Enamorado de una Humana

Disclaimer: Rise of the Guardians o El Origen de Los Guardianes no me pertenecen, solo los uso por diversión.

La oscuridad de repente los rodeó a todos, solo los alumbraba la luz de la luna. El cuerpo de Laura yacía sobre la nieve blanca y Jack estaba encima de ella abrazándola.

—Jack…Ella ya se fue debes…—trato de decir Norte con mucha tristeza en su voz.

— ¡No!—exclamo Jack—. No la voy a dejar…—dijo con la voz entrecortada.

—Jack yo…—dijo Tooth.

El la miro con rencor.

— ¡Por tu culpa!—le grito Jack a Tooth con una mirada enfurecida—. ¡Por tu culpa Laura está muerta! ¡Fue por tu culpa! ¡Por tu maldita culpa!—le grito a Tooth.

—Lo sé y lo siento…—dijo ella cabizbaja.

—Con un lo siento no se van a arreglar las cosas—dijo Jack apretando sus dientes.

Bunnymund se mantenía en silenció con sus orejas abajo. Jack volvió con Laura y le acarició la mejilla. Un resplandor los alumbro a todos.

—El hombre de la luna…—susurro Jack—. ¡Tú puedes ayudarme!—le grito a la luna con desesperación— ¡De vuélvele la vida a Laura como lo hiciste conmigo!—grito—. ¡Escúchame por favor! ¡Es lo único que te pido! ¡Yo la amo a ella como jamás ame a nadie!—le grito—. Ayúdame…Por favor—le susurro Jack sin dejar de ver a la luna.

Los guardianes lo veían a él.

—Ayúdame…Y…—él miro a Laura—. No dejes que ella me vea…—dijo finalmente bajando la cabeza.

— ¡Pero Jack!—exclamo Norte.

— ¡No!—el miro a Norte—. Esto es por su bien...Si yo no hubiera aparecido en su vida, jamás le hubieran pasado estas cosas y es el precio que YO tengo que pagar, porque por mi…Ella está muerta—dijo Jack bajando la cabeza y reteniendo sus lágrimas—. ¡Por eso te pido a ti! ¡Hombre de la luna! ¡Sálvala por favor!—le volvió a suplicar Jack, esta vez derramo un par de lágrimas.

—Concederé tu deseo—hablo una voz, los guardianes quedaron impresionados. ¡El hombre de la luna estaba hablando con ellos!—. Tooth, te comportaste muy mal, heriste a la niña. Y ayudaste a que ella muriera, por eso, te quitare el poder de ser guardiana—dijo esa misma voz.

—Pero…Eso significa que…Yo moriré—dijo con terror.

—No hombre de la luna—interfirió Jack—. Ella salvo la vida de Laura en una ocasión, y por eso le debo mi vida. Déjala ser guardiana, sé que esto es lo que más ama—dijo Jack y la miro con una sonrisa.

—Muchas gracias—susurró Tooth votando muchas lágrimas.

—Le devolveré la vida a Laura, y a cambio de eso, ella no te podrá ver—dijo esa voz.

Jack cerró los ojos y luego miro a Laura. Corrió hacia ella y la abrazó fuerte. Una luz blanca los envolvió y los elevo en los cielos.

—Estaremos juntos por siempre Laura—le susurro Jack, la luz se hacía cada vez más blanca—. Nos volveremos a encontrar…Te lo prometo—le susurro.

—Jack—susurro Laura y despertó de golpe—. ¡Jack! ¿Dónde estás? ¿Dónde estoy?—miro a su alrededor—Estoy en mi casa…—ella estaba sentada sobre su cama—Pero…No puede ser, yo estaba con Pitch y con…Jack…Eso quiere decir que el me trajo hasta aquí y está vivo—ella embozo una sonrisa y corrió hacia abajo—. ¡Jack!—lo llamó—. ¡Jack! ¿Dónde estás? ¡Ya desperté!-grito ella.

Lo busco por todas partes. El baño, la cocina, la sala, las habitaciones, debajo del sofá, debajo de su cama.

— ¡Jack! ¡Esto no me está gustando! ¡Sal ya por favor!—grito Laura—. ¡Sé que estas aquí!—volvió a gritar.

Sus lágrimas empezaron a asomarse.

— ¡Jack!—grito con temor—. ¡Jack!—volvió a gritar y sus lágrimas salían.

Jack la veía a ella con mucho dolor, sabía que ella estaba sufriendo mucho y sin querer con su mano toco el cristal de la ventana y se formó escarcha. Ella vio la ventana y se aproximó hacia ella.

— ¡Sé que estas aquí!—grito ella—. ¡Sal!

En eso, vio que Jamie salió y se acercó hasta su jardín

— ¡Jack!—exclamo el pequeño Jamie con felicidad.

Ella abrió los ojos tan grandes como pudo y salió rápido afuera. Jamie la vio asombrado.

—Laura, ¿Te pasa algo?—pregunto el pequeño preocupado.

Jack la veía con mucha tristeza.

—Estoy bien pequeño, dime ¿Has visto a Jack?—pregunto ella.

Jamie la miro extrañado.

—Laura, está aquí mismo—dijo Jamie mirando a Jack.

Laura miro al frente pero no había nadie. Jack de inmediato se fue.

— ¡Jamie!—lo llamo su madre.

—Laura, me tengo que ir. Si te sientes mal, no dudes en avisarme—dijo Jamie preocupado.

—Claro pequeño, tranquilo—dijo Laura fingiendo una sonrisa, lo abrazo y él se fue.

Ella entro a su casa, se recostó en el sofá y empezó a llorar.

—Jack…¿Por qué?...—se preguntó—…¿Por qué no te puedo ver?—murmuro sollozando.

Ella se quedó en el sofá llorando hasta que se quedó dormida.

A la mañana siguiente…

Ella se despertó con unas grandes ojeras, se estiro y se fue hasta su habitación. Vio que estaba echa un desastre y se fue a bañar. Al salir del baño se vistió y mientras se está vistiendo nota algo raro en su cuerpo.

— ¿Qué es esto?—se pregunta a ella misma mirando el centro de su abdomen.

Era una marca, más o menos grande que estaba en forma de una línea horizontal, se dio la vuelta y vio que estaba también en su espalda de la misma forma y del mismo sitio.

—Yo no tenía esto…—murmuro examinando buen la marca.

En eso tocan la puerta.

—En estos momentos que no estoy de ánimo, es cuando me vienen a visitar…—murmuro ella poniéndose la ropa.

Tocan otra vez.

— ¡Ya voy!—grito ella poniéndose un lazo en el cabello y bajando las escaleras a toda velocidad.

Al llegar a la puerta abrió y se encontró con Jamie.

—Hola Jamie—lo saludo con una sonrisa—. ¿Qué te trae por aquí tan temprano?—pregunto Laura con amabilidad.

—Vi que ayer estabas muy mal y quise venir a ver cómo te sentías hoy—dijo Jamie con una sonrisa.

—Qué lindo, ¡Muchas gracias!—exclamo Laura y lo abrazo—. ¿Quieres pasar? Hay mucho frío afuera—dijo Laura y recordó a Jack.

Su expresión cambio, pero luego miro a Jamie y le sonrió.

—Claro—respondió Jamie.

Laura le dio paso y Jamie entro.

— ¿Ya comiste?—le pregunto Laura.

—Si—respondió Jamie—. Te traje unas galletitas, las hizo mi mama con Sophie.

— ¡Gracias!—le agradeció Laura y tomo su regalo.

Lo puso en un plato y luego lo puso en la mesa.

— ¿Quieres leche o chocolate caliente?—le pregunto Laura a Jamie.

—Leche por favor—dijo Jamie.

Laura sirvió leche en un vaso y chocolate caliente en una taza, le puso la leche frente a Jamie y se sentó frente a él con la taza de chocolate caliente en sus manos.

—Ya se acerca navidad Jamie—dijo Laura.

—Es cierto, ¿Dónde pasaras la navidad?—pregunto Jamie.

—Supongo que aquí, sola—dijo Laura y el brillo de sus ojos se iba apagando.

Jamie la miro con tristeza.

— ¿Qué le pedirás a Santa?—le pregunto Laura olvidando el otro tema.

—Le pediré un nuevo trineo, el mío se rompió—dijo Jamie riendo con ternura.

Laura también rio con ternura.

—Veo que no has decorado tu casa—dijo Jamie.

Laura comió una galleta y negó con la cabeza.

—Decorémosla—dijo Jamie sonriendo.

—Bueno…No acostumbro a decorar a casa para navidad—balbuceo Laura.

Jamie todavía la miraba sonriendo.

—Pero si lo pones así…Esta bien, decoremos la casa para navidad—dijo Laura rendida—. Busquemos las cosas en el ático—dijo Laura.

Ella y Jamie subieron al segundo piso y Laura jalo una pequeña cuerda y de allí salió una escalera.

—Espera aquí, te iré pasando las cosas—dijo Laura, Jamie asintió.

Ella subió la escalera y se encontró en el ático. Estornudó.

—Está muy sucio aquí arriba—dijo Laura.

Ella tomaba algunas cajas y se las pasaba a Jamie. Al terminar bajo de las escaleras y volvió a acomodarlas.

—Bien, solo nos falta comprar el árbol—dijo Jamie.

— ¿Cómo lo traeremos?—pregunto Laura—. Necesitamos un auto y yo no tengo.

—Mi mama nos podrá ayudar—dijo Jamie.

Laura salió con Jamie a su casa, al llegar Jamie busco a su madre y le pregunto.

— Claro que puedo, vamos ¡Sophie!—dijo la mama de Jamie y llamo a su pequeña hija.

—Salto y salto—dijo la pequeña y rió.

—Hola Sophie-—a saludo Laura y le dio un beso en la mejilla.

Todos se montaron en el auto y fueron a comprar un árbol. Al llegar se bajaron Laura y Jamie.

—Espéranos aquí mama—dijo Jamie.

—Está bien, no tarden mucho—dijo la madre.

Jamie y Laura fueron a comprar el árbol.

—Tiene que ser uno no tan grande y no tan pequeño—dijo Jamie.

— ¿Cómo sabes tanto de esto?—pregunto Laura.

—Siempre acompaño a mama—Jamie le sonrió.

Laura sonrió.

—Ese es perfecto—dijo Jamie mirando un árbol frente a él.

—Está bien, lo llevamos—dijo Laura con una sonrisa.

Laura pagó el árbol y los dos lo llevaron al auto. Lo montaron arriba del auto y fueron a la casa. Al llegar, Laura y Jamie bajaron el árbol y lo llevaron dentro de la casa de Jamie.

—Empecemos a decorar—dijo Jamie.

Ellos empezaron a poner luces por todos lados, cintas y medias. Luego fueron afuera e hicieron lo mismo. Lo último fue el árbol. Lo levantaron y empezaron a poner luces, bambalinas, bastones de dulce de mentira, y muchas caras de Santa. Lo último que ponían era la estrella. Laura cargo a Jamie y este puso la estrella. Los dos se sentaron en el sofá y se secaron el sudor de la frente.

—No recuerdo cuando fue la última vez que decore la casa para navidad—murmuro Laura con una sonrisa.

Jamie la miro y le sonrió.

—Ya es tarde, tienes que ir a comer—dijo Laura—. Muchísimas gracias por todo Jamie, de verdad—lo abrazo Laura—. Eres muy maduro para ser solo un niño—le dijo Laura.

—Gracias—le dijo Jamie con una sonrisa.

Laura lo acompaño hasta la puerta.

—Adiós Laura, hasta mañana—se despidió Jamie.

—Hasta mañana, abrígate bien—le dijo Laura con una sonrisa y luego cerró la puerta.

Miro toda su casa y le vinieron muchos recuerdos. Suspiró y sus ojos se llenaron de lágrimas. Se sentó en el sofá y sus lágrimas se salían.

—Me siento tan sola…—murmuro.

Jack estaba dentro de la casa mirándola.

—No estás sola, yo estoy aquí—dijo Jack, pero ella no levanto la vista.

Laura sintió un frío recorrerle todo el cuerpo.

— ¡Jack!—grito parándose del sofá—. Si estás aquí…—dijo con la voz entre cortada—. Quiero que sepas que te amo…Te amo con jamás ame a una persona…¡Te amo con todo mi ser! ¡Jack!—grito ella y se tiró a llorar en el sofá.

Jack solo la veía y lloraba.