Este es el final...
Y es triste la despedida...
Espero que no haya decepcionado a nadie... Y espero que no les haya sido una pérdida de tiempo, y si un momento de entretenimiento.
Y aquí va...
Que lo disfruten.
******
EPÍLOGO
Harry y Rachel salieron del pensadero, aturdidos. Había sido un largo rato observando momentos de la vida de Severus Snape cuidando a la hija de Lily Evans, protegiéndola de la muerte con una gran mentira. Pero Harry la miraba aún con ojos como platos desde el recuerdo de la navidad de unos dos años atrás, la misma navidad en que él había besado a Cho y que ella pasó junto a Draco Malfoy... Muy juntos. Sacudió la cabeza y trató de alejar aquella imagen de su mente, pero tampoco pudo dejar de pensar en Snape y su expresión de incredulidad y decepción. Intentó imaginar por qué. Seguramente, Harry no lo olvidaría tan fácilmente, y la próxima vez que viera a Malfoy le echaría un maleficio, probablemente aprobado por Severus si estuviese allí. En seguida le hizo un resumen con o más importante a Hermione y Ron.
Rachel se sentó sobre el escritorio, pensativa, por un lado enojada y por otro contenta. Severus no la había secuestrado como ella había pensado... no por libre voluntad. Había salvado su vida, aunque tuvo que colocarla entre mortífagos... El amor a Lily Evans había hablado más fuerte que las órdenes de Voldemort. Miró a Harry, que le lanzaba miradas de incredulidad y sorpresa, y se ruborizó, pareciendo que toda la sangre se le subía a las mejillas. Severus había presenciado su primera... noche con Draco, lo que la dejaba avergonzada y, para empeorar, Harry estaba con ella cuando se enteró.
Miró hacia una percha que estaba detrás de la puerta, vacía, y se acordó de Fawkes y la carta que le había llevado. Metió la mano en el bolsillo de su capa y sacó el sobre arrugado: el sello que evitaba que se abriera había desaparecido. Un encantamiento que sólo permitía que algo se abriera cuando quién lo realizó falleciera. Levantó entonces la aleta del sobre, desplegó el pergamino que estaba dentro y leyó la carta:
Rachel: El día en que recibas esto será tu décimo noveno aniversario, y te darás cuenta que, aunque en estos dieciséis años en que te he estado cuidando no has recibido nada de mi parte, hoy será diferente.
Te has dado cuenta que he hechizado el sobre para que lo leyeras cuando muriera porque, tarde o temprano, me van a descubrir y me asesinarán. El Señor Tenebroso está desconfiado de que le he estado pasando informaciones erróneas sobre Hogwarts.
Has sido mi mayor logro y mi mayor orgullo, Rachel, y mantenerte viva fue una de las mejores decisiones que he tomado. Decirte la verdad es demasiado difícil porque parece que no existe verdad alguna en realidad. Cuando decidí criarte era como si hubieras nacido de nuevo, pero esos dos años y medio existieron y al parecer son muy importantes para ti.
Tus padres eran Lily y James Potter, y es de esperar que te des cuenta que Harry Potter es tu hermano. Por mi culpa te has colocado en contra de él, del lado del Señor Tenebroso, pero entiende que fue por tu bien. No hay duda que tus padres te amaron mucho, los conocí a ambos y el parecido que tienes con Lily siempre me dejó sorprendido. Pero muy a mi pesar, lo que me dejó aún más sorprendido fue el escuchar de tus labios la palabra Quejica, dándome cuenta de que tu parecido con Potter era aún mayor del que creía que poseías.
Ahora que ya he muerto no pasaré por el desagrado de oír tus regaños, cosa que por un lado me alegra. Lastima que no nos podremos reconciliar, porque ya no estaré aquí, pero quiero que aceptes mi más sincero perdón (aunque tal vez nunca podrá ocurrir).
No me despediré y sabes por qué.
Feliz cumpleaños, Claire.
Severus Snape.
A medida que leía, Rachel dejaba caer varias lágrimas sobre el pergamino, borroneando la tinta, pero no se importó. Severus le contara la verdad... aunque le costara mucho hacerlo. La llamara también de Claire. Y no se había despedido, tal como lo hacía siempre. Decir adiós era como si te despidieras para siempre y eso no era lo que él quería. Era su tío y no la abandonaría jamás. Guardó la carta en el bolsillo de su capa y miró hacia el techo, intentando no llorar, ya que las lágrimas acudían a sus ojos con mayor fuerza.
-Rachel... -murmuró Harry, preocupado-. ¿Estás bien?
-Sí, Potter... Eeh, Harry... ¡Ah, no importa! -exclamó ella pestañeando y bajando del escritorio evitando los ojos verdes del muchacho-. Vamos.
Salió del escritorio sin esperar a que la siguieran, pero supo que el trío iba detrás de ella porque oyó sus pasos. El silencio en el castillo era tan denso que parecía palpable. Estaban ya cerca del vestíbulo cuando alguien se aproximó a ellos, un rubio que arrastraba con su mano derecha la espada de Godric Gryffindor. Harry lo miró con rabia, Rachel pasó los ojos de su hermano a Draco y el recién llegado contempló a Rachel. Hermione entonces abrió la boca y comprendió lo que su amigo quiso decir cuando dijo en un tono levemente sarcástico: "...y cuando Rachel cumplió diecisiete, pasó una espléndida navidad".
-Qué bien, Rachel... Acabas de asesinar al Señor de las Tinieblas -exclamó Draco en tono burlón, apoyándose en la espada como si fuera un simple bastón. Rachel echó una veloz mirada a Harry, que le devolvió el gesto, ambos levemente sonrojados: ella por la situación tensa y él porque no lo podía creer aún-. ¿Qué pasa? -preguntó Malfoy al ver sus expresiones-. ¿Tengo monos en la cara?
-No, Draco, es...
-¡Harry!
Ginny se abalanzó sobre Harry y lo abrazó fuerte. Estaba acompañada por Kelly y por Víktor. Rachel, por otro lado, dio una disculpa cualquiera, sonrió a Harry y se dirigió hacia el Bosque Prohibido. Necesitaba hablar con Daniel y encontrar a Samuel. Primero encontró a su compañero licántropo transformado y desmayado en el piso a causa de un maleficio. Se arrodilló junto a él y le acarició la cabeza, reprendiéndose nuevamente por haber olvidado la poción matalobos. Y entonces percibió que alguien se acercaba a ella.
-Bien, Rachel... Pasaste de mortífaga a heroína -le dijo Daniel, de pie detrás de ella y con los brazos cruzados, sonriendo. Rachel se incorporó y lo miró.
-No lo hice por querer crédito, Danny. Lo hice por... -Se interrumpió, balanceando la cabeza y bajando la mirada-. Por mi hermano.
Daniel descruzó los brazos y abrió la boca ligeramente.
-¿Era cierto? ¿Que eres hermana de Potter?
Rachel asintió.
-En realidad, me llamo Claire Potter y... soy una Potter -concluyó al fin, sin mirarlo y hablando rápido. Daniel arqueó las cejas. Entonces Rachel suspiró y miró a Samuel tendido en el piso-. Bien, Daniel -comenzó a decir, alzando sus ojos a los de color azul, recordando la primera vez que los había visto en la tienda del Señor Ollivander-, estoy aquí, puedes hacer lo que quieras. Puedes vengarte por tu abuelo.
Daniel quedó observándola sorprendido, asiendo la varita con fuerza al lado del cuerpo. Pensó en su abuelo, al cual perdió tan repentinamente; en su comienzos como servidor de Voldemort, ganándose su confianza rápidamente transformándose en un torturador y asesino; luego su equipo con Rachel y Samuel... La chica que cambió el rumbo de sus planes.
-Ya estoy vengado. Tú lo has hecho. El Señor de las Tinieblas era el culpable y ya está muerto. -Bajó la mirada y observó a Samuel, sonriendo desdeñosamente por el estado en que se encontraba el joven-. ¡Qué bien! ¿Qué harás con tu perrito ahora? -Rachel, por primera vez en mucho tiempo (tanto tiempo que ya ni lo recordaba), sonrió con sinceridad. Daniel hizo lo mismo.
-Te confieso que voy a tener que esperar a que se le pase...
Rieron unos minutos sin saber muy bien de qué, hasta que se detuvieron, mirándose intensamente. Daniel aún sonreía cuando se acercó a ella y, con un gesto rápido, la tomó del brazo, la jaló hacia sí y la besó. Un beso ardiente que terminó con Rachel presionando su varita en el lado izquierdo del pecho del joven Ollivander, y él separándose lentamente de ella, con su varita también apuntando el corazón de la muchacha.
-Algo de que no me canso es de hacerte enojar -sonrió él-. Y no te echo un Avada porque sé que estás bajo la protección del Slowy.
-Y yo no te echo un Cruciatus porque...
Pero no terminó lo que iba a decir. Se acercó a Daniel y lo besó también.
*****
Dos días se pasaron de despedidas y entierros. Muchas familias habían tenido pérdidas, incluso los Weasley: Bill, Alastor Moody, Marie Lockwood, Vincent Crabbe y algunos alumnos de Hogwarts menores de edad que no habían podido huir. Harry, Hermione, Lupin y Tonks estaban en la Madriguera, todos en un ambiente muy triste, y Fleur, aún en estado de shock, estalló a llorar en la cena diciendo que estaba embarazada.
Esa tarde, alguien llamó a la puerta y la señora Weasley fue atender.
-¡Claire, querida, qué bueno que has venido!
Harry oyó la voz de la madre de Ron desde lo alto de las escaleras donde estaba sentado, pensando justamente en su hermana. Bajó velozmente y vio a Rachel de pie en el umbral de la puerta, sonriendo tímidamente. Harry recordaba aquella sonrisa de las veces que había visto a su padre. Lupin se acercó desde la cocina y la recibió alegremente. A esa altura, todos los Weasley ya sabían la historia de Claire Potter porque Lupin y Ron se encargaron de contar.
-Hola, Potter... Harry -se corrigió ella sonriéndole a su hermano. Harry hizo lo mismo, percibiendo que nunca la había visto sonreír.
-Pasa, mi cielo, estás en casa -le sonrió también la señora Weasley. Rahel entró al local, observándola: el tenía los ojos hinchados y rojos, pero aún así la trataba con cariño, disimulando la tristeza por la pérdida de su primogénito. Admiró la bondad de aquella mujer hacia ella, a pesar de todo lo que le había hecho.
-Señora, quisiera pedirle perdón por...
-No importa, querida, te entendemos. Anda, ve con Harry -le dijo la señora Weasley volviendo a sonreír.
Rachel saludó a todos los presentes tímidamente y sintiéndose fuera de lugar. Era la primera vez que la recibían con cariño y la trataban como parte de la familia, sin mencionar nada de lo ocurrido. Ella se sintió grata y aceptó la invitación a cenar porque todos insistieron. No había comido nunca en una mesa tan grande y tan llena de gente. Recordaba cuando almorzaba en la casa de los Malfoy, en una mesa muy larga, vacía y sin emoción, cada uno lejos del otro. Se sintió realmente incómoda y principalmente cuando la llamaban de Claire, como lo hacían Lupin, Tonks, Arthur y Molly.
La charla había sido trivial hasta que...
-¿Por qué tu Marca Tenebrosa es diferente? -le preguntó Ron a Rachel. Hermione lo miró con enojo y lo codeó. Rachel bajó los ojos hacia su plato de comida, suspirando.
-Porque yo sería la primera aprendiz de artes oscuras... Crecería aprendiendo a... -Hizo una pausa y suspiró. Todo ese pasado, de repente, le pareció muy doloroso y distante-. Aprendería a matar y torturar desde pequeña. Yo soy, en realidad, la peor de todos los mortífagos. Soy la combinación de todos ellos, sé hechizos y maleficios tan horribles como los imperdonables y... -Se detuvo, cerró los ojos y se levantó bruscamente, saliendo de la casa. Harry pidió disculpas a los Weasley y fue detrás de ella.
-¡Espera, Rachel... Claire! -Rachel se detuvo y se viró para mirarlo-. ¿Damos una vuelta? -Ella frunció los labios, pensativa, y luego asintió-. No te enojes con Ron -le dijo Harry en seguida-, él a veces dice lo que no debe sin querer. -Rachel quedó callada mientras que Harry pensaba en una manera de preguntarle algo que lo dejaba incómodo-. Eeeh... Claire... Rachel -dijo al ver que ella no miraba cuando la llamaban por su verdadero nombre-. ¿Malfoy es tu... tu novio? -preguntó al fin, más con ganas de aclarar el asunto que con curiosidad. Rachel rió-. ¿De qué te ríes? -preguntó Harry sintiéndose ofendido.
-Deberías odiarme por lo que he dicho de ti y mira que fueron cosas horribles -le dijo ella sin dejar de reír. Harry se sintió un estúpido.
-¿Eso qué tiene que ver?
Rachel entonces percibió que a Harry no le agradaba ni un poco hablar sobre Malfoy, y que a él no le importaba lo que ella había dicho de él.
-No, Harry, no somos novios. Lo nuestro fue sólo... eso -dijo ella mirando a Harry un poco nerviosa de repente. Tal vez fuera por no estar acostumbrada a tener un hermano y contarle sus cosas-. Además no pasaron de seis o siete noches. Nunca pensé en casarme con él si es lo que piensas -completó, levemente enfadada. Harry no se importó con el tono que ella usó y suspiró con alivio. Ella entonces quiso cambiar de tema-. Me dijeron... digo, Severus me comentó que vives con tus tíos... ¿Cómo son? -preguntó entonces con curiosidad. Harry la miró fijamente.
-Nuestros tíos -corrigió él. Rachel balanceó la cabeza, sonriendo-. Bueno, creo que preferirías vivir con Snape.
-¿Son tan malos así?
-Los peores muggles que puedas imaginar.
Ambos rieron, pero seguido a las risas sobrevino el silencio. Quebrar el muro de tanto años de separación era muy difícil, aún más si nunca llegaron a conocerse realmente. Existía un abismo inmenso entre ellos, donde recién construían el puente, lentamente. Harry quiso preguntar sobre su vida con Snape, pero pensó que podría enfadarse.
-Severus parece ser un poco frío... pero siempre me trató bien -dijo ella como si hubiera leído los pensamientos de Harry. Entonces se detuvieron. Habían caminado varios metros, rodeando la casa y paseando por el campo.
Rachel miró a Harry: estaba cada vez más difícil continuar pareciendo dura, entonces cerró los ojos y lo abrazó. Aquél era un gesto que nunca había practicado tan sinceramente, y lo necesitaba más que nunca. Harry también la abrazó y permanecieron así durante varios minutos hasta que...
-¡Que escena tan emocionante!
La potente y burlona voz de Draco Malfoy les llegó a los oídos, y los hermanos Potter se separaron con velocidad. Harry sacó su varita y apuntó con ella al pálido rubio, encarándolo. Draco no se movió, con las manos metidas en los bolsillos delanteros del jeans que llevaba puesto.
-¡Vaya, Potter! Tranquilízate. Recuerda que yo manché mi honor de excelente Slytherin matado a la serpiente con la espada de Gryffindor -lo detuvo Draco, aún sonriendo desdeñosamente. Harry no bajó su varita, colocándose frente a Rachel.
-¡Vete, Malfoy, o te echaré un maleficio! -gruñó-. ¡Y no te acerques a Rachel!
-¿Qué haces aquí, Draco? -preguntó Rachel caminando hasta quedar al lado de Harry. No le gustaba quedar en la retaguardia, ella era una chica de hacer frente. Harry la miró con enfado y luego observó al rubio de la misma manera. Draco entonces percibió todo y comenzó a reír.
-¡Ah, Rachel! ¿Le has contado a Potter sobre nosotros? -Él rió con ganas-. Vaya, Potter, realmente debes estar furioso... Tu mayor enemigo fue novio de tu preciosa hermana... Irónico, ¿no?
-¡Desmaius! -En realidad, Harry quería echarle un Avada.
-¡Impedimenta! -Draco repelió el hechizo de Harry con un rápido movimiento, sacando la varita del bolsillo de su jeans. Rachel percibió que Draco había cambiado mucho desde los últimos acontecimientos.
-¡Eres un pervertido! -gritó Harry enojado, sosteniendo su varita fuertemente en alto.
-¿Yo, pervertido? -exclamó Draco, alzando las cejas y sonriendo con sarcasmo-. Yo no pensaría así si realmente conociera Rachel. Ella usó y abusó de mí... en los rincones por las noches, ni te imaginas lo...
-¡Basta!
El grito de Rachel silenció a ambos; ella estaba roja de vergüenza y enfado. Harry y Draco la observaron con atención, pero sin dejar de apuntarse con sus varitas.
-Tú, Potter -bramó Rachel, mirándolo-. Sé que pretendes ser un buen hermano, pero sé cuidarme sola, y estoy bastante grandecita como para saber lo que hago. Y tu, Draco -se dirigió entonces a su rubio amigo-, no sé qué quieres, pero vete.
-Está bien... Claire -Y Draco enfatizó el nombre de la joven. -Me voy. -Dio media vuelta y comenzó a caminar-. ¡Nos vemos en el colegio, Potter! -le gritó a Harry mientras desaparecía detrás de una colina.
-Y yo también me iré -anunció a Harry, y sin darle tiempo a impedir se desapareció.
*****
Diez días después, un lunes, Harry, Hermione, Ron y Ginny regresaron al colegio. El castillo estaba ya recuperado, sin rastro de las destrucciones sufridas durante el ataque de los mortífagos, y estaba abarrotado de alumnos que volvían después de más de un año que habían dejado de ir. Harry se sentía muy feliz porque todo volvía a ser como antes. A esa altura, todo el colegio ya sabía sobre Claire y su parentesco con Harry. Muchos lo saludaban y lo felicitaban por el descubrimiento, otros deseaban conocer a la chica que los libró del Innombrable.
En el Gran Salón, en el banquete, la profesora McGonagall les volvió a dar las bienvenidas y los alumnos festejaron. A pesar de que faltaban dos profesores, uno para Defensa Contra las Artes Oscuras y otro para Transformaciones, los chicos estaban contentos de volver sin tener que preocuparse por nada.
En una de las horas libres, al día siguiente, Harry caminaba con Hermione y Ron, hablando sobre Claire y sobre qué harían después de salir del colegio.
-¡Ei, Potter! ¡Potter!
Draco Malfoy lo llamaba, caminando hacia él sin apuro.
-¿Qué quieres, Malfoy? -le preguntó Ron de mal talante.
-No estoy hablando contigo, Weasley -gruñó Malfoy, y le extendió a Harry un sobre sellado, donde el muchacho pudo leer: "De Claire Lily Potter a Harry James Potter"-. Toma, Potter, Rachel te envía esto. Ella está hospedada en mi casa por insistencia de mi madre...
Harry lo miró con odio, tomando el sobre con brusquedad.
-¡Excelente! -exclamó Harry, irónico-. Seguramente me vas a llenar la paciencia llamándome de cuñado. -Hermione miró a su amigo, sorprendida.
-Si crees que volví con Rachel estás engañado -dijo Draco haciendo una mueca de desagrado-. El amigo de ella y el hombre lobo también están hospedados... Creen que están en un motel o algo así... Estúpidos.
Draco parecía realmente molesto por tener intrusos en su casa. "O tal vez fuera por Daniel", pensó Harry. El rubio se fue sin decir más.
-¡Ábrela, Harry! -urgió Hermione. Harry abrió el sobre y lo leyó en voz baja:
Hola, Harry: Te envío esto para decirte que un hombre llamado Kingsley Shacklebolt me ha invitado a ser auror... ¿No tienes nada que ver, o sí? Yo acepté y Daniel irá conmigo. Ambos, después de traicionar al Señor de las Tinieblas, estamos necesitando trabajo. Samuel nos ayudará, dice que es millonario y vagaba por el mundo muggle porque no le gustaba su vida, y ahora nos comprará una casa en Londres, cerca del Caldero Chorreante, para que vivamos los tres y así no molestamos más a los Malfoy. Puedes venir a visitarme cuando quieras en las vacaciones.
Este fin de semana iré a Hogwarts porque necesito hablar con McGonagall.
Nos vemos el sábado.
Claire (Rachel) Potter
Harry se sintió feliz y Ron dijo que había sido el señor Weasley quién había hablado con Kingsley. Mientras iban a la Sala Común de Gryffindor, se encontraron con Ginny, y Hermione, diciendo que ayudaría a Ron en un deber ("¡Aún no nos han mandado deberes!"), tomó al pelirrojo del brazo y lo llevó a la biblioteca.
-Hola, Harry -dijo Ginny, y Harry sonrió-. Estoy feliz por ti, por haber encontrado a tu hermana... -Le sonrió afectuosamente.
-También lo estoy... Pero es un poco difícil comenzar una relación de hermanos con ella -suspiró Harry, apenado. Comenzaron a caminar en dirección a la Sala Común-. Desde que nos conocimos hemos "chocado" un poco... Aunque ella se está esforzando por aproximarse. -Mientras hablaba, Harry miraba el piso. -Somos tan diferentes que no me sorprendería si ella fuera seleccionada a Slytherin si viniera a Hogwarts.
-Recuerda que ella fue obligada a ser mortífaga... -intentó animarlo Ginny-. No debe haber sido fácil par ella buscar la verdad, obedecer al Innombrable, luchar contra quienes no quería y enterarse que el chico que tenía que atrapar era en realidad su hermano.
Harry sonrió por el razonamiento de Ginny. Nunca pensó que ella entendía algo sobre psicología. Se detuvieron.
-Gracias, Ginny, por entenderme -dijo Harry, y la pelirroja se dio cuenta que él se refería a la separación de ambos.
-No hay de qué.
Y Ginny lo besó, contenta.
*****
El sábado llegó rápido y Rachel apareció en el Gran Salón al mediodía, acompañada por Samuel, que parecía muy feliz por estar allí. La profesora McGonagall se levantó de su silla alta y llevó a Samuel a un asiento vacío entre los profesores. Luego, la directora se dirigió a los alumnos, mientras que Rachel se quedaba de pie al lado de la puerta. Murmullos llenaron el Gran Salón.
-Tengo una nueva noticia para todos -anunció Minerva McGonagall-. El señor Olsen enseñará Defensa Contra las Artes Oscuras. -Samuel se levantó del asiento pero, al parecer, su pie quedó trancado entre el pie de la silla y de la mesa y cayó hacia atrás, volteando la silla. Todos rieron a carcajadas y el nuevo profesor, sonrojado, se levantó de un salto y se sentó.
Harry pensó que sería divertido tener clases con él y tal vez Samuel sería el primer profesor que duraría en el puesto de profesor en esa asignatura. Quizás la "maldición" había desaparecido junto con Lord Voldemort.
Cuando terminaron de almorzar, Harry, Ron y Hermione fueron a saludar a Rachel. Los cuatro fueron hasta el patio y conversaron un rato hasta que Dobby se pareció inesperadamente frente a Rachel.
-¡Señorita Blane! -exclamó el elfo, muy contento-. ¡Los elfos comentaron a Dobby que la señorita es hermana de Harry Potter! ¡Dobby quedó muy feliz! ¡Los dos amigos de Dobby son hermanos!
-Hola, Dobby, me alegro de verte bien -dijo Rachel, colocándose en cuclillas frente a él y le acarició la cabeza-. Draco me dijo que Harry te libertó. Estoy feliz por tí.
-¡Dobby quiere mucho a Harry Potter y a Rachel Blane!
Harry recordó que su hermana frecuentaba seguido la casa de los Malfoy, y se alegró que ella no lo maltratase como hacían sus dueños. Dobby también parecía muy feliz a punto que sólo le faltaba ronronear.
-Siempre compasiva con Dobby, ¿no, Rachel?
Draco se acercó con paso veloz, acompañado por Goyle. Rachel se incorporó y lo miró, Harry no supo decir si con alegría o con desprecio. Tal vez fuera la primer opción. Goyle saludó a Hermione con un beso en a mejilla y a Ron con un apretón de mano (a Harry le pareció que el pelirrojo había intentado quebrarle los huesos de la mano a Gregory, pero sin conseguir nada). Dobby se desapareció en seguida.
-Hola, Draco, Gregory... -saludó Rachel-. Qué bueno verlos -dijo con sinceridad, cosa que no le agradó a Harry, y se sentó en un banco. Hermione se sentó a su lado y Darco quedó de pie frente a ellas, al lado de Harry. Ron y Goyle se miraron.
-Bien, señorita Potter -dijo Draco sonriendo-. ¿Qué vas a hacer de tu vida?
Rachel miró a Harry.
-Creo que me casaré, viviré una vida en paz y lejos de problemas.
Harry dio un respingo.
-¿Casarte? -preguntó atónito. Ron soltó una risita, seguido por Goyle-. ¿Con quién?
Rachel rió.
-Con Daniel, supongo.
Draco frunció la nariz. Hermione lo miró, sonrió levemente y vio que Ginny se acercaba a ellos. Rachel la saludó con la mano y la invitó a sentarse al lado de Hermione.
-¿Y bien, Ronald? -dijo Rachel de repente, mirando al pelirrojo con curiosidad-. yo me caso, Harry está feliz con tu hermana... -comenzó, guiñándole un ojo a su hermano-. ¿Y tú?
Ron se puso colorado y Draco se echó a reír.
-El día en que la comadreja se declare a la sangre sucia yo habré entrado a Gryffindor y armado una organización de defensa a los elfos y duendes -exclamó el rubio, riendo a mandíbula suelta. Ron sacó su varita para echarle un maleficio, pero Goyle le sujetó el brazo y negó con la cabeza. Hermione se puso visiblemente roja y Rachel soltó una risita. Harry y Ginny se miraron.
Ron bufó, soltándose de la mano de Gregory que lo sujetaba, se colocó frente a Hermione y, blandiendo la varita apuntando a la joven, exclamó en voz bien audible.
-¿Quieres casarte conmigo?
Draco comenzó a toser, sorprendido y mirando al pelirrojo con perplejidad. Harry pensó que Ron lo hacía para taparle la boca al rubio y no porque lo quería. Hermione, boquiabierta, miraba a la varita de Ron que apuntaba directamente a su rostro y él, al darse cuenta, la bajó, ruborizándose. La castaña se puso de pie.
-¡El día en que me pidas en casamiento porque me amas y no por hacerte ver delante de Draco, ahí sí aceptaré! -Y diciendo esto Hermione, bufando, se dirigió hacia la Sala Común, mientras que Draco comenzaba a reír nuevamente. Los demás se miraron.
-Creo que metí la pata -dijo Rachel, mirando a Harry.
-¡Anda, Ron! -exclamó Ginny, colocándose de pie y dando un leve empujón a su hermano que, frunciendo la nariz, hizo lo que le aconsejaban. Draco, ya con dolor de estómago de tanto reírse, respiró varias veces para recuperarse. Luego, tomó a Rachel del brazo, la jaló hacia sí y le besó los labios.
-¡Hey, Draco! -se quejó ella, pero el rubio ya estaba caminando para irse, seguido por Goyle.
-¡No te olvides de mandarme la invitación de casamiento! -le gritó Draco desde lejos.
Harry observó a Rachel con una ceja alzada, intentando controlarse para no retarla, pero ella, sin dejar de sonreír, besó a su hermano en la frente.
-Bien, Harry Potter, estoy contenta por ti -dijo, mirando a Ginny. Suspiró-. Bien, ya conseguí el empleo a Samuel, ya te visité... Bien, nos vemos. -Y se dirigió hacia los portones de Hogwarts.
*****
-Hermione... ¡Hermione1
Ron alcanzó a la castaña antes que ella llegara al retrato de la Dama Gorda.
-¿Qué quieres? -dijo Hermione muy enfadada y con los puños cerrados. Se miraron por un largo rato, ella respirando con fuerza y él nervioso.
-Disculpa... me -murmuró Ron, mirando el piso-. Por apuntarte con la varita, no era mi intención, pero Malfoy...
Hermione alzó una ceja y se inclinó levemente hacia él.
-¿Lo dijiste sólo por Malfoy o porque quieres?
Ron se puso más rojo de lo que estaba y balanceó la cabeza.
-Eso no importa... ¿O sí?
Hermione se sintió ofendida.
-¡Se nota que te importas con mis sentimientos! -exclamó resentida.
-¿Que no me importo? -dijo Ron, frunciendo el entrecejo-. ¿Y crees que cuando andabas con Viktor Krum no heriste mis sentimientos? -La miró intensamente y ella le devolvió la mirada.
-¡Y tú heriste los míos cuando andabas con Lavender!
Se quedaron callados, fulminándose con la mirada. Hermione balanceó la cabeza y suspiró.
-¡Vamos, dilo de una vez! -exclamó Hermione.
-¿Qué quieres que diga? -preguntó Ron asustado y sobresaltado. Parecía nervioso. Hermione colocó las manos en las caderas.
-¡Que me amas y que quieres casarte conmigo!
Ron, asustado, dio un pasó hacia atrás.
-Yo... yo no... nunca...
Hermione bufó.
-¿Es que todo tengo que hacerlo yo? -suspiró, harta. Rodeó el cuello de Ron con un brazo y, rápidamente, se acercó y se besaron. En ese momento, varios alumnos de Gryffindor salieron por el retrato y comenzaron a gritar y chiflar. Harry y Ginny, que acababan de llegar, se unieron al festejo.
Y fin!
Agradecimiento especial a Ichi-Hana que ha escrito esta historia conmigo por lo menos hasta más de la mitad.
Luego, agradezco a mis lectores por seguir la historia hasta el final y espero que les haya gustado
Datos:
*El nombre Claire fue elegido por la personaje del seriado "Lost".
*El nombre Rachel por la personaje de la película "El llamado"
*El nombre Alice por la personaje de la trilogía de "Resident Evil"
*El nombre Daniel por nuestro querido Daniel Radcliffe.
*El apellido Olsen por las mellizas actrices.
