La Promesa de una Sacerdotisa

ACLARACIONES:

-DiAlOgO…

-"PeNsAmIeNtOs…"

-FlAsH bAcK-

/-/-/-/Cambio de escena

Esta demás decir que Naruto no me pertenece, al igual que ninguno de sus personajes; esta historia no está escrita con fines de lucro, solo por mero entretenimiento y espíritu creativo :B

Sin más que decir…espero y disfruten la lectura ;)

/-/-/-/

Capítulo XIII: Sus palabras

Sorbió con excesiva efusividad los fideos que se deslizaban con rapidez por sus palillos, deleitándose con su sabor y textura. Continuó hasta que uno de ellos logró golpear su nariz, brindándole mayor efusividad para seguir devorando su comida preferida, desde que tenía uso de razón, y la cual yacía sin probar desde hacia cuatro días.

¿Cómo había sobrevivido? Ni él lo sabía, así que había decidido que comería hasta que le diese indigestión en pos del tiempo perdido.

Con una ligera sonrisa deslizó su mirada hacia el taburete de su lado izquierdo. De manera paulatina aquella mínima curvatura se fue desvaneciendo hasta ser reemplazada por una rígida y tensa línea. No pudo evitar que un suspiro algo melancólico escapase de sus labios mientras su cabeza caía con pesar, sobre todo cuando ante sus ojos la difusa silueta de la hermosa primogénita de los Hyuga le entregaba una tímida sonrisa. Dicha comenzó a desaparecer hasta que otra vez el sitio se vio completamente vacío, devolviéndolo a su estado de penumbra y depresión. En aquella ocasión no contaba con su agradable y cálida presencia, a pesar de que ella había tomado la costumbre de acompañarlo cada vez que visitaba el lugar – cosa que hacía bastante seguido, es decir, todos los días. ¿La razón? Pues a medio camino se habían topado con un indignado Neji, el cual llevaba largas horas buscándola por ordenes de Hiashi; así que no pudo objetar su petición – o más bien, orden – de llevarla de regreso a su hogar, al fin de cuentas, la lluvia empeoraba y bajo ninguna circunstancia iba a dejar que ella se enfermase por su culpa, ni mucho menos deseaba ser la razón por la cual pudiese tener problemas con el patriarca de su inhumanamente estricto clan.

Su melancolía se vio interrumpida cuando otro tazón de ramen humeó ante su nariz, sacándolo por completo de sus pensamientos y otorgándole otra vez un breve brillo de felicidad a su azulina mirada. Le regaló una agradecida sonrisa a Ayame quien le devolvió el gesto con calidez para pronto regresar a la cocina. No perdió tiempo y retomó su cena, ignorando la penetrante mirada del viejo hombre que yacía en silencio desde que había llegado al lugar, y que al parecer, lo esperaba desde hacía un rato.

Pasaron los minutos hasta que un suspiro escapó de los labios del sannin; ya estaba cansado por el extraño silencio que se había situado entre ambos, se sentía incómodo.

Cuando vio que el chico tragaba con efusividad, decidió que era el momento oportuno para iniciar la conversación.

– ¿Estás seguro, muchacho? – Soltó de pronto, captando a duras penas su atención

Naruto lo miró de soslayo mientras sorbía un fideo – Ya me parecía extraño que no me dirigiera la palabra, Ero-sennin… – musitó, sonriendo a duras penas –, pensé que estaba enfadado o algo por el estilo…

El hombre arqueó una ceja. Ahora entendía el porqué estaba tan callado – ¿Y por qué habría de estarlo?

Lo vio encogiéndose de hombros – No sé… ya sabe, la edad pone voluble a la gente… – respondió su alumno con excesiva parsimonia

Una pequeña vena en su sien comenzó a palpitar, pero intentó ignorarlo.

– No has cambiado nada, mocoso. Sigues siendo igual de irrespetuoso… – Naruto sorbió la sopa con estruendo, causándole un nuevo tic en su crispado rostro – ¿Te he dicho lo desagradable que te ves cuando comes así?

Naruto rió secamente, limpiando sus labios con su manga – Sí, pero no es muy distinto a lo que usted hace ¿O me equivoco?…

El hombre suspiró…

– Bien, dejémoslo hasta aquí pues aún no has respondido a mi pregunta…

Naruto botó los palillos dentro del tazón, cuyo contenido había desaparecido por completo. Sus ojos no se desviaron del cuenco por largos minutos, sin preocuparse si estaba impacientando a su acompañante.

No, en esos precisos instantes estaba más ocupado disfrutando del desfile de recuerdos que rondaban por su cabeza y que solo reafirmaban su determinación.

Su labio se curvó en una media sonrisa.

– Usted ya me lo dijo antes, ¿Recuerda? – los azules del chico se centraron en el sannin, el cual lo observó confundido.

El sonido de la lluvia golpeando las calles y las techumbres llenó el lugar, aseverándole lo que ya sabía… el pervertido de su maestro no tenía idea de lo que estaba hablando.

Bufó exasperado, pero intentó mantenerse tranquilo – ¿Cuando regresé a Konoha? – Preguntó con la esperanza de que si contextualizaba la situación podría lograr que la lucidez del recuerdo llegase a la insana mente de su maestro. Como respuesta, Jiraiya frunció el ceño levemente. Naruto suspiró, ya perdiendo la paciencia – ¿Cuando fuimos a las aguas termales? – Insistió, notando que el semblante de su acompañante se contraía por algunos segundos, como si estuviese a punto de recordarlo – ¿Cuando usted se fue con la pelirroja y la rubia voluptuosa y me dejó la cuenta…?

Los ojos oscuros se abrieron de pronto – Ooohhhh… – Expresó, mientras golpeaba la palma de su mano

Un breve silencio se situó entre ambos, tensando al joven Jinchuuriki. No debía ser adivino para saber lo que se vendría después, al fin de cuentas, lo conocía como a su propia sombra.

– No lo recuerdo… – Espetó con voz rasposa, estallando posteriormente en una forzosa carcajada

– ¡CLARO QUE NO, PORQUE ESTABAS BORRACHO! – chilló el alumno apuntándolo acusadoramente

Naruto gruñó algunos improperios, tratando de distraerse de las risas del Ninja a su lado. Acomodó el cuenco vacío a los otros siete que yacían apilados en un rincón y luego se desparramó en el mesón. Sus ojos se entrecerraron con pereza, más aún al sentir la lluvia tras su espalda, aumentando la humedad del ambiente. Esa era una tarde ideal para descansar y desconectarse algunos segundos de lo que sucedía en el mundo exterior y en su cabeza.

– Ya, ya, no te deprimas por pequeñeces como esas…

¿Quién te dijo que me deprimí por ti? – pensó, observándolo con reproche

– A decir verdad me sorprende que recuerdes algo de lo que te dije. Debió ser verdaderamente sabio para que puedas hacerlo… – se carcajeó echando la cabeza hacia atrás

En esos momentos el rubio deseó que se cayese de su taburete.

Después de aguantar sus carcajadas un tiempo prudente, dejó escapar un suspiro, enderezándose con calma – En realidad… – dijo, acallando a su maestro –… solo me recordó una verdad de la cual no soy ignorante… – Espetó. Jiraiya hizo una mueca al ver su pequeña y cansada sonrisa – Para mí la vida no ha sido fácil, lo sabe mejor que cualquiera. No me es desconocido todo lo que se viene, lo difícil que serán las cosas… sé que de ahora en adelante debo enfrentarme a muchos desafíos y debo saber tomar las decisiones correctas, sobre todo si mi sueño es convertirme en Hogake…

Sin poderlo evitar, la mirada zafiro se ensombreció cuando a su mente llegaron aquellos momentos de infancia, donde su principal compañera era la soledad. El sannin no pasó desapercibida la capa de oscuridad que bañaba sus ojos en esos momentos y tampoco tardó en intuir qué vivencias la habían causado. Sabía que Naruto por muchos años se cuestionó el por qué de su existencia, y eso no era de extrañar, es decir… ¿Cómo no hacerlo si toda tu villa te apuntaba con un dedo acusador desde el día en que has comenzado a tener conciencia?

El viejo sabio no podía dejar de imaginarse las escenas que a veces inocentemente Naruto le relataba sobre su infancia…

En efecto, su vida había sido difícil… muy triste, pero él siempre enfrentó todo con una amplia sonrisa y con optimismo.

Mañana todo será mejor…

Se repetía cada vez que se iba a dormir.

Hoy será un gran día…

Se decía cuando se levantaba…

Aquello no dejaba de darle tristeza… más aún cuando el chico era la viva imagen de sus progenitores… para Jiraiya el sufrimiento de Uzumaki era como ver el sufrimiento de Minato y Kushina en vida.

Naruto resopló, tratando de disipar los dolorosos recuerdos de su niñez, hasta que la época más feliz de su pubertad llegó a su memoria. Los días junto al equipo siete.

Sonrió apenas, pero con una sinceridad inigualable. Desde que los conoció él había disfrutado su compañía, aunque ellos hubiesen sido distantes e hirientes, pero a pesar de haber iniciado con aquel pie, todo fue cambiando con el tiempo, al punto que en esos instantes pasaba un desfile de recuerdos en los que sus compañeros le regalaban una sonrisa o incluso un golpe por sus torpezas. Su sonrisa se amplió ante cada paliza, entrenamiento o misión que abordaba sus pensamientos… hasta que llegó a los últimos momentos que pasó con ellos.

Sasuke en el Valle sin fin, en donde su batalla casi lo llevó a la muerte y Sakura en aquel viejo muelle, donde sintió que su alma moría en vida al verla marchar, dejándolo de nuevo sumergido en su oscura soledad.

Suspiró.

Ambos se habían alejado de él por razones tan diferentes, pero a la vez tan parecidas…

– ¿Y piensas que ésta es la decisión correcta? – preguntó el sabio, algo impaciente por su silencio

–Por supuesto… – respondió, sin siquiera meditarlo. – Ellos son mis amigos, y por nada en el mundo voy a abandonarlos, 'ttebayo…

Jiraiya lo miró por largos segundos y sonrió orgulloso, sobre todo al notar como ese fiero brillo de alegría y entusiasmo regresaba a los ojos de su alumno.

Eres igual a tus padres… – pensó, mientras se cruzaba de brazos y alzaba el rostro – No te molesta entonces que vaya contigo…

– ¿Eso es una afirmación?

– Te conozco lo suficiente como para decirlo, mocoso…

Naruto se carcajeó – Es cierto, dattebayo…

El sannin lo observó en silencio, sin poder evitar recordar el pasado. Era increíble como algunas historias se repetían, porque él también había pasado por una situación similar… y sabía que tarde o temprano, su alumno tendría que batallar, tal como él lo hizo contra quien alguna vez también llamó amigo. Ignorante del hilo de sus pensamientos, Naruto se estiró con pereza, tambaleándose en su taburete robándole una sonrisa apagada. Jiraiya optó por apartar de su mente el crudo desenlace de aquel encuentro… él quería creer que ésta vez, el final sería diferente.

– Esos dos deberían darse una piedra en el pecho por contar con un amigo como tú… – musitó, centrando sus oscuros ojos en el perfil del joven, quien entornaba los ojos. Sabía que ese tipo de comentarios le incomodaban, pero debía decírselo… alguien debía hacerlo. Rió entre dientes y cuando se calmó se levantó de su lugar – Entonces partiremos mañana al amanecer, así que procura despedirte de quienes sea necesario…

Naruto asintió, sin mirarle, jugueteando con uno de los tantos palillos usados que yacían en la mesa – Lo haré…

– Será un camino duro chico. Casi sin descanso. Mucho más exigente que el entrenamiento de hace tres años, ¿Lo sabes?

– No esperaba menos, Ero-sennin…

Jiraiya sonrió entre complacido y satisfecho.

Sí, definitivamente eres hijo de ese par…

Dio un paso, dispuesto a disfrutar de su último día en las aguas termales, pero se detuvo casi de inmediato para voltear a ver al rubio. La ceja del chico se arqueó mientras sus azulinos ojos lo observaban con clara desconfianza, sobre todo cuando una zorruna y libidinosa sonrisa surcó sus arrugados labios.

Eso no era bueno…

– Irás a ver a la joven Hyuga, ¿no es verdad? – dijo con un tono insinuante, que solo buscaba apenarlo

Pero a diferencia de lo que pensó, y desconcertándolo por completo, Naruto le sonrió sin ningún rastro de incomodidad – Por supuesto, Hinata-chan es la única persona que me importa en estos instantes… – afirmó como si fuese algo bastante obvio y natural

– ¿Y qué pasa con Kakashi? ¿Acaso no te despedirás de él? Por lo que sé, también es alguien importante para ti, ¿no?

El ceño de Uzumaki se frunció al instante, sin querer disimular su malestar al mencionar aquel nombre – Kakashi-se… – se mordió la lengua, tragándose con cierta amargura el sensei que estuvo a punto de escapar de sus labios – Respecto a Kakashi… – Corrigió, arrastrando las palabras con un tono ácido y cortante –, hablaré con él cuando regrese. En estos instantes estoy demasiado encabronado como para enfrentarlo…

Jiraiya suspiró con resignación – Está bien, es tu decisión… solo espero que no te arrepientas cuando estemos a miles de kilómetros de aquí…

– Desde que escapé de Konoha junto a Sakura-chan, nunca me he arrepentido de nada… – dijo con voz cargada de convicción

El viejo sannin sonrió, dándole la espalda – Es bueno saberlo… ¡Ya! Te espero mañana en la salida de Konoha al amanecer. No llegues tarde…

Desapareció antes de que su alumno pudiese decir algo. Naruto se encogió de hombros, desviando sus ojos al sitio donde había estado sentado el hombre y sonrió ligeramente.

Quizás hoy llovía, pero estaba seguro que mañana un gran sol alumbraría su camino…

/-/-/-/-/

Con cada paso que daba podía percibir un profundo crujido que remecía las ramas. Procuraba mantener la vista al frente, como un verdadero halcón fijado en su presa, sin dar pie a cualquier pensamiento que pudiese perturbar la frialdad que le entregaba el raciocinio y que en esos momentos le era crucial para concretar su anhelada venganza.

Estrechó su mirada, ignorando como la intensidad de la lluvia iba en aumento devorando cualquier sonido a su alrededor. En esos instantes todo carecía de importancia, no podía distraerse… pero su mente era una de sus peores enemigas. A pesar de querer mantenerse calmo e indiferente, la imagen de Sakura en los brazos de su hermano lograba que una ebullición de sensaciones e inseguridades se apoderaran de su cordura. Saber que él la tenía en sus manos le daba impotencia, imaginarse que al llegar pudiese encontrarla sin vida causaba que un nudo se anidara en su pecho al punto que le dificultaba la respiración. Su mandíbula se tensó y las aspas de su Sharingan giraron tan solo pensar en Itachi tocando o lastimando a Sakura de algún modo…

No se dio cuenta como sus dientes crujieron ni mucho menos del dolor punzante en sus palmas, al enterrarse sádicamente las uñas; en esos momentos estaba tan cegado en la ira que sus sentidos estaban anestesiados.

Miró fugazmente hacia atrás justo en el instante que Hebi aparecía de entre los follajes. Los tres miembros se posicionaron cerca, dispuestos a interrogarle, pero Sasuke no se detuvo. No podía, sobre todo cuando su adrenalina estaba tan a flor de piel, al punto que lograba aumentar su hambre de venganza, además…

… entre menos tiempo pasase Sakura junto a Itachi, más probabilidad había de que estuviese a salvo…

Suigetsu no tardó en darle alcance, a pesar de lo dificultoso que aquello le resultaba. Uchiha iba a una velocidad apenas llevadera en circunstancias normales, pero su preocupación lo hacía esforzarse para mantenerle el paso el tiempo suficiente.

– Oye… – Dijo pero su líder siguió con la vista al frente. El espadachín sonrió, a pesar de eso no iba a callarse – Así que el bastardo de tu hermano se llevó a Sakura-chan…– Espetó sin tino alguno, ignorando la tensión mandibular del portador del Sharingan – Que decepción, pensé que era más honorable… pero veo que solo es un cobarde…

Karin se colocó a su lado, compungida por el cansancio e intentando ignorar el aura oscura que le rodeaba – ¿Qué harás Sasuke-kun? – Uchiha la miró de soslayo –, sabes que esto es una trampa, ¿verdad?

Sasuke se mantuvo en silencio hasta que una tétrica sonrisa ladina apareció en su rostro – Mi propósito es matar a Itachi, así que no me importa las consecuencias…

– Puedo inferir entonces que tampoco te importa que le haga algo a Sakura, ¿nee?… – reprochó el ex Ninja

La pelirroja se atragantó, observando a ambos hombres con temor. Por instinto, disminuyó el paso para alejarse de ellos. Era lo mejor, el chakra de Sasuke había adquirido una densidad bastante peligrosa que solo afirmaba que su sed de sangre había aumentado de forma considerable y que no dudaría de buscar una victima accesible, y por Kamy estaba claro que no deseaba ser ella...

El sharingan de tres aspas se enfocó en Hozuki fulminándolo con una frialdad que logró estremecerlo, sin embargo, los violetas se mantuvieron fijos fingiendo seguridad y altanería. El azabache le sostuvo la mirada por algunos segundos, escudriñando la burlona sonrisa del espadachín hasta que finalmente chasqueó la lengua y aumentó la velocidad tratando de disipar las ansias por enterrar el filo de su espada en la garganta de aquel estúpido tiburón… aunque le pesara, todos esos deseos de asesinato debía destinarlos a un objetivo en particular… pero ya pronto tendría tiempo para ajustar cuentas con Hozuki.

Suigetsu frunció el ceño al verse ignorado, asumiendo que sus palabras tenían un dejo de verdad, aumentando su malhumor. Observó como su líder tomaba una distancia considerable y solo se distrajo cuando Karin se colocó a su lado regalándole una mirada envenenada tras los empapados cristales de sus gafas. Él le respondió con una sonrisa burlona y arrogante, mostrando sus afilados dientes mientras movía las cejas de manera insinuante con el solo propósito de cabrearla. Bingo. La pelirroja bufó, casi emitiendo un gruñido y posteriormente hizo el intento por seguir de cerca a su líder dejándolo rezagado junto a Juugo.

– Puto bastardo…– masculló el espadachín, afilando sus ojos hacia la difusa silueta del Uchiha

– Suigetsu…

Los violetas se encontraron con la mirada regañina de su acompañante, que hasta esos momentos se había mantenido en un profundo silencio como mero espectador.

– No me reproches nada, grandote. Sabes que me enfada que sea así con Sakura…

– Él siempre ha sido igual con todos…

– Excusas baratas… – siseó – Sasuke es un bastardo, sobre todo con ella… – guardó silencio, intentando zanjar el tema. Juugo lo miró de soslayo expectante, pues sabía que en cualquier momento explotaría – ¡Diablos!...

Ahí está…

– ¡él no se merece que Sakura este…! – se mordió la lengua con inusitada fuerza, sintiendo al instante el desagradable sabor a hierro invadiendo sus papilas; le costaba decir aquello en voz alta… otra vez

El pelinaranjo lo miró instigador – ¿No se merece qué cosa…?

– No me hagas decirlo, tú lo sabes grandote… – susurró entre dientes

Juugo asintió después de un breve silencio y volvió a centrar su mirada al frente, con total seriedad – Eso no es asunto nuestro, así que te aconsejo que no te entrometas…

Hozuki resopló – Lo sé… pero no creo que sea justo para Sakura, ¿o tú sí?

– Por supuesto que no, pero…

– Ella se merece a alguien que se preocupe y de la vida por su bien, no a un idiota egocéntrico como Sasuke que no hace más que pensar en sí mismo y en su estúpida venganza… – interrumpió, estrechando los ojos con fastidio – ¡Joder! Te lo digo en serio Juugo, si fuera por mí en estos momentos estaría echo un energúmeno corriendo en su búsqueda… – su acompañante apenas alcanzó a abrir la boca para opinar al respecto antes de que continuase con un grito cargado de ofuscación – ¡Al diablo con el imbécil, primero la salvo y después mato al infeliz…!

El hombre arqueó una ceja, observándolo con curiosidad ante semejante declaración – ¿Te estás ofreciendo para ocupar ese lugar?

– ¡¿Qu-qué?! – balbuceó el chico de vuelta, con voz trémula y ojos desorbitados. Juugo sonrió con desconocida malicia como respuesta – ¡No claro que no! – Se defendió – ¿De donde sacas esas ideas, grandote?

Juugo se encogió de hombros – Te gusta…

– ¿Eh? – Hozuki forzó una carcajada – no seas idiota…

– No lo soy. He visto como la miras Suigetsu, y no es como lo haría un simple compañero de viaje

Hozuki suspiró – ¿Puedes culparme? Ella es una mujer increíble, es hermosa, inteligente, sensual… quizás algo rara, pero única de todos modos… ante los ojos de cualquier hombre es desconcertantemente deseable…

– Ese comentario solo confirma mis palabras… – dijo, entregándole una pequeña sonrisa

Suigetsu boqueó unos segundos, buscando alguna excusa que lo librase de aquello pero sin éxito.

– Bueno, de acuerdo, tú ganas grandote. Puede que sí me guste… un poco más de la cuenta…

Sí, claro… – Rió Juugo para sus adentros

– Pero no soy estúpido, sé que ella está interesada en Sasuke…

– Entonces eres conciente de que él también siente algo por ella…

– Ja. Ver para creer… – refunfuñó

Juugo rodó los ojos – Hablas por la herida…

Suigetsu suspiró de vuelta – Sí, puede que tengas razón…

Vislumbraron a lo lejos la silueta de Karin, volteando con el ceño fruncido. Se detuvo y los apunto de manera acusadora, deformando aún más su rostro abatido y empapado por la lluvia.

– ¡Ustedes dos apresúrense, debemos alcanzar a Sasuke-kun…! – Gritó tratando de alzar la voz por sobre la estridente tormenta

– ¡Ya vamos, bruja!... – rugió, obteniendo a cambio un burdo gesto con el dedo por parte de su compañera quien al instante se giró sobre sus talones para retomar la carrera

Juugo suspiró sonoramente, tratando de no irritarse por las estruendosas carcajadas de su acompañante. Lo miró de soslayo y frunció un poco el ceño al darse cuenta que la sonrisa que portaba se alejaba mucho de las habituales…

Estaba tramando algo…

– Suigetsu… – llamó, con voz seca captando su atención al instante. La severidad era palpable y difícil de ignorar – No vayas a hacer alguna tontería…

Luego de un tenso silencio, Hozuki se encogió de hombros – Nah, tú tranquilo, no haré nada… al menos no por ahora…

– ¿Cómo debo entender eso?

– Simple, tómalo como un gesto de lealtad hacia el bastardo de Sasuke. Le daré el tiempo suficiente…

– Sigo sin comprender…

– No es algo muy difícil, amigo… – sonrió malicioso, con un brillo de determinación que aumentó la intriga de su acompañante – Si él no se anima a conquistar a Sakura, lo haré yo…

/-/-/-/

Sus ojos se abrieron con dificultad encontrándose inmersa en una completa negrura. Parpadeó reiteradas veces, tratando de acostumbrar sus pupilas y poder distinguir alguna forma que la guiase. No había luz alguna que pudiese indicarle donde se encontraba o cuánto tiempo llevaba sumergida en aquel lugar, y eso la hizo estremecer. No tardó en intuir que seguía atrapada entremedio de esas gigantescas y ásperas ramas, causándole una repentina claustrofobia.

Gruñó unas maldiciones e intentó moverse… no sabia cuánto tiempo llevaba ahí, pero lo que sí sabía era que estaba perdiendo segundos de verdad valiosos. Se removió en la oscuridad, intentando buscar entre sus ropas algún arma… aunque fuese intentaría escapar de esa prisión, a pesar de tener conciencia que se trataba de una ilusión.

Logró palpar su porta shurikens pero no contaba con su armamento. Chasqueó la lengua y se dejó caer sin sutileza en la fría superficie que la sostenía, tratando de ignorar las lágrimas de impotencia que deseaban escapar de sus ojos. Cuando una de ellas llegó a su barbilla, se dio cuenta de su estado.

Otra vez estaba siendo esa misma niñita cobarde que no era capaz de hacer nada por su cuenta.

Ese pensamiento la hizo estremecer, sobre todo ante el creciente deseo de hacer añicos lo que tuviese enfrente. Con decisión, se enjuagó las lágrimas y empuñó sus manos, las cuales comenzaban a emanar un brillante destello verde que a duras penas iluminaba su prisión. Sus jades pudieron reconocer los barrotes, así que no dudó en estrellar su puño soltando el chakra acumulado para dar el golpe que podría liberarla, pero nada pasó. Repitió la acción, lanzando puñetazos y patadas que solo lograron agotarla y a frustrarla aún más ante su incompetencia… aunque eso no iba a detenerla.

Ella debía salir de allí y no le importaba si se reventaba los dedos en el intento, ella debía llegar hasta Sasuke, debía detenerlo, debía evitar que cometiese el peor error de su vida...

– Sakura-san…– escuchó la voz del Uchiha, justo en el instante que su puño se impactaba en las ásperas ramas. Lentamente, ante sus ojos unos ramales comenzaron a crujir, permitiendo que un pequeño as de luz se colase. Sus pupilas se contrajeron, cegándose por la repentina iluminación. Cuando sus jades se acostumbraron, paulatinamente la silueta de Itachi se fue haciendo más nítida – Es inútil lo que haga, no podrá salir de éste lugar… no hasta que yo muera…

Sakura se abalanzó hacia los barrotes presionándolos con fuerza, a pesar del gran ardor en sus nudillos – Itachi, por favor… – susurró suplicante –… aún no es tarde…

– Sasuke no tardará en llegar y yo debo asegurarme de que nada cambiará sus planes – la joven agachó la cabeza, sin ocultar su pesar – Lo siento mucho…

Sakura observó como el hombre desaparecía junto a una ráfaga de oscuras plumas, mientras sin darle tiempo de reaccionar, las ramas volvían a aprisionarla y devolverla a la angustiante oscuridad.

/-/-/-/-/

Se detuvo, deslizándose algunos centímetros producto del agua que caía entre medio de las techumbres. La gruesa capa de lluvia le dificultaba la visión, pero no le fue difícil reconocer su objetivo.

– La guarida… – susurró, mientras las aspas de sus ojos giraban, enfocándose en la gran estructura montañosa cuya cima acunaba el antiguo refugio que perteneció a su extinto clan

– Ya has llegado, eh…

Alzó la cabeza, estrechando sus ojos al encontrarse con un hombre de oscura mirada y piel azulina, quien le sonreía burlón mientras jugueteaba con su espada. Arrugó el ceño al notar la capa de nubes rojas y no tardó mucho más en reconocerle… aquel sujeto era quien acompañaba a Itachi aquel día en que atacó a Naruto. Su mirada se volvió aún más fría y peligrosa, logrando que su enemigo ampliase su sonrisa. Kisame alzó la barbilla, a pesar del tenso ambiente que se había instalado en el lugar y la peligrosidad que se respiraba en el aire.

Un movimiento en falso y tengo al bastardo encima, igual que fiera encabronada…

Sus pequeños ojos se enfocaron en el horizonte justo en el momento que unos apresurados pasos chapoteaban en el agua tras la espalda del Uchiha. Hebi les había dado alcance.

Suigetsu miró al particular Akatsuki, quien volvía a concentrarse en su líder, pasando de ellos por completo. No quiso evitar la sádica sonrisa que nació al instante que sus ojos repararon en su mayor ambición.

Samaheda.

– Uchiha Sasuke…– dijo el hombre, con una voz particularmente gangosa – Sí, no hay duda que eres hermano de Itachi-san, son idénticos…

Sasuke frunció el ceño – Apártate…

Kisame rió y pasó su vista en los otros tres integrantes de Hebi – Yo no te detendré, pero a ustedes sí debo decirles que hasta aquí llega su camino. Sasuke debe continuar solo…

– ¡¿Qué?! – chilló la fémina ¡¿Y eso por qué?!

El akatsuki bufó – Itachi-san no quiere estorbos. Además eso es asunto de ellos, ¿no lo creen?

– Hn…ellos no intervendrán… – dijo con voz firme. Su mirada se afiló en dirección a su equipo – No hagan ninguna estupidez, ¿está claro? – Hebi asintió

El Uchiha le entregó una última mirada al hombre y se dispuso a continuar.

– Sasuke-kun…– susurró. El aludido ladeó el rostro con impaciencia. Karin suspiró antes de hablar – Ella está en la parte subterránea… – dijo arrastrando cada una de las palabras con agriedad

Sasuke no tardó más tiempo, de un salto desapareció del lugar dejando a su equipo atrás, tal como los tres intuirían que sucedería. Karin agachó la cabeza, mordiendo su labio al punto de hacerlo sangrar. Estaba molesta, pero consigo misma. Su boca le había traicionado revelando la posición de la joven cuando ella se había dispuesto a no hacerlo. ¿Por qué había hecho semejante estupidez?

Porque él está preocupado por esa estúpida mota de chicle…

Sus carmines se dirigieron hacia el lugar donde aún podía vislumbrar el azulino chakra de su líder.

Ten cuidado, Sasuke-kun…

Unos pasos tras su espalda la hicieron voltear. El espadachín pasó por su lado, con una sonrisa arrogante y una postura desafiante, hasta quedar a la cabeza del equipo, sin apartar sus ojos del hombre que lo observaba con curiosidad.

– ¿Qué demonios estás…?

– Bien, bien… ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿nee sempai?

La pelirroja parpadeó – ¿Acaso conoces al rarito…?

Kisame arqueó una ceja – ¿Quién… eres tú?

– ¿No me recuerda?... – Hozuki rió entre dientes – Bueno, ha pasado tiempo y con los años me he vuelto más guapo…

Karin rodó los ojos – Idiota… – susurró

– ¡Bruja, deja de interrumpir…!

– ¡Y tú deja de armar pleito!

– Yo no he hecho nada… – masculló, estrechando los ojos con fastidio. Karin infló las mejillas y abrió la boca para reclamar pero él volvió a concentrarse en el Akatsuki –, bueno no aún…

Kisame ladeó el rostro – Aún sigo sin saber quién eres…

– Eres tan insignificante que ni siquiera te recuerda…

Suigetsu la fulminó con la mirada.

– Callada te ves menos fea, zanahoria…– Logró esquivar el puño de la mujer mientras su mano viajaba hasta el mango de su espada y la empuñaba frente a él, girándola juguetonamente – Nee, Kisame-sempai ¿estás tan senil que me haz olvidado, en serio? – No obtuvo respuesta – Soy Suigetsu, el hermano menor de Mangetsu Hozuki, ¿a que ahora me recuerdas…?

Los ojos de Kisame se abrieron por la impresión, pero no tardó en recuperarse. Una sonrisa escapó de sus labios y de un salto se colocó frente al joven espadachín – ¿Suigetsu, eh?

– Din-din-din…

– Ha pasado mucho tiempo. No puedes culparme, cuando te conocí solo eras un mocoso…

– ¿Mocoso, dices? – dijo con voz ronca

– Suigetsu, Sasuke-kun dijo que no hiciéramos alguna estupidez…

Hozuki amplió su sonrisa – ¿Quién está haciendo algo? Además estoy muy aburrido y no pienso quedarme sentado esperando a que Sasuke regrese…

– ¡No seas imprudente!

– ¿Imprudente? ¡Nah…! Solo necesito algo de diversión, mi espada ha pasado casi tres años sin cortar una buena cabeza… – Karin frunció el ceño –, además no perderé esta oportunidad…

– ¿De que estás hablando?

Suigetsu la ignoró, su atención estaba enfocada en un único objetivo en esos momentos – Kisame-sempai…Yo quiero su espada…-dijo alzando su Kubikiribōch

La pelirroja lo miró estupefacta – ¡Idiota! ¡¿Es que acaso no te das cuenta de que puedes morir?!

Kisame soltó una carcajada a cambio de toda la parafernalia – A diferencia de tu hermano estás muy impaciente… – Suigetsu sonrió con excitación al ver a su contrincante blandir su única ambición. Las cosas se pondrían interesantes – Bien, veamos entonces que harás para conseguirla…

/-/-/-/-/

Con cada paso que daba sentía que la adrenalina llenaba cada una de sus venas, aumentando su ritmo cardiaco y la tensión de sus músculos. Su boca se secó y su temperatura subió al darse cuenta que solo un par de metros lo separaban de su objetivo.

Se detuvo cuando llegó a la entrada del lugar, dejando que la lluvia lo golpease unos minutos más.

Ya era hora.

Posó sus manos en la gigantesca puerta, dando el impulso necesario para poder ingresar. Al instante fue recibido por una fuerte y helada brisa proveniente del interior, estremeciéndolo por algunos segundos. Entró, sintiendo como las gotas de agua escurrían desde su cabello hasta el suelo, empapando el camino y haciendo eco en compañía de sus pasos. Sabía hacia donde dirigirse, podía percibir el chakra de aquel desgraciado a kilómetros de distancia… estaba cada vez más cerca. A medio camino frenó sus pasos y observó el pasillo que conducía hacia los pisos subterráneos. La información de Karin era relativamente vaga, sin embargo, le fue útil al momento de indicarle donde buscar inicialmente, sin perder mayor tiempo. Se decidió a ir en su búsqueda antes que todo, lo mejor era sacarla de allí y no tener más distracciones… pero antes de siquiera poder avanzar, una ráfaga logró abrir una gran puerta al final del pasillo captando de lleno su atención.

Sasuke no pudo evitar una tenue sonrisa burlona. Al parecer su hermano estaba igual de impaciente por terminar todo aquello.

Su mirada se dirigió por última vez hacia el pasillo oeste, que sabía, lo conduciría donde ella. Lo meditó algunos segundos hasta que tomó una determinación. Chasqueó la lengua y emprendió camino hasta el cuarto donde Itachi lo estaba invitando a entrar.

Ingresó a la gran habitación, concentrando su rojiza mirada en el hombre que yacía sentado en un imponente trono, sin despegar su mirada de la suya.

– Por fin llegas, ototo…

La barbilla de Sasuke se alzó con altanería – He esperado este momento por años, no iba a retrazarlo más tiempo, Nii-san

– Haz llegado rápido, lo admito… – Dijo, mientras cerraba los ojos –, y tengo que decir que me siento algo… sorprendido por ello… – el Uchiha menor frunció el ceño ante su tono burlón – ¿Acaso es por Sakura?

Los ojos oscuros de Itachi se estrecharon al sentir el filo de una kunai rozando su mejilla. Miró el arma y luego a su hermano, quien lentamente fue bajando su mano hasta ocultarla bajo su empapada capa. Un ligero tirón jaló la comisura de su labio… tal parecía ser que Sasuke, a pesar de los años, no dejaba de ser sentimentalmente impulsivo.

– ¿Dónde está? – gruñó el azabache

– En un lugar donde no nos molestará. Ya sabes, no queremos interrupciones…

– Haz caído muy bajo, Itachi. ¿Secuestrar a alguien para captar mi atención? Hn, solo perdiste el tiempo…

Una ronca carcajada salió de sus labios, aumentando la irritación del joven vengador – Por favor, ototo. Ambos sabemos que Sakura no es simplemente alguien…– ladeó la cabeza, disfrutando del crispado rostro de su hermano – ¿O acaso me equivoco? – Tal como esperaba, no obtuvo respuesta a su provocación, pero debía continuar presionando esa llaga si quería que todo iniciase – Es una hermosa mujer, muy tentadora a simple vista, no te culpo por distraerte con ella, incluso yo… no logré ser inmune a sus encantos…

Los puños de Sasuke se apretaron con excesiva fuerza al notar el doble sentido de aquellas palabras – Deja de hablar estupideces…

Itachi estrechó sus ojos – Tienes razón… entre más rápido terminemos esto… – una pequeña ráfaga rozó la mejilla del Uchiha menor, sintiendo la presencia de su hermano a escasos centímetros de su cuerpo –… más pronto podré divertirme con ella…

En un instante, Sasuke desenvainó su espada y la deslizó hacia el cuello del Akatsuki, el cual logró detenerla con la ayuda de un kunai. El sonido de sus filos chocando se comió el silencio por completo, mientras sus miradas se encontraban expresando todo el odio y repulsión que ambos decían sentir hacia el otro.

– Sobre mi cadáver… – siseó

Itachi esbozó una altanera sonrisa – Pues que así sea, ototo…

Se separaron en un brusco movimiento, alejándose varios metros de su contrincante. Itachi se deslizó por la fría baldosa mientras sus manos comenzaban a hacer los sellos de un Katon, que Sasuke no tardó en reconocer e imitar con la misma velocidad. Dos gigantescas flamas se encontraron en el centro de la habitación; ambas con la misma potencia y poder destructivo que sólo le afirmaban a Itachi el arduo entrenamiento que su hermano había emprendido.

Sasuke estrechó los ojos al vislumbrar una silueta deslizándose por medio de las llamas. Logró deshacer el jutsu y sujetar su espada antes de que su hermano lo atacara con su kunai. Por el lado izquierdo un segundo Itachi aparecía y le propinaba una patada que lo lanzó hasta la muralla, agrietándola por el brutal impacto, cayendo posteriormente de bruces al suelo. Ambos se dirigieron hasta su cuerpo, que de pronto se convirtió en una albina serpiente, la cual se enredó en la pierna izquierda del clon. El animal se deslizó, enrollando al hombre en un intento por asfixiarlo, pero Itachi desapreció entre una bandada de cuervos. El Akatsuki real miró hacia su derecha justo donde Sasuke lo observaba detenidamente, sin un ápice de cansancio, como si jamás se hubiese movido de allí.

– Hn…tu genjutsu ha mejorado…

El azabache volvió a abalanzarse sobre el mayor, quien lo esquivó y sin mayor dificultad sujetó su puño, sin hacer esfuerzo alguno. Sus ojos se encontraron otra vez. Era como ver a una pared impenetrable versus unas iracundas llamas que reflejaban los deseos por verle muerto. Itachi cerró los ojos, fingiendo aburrimiento y hastío por esa acusadora mirada, cuando en realidad fue su medio de escapar de esos ojos cargados de odio y oscuridad.

– Tu odio aún no es suficiente… – susurró, con voz monótona. Abrió los ojos y con un limpio movimiento, su pierna se estampó en el estómago de su hermano, dejándolo sin aliento

Itachi lo soltó y contempló con fingida indiferencia como el joven se llevaba una mano hasta su estómago, tosiendo en un intento por recobrar el aire.

El también tiene derecho a elegir…

Frunció el ceño.

La voz de aquella chica lo tomó con la guardia baja distrayéndolo el tiempo suficiente como para no vislumbrar los próximos movimientos de Sasuke. Sus ojos reparan en un destello anaranjado y por autoreflejo esquivó el fiero ataque de bolas de fuego que se dirigían directamente hacia él.

Tú te sacrificaste por los Uchiha, por tu hermano y por último por tu aldea, eso no lo hace un traidor…

Sasuke arremetió contra él, blandiendo su espada sin darle oportunidad de bajar la guardia, ni penetrar sus defensas. Itachi se defendía con algo de dificultad, sin duda su hermano había entrenado duro todos esos años. Sus ojos no se perdían detalle del fiero brillo vengativo del Sharingan de Sasuke, cuyas aspas giraban una y otra vez, transmitiéndole sin mayor remordimiento todo el odio que había acumulado hacia su persona desde sus escasos ocho años.

No podía evitar admitir que le dolía, pues a pesar de todo, siempre tuvo la vaga esperanza que pudiese, aunque fuese por algunos segundos, mirarle con admiración y cariño, como alguna vez lo hizo…

Pero era absurdo de pensar. Era lo que el destino deseaba que pasara… y él ya no tenia la fuerza ni el poder para ir contra de nada, ni de nadie.

tiene derecho a saberlo y no creo que sea justo que le quites esa oportunidad… Que te quites esa oportunidad…

– Es inútil… – dijo, captando la atención de su hermano – Tu esfuerzo es inútil…

Aseveró, logrando aumentar la ira del azabache que de un certero movimiento logró hacer un profundo corte en el rostro de su contrincante.

Lo que Sasuke no sabía, era que aquellas palabras no se dirigían hacia él… sino a la joven pelirrosa que yacía inconciente en alguna parte del refugio.

/-/-/-/

Un sonido gutural sobre su cabeza la hizo salir de su letargo. Parpadeó al notar un ligero destello inundando la oscuridad y de inmediato notó como las ramas se iban abriendo, dándole paso a la visión de un amplio y oscuro cielo. Se levantó para terminar de contemplar como los ramajes se contraían y desaparecían bajo sus pies, dejándola en medio de un amplio llano verde. Entrecerró los ojos… ¿acaso la ilusión de Itachi se estaba debilitando?

Giró sobre sus talones, observando los alrededores que no tardó en reconocer.

– ¿Acaso…?

¡NOOOO!

La joven se paralizó ante ese grito agónico. Pero no fue por temor, ni porque le hubiese pillado con la guardia baja, era porque reconoció su voz, logrando recordar el preciso instante en que su garganta había expulsado semejante alarido cargado de congoja y agonía. Volteó, sintiendo su cuerpo rígido y algo torpe, observando la escena que se desarrollaba tras su espalda.

Atónita, pasó saliva por su garganta al reconocer aquellas siluetas que eran alumbradas por una intensa luna llena…

… era esa noche, la noche donde ella asesino a aquel joven jounnin…

Se acercó un poco hasta la escena, sin despegar su atención de aquella Sakura más joven e inexperta, quién observaba el cuerpo inerte de Kaito Himura. A pesar de que dicha le diera la espalda, podía ver los espasmos de su cuerpo, mientras sus manos ensangrentadas sujetaban fuertemente un envenenado kunai. Respiraba agitadamente y sus ojos eran verdaderos riachuelos cargados de incertidumbre y confusión.

Y es que la escena era tan clara pero a la vez tan incierta… ¿Qué había pasado? ¿En serio ella había sido la culpable? Entonces, ¿por qué no lo recordaba? ¿Por qué a su mente no llegaba una imagen que pudiese explicarle lo que había sucedido?

Se abrazó a sí misma, imitando a la vieja Sakura, quién vanamente intentaba revivir a su compañero, claramente sin resultado.

– Así que esto es lo que aún te atormenta… – La voz de Itachi fue su cable a tierra

Apenas entornó los ojos hacia su dirección, y apenas fue conciente de la entristecida mirada del Uchiha – ¿Viste… lo que sucedió… aquella noche? – preguntó con voz temblorosa, revelando el devastador efecto que aquel recuerdo aún ocasionaba en ella

– Sí… – Sakura se mordió el labio, con el vago temor de que por fin alguien le revelase la verdad –, y tú también…

– ¿Eh?

Itachi se acercó a ella, colocándose a su lado, sin despegar sus ojos de la pausada escena – Respóndeme una cosa… – Haruno contuvo el aliento – ¿Tú mataste a ese hombre?

La ojijade agachó la cabeza, sintiéndose abrumada sin un motivo aparente. La respuesta era sencilla y ante ella estaba claro que la respuesta era sí, sin embargo…

– No lo sé… – susurró, en un hilillo de voz apenas perceptible

Uchiha alzó su barbilla, regalándole una penetrante y firme mirada – Te equivocas. Sí sabes la respuesta… – vio como las lágrimas bañaron el rostro de la joven, y para él no fue difícil saber el motivo. Estaba confundida, temerosa y angustiada, no solo al recordar aquel episodio, sino que también por lo que sucedía fuera de ese genjutsu. Sasuke tenía mucho que ver con esas lágrimas… – Tú viste lo que sucedió, Sakura… solo que no puedes recordarlo…

– ¿Por… qué…? – él guardó silencio y cerró los ojos para evitar sus jades anhelantes de una respuesta. Sakura se aferró a sus antebrazos, buscando apoyo pues sus piernas repentinamente carecían de fuerza para sostenerla – Itachi, por favor, dímelo…

– Sasuke ya esta aquí… – le informó – Ha venido a concretar lo que por años ha anhelado…

– Sasuke-kun… – la escuchó susurrar

–… y también está peleando por ti…

La Haruno sonrió con tristeza, sin ocultar la incredulidad en sus facciones ¿Sasuke, peleando por ella? No, definitivamente debía ser un truco de Itachi… quizás en efecto, el mayor de los Uchiha sí era un malvado ser que gozaba torturar a sus victimas más débiles de alma, y que ahora buscaba con toda seguridad verla destrozada en ese abismo que por años la mantuvo cautiva.

Itachi sonrió ligeramente al reparar en el hilo de pensamientos de la joven – Mi ototo siempre fue orgulloso y testarudo, y sé que a pesar de que lo niegue, la fiereza de sus ataques no son sólo por la masacre, tú también aportas mucho…

Sakura apenas alzó la cabeza.

El hombre esbozó una pequeña sonrisa, colocando dos dedos sobre su frente, tal como lo hacía con Sasuke – Recuérdalo, Sakura…

– ¿Qué… cosa?

– De ahora en adelante todo será más difícil, más doloroso. Ahora de una vez por todas, tú deberás aceptar tu destino…

Ante esas palabras, las defensas de la chica se derrumbaron…

¡No, ella no quería cumplir ni aceptar el jodido destino que le habían impuesto…! ¡Por eso escapó de su maestro, por eso recorrió el mundo, por eso no quiso que nadie supiese de ella…!

Por eso Sakura se pasó dos años huyendo del destino…

Negó, con el rostro crispado de terror – Y-yo no… no…

– No es opcional, es tu deber y lo sabes…

– Pe-pero…

– El miedo no entra en este plano. Eres humana sí, pero sobre tus hombros recae una gran responsabilidad, no puedes seguir pretendiendo que nada sucede pues tarde o temprano deberás actuar y cumplir con esa promesa

La joven retrocedió un paso, presionando su pecho y mordiendo su labio en un intento por contener sus sollozos – Yo… no… yo no creo que pueda…

Itachi sonrió, divertido por aquellas palabras – Durante los años que he estado vigilándote, me has demostrado que no hay cosa que no puedas hacer… – colocó una mano sobre su cabeza, mirándola con calidez – Eres una mujer increíble, y aún no te has dado cuenta. Pero sé que mi hermano se encargará de que abras los ojos… al igual que sé que él será un hombre feliz si permanece a tu lado. Eso me deja en paz, pero no me cansaré de pedirte que no lo dejes caer en la oscuridad…

Sakura le sonrió a duras penas – Tú debes ayudarme…

– Sabes que no puedo…

– Te equivocas, él…

– Sakura… – le interrumpió –… ten cuidado…

– ¿Eh?

Itachi comenzó a retroceder, mientras su silueta se difuminaba lentamente – No confíes en él

La Haruno contuvo el aliento, por muy extraño que parecía, tenía la ligera impresión de saber a quién se refería. El Uchiha sonrió por última vez antes de desaparecer, dejándola otra vez en la oscuridad.

/-/-/-/

Jadeó en un acto desesperado para que a sus pulmones pudiese llegar un poco de aire. Llevaba peleando con Itachi por varios minutos, y el agotamiento estaba haciendo mella en su cuerpo. Miró a su hermano quien lo observaba con indiferencia, sin un ápice de fatiga, logrando que aumentase su ira...

En estos momentos él no podía permitir que Itachi fuese más fuerte. Él debía superarlo…

Se enderezó, pero esta vez decidió mantenerse en su sitio. Debía recuperar algo de fuerza y ya tenía una idea de cómo hacerlo.

– Itachi… – El aludido no pasó por alto el desprecio en su voz al nombrarle –… hay algo que he deseado preguntarte…

– ¿A sí?

Sasuke dio un paso, sin despegar sus ojos de él, pendiente a cualquier movimiento que le advirtiese de un futuro ataque – Aquella noche... hablaste de un tercer portador del Sharingan… – sus cejas se fruncieron al recordar aquel instante – ¿Quién es?

Itachi guardó silencio, escudriñándolo con la mirada.

– ¿Qué harás una vez que te lo diga?

Una sonrisa retorcida se apoderó de los labios de su hermano, dándole a entender sus intenciones – Matarlo… – Aseveró, sin aguardar alguna posible reacción ante lo dicho – Él fue quien te ayudo a exterminar el clan, de eso estoy seguro…

– ¿Qué te hace suponer eso?

– No hay que ser un genio para saberlo. Puede que hayas sido un Anbu, pero no podías matar a toda la fuerza policiaca solo… necesitaste ayuda, ¿o me equivoco?

Uchiha curvó una mueca – Hn… así que lo imaginaste... – Hizo una pausa, manteniendo sus ojos cerrados, como si estuviera meditando sus palabras – Bien, te lo diré…

Una corriente de aire se coló a la habitación, causando que las llamas de las velas danzaran justo en el momento que Itachi abría la boca.

–Uchiha Madara. Uno de los fundadores de Konoha y que poseyó inicialmente el Mangekyo Sharingan…

En milésimas de segundos, el rostro de su hermano se mostró sorprendido, pero de inmediato la irritación e incredulidad reemplazaron cualquier dejo de estupefacción.

– Hn… ¿Crees que soy idiota? Si es un fundador ya debe estar muerto…

El hombre sonrió, disfrutando de la ingenuidad de su hermano. La misma de la cual él había sido victima cuando se enteró de aquella verdad – Eres libre de creer lo que gustes, pero mis palabras son ciertas. Uchiha Madara es quien me ayudó esa noche. Sigue vivo y cuenta con un poder que supera los limites de lo imaginable… – sus ojos, ahora más fríos que antes, lograron tensar el cuerpo del vengador –… el mismo que yo deseo poseer… – susurró esbozando una tétrica sonrisa

Sasuke sintió un escalofrío tras su espalda, erizándole los cabellos tras la nuca. Giró el rostro y se encontró con Itachi a escasos centímetros del suyo, observándolo con indiferencia. Antes de que pudiera reaccionar, la mano de su hermano aprisionó su cuello y de un rápido movimiento, lo lanzó al suelo. Se dio un breve segundo para expresar una mueca de dolor antes de que sus piernas patearan el estómago de su contrincante. Apenas se vio liberado, con ágiles saltos se alejo de él. Dejó que sus pies se deslizaran por el suelo mientras sus manos hacían unos rápidos sellos.

– Chidori… – susurró, deleitándose con chirriante sonido eléctrico que rodeaba su puño, iluminando a la vez la oscura habitación. Su rostro adquirió un aire aún más peligroso, sobre todo cuando logró vislumbrar a su objetivo. Corrió hacia él, saboreando el momento en que podría acertar el golpe de gracia sobre el cuerpo de su hermano – ¡Chidori Nagashi!

Sin embargo, con una velocidad propia de un Uchiha, Itachi lo esquivó con una ofensiva facilidad. El mayor sonrió burlón, hasta que el filo de una espada atravesó su espalda. Contempló como por aquella filosa arma se deslizaba un líquido carmín. Escupió sangre, dejando que un hilillo se escurriese por la comisura de su boca, mientras ladeaba el rostro para contemplar la sádica sonrisa de Sasuke.

Sonrió…

– Te has vuelto más fuerte…

– Esto termina aquí…– dijo, mientras enterraba más su espada, disfrutando del encogimiento que aquel cuerpo sufría por el dolor

– ¿Estás seguro?... – susurró una voz a su lado. Sasuke centró su atención en él, apretando la mandíbula al ver que su víctima yacía sentado en aquel trono, sin ningún daño a la vista – ¿De verdad piensas que esto puede conmigo?

– Déjate de bromas, este jueguito ya me está cansando…

Sasuke desincrusto su espada y al instante mil cuervos escaparon del ilusorio cuerpo, victima de su espada.

– Tus ojos…– susurró el Uchiha mayor – ¿En serio piensas que puedes derrotarme con ellos?

– Mis ojos ven a través de tu genjutsu…

El Akatsuki se levantó de la silla con elegancia y parsimonia – Veo que no pudiste hacerlo, matar a tu mejor amigo… – no obtuvo respuesta – ¿Acaso olvidaste mis palabras? Te dije que me buscaras cuando tuvieras los mismos ojos que yo… – cerró los suyos – Solo has venido a morir en mis manos…

Sasuke alzó la barbilla, con una sonrisa altanera sobre sus labios – Hn… veremos quien mata a quien, pero te aseguro que yo seré el vencedor…

El hombre suspiró – Te has vuelto arrogante…

Sasuke vio como sus parpados comenzaron a entreabrirse, hasta que por fin quedó descubierto aquel Sharingan que por años apareció en sus pesadillas, recordándole aquellas imágenes que hasta la actualidad lo atormentaban.

Ante él apareció Mangekyo Sharingan de Itachi – Estos ojos, son especiales…

–Tienen el poder de controlar al kyubi

– Así que… leíste las escrituras…

El joven vengador apretó los puños, recordando el momento en que se encontró en el templo Nakano, leyendo aquellas viejas piedras de las cuales Itachi le había hablado. Podría recordar cada palabra a la perfección…

– Es cierto, con este sharingan puedes controlar al kyubi, pero también tiene un segundo secreto, y es… que al despertarlo, a medida que van usándose, la luz se desvanece… se absorbe por la oscuridad…

– ¿Hablas de ceguera?

Un breve silencio tensó el ambiente, estremeciendo sin alguna razón aparente al menor de los Uchiha. Algo en su interior se había despertado… y en esos momentos le advertía de un inminente peligro.

–Mis ojos… – musitó su hermano con lúgubre y ronca voz –… han ido perdiendo su luz… – confesó. Su mirada fría y penetrante, igual que dagas carmesí, lograron que un millar de agujas recorrieran el cuerpo del vengador, el cual parecía sorprendido por aquella verdad – Sasuke… tú serás mis nuevos ojos…

– ¿Qué estás…?

Itachi sonrió – Te contaré una historia, seré breve, no te impacientes. Tal como yo, Madara también tuvo un hermano menor. Ambos despertaron un poder, el Mangekyo Sharingan. Ante eso, ambos hermanos tomaron el control del clan siendo Madara quien asumió el completo liderazgo, sin embargo, aquel maravilloso poder tuvo un costo… lentamente, sus ojos fueron perdiendo su luz, y absorbido por aquella oscuridad se aferró a su única esperanza… los ojos de su hermano. Desde entonces dichos jamás volvieron a apagarse…

Con cada palabra, Sasuke sintió que su cuerpo se entumecía, sobre todo al entender las intenciones de quien alguna vez, fue su mayor mentor. Le repugnaba ver en lo que aquel joven, de triste sonrisa y de apacible rostro, se había convertido. Itachi no era más que una víbora rastrera, sedienta de poder, igual que Orochimaru.

– Entonces… tú…

–Sí – le interrumpió –, tal como Madara hizo, obtendré el Sharingan eterno. Mis ojos no volverán a hundirse en la oscuridad y cuando eso suceda yo lo superaré… – explotó en una trastornada carcajada, que desfiguró su rostro – ¡Mi poder no tendrá limites! ¡Sasuke desde que naciste fuiste ligado al destino maldito de los Uchiha, corrompido por el anhelo de éste poder, no puedes escapar, tú serás mi llave hacia ello!

Sasuke-kun… ¿Qué piensas sobre Itachi

Sasuke lo observó con detenimiento, buscando en su rostro algún rastro de aquel muchacho con quien pasó su infancia, aquel joven que admiró y quiso igualar en su niñez. No lo encontró. En aquellos ojos no quedaba nada de su hermano… Itachi, aquel cariñoso chico que vivió con el por ocho años, había muerto aquella noche.

Un asesino…

Para mí, Itachi es un asesino…

Cerró los ojos, tratando de mantener esas palabras en su cabeza. Sabía que si tenía aquello claro, todo sería mucho más fácil para él, pero… no pudo evitar recordar las palabras de Sakura, que como siempre, amenazaban con romper sus defensas.

¿Cómo era Itachi antes de la masacre?

Un hermano ejemplar…

Se sacó la pesada capucha y la lanzó lejos.

Se que… te duele recordarlo porque algo en tu interior aún no logra comprender como alguien como tu hermano pudo haber cometido un acto tan horrible… pero a veces Sasuke las cosas no son lo que parecen…

Aquí no hay ningún error. Las cosas son tal cual se muestran ante mis ojos…

Miró su muñeca izquierda, deteniéndose en el dije de dragón que se mecía con gracia. Se lo sacó, apretándolo por breves segundos y lo guardó casi al instante en sus bolsillos.

La vida tiene matices. Lo que yo veo es diferente a lo que tú ves… puede que Itachi no haya sido sincero cuando te reveló el porqué de sus actos…

Se deshizo de las vendas de sus muñecas, revelando dos tatuajes bajo el dorso de su antebrazo, mientras sus ojos se posaban desafiantes en su contrincante, el cual lo observaba con tranquilidad y paciencia.

si hay algo que me ha enseñado la vida es que a veces la verdad no es como se ve, Sasuke-kun…

Cada una de las palabras de la joven resonaba en su mente, pero a diferencia de lo que creyó, en vez de hacerle dudar, solo reafirmaban su convicción. Sus ojos se estrecharon, mientras sus aspas giraban enfocándose en su víctima, aquel sujeto que no tuvo miramientos en quitarle todo y que lo ató a aquel destino cargado de odio y dolor.

Hoy cumpliré mi objetivo

Sasuke con ayuda de los sellos en sus muñecas invocó dos shurinken. Itachi no tardó en imitarlo. Ambos se tensaron y con movimientos rápidos comenzaron a lanzarse las armas sin darle tiempo al otro de bajar la guardia, siempre atentos a visualizar un punto ciego que les permitiera lastimar o distraer a su contrincante y dar el golpe de gracia.

El sonido de las metálicas estrellas estrellándose llenaba sus oídos, cortando el viento que rozaba sus rostros. Continuaron así hasta que un clon de Itachi apareció en el campo visual del Uchiha menor. Sasuke retrocedió mientras empuñaba su chokuto, deshaciéndose de las últimas shuriken que se acercaban a él. Itachi hizo un jutsu Katon, una inmensa flama de fuego que golpeó de lleno al azabache, consumiendo su figura en un instante. Cuando el fuego se disipó se dio cuenta que él no estaba allí. Ambos clones observaron a su alrededor buscando al Uchiha, hasta que uno de ellos fue traspasado por un Chidori. Una bandada de cuervos rodearon a Sasuke, cegándolo por la capa de plumas dándole la oportunidad a Itachi para atacar. Golpeó su estómago y lo acorraló en la muralla.

El menor de los Uchiha chasqueó la lengua, mientras dirigía su furibunda mirada hacia los vacíos ojos de su contrincante.

Itachi intentó controlar el temblor de sus manos producto de aquella delicada voz que no había abandonado su cabeza desde que inició su encuentro con Sasuke.

¡Pura mierda…! ¡Solo son excusas baratas para no sentirte culpable de empujarlo a que se manche las manos por la ambición de esos malditos bastardos que se ocultan bajo las faldas de Konoha!

El cuerpo de su hermano se removió con fuerza, obligándolo a apretar su agarre. Lentamente su mano se dirigió hasta el rostro de Sasuke, el cual se crispó al ver los dedos de Itachi acercándose peligrosamente hasta su ojo izquierdo.

Eres injusto… Sasuke tiene derecho a saberlo, y es preferible que escuche la verdad de tus labios antes de que se entere de otra forma…

El vengador abrió los ojos, sintiendo el frío tacto de aquellos dedos rodeando sus parpados.

Tú eres su hermano mayor, se supone que debes protegerlo… ¡pero en vez de eso te escondes y me pides que te ayude a mantener una farsa que lo ha lastimado por años…!

Itachi tensó la mandíbula – Perdóname… Sasuke– murmuró

Empezó a hacer presión, logrando que lentamente el ojo de su hermano comenzara a sobresalir de su cuenca.

El destino es una excusa que los débiles utilizan para justificar sus patéticas vidas…

Un jadeo escalofriante…

Itachi, tienes la oportunidad de cambiar las cosas, de forjarte un destino distinto junto a tu hermano…

La cálida sensación de la sangre escurriendo por sus dedos…

Quizás las cosas ya no sean como antes, pero Sasuke-kun ya no es un niño indefenso y lo que es más importante ya no está solo, no caerá en la oscuridad tan fácilmente, no lo permitiré…

Los impenetrables ojos carmines, no se apartaron de su rostro – Ésta es mi realidad… mi destino es volverme más fuerte, superar a Madara… – musitó – Tú serás mi nueva luz. Ese es el camino que el destino dibujo para ti…

Dicho eso último terminó de presionar y desprender el ojo y al igual que el rugido de un trueno, un fuerte alarido de dolor se escuchó hasta en lo más recóndito de aquella guarida…

/-/-/-/-/

Buenas… madrugadas? XD la horita por el amor de Dios…

Lo se! Me he demorado mucho! Pero tengo ene cosas que hacer, me ha tocado duro :(

En fin… pues…

He decidido que actualizare cada dos semanas, creo que es lo mejor, me da tiempo como para armas y corregir mejor los capitulos ^3^

Y, ahora… que les parecio el capitulo? Se que la pelea con Itachi tiene partes y dialogos del manga, pero las puse porque creo que eran escenas que me servian para reflejar el impacto de las palabras de Sakura en este par de Uchihas testarudos…

Bueno, en el proximo capitulo se iran revelando algunas cosas del pasado de Sakura, al fin descubrira si ella mato o no a aquel jounnin. Bueno y la pregunta que creo todas se hacen… Sasuke matara a Itachi…? Chan-chan…! Tendran que esperar a ver el proximo capitulo :P soy mala lo se…

Bueno como siempre agradecer a quienes se han dado el tiempo de comentar y seguir mi historia…!

Micaa - 96: lo se soy mala, XD. Muchisimas gracias por leer! Espero que te haya gustado este capitulo! Un beso enorme!

MaRu - chan MKV: gracias me alegra saber que te haya gustado el capitulo! Itachi es igual de testarudo que su hermano, no crees? ¬¬ habra que ver que pasa :P gracias por pasarte y espero que este capitulo tambien haya sido de tu agrado! Cariños!

lovetamaki 1: A mi tambien me gusta Suigetsu! Aunque es algo sádico jajaja… te explico, nuestro querido espadachín siente cosas fuertes por Sakura… le gusta y eso le inquieta porque ella es del tipo de personas que desprecia, un ser de luz, por asi decirlo. A traves de la historia vas a ir viendo que sucede con él, jojojo… muchisimas gracias por darte el tiempo de comentar! Y ojala que la continuación te haya gustado! Un abrazo!

asukasoad: una de mis mas fieles lectoras! Como siempre no sabes la alegria que me da verte en cada capitulo. Al principio admito que pense que la escena de Itachi llevandose a Sakura era un cliche… pero después dije, que diablos! Asi queda bien jajaja…

Pues sí, Suigetsu se siente muy atraido por Sakura y ya ves que ha decidido "tomar cartas en el asunto" jajaj… bueno, nuestro querido Sasuke ha comenzado a sentir preocupación por nuestra kunoichi pero como se trata de él no va a admitirlo ni nada, pero después de el encuentro con itachi las cosas seran diferentes… finalmente, Naruto iniciara su busqueda, pero no ira con Hinata… u.u no es porque no la quiera, sino todo lo contrario, la quiere tanto que no desea causarle mas problemas, ademas el asume que esto debe hacerlo solo… por el equipo siete.

En fin, como siempre te doy las gracias por pasar y por alentar mi historia…! Mil besos y espero que este capitulo te guste!

Aidil : jajaja siii! Sui-chan ya no puede ocultar sus sentimientos XD… el pobre es otra victima de los encantos exoticos de Sakura jajaja… respecto a tu duda, no lo habia pensado me me ayudaste a pensar en una escena para el proximo capitulo… asi que te lo agradezco! Eso y que tambien, fielmente te des el tiempo de comentar mi historia… te dejo un abrazo gigante y ojala este capitulo sea de tu agrado!

yuEvk: Hola! Nueva lectora, eso me alegra, te doy la bienvenida! Me hace inmensamente feliz saber que has disfrutado de mi historia y espero que este episodio tambien te haya encantado! Muchos cariños!

Onelei: otra de mis fieles lectoras! Como siempre mil gracias por pasarte y comentar! Jajaja admito que envidio a Sakura, dos chicos sexys detrás de ella XD. Respecto a Itachi queria que ese encuentro fuera intenso dentro de lo posible, al fin de cuentas Sakura intenta a pesar de sus temores, salvar a Sasuke y por que no decirlo, a Itachi tambien. Gracias por la paciencia y espero como siempre verte por mi historia!, un beso!

LA-JOO: Muchas gracias por tu comentario! de verdad que me siento inmensamente feliz al saber que disfrutan de mi historia y que encuentren que es de calidad… :) la muerte de Itachi es un golpe duro para los fans de Naruto ¬¬… veremos que pasara en esta historia :) sinceramente espero que me sigas acompañando en este fic… un abrazo!

Suiguitou: como siempre dejando tu huella por aquí, y como siempre me siento agradecido por eso! me alegra saber que sientas que la trama va mejorando! Aun queda arto por delante… pero estamos llegando casi al climax de la historia… jojojo… muchisimos besos y espero que este capitulo haya sido de tu agrado!

DULCECITO311: Nueva lectora! Pues bienvenida! Se que he ido develando lentamente la verdad de Sakura, pero de ahora en adelante las cosas se iran aclarando ya mas :3 el puzzle comenzara a tomar forma… Respecto a la actualizacion, intentare que sea cada dos semanas, porque inicio mi proceso de practica y tesis, entonces en cosa de tiempo estoy algo copada… pero no quiero abandonar esta historia, ya lo hice una vez y me arrepiento de haberla dejado a medias, asi que ahora estoy dispuesta a terminarla si o si… :) espero que me acompañes en el transcurso! Muchisimos cariños! Y nos leemos pronto!

x Kristen x: primero que todo mil gracias por tu sugerencia, creeme que la tomare en cuenta, sobre todo porque soy conciente que me excedo un poco y que caigo en lo redundante… es algo que he intentado mejorar pero aun me cuesta un poquito, pero la practica hace al maestro ;) te agradezco que me aportes esas criticas porque insisto, cualquier cosa que ayude a mejorar mis escritos es bien recibido… me alegra saber que el capitulo te haya gustado, sobre todo la escena suisaku! Bueno espero que este capitulo tambien te guste! Un abrazo gigante!

Bien… tambien agradezco a quienes pasen a leer, agregan a sus favoritos y alertas! Sinceramente me hacen feliz!

Ahora si, me despido… les dejo un beso gigante, descansen y que tengan una excelente semana!

Nos veremos pronto!

Se despide afectuosamente

_NinfaOscura_