Los personajes que aparecerán en esta historia son propiedad de Stephanie Meyer.
Capitulo 14
Patrice hizo entrar a un hombre con un simple movimiento de mano, el hombro de anchos hombros y estatura baja mordió a Carlisle justo donde segundos antes lo había hecho Patrice, succionando toda la ponzoña que corría por las venas de Carlisle, evitando así la muerte del rubio.
— ¿Y tu autocontrol donde quedo? — bufó el hombre alejando sus afilados dientes de la piel de Carlisle, dejándole inconsciente sobre la cama. — pudiste haberlo matado. La transformación no puede ser adelantada, eso podría causar su muerte…
—Cállate, Joey.
—Mejor vámonos, antes de que los Cullen suban por él. Sabes que el efecto en Carlisle no dura tanto.
— Lo sé, Carlisle es especial… siempre lo ha sido. — suspiró Patrice.
— Y si lo sabes, ¿Qué hacemos aquí todavía? — murmuró Joey, caminando hacia la puerta.
— Espera… algo más. —Patrice se acercó a Carlisle, sacando lo que parecía una simple cadena bañada en oro con forma de V, incrustándola en el centro del pecho de Carlisle, marcándolo con lo que sería de seguro una horrible cicatriz. —Ahora sí, vamos. — dijo jugando con la cadena bañada en sangre, sangre de Carlisle.
—Si serás… ahora los vampiros van a notar el rastro de sangre de Carlisle en esa cosa. — Joey dijo de mala gana, cerrando la puerta tras la salida de ambos.
— Yo sé lo que hago. —fue lo último que dijo Patrice antes de salir de aquella simple discoteca junto a Joey.
Diez minutos después, Carlisle se levantaba desorientado en la cama del hotel, con Alexander, Edward y Eleazar mirándole fijamente.
— ¿Cómo lo hicieron? —susurraba Alexander mirando la V que insistía por seguir sangrando.
— ¿No habrá que llevarle a un hospital? No veo mejoras en eso…. — sugirió Edward.
—No iré a ningún hospital. — Carlisle dijo abriendo sus ojos del todo.
— Sería lo más conveniente si eso sigue sangrando. — apunto Eleazar hacia la V marcada de Carlisle en su pecho.
— ¿Qué es eso...? — se preguntó Carlisle, siguiendo con la vista hacia donde Eleazar apuntaba. — Wow, ¿Cómo llego eso ahí?
— Esa es la pregunta. ¿No recuerdas nada? ¿Por qué quedaste inconsciente?
— ¿Qué hacías en esa habitación? ¡Picaron! — gritó Emmett desde afuera.
— No sé y no sé. Solo tengo…sueño. — susurró antes de volver a cerrar los ojos, quedando dormido al instante.
Los tres vampiros se miraron las caras confundidos, cuando entró Jasper sonriendo sin dejar ver su perfecta dentadura.
— Lo hice. —admitió mirando hacia Edward.
— ¿Cómo? — Alex preguntó caminando por la habitación. — ¿Creen que esto es un juego para ellos? — exclamó con el ceño fruncido. — Un segundo se puede utilizar cuanto don sea posible sobre él, y al otro segundo ya es imposible.
— ¿De qué hablas? — preguntó Eleazar poniendo su total atención al pelicobrizo menor.
— Los Vulturis, ¿De quienes más? Ellos tienen que estar de tras de todo… esto. — murmuró mirando hacia Carlisle.
— ¿Vulturis? ¿Qué ganan ellos…? —susurró Edward. — creo que ya le hicieron bastante daño.
— Pero como ya hemos dicho anteriormente, nada se descarta, Edward. — dijo Esme desde el marco de la puerta, mirando fijamente hacia Carlisle.
— Mama… se supone que no volverían hasta mañana. — Emmett susurró viendo como las chicas restantes llegaban.
— Lo siento, por un segundo los perdí y no pude verles…
—Y saben cómo se pone Alice de histérica. — terminó Rosalie abrazando a Emmett.
Alice frunció el ceño, mirando seria hacia Rosalie. Pero fue calmada por Jasper. — Gracias, Jazz…
— ¿Bella y Nessie? — preguntó Edward buscándolas con su mirada.
—Están con Jacob y Carmen abajo. — contestó en voz baja Esme, sin despegar la mirada del cuerpo inerte de Carlisle, que a pesar de estar vivo y poder ver el movimiento de su pecho ante las lentas respiraciones, mirarle así todo calmado y extremadamente pálido daba la sensación de estar viendo un Carlisle sin vida…un Carlisle muerto, la pesadilla que le habia atormentado durante tantas decada.
Edward asintió ante lo dicho por su madre, acercándose cuidadosamente a ella. Había oído sus desordenados pensamientos, y a él no le gustaba verle así. No parecía su madre, mas bien, le recordaba a esa neófita que convirtió Carlisle hace ya poco más de un siglo atrás, toda desorientada y sin tener los pensamientos claros.
— Él estará bien, eso —dijo señalando la horrible V, que ya misteriosamente había detenido el sangrado. — no es nada comparado con lo todo que ha pasado Carlisle, así que ya deja de pensar en eso.
Esme sonrió sin demasiado esfuerzo, las palabras de Edward le habían tranquilizado un poco, pero no del todo. Necesitaba a su esposo, al Carlisle que le transformo porque la había visto al borde de la muerta, ese ser que hacia lo que fuese por el bien de su familia y del resto de la humanidad. Necesitaba oír su voz tranquilizadora, lo necesitaba a él…a nadie más.
Miro hacia la cama y viéndolo allí postrado, todo dormido, siendo todo un adolescente, y vio bastante lejos la probabilidad de que milagrosamente su Carlisle apareciera frente a sus ojos y le dijera que todo había sido una horrible pesadilla.
— Esme, —la llamó Alice. — ¿Quieres ir al centro comercial?
— No tengo ganas de comprar, Alice. — dijo bajando la mirada.
Carlisle herido y… ¿ella quería salir al centro comercial?
— Ve, Esme, te ayudara a despejar la mente. — aconsejó Edward, lanzándole una pequeña pero reconfortante sonrisa.
Y a ese simple gesto Esme no se pudo negar. Las integrantes femeninas del clan cambiaron sus ropas y salieron hacia el centro comercial más cercano. Alejándose por unas simples horas de la realidad y dolor que les causaba ver al que fue alguna vez el patriarca de aquel tan poderoso y unido clan tan demacrado, tan lastimado y tan… joven. Porque a pesar de ya haber estado conviviendo con ese nuevo Carlisle más de tres meses, no llegaban a acostumbrarse a él ni a esas nuevas costumbres que ni Nessie, siendo la más joven, había llegado a llevar a cabo.
