Jakob POV

Salí del departamento enojado, más bien furioso y de esa manera caminé por el pasillo echando humo por los oídos, pero más que nada dolido por lo que acababa de pasar, por darme cuenta de que las cosas no eran como yo las imaginaba, me sentí decepcionado de ella, de mi esposa, de la única persona con la cual no podía vivir si faltaba. Cada día entiendo menos a Leah. Muchas interrogantes pasaban por mi cabeza ¿Por qué me lo ocultó? ¿Porque la besó? ¿Quién es ese amigo? Ella no es de tener amistades, de hecho, los únicos amigos que conozco que tenía antes de conocerme eran Quil y Embry. En nuestra boda consocia a la mayoría de los invitados por su parte, y el resto eran parientes lejanos con lo que ella ni si quiera hablaba. Entonces ¿Quién era el tipo que le roba un beso a MI mujer? ¿Cuál era la identidad del tipo al que mataría próximamente?

¡El solo hecho de imaginarme a leah con sus labios en los de otros que no eran míos me hacia hervir la sangre! Pero no seré tan descarado como para enojarme por eso, es decir, estoy enojado por eso, pero no lo demostraré, no tengo la cara para hacerlo ya que pasé por lo mismo. Quizás esté exagerando las cosas, y realmente no quise decirle que el hecho de que me amara no fuese suficiente para mí, eso es todo lo que necesito para levantarme todos los días de mi vida, pero en estado de enojo decía todo lo que se me pasaba por la mente sin poder evitarlo, incluyendo aquellas que no sentía en verdad.

Subí al ascensor y vi mi reflejo en el. Me odié a mí mismo más de lo que odiaba al idiota que había provocado toda esta pelea. No debí dejarla con dolores, porque estaba 190% seguro que no estaba bien, y recordar su dolor me dolía mas de lo que podía reconocer, más de lo que se podría imaginar. Nunca desde que nos conocimos la había dejado sola en un momento así… bueno… no contaré la vez en que ella me dijo que era infértil, esa vez no supe cómo reaccionar y las cosas ocurrieron mal. Pero ahora, la dejé sabiendo que no debía, que debía, aunque estuviese enojado, tomarla y cuidarla, acariciar su vientre hasta que los dolores remitieran, abrazarla fuerte hasta que olvidara sus dolores y yo mis enojos… pero no, mi orgullo herido había podido mas y la dejé sola… estúpido. Estúpido y orgulloso. Estúpido, orgulloso y mal marido

Pensando en las cosas me di cuenta de algo. Lo que nos pasó a Leah y a mí no es lo mismo, ya que las intenciones eran diferentes. Nessie me besó porque ella es así, impulsiva, de piel, desde que la conozco se le tira al cuello a aquellos que considera sus amigos, no es que la justifique, pero es parte de su personalidad… pero ¿y él? Apuesto mi hígado que las intenciones detrás de su beso a Leah son puramente románticos ¡al desgraciado mal nacido le gusta mi esposa! ¡Estoy seguro! Algo me dice que así es. Me dieron ganas de ahorcar a alguien. Ruego porque nadie se cruce por mi camino ahora que soy capaz de matarlo

- ¡Jakob! - "no puede ser, no ahora" pensé mirando al techo con la esperanza de que Dios me estuviese viendo y se apiadase de mi un minuto. No la quiero matar a ella ya que varios me matarían a mí después. Camine más rápido por el lobby del edificio esperando escaparme de ella y sus interrogatorios - ¡Jakob Black detente ahora mismo, no te vas a escapar! – suspiré derrotado y me giré comenzando a contar hasta mil para que mi enojo no fuese tanto como para querer desahogarme con ella

- ¿Qué es lo que quieres Alice? – le pregunté, moví mi cabeza saludando a Jasper y él me sonrió intentando pedirme perdón

- quiero… - silencio y mirada perdida. Me pregunte que estaría viendo. Jasper pasó su brazo por sus hombros apoyándola cuando una mueca de dolor pasó por el rostro de su esposa, a ella le estaba doliendo de alguna manera lo que veía. Una imagen de Leah se me pasó por la mente, donde ella me pedía que la escuchara y mantenía un gesto de dolor constante y sus ojos estaban llorosos esperando por mi abrazo, uno que nunca llegó

- pregunta uno – dijo Alice volviendo en sí y mirándome con odio, levantó un dedo para indicar el número – si sabes lo que se siente que te traten de esa manera ¿Por qué demonios no la escuchaste? – Hice ademán de responder que no le importaba eso, pero ella me detuvo con un gesto y siguió hablando – pregunta dos: ¿Qué tienes en la cabeza que no hiciste nada al verla con ese dolor? – Gruñí ya que yo me hacia la misma pregunta – me dolió a mí solo verla tirada en el piso tomando su vientre, no quiero saber cómo le duele a ella – me recriminó, gruñí nuevamente, pero esta vez como un reto a mi mismo - y pregunta tres: ¿Por qué te veo en un hotel de mala muerte cuando tienes el dinero para irte a un hotel como el Fort Season? – tenía una de sus manos en su cintura, lo que traducido de idioma mujer a idioma hombre significaba que estaba enojada, al menos no estaba furiosa, cuando comenzara a zapatear con su zapatos Jimmy Shoes avance de temporada… allí, estaría furiosa

- te puedo responder todos con una sola frase 'no te metas' – espeté intentando quitarme a imagen mental de Leah tirada en el piso aguantando el dolor. Escuché repiqueteos en el piso, bajé mi mirada y vi como el pie de Alice golpeaba repetitivamente el piso. Bien. Está furiosa. Y yo cansado

- ¡Jake! – ¡no puede ser! ¿Cómo lo hacen para llegar cuando no deben? El único hombre capaz de dar ese grito en la recepción de un edificio sin que le importara nada se acercaba junto con su embarazada esposa. No pude evitar recordar a Leah, no puedo evitar pensar en ella todo el tiempo… es desesperante

- deja de gritar Emmet ¿no tienes botón de silencio en alguna parte? – me estaba doliendo la cabeza y la presencia de ellos no me ayudaba, al contrario

- pero que genio tienes ¿es que acaso no has tenido sexo últimamente? – me preguntó sonriente. Bufe 'si tuve, y del bueno' pensé para mí. Pero ese no era el problema

- ese nunca ha sido tu problema – no puede ser que él también está aquí ¿pero qué mierda tiene el destino en mi contra? – no creo que tenga algo en tu contra Jakob, son solo coincidencias – me giré para ver a Edward entrando por la puerta principal con Bella de su mano

- genial – murmuré derrotado, nada puede estar mejor, solo faltan mas invitados. Fijé mi mirada en las puertas esperando

- ¿Qué miras? – dijo Emmet mirando en la misma dirección que yo de forma interesada

- veo si por allí viene Seth con María, son los único que faltan y con mi suerte no han de tardar mucho – dije irónicamente

- ¿ellos vendrán? – que inocente podía ser a veces mi amigo

- algunos le dicen idiota – comento Edward bromeando - inocente es una palabra suave - ignoré el hecho de que se había metido en mi cabeza

- ¿Cuál es la idea? ¿Hacerme una encerrona? – pregunté indignado, algunos me miraron sin entender a que me refería, otros con culpa

- nosotros veníamos llegando de desayunar con Carlise y a Esme – me explicó Bella sin entender nada

- con Emmet fuimos a comprar unas prendas para mi niñita, estábamos recién llegando – ahora era Rosalie la que se defendía de mi acusación, pasé mi mirada a Alice, la cual sonreía con culpa al igual que su marido

- Ho, está bien, mi intención si era hacerte una encerrona, después de que nos despedimos en la mañana estoy esperando por saber y no estoy dispuesta a esperar a que subas a mi departamento y me cuentes – explicó con ansias. En la mañana cuando Leah se marchó al hospital intenté armar las cunas por mí mismo, pero si quería llegar a tiempo a la cita con Mike y armarlas y además dejar todo limpio antes de que se me cumpliera la hora, iba a necesita ayuda. Fue así como llegaron todos a mi casa para ayudar. Emmet y Jasper peleaban con una mientras que Edward y yo hacíamos lo mismo con la otra, Alice, Bella y Rosalie solo se reían de nosotros con un té en la mano… bueno, hasta que se aburrieron y nos fueron a ayudar y las preparamos en solo media hora ¿Cómo es que una mujer lee los manuales con tanta facilidad? Desde el momento en que me despedí de ellos para ducharme Alice me había atormentado, obligado y hasta amenazado con que tenía que contarle lo antes posible

- ¡es verdad! – el grito de Bella me hizo saltar

- comienza a hablar – ahora era Rosalie, yo no quería hablar con nadie ahora, solo quería estar solo un momento

- habla o te hago cosquillas hasta morir – me amenazó Emmet, o bueno, intentó amenazarme sin éxito. Rosalie a su lado sonrió con ternura y le besó la mejilla, genial ella encontraba tierno eso de su esposo, Leah con lo que dijo Emmet se abría reído y me abría tomado el brazo dándome esa sonrisa solo a mi… mierda, no debería estarme acordando de Leah en estos momentos, "estoy enojado con ella, estoy enojado con ella, estoy enojado con ella…"

- Jakob, queremos saber el sexo antes de que los bebés nazcan – bromeó Jasper. Suspiré derrotado, no sacaría nada con ocultarles esto o con aplazarlo, no me dejarían tranquilo nunca si lo hiciera

- te harían la vida imposible – agregó Edward a mi comentario. "sin presiones ¿no?" pregunté en mi mente, él solo rió

- son dos niños – confesé, escuché los gritos de alegría y felicidades. No pude evitar sonreír al recordar a mi hijos, eran los únicos que me hacían feliz después de enterarme de que a su madre la besan extraños

- ups – Edward me miraba con una disculpa en su rostro

- sácate esa mirada – pedí, no quería a nadie culpable ahora

- de saberlo antes los hubiera obligado a no molestarte – dijo con cara de culpa

- te dije que te quitaras esa mirada, además sabes bien que con tu hermana no puede nadie, es más fuerte que la naturaleza – todos nos miraban sin saber el porque de nuestra conversación

- ¿Qué ocurrió? – preguntó Bella mirando a su marido, este movió la cabeza negándole esa información, intentando ser discreto como cada vez que leía los pensamientos de alguien sin su permiso. Vi como Edward me miraba haciendo un mohín por mi comentario, levanté mis hombros sin importarme si le molestó o no lo que pensé

- aquí paso algo grande – comentó Rosalie mirándonos. Alice se quedó callada mirando a la nada. Otra visión. Eso nunca es bueno, menos para mí, ya que al parecer todo lo que ella ve me involucra de alguna manera y me termina retando.

- ya veo… mierda mirar el futuro con tanto atraso es un asco, sobre todo porque su vida es muy interesante como para mirarla con desfase – se lamentó ella, gruñí por la forma en la que lo dijo, mi vida no era una novela para ver de forma esporádica cada vez que alguien actualizara los capítulos.

- exijo saber lo que sea que ustedes saben – Emmet parecía niño pequeño colgándose de la manga de Edward y tirando repetitivamente para que le dijera, él se quedaba callado negándole – por fis Eddy lindo… dime – rogó

- he perdido la cuenta de cuantas veces te he pedido que no me digas así

- no me hagas repetirlo… Eddy

- ellos pelearon – le explicó a su hermano suspirando cansadamente, ¿Cómo lo aguantaron durante su niñez?

- Emmet aun no sale de esa etapa – comentó Edward en un susurró que al parecer solo escuche yo

- ¿otra vez? Se supone que estas peleas comienzan después de los 20 años de casados para separarse a los 25 y ser un soltero codiciado dos años después – lo miré sorprendido ¿Emmet dijo lo que creo que dijo… y en voz alta… y frente a su esposa?

- ¿es tu plan de vida Emmet McCartney Cullen? - preguntó Rosalie con una mano en la cadera y la otra sobre su abdomen, la mano en la cadera… ya sabemos que significa eso

- tienes que aprender a procesar las cosas que dices Emmet – le aconsejó Jasper sonriendo

- Emmet no tiene filtro, ni si quiera se lo pidas – Alice a su lado movía la cabeza negando divertida.

- respóndeme Emmet – exigió Rosalie mirándolo enojada

- no tengo problema en retrasar las peleas hasta los 30 años de casados – intentó arreglarlo

- no tengo problema en adelantar todo y dejarte como soltero ahora mismo

- vamos Barbie preciosa, no te enojes conmigo o se enojará también mi princesita – él acercó sus manos a su vientre, pero ella se alejo dos pasos

- tu princesita tiene las mismas ganas de matarte que yo

- no quiero hablar de esto – dije volteándome, por muy entretenido que sea mirar como Rosalie pelea con Emmet me quería ir, caminé hacia la salida de estacionamientos pero se interpusieron a mi camino

- no te puedes enojar con leah, está embarazada y sea lo que sea que haya hecho es culpa de las hormonas – comenzó Rosalie defendiendo a su amiga de manera totalmente subjetiva y olvidándose por completo de su reciente pelea con su marido, pero ella no fue la única

- tienes que tener paciencia con ella – Bella la secundó mirándome fijamente, yo elevé una ceja sin poder creer lo que me estaba pasando, ella no tenían idea de que había pasado, de que Leah era la culpable de todo ¿y tenía que ser yo quien tuviera paciencia?

- tu cama es mucho mejor que la de un hotel, aunque sea un Loews Regency – Alice sonreía como si de esa forma pudiese obligarme a volver al departamento. Por una parte les agradecí, me ayudaron a que la rabia volviera. Ahora estaba sinceramente enojado, no, corrijo, estaba furibundo

- esto es el colmo – espeté en un tono bastante alto – escúchenme bien Sex and the City, esto es algo entre Leah y yo así que dejen su opinión fuera de esto, y solo para su conocimiento tengo tanto derecho a enojarme como ella, el que esté embarazada no quiere decir que haga lo que a ella se le venga en gana. Así que cierren la boca y déjenme en paz – sentí la mano de Jasper en mi hombro y una ola de calma inundándome – ¡para ya! – Exclamé sacando su mano de golpe – no quiero calmarme

- claro que no tiene derecho a hacer lo que quiera, pero tiene algo que se llama susceptibilidad emocional que la hace ser menos consciente de lo que hace – comenzó a defenderla Rosalie un poco sorprendida por cómo les hablé

- me da lo mismo la maldita susceptibilidad emocional, ella cometió un error y yo me enojé y no haré nada por volver porque no tuve la culpe, no cederé y fin del asunto – Bella iba a reclamar cuando la voz de Emmet la interrumpió

- él tiene razón – dijo, todas las miradas se posaron en el niño grandote del grupo – aunque no sea el embarazado tiene derecho a enojarse, las cosas no pueden ser siempre a favor de ustedes, tenemos derechos a enfurecernos de vez en cuando

- cierra la boca Emmet – dijo Rosalie mirándolo enojada

- yo apoyo a Emmet y a Jakob – Jasper había levantado la mano y puesto a mi derecha, Emmet lo imitó y se puso a mi izquierda con una enorme sonrisa en su rostro – entendemos que ella tenga hormonas y todo eso, pero Jakob no puede ser siempre el que pida perdón

- Jasper, no puedo creerlo – murmuró Alice – estás muerto don empatía – amenazó igual de enojada que Rosalie. Bella miró a Edward el cual no había abierto la boca y se hallaba un par de pasos lejos de todos. Las demás hicieron lo mismo al igual que nosotros. Edward suspiró derrotado y Bella sonrió sintiendo una victoria que todos sabíamos que llegaría. Emmet a mi lado bufo pensando lo mismo que todos nosotros: Edward Cullen tomaría partido por su querida Isabella Swan sin importar nada

- lo siento, pero ellos tienen razón – dijo dejándonos a todos con la boca abierta, caminó y se puso a un lado de Emmet – la causa de Jakob es justa, y aunque sé que terminarán bien, él tiene derecho de molestarse por lo ocurrido, yo en su lugar haría lo mismo

- ¡Edward! – exclamó Bella desde el otro lado, podría jurar que los ojos se le llenaron de lágrimas

- lo lamento Bella, pero esta vez estoy de este lado

- no sabes lo que te espera – amenazó ella, Emmet le dio un palmazo en el hombro a su hermano y sonrió

- se mas suave Emmet o harás que me arrepienta de ponerme aquí

- tranquilo Eddy, te doy el amor que Bella te acaba de quitar – bromeó

- ¿Por qué diablos hacen esto? – preguntó Rosalie indignada, no sé si fue premeditado o inconsciente, pero las demás se acercaron a sus lados formando un triangulo, como si estuviésemos a punto de atacarlas y se estuvieran cubriendo las espaldas

- es un momento ideal para decir algo que pensábamos hacia un tiempo, no son las únicas que pueden enojarse, nosotros siempre pedimos perdón y cedemos – comenzó decir Jasper, quien frente a Alice hizo lo mismo a mi espalda

- es tiempo de que ustedes hagan eso por nosotros – complementó Emmet pegándose a mi hombro, su mirada no salía de Rosalie

- apoyamos 199% a Jakob el día de hoy – Edward sonrió aun mirando a su esposa, yo los miré agradecidos pero culpable, era yo quien estaba enojado con Leah, ellos no tenían porque meterse en esto y terminar peleados con las mujeres que querían.

- esto no es una pelea de sexos – dije separándome de todos – chicos gracias por el apoyo moral, pero no quiero ser el responsable de un quiebre matrimonial masivo solo porque el mío se está yendo a pique

- no seas imbécil, tu matrimonio solo pasa por un mal momento, estarán bien, aunque no veo a Leah, te veo a ti, así que lo se – me dijo Alice con una sonrisa, luego vio a Jasper y la borro de inmediato dejando en claro que estaba enojada, a diferencia de lo que haría normalmente, el no se acerco a abrazarla, solo la miro y sonrió divertido

- no se metan, por lo que mas quieran, no lo hagan, estoy furioso y no les diré porqué aunque ya dos de ustedes se hayan enterado sin pedirme permiso, pero quiero mantenerme así y no que alguien controle mis emociones me lea la mente o vea el futuro para decirme que demonios es lo que tengo que hacer, salgan de esto, pónganse en la buena y déjenme tranquilo – dije caminado hacia la puerta que da al estacionamiento sin hacer caso a las voces que me llamaban

- ¿no me puedo meter ni si quiera un poquito? – gritó Alice desde el lobby que ya estaba dejando atrás

- no – grité de vuelta saliendo finalmente de ese lugar de locos

Pude escuchar a las chicas refunfuñando por lo que acababa de pedirles o a sus maridos por 'imbéciles' según alcanzaba a escuchar, las entendía de alguna manera, ninguna de ellas quería que peleara con Leah, eran amigas y como tal se defenderían hasta el final, al igual que los chicos hacen conmigo. Pero tienen que entender que Leah no es la única con derecho de enojarse, no es la única capaz de pedir explicaciones o de no escucharlas cuando se las quieren dar.

Ya no sabía qué era lo que sentía. Estaba enojado, pero no celoso, de mala gana había descubierto y estaba casi seguro que las razones del tipejo que la besó eran sentimentales, a él le gustaba mi esposa, no sabía porque tenía ese presentimiento, pero allí estaba y no se quería ir. Me daba vueltas y vueltas por mi cabeza, convencido hasta los huesos que me quería arrebatar a mi mujer. Bien, estaba un poco paranoico, pero no podía evitarlo.

Subí a mi auto y azoté la puerta con un poco de acceso de fuerza al cerrarla, me arrepentí después, no solo por el daño a mi querido Rabbit, si no porque me dolía la cabeza de una manera poco sana. El celular en mi bolsillo comenzó a sonar, sabía quien era pero aun así miré, era mi lado masoquista.

- Leah – susurre con pesar y emoción al ver su hermosa foto en la pantalla anunciando su llamada. Estuve tentado a contestarle, mi dedo se puso sobre el botón verde del aparato, pero no lo hice, rechacé su llamada y lancé el equipo al asiento del copiloto. Golpeó algo.

Giré mi cabeza y vi que había caído sobre un sobre café, lo miré extrañado ya que no lo reconocía. Lo tomé y lo abrí sacando su contenido. No pude evitar sonreír cuando la foto de la ecografía en 3D de mis hijos apareció. Aun podía ver sus facciones y fui capaz de reconocer, aunque fuese casi imposible, que tanto había mío y que tanto de Leah. Bufé con su recuerdo. Me sentí completamente culpable, "¿estará bien? Eso espero que sí o no me lo perdonaré nunca" pensé apoyando mi cabeza en el manubrio. Suspire cansadamente, me dolía mucho la cabeza. Entonces el celular sonó nuevamente, pero anunciando la llegada de un mensaje…. De Leah.

Por favor, háblame, déjame explicarte. Tengo la culpa de todo, pero dame una oportunidad

Suspire, me sentí un horrible hombre por responderle lo que le respondí, más que nada porque parte de mi lo único que quería era darle otra oportunidad pronto y volver a abrazarla.

Olvídalo, estoy enojado, déjame en paz

Así de cortante fui y me arrepentí cuando apreté el botón de enviar. Ya no sabía qué hacer, no sabía si enojarme, si calmarme, si subir y decirle que me daba absolutamente lo mismo lo que hubiese pasado. Aunque el beso con ese imbécil no es lo que me molesta… está bien, si me molesta, me enfurece y hace que me llene de celos, pero no es lo importante, o lo más importante. Es el hecho de que Leah me pida, no, más bien exija sinceridad total en nuestra relación y sea ella la primera en romper lo mismo que impone. Eso me llena de coraje porque estuve haciendo el de marido malo por mucho tiempo mientras que ella hacía lo propio a mis espaldas con un tipo al que no conozco y que la besa y que la quiere arrebatar de mi lado… sentí como la rabia me llenaba nuevamente cuando el teléfono volvió a sonar

Al menos déjame explicarte las cosas antes de que me dejes, no terminemos lo nuestro en malos términos

Abrí mis ojos sorprendido a medida que leía ¿terminar la relación? Estoy enojado pero eso es un poco extremo ¿en verdad las cosas están tan mal como para pensar en terminar lo nuestro?

- claro que no – dije sin pensarlo dos veces y de manera segura. No me imagino sin Leah a mi lado. Tengo claro que finalmente terminaré olvidándome de todo y abrasándola sin importarme nada, inclusive si ella no me pide perdón, tarde o temprano volveré a su lado. El problema es que primero tengo que ser capaz de pensar en lo que pasó sin enojarme y querer matar a alguien. Antes no puedo hablar con ella

Yo no quiero terminar nada, el que en estos momentos este enojado contigo y no te quiera ver no significa que ya no te ame

Mandé en respuesta. Aun tenía la foto de mis hijos entre mis manos, me repetí contantemente que todo lo que ocurría ahora no era más que una mala etapa. Era extraño, pero habíamos peleado más en este tiempo de casado que en los tres años de noviazgo

- tranquilos, esto va a pasar – susurré acariciando la imagen. El sonido de mi celular me sacó de mis pensamientos

Me amas, eso es bueno. Yo te amo. Hablemos

La imagen de una Leah fría el sábado pasado se coló en mi mente. Yo le dije lo mismo, le dije que la amaba… la rabia volvió a inundarme al recordar su respuesta

Me amas pero no es suficiente. Tu sabes cómo se siente eso ¿no?, también lo dijiste

Mandé enojado. Ella me dijo lo eso mientras yo le rogaba que me escuchara, no dejaré que me convenza con facilidad por mucho que me duele recordarla con dolores. Me demoraré al menos las seis horas que ella me dejó solo en el departamento sin saber donde estaba, sin que me contestare el celular

Eso es una mierda y lo sabes, yo no quise decirlo, el que me ames es lo más importante para mí, lo es todo, tu eres mi todo

Así citaba el mensaje que Leah me había enviado por respuesta y no pude evitar sonreír al leer que yo era su todo, sacudí mi cabeza para sacarme la sonrisa de imbécil. Ahora la odiaba, pero no solo por todo lo que estaba pasando, sino porque me estaba haciendo caer y no quería hacerlo. No negaré que la extraño aunque llevemos no más de una hora enojados, pero eso no es suficiente, ella debe entender, aunque sea de mala manera que si pide algo debe respetarlo. No seré el único que cumpla promesas

Bonitas palabras, pero eso no quita el cinismo del asunto que al final es lo que más duele. Déjame tranquilo

Recordé una vez en la universidad en la que Leah se fue al extranjero por un parlamento de enfermería. Estuve toda una semana sin ella y sentí que me faltaba la mitad del cuerpo, la mitad de mí. La extrañe cada segundo en que no la tuve cerca, casi no dormí porque no la tenía a mi lado en nuestra cama. En ese tiempo hacíamos lo mismo que ahora, después de hablar por teléfono por una hora, inclusive de conectarnos por chat, podíamos estar toda la noche mandándonos mensajes, nos teníamos como números frecuentes por lo que la tarifa era más económica, y nosotros nos aprovechábamos de eso. Dormía a saltos ya que cada mensaje de leah me despertaba, pero yo hacía lo mismo al responderle, durante toda la noche, inclusive una vez probamos el sexo por teléfono, prefiero tenerla frente a mí para poder tocar sus pechos mientras la embisto… increíble como las cosas dan un giro, en esa época eran palabras de cariño, añoranza. Ahora estamos tratando de arreglar nuestra relación por vía mensaje porque no somos capaz de hacerlo frente a frente. El sonido del celular anego el ambiente

Olvídalo, no hasta que me escuches

Pues no lo haría, no ahora, no quería herirla si mi enojo sacaba algo malo de mi boca. Lo cual era seguro que ocurriría

Buena suerte intentándolo, mi celular queda en OFF desde ahora

Respondí, acto seguido apagué el celular y lo puse en el asiento del copiloto junto con la foto de mis hijos. No podía seguir allí haciendo nada, tenía que pensar en otra parte. ¿Cuánto valdrá una pieza en el Season? Aunque eso no debería preocuparme, mi cuenta bancaria está que explota gracias al premio de Alice y los intereses del banco, un par de miles de dólares menos no afectarán en absolutamente nada mis acciones. Suspiré intentando no pensar en Leah hasta hallarme en un lugar fijo o lo más probable era que me arrepintiera de lo que hacía. Mi mente decidía entre el hotel Loews Regency y el Ford Season cuando saqué mi Rabbit a toda velocidad del estacionamiento.

Leah POV

Marqué por décima vez el número de Jakob con la esperanza de que me respondiera y así yo poder rogarle, pero aun sonaba apagado. Realmente lo tenía en OFF. Después de casi una hora aun seguía en el piso de la habitación de mis hijos. Los dolores iban y venían, aumentaban y disminuían. Cada vez que intentaba levantarme los bebes no me dejaban y se ponían a patear mi pobre hígado como si fuese una piñata.

- chicos, tenemos un problema aquí – susurré acariciando mi vientre – si no me levanto ahora perderemos a papá y sé que no quiere eso – el dolor había desaparecido hace diez minutos, pero me daba un poco de miedo levántame, más que por el dolor, por la salud de mi niños – así que, hagamos esto juntos, yo me levanto y le ruego de rodillas perdón a su padre y ustedes me ayudan dejando de pegarme para yo levantarme – pedí, ahora bajé mi vista como si ellos estuviese allí mirándome con esos ojos negros heredados de Jakob. Estaba segura que serian una copia fiel de él. Esperé un par de segundos antes de animarme a moverme. Hice el primer movimiento que me provocaba dolor, doble mis piernas y me senté de lado… nada. Sonreí al ver que mis hijos al parecer me habían escuchado, terminé de levantarme con un poco de esfuerzo por el peso de mi vientre, pero finalmente estuve de pie sin sentir nada de dolor.

- hijos son geniales, estoy muy orgullosa de ustedes – los felicité acariciándolos – ahora me toca a mí. Vamos por su padre

Bajé las escaleras y me detuve, Jakob no me quería ver, así que dudaba que estuviera en el edificio. Busqué por todas partes y eso me lo confirmó, no encontré las llaves del Rabbit por lo que debe estar en alguna parte de la cuidad lo más lejos posible de mi, "mierda" pensé. Ahora ¿Dónde buscaba? No me detuve a pensar sin hacer nada, tomé mi chaleco del sillón y mi bolso, pagaría un taxi todo el camino hasta encontrarlo, si gasto miles de dólares con el taxímetro me da lo mismo. Tengo que encontrarlo

Abrí la puerta y saqué un pie afuera pisando algo. Miré y era un sobre blanco, no tenía intenciones de verlo para no perder tiempo, pero decía Leah. Y la letra la reconocí como la de Bella. Curiosa la abrí y encontré dentro una llave y una carta

Querida Leah:

Alice no puede ver tu futuro y eso la tiene furiosa, pero somos mujeres y tu amigas, y conociéndote sabemos que no te quedarás sin hacer nada e irás por Jakob es por eso que necesitarás un auto. Rosalie te deja el suyo, la llave es de su BMW, sabemos que no te gusta mucho por lo llamativo pero era el único con el tanque lleno de gasolina y mi Audi está en el taller. Yo te dejé unas galletas en el asiento del copiloto ya que tanta emoción te baja el azúcar y debes cuidarte por tus hijos. Alice te pide perdón por lo 'inútil' y manda a decir que mantengas el capó del auto puesto ya que lloverá, te dejó un paraguas dentro. Te diríamos más pero Jakob nos mata si sabe que nos estamos metiendo cuando él nos pidió lo contrario.

Te enviamos ánimos y estamos seguras que todo saldrá bien.

Besos. R.A.B.

Pd: dile a Jake que nos arreglamos con los chicos y que estaremos toda la tarde en reconciliación, así que no se debe sentir culpable

No entendí la última parte, pero sonreí sin poder evitarlo. Comencé a caminar por el pasillo a paso rápido, notaba la desesperación de mi cuerpo por encontrarme de una vez con Jakob. Tendré que agradecerles a las chicas después, una salida de compra con Leah en proyecto de Make Over las hará feliz, es lo mínimo que se merecen. Al llegar al estacionamiento vi que estaba lleno. Ahora cuando necesitaba que el convertible rojo pasión de Rosalie se distinguiera no lo hacía. Bufé por la mala suerte que me llenaba el día de hoy. Si las cosas seguían por este rumbo no me arreglaría con Jake y seria madre soltera en lo que termina el día

- veamos – susurré mirando a todas partes – allí estás – dije victoriosa y aliviada cuando lo vi. Nunca me había gustado subirme a ese auto, ya que no había persona que no nos mirara al pasar, sensación idéntica a cuando salíamos en el Ferrari amarillo de Alice. Pero esta era una ocasión urgente así que dejé de lado mis prejuicios y rápidamente me monté en el coche, prendí el motor y apreté el botón para cerrar el techo. Luego, sin mirar a ninguna parte saló a toda velocidad del edificio.

Entonces me di cuenta que aun no tenía idea de donde estaba Jakob. Ya me encontraba vagueando por las calles de la cuidad sin rumbo fijo mirando a todas partes esperando que una luz salida de entre las nubes lo iluminara y me mostrara donde estaba el hombre de mi vida. Pero era obvio que eso no ocurriría. Me detuve con una luz roja y apoyé mi frente en el manubrio. Sin pensarlo vi mi reloj colgante ¡llevo más de dos horas buscándolo! ¿Dónde mierda se metió ese hombre?

Gruñí enojada con el mundo mientras aceleraba. Intenté pensar tranquilamente, debía tener la cabeza fría para poder llegar a una solución, si yo fuera Jakob y estuviese enojado conmigo ¿Dónde iría? Me pegué en la frente con una mano. Es que a mí me pagaban por idiota.

Conozco a mi marido, y se, que le gusta la naturaleza cuando está enojado. Siempre ha sido lo mismo, busca lo natural como si eso lo ayudara a calmarse. Recordé la vez en que él se perdió en el bosque que colindaba a la universidad, aquella vez en la que descubrió que Bella y Edward estaban juntos. Recordé la primera vez que nos abrazamos de esa manera, la primera vez en que me di cuenta que Jakob Black, mi compañero de piso, mi vecino, me importaba más de lo que quería aceptar. Sonreí de manera inconsciente al rememorar ese día, donde sin casi conocernos el me abrazó y lloró en mi vientre y yo lo consolé a pesar de que nunca lo hacía con nadie, ni si quiera conmigo misma. El era especial, es especial.

El único lugar con ese tipo de verde en toda la cuidad es el parque central. Tenía que estar allí, o me cambiaba de nombre.

Aceleré sin importarme las leyes del tránsito y en pocos minutos estaba rodeando el gran parque en busca de algún lugar para estacionarme. Tuve la ilusión de ver nuestro Rabbit en alguna parte pero no lo vi. Finalmente estacioné en un borde de la misma cuadra y bajé del auto, no me di cuenta que había comenzado a llover. No llevaba el paragua y realmente no me importaba, estaba corriendo por los caminos de ese lugar así que solo me estorbaría.

Miraba desesperada a todas partes, el sitio estaba lleno, pero con la lluvia torrencial que sin aviso comenzó a caer todos arrancaban intentando encontrar un sitio seco. Corría hacia el centro del parque a contra corriente de la marejada de gente que trataba de salir, todos me miraban raro, y era de esperarse, no todos los días ves a una mujer embarazada corriendo con traje de enfermera puesto.

- ¡Jake! – grité intentando hacerme escuchar por sobre el ruido de la lluvia y la gente que chillaba a mi alrededor. "tienes que estar aquí, se que estas aquí" pensé comenzando a correr nuevamente. Doblé un gran abeto y llegué al centro del parque, una gran pileta blanca adornaba el lugar, en un día soleado se vería preciosa lanzando agua a los niños que jugaban a su alrededor. Pero no ahora, que el cielo estaña casi negro y no dejaba de lanzar lluvia sobre nosotros. Era el clima perfecto para mi, igual de triste.

Mire a todos lados y estaba desierto. Dentro de mi pecho comenzó a formarse el sentimiento de la duda ¿y si me había equivocado?

- ¡Jakob! – volví a gritar, pero mi voz se opacó frente al sonido del temporal. No había nadie, estaba sola en medio del único jardín de la cuidad, el único sitio donde, según yo, el podría estar. Me había equivocado, me sentí llena de frustración y un sentimiento de desesperación enorme al darme cuenta que no lo conocía, y a decir verdad y con todo lo que ha pasado ya no me conocía a mí misma, y para peor tendría que cambiarme de nombre.

No me importó estar mojada hasta la médula. Mi pelo se había deshecho de su tranza y ahora caía empapado sobre mis hombros. Mi chaleco negro estilaba dejando de protegerme del frio y solo conservando la humedad cerca de mi piel. Aunque no lo sentía ya que internamente el frio y soledad que sentía eran más grandes, me estaban congelando. Me senté en un banco pesando en cómo me pude haber equivocado. Estaba tan segura. Jakob busca los bosques cuando se enoja, muchas veces me e perdido con él en las espesuras de algún boscaje esperando que se le pase, abrazándolo, besándolo, cualquier cosa que lo ayude a volver a ser el hombre feliz de siempre. Estaba segura de que vendría aquí. No había otro sitio donde ir. ¿Cómo? ¿Es que no lo conozco? Puede que haya vuelto a la casa en el momento en que yo vine aquí, claro, en lo que yo me demoraba en estacionar el volvió al departamento, "dios por favor que sea así" pensé, eso es posible, o al menos no tan deprimente como la posibilidad de descubrir que no conocía a mi esposo. Toqué mi bolsillo en busca de mi celular pero no lo encontré. Genial. Se me quedó en el auto.

"¿tienes algo mas para mí?" pregunté mentalmente mirando el cielo. Dios no me quiere, eso es un hecho, creo que soy la típica hija oveja negra de la familia, conmigo no tuvo el sentimiento de hija prodiga. Suspiré derrotada y sin poder evitar que unas lágrimas se escaparan de mis ojos mientras bajaba la mirada.

Y lo vi.

Mojado. Mirándome fijamente, notaba en sus ojos la confusión, se preguntaba que hacia allí, pero también noté la rabia ¿no me quería ver? No lo culpaba, yo sentiría lo mismo. Debí sentirme herida por aquella mirada, pero por una parte no era así, ya que lo había encontrado, estaba allí, sonreí internamente al percatarme que si conocía a mi marido, conocía a Jake. No tendría que cambiarme de nombre

Me levanté de golpe cuando lo vi y comencé a caminar hacia él a un paso rápido que reflejaba mi desesperación por tenerlo cerca por sentirme segura en sus brazos. Pero, a pesar de que me quería tirar a su cuello para no soltarlo nunca me detuve a dos metros de su cuerpo aguantando el reclamo de mi piel

- ¿Qué haces aquí? – me preguntó. No sabía si mi mente aislaba el ruido de la lluvia y me permitía escucharlo solo a él, o era porque le leía los labios, o quizás mi oído estaba más susceptible a su voz. Pero lo escuchaba con claridad a pesar de que la tormenta a nuestro alrededor rugía con fuerza.

- te estaba buscando – respondí. Sentí su mirada recorrerme completamente. Entonces arrugó el entrecejo

- te vas a resfriar, no debiste salir de manera tan inconsciente con esta lluvia – seguía hablando, pero ninguno de los dos se movía de su sitio. Seguíamos a más de dos metros de distancia. Yo lo miraba y me descubrí extrañándolo más de lo que pensaba, lo quería abrazar, y quería hacerlo ahora. Era una sensación desesperante. Cuando me enojaba con él y lo dejaba solo, lo extrañaba, pero no me sentía tan vacía ya que sabía que volvería a su lado, pero ahora, ahora que es él el enojado, ahora que tengo probabilidades de perderlo, siento que me arrancan de a poco el alma. Vacio es una palabra muy llena para describir lo que sentía.

- Jake – lo llamé, aunque no era necesario, ya que sus ojos estaban puestos en los míos desde que me había visto por primera vez – yo… ya no se cómo decirte que lo siento. Te amo demasiado y debí abrir mi boca antes, debí… hacer muchas cosas… - guardamos silencio. La lluvia seguía cayendo sobre nosotros. Le quería gritar que lo amaba y que me perdonara, pero no sabía si eso iba a resultar, ya que no sabía si él quería seguir con lo nuestro

- será mejor que vayamos a un lugar seco, no quiero que mis hijos se enfermen – dijo volteándose y comenzando a caminar. Yo me quedé en mi sitio. Me tenía que estar bromeando, no podía ser que me tratara de esa manera sin querer hablar conmigo antes

- ¡Jake! – grité en un intento de que dejara de aumenta la distancia entre nosotros y de aumentar el vacio de mi pecho. Él se volteó a verme con dolor en sus ojos, no sabía si era porque reflejaba mi propio dolor o el de él. Miró mis ojos, pero rápidamente desvió su mirada hacia alguna parte del bosque - ¡mírame!... estoy mojada hasta los huesos y… tengo frio – comencé a decir abrazándome a mí misma. Avancé un par de pasos y seguí hablando a medida que me acercaba a él, no se iría sin antes saber cómo me sentía – pero aquí estoy, frente a ti, rogándote ¡rogándote! – Exclame golpeando su pecho - ¿Cuándo mierda me has visto rogarle a alguien? - no necesitaba que me verbalizara su respuesta, ya que sus ojos me decían que nunca me había visto hacerlo. Yo pocas veces pedía perdón, y jamás había rogado, jamás, a nadie sin importar la situación. Y ahora hacia ambas cosas al mismo tiempo y no me cansaba de hacerlo con la esperanza de que resultara. Me estaba humillando por él, pero no me importaba porque quería estúpida, vergonzosa y desesperadamente que me abrazara y me perdonara.

Jakob POV

Necesitaba arboles, y un poco de aire. Quería urgente los bosques de Forks, el bosque de la universidad que tantos recuerdos me traía… recuerdos con ella… admitiéndolo bien, lo que necesitaba ahora era a Leah y a los bosques… mentira, solo necesitaba a Leah, pero a falta de ella solo me quedaban los arboles para poder tranquilizarme y pensar mejor. El único sitio parecido a la naturaleza en esta ciudad era el parque central.

Al borde de la pileta había estado sentado las últimas dos horas pensando en qué hacer con todo esto. Después de tanto tiempo para pensar ya no me quedaban sentimientos, no sabía que sentir. El enojo ya había desaparecido y ahora solo quedaba el orgullo herido. Solo eso, porque el dolor por la mentira de Leah había desaparecido tan pronto como se había formado. Debía dolerme su cinismo, eso lo tenia claro, debía dolerme su mentira, pero, yo había hecho lo mismo ¿con que cara podía recriminarle algo asi? No podía. Fue solo el que ella me pidiera algo y no cumplirá con sus reglas lo que me molestó, pero… ya no.

Mi ego lastimado era algo aparte, y estaba de esta manera solamente porque ella me había pedido algo y yo le había obedecido al instante como perrito faldero… pero hasta eso había pasado a segundo plano ya que ni si quiera quería estar solo en medio de la gente, quería abrazarla, estar con ella sin importarme ni las mentiras ni mi ego ni el hecho de que parecería labrador fiel… ahora que lo pienso, ya recordé porque aun no voy al departamento a rogarle perdón por algo que no hice: quiero demorarme al menos 6 horas en volver, y que pase un poco de lo que yo pase la otra vez. Esa era la petición de mi maldita voz interna. Ego. Estúpido ego.

Soplé mi café y tomé un sorbo. Estaba bien, pero no como el que me hacia Leah por las tardes. Cuando comenzó a llover entre a la cafetería frente al parque. Estaba sentado a un lado de la ventana viendo como todo el mundo salía de entre los árboles para ocultarse de la lluvia.

Parpadeé un par de veces al ver un convertible rojo pasar frente a la cafetería, supe que era el de Rosalie, ya que nadie en esta ciudad tenia uno como esos, ella lo había modificado personalmente, yo la había ayudado a hacerlo. Pero no, no podía ser posible. Sacudí mi cabeza para sacarme la idea ¿Qué haría Rose aquí? Nada. Les pedí que no se metieran y confió en que lo harán. Debe haber sido mi cabeza

Pasaron un par de minutos y el BMW pasó nuevamente. Esto no lo imaginé. Me pegué al vidrio mientras el coche se estacionaba en la misma acera del parque. Si alguno de ellos había venido me iba a enojar mucho y me las pagarían todos juntos, ya que estaba seguro que si detrás de quien viniese estaba todo el clan de metidos atrás.

La cuchara se me cayó de las manos cuando vi que Leah bajaba del auto y se internaba bajo la lluvia perdiéndose entre los árboles. Quedé paralizado por dos segundos parpadeando varias veces antes de reaccionar

- pero ¿Qué hace esta mujer metiéndose en la lluvia? – pregunté enojado en voz alta. Me levanté de golpe y fui hacia el mesón ¿en que está pensando? – Te pago el café, quédate el cambio – le dije al mesero dejándole un billete de diez dólares sobre la mesa. No me interesaban los 7 de cambio que tenía que darme. Ahora solo quería encontrar a Leah y ponerla salvo de la lluvia ¿es que no piensa en el riesgo ella? ¿O para nuestros hijos? ¿Cómo tan inconsciente? Se va a enfermar, ella no debe salir de esa manera a la lluvia, la pulmonía es peligrosa para una embarazada, el resfriado es peligroso, todo es peligroso para la mujer que lleva a mis hijos en su vientre, para mi Leah. Mi cabeza se llenó de preguntas y rabia ¿qué demonios hacia aquí? Sé que siempre le ha gustado caminar bajo la lluvia, muchas veces la he acompañado antes de su estado ¡pero esto es ridículo!

Me interné en los bosques de ese enorme parque por el mismo camino que había hecho ella, pero no la vi, debió adelantarse mucho. "genial, justo ahora se le ocurre recuperar su velocidad" pensé irónicamente mientras evadía a las personas que pasaban en dirección contraria a la mía. No corría hacia meses y ahora con más de diez kilos encima corre como el viento. Esta mujer es mi perdición

- ¡Jake! – escuché mi nombre en alguna parte. A pesar del ruido de la tormenta supe claramente que era Leah, reconocería su voz en cualquier parte y bajo cualquier circunstancia. Me estaba llamando. Me invadió el pánico. Me la imaginé en problemas, de mil maneras diferentes posible, en el suelo, siendo acosada por algún imbécil, asaltada, golpeada, ultrajada… todo. Corrí hacia donde sentí que había salido el grito y grité su nombre. Pero el viento sopló con fuerza y ahogó mi grito haciéndolo sonar como un débil murmullo. Maldije internamente, a mi voz y al clima

- ¡Jakob! – volví a escuchar "por dios ¿Dónde estás?" pensé despavorido. Dejé que mis piernas me guiaran, mi mente no sabía como reaccionar así que confié plenamente en mi intuición, en mi capacidad de llegar donde ella sin importar nada. Corrí en dirección a la pileta de la plaza solo porque si. La lluvia golpeaba mi rostro y comenzaba a sentirme entumido por el frio. Me preocupé aun mas en Leah al recordar que solo estaba con ese traje puesto, el cual abriga prácticamente nada. Si yo con chaqueta y chaleco sentía el hielo, ella debía estar entumida

Llegué finalmente a mi destino y giré mi vista en todas direcciones buscándola, estaba seguro sin saber porque que ella se encontraba allí, rodeé la arquitectura ampliando mi vista y la vi. Mojada completamente y mirando el cielo de manera intranquila. Respiré aliviado al ver que estaba bien. El único peligro que la rondaba ahora era la de agarrar un resfriado. No pude evitar que el enojo surgiera junto con el alivio. Estaba embarazada, ¡es enfermera por dios! ¡Sabe las implicancias de un resfriado en su estado! Mis ojos aun estaban fijos en su rostro, mirándola mojada, pero aun así, hermosa. ¿Cómo podía enojarme con ella y aun así encontrarla preciosa? Pensaba en alguna respuesta cuando su mirada se encontró con la mía.

Entonces me fijé. Sus ojos estaban rojos. Lo que mojaba su rostro no era solo la lluvia, también las lágrimas. Me dolió verla llorar tan desprotegida. Leah se levantó de su asiento y comenzó a caminar a mi dirección. Yo no supe cómo reaccionar, quería abrazarla para darle un poco de calor, para quererla como lo había hecho la noche anterior, apoyarla, secarle sus lágrimas. Pero no me moví. "solo falta una hora para cumplir mi meta de seis horas enojado con Leah" pensé para recordarme permanecer enojado con la mujer que estaba frente a mi viéndose deslumbrante a pesar de todo.

- ¿Qué haces aquí? – le pregunté por sobre la lluvia, por algún motivo el ruido de la tempestad ya no era tanto y estuve seguro que ella me había podido escuchar. Oía la furia de la lluvia, pero también la respiración de Leah. Era lo más bizarro.

- te estaba buscando – me respondió. A pesar de que mi rostro se mantuvo impávido mi interior se agitó. Me estaba buscando, lo que significa interés de su parte hacia mí. Amor hacia mí. Sonreí mentalmente. Pero mi sonrisa se fue cuando recorrí su cuerpo con mi mirada y noté como sus manos temblaban ligeramente. Tenía frio. Peor aún, sus labios ya estaban morados, por lo que estaba entumida. Arrugué el entrecejo molesto por su nula capacidad de auto cuidado

- te vas a resfriar, no debiste salir con esta lluvia – dije sin moverme. "solo una hora más, solo una hora más" me repetí para ahogar las irrefrenables ganas de abrazarla y darle el calor que le faltaba que tomaba fuerza en mi.

- Jake… yo… ya no es como decirte que lo siento. Te amo y debí abrir mi boca antes, debí… hacer muchas cosas… - comenzó a balbucear. Mierda. Me sentí horrible. Estaba con frio, mojada, llorando, triste, todo por mi culpa. Solo porque tengo mi ego de macho herido. Ego que me continuaba gritando "solo una hora"

- será mejor que vayamos a un lugar seco, no quiero que mis hijos se enfermen – dije volteándome, use la voz más neutra que encontré en mi interior, e hice uso de todo mi control para aumenta la distocia que tenia con mi esposa. Me azoté internamente con un alambre de púas por idiota. La quería ahora, entre mis brazos, sobre mi cuerpo. Pero no, tenía que voltearme alejándome para verme enojado y darle una lección que me dolía más a mí que a ella.

- ¡Jake! – el grito de Leah a mi espalda me obligó a voltearme. Caminaba hacia mí mientras que las lágrimas caían de sus ojos de manera desenfrenada, no pude seguir mirándola o caería a sus pies. Encontré algo muy interesante en los arboles a sus espaldas y lo quedé mirando como si fuese más importante que la mujer de mi vida llorando por mi causa - ¡mírame!... estoy mojada hasta los huesos y… tengo frio – mi pecho se arrugó cuando la vi abrazándose de manera tan indefensa, mis brazos deberían ser aquello que la rodearan ¿Por qué demonios aun no lo hacía? Ya recuerdo, el ego no me lo permite – pero aquí estoy, frente a ti, rogándote ¡rogándote! – Exclamó dándole un golpe a mi pecho - ¿Cuándo mierda me has visto rogarle a alguien? – guardé silencio absoluto. Ella no ruega, ella rara vez pide perdón. Y ahora lo hacía conmigo. Ambas cosas que indicaban debilidad según su punto de vista eran demostradas solo para mí. No pude evitar sentirme importante. "una hora… una hora" mierda, estúpida voz

La vi suspirar y retroceder unos pasos. Me asusté por su repentino alejamiento, pero más aun al ver el dolor de sus ojos

- claro… - susurró, ¿claro? ¿Claro qué? – Necesito que me respondas algo – dijo con su voz ronca, tenía el mismo nudo en su garganta que yo. Sus ojos estaban brillantes, haciendo que el color miel de sus iris se volvieran dorados, mas hermosos que antes - ¿esto se acaba acá?

- ¿Qué? – no entendía a que se refería

- eso, si esto termina aquí, necesito que me lo digas aquí y ahora – respondió. ¿Esto? Se refería a…

- ¿hablas de nosotros? ¿Nuestro matrimonio? – pregunte mirándola incrédulo, ya le había dicho que esto era solo una pelea ¿mi actitud le hacía pensar diferente? Ahora entiendo porque dijo 'claro'. Mal interpreto mi silencio, aunque viéndome a mi mismo, no era tan difícil ver el porqué de su pregunta, realmente parecía poco interesado en arreglar esto

- sí, comprendería si así lo quisieras, no hemos hecho nada mas que pelear desde que nos casamos y puede que estés harto de eso

- Leah, para, ahora – interrumpí negando con mi cabeza por la idioteces que hablaba, no podía pensar eso por muchas peleas que tuviésemos, debía estar más segura de nosotros - yo te dejé claro que esto no era más que una pelea, no quiero terminar nada – dije enojado

- ¿de verdad? – preguntó ella mientras acercaba sus pasos hacia a mi sin llegar a tocarnos, pero lo suficientemente cerca como para volverme loco y provocar que mi piel se erizara "aléjate, te falta una hora, no la dejes ganar" me gritó mi ego herido, y quise hacerle caso, voltearme, hacer que supiera que yo también me podía enojar, pero mis piernas no se movieron y mis ojos no se despegaban de los suyos. Mi ego me tenia harto

- si – respondí en un susurro audible ya que la lluvia había amainado y solo pequeñas gotas de rocío caían sobre nosotros

Leah sonrió levemente y de un impulso junto sus labios con los míos tomando mi cuello entre sus manos. Me tomó tan de sorpresa que un acto de mera estupidez, últimamente común en mi, tiré mi rostro hacia atrás rompiendo nuestro beso. Ella me miró y arrugó el entrecejo, luego vi la tristeza que sentía debido a mi rechazo "¡así es!" gritó esa voz en mi cabeza "mantente fuerte y ganarás" agregó. De reflejo mojé mis labios y sentí el sabor de Leah, ese gusto tan ella, tan mía, tan imposiblemente irresistible rompiendo todas mis barreras.

Mi ego se puede ir a la mierda

Desesperado tomé su cuello y la acerqué a mis labios. Ella no se resistió y respondió a mi desesperación con ansias. Nos juntamos tanto como su vientre nos lo permitió. Moví mi lengua contra la suya probando exasperadamente aquello que yo mismo me negué durante horas. Nos besamos como si no nos hubiésemos visto en semanas, y a pesar de que estuvimos así hasta que nuestros pulmones nos obligaron a sepáranos quedé insatisfecho.

Ella me abrazó y ocultó su rostro en mi pecho. Yo rodeé sus hombros y sentí como la paz me inundaba inmediatamente, ella era la única capaz de retornar la tranquilidad a mis células, la sentí sollozar aferrada a mi chaqueta. Me asusté ¿la abrace muy fuerte? Me alejé y tomé su rostro con mi mano obligándola a mirarme

- ¿Qué pasó? ¿Hice algo malo? ¿Te duele algo? – mis preguntas salieron atropelladas unas con otras. La miré bien y noté que no era el dolor típico de vientre que solía tener, era un dolor aun mas profundo. Ella negó con la cabeza

- tengo tanto miedo, llevamos un poco más de tres meses casados y solo hemos peleado y..

- lo seguiremos haciendo – interrumpí – eso es lo que hacemos Leah, discutimos, tú me dices lo imbécil que soy y yo te digo lo pesada e insoportable que eres – me sonrió pesadamente – no será fácil, nunca es fácil, pero le echaremos ganas, yo le pondré mi mayor esfuerzo, porque te amo. Amo todo de ti, inclusive lo pesado e insoportable. Amo el nosotros, el tu y yo – pasé mi pulgar por su mejilla sacando una pesada lágrima que caía, la lluvia era muy débil y el viento se había tranquilizado, al igual que nosotros – solo hazme el favor de pensarlo, imaginar tu vida. En 30 años más ¿te ves conmigo?

- no puedo verme de otra manera ni con nadie más – me respondió, yo le sonreí y besé su frente, Leah volvió a apoyar su cabeza en mi pecho y me abrazó con fuerza

- ya paso, todo está bien ahora – la reconforte acariciando su cabello mojado

- lo siento por todo – murmuró contra mi pecho

- esta perdonada por todo, ya nada importa – la acerque un poco más a mí. Me sentía tan bien con ella entre mis brazos. Estaba tan metido en todo esto que había olvidado que ella se encontraba completamente empapada, solo un leve tiritón me recordó que debíamos volver a casa

- Jake – me llamo levantando su rostro, nos miramos y yo no pude evitar sentir que me enamoraba un poco mas de ella, después de cada pelea ciento lo mismo, la amo más que antes – vamos a casa – me pidió – yo le sonreí y aun abrasándola comenzamos a caminar hacia el auto.

Estoy enojada conmigo misma por:

no tener tiempo para escribir

haber demorado tanto en actualizar (yo odio que se demoren tanto)

tener que disculparme por la demora

no tener una buena escusa para disculparme además de la eterna y archiconocida universidad

darles un capitulo, que a mi parecer no es muy bueno

Intenté hacer un capitulo decente para ustedes como recompensa por la espera, pero personalmente no me gusta mucho, siento que he tenido mejores. En fin, se arreglaron, los Cullen tuvieron una pequeña participación y además de todo saque la voz de los hombres en apoyo de Jakob, porque, aunque soy feminista totalmente, ellos también merecen enojarse un momento y nosotras rogar, una vez cada 56 no es malo xD

Bueno, me disculpo de antemano por lo que tardaré en el siguiente capítulo, la universidad me tiene absorbida completamente al punto de querer congelar y darme una vida sabática. Y

Les doy un feliz día de la madre adelantado a todas, en especial a la mía, a la que adoro.

Un beso y nos leemos… quizás cuando xD

FEY BLACK.

Pd: gracias a todas y cada una de ustedes por dejarme revis, me animan a seguir a pesar de que no me quede tiempo ni para dormir 3 horas. Sin sus opiniones no valdría la pena tanto esfuerzo, muchas, muchas gracias