Capítulo 14: Decisión…
- Kagome, puedo pasar?? – preguntó Sango tocando la puerta de la Princesa, y es que, una vez escuchado lo que su padre venía a decirle, la pelinegra salió corriendo del estudio sin decir una sola palabra, estaba demasiado sorprendida para hablar o siquiera replicar acerca de esa decisión…
- Pasa Sango – se escuchó la voz de la pelinegra permitiéndole la entrada a su amiga; se encontraba recostada en su cama con una almohada sobre su cabeza y un aire de confusión y tristeza podía sentirse una vez dentro de la habitación…
- Te encuentras bien?? – preguntó la castaña sabiendo de antemano la respuesta, nadie en las condiciones de Kagome podía estar bien…
- Sabes que no – le contestó la pelinegra quitando la almohada de su cabeza para después sentarse – qué voy a hacer Sango???... yo… no quiero hacerle daño a Bankotsu pero… tampoco puedo permitir que papá pierda Excalibur…
La chica miró a la Princesa, jamás había notado tanta preocupación en el rostro de su amiga, qué hacer, casarse y vivir una vida donde la felicidad se quedara fuera de su alcance compartiendo el resto de sus días junto a un hombre por el cual no siente nada más allá que un cariño de amigos, o no casarse y llevar sobre ella la carga de haber sido la responsable de que su familia perdiera el reino más importante para ellos; estaba entre la espada y la pared, se ponía en juego su felicidad contra la de sus padres…
- Kagome, sé que esto es muy difícil para ti – empezó a decir la castaña tratando de encontrar las palabras adecuadas – te conozco desde toda la vida, y si de algo estoy segura, es que siempre has sabido enfrentar los problemas que se te presentan… sé que tomarás la decisión correcta amiga, y yo estaré contigo decidas lo que decidas…
- Gracias Sango – dijo la pelinegra abrazando a su amiga, ella siempre le decía las palabras correctas y las que necesitaba escuchar en cualquier momento, el apoyo y las fuerzas que Sango le brindaba, era algo que la Princesa agradecería toda su vida…
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- Aaaaah!!!!... ya basta Miroku deja de molestar con lo mismo quieres – si, ese era Inuyasha, pidiéndole por enésima vez a su amigo que ya dejara de lado el tema de la Princesa, porque, tal como predijo el ojidorado, Miroku había estado todo el camino de regreso al pueblo preguntándole sobre que había pasado entre él y Kagome…
- Sabes que no lo haré – le respondió el ojiazul de lo más tranquilamente bajando de su caballo y entrando a la panadería de Inuyasha para después tomar asiento cómodamente en una de las sillas, dejando al ojidorado con una cara de sorpresa ante la conducta desfachatada de su amigo…
- Esto es el colmo Miroku – fue lo único que le quedo decir a Inuyasha, era obvio que su "amigo" no iba a marcharse de ahí, así que resignado y algo molesto, desmontó a Seira y entró al local decidido en contarle todo al ojiazul…
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El sonido de alguien tocando la puerta se escuchó en la habitación de la Princesa para después dar paso a una Ayame que entraba a la habitación cargando una charola con tres tazas de té…
- Preparé un poco de té, creo que lo necesitas después de lo que pasó – dijo la pelirroja con una sonrisa ofreciéndole una taza a la Princesa y otra a Sango para después tomar asiento en uno de los sofás que se encontraban en la habitación…
- Gracias Ayame, realmente me hace falta algo para relajarme – agradeció la pelinegra sonriente dando un sorbo al té… las palabras de Sango y este amable gesto que Ayame le hacía la ayudaban a ganar más fuerza para expresarle a su padre la decisión que había tomado, porque si, desde el instante en que el Rey le explicó la situación en la que se encontraba y le informó la solución al problema, ella ya había tomado una decisión, lo único que faltaba era reforzarla y ganar las fuerzas suficientes para poder decírselo…
- Por cierto Kagome, dejando todo este asunto de Excalibur de lado… dónde demonios estabas metida – y bien ahí estaba la pregunta que sabía que le harían una vez llegara a palacio, tenía que ser precisamente Sango la que preguntaba, es que a ella no se le iba ninguna…
- E… en dónde estaba???... pu… pues… por ahí… bu… buscando la manera de regresar a palacio, estaba perdida recuerdas?? – explicó la Princesa en principio nerviosa recordando que todo el lío de la búsqueda se armó porque ella no conocía el reino y no sabría cómo regresar sola al castillo…
- Aajaa… "buscando la manera de regresar a palacio" – dijo la castaña repitiendo las palabras de su amiga…
- Que excusa más barata – soltó Ayame en una carcajada haciendo que las otras dos chicas voltearan a verla…
- Cómo que excusa barata??? – preguntó la Princesa molesta ante el comentario de la pelirroja… pero si estaba diciendo la verdad… bueno, en parte…
- Vamos Kagome, en verdad piensas que vamos a creer eso??... a ti te pasó algo y no nos quieres contar – dijo la ojiverde acusatoriamente mirando a la Princesa, y era cierto, le habían pasado muuuchas cosas…
- Bueno está bien, les diré que pasó… cielos Ayame eres peor que Sango – dijo la pelinegra en un susurro siendo escuchada aún así por su amiga…
- Qué??!!, repite eso pequeña malagradecida – amenazó la castaña furiosa con cara de enfado y el puño arriba…
- No si yo no dije nada – se defendió la Princesa ocultando su rostro para no ser alcanzada por el doloroso puño de Sango siendo observadas con diversión por la pelirroja…
- Bien, ya… cálmate Sango – pidió Ayame divertida – deja que nos cuente que pasó…
- Si… bueno… más te vale que haya pasado algo interesante – dijo la castaña dirigiendo una mirada asesina a su amiga…
- Más que interesante Sango… Bankotsu me besó – les dijo la pelinegra sin tapujos dejando a las dos chicas impresionadas con la noticia…
- Pe… pe… pe…
- Cómo?? – preguntó Ayame al no saber qué más decir, y de paso preguntaba también por Sango que parecía haber quedado sin habla…
- Bueno, en realidad… yo lo besé – rectificó la Princesa una vez recordado la situación…
- Pe… pe… pe…
- Cómo que tú lo besaste???!!! – volvió a hacer la pregunta Ayame ya que Sango seguía sin poder decir otro monosílabo que no fuera "pe"…
- Bueno no lo sé!!! – contestó Kagome confundida – yo quería pero… además Bankotsu es mi prometido no??, está bien que hagamos esas cosas pero después… aaaaaah!! el maldito de Inuyasha es el culpable de todo esto...
- Qué tiene que ver Inuyasha con que hayas besado a Bankotsu???!!! – habló por fin Sango diciendo más de lo que pudieron haber esperado…
- Creí que estabas en shock – le dijo la ojiverde con cara de pocos amigos a la castaña…
- Bueno, nada mejor que otra impresión para sacarme de trance – explicó Sango tranquilamente como si fuera lo más normal del mundo – y entonces Kagome, que tiene que ver Inuyasha en todo esto??...
- Pues… digamos que, fue como remordimiento de conciencia…
- Remordimiento??? – preguntaron las dos al unísono…
- Si!!!, remordimiento… cuando estaba besando a Bankotsu yo… recordé a Inuyasha y… no sé, algo me dijo que lo que hacía no estaba bien, así que…
- Saliste huyendo – terminó la castaña la frase de su amiga, si la conocía muy bien, cuando se trataba de hombres, siempre salía huyendo…
- Sí, bueno… no se me ocurrió otra cosa que hacer… por eso fue que me perdí… y después… me encontré con… Inuyasha – explicó la pelinegra, primero avergonzada por su actuación tan infantil ante Bankotsu y después nerviosa por su encuentro con el ojidorado…
- Inuyasha??!!!!!! – volvieron a preguntar las chicas al mismo tiempo, sólo que esta vez más sorprendidas…
- Si, con él…
- Y entonces??... qué pasó??...
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- Pues lo que siempre pasa cuando nos encontramos – contestó el ojidorado a su amigo… después de tanta insistencia de su parte no le había quedado más opción que contarle…
- La besaste??? – preguntó el ojiazul sin saber siquiera porqué, pero es que no se le ocurría nada más…
- Nos besamos Miroku, que es muy diferente…
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- Qué lo hace diferente??? – preguntó Sango ante la respuesta de su amiga…
- Que esta vez fue algo que los dos quisimos – contestó la Princesa en un suspiro, recordar ese bello momento que pasó con Inuyasha era algo que se quedaría bien grabado en su mente…
- Y entonces los otros besos no cuentan?? – preguntó Ayame irónicamente, como si fuera la primera vez que se besan, si esos dos nada más se encuentran y ya están intercambiando fluidos…
- Claro que si Ayame pero… esta vez fue diferente, no sé cómo explicarlo pero…
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- Pero nada!!! – interrumpió el ojiazul a su amigo – lo que pasó entre ustedes es lo que siempre pasa Inuyasha, no hubo nada distinto esta vez…
- Te equivocas!!... aaaaah!!!, es algo que no entenderás Miroku, no sé ni por qué me molesto en explicártelo… pero bueno, ya te dije lo que quería saber, ahora ve a tu pueblo que te necesitan ahí…
- Si, si, si… entendí la indirecta – aceptó el castaño dirigiéndose a la salida siendo seguido por el ojidorado – pero dime Inuyasha… qué es lo que harás ahora???...
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- Yo… ya tomé una decisión…
- Kagome – dijo Sango en susurro, el semblante firme de su amiga la preocupaba, algo no iba bien, lo sabía pero… prometió apoyarla fuera cual fuera su decisión y así lo haría…
- Bueno… ya dejémonos de todo esto – dijo Ayame rompiendo el incómodo silencio que se formó de repente, si Kagome ya había tomado una decisión no podía hacerse nada, sólo esperaba que fuera la correcta – ya es tarde y debemos descansar, hemos tenido un día demasiado ajetreado…
- Si, tienes razón – la apoyó la Princesa con una sonrisa – lo mejor será descansar, mañana será otro día…
- Bien… buenas noches Kagome – se despidió la pelirroja saliendo de la habitación siendo seguida por Sango…
Mañana será otro día, aunque no les esperaba un buen día… pero no… no podía ir a dormir sin informarle a su padre de su decisión, así que percatándose de que Sango y Ayame ya no se encontraban por ahí, decidió bajar al estudio y hablar con el Rey…
Decidida, tocó suavemente la puerta del estudio escuchando del otro lado la voz de su padre que le permitía la entrada…
- Ya has decidido verdad?? – le preguntó el Rey Higurashi firme y amablemente poniéndose de pie para escuchar la respuesta de su hija…
- Si padre… he tomado una decisión…
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El sol se asomaba por las colinas de Excalibur anunciando un nuevo día, la mañana era fresca y podía respirarse un aire puro en cualquier punto del reino… Inuyasha ya estaba levantado y listo para empezar a hornear el pan… el carruaje de palacio conducido por Totosai se detuvo frente a su puerta y el ojidorado se acercó para recibir a su pasajero…
- No te esperaba tan temprano Ayame – dijo el ojidorado ayudando a bajar a la chica del carruaje…
- Si, lo sé, pero el Rey quería que se entregaran cuanto antes – explicó la ojiverde con un humor distinto al usual – toma Inuyasha, es para ti… bueno hasta luego – dijo sin más entregándole un papiro al ojidorado para después abordar el carruaje y macharse del lugar dejando a un Inuyasha extrañado por su comportamiento…
Miró el papiro que estaba en su mano y un escalofrío invadió todo su cuerpo en ese momento, algo no andaba bien, sin pensarlo dos veces, abrió el papiro quedando impresionado por lo que éste decía…
La familia Higurashi se complace en invitarlo a una ceremonia muy especial:
La ceremonia matrimonial entre:
Bankotsu Igarashi
Y
Kagome Higurashi
Agradeceremos su asistencia
- No… esto… no puede ser…
CONTINUARÁ…
