Capítulo 14:

"Voy a ser padre, voy a tener un hijo con Ginny tengo un hijo..." Caminaba de un lado hacia el otro casi en perfectos círculos dentro de su cubículo, estaba nervioso, exaltado, trastornado, perturbado y ya no se le ocurrían más sinónimos para describir su estado de ánimo. Aunque pensaba en su hijo y no podía evitar sonreír, ese hijo iba a acabar con su soledad y siempre estaría directamente implicado en la vida de Ginny "La muy bruja me dejó hablando solo, ¿quién mierda se cree para dejarme con la palabra en la boca? soy el padre de su hijo y debe comenzar a entender que debe hablar todo conmigo en relación a nuestro hijo... voy a tener un hijo con esa mujer estoy seguro que Merlín se va a burlar de mí y el niño será idéntico a esa mujer, mi hijo será hermoso, con un carácter de mierda pero hermoso" Terminó por pensar embobado. Un alboroto se escuchó en el cuartel, ceñudo observó el centro del acantonamiento pero ni siquiera le dio tiempo a sacar alguna conclusión al respecto el puño de su mejor amigo se había estampado dolorosamente en la comisura de sus delgados labios desestabilizando su equilibrio y cayendo al suelo.

― ¿Qué mierda te pasa bruto? ― Se quejó Harry limpiando la sangre que escurría por el mentón. Se levantó trabajosamente y lo miró a los ojos.

― ¿Cuál es tú problema tarado? ― Contraatacó el pelirrojo furioso.

― ¿Qué te pasa? ¡habla de una vez! ― Demandó Harry contrariado. Varios aurores se acercaron hasta los dos amigos buscando la manera de intervenir, lo cual era innecesario porque tanto Harry como Ron no hacían más que observarse con angustia. El moreno se revolvió el cabello exasperado ante el silencio de su amigo ― ¡Habla ya Ronald deja el misterio!

― ¡Te dije mil veces que la cuidaras, que no fueras un imbécil con ella que abrieras tus ojos! ― Le recordó encolerizado ― Pero no pudiste...

― ¿De qué mierda hablas? ― Replicó Harry nervioso, la pregunta casi sonó a ruego, estaba desesperado por saber.

― Sabes de que hablo fuiste un maldito innecesariamente con ella, sabías de su estado y la dejaste ir y ahora... ― No pudo seguir y por primera vez su voz se quebró y Harry ya estaba completamente asustado.

― ¿Le ocurrió algo a Ginny? ¿le pasó algo a mi hijo? ― Preguntó aterrado y al ver el estado de ensimismamiento de Ron lo zamarreó de los hombros ― ¡habla de una jodida vez Ron! ― Insistía preocupado.

― ¡Potter! ― Kingsley con su imponente figura cruzó el cuartel en zancadas y llegó hasta el lugar donde todos estaban reunidos observando desencajados la escena ― Los mortífagos tienen a Weasley ― Anunció él con aspecto serio y peocupado. El resto del cuartel dejó escapar un "¿Qué?" de sorpresa y afligidos miraron a su jefe, Harry estaba pálido y se negaba rotundamente a aceptar lo que Kingsley acabara de anunciar.

― Es imposible, no puede ser verdad ― Murmuró pasmado.

― Estaba hablando con ella por teléfono cuando aparecieron los mortígafos, escuché gritos me asusté y aparecí de inmediato en la casa de Ginny pero ya era tarde, estaba todo desorganizado y no pude hacer nada ― Relató Ron con tono frustrado, Harry aún estaba circunspecto ante todo lo que había escuchado, era imposible solo hace unas horas habían discutido y ella parecía tan fuerte y decidida. Definitivamente no la podía imaginar en esa situación. Comenzó a sudar frío, todo empezó a girar a su alrededor alcanzó a sostenerse del respaldo de la silla con fuerza. Estaba aterrado por la vida de Ginny y la de su hijo.

― Hay que elaborar un plan de inmediato ― Decidió Kingsley.

― Yo quiero ayudar ― Propuso rápidamente Ron.

― Muy bien.

― Yo quiero ser el primero en aparecer es un hecho que están en el bosque de Dean ― Aseguró Alfred Walker ― Yo debo ir por Ginny ― Sostuvo el auror.

― Tú no irás por nadie ― Soltó Harry con una repentina claridad fulminando con la mirada a su compañero.

― ¿Quién me va a detener?

― Quien crees pedazo de idiota.

― No me hagas reír Potter

― No te equivoques Walker, no estoy para tu puto juego, deja de estorbar ― Adujo Harry de mal modo.

― ¿Estorbar yo Potter? ¿No te has dado cuenta que lo único que quiere Ginny de ti es la distancia? ― Harry lo miró desafiante.

― Distancia que no le voy a dar jamás ― Repuso furioso.

― Déjala en paz de una jodida vez ella no se merece que la sigas insultando por cada cosa que a ti se te ocurra ― Contraatacó el castaño.

― No hables de lo que no sabes infeliz...

― ¿Qué es lo que no sé tarado? ¡todo el mundo sabe como la tratas!

― Escucha alimaña ― Dijo acercándose a Walker y golpeándolo en el pecho con sus puños ― Deja de opinar con respecto a mí mujer, no te acerques, no la mires, no la pienses... tres instrucciones que hasta tú puedes llevar a cabo mal nacido, no te lo repetiré una vez más te acercas a mi mujer pedazo de mierda y te rompo las bolas de una patada que te dejará en el mismísimo infierno hijo de puta ― Siseó peligrosamente. Alfred le sostuvo la mirada furibundo.

― Tú no eres nadie para separarme de la mujer que amo... ― Harry lo tomó de las solapas de la chaqueta y lo estrelló fieramente contra el cubículo, el cual tambaleó ante el brusco golpe.

― Escucha imbécil, Ginny es mi mujer y la madre de mi hijo si te acercas a ella un puto centímetro ― Volvió a estrellarlo duramente contra el cubículo ― Te mato ― Le advirtió seriamente.

― No te creo una palabra maldito, Ginny no puede estar embarazada...

― ¡Me importa una soberana pelotudez que me creas, quien irá por ella seré yo!

― Es...

― ¡Ya basta! por Merlín la vida de dos personas están en peligro y ustedes discutiendo! ― Vociferó Kingsley, Harry soltó a Walker y lo miró expectante preparado para escuchar el plan.

― ¿Qué haremos? ― Intervino Ron.

― Walker tiene razón con respecto al sitio en que están, pero necesitamos una distracción... al fin la misión que tanto hemos planeado se nos dará muchachos pero debemos ser aún más cuidadosos porque la vida de la señorita Weasley y la de su hijo están en peligro. No tenemos permitido los errores, ¿está claro? ― El cuartel en pleno y Ron asintieron ― Tú irás a buscar a Weasley ― Señaló a Harry y éste asintió, Walker frunció el ceño y empuñó la mano derecha.

― La tiene Malfoy escuché su voz ― Aseguró Ron con voz nerviosa, Harry se desesperó ese comenzó a caminar impaciente de un lado a otro necesitaba ver a Ginny en perfecto estado, porque no quería imaginar que pasaría si ella tenía un solo rasguño...

― El plan será el siguiente... ― Todos los aurores y Ron escucharon atentos las indicaciones para rescatar a Ginny.

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― Así que ¿están al tanto de las instalaciones en Edimburgo? ― Preguntó Malfoy apuntando a Ginny con la varita. Ellos estaban en una tienda de campaña bastante grande. Se parecía mucho a la que habían utilizado cuando acamparon para ver el mundial de Quidditch. Ginny estaba sentada y atada mágicamente a la silla, tenía un corte en la ceja que no dejaba de sangrar, aún así miró desafiante al rubio.

― ¡Habla de una vez! ― Rugió otro mortífago, todos a excepción de Malfoy usaban máscaras plateadas. Ginny no respondió se limitaba a mirar directamente a Draco a los ojos.

― ¡Habla mierda!

― ¡No me hables rata inmunda! ― Bramó ella perdiendo la paciencia ― Pero que manga de cagones hay aquí, escondiendo la cara tras una máscara... ¡Mírense más de quince hombres y tienen atada a una mujer sin varita aterrados con la perspectiva de que los pulverice! ― Se decidió a hablar Ginny por fin. Ella esperaba que el resto de los mortífagos estallaran en una carcajada pero solo se escuchó el carraspeo nervioso de uno de ellos.

― Deja de bromear Weasley y contesta lo que te preguntaron ― Instó uno con voz gruesa.

― Muestra la cara primero cabrón ― Sonrió ella desafiante. Aunque estaba aterrada por la vida de su hijo.

― ¿Qué es lo que saben tus frustrados compañeros de trabajo, Ginevra? ― Apremio Malfoy, ella volvió a concentrar su mirada en la de su ex novio.

― ¡Habla perra! ― Dijo uno perdiendo la paciencia y con el dorso de la mano le pegó una fuerte cachetada, inmediatamente de la comisura del labio comenzó a salir un fino hilo de sangre.

― ¡No me vuelvas a poner un dedo encima cerdo malparido! ― Bramó furiosa ― ¡Si quieres que hable saca de esta tienda de campaña a esta manga de pelotudos inoperantes! ― Demandó ella encolerizada dirigiéndose a Malfoy. Él lo pensó durante unos segundos.

― Salgan y encárguense de llevar a cabo el plan, los aurores no tardarán en saber que falta uno de ellos... si ven a Potter matan a ese bastardo de mierda ― El susurro lleno de gozo de Malfoy horrorizó a Ginny, los mortífagos salieron maldiciendo y en cuestión de segundos ellos quedaron solos ― ahora dime todo lo que sepas, Weasley ― Ella esbozó una sonrisa coqueta.

― ¿Ahora soy Weasley?

― No me jodas y dime todo lo que sepas.

― No te estoy jodiendo, cariño... que mala memoria que tienes ― Dijo ella haciéndose la ofendida, él la miró con suspicacia.

― No te entiendo.

― ¿Quién me decía que lo único que quería era ver a Potter sufriendo en el infierno? Ideé un plan para lastimar a esa imitación de ser humano, lo besé, me acosté con ese animal, ¡me humillé! ¡y tú cabrón me secuestras de la peor manera, me tienes atada y todo lo hice por ti sanguijuela asquerosa! ― Espetó llena de rencor, Draco bajó por fin la varita y sonrió.

― ¿Todo fue un plan?

― ¡Si idiota!

― Cuando te fui a buscar tú me dijiste que estabas enamorada...

― Y tú me golpeaste, créeme que lo recuerdo perfectamente, jamás te lo voy a perdonar ―Dijo con dolor.

― Mi amor perdóname si yo hubiese sabido que todo era...

― ¡Un plan para que te burlaras de ese aborto de la naturaleza!

― ¿Potter se creyó el cuento?

― Claro que lo creyó, tuve que llorar adelante de Kingsley y de mi hermano para hacer todo más creíble, necesitaba estar cerca de ellos por un tiempo para saber sus movimientos y luego darte la información a ti y largarnos juntos, Draco ― Las cuerdas invisibles que la mantenían atada aflojaron y se vio liberada de ellas.

― Dime que todo es verdad ― Suplicó angustiado. Ella se levantó sonrió con sensualidad, se acercó a él, rodeó el cuello de Draco y lo besó profundamente.

― Todo es verdad... no te podría mentir jamás, cielo ― Añadió con seguridad ― merezco una excelente recompensa por ser tan convincente con ese bastardo ― Sonrió y él le dio un besó más apasionado

― Te prometo que todo será diferente, desde ahora seremos uno, seremos parte de esta vida que escogí que será vengar la muerte del señor tenebroso, sabía que podía confiar en ti, ahora entiendo que las fotos fueron necesarias para separarte de ese idiota ― Hablaba rápidamente y casi sin sentido, Ginny lo miró curiosa. La última frase había hecho mella en ella.

― ¿De que fotografías hablas?

― De nada cielo, no me hagas caso, lo importante es que estamos juntos ― Ginny frunció el ceño nada convencida ― Dime que me amas ― Ella tomó el rostro del rubio entre sus manos y lo miró directamente a los ojos.

― Tienes que confiar en mí, desde que me enamoré de ti he sabido que mi vida está unida a la tuya... quiero ver hundido al maldito de Potter y sé que solo tú me complacerás ― Draco sonrió dichoso.

― Lo mataremos... no te quepa duda.

― Ahora debemos salir de aquí ellos saben que están instalados en este bosque, estoy segura que al enterarse de mi secuestro han puesto sortilegios alrededor del bosque y no podremos desaparecer, Draco ya no iremos por tus amigos, pero como son inteligentes sabrán mantenerse en alerta ― Draco asintió aunque por unos segundos Ginny vio la duda en sus ojos, lo besó profundamente ― Te amo.

― Yo también...

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Harry apareció en un claro del bosque agudizando todos sus sentidos empuñando la varita con fuerza. Se internó en el bosque desesperado por encontrar a Ginny. La tranquilidad en la espesura del bosque lo ponía nervioso luego de casi una hora de completa soledad escuchó por fin el ruido de las ramas al crujir sobre el peso humano, rápidamente se escondió tras un grueso árbol, pudo inclinarse sobre las tremendas raíces que sobresalían de la tierra y como un verdadero francotirador apuntó con la varita a todo lo que se moviera.

― Enhorabuena, los primeros ― Masculló al ver dos figuras encapuchadas ― ¡Desmaius! ― Murmuró dos veces y como moscas estampadas en la pared cayeron los mortífagos. Antes de levantarse Harry miró en todas direcciones, salió de su escondite y continuó con la búsqueda. Sentía que había pasado ya por el mismo camino cuando se encontró cara a cara con otro mortífago y con agilidad pudo defenderse y aturdir al encapuchado. El ruido de la naturaleza parecía multiplicarse y cien veces creyó escuchar la risa contagiosa de Ginny, el tiempo aumentaba con su desesperación el miedo parecía trepar por la garganta provocando la angustia en el joven. Hasta que pudo vislumbrar una cabellera pelirroja, estaba sentada sobre la raíz de un árbol, estaba ilesa. El alma volvió al cuerpo cuando la vio completamente sola, caminí rápidamente hasta ella...

― ¡Ginny! ― Exclamó aún sin terminar por llegar hasta ella. Ella se levantó inmediatamente al escuchar la voz de Harry y lo miró. En su mirada se reflejó el terror y el alivio de igual manera ― ¿estás bien? ¿quién te hizo eso? ― Preguntó escandalizado al ver la ceja y el labio de Ginny con sangre. La abrazó desesperado ― Creí que... gracias a Merlín estás bien, cariño ― Suspiró aliviado mientas la aferraba a su cuerpo y sentía el dulce aroma de su perfume mientras su nariz recorría su cuello ― ¿el bebé está bien? ― Preguntó mirándola a los ojos ella de manera imprevista lo empujó con todas sus fuerzas.

¡Expelliarmus! ― Tronó Ginny la varita de Harry voló por los aires y cayó lejos de las manos de su dueño, un ruido parecido a un hueso roto quebró el silencio y Harry se arrodilló de dolor.

― ¿Qué haces...? ― Farfulló él la miró a los ojos y no comprendió esa mirada, unos aplausos resonaron en el silencio de la frondosidad del bosque y Draco Malfoy salía con expresión presuntuosa desde atrás de la corteza de un árbol, con sigilo se acercó a Ginny.

― Muy bien cariño ― La felicitó, le dio un beso en el hombro y con un brazo rodeó la cintura femenina mientras la pelirroja seguía apuntando a Harry.

― Potter ― Sonrió Ginny ― Hace mucho pretendía acabar con este juego pero me estaba divirtiendo de lo lindo fracasado ― Rió pero Harry jamás la vio reír de esa manera tan fría. La miró a los ojos y hubiese querido con toda el alma poder tener su varita, no para defenderse, sino para haber puesto un Muffliato y no escuchar la humillación que se avecinaba, no quería escuchar lo que su mente y corazón habían prevenido desde el primer te amo que dijera ella con tanta dulzura después de haberle hecho el amor.

― Yo creo que ya es hora de que este pobre imbécil sepa la verdad, cariño. Dile como nos reímos de él, como nos burlamos en su cara, dile que solo fue un plan para humillar a este pobre idiota ― Sonrió con maldad. Harry contempló unas piedras en el suelo frunció el ceño y destrozado volvió a depositar su penetrante mirada en Ginny.

― Si el brillante plan era llegar hasta este lugar ― Harry abrió los brazos y sonrió ― aquí me tienes Ginevra, soy todo tuyo ― Dijo con arrogancia, ella estuvo a punto de sucumbir.

― Deja de decir idioteces proyecto de nada ― Dijo ella hiriente.

― ¿Hablas de un plan que resultó? yo no diría eso eras tú la que siempre insistía con lo mismo, pero bueno ahora eso no tiene mucha importancia. Si me querías matar Malfoy, hazlo, no tengo varita y por primera vez podrás ufanarte con la victoria maldito hurón ― Susurró peligrosamente.

― No Potter, ese actuar será ejecutado por mi maravillosa novia ― Rió Draco miró a Ginny buscó sus labios y se fundieron en un beso candente. Harry borró la sonrisa y miró en otra dirección, sus ojos inevitablemente se llenaron de lágrimas era una jodida sentencia la que sentía, una paradoja, en ese momento él se sentía tan de ella pero no era algo recíproco. Ella jamás lo amaría. Claro, para ese entonces ya no sabía si ese bebé existía.

― ¡Mírame Potter! ― Exclamó Ginny con rabia él lentamente alzó la mirada hasta conectarse con los castaños ojos de la pelirroja que tanto amaba, ella tenía los ojos rojos ― No tienes idea de como me reí de ti maldito holgazán...

― Nos reímos mucho juntos, sobre todo cuando estuvimos con Ted ― Ginny tembló al escuchar ese nombre y Harry la percibió ― ¿te acuerdas cuando nos pedía que le leyéramos un cuento? ― Continuó dubitativo ella se acercó a él decidida y le pegó una cachetada tremenda, Draco sonrió.

― ¿No te das cuenta que todo momento junto a ti fue una tortura para mí? ― Le gritó encolerizada, Harry cerró los ojos y se tomó el rostro con una mano acariciando la mejilla lastimada. Sonrió con picardía.

― ¿La escena con el chocolate también fue una tortura? ― Sonrió con arrogancia Ginny lo fulminó con la mirada.

― ¿La noche que fuiste a mi casa y te dije que no crees que no fue una tortura excremento de hipogrifo? ― Harry borró la sonrisa y la miró apenado.

― Siento lo que ocurrió esa noche, yo...

― ¿Tú qué? ― Gritó mientras Malfoy los observaba con el ceño fruncido y tomaba la varita de Harry.

―Lamento haber perdido el control...

― ¿Y crees que con pedir perdón todo queda solucionado cabrón?

― ¿Y qué quieres que te diga maldición? ¿que has hecho durante todo este tiempo embustera?

― !Ya basta! ― Intervino Malfoy Ginny se acercó a Draco coqueta le guiñó un ojo y sonrió.

― ¿Te das cuenta Potter? no eres nada comparado con él, no eres hombre, me das asco huacho de mierda ― Draco estalló en una carcajada ― Gracias por ser mi juguete favorito durante todo este tiempo ― Sonrió ella al tiempo que Draco le daba un beso en el cuello. Harry miraba la escena estupefacto, con el alma destrozada, una rebelde lágrima resbaló por la mejilla pero solo Ginny lo pudo notar, esa mirada que tanto amaba sería lo último que vería, aquella mirada que tantas batallas le ayudó a ganar ― ¿Cómo dicen en las películas Muggles? ¡ah si! ¿tus últimas palabras? ― "te amo" concluyó él mentalmente, Malfoy reía divertido con la varita de Harry se tocó el brazo en dónde la marca tenebrosa estaba tatuada.

― Muy bien cariño, los chicos están por llegar mátalo ahora ― Demandó él.

― Eso es Ginny, mátame, según la teoría que hay entre los dos era yo quien quería verte muerta y mira las ironías de la vida estás a punto de matarme físicamente, porque ya me habías matado el alma, solo espero que esto valga la pena, ¿mis últimas palabras preciosa? cuídalo y háblale de mí, por favor ― Suspiró él resignado. Ginny tembló y su personaje por segunda vez tambaleó.

― ¿No sería mejor esperar a que lleguen todos, cariño? quizás si haces una ronda por acá cerca los puedas ver...

― ¡Hazlo ahora! ― Solicitó él perdiendo la paciencia.

― No...

― ¡Perra cobarde! ― Gritó el rubio estaba unos cuantos metras detrás de Harry y la miraba encolerizado.

― ¡No lo voy a hacer!

― ¿Todavía lo amas verdad? todo lo que me dijiste era una absurda mentira ¡perra infeliz! Debí haber matado a este idiota desde el principio con él las cosas hubiesen salido como la planeé...

― ¿De que mierda hablas? ― Espetó Harry furioso.

― ¿No te acuerdas de unas fotos Potter? ― Harry lo miró por sobre el hombro con expresión furibunda.

― ¿Qué sabes maldito?

― ¿Qué sé? ― Replicó enloquecido ― ¡Se todo bastardo, todo!

― ¿Qué pasó? ― Interpuso Ginny confundida aún apuntando a Harry con la varita.

― Esas fotos te quemaron la vida Potter, que pena que no supieras distinguir la mentira de la verdad...

― ¡Habla de una maldita ves Malfoy! ― Rugió Harry furioso.

― Sino supiste descifrar no es mi problema ahora por fin voy a verte donde quería huacho de mierda ¿qué se siente estar a segundos de morir? ― Rió enloquecido apuntando a Harry con la varita del auror. Él se giró para mirar por última vez la mirada de Ginny, irónicamente las dos veces que estuvo demasiado cerca de la muerte fue en ella donde encontró el consuelo para aceptar con los brazos abierto la muerte.

― Te amo ― Susurró pero ella no alcanzó a descifrar la frase.

― Si ella no lo hace lo haré yo... ―

¡Avada Kedavra! ― El hechizo le dio de lleno en la cara el último brillo que adquirió su mirada fue la sorpresa. Ginny dejó caer la varita de Draco al suelo, ella también cayó sentada asombrada de lo que acabara de hacer, se arrastró por las hojas secas para estar lo más lejos posible del cadáver chocando con el tronco de un árbol.

Harry tomó su varita y pudo reparar su tobillo se levantó y caminó rápidamente hasta Ginny se arrodilló a su lado y la abrazó con fuerza, ella se aferró a su cuerpo consternada.

― Yo no... Harry... yo no quería decir... ― Titubeaba nerviosa, horrorizada ― Tenía que hacer algo... te iba a matar ― Habló ella rompiendo en sollozos.

― Tranquila, lo hiciste bien ― Trataba de reconfortarla. Ella lloraba desconsolada sentía el pánico florecer en su pecho. Harry estaba impresionado, ella había matado por él. Había ideado un inteligente plan para protegerlo a él, para que nada malo le ocurriera. Podía sentir como temblaba el cuerpo de su mujer entre sus brazos ― Tranquila Ginny cálmate por favor esto no le hace bien al bebé ― Ella lo miró unos segundos a los ojos y asintió.

― Creí que no llegarías ― Tartamudeó a causa de lo nerviosa que estaba― Ellos tienen la orden de matarte yo escuché cuando Malfoy lo dijo, debes desaparecer ― Informó angustiada.

― Aquí no podemos desaparecer. Debemos volver a las afueras del bosque ahí está nuestro traslador ― Le dijo claramente ella volvió a asentir ― Debemos ser cuidadosos lo más probable es que se enfurezcan cuando vean el cadáver de Malfoy... ― Él se detuvo al ver la morisqueta de arrepentimiento que apareció en el rostro de Ginny ― Cariño hiciste lo correcto en ese momento...

― No quería hacerlo, pero él estaba decidido a matarte y yo me desesperé... ― Su voz tembló y Harry tomó el rostro de la pelirroja entre sus manos y la miró con decisión.

― No es tu culpa ya pasó, Ginny cálmate no te dejaré sola ― Le aseguró.

― Tengo miedo ― Replicó nerviosa.

― No debes tenerlo yo no dejaré que nada malo les pase a los dos ¿tienes tu varita?

― No alcancé a tomarla cuando llegaron ellos a casa...

― No importa usarás la varita de Mal...

― ¡No por favor! no podría usar esa varita de nuevo ― Interrumpió a Harry alarmada. A unos cuantos metros se escucharon unos gritos llamando a Malfoy, Harry se apresuró en tomar la varita del Motífago volvió hasta Ginny y la miró con determinación.

― Tú usarás mi varita y yo la de él...

― Pero eso podría ser peligroso.

― Haz lo que te digo Ginny si nos ven aquí nos matarán.

― Harry... ― Murmuró derrotada.

―No me mires así.

― Ya estamos derrotados...

― ¡No! claro que no ― Rugió nervioso.

― Vete tú déjame aquí...

― No te dejaré aquí mujer, mucho menos ahora que estás embarazada piensa en tu hijo ― Le recordó nervioso.

― Pero...

― ¿Dónde mierda está la mujer valiente y tozuda que conozco? deja de ser egoísta por una vez en tu vida y piensa en ese bebé que llevas dentro de ti ¿no quieres verlo intentar sus primeros pasos o escuchar la primera vez que te diga mamá? ― Espetó enojado.

― No puedo hacerlo sola ― Lloró ― Sin ti me siento perdida con este bebé ― Le confesó guiada por el terror esas palabras lograron desarmar a Harry, una vez más tomó el rostro de Ginny entre sus manos mientras escuchaba cada vez más cerca a los otros mortífagos.

―No estarás sola tú y yo veremos crecer a nuestro hijo, Ginny. Pero ahora necesito tu ayuda, podemos desarmar a esos mortífagos y escapar el resto de los aurores ya deben estar aquí, ayúdame Ginny por favor sin ti no puedo ― Susurró él con la voz firme. Ginny lo miraba atenta como necesitaba ese consuelo de él, ese apoyo infranqueable que estaba recibiendo de ese hombre que adoraba con la vida. Su mirada se impregnó de determinación, llevó una mano hasta la de Harry que aún estaba en su propio rostro, la tomó y le dio un apretón. Asintió decidida. Ambos se levantaron y él le dio su propia varita. Asió fuertemente con las dos manos la varita de acebo. Los dos estaban dispuestos a enfrentar al mundo entero si estaban juntos. Harry recibió una mirada cargada de decisión por parte de la pelirroja y él asintió. Ambos se interpusieron entre el cuerpo de Draco y los cinco mortífagos que aparecieron tras unos árboles.

― ¿Qué hicieron? ― Preguntó un enmascarado con voz furiosa al comprobar la caída de su líder.

― ¿La máscara te obstruye le vista idiota? ― Ironizó Harry ― Tu jefe ya esta dando cuentas de sus actos en otro plano...

― ¿Cómo pudieron malditos? ― Exclamó otro mortífago ― ¡Cruccio! ― Bramó instintivamente en dirección a Ginny.

¡Impedimenta! ― Se defendió ella. Batiéndose fieramente con dos mortífagos a la vez mientras Harry lo hacía con los otros tres restantes, sus oponentes daban todo de si pero él tenía la fuerza y la habilidad para igualar las condiciones.

¡Wingardium Leviosa! ― Murmuró uno de los mortífagos en dirección a unas cuantas rocas ― !Expulso!

¡Reducto! ― Bramó Ginny las rocas estallaron en mi pedazos ― ¡Petrificus Totalus! ― El mortífago cayó al suelo petrificado. Harry ya había acabado con dos.

¡Levicorpus! ― Sonrió él y el mortífago ya sin su varita quedó colgado de las ramas más altas de un árbol gritando encolerizado ― ¡Silencius! ― Pronunció justo cuando caía el último mortífago a manos de Ginny. Se acercó a ella aún sostenía con fuerza la varita de él respirando entrecortadamente dispuesta a hechizar a quien la desafiara. Harry se sentía capaz de realizar la maniobra más peligrosa promovido por lo que ella acabara de hacer. Ginny había salvado su vida arriesgando la de ella y la de su propio hijo incluso después de todas las faltas imperdonables que había cometido, después de todo el daño físico y mental que le había causado. Suspiró abatido ― Vamos ― Dijo él. Ella relajó su postura lo miró y asintió. Ambos corrieron por el bosque para poder tomar el traslador, Harry siempre iba un tanto rezagado vigilando que nadie los siguiera, aún sentía un horrible dolor punzante en la cicatriz que no auguraba nada bueno. Sin embargo la sorpresa fue para Ginny que iba sumida corriendo no reparó en un mortífago que salió imprevistamente detrás de un árbol, le pegó un puñetazo en la boca sin prever el golpe cayó al suelo.

¡Crucio! ― Bramó encolerizado apuntando a Ginny ella gritó de dolor.

― ¡No! ― Gritó sulfurado. El mortífago le había ganado el primer embate al tocar a su mujer. El grito de Ginny había ensordecido sus oídos y desgarrado el alma. Alzó la varita de Malfoy en fracción de segundos y sin reparo alguno exclamó ― !Avada Kedavra! ― El mortífago cayó al suelo con un golpe seco, pero eso fue lo último que a Harry le importó. Corrió a ver a Ginny, ella se movía débilmente hacía sonidos que no alcanzaban a ser gemidos. Una herida en la pierna sangraba al igual que en la nariz.

― Harry... ― Murmuró. Ella no veía claramente, todo en su entorno estaba nublado, sentía un ligero sonido que más parecía eco, sentía escasamente el sabor de la sangre, estaba muriendo.

― Ya no volverá a hacerte daño cariño ― Decía Harry tomándola en sus brazos aún permaneciendo en el suelo.

― Te amo... ― Musitó

― Yo también te amo pero no me dejes solo ― Imploró llorando ella esbozó una última sonrisa ― Ginny... amor ― Llamaba pero ella ya no parecía escucharlo. Desesperado se levantó con su mujer en brazos y corrió el último tramo que los separaba del traslador y llevarla a San Mungo.

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Casi treinta minutos antes Harry había dejado a Ginny en manos de los sanadores en San Mungo. Había entrado en una especie de crisis de pánico al verla tan pálida y débil. A menudo salían sanadores de la habitación de Ginny pero no le daban información de ella ni de su hijo.

― ¡Harry! ― Exclamó Molly Weasley llegando preocupada hasta la sala de espera en dónde aguardaba Harry por una respuesta. Harry se levantó y la abrazó, por el hombro de la regordeta mujer vio a Arthur Weasley con expresión seria y preocupada.

― ¿Qué es lo que ocurrió? ― Preguntó él. Harry le explicó rápidamente lo sucedido, no quería entrar en detalles que quizás Ginny no hubiese querido que sus padres supieran. Molly y Arthur nervioso y asustados escucharon el relato del joven auror.

― ¿No han dicho nada con respecto al estado de Ginny? ― Harry la miró detenidamente, acaso ¿ella sabría que su hija estaba embarazada?

― No han dicho nada ― Respondió. Molly asintió apesadumbrada mientras se sentaba en una silla aferrando un pañuelo contra su pecho.

― Gracias por traer a Ginny hasta el hospital ― Agradeció Arthur.

― No tiene que mencionarlo señor ― Dijo Harry, Arthur le devolvió una mirada dubitativa.

― Me imagino que debes volver ― Comenzó el señor Weasley.

― No me iré de este lugar hasta saber que ellos están bien, señor.

― ¿Hubo más heridos? ― Harry deslizó su vista hasta la señora Weasley. Suspiró comprendiendo que ellos no sabían del embarazo de Ginny.

― No tengo noticias del resto pero el plan de Kingsley era infalible. Ron siendo inexperto en terreno debía quedarse en el cuartel junto a otro par de aurores por cualquier inconveniente, el bosque sería rodeado, los mortífagos no tenían escapatoria, ellos sabrían el momento preciso en que Ginny desapareciera del bosque así no tendrían en menor cuidado ― Explicó Harry firme sin aparentar el pánico que sentía. Estaban tardando mucho endar una respuesta alentadora, su paciencia se estaba agotando. Estaba aterrado sin saber como estaban los dos, no podría resistir mucho más sin ella. Chasqueó la lengua y se refregó los ojos por debajo de los anteojos impaciente.

Estaba seguro que nada malo podía pasar o al menos quería convencerse de aquello, luego que ella le dijera que iban a ser padres no cesó en pensar en como sería todo si las cosas hubiesen sido distintas. En ese preciso instante estaría escogiendo los muebles para decorar la habitación del nuevo integrante de la familia mientras se besaban y se dijeran lo mucho que se amaban.

Pero la realidad era otra, si bien ambos tendrían un hijo para toda la vida nada iba a cambiar su decisión. Aun en ese momento en que se moría por saber si ella estaba bien jamás podría doblegar los caminos del destino y claramente el suyo no era al lado de la mujer que tanto amaba. En ese punto Ron tenía razón, ya no quería estar solo necesitaba aferrarse a una ilusión a una mujer a una familia y Ginny jamás le daría lo que él necesitaba. Miró a los señores Weasley y convino en que lo mejor era ser completamente honesto con ellos. Carraspeó y con parsimonia se sentó en medio de los dos.

― Señores Weasley ― Comenzó nervioso, ellos lo miraron y Harry comprobó que Ginny tenía la misma mirada serena de su padre y que había heredado de su madre las lindas pecas alrededor de su pequeña nariz "Como te amo pelirroja" con pesar sonrió ― Hay algo que ustedes deben saber y me parece que de igual forma se enterarán pero quiero y prefiero que sea por mí. Hoy Ginny me dio una imprevista noticia, pero no menos feliz ― Resopló nervioso ― Ella y yo seremos padres, Ginny está embarazada ― Dijo finalmente. Molly lo miró horrorizada igual que su esposo.

― ¿Qué?

― Yo les puedo explicar...

― ¿Qué nos vas a explicar Harry? ― Vociferó Arthur, gracias al cielo no había nadie cerca que pudiera escuchar. El señor Weasley se levantó tomándose la cara con ambas manos.

― Yo...

― Le faltaste el respeto a nuestra hija ― Sentenció Molly roja de furia.

― Le aseguro que no fue así, Molly ― Intentaba explicarse Harry ― sé que muchas veces fui un maldito con ella y créanme que de eso soy consciente pero este niño que viene en camino jamás le faltará nada y a ella tampoco.

― ¿Cuándo comenzó todo esto? ― Intervino Molly.

― En diciembre ― Respondió.

― ¿Cuándo se casan? ― Harry tardó en responder a la pregunta de Molly.

― No ― Negó rotundamente, Arthur lo miró y Harry le sostuvo la mirada.

― Te estás equivocando al igual que once años atrás ― Harry lo miró suplicante, él no tenía derecho de sacar ese tema en aquel momento.

― Créame que lo hago por eso, no quiero causar más daño.

― Él único que se hace daño a sí mismo eres tú ¿Por qué no te casas con Ginny y forman una familia? ― Insistió el señor Weasley.

― Porque ella no me quiere ― Respondió con la voz quebrada. Molly abrió los ojos sorprendida esperando cualquier excusa menos la que Harry dijera.

― ¿Le has preguntado alguna vez a Ginny que siente por ti?

― No es necesario, usted sabe como nos hemos tratado durante todos estos años...

― Ella solo responde a las provocaciones, ¡ante tus malditos comentarios sin motivos! ― Espetó Arthur furioso. Harry lo miró apesadumbrado.

― No sé si exista otro hombre que ame a su hija como lo hago yo, no sé si otro hombre sea tan feliz como lo fui yo cuando ella me dijo que íbamos a ser padres. Estoy idiotizado con la idea de ser padre de tener una tonta excusa de verla más seguido, de sentirla parte de mi vida, de tener un rol más importante en la vida de ella, pero no me pida que crea o me ilusione con la perspectiva de preguntarle a Ginny si siente algo por mí porque no soy capaz de soportar un rechazo de ella... no una vez más ― Le aclaró Harry mirando directamente los ojos de Arthur.

― Ella quizás sienta lo mismo por ti, cielo ― Sonrió Molly con dulzura, Harry se inclinó ante ella, le tomó las malos y las besó.

― Molly ella no me quiere y no lo hará nunca, pero le puedo prometer que jamas estará sola ni ella ni mi hijo. Ellos dos son lo mejor que tengo en mi vida, mi mayor tesoro y jamás los dejaré sin protección. Nadie lamenta más que yo no poder obligar a Ginny a casarse conmigo ― Sonrió ― Pero lamentablemente no nacimos para estar juntos.

Las horas transcurrían con una lentitud dolorosa y ella seguía sin dar señales de vida, casi diez horas inconsciente y Harry parecía estar en el mismo estado que Ginny. Habían conseguido a atrapar a los mortíafagos en el bosque y el cuerpo de Draco Malfoy había sido entregado a su madre o algo así escuchó Harry cuando Ron se lo dijo. Él nunca le hizo falta a nadie ¿por qué esa fuerza que regalaba la vida no se la quitaba a él y dejaba en paz a Ginny y a su hijo? le habían permitido pasar a verla. Su mano entrelazaba la pequeña y blanca de Ginny y una ilusión de apoderó de su mente y corazón.

― Recuerdas cuando eramos novios y mencionaste una vez que cuando yo volviera nos casaríamos y tendríamos hijos, el primero sería James Sirius... ― Sonrió Harry por primera vez después de esa triste charla que tuviera con los Weasley. Suspiró profundamente al ver el pálido rostro de Ginny, con la mano libre comenzó a acariciar la frente quitando unos mechones pelirrojos que quizás le molestaran a ella ― ¿sabes? siempre supe que tendría hijos contigo cuando era adolescente y la primera vez que añoré todo ― Sonrió ― más bien planeé nuestro futuro fue cuando buscaba los Horrocruxes, no te imaginas cuantas horas al día estabas en mi mente sabía que debía vivir por y para ti porque sabía que tú me esperabas. Después nos casaríamos disfrutaríamos de nuestro primer año de matrimonio y luego te pediría hijos ¿eran seis? ― Rió ― pero para ti no era un sueño, estropeaste todos mis planes, pequeña. Quería darle el futuro que me pidieras porque tu eres lo que más deseo en este mundo, yo quiero todo contigo, pero todo lo que yo quiero tú lo aborreces, no puedes dimensionar lo que fue tenerte entre mis brazos, acariciarte, besarte, hacerte el amor y fruto de todo esto quedaras embarazada es... ― Sonrió intentando controlar su voz ― lo mejor que me pasó en la vida ― Le dio un dulce beso en la frente y susurró cerca de su oído ― Te amo Ginevra Weasley y muero por ver tu mirada una vez más, deseo con el alma ver como le sonríes a nuestro hijo... ― Los dedos de Ginny comenzaron a perder su rigidez, un gemido escapó de su boca y sus piernas también se movieron, ella estaba despertando. Harry se separó de ella rápidamente salió veloz de la habitación y gritó llamando a los sanadores.

Luego de un par de horas y de hacer los estudios pertinentes a Ginny una bonita sanadora salía de la habitación mirando las notas del estado clínico de su paciente.

― ¿Señor Potter? ― Sonrió la muchacha. Él la miró atento esperando que le dijera el estado de Ginny.

― ¿Cómo están? ― Preguntó inmediatamente.

― Los dos fuera de peligro, la paciente solo necesita reposo le estamos suministrando esencia de ruda para curar los últimos vestigios que de la maldición imperdonable. El bebé es fuerte, resistió tanto como la madre, señor Potter ― Harry respiró aliviado los dos estaban bien, ya nada malo ocurriría. Miró a la sanadora y reparó en que ella lo miraba con insistencia frunció el ceño.

― ¿Necesita decirme algo más?

― ¡Oh no! solo pensé que... nada, no se preocupe ― Sonrió ella apenada. Sin embargo él escrutó el rostro de la bonita mujer y supo porque ella le inspiraba confianza y hasta un aire familiar.

― ¿Kate Cambell? ― Recordó, y ella sonrió entusiasta y asintió ― Hace mucho que no te vemos por el cuartel, dejaste varios corazones rotos. Varios te recuerdan como la mejor enfermera que curó a los aurores ― Volvieron a sonreír.

― Creí que no me recordaría señor Potter...

― No me digas señor solo soy unos pocos años mayor que tú, solo dime Harry ― Sonrió él.

― Harry ― Pronunció Kate sonriendo ― No sabía que estabas casado y esperando un hijo ― Suspiró ella triste.

― No estoy casado, pero si voy a ser padre.

― Pero la mujer que está allí...

― Será la madre de mi hijo nada más ― Aclaró la sanadora sonrió ruborizada y aunque estaba nerviosa no perdió el contacto visual con el chico, y eso a Harry le pareció adorable.

― ¿Puedo ver a Ginny? ― Preguntó.

― ¡Oh si! solo me preguntaba si te gustaría... ¿estás seguro que la chica que está en esa habitación no es tu esposa o novia? ― Preguntó suspicaz, Harry volvió a sonreír.

― Completamente seguro, ¿por qué? ― Ella se ruborizó una segunda vez y miró decidida al joven.

― ¿Te apetece tomar un café luego de que veas a la madre de tu hijo? ― Preguntó ilusionada. Harry la miró detenidamente, ella le parecía atractiva y adorable ¿sería esa mujer la ilusión que necesitaba en su vida?

― Me parece estupenda la idea ― Sonrió mirando los ojos verdes de la mujer. Ella sonrió complacida.

― Te espero en el casino en veinte minutos auror ― Sonrió ella y se dirigió al elevador del piso. Harry caminó hasta la habitación en que estaba Ginny serio, tocó la puerta y sin esperar una respuesta entró. Ver los castaños ojos de Ginny atravesarlo hizo que renacieran todos los reproches que había entre los dos sin importar que hace unas cuantas horas ella le salvara la vida.

― ¿Qué haces aquí? ― Preguntó ella cansada.

― Quiero saber de mi hijo...

― Ya te dije que no te necesito para cuidar...

― No desistiré de él Ginevra, entiéndelo de una vez.

― ¿Por qué? ¿realmente crees que estás preparado para asumir una responsabilidad como esta?

― Claro que sí y ese no es tú problema.

― ¡Claro que es mi problema!

― ¡No! ¡Limítate a tu lugar, la madre de mi hijo y nada más!

― ¿Ahora recuerdas que seré la madre de tu hijo verdad? que conveniente antes...

― Antes no existía mi hijo y francamente nunca fui bueno recordando que existías ― Espetó de mal modo.

― Créeme que eso lo tengo ― Respondió ella cansada de esa absurda situación, ya no quería seguir discutiendo pero tampoco le harías las cosas fáciles a Harry ― Cuando salga de este sitio hablaremos con respecto a...

― A nada. Yo no tengo nada que aclarar, ya conoces mi opinión solo estoy aquí para saber de mi hijo, tú puedes hacer lo que quieras con tu vida pero en lo referente a mí hijo me debes consultar hasta para darle una puta medicina, ¿queda claro?

― ¿A quién mierda crees que estás mandando rata inmunda? lárgate de una vez, ya sabes de tu hijo está en perfecto estado aquí solo contaminas ― Soltó con ira.

― No te hagas la viva, mi hijo, Teddy y mi futura esposa serán lo primero en mi vida, ¿me escuchaste? ― Ginny había dejado de escuchar cuando él dijera la palabra "esposa" lo miró confundida.

― ¿Esposa? ― Balbuceó.

― Sí Weasley, esposa ― Ginny lo miró dolida ― Me casaré con la mujer más hermosa que podría pisar la tierra, ella, Teddy mi hijo y yo seremos la familia perfecta.

― A mí hijo quítalo de esa lista, ya tiene una madre y aunque te duela el orto tiene una familia también, hazme el favor y lárgate de una vez ― Dijo ella con determinación. Harry la fulminó y salió de la habitación cerrando la puerta de un portazo y Ginny recién en ese instante se permitió derramar las lágrimas al saber la noticia, la sentencia de su vida. Definitivamente él se iría para siempre...


Hola!

perdón por la demora, pero aquí está!

Gracias a Asuka Potter que le dio su bendición a este capítulo para ser actualizado, a Angelito por existir, a Gadi por soportarme, a Ed por levantarme el ánimo a Belen Adriana por enseñarme y todos quienes me dieron su apoyo en un momento difícil en el cual casi desaparezco!

No me odien sí? ya no hay más personajes que aparecerán de la nada, y solo quedan dos capítulos. El siguiente no tardará en ser publicado porque ya comencé a escribir y casi voy en la mitad... quizás como le dije a Doris Atado a ti termine antes de mi cumpleaños que es el 24 de junio (no se olviden de saludarme)

Un adelanto? el siguiente capítulo es el que esperan todos ahí ya se sabrá todo el enredo que estos personajes causaron...

Mil gracias a todos por el apoyo que me dieron cuando supimos que habían plagiado dos de mis historias que si bien son poquitas están escritas con todo mi cariño loco para ustedes.

Gracias totales al grupo de presión que hay en fbk, a L&P, a Locas 2.0 (en serio a quién se le ocurrió ese nombre) a todos los que me han hablado por saber sobre mi caída estrepitosa, en especial a Nat Potter W que no ha parado de reír, muchas gracias a todos por ser tan geniales!

Nos vemos en el próximo capítulo!

Ah! dejen sus reviews porque sino lo hacen tendrán pesadillas conmigo! besos! los quiero!