¡Buenas noches, mis amados lectores!, ¡Me encantaron sus comentarios!, ¿Shipeando a Lena con Bilbo y Fili?, ¡Genial!, ¿Las risas?, ¡Eso es doble genial!, ¡Como los quiero tanto!

Como sabrán, "El Hobbit" pertenece al maravilloso J.R.R. Tolkien, los personajes son míos.

Espero que les guste es capítulo, ¡Espero comentarios!, sin más demora, el capítulo.

Capítulo 13: Futuro Rey y Princesa de Erebor

Escuché la puerta sonar varías veces, pero no me importó, estaba lo suficientemente acurrucada como para moverme, la cama era muy suave como para dejarla en estos momentos.

Aun así, sentí como me movían a un lado, medio abrí los ojos, ya que me pesaban mucho estos, vi, borrosamente, algo marrón, pero la ignoré, y volví a cerrar los ojos, tenía mucho sueño.

Fili abrió sus ojos, y se dio cuenta de que tenía un peso encima de él, miró abajo y pude ver una cabellera castaña, se alarmó al instante, ¿Había hecho algo indebido con alguna mujer de la ciudad?, la verdad es que no recordar nada.

Escuchó nuevamente la puerta sonar, ya llevaba mucho tiempo en ese estado, se movió un poco, tratando de que la chica que tenía encima no se despertara, ella, en un movimiento, alzó la cabeza acomodándose más, Fili abrió sus ojos más asustado que antes.

La chica, era su prima Lena, respiró un poco agitadamente, pero trató de calmarse, y con mucho cuidado de no despertarla, la movió para acomodarla mejor.

Ya parado, se calmó, se había dado cuenta de que estaba completamente vestido y que su prima portaba aquel hermoso vestido, se alejó y fue abrir la puerta, le informaron que faltaba poco tiempo para partir, Fili asintió y se cerró la puerta para acercarse a la cama de su hermano.

Le tocó la frente, parecía que estaba bien y lo zarandeó un poco, Kili despertó y vio a su hermano cerca de él- ¿Qué…? -Preguntó.

- Falta poco para irnos, Kee -Susurró Fili- Párate y alístate, sino nos van a dejar.

Kili asintió aun adormilado y se sentó en su cama para ver quien dormía en la cama de su hermana, Kili abrió sus ojos como platos- ¿Qué hace Lena, aquí? -Preguntó él asustado- ¿Está des…?

- ¡No! -Gritó Fili girándose y se tapó la boca al ver como Lena se removía entre las sábanas- Solo… se quedó a dormir… -Fue lo que dijo algo dudoso, porque sinceramente no sabía qué hacía ella ahí, ¡Es más!, no sabía ni cómo llegaron a la habitación.

- ¿A dormir?-Preguntó un Kili somnoliento- Seguro, Fee, yo no nací ayer -Lo miró con una sonrisa pícara- Sabía que tramabas algo con ella, pero… ¿Justo ahora?

- Kili, cállate de una vez y levántate

- Ya voy, estás demasiado… ¡Arg! -Dijo su hermano al pararse e hizo una mueca de dolor mientras se volvía a sentar, la pierna le dolía como si se la hubiesen cortado.

- ¿Estás bien, nadadith? -Preguntó Fili al frente de su hermanito.

- Sí… solo que me dolió un poco al apoyarla… nos nada… ya sé me pasó -Dijo Kili tratando de dar una sonrisa, pero consiguió una mueca.

Fili lo miró, para luego buscar sus cosas, Kili suspiró e imitó a su hermano.

Abrí los ojos al escuchar mucho movimiento, bostece y me restregué los ojos con mucho sueño- ¿Qué…? -Fue lo primero que dije al ver que esa no era la habitación que me habían asignado, ni mucho menos.

- ¡Lena, ya despertaste! -Gritó Kili.

- ¿Qué? -Pregunté- ¿Cómo llegué aquí? -No recordaba mucho de anoche, miré a Fili y aun Kili que nos miraba raramente.

- Supongo… -Dijo Fili- Que te quedaste a dormir -Dijo él- Será mejor que vayas a tu habitación, debemos irnos ahora.

- ¿A dónde? -Fue lo que pregunté- ¡Ah!, ¡Verdad! -Dije y me destapé rápidamente para salir de la habitación- ¡Nos vemos ahora! -Grité antes de salir.

Salí corriendo como alma que lleva el diablo, hasta mi habitación, o al menos donde suponía que debía haber dormido, abrí el armario y agarré los tres vestidos que estaban ahí, eran hermosos, de variados colores.

Los metí dentro de un bolso que me habían prestado, y que conseguí dentro de la habitación, para luego ver un lindo conjunto en la silla, era un vestido que me llegaría por los muslos y un pantalón de color azul, alguien les habría dicho como quería mi ropa para hoy.

Me lo puse rápidamente, y salí disparada de la habitación para encontrarme que Fili y Kili estaban doblando la esquina- ¡Espérenme! -Fue el grito que di a los dos hermanos.

- Aquí nos falta alguien -Dijo Balín, iba como unos pasos más adelantados que nosotros, junto a Thorin- ¿Dónde está Bofur?

- Sí no está aquí, lo tendremos que dejar -Dijo Thorin mirando a Balín para luego mirar de nuevo al frente.

- No hay opción, si queremos llegar con luz de día, ya no nos podemos retrasar -dijo Balín.

Nori, Dori y Oin fueron los primeros en subirse a la barcaza, luego Balín, Bilbo, Fili y yo- Tú no irás -Me giré para ver a Thorin que le negó la ida a Kili poniendo su brazo en su pecho evitando que avanzara- Debemos ir rápido, nos atrasarías -Dijo él mientras le daban las armas y provisiones para luego meterlas en la barcaza.

- No sé de qué hablas -Dijo Kili- Sí voy a ir.

- Hoy no -Dijo Thorin negando con la cabeza.

Fili se giró, lo miré y él a mí, para luego ambos ver a Thorin y a Kili que parecía súper anonado por la respuesta de mi padre- Voy a estar ahí cuando se abra esa puerta -Dijo decidido mi primo, mientras Thorin negaba con la cabeza- Cuando veamos los salones de nuestros padres, Thorin.

- Kili -Dijo padre poniendo una mano en su hombro- Quédate, descansa -Luego su mano paso a su cabeza y vi como Thorin le sonrió- Irás cuando sanes -Kili estaba desorbitado, padre se giró ante la vista de mi primo y miró a la barcaza, solo a ella.

- Me quedaré con el muchacho -Dijo Oin saliendo del barco- Mi deber está con los enfermos.

- Tío -Dijo Fili y lo miré igual que Thorin- Crecimos con las leyendas de las montañas -Le dijo- Las que tú nos contaste, ¡Es algo que no le puedes arrebatar! -Lo desafió

- Fee -Dijo Kili tratando de que su hermano no lo defendiera.

- ¡Lo cargaré si hace falta!

- Un día también serás rey y lo entenderás -"¿Entender qué?", pensé- No arriesgaré está misión por el bien de un enano, aunque lleve mi sangre -Dijo Thorin.

Vi como Kili se quejaba y negaba con la cabeza mientras Fili lo miraba y salió de la barcaza- Fili -Dijo Thorin agarrándolo por el brazo- No seas imprudente, debes ir con la compañía.

- Debo estar con mi hermano -Dijo él soltándose del agarré de padre y fue hasta donde estaba Kili con Oin quien lo revisaba.

- Papá -Él me miró.

- ¿Tú también?

Parpadeé varias veces- Es que… ¿Esto es necesario? -Pregunté- Fili y Kili son príncipes de Erebor, considero que…

- Nada… no consideras nada -Dijo Thorin subiendo a la barcaza- Kili no puede venir, está herido, primero es su salud, antes… que cualquier aventura, y Fili tomó su decisión.

- Pero yo pienso que…

- Basta, Lena -Dijo él- Aunque seas princesa, no debes replicar ante una orden del rey.

Fruncí el ceño- Una orden y un cuerno-Susurré, él me miró frunciendo el ceño, ya que me escuchó- Seré princesa, ¡Pero esto es absurdo! -Dije-Además… prefiero estar con la familia que me necesita que en este pútrido barco -Casi le gritó, me giré y cuando estaba a punto de salir, me tomó de la muñeca apretándome muy fuerte- ¡Suéltame! -Le grité.

- ¡Tú no irás a ningún lado! -Me gritó Thorin, me giré para ver a Fili a Kili y desesperadamente traté de que me soltará, pero me apretaba muy fuerte hasta que dejé de forzar, él soltó mi mano.

- Descuida, Lena -Dijo Kili tratando de sonreírme, pero sabía que estaba demasiado triste como para eso- Nos veremos en poco tiempo, ya podré caminar y te voy a fastidiar.

Me quedé con las ganas de bajarme y justo cuando traté de volver a bajar, ya habíamos zarpados, me fui hasta el final de la barcaza, para tratar al menos de saltar y caer cerca de ellos para me agarraran, pero los enanos, incluidos Thorin, me agarraron antes de que saltara al agua helada y Thorin agarró con fuerza mi brazo derecho.

- Escúchame -Me dijo, pero yo solo podía ver a mis primos ya casi lejos y aun Bofur llegando al muelle- ¡Escúchame, niña! -Gritó él girándome- ¡Fili y Kili regresarán!, ¡Tengo fe en ellos!, ¿Y tú?

Me quedé en silencio unos segundos- Sí, pero…

- Entonces, no tienes de que preocuparte, volverán, losé -Dijo él soltándome y alejándose de mí, me senté en el mismo lugar donde estaba parada para luego ver mis muñeca izquierda y mi brazo derecho, ambos estaban rojos y podía notar los dedos de mi padre en ellas.

- ¿Te duele? -Alcé la vista y pude ver a Bilbo a mi lado, se agachó y miró mi brazo.

- No -Dije- Más me duele que los hayamos dejado a su suerte -Dije- El gobernador no hará nada, es un patán que solo piensa en oro.

- Pero está Bardo.

- Bardo… -Susurré- Creo que él ahora nos odia…

- Yo no lo creo así -Dijo él- Quizás un poco molesto, pero no nos odia.

- Bilbo… vamos a… vamos a despertar a un dragón…

Bilbo me miró con los ojos entrecerrados- Tengo entendido… que la bestia ya no está en la montaña.

Negué con la cabeza- Eso es mentira, Bilbo… dentro de esa maldita montaña hay un dragón… y vamos a despertarlo y… -Me callé antes de revelar algo más, vi a Bilbo que frunció el ceño y se fue a donde estaba Thorin, al frente de la barcaza, se sentó a su lado, pero mi padre miraba, parado, a la montaña que teníamos sumamente cerca.

Estuvimos navegando por el lago como una par de horas, quizás tres, y yo sumamente arrepentida de no estar con mis primos, pero si mi lugar estaba con mi padre, entonces, era por algo. "Estúpido destino, un día de estos me las pagará todas más una" pensé.

Toqué el agua con la punta de mis dedos, estaba helada, se notaba que el invierno estaba pisándole los talones al otoño, a pesar de esto, pude ver varios peces nadando tranquilamente, sin conciencia de lo que sucedía en la superficie.

Cuando tocamos la tierra de la montaña, Nori, Dori y Dwalin se bajaron para llevar la barcaza más arriba y pode bajar las cosas, ellos se quitaron las prendas pesadas de Lago, y las dejaron a un lado, aun la verdad, no sabía por qué hicieron eso.

Subimos por la colina, ya debía ser medio día, no lo sabía, para luego caminar sobre una gran llanura, a los lados solo teníamos rocas y tierra negra, suspiré, era la última de la fila en la que íbamos.

Luego, cerca de un precipicio, los enanos se pararon, me acerqué un poco y pude ve el Valle, desde luego, destruido completamente.

- ¿Qué es este lugar? -Preguntó Ori.

- Antes fue la ciudad del Valle -Dijo Balín- Ahora está en ruinas, la desolación de… Smaug.

- Muy pronto será medio día -Ahora ya sabía que no era más del medio día-Miré a mi padre y me di cuenta de que tenía la espada desenfundada para poder caminar, no preguntaré porque- Debemos hallar la puerta oculta antes del ocaso, ¡Síganme! -Ordenó.

- Espera -Dijo Bilbo girándose a un apresurado Thorin, quien se detuvo al instante- Este… este es el mirador -Afirmó- Gandalf dijo que lo veríamos aquí, que lo debiéramos…

- ¿Tú lo has visto? –Preguntó Thorin interrumpiendo al hobbit, fruncí el ceño, esto no me gustaba para nada- No hay tiempo para esperar al hechicero, nos dejó solo, además, con Lena es más que suficiente.

- Te recuerdo que yo todavía no…

- ¡Basta! -Dijo Thorin interrumpiéndome a mí y yéndose corriendo al Valle.

Suspiré, apreté los ojos y seguimos al rey, paseamos por las solitarias calles del Valle, y mis ojos pudieron ver la arruinada arquitectura, obra del maldito dragón ese.

Los techos están caídos, las paredes quemadas, juegos de niños hechos pedazos, incluso pude ver una muñeca que pudo estar miles de años ahí y nadie la fue a recoger, estaba quemada y horrible, traté de agarrarla, pero solo apreté mi mano y seguí con el grupo.

Salimos del Valle, todos estábamos en silencio y nos acercamos a la gran puerta de Erebor, más bien, a medio camino ya que viramos hacía la izquierda donde había varias montañas pequeñas y rocas, sobre todo rocas-Nos dividiremos para encontrarla más rápido -Dijo Thorin, los enanos asintieron y se separaron- Tú te quedas conmigo, Lena.

- ¿Por qué? -Preguntó, pero no recibí respuesta, solo su mirada amenazadora, frustrada me crucé de brazos y lo miré con el ceño ligeramente fruncido, luego vi como clavó la espada en la tierra parecía casando porqué se estiro.

- ¿¡Hay algo!? -Preguntó a los demás.

- ¡Nada! -Gritó Dwalin desde el borde de un acantilado, me giré para ver a mi alrededor, ese lugar lo desconocía completamente, no se parecía mucho a como lo pintaban en la peli.

- Si el mapa es real -Me giré para ver a Thorin ver el mapa- La entrada oculta está sobre nosotros -Dijo mirado por sobre las colinas.

- ¡Aquí arriba! -Escuché el grito de Bilbo y acto seguido sin esperar a que mi padre dijera algo, corrí hasta donde estaba el mediano, pude ver una estatua de roca modificada, era gran, sumamente grande y parecía tener escaleras o el intento de unas escaleras.

- Que aguda vista, amigo Bolsón -Fue lo que le dijo mi padre a Bilbo, me acerqué a él y choqué mi hombro con el suyo, me miró y sonrió, le devolví la sonrisa.

Rápidamente, y sin perder mucho tiempo, subimos por las imitaciones de escalares, en varias ocasiones traté de no mirar abajo, creí que me caería como tonta y abrí un rico puré de Lena en el suelo, iba tras mi padre y Bilbo era el primero, subimos hasta arriba, hasta donde no podíamos subir más de ninguna forma.

Alrededor nuestro estaba una pared, de piedra súper sólida, Thorin corrió hasta esta, como si fuera un niño, yo caminé hasta llegar a su lado- Aquí debe ser -Dijo Thorin- La entrada oculta -Todos estábamos agotados, esta subido nos dejó más que cansados, se giró y alzó la llevé que siempre llevó consigo y que nunca había visto en todo el viaje- ¡Todos aquellos que dudaron! -Dijo a los demás enanos- ¡Recordarán este día! -Gritó con una sonrisa y con fuerza, los demás vitorearon, traté de hacer lo mismo, pero solo salió una sonrisa tímida.

Los enanos se acercaron- Muy bien -Dijo Dwalin- Tenemos la llave -Este se acercó a la pared y empezó a tocarla con sus manos- Significa que en alguna parte -Dijo él- Hay una cerradura.

Thorin miró el ocaso a través de las montañas- La última luz -Dijo él- Del día de Durin -Me giré para ver como trataban de abrir la puerta, pero sería inútil, Bilbo es quien lo descubriría y yo no podía interferir en eso, es su mérito, no el mío- Brillará sobre el cerrojo.

- Nori -Le dijo al enano a su lado, este asintió y fue a ayudar a Dwalin.

- Va a oscurecer, ¡Rápido! -Gritó él.

Dwalin se frustró y comenzó a golpear pared mientras que Nori trataba de golpear con una cuchará para poder encontrar el sonido del otro lado-¡Silencio! -Dijo Nori- ¡No escuchó cuando golpeas!

Miré de reojo a mi padre, estaba súper impaciente, miraba, con los brazos cruzados, al sol y la pared varias veces- No lo encuentro -Dijo Dwalin, bruscos y tercos tenían que ser los enanos- Muéstrate… ¡No, está aquí! -Dijo mientras golpeaba la pared con sus manos.

- ¡Derríbenla! -Gritó Thorin a los demás enanos, ellos asintieron e hicieron los que les demandó el rey, mientras este miraba al sol con miedo.

Dwalin, Bifur y Gloin empezaron a tratar de derribar la gran piedra, pero después de tres estocadas sus armas se quebraron- Lena -Thorin se giró y yo lo miré al oír mi nombre- ¡Lena tienes que abrirlo! -Me gritó.

- ¿Yo?, ¿Acaso me ves cara de llave o algo así?, ¿Cómo pretendes que lo abra? -Le pregunté con el ceño fruncido.

- Con tu magia -Se me acercó y puso sus manos en mis hombros- Derrite la roca -Dijo él- Derrítela, ¡Hazlo ya! -Me gritó, pero lo que causo fue que me asustará.

- No -Susurré- ¡No dejaré que me uses como un arma solo para tus propósitos personales! -Le dije tratando de zafarme de él, pero lo que hizo fue que me cayera (O él me tiró), aun lado, miré a los enanos y a Bilbo que se me acercó para ver si estaba bien.

Thorin me miraba con enojo y con rabia, pero se le quitó al instante cuando vio que no había más sol en la pared, se giró y pudo ver que, efectivamente, el sol se había ocultado.

- No -Dijo Thorin y se acercó corriendo a la pared- ¡No! -Gritó mientras Bilbo me ayudaba a pararme, sacó el mapa y lo miró- La última luz… del día de Durin -Dijo- Brillará sobre el cerrojo, eso es lo que dice, ¿Qué nos faltó? -Preguntó- ¿Qué se nos pasó? -Se acercó a Balín- ¿Balín?

- Se metió el sol -Dijo el negando con la cabeza- Y dudo mucho que nuestra princesa hubiera logrado algo -Dijo- Hay una magia muy poderosa cubriéndolo, no sé puede hacer más -Dijo- Solo había una oportunidad, vámonos ya, se acabó -Dijo y los enanos empezaron a irse.

- Esperen… ¿Qué? -Preguntó Bilbo incrédulo mirando a sus amigos- ¿A dónde van?, ¡No pueden rendirse ahora!

Escuché el eco de la llave al caer en la roca, miré a Thorin ya que estaba viendo como los enanos se iba, había dejado caer la llave y se veía masacrado- Vámonos, Bilbo, niña -Dijo él caminando lentamente.

- Thorin -Dijo Bilbo, pero este solo le dio el mapa- No te vayas a dar… por vencido -Dijo él, pero mi padre lo ignoró.

Miré a Bilbo y luego al resto- ¿Sabes que sucedió? -Me preguntó.

- Sí -Dije- Que este viaje fue una misión suicida –Dije -Matar un dragón, solo a los- Pateé una roca- Enanos -Pateé otra roca- Cabezotas podrían pensar eso, me senté frustrada y empecé a lanzar piedras por el abismo.

- Estar cerca… de la piedra gris -Dijo Bilbo, "Vamos, Bilbo", pensé, "Espera un poco más"- Cuando llame el zorzal, el sol poniente, brillará sobre el ojo de la cerradura, con las últimas luces… del día de Durin -Bilbo suspiró- ¿Por qué nunca hablan claro?

- Créeme, lo que menos habla de la gente es claro -Tiré otra piedra.

Bilbo se acercó a mi lado y se agachó, yo lancé otra roca tratando de que sonará o que le cayera algún enano, de preferencia a Thorin.

Luego, las nubes se fueron y dejaron ver a una media luna, suspiré y lancé otra piedra, pero luego me giré al ori un ruido fastidioso, Bilbo me imitó y ambos vimos a un lindo pajarito, que no sé en qué momento llegó, que estaba tratando de romper una cascara.

Mis ojos se abrieron como platos, supuse que los de Bilbo igualmente, la luz de la luna estaba pegando la pared de piedra, sin duda era algo mágico, Bilbo se giró y miró a la luna, luego a la pared- ¡Esa es la luz! -Gritó el señalando la pared con el mapa enrollado en su mano.

Al instante pudimos ver la cerradura- Hay por todos los dioses -Susurré, aunque ya sabía que es iba a pasar, no podía dejar de impresionarme, creo que Bilbo estaba peor que yo.

- ¡La cerradura! -Gritó él con sus fuerzas-¡Vuelvan!-Gritó de nuevo a cercándose al acantilado- ¡Vuelvan!, ¡Es la luz de la última luna, la última de otoño! -Rio feliz- ¿Y la llave? -Me preguntó, negué con la cabeza- ¿Dónde está? -Empezó a buscar por el piso.

Me agaché para también buscarla, porque de un momento a otro se había perdido de vista entre tanta conmoción- ¿Dónde está?, estaba aquí, aquí -Empezó a susurrar- Sé que estaba aquí -Me arrastré por otro lado tratando de buscarla también, ¿Cómo una llave se puede perder ahí, justo ahí, que la habíamos visto caer y todo?

Y de un momento a otro oigo el rebote de un metal, me giró para ver que Bilbo había empujado la llave con sud pies, y está disparada lista para caer por el abismo- ¡No! -Pegué el gritó, pero un pie evitó que se cayera y se perdiera de vista.

Miré a Thorin que miró a Bilbo, padre se agachó para recoger la llave, todo con lentitud y elegancia, mientras que yo me levanté rápidamente, Thorin miró con admiración la llave y luego pude ver a los demás miembros de la compañía cerca de nosotros, ¿En qué momento llegaron?, ¿Alguno le cayó una piedra en la cabeza?

Thorin miró la pared y vio la cerradura, se acercó y metió la llave en está, hizo como un sonido de "clac", luego la giró a todo lo que daba para después empujar la pared.

De esta se formó una puerta que abrió hacia adentro, todos estábamos pasmados, habíamos encontrado la puerta de Erebor.

Y ahora, debíamos matar a un dragón.

Tragué en seco ante ese pensamiento.

Esto se iba a poner feo, pero bien feo que se iba a poner.