Chicas lo prometido es deuda, Aquí esta el cap de hoy, no se olviden de dejar su opinión. y nos leemos el Lunes. Buen fin a todos. XD

Disclaimer: Los personajes son de la gran Stephanie Meyer, la Historia es original mía.

" El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar."

Sin miedo.

Tranquilízate, Tranquilízate, ya no tarda en llegar. Pensaba Victoria mientras luchaba por arreglarse la melena rojiza sobre su cara de corazón.

Seguía amarrada a la cama como hace 15 días pero no le importaba, su muñeca derecha ya pintaba algunos moretones negros que deberían ser revisados. Sin embargo ella esperaba paciente la llegada de James como cada noche.

Tenía que admitirlo, le gustaba. Le gustaba mucho.

El rubio siempre llegaba con un olor extraño, alcohol y drogas impregnaban su piel, pero a ella se le hacía lo más provocativo del mundo. Él llegaba y todas las preocupaciones de su día se le olvidaban por completo.

James entraba a aquel cuarto con el único propósito de hacerla suya, de disfrutar y en toda la noche no paraba de tocarla. De manera brusca, sin piedad, se enterraba en ella una y otra vez hasta que ambos caían exhaustos por el cansancio.

Un ruido interrumpió bruscamente sus ensoñaciones, el mago había llegado y el show tenía que comenzar. Victoria se relamió los labios dispuesta a dar una buena función, lo amaba, sí que lo amaba.

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-Ya quiero que sea mañana, te imaginas. Niños como nosotros, vamos a platicar y jugar y …

-Jugad, jugad, jugad .- repetía Bella de manera histérica.

Edward solo sonreía, miraba a sus niñas y se sentía muy orgulloso, Mañana iba a ser su primer día de escuela, su primer día lejos de él. Este hecho ponía al chico nervioso, pero se obligo a apartarlo de su mente.

-Emmet vendrá con nosotros? – pregunto Alice.

-Yo creo que sí.-

Esos dos se habían hecho inseparables, Emmet era un poco torpe y brusco pero quería a las niñas. Siempre estaba cuando Edward lo necesitaba, dispuesto a ayudar.

En ese momento recordó la noche en la que lo habían golpeado, el coraje que sintió cuando descubrieron que habían sido los hombres de Laurent. Emmet regresaba de visitar a Julio, cuando dos hombres comenzaron a seguirlo.

Afortunadamente el chico se dio cuenta a tiempo y no fue directamente a la casa, si no que después de muchas vueltas, los hombres lo atraparon e interrogaron sobre cuál era su relación con Julio.

Emmet no dijo nada, y por eso se ganó esa buena golpiza, lo dejaron tirado en un callejón. Sin embargo unos amigos de Alistair lo llevaron a casa.

Todos estaban furiosos pero se dieron cuenta que con la mafia no se juega, limitaron las visitas a Julio, solo se comunicaban por carta con él. Fue así que se enteraron que Altamira estaba bien, en una casa de acogida y en buenas condiciones, sin embargo tampoco podían visitarla a ella. Pues sospechaban que también la estaban vigilando.

Alistair tomo a todos sus nietos, a sus sirvientes, hasta al perro y se cambió a una casa más grande a las afueras de la ciudad. Compro unos coches para ponerlos a disposición de Emmet y de Eleazar, con el fin de que fueran y vinieran de manera segura.

Edward se incomodó con las decisiones de su abuelo, aún no se acostumbraba a vivir una buena vida, con todas las cosas que para él, eran un lujo. Como bañarse diario en una regadera, dormir hasta tarde o simplemente comer un desayuno por el que no había trabajado en absoluto.

Sin embargo Alistair lo consolaba diciendo: "Es lo mínimo que puedo hacer por ustedes después de todo lo que ha pasado, déjame darme ese gusto". Y así Edward pasaba por alto las cosas, jurando que algún día le pagaría todo lo que había gastado en ellos.

Tan solo todo el dinero que le había dado a Jenkins para que pudiera arreglar los papeles de los chicos. Todo fue muy rápido y al día siguiente, Bella era legalmente hija de Elizabeth y Thomas Cullen, además consiguió un papel firmado por el propio Thomas donde le cedía la custodia de todos sus hijos a Alistair Masen.

El cobrizo se sorprendió al ver el papel y más el nombre de su padre, sin embargo Jenkins les aseguró que Thomas no sabía nada y que jamás los iba a molestar por ello. Edward rogo al cielo que esto fuera verdad, aún no se sentía preparado para enfrentarlo, todavía no.

-Nito, y tú qué harás? – le pregunto una Alice a punto de dormirse.

-Trabajar y esperar por ti.- le dijo Edward con una sonrisa, en realidad él también estaba emocionado, mañana iría al taller de su abuelo y con ayuda de Eleazar aprendería mucho.

Alice le respondió con una enorme sonrisa, parecida a la que mamá Eli soltaba cuando algo la hacía muy feliz. –Te quiero Nito. –

-Y yo a ti. – y le solto un gran y sonoro beso en la nariz.

Fiel a su costumbre, Edward salió del cuarto de las niñas y fue asentarse en medio de su abuelo y Emmet. Que muy animados comentaban el juego de los Seahawks de Seattle. Esto le gustaba, la tranquilidad, la rutina sin embargo se sentía mal por su mamá además la vida le había enseñado con rudeza que nada es para siempre y para colmo aún no podía dormir.

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Estaba en el piso 56, y el aire pasaba atreves de las persianas. Tenía una copa de coñac, el más caro del mundo y lo sorbía con desesperación. ¿Dónde demonios estaba Emily.?.

Vladimir se recogió su pelo castaño en una coleta que le colgaba por debajo de la nuca, nunca en su vida había estado tan enojado, tan violento. Podía sentir la bilis resbalar por su garganta.

Rabiaba por el engaño y por lo estúpido que había sido al confiar en una mujer como Emily, le había mentido y ahora ella iba a pagar el precio de mentirle a un Dunchester.

Tenía vigilada la oficina de Sam, su departamento, los aeropuertos, las aduanas, los puertos. Todo y no había ni una noticia de ella.

Stefan cada día lo presionaba más y él no podía darle respuestas. Por fín la mugrosa de Athenodora había muerto y con ella la única persona que sabía que Kate no era hija de Renee ni de Charles.

Pero tenía que venir Emily con sus chingaderas, carajo, CARAJO. Pensaba Vladimir mientras destruía todo lo que había a su paso. Pronto, muy pronto la tendría en sus manos y le obligaría a decir la verdad.

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-La última pista muere en Seattle, así que creo que es justo que empecemos por aquí. No?-

Emily le hacía un gesto a Sam. Estaba muy nerviosa, la peluca rubia le daba mucho calor, los ojos le ardían debido a los lentes de contacto verde que llevaba y para colmo la nariz falsa que una maquillista profesional le había puesto le comenzaba a picar.

-Ridiculeces, son ridiculeces. Me siento peor que un maldito payaso, con un demonio.-

Sam entorno los ojos divertido, él mismo le costaba reconocerla bajo ese aspecto.

-Ya sé que te sientes incómoda, pero mira lo que paso cuando salimos del departamento, pasamos junto al tipo de Vladimir y él no sospecho absolutamente nada. Además en mi compañía soltaron el rumor que traje a una bella mujer Asiática a vivir conmigo. -

Ambos se rieron, la piel morena de Emily lucía blanca ahora y si no la mirabas con atención seguramente podías decir que era oriental.

Las calles del centro de Seattle se abrieron ante ellos, en cuanto cruzaron la carretera. Los coches, el ruido, los altos edificios etc imponían un clima de frío permanente.

El aire se desplazaba entre ellos, como si fuera un laberinto. Pasaron de frente por el centro y en un alto se detuvieron.

Emily miro curiosa por la ventana, vio un edificio bellamente decorado, antiguo con una estructura clásica, que se elevaba imponente en la calle. Del frente lucía un letrero: "Vandervill school".

La muchacha sonrío al ver a los niños correr y atravesar el jardín con dirección a la puerta. Ella adoraba a los niños, Sam volteo a mirarla y se dio cuenta que estaba perdida en sus pensamientos.

-La encontraremos, no te preocupes.- y le dedico una cálida sonrisa.

Mientras el semáforo cambiaba a verde y el coche arrancaba.

Lo que Emily ya no vio fue a una pequeña familia pintoresca que en ese instante bajaba de dos coches negros. Edward abrió la puerta de los pasajeros y la mantuvo así para que las niñas bajaran.

Alistair tomo el brazo de Emmet y bajo del vehículo, todos habían ido a despedir a las niñas en su primer día.

-Bueno, ya saben que hacer verdad? – dijo una emocionada Carmen mientras les alisaba la falda y volvía a peinarlas con cuidado.

-Si, muchas gracias Carmen.- decía Alice muy emocionada, saltaba en ambos pies como un conejo.

Eleazar les entrego a ambas sus mochilas con un almuerzo riquísimo.

-Pórtense bien mis niñas, verán que no tardaremos nada , nada en regresar.- dijo Alistair a tiempo que recibió dos besos unos en cada mejilla por parte de las niñas, que lanzaron risitas. Emmet choco los cinco con ambas chicas emocionado.

Edward no sabía qué hacer, tenía un sentimiento en el pecho, algo que le apretaba el corazón, sentía la picazón que anteceden a las lágrimas. Sin embargo rogaba a su madre que le diera la fuerza necesaria, era la primera vez que se separaban pero era por su bien.

La campana sonó y una voz resonó por toda la calle y el jardín: "BIENVENIDOS A VANDERVILL SCHOOL, LES PEDIMOS A LOS NIÑOS QUE SE REPORTEN A SUS SALONES DE CLASES".

-Bueno, vámonos. – decía Alice desesperada, de un salto se colgó del cuello de Edward y le dio un beso sonoro. – Nos vemos al rato Nito.

-Te quiero enana, nos vemos al rato nita. Cuídate por favor – Alice corrió emocionada al interior de la verja, sin embargo se quedó allí de pie en medio del jardín esperando a Bella.

La más pequeña de los Cullen solo estaba allí parada y no siguió a Alice hacia dentro. Jugaba con sus pequeñas manos el filo de su falda, mientras estaba allí frente a todos.

-Creo, que debemos degresar a casa. Me quedo con Ward mejod-

Todos sonrieron ante la afirmación, era obvio que la niña no quería entrar, así que Edward les dedico una mira significativa a todos sus acompañantes. Los cuales sin más se metieron a los coches esperando.

Edward se arrodilló hasta la altura de la niña. – ¿Recuerdas cuáles son las reglas del batallón?-

La pequeña movió la cabeza para afirmar.

-Pues entonces dime la número 3.-

-No tener miedo, nunca.

-Estas rompiendo la regla soldado? –

Bella lo miro atentamente con sus enormes ojos cafés a tiempo que cuadraba los hombros- No, señor-

-Te quiero, y en menos de lo que canta un gallo nos volveremos a ver. Lo prometo y tú sabes que Ward ….

-Nunca rompe sus promesas – le contesto la niña con una sonrisa confiada.

El cobrizo río y pego su frente con la de la pequeña niña. Ese gesto, esos ojos verdes tan cerca de la cara de Bella, ese sonido maravilloso que era la risa de Ward, hizo que Bella sintiera la cara roja, le dio un rápido beso en la mejilla y se echó a correr para alcanzar a Alice, todo esto antes de que el chico se diera cuenta del sonrojo.

Edward se metió al coche con Eleazar y ambos vehículos arrancaron para adentrarse en el tráfico. El cobrizo sonrío y se tocó la mejilla, aún tenía el beso de Bella sobre su mejilla, esa niña le encantaba.

¿Qué tal?, nuestros chicos están creciendo. Espero que les guste la historia por que a mi verdaderamente me fascina. Espero que dejen un review y como siempre les mando muchos saludos a todos y todas aquellas silenciosas que nos acompañan pero que no se animan a expresar su opinión.

Nadiia 16 si fue la mafia pero ellos no saben nada aún, recordemos que James jamás vio a Emmet. Lo de Carmen tienes razón las personas que más los merecen no tienen hijos, es una lastima. ¿Qué te pareció el cap de hoy?

Besos y aquí les dejo un adelanto para no hacer tan larga la espera.

Vladimir se paseaba nervioso de un lado a otro, la fiesta estaba saliendo realmente bien, sin embargo esa llamada lo perturbo realmente.

Justo en ese momento estaba esperando que volvieran a marcar, ¿Quién demonios era y …?

El sonido del iphone interrumpió sus pensamientos, allí estaba de nuevo.

-Dunchester al habla.

-Hola Vladimir, no me conoces pero yo a ti sí.

-Maldita sea, quién habla, esta es la tercera vez en la semana. ¿Qué quieres?

-50 mil euros para empezar a cambio de la información. Yo sé que sucedió con Isabel.

Y la respiración de Vladimir se le atoro en el pecho.