con los ojos como platos al ver lo que el pequeño Dios había hecho.

Artemisa estaba recogiendo sus flechas en su carcaj cuando la flecha de Eros dio contra ella y justo en ese momento, Mu le pasaba algunas flechas más que se encontraban esparcidas por el suelo. La Diosa levantó la vista hacia el santo de Aries y sintió como si el mundo corriera en cámara lenta mientras ella veía al tibetano como el ser más perfecto del planeta, con sus largos cabellos ondeando suavemente a su espalda y su pacífico rostro acercándose a ella… (NA: Ya saben, típica escena romántica cuando alguien ve al amor de su vida u.u')

-Eh… señorita Artemisa, ¿se encuentra bien?- le preguntó Mu algo incómodo al notar la forma en que la Diosa lo veía.

-Perfectamente, querido- respondió ella viéndolo con expresión soñadora.

Al mismo tiempo, Camus se encontraba con algunos de sus camaradas, recargado contra una columna con los ojos cerrados, mientras ellos platicaban, cuando la flecha de Eros lo alcanzó, produciéndole una extraña sensación. Marín notó que el santo de Acuario hacía un leve gesto y se acercó a ver si estaba bien.

-¿Pasa algo, Camus?- le preguntó amablemente la amazona.

El generalmente frío francés abrió los ojos y se topó con el rostro enmascarado de la amazona de Águila, pero algo había diferente en ella, o al menos eso le pareció a él: su cabello lucía más sedoso y la piel de sus brazos parecía muy suave y tersa.

-Mon ami, eres sin duda la flor más bella que este mundo haya dado- le dijo tomando una de sus manos y viéndola con una dulce mirada (NA: Eso sí que es raro O.o! Aunque no me molestaría que a mí me viera así XD)- ¿Aceptarías que te invite una copa de mi mejor vino? Me harías inmensamente feliz si decidieras acompañarme- le dijo a la vez que besaba galantemente la mano de la joven.

-¡¡¿Camus?!!- exclamaron Marín y todos los que alcanzaron a escucharlo viendo al francés con los ojos casi fuera de sus órbitas.

-¡¡Oye!! ¡¿Qué rayos te pasa, Camus?!- protestó Aioria de inmediato- ¡¿Cómo te atreves a coquetearle a Marín en MI presencia?!-

Tanto la amazona como el santo de Acuario voltearon hacia el santo de Leo, pero justo entonces, la flecha oscura de Eros impactó contra la chica.

-¡¿Y tú quién eres para andarme celando?!- le espetó la amazona molesta- ¡El que hayamos tenido una cita no quiere decir que seamos pareja, Aioria!-

-Pe… pero… yo… tú… nosotros…- el pobre gato dorado se quedó con la boca abierta ante aquella reacción.

-Ya oíste a la dama, Aioria- exclamó el aguador dorado con un ligero tono burlón y luego le ofreció la mano a Marín- ¿Aceptas mi invitación, mon cherry?-

-Por supuesto, Camus- aceptó Marín colocando su mano sobre la del francés- Mientras más lejos me encuentre de ese, mejor- agregó viendo de reojo a Aioria.

Y el santo de Acuario y la amazona se alejaron ante las impactadas vistas de todos los presentes, mientras el pobre santo de Leo se quedó con la boca abierta y los ojos llorosos.

También al mismo tiempo, Hebe se encontraba sacudiendo el polvo del pecho de Hércules, que acababa de volver a subir por las escaleras cargando con los guerreros a los que se había pasado a traer, cuando la otra flecha de Eros dio contra ella. El héroe profería amenazas contra Hermes mientras su esposa trataba de apaciguarlo, pero de repente ella se quedó inmóvil.

-¿Pasa algo, querida?- le preguntó el héroe legendario, pero por respuesta recibió una soberana cachetada- ¡¿Y eso?!- exclamó el fortachón con la mejilla roja y los ojos como platos- ¿Dije algo que te molestara?-

-¡Estás lanzando amenazas contra uno de mis hermanos!- le gritó la Diosa de la Juventud viéndolo furiosa- ¡Hablas mal de mi madre cada vez que tienes oportunidad, te pones a hablar de lo lindo que era vivir en la Tierra en vez de decir que disfrutas estar conmigo en el Olimpo, no me has comprado el cachorrito que te pedí, no me consientes lo suficiente…!- y la Diosa le siguió reclamando por cuanta cosa se le ocurría.

-¡¡EROS!! ¡¡Regresa todo a la normalidad ahora mismo!!- rugió Apolo viendo el nuevo desorden que se había creado por todo el lugar.

-¡Ja, ja, ja! Tiene tiempo que no me divertía tanto, ja, ja- el 'inocente' Dios del Amor casi lloraba de la risa viendo lo que su bromita había provocado.

-Eros, basta por favor; has que todo vuelva a ser como era- pidió Saori.

-Ok, Atena- aceptó el pequeño Cupido secándose una lagrima y conteniendo la risa- Pero sólo porque lo pides por favor-

Eros se dispuso a regresar todo a la normalidad, pero antes de que hiciera algo, un poderoso cosmos apareció en el Santuario llamando la atención de todos.

-¡¡¿DÓNDE ESTÁ?!!- gritó una voz furiosa a la vez que el cosmos se incrementaba considerablemente.

-¡¡¡HADES!!!- exclamaron todos viendo con ojos bien abiertos al recién llegado.

Casi por impulso, todos los santos se pusieron en posición de combate (NA: Creo que se les olvidó que no había mucho que pudieran hacer XD)

-¡¡¿DÓNDE ESTÁ ESE LADRÓN MALNACIDO QUE TIENEN POR HERMANO?!!- rugió el señor del Inframundo viendo a sus sobrinos.

-¡¿Y ahora qué hizo Hermes?!- se lamentó Apolo cubriéndose el rostro con una mano.

-¡¿Hermes?!- muchos signos de interrogación aparecieron sobre la cabeza de Hades a la vez que su cosmos disminuía ligeramente debido a la confusión- ¿Y quién habla de Hermes?-

-Pues Hermes es nuestro hermano, es Dios de los ladrones… y últimamente nos anda dando mucha lata- explicó Hefestos suspirando con muchas gotitas sobre su rostro.

-Yo no hablaba de Hermes, ni siquiera lo he visto desde que me regresó a mis espectros- dijo Hades negando con el rostro y pronto su cosmos volvió a incrementarse- ¡¡Yo hablaba del sinvergüenza de Ares!!-

-¡¿Ares?!- ahora todos los presentes tenían signos de interrogación sobre sus cabecitas.

-¡¡Sí, ese desgraciado Dios de pacotilla se atrevió a robarme!!- rugió el pelinegro más que molesto- ¡Pero ya verá cuando lo atrape! ¡El Inframundo se verá como los campos Elíseos para él en comparación con lo que le haré cuando lo tenga en mis manos! Wuajajajaja- el Dios del Más allá comenzó a reír como lunático haciendo que todos lo vieran con muchas gotitas sobre sus rostros.

-¡¡Hades!! ¡No puedes llegar al Santuario de Atena así como así después de lo de la guerra santa que provocaste!- lo interrumpió de pronto una voz femenina.

El señor del reino de los muertos dejó de reír como loco a la vez que volteaba a ver a los santos de su sobrina y notó que estos seguían en posición defensiva.

-¿Y ahora, ustedes?- interrogó viéndolos confundido- Si quisiera iniciar una nueva guerra santa antes me apoderaría de algún cuerpo humano, saben a la perfección que no suelo venir a la Tierra en persona- explicó despreocupadamente y luego volteó a ver al santo de Andrómeda- Hola, Shun, tiempo sin verte-

Todos los santos de Atena lo vieron desconfiados y el Dios resopló fastidiado.

-¡Oh! Una pequeña broma y ya nadie confía en uno- exclamó encogiéndose de hombros.

-Es lo mismo que yo digo- coincidió Poseidón asintiendo con el rostro.

-Es tu culpa por llegar de improviso, bomboncito- lo regañó Perséfone llegando tras él- Lo siento, es que Hades no piensa bien las cosas cuando se enoja, pero les juro que no venimos con intenciones de causar problemas- se disculpó con el resto de los presentes.

-¿Entonces qué hacen ustedes 2 en la Tierra?- inquirió Saori viéndolos confundida.

-¡¡Les digo que ese sinvergüenza de Ares me robó algo y se escapó del Inframundo llevándoselo!!- exclamó Hades visiblemente molesto.

-¿De qué se trata?- interrogó Apolo.

-¡¡Mi casco de la invisibilidad!!- rugió el Dios (NA: En la mitología griega, Hades tenía ese mentado casco, no son sólo invenciones mías, ¿eh?)- ¡¡Es inconcebible!! ¡¡Robarme a mí, el Dios del Inframundo!! ¡¡En mis propios dominios!! ¡¡En mi propia casa!!-

-Momento, ¿dijiste que te robó tu casco de la invisibilidad?- exclamó Apolo abriendo bien grandes los ojos- ¡¡¡SIIII!!! ¡¡Lo sabía, sabía que Ares había tenido algo que ver con la guerra!!- festejó el Dios oracular ante las desconcertadas miradas de todos los presentes- Ejem, lo siento, es que sabía que él tenía algo que ver- se disculpó el Dios recuperando la compostura- ¡Pero ya verá cuando lo atrape! ¡Haré que se trague todas sus burlas!-

-El problema va a ser encontrarlo- resopló Hades fastidiado- Sabrá Zeus dónde ande y como lleva mi casco puede estar en cualquier parte sin que nadie lo vea-

-¡Ay, no es posible!- se lamentó Saori- No hemos resuelto un problema cuando ya tenemos otro encima. Y conociendo a Ares, va a andar causando problemas por todo el mundo- agregó con ojitos llorosos.

Y siempre igual de "oportuno", el celular del Dios de los Mares comenzó a sonar de nuevo. El peliazul observó casi con miedo el número en el identificador de llamadas y apenas lo vio, lo aventó hacia uno de sus generales.

-¡¡Sorrento!! Quédate con ese mugroso aparato y sólo dámelo si me hablan de la oficina, ¡¡no quiero saber nada más de esa inglesa!!- le ordenó al general de Siren.

-¿Y qué le digo a ella?- preguntó el flautista con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.

-Lo que quieras, ¡pero que ya no me moleste!- suplicó el Dios de los Mares llorando amargamente.

Los demás generales se acercaron de inmediato a Sorrento y todos intercambiaron miradas entre ellos para luego quedarse viendo el aparato sin saber qué hacer.

-¿Y ahora?- preguntó Hades viendo confundido a su alterado hermano- ¿Qué rayos te pasa a ti?-

-¡¡No es de tu incumbencia!!- le respondió el peliazul secamente.

-Eh… Emperador, creo que tiene que enterarse de esto- lo llamó Krishna, escuchando lo que Sorrento hablaba por el celular.

-¡¿Y ahora qué?!-

-La señorita Stevens dice que ya eligió un traje para usted y pregunta que si desea acompañarla a buscar su vestido- explicó Bian con los ojos bien abiertos y muchas gotitas sobre su frente.

-También dijo que la señora Solo y la señora Stevens ya están buscando iglesia y un lugar para la recepción- agregó Eo con una expresión que dejaba en claro que no creía lo que acaba de oír.

Por supuesto, luego de semejantes noticias, el señor de los Mares se quedó de piedra XD

-¡¿Te vas a casar con una mortal?! Hera se va a enojar contigo- le reprochó Hades viéndolo seriamente.

-¡¡NO QUIERO CASARME!!- comenzó a llorar Poseidón histéricamente a la vez que se abrazaba a su hermano- ¡¡Hades, por favor, deja que me quede en el Inframundo!! ¡¡No me quiero casar de nuevo!! ¡¡Apiádate de mi que soy tu hermano!!-

-¡¡Ya basta, Poseidón!! ¡¡Suéltame!!- exigió el Dios del Inframundo intentando librarse de él- ¡¡Por Zeus, compórtate como el Dios que eres y deja de actuar como un mocoso!! ¡¡¡Te digo que me sueltes!!!-

-La idea del matrimonio ya no se me hace tan mala después de todo- comentó Artemisa guindándose del brazo de Mu mientras todos veían a los hermanos de Zeus- ¿No lo crees así, mi hermoso carnerito?- agregó la Diosa viendo con corazoncitos en los ojos al santo dorado.

-¡¡Señorita Artemisa!!- exclamaron atónitos los ángeles, viendo con los ojos como platos y con las bocas bien abiertas a su Diosa.

-¿Mu? ¿Qué rayos está pasando?- preguntó Shion más que sorprendido, viendo desconcertado a su discípulo, quien parecía haberse quedado congelado.

-¡Mu, pero qué guardadito te lo tenías!- exclamó Milo sonriendo pícaramente.

-Pe… pero yo… no…- el carnerito dorado intentaba articular sus ideas pero tenía la lengua enredada.

-Mu de Aries…- le dijo Artemisa viéndolo con ojos de quinceañera enamorada- ¡¡Vamos a casarnos!!-

-¡¡¡¿QUEEEEE?!!!- la mandíbula de Mu prácticamente llegó al suelo con el gritó que pegó XD

-Artemisa, te recuerdo que hiciste un voto de castidad y prometiste que nunca te casarías- intervino Apolo jalando a su gemela.

-¡No puedes separarme del hombre que amo, Apolo!- protestó la Diosa de la Caza intentando soltarse de él.

-¡Ah, le amour!- exclamó Camus, quien había regresado al lugar al sentir el cosmos de Hades y veía la escena abrazando a Marín.

-Tú también te lo tenías bien guardado, Camus- comentó Milo viendo con reproche a su amigo- Al menos a mí debiste decirme que te gustaba Marín-

-¡¡Marín!!- gimió Aioria llorando amargamente.

-Hump- la amazona de Águila volteó hacia otro lado para no ver al santo de Leo.

-Pero quién entiende a las mujeres- exclamó MM rascándose la cabeza confundido.

-Dímelo a mí- suspiró Hércules con una gotota en el rostro mientras su esposa le arrojaba prácticamente todo lo que tenía en sus manos.

-¡Tonto! ¡Insensible! ¡Odioso! ¡Egoísta! ¡Malo!...- la Diosa de la Juventud continuaba con sus reclamos.

-¡¡EROS!! ¡¡POR FAVOR HAZ QUE ESTO PARE!!- suplicó Saori ya con los nervios crispados con todo aquel desastre.

-¿Tan pronto?- se lamentó el Cupido.

-¡¡¡EROS!!!- la dizque Diosa de la Sabiduría y Apolo vieron al pequeño Dios con miradas asesinas.

-Ok. Ya voy, ya voy-

De nuevo, el Dios del Amor se dispuso a arreglar los líos que había causado, cuando cierto Dios reapareció en medio de todos, bostezando profundamente a la vez que se estiraba.

-Waaaaw. Ya reparé el coliseo y reconstruí el Pilar del Océano Antártico- dijo Hermes entre bostezos- Y luego de eso le di 526, 372 vueltas a la Tierra- agregó a la vez que se tallaba los ojos con cara de sueño-Ya me cansé-

-Pues ya era hora, nos estabas volviendo locos- exclamó Hefestos viéndolo seriamente.

-Y ni creas que se me ha olvidado que por tu culpa me caí por las escaleras- agregó Hércules tronándose los dedos a la vez que se acercaba amenazadoramente al mensajero de los Dioses.

-Je, je, Hércules, tú sabes que fue un accidente, ¿verdad?- se disculpó Hermes retrocediendo del héroe legendario sonriendo nerviosamente.

-Claro, ¡y tus sandalias también quedarán desplumadas por accidente!-

-Te juro que no fue a propósito, estaba muy acelerado y no podía controlarme- explicó el mensajero tragando saliva con muchas gotitas sobre su rostro.

-¡¡Pues yo te enseñaré a controlarte!!-

Y el musculoso héroe se lanzó sobre Hermes, que salió corriendo, aunque ya no tan rápido como antes, mientras Hebe iba tras ellos lanzándole a su esposo todo lo que podía sin dejar de gritarle reclamos por todo.

-Eros, por favor, antes de que alguien más llegue, ¡¡ARREGLA ESTO!!- pidió Apolo aún sujetando a su gemela, que seguía intentando desesperadamente alcanzar al santo de Aries.

-Seee- respondió el pequeño Cupido fastidiado.

Eros sacó algunas flechas que parecían de cristal de su carcaj y las lanzó contra Artemisa, Hebe, Camus y Marín, quienes se quedaron inmóviles en donde se encontraban.

-¿Eh? ¿Qué fue lo que pasó?- preguntó Artemisa dejando de forcejear con su gemelo.

-Pues que querías casarte con mi santo dorado de Aries- explicó Saori.

-¡¡¿QUE YO QUÉ?!!- gritó la Diosa de la Cacería con los ojos como platos.

-Gracias, Zeus, al fin tengo algo con que fastidiar de lo lindo a mi hermana- festejó la Diosa pelimorada viendo hacia el cielo (NA: Sin comentarios u.u)

-¿Eh? ¿Qué pasó?- preguntó Hebe deteniéndose justo cuando estaba por lanzarle a Hércules una roca de muy buen tamaño y notando que su esposo seguía persiguiendo a Hermes- ¡Hércules, déjalo en paz! ¡Fue un accidente!- y la Diosa salió corriendo de nuevo tras ellos para evitar que su esposo intentara matar al mensajero.

-¿Pero qué ocurrió?- exclamó Marín reaccionando aún en brazos del santo de Acuario- ¡¿Camus?!-

-¿Marín? ¿Pero qué…?- exclamó Camus confundido también recobrando la compostura aún abrazando a la amazona.

-Y yo qué siempre te lo he contado todo, Camus, ¿por qué no confiaste en mí?- le seguía reprochando el santo de Escorpio bastante sentido- Yo tenía derecho a saber que estabas enamorado de alguien-

-¡¿De qué demonios hablas, Milo?!- inquirió el aguador dorado soltando a Marín y con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.

-¡¡Marín, ¿cómo pudiste hacerme esto?!!- Aioria seguía llorando por el desdén de la amazona.

-¿Y yo qué te hice, Aioria?- inquirió la chica más que confundida.

-¿Te parece poco el haberlo cambiado por el congelador descompuesto?-le soltó MM.

-¡¿A quién le dices congelador descompuesto?!- protestó Camus dirigiéndole una mirada de hielo.

-Pues es que ya no puedes congelar nada- se limitó a responder el cangrejo dorado encogiéndose de hombros.

-¿Qué yo cambié a Aioria por Camus?- exclamó la amazona de Águila con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.

-Sí, eso hiciste, y enfrente de todos- asintió Shina.

-¡Qué guardadito se lo tenían!- comentó Afrodita viéndolos con una sonrisa burlona.

-Yo no sé de qué hablan- murmuró Camus ligeramente sonrojado.

-¿Seguro? Hasta le ofreciste una copa de tu mejor vino- insistió Shura.

-¡Cierto! ¡Y ni a mí me dejas tomar de tus vinos importados!- protestó Milo aún resentido con su amigo.

-No fue culpa de ellos, estaban bajo el efecto de una flecha de Eros- explicó Apolo acercándose a los guerreros.

-¿En serio?- exclamó Aioria dejando de hacer drama y volteó a ver esperanzado Marín- ¿Eso quiere decir que en realidad no estás enamorada de Camus?-

-Claro que no, si Camus me gustara no hubiera salido contigo- respondió la amazona con sinceridad.

-Marín…- el santo de Leo vio a la joven con estrellitas en los ojos.

-Hiac, ya empezaron con sus cursilerías- se quejó MM viéndolos con mala cara.

-Esto no luce nada bien- comentó en eso Shion, con la mirada puesta en el resto de los Dioses.

-¿De qué hablas?- inquirió Apolo confundido.

Pero no había necesidad de explicaciones: Poseidón seguía aferrado a Hades rogándole que se lo llevara a sus dominios, mientras el señor del Inframundo intentaba liberarse de él. Artemisa había comenzado a discutir con Atena porque esta seguía burlándose de ella. Hércules aún intentaba atrapar a Hermes y Hebe y Hefestos trataban de apaciguarlo un poco; y Eros se había puesto a jugar con Kiki correteando por el lugar.

-¡¿Pero qué no pueden llevarse bien por al menos 5 minutos?!- les gritó Apolo a la vez que se cubría el rostro con una mano, pero nadie le hizo caso y todos siguieron metidos en lo suyo- Padre, ¡¿qué hice para merecer esto?!- gimió el Dios oracular viendo con ojos llorosos hacia el cielo.

Ojalá les haya gustado el capítulo. Espero sus reviews. Hasta la próxima n_n