Lamentos y susurros

"¿Ha nacido alguien que no conocerá la muerte algún día?..."

Las clases habían llegado a su fin y todos los jóvenes se preparaban para salir del salón; la delegada se levantó de su puesto para hablar sobre un par de temas con Jun, además de organizar algo del horario para la tarde. Sin embargo Jun centro su mirada en el asiento vacío a sus espaldas.

-es inusual que falte- dijo mientras volvía a enfocar su mirada en tomoe.

-puede estar enferma- respondió la delegada un tanto escéptica de sus propias palabras.

-puede ser. Aun así…- Jun se detuvo de repente al ver a Shinku de pie en la puerta- creo que debo irme de inmediato si no quiero ganarme un castigo- concluyo con una sonrisa tensa.

Tomoe sonrió al ver la expresión extraña en su compañero y también se puso en pie para acompañarlos a la salida. Los tres jóvenes se encaminaron a la salida de la preparatoria mientras Shinku le hacía algunas preguntas a Jun sobre los temas vistos en los últimos días. Sim embargo eran más sus errores que sus aciertos; la cara de Shinku reflejaba un alto grado de molestia ante las pocas cosas que el joven había comprendido. Aunque tomoe podía entenderlo hasta cierto punto. Desde la llegada de las Shinku y sus hermanas los días para tomoe y Jun se habían convertido en poco más que extraños. Alquimia, guerreros hechos con papel, fragmentos de piedra, pasos dimensionales… "visiones de muñecas, voces que hablan dentro de mí, posesiones que aumentan las habilidades físicas…". Cada vez eran más las cosas inusuales que Tomoe veía girar alrededor de Jun "y cada vez las siento más vivas dentro de mí". Tomoe meditaba un poco sobre estos cambios cuando recordó a Suiseiseki.

-Shinku, ¿tienes alguna idea del motivo de tu hermana para faltar a clases?- la pregunta de tomoe dejó en silencio a Shinku. La kohai bajó un poco la mirada antes de responderle.

-pronto recibiremos una visita que ella no quiere ver-

-ya veo- replicó Tomoe al saber el motivo- creí que podía estar enferma.

-bueno lo raro seria que alguien le cayera bien- comentó Jun sin medir sus palabras. Las dos jóvenes le dirigieron una mirada que le decía "ni una palabras más" cosa que entendió al instante.

-bueno creo que esos asuntos no debo inmiscuirme. Pero deseaba encontrar a Kanaria o Souseiseki para poder enviarle los apuntes del día-

-¿Por qué no se las llevas tú personalmente?- agregó Kanaria, que se acercaba a ellas a sus espaldas. Los jóvenes se detuvieron un instante para que los alcanzara.

-tengo entendido que viven retirados de la preparatoria, no tendría tiempo para estar en casa de Jun para las instrucciones de la tarde-

-por eso no te preocupes. Te podemos traer en limusina hasta la casa de Jun- respondió Shinku apoyando la idea de Kanaria.

-creo que no sería correcto que yo la viera en estos momentos- Tomoe seguía esforzándose por rechazar la idea de Kanaria.

-por el contrario dada tu relación con ella, me parece que es lo mejor que podríamos hacer.- Shinku ponía cada vez más contra la espada a Tomoe. "¿no se ha percatado de la hostilidad que hay entre la dos?" pensó Tomoe al ver la insistencia de Shinku. "al contrario debido a que la conocen es que sugieren la idea".

-creo que no tienes opción- dijo Jun mirando de forma maliciosa a Tomoe.

Era la primera vez que Tomoe viajaba en una limusina. Tal vez debería haber sido una buena experiencia, pero a decir verdad su acompañante no era alguien que conociera la palabra silencio. Desde el momento en que se montaron al vehículo Tomoe fue bombardeada con preguntas por parte de Kanaria. Preguntas que iban desde ¿Por qué practicaba kendo?, hasta su relación con Jun. "¿En verdad no hay forma de callarla?" "creo que en estos momentos lo mejor es atacar del mismo modo"

-Kanaria-interrumpió Tomoe- ¿sabes quién es esta persona que Suiseiseki no desea ver?- Kanaria pensó por un momento antes de responder.

-te habíamos dicho que padre nos envió a esta ciudad a conocer a Jun. Pero a decir verdad, él no era el único interesado en eso. Padre tiene dos socios y amigos que son con los que compartían la idea de venir aquí. El padre de Odile es uno… el otro es el sujeto que vendrá.

-ya veo. Entonces el desagrado que siente Suiseiseki es debido a la petición de venir a ver a jun.- Kanaria asintió.

-en efecto. Ese es uno de los motivos del desagrado de Suiseiseki...- Kanaria se removió en su lugar, al parecer se sentía un tanto incomoda por el tema- pero no es el único motivo. Ya en algún momento Suiseiseki discutió con padre para oponerse a una petición suya.

Las dos jóvenes enfrentaron la mirada con seriedad mientras guardaban silencio. Tomoe sabía que Kanaria era muy acelerada en muchos temas, pero al parecer se estaba tomando su tiempo para encontrar las palabras correctas y no dejarle un malentendido; Tomoe solo esperaba con paciencia a que ella decidiera hablar.

-Ya te habíamos comentado que somos 7 hermanas, Suiguintou, yo, Suiseiseki, Souseiseki, Shinku, Hinaichigo, y Kirakishou la menor que no se encuentra con nosotras. También creo haberte comentado que hubo problemas en un principio por lo que no vivíamos juntas. Esos problemas se debían básicamente a que lo único que nos une a todas es padre. Padre es el legítimo heredero de la familia rosenkreuz y como tal su misión más importante es impedir que el apellido muera. Para eso, los hijos únicos de la familia tienen el derecho a poseer no solo una, si no las esposas que crea conveniente. Por supuesto ellas deben estar enteradas y deben aceptar plenamente estas condiciones. La familia le da todo lo necesario para vivir como miembros honorarios de la familia. Eso incluye una mansión; personas que le sirvan; no deben preocuparse por trabajar o por nada que les genere alguna molestia, su único deber es cuidar de los herederos de la familia. Padre tomo para sí cuatro esposas. Con cada una vivía una temporada del año. Y con cada uno tuvo descendencia. Como te habrás dado cuenta, algunas de nosotras comparten ambos vínculos fraternales; mientras con las otras solo tiene a padre. Las únicas que son hermanas propiamente dichas son Suiguintou y kirakishou; Suiseiseki y Souseiseki; Shinku y Hinaichigo; yo soy hija única, aunque eso no me ha desanimado y me ha permitido llevarme bien con todas las demás hermanas.- Kanaria forzó una sonrisa que terminó desfigurando su regularmente feliz mirada, sin embargo continuó su explicación.

La persona que vendrá es descendiente de una antigua familia que ha sido amiga de la nuestra durante muchas generaciones. Nuestra familia tiene por costumbre dejar un hijo como pupilo de ellos por algún tiempo, tradición que padre no deseaba interrumpir. En un principio debía haber sido Suiguintou la que desempeñara ese rol, pero debido a su precaria salud fue dejada a un lado esa opción. Luego debí haber ido yo, pero padre no deseaba que mi madre estuviera sola así que salto directamente hacia las gemelas, Su madre debía decidir cuál de las dos sería enviada como protegida de él, pero en el momento en el que Suiseiseki se enteró, se opuso a la decisión de padre y discutió con el hasta el punto en el que su madre la abofeteo. Su madre consideró que la actitud de Suiseiseki seria inapropiada para una representante de la Rosenkreuz, por eso decidió que Souseiseki sería la indicada. Fueron dos años que ella estuvo fuera, a pesar de que ella parecía contenta con ser discípula de él; Suiseiseki jamás perdonó a sus padres por haberla separado de su gemela.

-Y- ya veo- Tomoe se mostró sorprendida ante el relato de Kanaria. En verdad no esperaba que fuera algo tan complicado, ni esperaba que ella se lo contara todo tan fácilmente- Al parecer sus problemas familiares son muy complicados. Pero porqué…-

-¿por qué te cuento todo esto? Porque creo que has desarrollado un vínculo un poco más estrecho con Suiseiseki del que yo podría haber desarrollado. Creo que tiene todo el derecho a enterarte y creo que podrías darle tu apoyo en estos momentos. No te pido que soluciones sus problemas, pero sí que seas alguien en quien ella pueda confiar en estos momentos.

La tierna mirada de Kanaria mostraba una tristeza profunda que Tomoe no le había visto. "puede que sea un tanto distraída, pero se preocupa mucho por sus hermanas" "o puede que creo que Sakurada y yo podemos ayudarlas"

Allí sentada en el living, Tomoe tomaba una taza de té mientras esperaba a Suiseiseki. Tan pronto llegar a la mansión Kanaria la había echo ingresar al Living, allí llamó una doncella para que atendería a la joven mientras ella buscaba a Suiseiseki. "Kanaria es Kanaria, no importa el mundo siempre será una persona poco perspicaz". La doncella dio una venía a Tomoe y se retiró de la estancia dejándola sola por un rato. La habitación donde se hallaba le recordaba que la familia rosenkreuz era una familia de una muy buena posición económica, eso se reflejaba en cosas como floreros que a simple vista parecían muy costosos, lámparas muy bellas y pinturas de diversos tipos, varios de ellas llamativas; pero entre todas había una que llamo su atención. Tomoe se levantó para poder ver el cuadro más de cerca. "esta escena…" "maestra, sus emociones…" la joven tendió la mano en dirección al cuadro, sus principios le decía que no debía tocar la pintura, pero un extraño sentimiento la alentaba a desobedecer.

-el príncipe en el jardín- Suiseiseki pronunció el nombre de la pintura en voz alta; Tomoe comprendió que debía alejarse de la pintura- se dice que la pintura refleja la melancolía del príncipe de haber perdido a todos sus seres amados. Bueno, todos menos la preciada rosa que creía en medio del jardín.- Tomoe estudió el cuadro por unos segundos y encontró la rosa. Pequeña, frágil, solitaria. De no haber sido mencionada por su compañera a lo mejor pasaba desapercibida.

-lo siento- se disculpó al tiempo que se retirada del cuadro con la mano contraída sobre su pecho- la pintura me pareció muy hermosa y no pude resistirme.

-es inusual verte a ti haciendo algo egoísta- comentó Suiseiseki con algo de malicia- no sucedió nada así que no creo que debamos pasar esto a mayores- "creo que en verdad está enferma" La chica que siempre busca entrar en conflicto con ella, la que siempre forma una tormenta en un vaso de agua, ha tenido un pequeño detalle permisivo con Tomoe. Una extraña mescla de sensaciones entre el alivio y la intranquilidad se apoderaron de la delegada.- Demos un pequeño paseo. He pasado buena parte de la mañana encerrada y quiero aire fresco.

Suiseiseki guio a Tomoe hasta el jardín posterior de la mansión, allí las jóvenes caminaron un rato en silencio sintiendo la suave brisa acariciar su cabello. "que sensación tan agradable" la mescla de aquella sensación veraniega y el estar acompañada de Suiseiseki causó que en la delegada aparecieran algunas emociones que no podía identificar.

-No vas a decir nada- Suiseiseki sacó a Tomoe de sus pensamientos- Kanaria me confesó que te había contado todo acerca de nosotras y los problemas internos de la familia. Creo que estas en todo el derecho de reprocharme mi actitud egoísta, o si prefieres burlarte de mi personalidad infantil tampoco diré nada. Aunque creo que lo primero va más contigo.

La delegada alzó la vista al cielo y centró su mirada en una nube "en verdad está enferma" "no. Desea que yo reproche su comportamiento" no sabía que era lo que debía decir exactamente en esta ocasión, por lo que decidió dejar que sus emociones fueran las que hablaran.

-Es muy egoísta de tu parte anteponer lo que tú quieres al verdadero deber de la familia. Creo que deberías poner el deseo de tu padre por encima de tus propios caprichos – la delegada bajo su mirada hasta encontrarse cara a cara con Suiseiseki- pero sobre todo, me parece muy hipócrita de tu parte hablarle a una niña de primaria del deber de la familia y la voluntad de tu padre sobre sus deseos, cuando lo enfrentaste para no alejarte de tu gemela.

Las dos jóvenes mantuvieron centraron su mirada la una en la otra sin decir palabra alguna por unos momentos, Tomoe sentía que había hablado de más, pero dar marcha atrás en sus palabras ya era imposible, así que optó por seguir adelante.

-siempre reprochando los gustos y las acciones de la pequeña hina y mírate. Dime ¿creías que lo tuyo era importante y lo de tu hermana no valía la pena, o simplemente solo defiendes las cosas que a ti te conciernen?- Suiseiseki continuó callada; la delegada sentía fluir las palabras que pronunciaban desde muy dentro de sí, pero no comprendía a donde quería llegar con ello- No pensaste en algún momento que tal vez tus hermanas tienen sus propios problemas, pero aun así todas han hecho su esfuerzo por lidiar con lo uno y lo otro. Pero tú solo pensabas que ellas debían cumplir su deber familiar. Me parece que no deberías siquiera mostrarles la cara cuando salen ese tipo de situaciones.

Tomoe no se percató en que momento Suiseiseki levantó la mano; cuando reaccionó su compañera la había abofeteado en la mejilla izquierda. Los ojos de Suiseiseki contenían las lágrimas intentado no llorar, la delegada también tenía algunas lágrimas en sus ojos, aunque solo era producto del golpe.

-No sabes lo que es ser separado de la persona a la que más quieres en tu vida. No tienes idea de lo que es la soledad después de estar largas noches acompañada. Como te atreves a reprocharme cuando no sabes...- Suiseiseki no termino la frase cuando Tomoe le devolvió el golpe, pero a diferencia de la delegada, ella cayó al piso por exceso de fuerza en el golpe.

-En ningún momento dije que no fuera justificable lo tuyo. Lo que en verdad me exaspera es el hecho de que en vez de comprender lo que sienten tus hermanas y salir a defenderlas, eres la que encabeza la lista de atacantes. No creo que esté mal que intentes mantener a tu hermana a tu lado. Al contrario es admirable que defiendas tus ideales con tanto fervor. Pero creo que tus hermanas hacen un esfuerzo similar a su manera.

-ya había superado esa etapa en su momento- dijo Suiseiseki aun tirada en el piso ya un poco más calmada- pero ese sujeto viene de nuevo. Tengo miedo de que vuelva a intentar separarnos otra vez-

Por fin se entregó a sus sentimientos y permitió que las lágrimas fluyeran por su cara. Tomoe se agachó frente a Suiseiseki apoyando sus manos sobre sus rodillas, mientras le dedicaba una suave sonrisa.

-Es bueno ver que puedes ser sincera contigo misma.-la voz de la delegada trasmitía una calidez que esperaba su compañera sintiera acogedora- Tal vez en aquel momento estabas sola, pero en esta ocasión cuentas con varias personas. Si lo intentamos juntos tal vez podamos hallar una solución- Tomoe extendió su mano hacia Suiseiseki, esta miró sorprendida a su compañera pero finalmente acepto su ayuda y apoyándose de su mano se levantó del suelo. Las dos jóvenes se vieron a la cara los moretones dejados la una por la otra y soltaron una pequeña risa. Las dos jóvenes se encaminaron de nuevo a la mansión.

-creo que fue muy imprudente darle un golpe a alguien cuyo entrenamiento es manejar una espada de madera- Souseiseki se frotó la mejilla, en su momento no había sentido el dolor debido al calor de la discusión, pero ya más calmada, sentía su mejilla arder- creo que a la próxima lanzaré el golpe y luego huiré.

-la verdad el golpe solo fue reflejo; por eso no fue tan contundente como debería ser. Aun así no esperaba que cayeras solo con eso.- Tomoe también tenía la mejilla inflamada pero al parecer no sentía el dolor.

-Bien la próxima vez que sea con Souseiseki, creo que ella si podría darte buena batalla- Suiseiseki esbozaba una leve sonrisa al hablar con Tomoe, al parecer ya se encontraba mucho más relajada. "es bueno ver que puede tenerle confianza a alguien" "maestra, creo que Suiseiseki no es la única que debe ser honesta consigo misma" Tomoe agachó su mirada un tanto sonrojada, Suiseiseki la miró de disimuladamente y al ver su leve rubor decidió no desaprovechar la oportunidad.

-Ahora que recuerdo, hoy estudiabas con Jun ¿no es verdad? Pero creo que si no nos damos prisa Shinku se nos podría tomar la delantera- la delegada levantó la mirada hacia el frente.

-Aún tenemos tiempo para llegar, así que no veo porque apurarnos- Tomoe intentó mostrarse muy tranquila al decir aquello, pero Suiseiseki percibió el cambio de su tono. "maestra, creo que ya la conocen muy bien".

-¿enserio?- una sonrisa un tanto picara afloró en los labios de Suiseiseki- Bueno entonces creo que no te molestará saber que Suiguintou también ha estado frecuentando la casa de Jun muy seguido últimamente. Aparte del beso que le dio a Hinaichigo. Y la situación que vimos en la biblioteca con Kanaria. No es de mi incumbencia, pero creo que te están dejando muy atrás.

Tomoe intento no mostrar emociones ante lo dicho por Suiseiseki pero cuando su ceño se frunció comprendió que pudieron más sus emociones que su voluntad. "maestra, en verdad creo que debe ser un poco más honesta consigo misma" "eres muy ruidosa".

-No soy quien para decirle a Sakurada quien puede acompañarlo y quien no, además lo que haga o deje de hacer no es de mi incumbencia.-

-es curioso que digas eso cuando tu cara me dice todo lo contrario, bueno yo no deseo perderme lo que sigue así que te acompañare a casa de Jun. Claro, si no tienes ninguna objeción.-

Tomoe no respondió a la provocación reciente, solo se limitó a guardar silencio. Hasta que llegaron al Jardín. Allí sentada bajo un parasol una joven de cabellos dorados tomaba una taza de té.

-Odile es curioso verte aquí- Suiseiseki se mostró muy cortes al hablar con la joven cosa que le intrigaba a Tomoe.

-Pensaba acompañar a Suiguintou a ver a sakurada pero al parecer tenia asuntos pendientes con su nueva mejor amiga.

-¡jo! Así que sientes que te ha cambiado. Bueno no importa, tarde o temprano se aburrirá y vendrá a ti de nuevo- Suiseiseki se giró hacia Tomoe para presentarlas- Tomoe ella es Odile Fausset hija de un socio y amigo de padre, y amiga nuestra dese que tengo memoria. Odile, ella es Tomoe Kashiwaba, delegada de la clase a la que asistimos Jun y yo y amiga de la infancia de Jun.

Las dos jóvenes hicieron una pequeña reverencia en señal de saludo. Pero sus miradas indicaban que algo no le simpatizaba la una a la otra, aun así ninguna dijo nada.

-Bueno, nosotras vamos de salida iremos a la casa de sakurada, si encontramos a Suiguintou le diré que te sientes muy sola sin ella.- Suiseiseki y su compañera se dirigieron de nuevo adentro de la mansión, Tomoe se despidió de nuevo sin pronunciar palabra alguna hacia la recién conocida.

-que sucede ¿te dejó sin palabras el ver a alguien más dentro de la mansión?-

-No. es solo que me pareció una joven muy hermosa-

-¡jo! Así que ya te pone nerviosa de que llegue alguien más a pelear por Jun.- Suiseiseki disfrutaba de provocar a su compañera, pero decidió intentar calmarla un poco- Bueno, no creo que debas preocuparte mucho por ella. Ya se encontró con Jun y al parecer no le llamó mucho la atención.

"más peligroso aun" Tomoe no creía que alguien involucrado con la familia Rosenkreuz simplemente estuviera como espectador, algo dentro de ella le decía que ella podría complicar las cosa. "maestra, no soy la única que ha venido, esta es la segunda vez que siento otra presencia" "lo sé".