CAPÍTULO CATORCE
LE CONSTRUYERON UN ATAÚD DE CRISTAL… IGUAL DE FRÁGIL QUE SU CORAZÓN
No es que no le gustara su nuevo hogar, o su nueva ciudad, era sólo que parecía como si su familia estuviera jugando a las escondidillas y lo peor es que él no tenía idea de quién se encontraban escondiendo.
Su hermano entró a su cuarto con una gran sonrisa lo que no le presagiaba nada bueno. Después de unos minutos en que ambos estuvieron en silencio el menor decidió preguntarle a su hermano el motivo de la invasión.
-Y bien Deidara qué es lo que quieres?- el aludido amplió su sonrisa y Naruto supo que lo que fuera que su hermano le iba a decir debía estar relacionado con el programa de arte que habían visto hacia unas noches.
-Estaba pensando…- el menor se estremeció, el que su hermano se detuviera a pensar vaticinaba muchos problemas-… sabes Naru, me gustaría redecorar tu habitación
-Redecorar?- Deidara enarcó una ceja y suspiró, su hermano aún era muy pequeño para entender las palabras de los "adultos"-
-Pintar tu cuarto por así decirlo- el menor negó con la cabeza y su hermano se molestó –Por qué no?!, sabes no todos cuentan con… con… el priviligio, no prilegio…bueno, de que yo pinte sus cuartos
-Pero yo no quiero, por qué no pintas el tuyo
-Ya lo hice para que lo sepas
-Entonces pinta el de nuestros padres
-Se los propuse pero no me quisieron dejar- Naruto supo que sus padres eran igual de inteligentes que él y sonrió –Anda Naruto deja que pinte tu cuarto, si quieres puedo dejar que me ayudes
-Claro que no me vas a dejar, nunca quieres hacer cosas conmigo, ya no es como antes
-Bueno eso es porque tú eres muy pequeño, yo ya soy todo un adulto- el mayor le sonrió condescendiente a su hermano y Naruto bufó
-Yo no creo que seas un adulto- susurró el menor y antes de que su hermano pudiera responderle entraron sus padres
-No me dirán que se están peleando cierto?- cuestionó su madre y tanto Naruto como Deidara negaron con la cabeza- Bien, porque es muy importante que se lleven bien
-Por qué es tan importante?- cuestionó inocentemente Naruto y su padre le revolvió el cabello
-Porque cuando tu madre y yo lleguemos a faltar, ustedes deberán estar el uno para el otro, eso es lo que hace una familia
-Y por qué no iban a estar, acaso se van a ir?- preguntó Deidara con un poco de angustia
-Claro que no vamos a ir a ningún lado Dei, nunca los dejaremos solos, aunque hay veces que las personas ya no pueden estar físicamente- respondió Kushina y Naruto trató de entender a que se refería su madre
-Bueno pero ya no hablemos sobre eso, mejor vamos por un helado les parece- intervino Minato y los niños hicieron escándalo ante la idea- Me parece que les gusta la propuesta
-Minato no es un poco tarde para que los lleves a comprar un helado?- cuestionó la pelirroja
-Vamos Kushina nunca es tarde para comer un helado, además yo recuerdo que hace tiempo existía una señorita a la que le gustaba ir por helados a altas horas de la noche- la mujer miró de forma poco cariñosa a su esposo el cuál comenzó a reír- Bueno muchachos vamos, no queremos que su madre se preocupe si llegamos muy tarde- Minato sonrió y Naruto lo imitó, sabía que su familia siempre estaría a su lado.
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Se incorporó y supo que Sora lo había depositado en su cama, seguramente se había quedado dormido en el trayecto de regreso del aeropuerto. Se levantó de su lugar de reposo y fue a mirar por la ventana. Sabía que hacer el viaje por separado garantizaba que hubiera menor peligro de que alguien los reconociera antes de tiempo, pero aún así extrañaba a su hermano, aunque sabía que Sasori lo debía estar cuidando muy bien.
Naruto regresó la vista hacia su habitación y suspiró, su vida se había complicado en un abrir y cerrar de ojos; había miles de secretos que él aún desconocía por lo cual ya no sabía si aquellos recuerdos de una vida tranquila junto a sus padres y a su tío había sido realidad o simplemente un sueño.
Decidió regresar a la cama y tratar de dormir, debía estar preparado para cuando él tuviera que partir, preparado para enfrentarse a las personas que lo habían lastimado y que aún quería hacerlo, preparado para dejar atrás todo lo que una vez fue, porque ya no sentía que hubiera algo de su otro yo, y si lo había, se encontraba resguardado en el corazón de otras personas, específicamente en el corazón de Sora.
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-Y por qué tenemos que ir nosotros también- cuestionó el pequeño Sasuke atrayendo la atención de sus padres
-Si quieres no vayas Sasuke, tú aún eres pequeño para comprender la magnitud de este asunto- contestó su hermano y él se cruzó de brazos
-Apuesto a que tú tampoco sabes la magnitud del asunto Itachi- el aludido lo miró unos segundos pero no decidió responderle –por cierto, que es magnitud- su hermano abrió la boca para cerrarla segundos después, tal parecía que él tampoco lo sabía
-Y bien mis guapos muchachos ya están listos para irnos?- cuestionó su madre entrando a la habitación y ambos chicos asintieron
-A quién vamos a visitar?- cuestionó el menor y su madre se agachó para quedar a su altura y depositar un beso en su frente
-Tú tienes un muy buen amigo cierto?- Sasuke asintió y recordó a su amigo pelirrojo, a quién había conocido el mismo día que había ingresado al kindergarden
-Y si se fuera muy lejos lo visitarías?- el pequeño asintió y su hermano bufó
-Que cursi se están poniendo- comentó Itachi y el menor frunció el ceño mientras que su madre le ofreció una sonrisa
-Acaso tú no tienes un mejor amigo Ita?, un mejor amigo que si no mal recuerdo te ayudó a gastarle una broma a una de tus maestra y por eso estuviste castigado limpiando el patio de la escuela toda una semana?- el aludido se sonrojó y Sasuke se rió un poco
-Bueno, pero que tiene que ver eso con el lugar a donde vamos a ir- cambió de tema el mayor de los hermanos
-Porque su padre y yo hacemos este viaje para visitar a nuestros más queridos amigos, además que queremos que ustedes conozcan a sus hijos… son tan lindos- Itachi fingió vomitar y Sasuke se rió por lo bajo, mientras su madre lo miraba con fingido enojo
-Mikoto ya están listos?- su padre pareció por el umbral de la puerta y Sasuke arregló su ropa aunque no había nada que arreglar
-Estamos listos otoosan -contestó Itachi y el menor asintió
-Ya lo oíste Fugaku, los chicos están listos
-Por cierto y Kakashi…
-Ojisan vendrá con nosotros- cuestionó rápidamente Sasuke y su padre negó con la cabeza
-El no quiere saber nada, así que es mejor darnos prisa
-Estoy segura que se van a llevar muy bien con los hijos de Kushina, sé que no me creen pero son muy adorables
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Sasuke encendió un cigarro y lo llevó a su boca, mientras salía al balcón a observar la lluvia.
Exhaló una bocanada de humo y suspiró, su hermano aún no regresaba y era muy probable que no regresara hasta entrado el siguiente día.
Sabía que su relación había cambiado drásticamente después de afrontar una nueva pérdida, pero también estaba consciente de que ninguno de los dos había hecho algo para comprender al otro.
Dejó que una pequeña sonrisa amarga se posara en sus ojos y llevó nuevamente el cigarro a su boca, probablemente Itachi ni siquiera sabía que fumaba ó que había estado a punto de no pasar al siguiente año de preparatoria. Probablemente no sabía que se encontraba haciendo de su vida un completo papalote. Itachi no sabía nada, a lo que Sasuke rió amargamente, porque no le interesaba saberlo.
Regresó a su habitación y decidió prepararse para salir, si a su hermano no le interesaba él, entonces Sasuke le podía devolver el "favor", además esa noche le apetecía salir a buscar diversión y porque no un acompañante.
Apagó el cigarro y salió, no sin antes dirigir su último pensamiento a la persona causante del desastre que era su vida
... Naruto
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-Van a ser amables con ellos cierto?- cuestionó su madre y él asintió mientras su hermano tenía una mueca de disgusto instalada en su infantil rostro
-Pero yo no quiero prestarles mis juguetes- Deidara negó con la cabeza aunque él tampoco le hacía gracia tener que prestar sus pinturas a unos desconocidos
-Naru no seas envidioso tú tienes muchos juguetes- replicó su madre mirándolo entre severa y divertida
-No creo que Sasuke e Itachi no tengan muchos más juguetes que ellos Kushina- intervino Minato quien miraba con diversión a sus hijos- Además no creo que a los hijos de Fugaku les interese mucho jugar, si vieras lo adultos que ya parecen- de inmediato los menores comenzaron a protestar diciendo que ellos también eran grandes y la pelirroja negó con la cabeza
-Podrías hacerme el favor de dejar de molestar a tus hijos, pareces un niño Minato- el eludido comenzó a reír y miró con cariño a sus esposa
-Yo nunca te mentí cuando te dije que yo seguía siendo un niño en el interior
-Bueno pensé que era en sentido figurado no literal- contestó la pelirroja sonriendo
-En donde está tío Iruka- cuestionó Naruto-Ya debería habernos alcanzado
-Bueno sucede que tío Iruka no estaba enterado de nuestro viaje, el piensa que son vacaciones familiares, ya saben sol, mar, arena- contestó su padre mientras su madre se quedaba seria repentinamente
-Pareciera como si jugáramos a las escondidillas y tío fuera quien debe encontrarnos- soltó Deidara y su padre le revolvió el cabello afectuosamente
-Entonces escondámonos bien para que no nos encuentre les parece?
-Pero por qué?- cuestionó Naruto y su madre intervino
-Porque no queremos preocuparlo, Iruka ya tiene muchas cosas en la cabeza como para preocuparlo con este viaje, por eso decidimos ocultarle a dónde íbamos
-Ya o sea que le mintieron- dijo Deidara y sus padres se miraron entre sí
-Bueno tanto así como mentir…
-Pero dijeron que mentir es malo!!!- soltó el menor y su padre le revolvió el cabello
-Bueno bueno será que acaso van a ser policías de grandes?
-No yo voy a ser artista porque el arte es… bang!!!- los mayores sonrieron ante la confesión de Deidara y él sonrió
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El rubio dejó de ver por la ventana y volteó a ver a su acompañante a quién le sonrió.
-No quieres comer algo Dei?, aprovecha porque pronto llegaremos- el aludido negó con la cabeza y suspiró
-Puede que algunas cosas referentes a mi vida hayan cambiado pero aún sigo sin poder probar bocado en un avión- Sasori rió y él enarcó una ceja –Bueno que es tan gracioso?
-Nada, sólo me imaginaba que de pequeño debiste ser un niño muy curioso
-Eso que tiene que ver co…
-Olvídalo, yo me entiendo- el Uzumaki negó con la cabeza y regresó su vista al paisaje fuera de la ventana
-Extrañarás la escuela de arte?- el rubio asintió –Por cierto nunca me dijiste porque elegiste esa carrera y no continuaste con economía
-Bueno, supongo que si estaba viviendo como otra persona era un poco lógico que no eligiera la carrera que inicié en Konoha, además de pequeño quería ser artista
-Al menos una cosa es segura, de artista no morirías de hambre, eres bueno
-Ni creas que te voy a regresar el halago, demasiado ego tienes con todos los profesores que te alabaron en Boston para que yo te infle más la cabeza- el pelirrojo comenzó a reír y fue seguido por el rubio.
-Estás listo?- Deidara supo a lo que se refería su acompañante a pesar de la ambigüedad de su pregunta y asintió
-Estoy listo
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- Itachi- el aludido quitó su mirada de la ventana y la posó en su hermano
-Qué pasa Sasuke- el pequeño miró a sus padres y susurró
-Crees que falte mucho para llegar con la adorable kushina- dijo el menor asiendo referencia a la forma en que su madre lo decía e Itachi tuvo que llevarse la mano a la boca para no soltar una carcajada
-No lo sé Sasuke- contestó una vez que se hubo calmado-Por qué? Acaso ya estas cansado?- el aludido negó rápidamente con la cabeza
-No crees que han estado muy callados- el mayor supo que su hermano se refería a sus padres y asintió- Estarán enojados?- Itachi recordó haber oído a su padre pelearse con su uno de sus colaboradores, pero de eso había pasado tiempo así que negó con la cabeza
-A lo mejor sólo están cansados, fue un viaje largo-en el cuál el mayor de los hermanos había pasado la mayor parte del tiempo dormido
-Mmm… estoy aburrido- soltó Sasuke y al mayor pareció ver a su madre reír
-Ya habrá tiempo para que juegues Sasuke
-Sí pero yo no quiero jugar con los niños esos- Itachi suspiró pero no contradijo a su hermano, el tampoco tenía intenciones de conocer a los "adorables hijos de Kushina". Él era adorable, según sus compañeras de clase, pero no por eso lo andaba presumiendo.
-Bueno chicos, si les dan una oportunidad a Naru y Dei estoy segura que se llevarán de maravilla… además puede que hasta terminemos con boda
-Qué asco!- soltó Sasuke mientras Itachi fingía vomitar siendo observados por su madre a través del retrovisor.
-Oh! Mis dramáticos hijos… pero si ni siquiera les han dejado a los chicos que los conquiste con sus encantos
-Te ruego que te detengas- soltó Itachi mientras sacudía la cabeza- Ahora tengo una imagen mental bastante desagradable… además a mi no me interesa casarme con alguien… ugh!- su madre volvió a reír mientras su padre sonreía levemente e Itachi al ver la escena familiar, en donde su pequeño hermano comenzaba a discutir con su madre y su padre intervenía, supo que deseaba ver a su familia junta por mucho, mucho tiempo, y aquel sentimiento de malestar que se había apoderado de él después de recordar la discusión, pareció disminuir un poco.
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Itachi miró nuevamente la pantalla deseando hacer desaparecer las cifras pero sabía que era imposible. No tenía idea de cómo ni cuándo había pasado pero parecía que había llevado a la compañía de sus padres y de su tío a una crisis financiera.
Se cubrió el rostro con las manos y aguanto la sensación de llanto que comenzaba a aparecer. Había traicionado la confianza de su tío al pedirle dejarlo manejar las cosas, lo había decepcionado y con ello a sus padres y a su hermano, y todo por no haber sido capaz de dejar salir el dolor de haberse visto traicionado por la persona a la que amaba.
Levantó la vista y la posó en una fotografía en donde aparecía su hermano, su tío y él. La única que tenían de ellos tres. Miró a Sasuke y supo que ya no lo conocía como no se reconocía a él. Un sentimiento nada agradable le recorrió el cuerpo y esperó y rogó no haberse equivocado al juzgar a las personas. Tan ensimismado en su coraje y enojo estaba que no escuchó las advertencias de su tío y ahora aparecían frente a él en forma de números rojos.
Tan pronto como pensó eso sacudió la cabeza y decidió irse a dormir, debía ser que el cansancio estaba afectándolo más de lo debido, además si se permitía tener ese tipo de pensamientos era muy probable que la idea que le rondaba en la cabeza se hiciera aún más probable. Idea por la cual sólo podía sentirse arrepentido de lo que le había hecho a un rubio.
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Naruto se despertó al oír el sonido de un celular el cuál fue seguido por la voz de Sora. Suponía que su hermano y Sasori ya debían haber llegado a su destino. Y supo que había dormido demasiado
Se mantuvo un momento más en la cama y después salió de su habitación para salir a la terraza y sentarse en una de las sillas que había en ella. La brisa del día le acarició el rostro y el rubio lo interpretó como la despedida que le daba la ciudad. Sonrió ante lo cursi de sus pensamientos y pronto le estaba siendo ofrecida una taza de café que él aceptó gustosamente.
-No hubo problema alguno, tu hermano ya se encuentra en su nueva residencia- Naruto miró las ondas que aún había en el liquido que contenía la taza y suspiró –Sasori dice que se molestó al enterarse que no podría vivir con sus abuelos
-Mi hermano debe prestar mayor atención a las conversaciones que sostenemos, porque si sigue así, honestamente no sé cómo podrá ayudar a dirigir la corporación- Sora negó con la cabeza y le revolvió el cabello parar después ocupar un asiento a su lado.
-Yo creo que lo estuvo haciendo bien en este tiempo. Ambos lo hicieron bien- el ojiazul bebió un poco de su café y acomodó sus taza junto a su mejilla, tratando de adquirir un poco del calor que el objeto despedía
-El clima es realmente agradable aquí no crees? – el pelinegro lo miró de reojo y asintió mirando la ciudad – Extrañarás esto?
-Supongo que sí, nunca había tenido una experiencia así- Naruto rió un poco y Sora siguió dejando vagar su vista por el paisaje
-Te refieres a que nunca habías ayudado a unos chicos a escapar de un loco que los desea muertos y ha hecho de todo para destruirles la vida?- el pelinegro negó la cabeza y supo que la risa de su acompañante había sido de todo menos de felicidad
-Me refiero estar así con una persona, compartir momentos de silencio y una buena taza de café. A compartir una plática sin sentido o a ver la ciudad- Naruto sonrió rápidamente y miró de reojo al pelinegro
-Sora a veces eres demasiado cursi…- el aludido pareció que iba a rebatir pero el ojiazul no se lo permitió-… pero me gusta… a veces la vida necesita su cantidad de azúcar para poderla sobrellevar- Sora sonrió y ambos se sumieron en un silencio en donde aún teniendo diferentes pensamientos, se sentían acompañados.
Y por primera vez desde que había iniciado toda esa desagradable situación, Naruto sintió un poco de calidez en su corazón, la cual sabía que no era producto de la taza que sostenía a la altura de su corazón, sino a la compañía del otro. Y una vez que se descubrió pensando en eso casi dejó escapar un sonido de sorpresa. Porque sin que él se hubiera dado cuenta de cómo, el otro parecía haber roto sus barreras y logrado colarse dentro de una parte de su corazón.
Porque parecía que el único que guardaba algo del otro ya no sólo era Sora. Porque parecía que ahora Naruto guardaba algo de Sora dentro de los límites que le permitía su corazón y una pequeña chispa parecida a la esperanza comenzó a recorrerlo. Y sonrió. Sonrió de una forma que creía olvidada.
Mientras la brisa le llevó el murmullo de la despedida definitiva que le ofrecía la ciudad.
… Say oh, got this feeling that you can't fight, like this city is on fire tonight, this could really be a good life, good, good life
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Hinata observó a sus amigos y a los demás integrantes de la extraña reunión y suspiró. Estaba totalmente decidida que deseaba ayudar a quién era su amiga, y a quién las circunstancias le habían jugado una mala pasada.
No necesitó repasar la mirada de los demás porque sabía que todos estaban pensando de manera similar, lo único que rogaba era que no fuera demasiado tarde. Ya Kankuro y Pein les habían hablado de lo mucho que había cambiado Naruto y su hermano y ella había visto el cambio progresivo de los hermanos Uchiha, así que rogaba porque todavía estuvieran a tiempo de evitar una tragedia mayor.
Una mano se entrelazó con la suya dándole un pequeño apretó y la chica miró de reojo a su primo. Sonrió. Ellos podían ayudar y permitir que aquellos cuatro chicos tuvieran un desenlace feliz. Porque no había sido su culpa todo lo que estaban pasando. Había sido culpa de la ambición de un hombre.
La Hyuga devolvió el apretón demostrándole a Neji que no debía preocuparse por ella. Esta vez ella estaba decidida a ser fuerte por el bien de un ser querido.
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Nunca supo lo que su amigo se encontraba sufriendo, aún cuando se decían casi hermanos.
Nunca supo el peligro que podía ser realmente el tutor de su amigo y de lo mucho que lo había envenenado. Porque aún cuando tenía conocimiento de algunas cosas, desconocía la mayoría. Y sintió que le había fallado. Le había fallado a Sasuke porque no tuvo las palabras correctas para apoyarlo cuando se vio derrotado; porque no tuvo la valentía para afrontarlo y hacerle ver que estaba cometiendo una serie de errores en su vida; porque nunca pudo decirle que pensaba que dejar ir a Naruto sin una explicación era de cobardes; porque simple y sencillamente nunca se dio el tiempo de ver que tan grande era el problema de Sasuke comparado con el suyo.
Tan lleno de pensamientos estaba que no se dio cuenta de la persona que se sentó junto a él, sólo hasta que sintió una mano sobre la suya y volteó para encontrarse con Sai quien le sonrió. Podía ser que hubiera hecho las cosas erróneas pero sabía que aún estaba a tiempo de poder ser de ayuda. Y con este nuevo brillo de esperanza Garra le devolvió la sonrisa a su acompañante quién se mostró un poco aliviado.
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Las lágrimas seguían recorriendo su rostro y parecían no tener final.
Porque para Sakura las cosas no se encontraban saliendo como ella quería; porque en el fondo sabía que por su culpa la persona que quería se había perdido a sí mismo.
Ella sólo había querido que el niño a quien conoció volviera a brindarle toda su atención y sus sonrisas como cuando eran pequeños. Necesitaba volverse a sentir conectada con el niño de mirada triste y cabello azabache que conoció cuando llegó a su nueva ciudad. Quería ser capaz de lograr que ese niño saliera un poco de la tristeza que lo atormentaba para brindarle una mirada y unas cuantas palabras.
Porque cuando Sasuke creció dejó a un lado a Sakura para relacionarse con los demás. Ella lo supo, supo que dejó de ser necesaria para el Uchiha y eso la aterró, por eso siempre trató de recordarle que ella lo había salvado del abismo en el que una vez estuvo hundido, pero para él pareció no ser importante. Porque si lo hubiera sido le hubiera correspondido en lugar de enamorarse de un chico ruidoso y molesto, un chico al cuál se suponía que debía odiar pero que ella sabía, Sasuke amaba cada día con más fuerza.
Y lloró aún más, porque se suponía la distancia y las circunstancias debían mermar ese amor no acrecentarlo. Porque se suponía que ella fuera la causante de ese amor, no nadie más. El plan había salido mal y más allá de dañar a Naruto y un poco a Sasuke, se encontraba destruyéndola lentamente.
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El anillo que traía consigo lograba sacarle cada vez más sonrisas de las que suponía había tenido en un considerado buen día. Porque ese anillo representaba que la persona que quería pronto estaría con él siempre.
Iruka se detuvo frente al número del departamento de Deidara y suspiró. Esperaba que la vida pronto les brindara esa mima felicidad al resto de su familia. Elevó una plegaria a quien había sido su hermano mientras esperaba a que le abriera. Aún no sabía cómo reaccionaría su sobrino al saber sobre su relación con Kakashi pero estaba preparado a enfrentarse a los obstáculos que surgieran para poder lograrlo. Porque estaba determinado a recuperar los años que les habían sido robados.
Tan ensimismado estaba que no supo cuando la puerta se abrió, sólo sintió un cuerpo abrazándose a él y oyó el murmullo de una voz que era sofocada por el pequeño llanto que se había apoderado de la otra persona
-… Te he extrañado…
-Bienvenido a casa Dei…
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-Bueno creo que ya es hora
Naruto asintió y recorrió una última vez el departamento que compartió con Sora, Sasori y su hermano. Había pasado tantas cosas en él y habían compartido tantos momentos buenos y malos, que no sabía cómo despedirse bien de ese lugar. Así que sólo suspiró y cerró los ojos dejando que las emociones lo embargara.
Varias imágenes lo asaltaron y decidió que había perdido valioso tiempo recordando y queriendo odiar a una persona que se había perdido a él mismo. Y con la revelación encontró la forma de despedirse del que fue su hogar por cierto tiempo.
-Naruto vamos, llegaremos tarde al aeropuerto
El aludido se apresuró a salir y le dedicó una sonrisa al pelinegro
-Se puede saber que es tan gracioso?
-Sabes Sora he decidido que aunque la ciudad se haya despedido de mí, yo no lo haré, es mejor de esa manera… éste es sólo un momento de cambio, y creo que es lo correcto- el aludido no entendió las palabras del ojiazul pero decidió sonreírle
-Eres bastante cursi también- Naruto rió despreocupadamente ante la sorpresa de Sora
-Te dije que es un momento de cambio… bueno no me estabas apurando para que nos fuéramos? Vamos a llegar tarde y yo no quiero perder el vuelo- Sora negó con la cabeza y salió del departamento seguido de Naruto quien cerró la puerta tras de él y se encaminó junto con el otro hacia la salida del edificio.
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Sasuke abrió la puerta de su habitación con la resolución de dormir, por lo que no esperó encontrarse a su hermano dentro de ella.
-Hasta que apareces- Itachi se encontraba sentado en su cama y el menor decidió ignorarlo –Kakashi preguntó por ti
-Kakashi… acaso ya no es nuestro tío?- el olor a alcohol llegó al mayor quien apretó los puños
-Dúchate y vístete, debemos ir al aeropuerto a recibir a unos inversionistas- Itachi se encaminó a la salida y una vez que se sintió sólo Sasuke se acostó en su cama
-Si estoy bien… gracias por preguntar… sólo salí con alguien parecido a Naruto, pero nada de qué preocuparse…- el pelinegro soltó una risa sarcástica –Naruto… me podrías perdonar lo que hice…- el sueño fue venciendo al chico y la última frase pudo ser pronunciado al dar paso al inconsciente-… aún me quieres?
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N.A.: Hola a todos los que siguen ahí!!!!!!!
ah!!! se que no tengo perdon por haber tardado en actualizar así que sólo me queda pedirles una gran pero gran disculpa y esperar que este capitulo sea de su agrado!!!!!!
Espero aún tener lectores por ahí!!!!
les mando un abrazo y nos estamos leyendo!!!!!!!!!!!
