Como veis he encontrado un caber en Santander, de modo que voy ha actualizar un poco todo esto. No sé cuando podré volver ha hacerlo, pero espero que, cada dos semanas, más o menos, pueda pasarme.

De momento, disfrutad, del capítulo 14 .

14. Sentimientos

Hinata pasó el resto de la noche en vela. Pero no fue por causa del sueño, o, más bien, si lo fue. En realidad no lo sabría decir bien. No era como el anterior sueño sobre el campo de entrenamiento y la bestia. Ese sueño la había dejado en vela por el miedo. En cambio este la había dejado en ese estado por confusión.

En cuanto había despertado se había vuelto a tumbar en la cama, con una pequeña sonrisa entre sus labios de piel pálida. En ese momento parecía todo tan claro. Aquel sueño la había ayudado, o eso creía, a ver las cosas mejor.

Estaba enamorada.

Pero se equivocaba. En realidad el sueño la había dejado aún más confundida que antes de tenerlo. Mientras trataba de dormir se había ido dado cuenta. Si, estaba enamorada. Pero no de quien había creído toda su vida, si no de un completo extraño de mirada fría y cruel y una bestia en su interior. ¿Cómo podía haberse enamorado de una persona así? La única respuesta que pudo hallar era el tópico de "No se elige a quien se ama". Conocía bien esa frase. Pero… aún así. ¿Cómo había sido posible? Era tan diferente de Naruto… Si ya era difícil acercarse a él, ¿cómo iba siquiera a mirar a aquel chico?

Además, ¿podría una criatura así amar? Aún no entendía cómo podía contener en su cuerpo a esa bestia. ¿Aún? ¡No lo entendería nunca! Aún sonaba como si empezara a comprenderlo y se encontraba perdida como nunca. Esos días, y especialmente esa noche, no entendía absolutamente nada. Sobre todo en lo concerniente a sus sentimientos.

Era todo tan confuso.

¿Podría amar un ser así? Lo dudaba. Pero, en el fondo, descubrió, que quería que así fuera. Quería poder decir que si. Quería ser correspondida. Porque lo amaba. Ahora lo veía claro. Lo había ido a buscar antes por ese único motivo, aunque entonces aún no lo sabía. Ahora sí. Pero, ¿qué podría hacer?

No lo sabía.

Empezó a sentirse mal. Él no la quería y nunca la querría. Esa era la única respuesta. ¿Podría un monstruo engendrar amor? No. Esa era la respuesta que todo el mundo daría. Y no podía ser de otra forma. Dos ojos como aquellos, llenos de rabia, odio, crueldad, maldad, nunca podrían albergar algo tan puro y hermosos como era el amor sincero por otra persona. Por mucho que ella quisiera que así fuera.

Pero, por mucho que se repitiera aquello, quería seguir avivando una esperanza. Si ella le demostrara cariño tal vez podría cambiar…

"Querida", dijo una vocecilla en su mente. "Él ni siquiera ah demostrado un ápice de bondad por ti", continuó la voz con tono duro y sarcástico, en parte de reproche. Y, a pesar de saber que era ella misma la que se decía aquello, se sintió mal. "Solo te ha hablado hiriéndote, sin importarle tus sentimientos. ¿Y crees que te podría amar? Es posible que pudiera sentir amor, tal vez algún día. Pero ¿hacía ti? No. "

"Pero", fue a rebatir esa parte de si misma que quería tener esperanza, pues, de pronto, sentía que si renunciaba a ello nunca más podría sentirse bien.

"No. Acéptalo. Es la realidad. Quítatelo de la cabeza."

Se mordió el labio inferior, confusa. Se sentía confundida como nunca antes en la vida. Ni siquiera por Naruto…

Se detuvo.

"Exactamente", dijo la vocecilla inmisericorde, que era el lado más duro de si misma. "Tú amas a Naruto."

Pero él no la hacia caso, ni se lo haría. Él solo tenía ojos para Sakura, a pesar de que ella solo mirase a Sasuke siempre.

"Pero él, al menos, es capaz de amar", y este pensamiento no surgió de esa vocecilla que apenas controlaba, si no de ella misma.

Se cubrió con la manta la cabeza, alborotando su cabello oscuro. Las lágrimas habían comenzado a aflorar a sus ojos blancos, cerrados con fuerza.

No. No quería renunciar a aquella esperanza. La mantendría, la avivaría. Daba igual lo que dijera nadie, lo que dijera la lógica o la razón. Ella lo quería.

Más que Naruto.

Se detuvod e nuevo.

¿Era eso cierto? ¿Lo quería más que a Naruto? Se sentía confusa ye se pensamiento había surgido de la nada, no había sido intencionado.

Totalmente inmóvil fue intentando calmarse. Aunque notaba su corazón latir con fuerza en sus oídos. ¿No quería a Naruto? Si, si que lo quería. Mucho más de lo que había querido a nadie antes. Pero también quería a Gaara. Entonces…

Una lágrima calló sobre la almohada mientras a sus labios afloraba una sonrisa tierna y amarga a la par.

Si, comprendió.

Quería a Naruto.

Pero…

Quería a Gaara mucho más que a Naruto.

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