Capitulo XIV

Antón Haskiro II

El vehiculo iba en silencio, Aome sabía que a Inuyasha le sucedía algo y lo más probable es que fuera por celos. Le agradaba la idea de que la celara, ya que demostraba su interés en ella, pero si no decía algo pronto se lanzaría por la puerta.

- ¿sucede algo? - pregunto finalmente Aome.

- nada - respondió cortante Inuyasha

- ¿nada? - Aome suspiro y se armo de paciencia - si no pasara "nada", no estarías así - Inuyasha frunció el ceño y no dijo nada más, mantuvo la vista en el camino. Aome rolo los ojos - ¿hice algo que te molesto? -

- ¿Qué te hace pensar eso? - pregunto frió y manteniéndose cortante.

- si es por mí - pensó Aome - No me has hablado desde que salimos, así que debo suponer que es por mí -

- simplemente no quiero conversar -

- con que no quiere conversar, mmm… vamos haber si no dice nada - tenia absolutamenteclaro que era por culpa de ella que estaba así, en realidad no por su culpa si no por ella, pero lo iba hacer hablar si o sí - simpático Antón - lo miro de reojo y su frente se arrugo, estaba tenso, lo pudo ver ya que apretó el manubrio con fuerza, así que decidió proseguir - por su acento no hubiera ni pensado que era nieto del señor Yuma -

- claro como estabas toda coqueta, que te ibas a dar cuenta que tienen el mismo apellido. Ese franchute de cuarta - hablo molesto Inuyasha

- ¡viste! Yo sabía que estabas molesto conmigo - dijo sentándose de lado y apuntándolo.

- ¿molesto? Yo ¿molesto? no estoy molesto… ¡estoy furioso! - Aome sonreía divertida - ¿de que te ríes? - su frente seguía arrugada

- detén el auto - le dijo calma

- para que, ya estamos llegando - dijo molesto

- detenlo, por favor… - Inuyasha meneo la cabeza y lo aparco en una orilla de la calle

- ya ¿para que querías…? - no lo dejo terminar ya que Aome lo estaba besando.

- no estoy celoso – Aome le sonrió, no le iba a decir nada sobre eso ya que estaba claro que estaba celoso. Se separo y se acomodo en su asiento, Inuyasha sonrió de lado e hizo partir el vehiculo.

Ya cuando la tensión del ambarino pasó decidió hablar.

- ¿te parece si comemos bollos de arroz? – Aome se giro a mirarlo y trago la saliva que se le acumulo, tenía mucha hambre y los bollos de arroz eran irresistibles, iba aceptar de inmediato pero debía avanzar en su proyecto del instituto, pero la tentación de aceptar era grande.

- no puedo debo hacer un trabajo para la clase de taller – dijo haciendo un tierno puchero.

- que fome, y yo que iba a pedir también salmón – dijo sabiendo que con lo ultimo si que no iba a poder aguantar.

- ¿SALMÓN? – dijo con los ojos brillosos imaginándose comiéndolo. Sacudió la cabeza para entrar en razón – prioridades Aome, acuérdate de cuales son tus prioridades. Pero es salmón y bollos. No, no puedes – levanto el rostro y con todas las fuerzas que le quedaban dijo NO.

- ¿estas segura? – dijo tentándola.

- ¿si?-dijo Aome dudando de su decisión – SI, estoy segura – se acomodo en el asiento y dirigió su vista al horizonte.

- ah… bueno tú te lo pierdes – dijo sonriendo para si Inuyasha, por el vidrio podía ver la lucha interna de la joven – ¿por que no lo haces mañana? –

- debo presentar un avance pasado mañana, no quiero hacer las cosas a última hora –

- oye y Kohaku ¿esta en el departamento? –

- no esta donde sus abuelos ¿por? –

- por que no haces esto. Nos vamos al departamento y trabajas en mi computador y comemos bollos y salmón – Aome guardo silencio por un buen momento lo que desconcertó al ambarino, pero no pudo aguantar sonreír de oreja a oreja al verla girarse lentamente, con los ojos vidriosos a punto de llorar de la felicidad - ¿Qué dices? – Aome grito un SI y se imagino saboreando esos deliciosos bocados.

La semana transcurrió como si nada, el fin de semana Inuyasha invito a salir a la joven pero debido a que Kohaku iba a estar ese fin de semana con ella, cambio el panorama y los llevo al zoológico. La gente los miraba encantados, se veían perfectos, como Kohaku se parecía a su madre, lo tomaban como que eran una familia. Inuyasha lo llevaba en sus hombros con peluches de animales que él le compraba apenas el pequeño los señalaba. Aome no aprobaba con muchas ganas que hiciera eso, ya que ella evitaba consentirle en todo para no malcriarlo, pero alguien debía hacerlo, ya que su padre estaba desaparecido en acción.

El niño lo paso tan bien, que llego adormilado al departamento. Aome lo iba a subir en brazos pero Inuyasha se le adelanto y lo subió él. Aome agradeció que no estuvieran sus hermanas y en especial Sango, para evitar cualquier comentario al verlo llegar con el niño en brazos y mucho más, ya que cuando lo dejo acostado y Aome le saco la ropa y lo visto con pijama, Inuyasha iba a salir de la habitación pero Kohaku se puso a gritar al verlo irse, así que se tuvo que quedar a un lado de él hasta que se quedo dormido.

Mientras Aome ordenaba las cosas Inuyasha bajo con la excusa de que su celular se le había quedado en el vehiculo. Cuando regreso Aome estaba sentada en el living descansando y le sorprendió verlo llegar con una caja en brazos envuelto en papel de regalo.

- y ¿eso? – dijo la joven apenas lo vio entrar

- para ti – dijo dejando sobre la sofá – ábrelo – Aome se paro y rasgo el papel, apenas vio de que se trataba dejo la caja como quedo.

- no puedo…, no puedo aceptarlo –

- ¿Por qué no? Yo te lo estoy regalando, es simplemente, por que no quiero que tus trabajos sean una excusa para que no te puedas quedar conmigo – Aome dulcemente le acaricio la mejilla y sonrió agradecida.

- esta bien… - lo termino de abrir y pudo apreciar mejor el notebook que venia adentro.

- pedí que le instalaran todos los programas que usas, así que esta para llegar y usar – Aome se acerco y le rodeo la cintura, Inuyasha la brazo y la atrajo mas a él.

- gracias –

El día martes fue un día bastante soso, Inuyasha no estaba, pero había quedado en ir a buscarla en la tarde. No había estado tan aburrida desde hacía bastante tiempo, no se le ocurrían ideas para sus diseños, lo que hacia que fuera peor. Su única entretención era hacer dibujos o girar en su silla mirando el techo. Cuando encontró que debía moverse o se volvería loca del aburrimiento, decidió ir a buscar café. Con la vista en blanco mientras esperaba que la cafetera terminara por fin su proceso, alguien se había ganado detrás de ella.

- Buenas tardes - Aome saliendo de su estado, asustada se giro y al ver al joven Francés se cubrió el rostro con una mano y una risa nerviosa salio de sus labios. Se sentía ridícula, la pudieron haber asesinado y ni cuenta se hubiera dado de la presencia de su asesino - no quise asustarte -

- no te preocupes, estaba con mi cabeza en otra parte. ¿Que haces aquí? -

- andaba por acá cerca y decidí venir a saludarte. Toma… - le tendió un paquete que saco de su bolso.

- Y ¿esto?- dijo al recibirlo - ¿a que se debe? - abrió el paquete y era un libro, no estaba nuevo, incluso se notaba que lo habían leído varias veces, ¿Por qué le pasaba un libro usado?

- bueno, ya tienes que leer la próxima reunión - Aome sonrió al recordar la conversación que tuvieron en ASJAPA, pero se sorprendió al ver que él se acordaba y si ella no lo hubiera visto habría pasado a la historia. Miro la portada.

- Circulo de sangre… - dijo en murmullo el nombre del libro

- es muy bueno y dudo que con lo trágico que es te rías - le cerro el ojo en complicidad. Antes que llegara a decir algo, el tono de voz de una de las oficinas hizo que se asomara preocupada.

- ¿pero revisaste bien? -

- ¡no me acabas de ver acaso! - contesto Kasumi exasperada - e revisado hasta el más estupido archivo.

- perdona - dijo Rin bajando un poco el rostro. Aome alcanzo a escuchar lo que decían pero lo que llego a entender era que algo se había perdido.

- HOLA… ¿puedo ayudar? - dijo Aome asomándose por la puerta. Rin le sonrió, se veía agradecida de verla, pero Kasumi frunció el ceño molesta ante la presencia de la castaña, pero Aome no le presto atención.

- En nada que te incumba, así que vete - dijo cortante Kasumi. Antón le sorprendió la actitud de Kasumi hacia Aome, pero se mantuvo escuchando atento.

- talvez Aome nos pueda ayudar-

- no gracias -

- y ¿que prefieres? ¿Que te echen? - Kasumi gruño mientras daba la espalda y Aome la miro preocupada - eres mi amiga así que lo siento, no te voy hacer caso esta vez - se dirigio don de Aome - lo que pasa, es que mañana tiene que presentar un proyecto y no lo encuentra, se deben haber borrado los archivos - Aome se preocupo, comprendió lo grave de la situación. Respiro profundo y dirigio la mirada hacia Kasumi.

- ¿pudiste salvar la memoria? - le pregunto Aome, pero esta no le respondió, así que miro a Rin.

- eh… si se borraron solo los planos - Aome bajo la vista buscando una solución y apenas la encontró saco su celular, llamo a Hoyo, a Youko y ha Ayame, les dijo que se había presentado una emergencia que los necesitaba en la oficina de Kasumi. Le pidió a Rin que imprimiera la memoria y le sacara copia para todos.

Rin sin preguntarle antes a su amiga, simplemente la saco y se retiro a toda velocidad.

Solo tomo cosa de segundos que llegaran los chicos, Minako también llego siguiendo a Hoyo. Estaban todos intrigados y también al ver al joven Antón que apenas estos entraron él se gano en el marco de la puerta. ¿Por que los había llamado? ¿Por que a la oficina de Kasumi? Y por ultimo ¿Quién era ese tipo?

- ¿Qué sucede? - pregunto Ayame a su amiga, miro a Kasumi que les seguía dando la espalda y se volvió hacia Aome.

Aome les explico el asunto y apenas termino Youko levanto la ceja, tenia claro que les iba a pedir, pero no estaba seguro de si aceptaría.

- ¿Pueden ayudarnos? - Hoyo se quedo mirando con Ayame impresionados, Minako no lo podía creer. Youko frunció el ceño iba a negarse, no entendía Aome, como podía ayudarla.

- ¿Por qué deberíamos hacerlo? - Antón presto atención a las palabras de Hoyo, al parecer comenzaba a entender ciertas cosas y una era que nadie se llevaba bien con la joven llamada Kasumi - dudo que ella llegue hacer lo miso por alguno de nosotros y dudo mucho más que llegue hacer esto por ti Aome - Kasumi bajo la mirada, le dolía, pero reconocía que Hoyo tenía razón. Pero le sorprendía que después de lo desagradable que a sido con Aome, esta este dispuesta ayudarla.

- lo entiendo, pero soy yo quien se los esta pidiendo ¿lo haría por mi? - Kasumi levantando el rostro, se sentía avergonzada. Todos asintieron, incluso Minako se ofreció ayudar, aunque sea hiendo a comprar cosa para comer.

- Aome… - todos se giraron a mirar al joven y todos se preguntaban ¿Quién rayos era él? - me gustaría ayudar, si ¿es que no es molestia? -

- claro que no Antón, te lo agradezco mucho - Minako se acerco con una mirada picara a un lado de su amiga, ya que el joven no le quitaba la vista de encima ha Aome.

- pis… Aome - le hablo en susurro - y este ¿de donde salió? - Aome se dio un golpe mental, no lo había presentado.

- chicos, perdonen, él es Antón Haskiro, es nieto del señor Yuma Haskiro - Youko se acerco y le tendió la mano como saludo, Ayame con una sonrisa le dijo "hola" y Hoyo se preguntaba ¿Quién demonios es Yuma Haskiro? Le sonaba familiar, pero no tenia idea de donde

- oye Ayame, ¿Quién es Yuma Haskiro? -

- quien mas, es él presidente de ASJAPA - Hoyo se acerco a saludarlo y apoyándose patudamente en el hombro de Antón le hablo Aome.

- oye Aome, tu siempre tienes contactos importantes - Aome simplemente se rió

- y ¿donde lo conociste? - le pregunto Minako viéndolo de pies a cabeza, lo encontraba muy guapo y el acento francés lo hacia mucho más interesante.

- en la reunión de ASJAPA, me descubrió mandándote mensajes – Minako no pudo aguantar la risa.

Como a Minako se le ocurrió, se fueron a trabajar a la sala de juntas, ya que en esa pequeña oficina no cabrían todos. Se llevaron una buena cantidad de computadores. Aome trabajo con Antón en el diseño y Kasumi solo se limitaba a contestar lo que se le preguntaba. El resto estaba enfocado en los sistemas de riego, cortes y elevaciones, pero mientras no terminaran el diseño no podrían hacer nada más, así que sin aguantar más, Hoyo exigió que colocaran música para hacer más agradable el ambiente. Aome le dijo a Rin que en su escritorio debían estar los parlantes.

Inuyasha llego pasada las 6, agotado, solo quería llegar al departamento, ducharse y descansar. Le sorprendió el silencio que había en el lugar. Cuando estaba a unos metros de la oficina, ve como Rin sale apurada de esta con unos parlantes en la mano, levanto una ceja preguntándose ¿Qué sucedía?

Antón salio de la sala de juntas para contestar una llamada, Minako le dijo que pasara a su oficina para que hablara más tranquilo y así lo hizo.

Inuyasha no entendía que sucedía, apenas entro a su oficina, no encontró Aome y menos el computador de ella, algo estaba sucediendo. Decidido a saber que era, se dirigió en dirección en donde había desaparecido Rin. Cantos y risotadas le hizo darse cuenta que se estaba acercando.

Rin, Hoyo, Youko y Minako conversaban en murmullo, su discusión cada vez iba aumentando el volumen.

Inuyasha se mantuvo observando desde la puerta, le sorprendió ver a Kasumi a un lado de Aome trabajando como un equipo. Incluso se podía ver que hacían buen equipo dejando los problemas de lado

- ¡ya! ¿Cuánto quieres apostar? – le propuso Rin en voz alta a Hoyo.

- ¡ya! Yo le pregunto – dijo Hoyo acomodándose en su silla – ¡oye Aome! – todos se giraron a verlo y Aome levanto ambas cejas en señal de que le estaba prestando atención – ejem… ¿es verdad que te ganaste una beca para estudiar en el extranjero? – pregunto finalmente Hoyo. Todos en silencio s giraron a verla esperando la repuesta.

Inuyasha estaba molesto, no le agrado enterarse de esa forma que talvez Aome se iba.

- ¿de donde sacaron eso? – los 3 jóvenes se giraron a mirar a Rin.

- ¿es cierto? Verdad… - dijo Rin ha Aome – la profe Kaede me contó hace unos meses –

- si es verdad, pero eso fue el año pasado – Aome bajo un poco el rostro y una sonrisa de dolor se pudo ver en su rostro – habría dado lo que fuera por haberme ido – sin querer miro de soslayo a Kasumi y todos menos Inuyasha comprendieron a que se refería.

Todavía le dolía y sus amigos se seguían preguntando ¿Por qué la ayudaba?

Inuyasha vio dolor en los ojos de la joven, pero por falta de información, él creía que se debía por no haberla tomado.

- y ¿Por qué no te fuiste? – pregunto Rin. Aome levanto el rostro y la sonrisa que a él le encantaba volvió al rostro de la joven.

- bueno Kohaku tenía solo un año y aparte mis padres me dijeron que no –

- ¿te dijeron que no? Acaso no se daban cuenta del prestigio que ibas a tener estudiando afuera – dijo molesta Minako.

Inuyasha mantenía la vista fija en Aome. Lo tensa que se veía lo traducía equivocadamente.

- tenían más que claro que estudiar en Francia me iba abrir mil puertas incluso la posibilidad de trabajar en el extranjero –

- ¡EN FRANCIA! - gritaron sus compañeros al unísono. Estaban impresionados, ya que tenían más que claro que haya se encontraba una de las universidades más prestigiosas en el área de paisajismo.

- y ¿Dónde creían que iba a ir? – dijo fingiéndose ofendida- ya no importa, la lesera es que todo se resume en plata, la beca me cubría todo lo que eran mis gastos y estudios, pero ¿Qué hacia con Kohaku? ¿Quién lo cuidaría? –

- tienes razón - dijo Rin agachando la mirada, se coloco en el lugar de ella.

- oye y si te la dieran ahora ¿la tomarías? – pregunto Youko. Aome miro a Inuyasha con su más dulce sonrisa y este se sorprendió, volvió la mirada a su amigo.

- no – contesto. Nunca la motivo dejar Japón, adoraba su país, pero no negaba que le encantaría viajar y conocer lugares ya sea por placer o por negocios pero no para vivir.

Los jóvenes cambiaron el tema y siguieron trabajando.

Inuyasha se mantuvo pensativo, según él estaba siendo egoísta al amarrarla a él cuando podría estar cumpliendo todos sus "sueños".

- Inuyasha Taisho, un gusto volver a verte – dijo Antón a su espalda.

- esa voz, esa maldita voz – por el acento lo reconoció de inmediato, se giro despacio quedando frente a frente y lo que se iba a volver costumbre, comenzaron a medirse, la sonrisa de satisfacción de Antón molestaba a Inuyasha de sobre manera, pero este trato relajarse y mostrarse superior – Antón Haskiro – pronuncio finalmente Inuyasha. Aome levanto la vista y vio como sus amigos miraba hacia la puerta apostando quien daba el primer golpe, ya que cualquiera pensaría que pelearían – mi padre ya se fue – le dijo Inuyasha dándole a entender que no tenía nada que hacer ahí.

- no te preocupes, que no vine a ver a tú padre – guió la vista hacia Aome lo que le hizo hervir la sangre al Ambarino. Aome se dio cuenta y rápidamente se levanto de su asiento y lo sujeto del brazo, y este se relajo al sentirla.

- Inuyasha, Antón muy amablemente se ofreció ayudarnos, si no fuera por las ideas que nos a dado todavía no sabríamos por donde comenzar – el ceño fruncido del ambarino se mantenía igual. Aome veía que Inuyasha seguía igual o incluso peor, así que lentamente llevo su mano contra la de él y se la estrecho, y pudo ver como el ambarino relajo los hombros.

Salio hablar con él y Antón siguió trabajando con Kasumi, pero siempre pendiente de Aome.

- ¿a que vino este idiota? –

- me trajo un libro y paso justo el problema de Kasumi y se ofreció ayudarnos – se acerco a él y lo abrazo – espero que no te moleste – Inuyasha frunció el ceño, no le agradaba la idea que se quede trabajando con Antón. Inuyasha asintió no con muchas ganas.

- gracias –

- me quedo a esperarte eso si -

- pero recién estamos comenzando y mañana debes reunirte con tu padre a primera hora –

- no me importa –

- por favor, si estas acá no podré trabajar tranquila, ya que estaré preocupada de ti y tú incomodidad hacia Antón, por favor…-

- ésta bien – acepto no con muchas ganas, pero la cara dulce que le puso Aome se le hizo irresistible negarse.

Trabajaron a full, ya cuando por fin terminaron eran las 3 de la mañana. Todos se iban a quedar a dormir ahí, Aome se fue acostar al sofá de la oficina de Inuyasha y ella, se sentía sola al estar ahí cuando podía estar durmiendo junto a su amado Inuyasha. Tiro la chaqueta que la estaba abrigando y se levanto rápidamente, dispuesta a irse. Cuando se estaba colocando la chaqueta luego de haber llamado un radio taxi, se sorprendió al ver Antón entrando sigilosamente a la oficina y este se sorprendió al verla mirándolo esperando saber que quería.

- ¿te vas? – pregunto Antón.

- si, el taxi me debe estar esperando ¿necesitas algo? Si quieres acuéstate acá – la joven emprendió camino hacia la salida. Antón al verla alejarse, la sujeto del brazo y se acerco a ella. Aome no le agradaba la forma en que la miraba y en como se acercaba, cuando estaba a punto de besarla, gracias a que comenzó a sonar su celular para avisarle que su taxi estaba abajo esperándola, pudo soltarse del agarre, le dio una mirada fría y se alejo, dejándolo con las ganas.

Inuyasha se paseo por el departamento, miraba la hora cada 5 minutos, se trato enfocar en trabajar pero no pudo, le hervía la sangre de celos, tenía unas ganas de ir y partirle la cara, pero se contenía, debía confiar en Aome. Así que trato relajarse un poco y se dirigió a su cuarto para dormir. Se giro una y otra vez sin poder conseguir dormirse, se iba a levantar, pero se obligo a descansar.

Aome pudo entrar con la llave de reserva que Inuyasha manejaba escondida. Se dirigió al baño, se ducho y cuando entro a la habitación lo vio durmiendo, saco una camisa de él y despacio se acomodo en la cama. Inuyasha la sintió abrazarlo por la espalda, no se había podido quedar dormido, pero al sentirla se giro, la abrazo y se quedo profundamente dormido.

Aome se acurruco hacia él y una sonrisa se dibujo en su rostro. Si, se sentía mucho mejor dormir con él.

Continuara…

Mil perdones por la demora, por fin pude terminar este capitulo. Tengo un puro caos, esta por terminar el semestre y tengo que terminar trabajos y pruebas, así que puede que me demore con el próximo capitulo.

Bueno amigas, cuídense y gracias por los reviews

bye