Capítulo 13: Hablando sobre la herencia real de ambos cachorros

Kopa-Tanabi y Kiara fueron recibidos de una manera cálida, en un ambiente de amor, pero como era de esperarse, sólo Zira se mostró indiferente; La felicidad de Simba y Nala la hacía rabiar enormemente, la llenaba de una profunda envidia, y sentía que esa felicidad debía de haber sido de ella y de su amado Scar, no de ellos. Fuera de eso, los cachorros habían traído felicidad no sólo a los habitantes de la roca, sino, a todo el reino.

Pasó una semana, y los cachorros por fin abrieron los ojos; Kopa-Tanabi y Kiara estaban listos para ser presentados ante el reino. En dos días más se llevaría a cabo la ceremonia.

Simba y Nala estaban muy entusiasmados. No podían esperar a que llegara el día en que Rafiki levantara a sus pequeños para que todo el reino los viera. En eso estaban, cuando Rafiki se paró enfrente de ellos.

"Mis señores", Comenzó a decir, al momento que se llevaba una mano al pecho e inclinaba un poco la cabeza a manera de reverencia, "es muy importante que ustedes y yo hablemos sobre la herencia del trono de Kopa-Tanabi y Kiara."

Ambos reyes miraron al babuino sin comprender; "¿Sucede algo malo, Rafiki?", preguntó Nala, sorprendida.

"No, para nada, sólo algo diferente a lo planeado".

Simba comenzó a preocuparse; "Dinos, Rafiki, ¿qué será lo diferente?"

Rafiki contestó con firmeza: "Simba, el espíritu de tu padre se ha comunicado conmigo y me ha pedido que viajara a los dominios del rey Tuni; Allí pude presenciar la presentación de su hija, la princesa Misha, pero también me enteré que el hermano de esta princesa y heredero de Tuni Hekin, murió poco después de nacer. Tuni y su esposa, tienen 'El prejuicio de La Reina Leona', por lo cual me han pedido hacerte la petición de que Misha y tu hijo Kopa-Tanabi queden comprometidos, y la posibilidad de que Kopa-Tanabi, en vez de heredar éstas tierras, herede las tierras de Tuni. Yo le expliqué que ni Nala ni tú tienen el dichoso prejuicio, así que quisiera preguntarte si tú y tu esposa estarían dispuestos a aceptar la petición del rey Tuni, haciendo de Kiara la futura heredera de Las Tierras del Reino, y a Kopa el heredero de las tierras vecinas.

Simba puso cara seria, y con voz severa dijo; "Hay un gran problema".

Nala se molestó con su esposo; "Simba, ¿Qué sucede contigo? ¡Tu padre se lo pidió a Rafiki en un sueño revelador!, Y nosotros no tenemos El Prejuicio de La Reina Leona; Kiara podría reinar estas tierras perfectamente".

En el rostro de Rafiki se dibujó una expresión llena de decepción; "Entiendo, Simba. Aun así, gracias por escuchar a la petición."

"El problema está en que…", Simba decía con voz grave, pero después Nala y Rafiki sintieron alivio al ver que en el rostro de Simba apareció una sonrisa de oreja a oreja, "…que tendremos que hacer doble presentación a Kopa-Tanabi: una en este reino, y otra en el reino de Tuni".

"¡Ay, Rey Simba! ¡Qué alegría!", decía Rafiki extasiado, "Por un momento creí que en verdad no querrías aceptar la petición del rey Tuni, y con lo entusiasmado que quedó cuando le comenté de que ustedes no tienen El Prejuicio".

"Pero por supuesto que aceptamos", agregó Nala, "nosotros no tendremos problema alguno en hacer de Kiara nuestra heredera al trono. El prejuicio de La Reina Leona nos parece absurdo y sin sentido".

Rafiki regresó a su Baobad para comentarle las buenas noticias a Kaleb.

Pasaron algunos días, y una madrugada, justo cuando el consejero real llegó a La Roca Del Rey para el reporte matutino, Simba le comentó: "Zazú, necesito pedirte de favor que vueles hacia los reinos vecinos y les avises de las ceremonias de presentación. Infórmales que se realizarán en dos días. Y al rey Tuni avísale que sí aceptamos su petición".

"Por supuesto, su majestad", Respondió el cálao, quien emprendió el vuelo hacia los reinos vecinos.

Mientras tanto, Timón y Pumba caminaban por ahí, en busca de insectos, mientras charlaban; "¡Oye, Pumba, estoy tan nervioso!, los cachorros de Nala ya nacieron y no podremos conocerlos hasta el día de la presentación. Llevo todo el día pidiéndole al dios Suricato que Nala haya tenido dos machos. ¡Yo no quiero cuidar a una niña!"

"Oh, ¡vamos Timón!, ¿Qué tan terrible puede ser cuidar a una niñita?, tal como dice Zazú; las niñas son bastante tranquilas, no se meten en problemas y les gusta jugar a la comidita".

Timón se cruzó de Brazos; "Pero Zazú también tiene razón en que es más difícil comprender a una niña que a un niño, además las niñas detestan los gusanos, los eructos, las guerras de lodo, y todo lo que implique una filosofía estilo "Hakuna Matata".

Pumba se quedó pensativo. "¡Es verdad!, Tal vez tangas razón".

"Además las niñas pueden llegar a ser criticonas, berrinchudas, caprichudas, y lloronas. ¡Créeme Pumba, te lo dice un experto en niñas!" Decía Timón, dándoselas de experto.

"¿Ah, sí?" Dijo Pumba incrédulo. "¿Y de dónde sacaste tu experiencia con las niñas?"

"De ningún lado, Pumba, pero no hace falta tener experiencia para saber lo que es obvio".

Pumba levantó una ceja. "Sí, claro. Como tú digas, Timón".

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