Capitulo 14. Antojos y Mas Antojos

[Eren narra]

¡Levi! ¿¡Donde estaba Levi!? Esa era la pregunta y la cuestión más grande de mi vida ¡Levi había desaparecido!

Vuelvo a tomar el teléfono en la mano y voy discando, ya de memoria el número del móvil. El timbre había sonado unas diez veces, me volvía loco escuchando esa melodía. Después de unos 2min de espero no lo cogió por lo oí nuevamente el tan típico tono de espera: "Soy Levi, y Ahora estoy ocupado. Si es urgente vuelve llamar. Pero si eres mi Mocoso prepotente, estoy jodidamente ocupado, asique no me molestes" luego se cortaba.

-Leviii -gruñí por tercera vez

Entonces volteo abajo mirando a la pantalla del móvil, aún seguía grabado con el número de Levi, colgado. Creo que lo había llamado por lo menos unos 13 a 17 veces, y eso es una escatimación muy baja.

Con la preocupación persistente en la cabeza decido mirar una vez más, y esta vez escucho la perrilla girarse inmediatamente mi vista se gira en esa dirección. Veo entrando a Levi con un suéter color arena claro, que le alcanzaba a cubrir el cuello. Por la parte de sus vientre el tejido estiraba desfigurando el bordado pero mostrándolo elegante. Solo llego a distinguir la mitad del trenzado ya que estaba cubierto por una bolsa de bolsa de bombones surtidos. La mano de Rivaille estaba metida dentro tratando de buscar los de envoltura roja y apartando los de amarrillo, sabor almendra. La bolsa está colocada sobre su abultado vientre, como si este fuera un soporte ideal para la comida que querría llevarse lo más antes posible a la boca. Por su detrás estaba petra y algunos más de los encargados que hizo traer hace una par de días para que lo ayudaron con el trabajo pesado descargar las compras de último momento que hizo Rivaille.

-¡Rivaille! ¡¿Dónde has estado?! -reclamo llegando a su lado y tratando de coger sus manos, que estaban embarrados con chocolate derretido.

Rivaille termina de comer el dulce en su boca para hablar claro. Yo cancelando la llamada estaba haciendo al momento de verlo entrar.

-Te estado llamando todo el día -le recordaba furioso

-No lleve el móvil -me suelta. Genial estuve llamando a la nada todas estas horas.

Petra iba entrando junto con otros encargados trayendo y metiendo a la casa todo tipo de cosas, bolsas llenas de alimento. Por un momento olvide mi enojo y me gano la curiosidad.

-¿Qué compraste? -iba diciendo cogiendo una de las bolsas para observar su contenido dentro. En los que encontré mucha fruta fresca y algunas secas, sobre todo higo, golosinas de todo tipo y color, lo demás era el alimento necesario para el resto de la semana.

-Oh Levi -dije levantando la vista, mientras el continuaba lamiéndose el dulce de los dedos.

Me encamine a él sin que se lo esperara y lo abrazo, lo asombra un poco pero ya no le molesta.

-Eres Mi dulce de leche -le confieso rozando su mejilla mientras abrazaba su vientre y a su persona.

-Quita tus sucias manos de mi enzima, Perro.- insulta de pronto -... No te has quitado las pulgas. Báñate!

-Claro que si -me defiendo aferrándome mas

-Sin mi... -reprochó tomando mi rostro -...Eso me las vas a pagar -contradijo, le sonrió.

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Me despido con dos besos, muchas apapachos y más que todos moretones, chupetones y todo tipo de marcas que Rivaille me había puesto por todo el cuerpo. Según el asegurarse que ninguna de mis compañeras de clase intentara algo.

Fui en el auto de la casa, la verdad estos cuarto meses y medio, me han estado preocupando mucho, Rivaille a ido devorando de todo... y no es broma, un día lo encontré comiéndose un saco de azúcar porque no encontraba el dulce de leche para su mermelada... y cuando le llegaban los antojos era peor...

Últimamente ha estado obsesionado con una extraña fruta que había probado en el cumple de Hanji. La verdad creí que le duraría una semana, pero la verdad ya ha pasado tres y el sigue con ese mismo tema... incluso hoy en la mañana me despertó con un extraño olor que provenía de la cocina, tapándome la nariz fue hasta ahí... donde describí que Rivaille estaba cocinado algo en una olla gigante en el que había vaciado por lo menos dos bolsas de azúcar.

-¿Qué es eso Levi? -le me miraba mientras cortaba un pan por la mitad

-Mermelada de higo... luego hare Pan de higo, y tal vez haga algunas magdalenas...

-Lo hiciste todo tu solo... -dudaba que esas con aspecto a restos molidos de algún animal fuera lo que Rivaille afirmaba, más aun sabiendo que Rivaille no cocinaba.

-Por supuesto. La mermelada es orgánica, saludable y deliciosa -decía olisqueándola de lejos. Yo sonrió con timidez.

-¿Quieres probarla? -propone, para un segundo después ir metiéndome la cuchara en la boca. Es muy dulce, pero tiene un sabor extraño.

-Te quedo... te quedo... -decía tratando de tragar

-...esta deliciosa -suelto al final. Si dijera lo que realmente pienso terminaría con la laringe por fuera.

Pero bueno, eso solo es un recuerdo no muy lejano de lo que paso esta semana. Termine de dar la vuelta al carro y estacionarla frente a la acera, parando en la casa de la Dra. Zoe. Había algo que tenía que devolver con urgencia.

-Toc toc... Bueno días, Dra... perdón que la interrumpa pero...

Ella me abre la puerta en bata de baño, rápidamente cubro mi rostro. Tratando de evitar hacer caer la olla que sostenía en manos.

-Oh, Eren... pasa no más... -dije jalándome a dentro

-...estás en tu casa -me decía indicándome el sofá. Me rehusé.

-No, Gracias... la verdad vengo a devolverle esto. -señalo con el rostro la olla en mis manos.

-Oh, es la que me faltaba...-se jacta de aprecio

-Rivaille se la llevo por accidente la otra semana y yo vengo a devolverla.

-Porque no lo hizo en gordito en persona -últimamente Hanji había cambiado su seudónimo a Levi de "Enanin" a "Gordito", cosa que lo hacía enfadar más. Pero eso no quería decir que Levi no lo estuviera, estaba... que reventaba según algunos que no nombrare. Hanji siempre llevaba razón en cuando al aspecto físico de Rivaille y los apodos que usaba para este. Pero si ella supiera el calvario que pase para quitarle la olla.

-...y bien - me insistía ella, sin conocer la profundidad de mis pensamientos

-Rivaille iba a hacerlo, pero no se le presento la oportunidad -le mentía, era lo menos que podía hacer.

-Sabes que mentir a un doctor es ilegal, no Eren?

-bueno... el solo... lo ha puesto difícil... -admitía

-y que tal le está yendo... por lo visto Rivaille te está sacando canas a temprana edad.

-No como cree... Rivaille es... -decía, ella clava esos profundos ojos color caramelo en mis ojos.

-vamos, ven... -me abraza del brazo -siéntate y cuéntamelo todo -me invita al sofá

-No soy psiquiatra, pero tal vez te pueda ayudar con algunos consejos...

-bueno para empezar... -iba contándole mis penurias, la primera de todo era la que gran "A", abstinencia total al sexo. Seguida por mucha otras.

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[Unos días después. Eren narra]

Las Compras de Rivaille

-Eren, no hay comida -me informa mientras yo aún pegaba la oreja en la almohada

-Rivaille... Haa -bostezaba -...son la seis de la mañana -decía cerrando los ojos

-Arriba, Nadie te paga para que estés durmiendo. Además ¡Solo yo tengo derecho a dormir hasta tarde! ¡Arriba, Holgazán!

-Porque no estás durmiendo entonces... -decía, más Rivaille desaparecía de mi vista y solo podía ver como su figura bajar por el escalón.

La respuesta, según Rivaille era simple, Tenía hambre... Y no dormiría con la panza vacía. Aún que físicamente no lo estuviera.

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El temperamento volátil de Eren (Estrés Pre parto)

En el mercado fue peor de lo que imagine... a Rivaille se antojaba de todo, repito absolutamente de TODO lo que veía o su nariz pudiera percibir como comestible. Ya me había hecho llevar una caja de duraznos, plátano, media arroba de papa lisa, tomate, pepinos, rábano, lechuga y una Alcachofa ¡Para qué Diablos me hizo comprar una Alcachofa, Si ni quiera iba a comerla! Bueno con cada parada mi billetera bajaba de peso, y nos acercábamos a los que muchos llamarían pobreza y yo mi bancarrota.

Yo ya quería irme comenzaban a dolerme las articulaciones de tanto cargar bultos, pero y para mi mala suerte estaba en la cacha rodeados de multitud de tiendas.

Un extraño ambulante se acercó a Rivaille, viendo que este iba pesando con la mano el tamaño, peso y consistencia de las sandias de una tienda.

-Jovencito -lo llama. Rivaille voltea regalándole una mínima sonrisa, como si sintiera alagado que una persona en este mundo lo creyera más joven de lo que era, y por ende hermoso, aun en su estado. Abro levemente la boca al ver algo de rubor en sus mejillas.

-Si... ¿Qué es lo que quiere, caballero? -Rivaille le respondía amablemente. Le estaba "haciendo ojitos" a ese idiota, solo Porque lo creyó más joven. Esto comenzaba a molestarme.

-...Esas sandias son muy pesadas para usted -Levi lo escuchaba atentamente, Como si en realidad creyera que ese hombre estaba preocupado por él. ¡¿Qué?! Esto era intolerable... ¡Yo vengo aquí, me tomo la molestia de cargar sus cosas... para que Rivaille este "tirándole los galgos" a otro persona! Oh, Ahora si estoy furioso. Más Rivaille no hacía nada y dejaba que continuara.

-...sería mejor que para su uso y cuido, que usted pruebe y lleve una de estas -cogió una sandía pequeña y de forma extraña de sus cajas con frutas dentro

-una sandía cuadrada... -murmura Rivaille teniéndola en manos

¿¡Cuadrada!? Era un estafador, solo quería más dinero por emplear un técnica antigua en una sandía... Como Rivaille no podía darse cuenta. Estaba por interrumpirlo cuando me di cuenta de que aquel hombre estaba poniendo sus manos sobre los dedos de Levi, mientras él iba sosteniendo a la sandía por sus costados laterales.

-Rivaille No, es un... -dije encontrado mi voz y avanzando un paso adelante

-Shh...Eren, no lo molestes... -me dijo. ¡Y Ahora lo está defendiendo! No. ¡Esto es suficiente!

Arrastre a Rivaille de los brazos, llevándomelo lejos de eso tipo...

-Vamos -dije al cargarlo, cuando se rehusó a caminar.

-No... Yo quiero una... -pataleaba al tomarse de mi cuello.

-¡Son orgánicas y sirven para la formación de tejidos en el embarazo! -le gritaba el hombre por nuestro detrás

-Vez Eren... -me decía jalando mi polera -... son buenas para el embarazo, déjame que me compre una

-Miente -dije rápidamente llevándomelo a otro parte.

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Un antojo costoso

En el otro costado del lugar Rivaille seguía buscando con la mirada en que más podía gastar el dinero de 35$. Llego otra persona ofertarle otro alimento.

-deme tres... -Rivaille le pasa los billetes como si nada.

-Solo alcanza para uno y medio -le contesta el hombre contando el dinero. Entonces gira a mí, yo voy rebuscando en unos de mis bolsillos traseros para buscar el resto.

-Solo tengo unos 40$ mas -decía contado los billetes en mi mano.

Rivaille me los arrebata y le va pidiendo unos tres, menos mal que no le había dicho que tenía unos 25$ más o me hubiera hecho comprar otro.

La caminata continuaba, las horas pasaban y el cuerpo llegaba a pesarme. Como Rivaille no podía cansarse de buscar y buscar, comprar y comprar. Ya me dolían los pies de tanto arrastrarlos.

-mira mira... No tenemos eso... -señala unas uvas al fondo de la antigua y ya revisada tienda. Mi memoria no me fallaba, pues no quería volver a toparme con la misma tienda que me hizo perder 250$.

-Ya tenemos un caja de eso... -reprochaba tocándome el cuello, mi espalda se había adormecido.

-no son suficientes... -me repercutía en voz baja al seguir avanzando.

Continuamos caminado por el pasillo lleno de gente. Rivaille giraba constantemente la cabeza en busca de algo nuevo. Yo por otro lado continuaba preocupado... ¿Podía llamar normal a los antojos excesivos de mi marido? ¿Qué tal si no rehusarme a todo provocaba que a Rivaille le diera un coma de comida? ¿O peor que tal vez toda esa comida chatarra que comía Levi, no le hace del todo bien al bebé y peligraba? No, solo el... sino la salud de Levi. No quería ser extremista pero llegados es este punto Rivaille necesitaba ejercició. No uno tan intenso. Pero ¿Cómo decírselo a Rivaille sin que lo tome a mal?

-Rivaille... bueno yo... -quería rascarme la cabeza para relajarme un poco, pero mis manos estaban ocupadas...

-Nose... no crees que estas comiendo mucho... y Nose... crees que debas haces algún ejercicio para...

-Que tratas de insinuar Jaeger -clava sus mortales ojos en mí

-bueno esos ejercicios... no son tanto para rebajar de peso...sino para ayudarte en el proceso de dilatación cuando... estés en el proceso del parto y tengas... bueno ya sabes... contracciones y...

Rivaille observaba continuamente mi rostro, hasta que de pronto su vista se enfoca en algo atrás de mí. Levi va la tienda de capuchinos, yo llego a su lado para darme cuenta cómo le va salivando la boca y está relamiéndose los labios al ver lo que le ponen a ese capuchino. sumergía la punta de la lanza de vapor en la leche y accionar la salida de vapor. A medida que la espuma sube y el volumen de la leche crece, y El chocolate derritiéndose encima. Parecía que el vendedor lo hacía a propósito o lo que quiera era hacer era que los comparamos. O bueno que Rivaille lo comprara... se lo da una vez que está listo-

-mhm... -Rivaille se lame los labios, se ve encantador -...Esta rico -murmura.

Escuchar tantas veces esa palabra me hacía sentir mareado. Rivaille me mira mientras lo saboreaba, sonrió sacándola la billetera, el hombre se limpiaba las manos del chocolate. Para extenderla y decir

-Son 75$, Señor -

-¡¿Qué cosa?! -retrocedí alarmado con el dinero en mano. Al parecer hoy día todos los que sacaban la chequera los creían ricos y les querían robar

-¿Cuesta tanto? -pregunte calmándome

-Sí. Las cinco tazas cuestan así -ahora su respuesta tenia más sentido.

-¿Qué? Cinco tazas... Rivaille -el continuaba sorbiendo su vaso.

-No puedo comprar tanto. No hay suficiente plata para todos

-Solo dame tres -pedía la siguiente, devolviendo la que ya había acabado.

-Ya no más. No podre comprar tanto. -decía, además Rivaille se ponía hiperactivo y no hacía caso a nadie con el chocolate.

-..Solo son tres... -se defendía, agarrando la siguiente.

-Aun así es mucho. Lo lamento Rivaille pero esta vez no se puede -le fui quitando la taza que tenía en manos y devolviéndola al vendedor.

-Lo lamento señor, No llevaremos más de una -dije cancelándole, mientras Rivaille se mantenía callado y con el rostro perplejo a mi detrás.

Le fui alcanzado la plata, el hombre lo tomo con gusto. Pero cuando iba a darle la taza, el hombre se rehusó y me la devuelve.

-une taza que ya fue probada, No podé ser vendida. Eto, que sea pala el señorino -indicaba a Rivaille a mí detrás.

-no le cobare nada... sea pesente... -decia en un asento desconocido para mi

Di la vuelta donde me encontré como Levi miraba continuamente el suelo con sus manos retorciéndose en su vientre. Sus cabellos algo largos ya cubrían su rostro, pero aun así distinguí que tenía los ojos rojos y estaba punto de lagrimear.

-Levi yo...-decía acercándome

-Sa-sabes... -su voz temblaba por primera vez. Quiero tomar una de sus manos pero no me lo permite.

-¡Sabes que no puedo controlarlo! -se defendía con la voz rota

-yo... yo no pedido nada de esto -un par de lágrimas traviesas, se le escapan por su rostro.

-...yo no pedí ser tan débil...

-Levi, yo no quería herir tus sentimientos ni nada, yo solo decía... -Rivaille se va limpiando las manos con la palma de su mano, por ambos costados. Quiero hacerle compañía y me acerco, pero Levi me empuja con sus pequeñas manos, haciéndome a un lado.

-¡No! ¡Aléjate de mí! -Me empujaba más - ¡No me toques!

Me va haciendo a un lado de él, por completo y se dispone a caminar en dirección contraria a la mía por el lugar.

-¡Rivaille espera! -chillo por su detrás.

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[En casa. Levi narra]

-Rivaille perdóname... yo simplemente... -decía Eren en la entrada. Tratando de pedir que le hiciera caso.

Voy cerrándole la puerta en la cara, no quiero verlo, no quería nombrarlo, no quiero saber que existe. Lo odiaba. Lo detestaba. Lo odio mucho. De repente siento un escozor en los ojos de lágrimas que van saliendo.

¿Por qué me pasa esto? De repente me siento tan herido. Me duele aquí adentro. Mi pecho duele y se destroza. Ya no puedo respirar con calma, mientras me abrazo a mí mismo buscando consuelo. Porque Eren no es capaz de entenderme.

[Eren narra]

-Rivaille, por favor... -suplica de otro lado de la puerta.

Rivaille se encontraba dentro del cuarto, y no dejaba entrar por ninguna manera.

-Mi Amor perdóname... yo solo quería -continuaba intentando.

-¡Largo de aquí Jaeger! -Sollozaba -Hoy no dormirás conmigo. -sentenciaba.

-Levi no por favor... -volvía a suplicar de rodillas.

-No te quiero cerca mío, asique aléjate.

Esas fueron las únicas palabras que me dedico, luego se sumió sus zosollos y su propio llanto. Pasaron varias horas antes de que le volviera a verle el rostro. Me quedo sentado en el suelo de la puerta de nuestra alcoba, por ninguna razón permitirá que esta maldita confusión y sus hormonas alteradas me separaran de él. Lograría que Rivaille me perdonara a como diera lugar. La puerta se abrió a las nueve de la noche, que por lo general era la hora de siesta para Rivaille. Me caía levemente adentro cuando empezó abrirse, luego me pare apoyándome en el marco.

-Rivaille... -lo llamo esperanzado, en que me dirigiera palabra. Pero su rostro es neutral y lo único que hace es darme unas frazadas y mi almohada.

-...Rivaille... -lo llame esta vez con un tono de preocupación.

Rivaille iba muy en serio con lo de no querer verme. Esa noche me vi obligado a dormir en el sofá. La verdad las cosas siempre se arreglaban antes de llegar a este punto, haciendo que Rivaille cumpla su amenaza. Estaba condenado pasar la noche solo, y a mi parecer en vela. Jamás antes me había puesto a pensar en lo terrorífica que se ven las cortinas de la sala, en lo escalofriante del aire cuando roza tus mejillas. En lo abrumador y solitario que se siente mi vida cuando no duermo abrazado a su regazo.

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[En la mañana. Levi narra]

Un pequeño niño en mis brazos.

Baje los últimos escalones sintiendo como el aire se cargaba. Me doy cuenta de que Eren obedientemente ha dormido en el sofá. Se lo tenía bien merecido. Cuando observó las bolsas de comida. En realidad no eran unos cuantos, eran quintales enteros... Estuve haciendo cargar a Eren todo eso... Él había consentido mis caprichos a tal punto que nos quedaríamos pobres. Eren ha sido demasiado amable y yo bastante egoísta. Me siento a su lado.

-Eren -voy tocándole unos de sus hombros para que despierte.

-ah... ah... -moviendo a penas su articulaciones. Como si recién hubiera conciliado el sueño.

-Ri-ri... Rivaille mi amor... lo siento, lo siento... -decía despertándose de golpe y poniendose de rodillas a mi lado.

-Juro que no volveré a negarte nada más... te comprare más de esas tazas pero por favor no me dejes -se aferra con gran fuerza a mi vientre, temblando de miedo. Había alucinado mucho en la noche

-Eren -lo voy llamando, lo levantaba sus hombros.

-Rivaille por favor no... -me suplicaba con el rostro cansado y ojeras en sus preciosos ojos.

Bese sus labios antes de que más tonterías salieran de su boca. En realidad aquí ninguno de los dos nos debíamos nada. El beso fue seguido de un abrazo mutuo, que ambos compartimos con anhelo. Luego Eren desfalleció sobre mis rodillas un minuto después, Sequé las pequeñas evidencias de lágrimas en su rostro mientras iba acariciando su pelo con suavidad y lo veía dormir. Eren siempre ha sido mi Mocoso inmaduro. Mi bebé grande. ¿Cómo no voy a poder amar a semejante idiota?